Encontrando el amor
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Gracias a: Haruka, Inari-chan, el verdadero poder viene del corazón, Tomoe Y. por sus review's
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Capitulo 3: Recompensas
Kurama salio de su habitación para contestar el teléfono, aliviado de no tener que enfrentar a Hiei en esa situación.
-Hola Kurama- se escucho en el teléfono
-Buenas noches Yusuke- saludo seriamente, ya había logrado contener algo su tono de voz
-espero no molestar- agrego al no escuchar la alegría de siempre de su amigo
-no, para nada-
-bueno, te hablaba para ver si quieres acompañarnos para buscar a esos Youkais?-
-mm, mañana tengo cosas que hacer y llegare tarde, pero llegando te hablo para saber que paso-
-pues ya que, adiós-
-adiós Yusuke-, al colgar se dirigió a la sala, le dio las buenas noches a su mamá y se retiro a su cuarto.
Al entrar se dio cuenta que Hiei ya estaba acostado y al parecer dormido, silenciosamente se acerco a su cama dispuesto a dormir, si lograba hacerlo, pues ni la platica con el detective habia logro relajarlo, pero estaba dispuesto a sacarlo de su mente aunque fuera una noche, al descubrir que Hiei lo consideraba un frió asesino, no tenia caso seguir sufriendo por él.
El jaganshi, había cerrado sus ojos, pero no dormía, escucho al dueño de la habitación recostarse en su cama, volteo para verlo, pero este le estaba dando la espalda, y decidió no hablar, pero le parecía extraño la actitud del pelirrojo, se culpaba a si mismo por lo sucedido, aun cuando no entendía el porque.
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Un nuevo día amanecía, un chico pelirrojo se disponía a cumplir con sus obligaciones, al incorporarse en su cama, se dio cuenta que no estaba solo como todas las mañanas.
-Hiei, sigues aquí?- el aludido no respondió por lo lógico de la pregunta –es extraño tu nunca estas aquí en las mañanas- agrego mientras se dirigía a la puerta del baño
-tenemos que hablar- escucho decir, Kurama suspiro, en su interior sabia que llegaría el momento de decir la verdad y entre mas rápido se librara de ese peso, mas rápido podría seguir con su cotidiana vida.
-si,… nos vemos esta noche… mi mamá no va ha estar y podremos hablar sin interrupciones-
-hm- exclamo Hiei y salio rápidamente por la ventana
El medio koorime, estaba dispuesto a hablar, pero temía que cuando llegara el momento las palabras no saliera como quisiera, se preguntaba como le hacían los ningen para controlar sus sentimientos.
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Esa misma noche, Kurama se encontraba solo en la sala, no había visto en todo el día a Hiei, y eso lo alegraba, sabía que él quería preguntarle algo sobre su reciente conversación, pero que pasaría si le contaba la verdad, no quería que Hiei lo viera débil y lo abandonara por eso, pero si se callaba él se sentiría ofendido y también lo dejaría, podría mentirle y decirle que no pasaba nada, solo una crisis ningen temporal, pero que ya todo estaba normal, le creería?, jamás tal ves Hiei no sabia nada sobre los humanos pero no era tonto.
El jaganshi se dirigía a la casa de Kurama, dispuesto a todo, el dolor sentido la noche pasada no era una ilusión sabia lo que sentía, ya no podía seguir ocultándolo, aunque lo usara o lo traicionara no le importaba, necesitaba decirle lo que sentía y liberarse, él no era un cobarde y sabia enfrentarse a todo tipo de situaciones, pero… esto no eran cualquier tipo de situaciones, podría enfrentarla?.
El pelirrojo sintió la llegada de él, había dejado la ventana abierta para que pasara, el momento había llegado y con pasos lentos subió a su habitación.
Hiei al entrar a la habitación se sorprendió de no ver a su dueño, pero pronto sintió como él se acercaba.
-Hola Hiei- saludo entrando y cerrando la puerta tras él, la acostumbrada contestación –es algo temprano para dormir, no quieres algo de cenar?- dijo sin moverse de su lugar.
Hiei no respondió pero se sentó en la cama transversalmente recargándose en la pared, Kurama suspiro, no había podido conseguir tiempo, se sentó en la orilla de la cama opuesta a Hiei y bajo la mirada.
-me vas a decir que te pasa?- gruño Hiei
-no se que quieres decir?- pregunto sin tono de voz
-esas preguntas de ayer que significan?-
-solo quería saber-
-saber que?-
Kurama tomo aire –que sientes por mi?- Hiei dudo, aun no conseguía el valor suficiente, al sentir el silencio siguió hablando –odio que me sigan tratando como Youko, yo ya nos soy mas él, ahora tengo sentimientos y me confunden… si me hacen débil, pero me gusta tenerlos es como sentir de diferentes maneras las cosas, como si descubrieras algo nuevo cada día… pero lo que fui antes no me gusta, me gustaría borrar todo aquello y empezar una nueva vida, donde no vieran en mi a ese frió zorro ladrón y asesino, sino a un Suuichi con sentimientos capaz de… amar- al terminar de decir esto no evito derramar una lagrima.
Al escuchar todo esto Hiei no pudo evitar culparse, él también veía a Kurama como ese zorro, y se había olvidado que ese zorro murió y gracias eso ahora tenia a ese ser que lo comprendía, que le había enseñado a ser un amigo y que ahora al verlo triste lo hacia sufrir.
-Kurama yo…- se acerco para limpiarle la solitaria lágrima –no llores- dijo en un tono muy suave jamás escuchado en su voz, Kurama levanto su mirada y la fijo en él con sorpresa –perdóname, yo también te vi como ese zorro, pero algo le agradezco –una sonrisa se dibujo, su primera sonrisa, el pelirrojo no cabía de sorpresas –que gracias él tu existes-
La primera sonrisa, la primera caricia, fueron para él, los sentimientos de Kurama desbordaron de alegría y sin importe mas dijo con palabras y acciones lo que sentía.
-Hiei… te amo- lo beso rápida y tiernamente en los labios, para después mirarlo por su respuesta.
Ahora fue Hiei quien lo beso, solo que no fue un beso rápido, ni uno tierno, fue un beso largo y salvaje que contenía todo lo que sentía por él,… amor fue lo que se beso les permitió saborear.
-Te amo- se escucho decir de esa deliciosa boca que Kurama saboreaba –te amo Kurama, te amo Suuichi- se miraron fijamente mientras un abrazo juntaba ambos cuerpos.
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Era el día mas hermoso que haya visto, un cielo despejado los pájaros cantando, el olor de las flores perfumando el ambiente y el roció resplandeciendo con la luz del sol como si estuviera en un mundo de fantasía.
-Suuichi- gritaron a lo lejos, Kurama se detuvo al reconocer las voces
-ya no nos hablastes- reprendió Yusuke
-a si es cierto, es que llegue tarde y cansado y me acosté temprano- mintió pero con una gran sonrisa –pero, díganme como les fue?-
-de maravilla, ayer los encontramos y logramos quitarles su teletransportador- comento Kuwabara
-mas bien se los rompistes- agrego Yusuke
-a bueno, el caso es que los atrapamos no?-
-si, pero que útil nos hubiera sido ese aparato-
-pues si les hubiera sido muy útil, sobre todo para espiar las chicas, no?- agrego Kurama con burla
Yusuke y Kuwabara se apenaron al comentario de su amigo, quien reía. –vamos Kurama, no lo ibas a usar nada mas para eso- se defendió Yusuke –por cierto veo que te sientes mejor-
-Si, me siento mucho mejor- comento recordando lo vivido esa noche, aun lleno de ese inmenso y bello amor, volteo a un lado donde una sobra los veía, igualmente feliz, sabiendo que estarían juntos, disfrutando algo mas que una amistad, su amor.
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Fin
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