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Capítulo 8
Los Guardianes
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Los personajes de Slayers pertenecen a su creador.
Gracias a... Wolf Greywords (Tienes mucha razón Wolf, son las yeguas de fuego de Krull, me encantó esa peli. No me puedo imaginar qué razones fóbico personales tengas contra Milli, pero a estas alturas ya ni modo, sólo sé que su actitud refleja lo que deseo para esta historia.), Peque, Moonlight Holy Dragon (Vaya, vaya... serio que el delirium draconius sería un excelente termino para definir lo que sientes por los dragones, pero ya tendrán su parte en esta historia así que no desesperes), Nishi (Para el próximo capítulo te prometo una buena sorpresa entre los tres personajes Filia, Xellos y Valteria, porque como sabrás, Xellos aún no ha visto a Val en su forma humana), Asuka de Black (Sorry por la tardanza Asuka, pero finalmente aquí toy), ZLaS MTALliUm (Todos me van a matar por no decir lo que sucedió en todo ese tiempo, pero ya va, ya va, no me maten please!), ALPHA_JACK (Espero que consigas el punto culminante que comenzará la rotación de Soldado hacia la locura final), Fany Metallium (gracias por los ánimos Fany, me hacían muchísima falta), MGA_FGA (acción... acción... de cuál de todos los tipos? jajaaj, no lo digan que ya lo sé... los voy a complacer, oks, pero no en este cap, no se me desesperen, el Reino de Herufaia se acerca), Maryhttha (Pronto sabrán qué le sucede a esa parejita), Zelda M. (sé que no tengo excusa por la tardanza... pero ni modo), XIOMARA M (pronto, pronto), Tenshi (gracias) y Mey (gracias por tomarte el tiempo de enviarme un mail directamente a mi cuenta, espero que te guste este capítulo). Gracias a todos por los ánimos y por sus opiniones.
Debo admitir que la relación entre Milliardo y Valtiera es algo extraña, pero nada más lejos de la verdad. Son primos, primos hermanos y como única familia se tienen ambos. Más adelante voy a dar luz en esa relación, pero si alguno de ustedes ha tenido un primo o una prima por el cual darían la vida, y yo soy una que tengo muchos primos y primas así, pues creo que comprenderán eso.
Este capítulo es para Zhong, fiel crítico de todas las imperfecciones (trabajo arduo y que no tiene aún el respeto que se merece) ejem... espero que lo disfrutes.
Para los lectores del Altar, para Karo, para Vanshie, para Malena, para Fi- chan y para su lindo hermano Josué (me acordé del nombre ehhh!), para Gabe, para Raven174... para los que leen y no tienen tiempo para más... gracias.
On with the story...
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"¡Está despertando!" Dijo alegremente Lina. El joven dragón comenzaba a recuperarse de la caída pero aparentemente no del todo ileso. Según lo habían revisado habían encontrado que tenía par de costillas rotas y el brazo. Era poco para la caída gracias a que tenía la resistencia de un dragón, aún así, era notorio que necesitaría un buen tiempo para recuperarse. Youki se había encargado de encantar unas sogas que lo mantendrían a merced del grupo puesto que no podían maniatarlo. Las sogas también le impedirían transformarse.
En esos momentos la peliroja sujetaba la soga entusiasmada, como si de un perrito se tratara, cosa que había indignado al joven, había hecho sudar a Xellos de verguenza y poner rabioso a Gourry. "¿Cómo te llamas?" El joven no respondió de inmediato. A su alrededor podía sentir un aura que lo incomodaba pero aún no había podido determinar de qué parte provenía. La sentía emanar de las seis criaturas vestidas de negro, pero más que ninguna en la del joven de cabellos púrpuras.
"Demonio." Susurró espantado al comprender finalmente el por qué de su incomodidad.
"Y yo que pensaba que no te ibas a dar cuenta." Le comentó burlonamente Xellos y aunque en su rostro había una leve sonrisa, sus ojos lo desmentían. "¿Cómo podemos llegar a donde está la princesa?" El joven retrocedió y se quejó entre dientes por el dolor de sus heridas..
"No puedo revelarte nada o el Rey me matará." Dijo al notar que la mirada se obscurecía y el aura aumentaba.
"Tienes un leve problema, si no nos dices cómo entonces nosotros te mataremos."
"Es el mismo resultado." Dijo después de parpadear varias veces aturdido. Xellos se acercó y se puso al nivel del joven en el suelo.
"Pero nosotros lo podríamos hacer más lentamente y doloroso." Le susurró lo que provocó que el joven se estremeciera.
"Oye, ¡lo estás asustando!" Gimoteó Lina dándole un empujón al príncipe que cais lo hizo perder el balance.
"Ese es el propósito mi querida Lina." Forzó la dulzura en la voz, no podía entender cómo era que Lina se había vuelto de una práctica princesa a una aniñada, voluntariosa e inestable réplica.
"Yo puedo sacarle la información si quieres." Dijo observándose las uñas como si fueran lo más interesante del mundo. "Pero necesito mi espacio." Enfatizó su punto con una sacudida de sus rojos cabellos sobre el hombro. Xellos se levantó abruptamente y la observó a los ojos fijamente. Lina le devolvió la mirada con igual intensidad.
"Bien, Lina-san, no perderemos nada dándote la oportunidad." Dijo haciendo una corta reverencia y alejándose del joven dragón con disgusto.
"¡Sugoi!" Exclamó la peliroja y se acercó al joven. Todos la vieron acercarse a la figura en el suelo y comenzar a susurrarle algo que ni siquiera el mismo Xellos podía descrifrar. El joven dragón primero abrió los ojos con sorpresa, luego fue obvio que el pánico comenzaba a hacer presa en él y finalmente un profundo temblor lo sacudió de pies a cabeza. A todo esto, Lina seguía con una sonrisa de oreja a oreja susurrándole al oído, mientras que Gourry parecía arrojar chispas azules.
"¡Suficiente, deténte!" Exclamó el joven con terror. "Hay otros cuatro guardianes además de mí. Uno de ellos está herido. La única forma de llegar a la torre es por el aire, sólo un guardián o el Rey pueden llegar hasta allí. Existe un campo mágico alrededor de ella que desintegrará cualquiera que se acerque."
Todos se quedaron atónitos observando a la peliroja que se puso en pie y se puso las manos a la cadera en una pose triunfal. Xellos casi podía jurar que había escuchado un solitario grillo interrumpir el silencio.
"¿Qué le dijiste, Lina?" Preguntó finalmente saliendo de su asombro.
"Eso es un secreto." Contestó orgullosa. "¿Bien, entonces qué podremos hacer?"
"Tendremos que encontrar al Rey... o hacer que Filia baje." Comentó Xellos. "¿Dónde se encuentra el Rey?" Esta vez Lina no tuvo que intervernir, el joven dio la información sin necesidad de ser amenazado.
"Se encuentra en la cordillera rocosa que se ve alrededor de la torre." La peliroja se le acercó y le dio dos palmaditas en la cabeza, cosa que lo irritó.
"Bien. ¿Creen que puedan sacar de combate a los otros cuatro guardianes mientras nosotros vemos si podemos encontrar al Rey?"
"No podrán acercarse al Rey ni a la torre, ya todos los guardianes deben haber sentido su presencia." Añadió el joven. Lina se volvió hacia él.
"Entonces no sirve de nada reservarles la sorpresa, ¿ne?" Dijo con una sonrisa maniática.
"Lina tiene razón." Añadió Gourry a su pesar. "Si nos quedamos aquí el tiempo suficiente estoy seguro que no tardarán en atacarnos." Justo entonces dos sombras, tan grandes como la primera que habían visto cuando divisaron al primer dragón, les pasaron por encima.
"Maldición." Murmuró Gourry al tiempo que sacaba su espada. "Creo que ya no tenemos más tiempo."
"Nosotros los distraeremos mientras ustedes tratan de controlarlos." Les gritó Xellos. "Tú te encargarás de vigilar al guardián." Le hizo señas a una de las doncellas, quien asintió y de inmediato se acercó al joven para terminar de atarlo.
*******
Milliardo observó la expansión del valle a los pies de la torre. "Princesa, ya están aquí." Le susurró a Filia, quien terminaba de comer lo que el guardián le había llevado. Filia dejó lo que hacía y se levantó con presteza, acercándose a donde se encontraba el hombre de platinados cabellos. Pudo distinguir dos dragones sobrevolando un punto y un tercero avanzando hacia el lugar. "Debo ayudar. Después de todo, soy uno de los guardianes de la torre." Le dio una sonrisa tímida a la princesa para luego, en un esplendoroso juego de luz, transformarse y deslizarse suavemente por el aire en dirección al grupo. Aún no se había recuperado del todo del ataque de Valtiera, pero no podía ignorar sus deberes. Filia observó con ansiedad. Ahora más que nunca quería poder convertirse en lo que Milliardo y el Rey insistían que era.
Mientras tanto, Milliardo se acercaba al lugar. Un rayo de negra energía pasó muy cerca de su cuello. Sonrió para sus adentros, el príncipe de Koubuchi le iba a dar quehacer, no sólo a él, sino también al Rey. Desde la altura pudo distinguir las escurridizas formas de seis demonios, corriendo por el valle de forma tal que tenían confundidos a los tres guardianes que les hacían frente.
Buscó con la mirada a Kusukusu, el guardían que debía haber dado la alarma, pero no lo vio por ninguna parte. Suspiró resignado, el chico seguramente debía estar ocupado con algo más interesante, como solía llamarle. Decidió observar la batalla desde el aire.
Las sombras se movían vertiginosamente sobre el suelo del valle mientras los dragones lanzaban de sus bocas blancos haces de luz que pulverizaban el terreno. Lina esperaba con paciencia que una de las enormes bestias se acercara al lugar donde yacía escondida con un hechizo de invisibilidad y flotando levemente sobre el suelo. Gourry también esperaba su turno, montado sobre el unicornio azul.
Uno de los dragones se acercó a Xellos, quien se había mostrado por un buen rato, atrayendo así la atención de la bestia. Con maestría la dirigió a donde se hallaba Lina oculta y la peliroja saltó sobre la bestia en el momento oportuno. "¡Wuuujuuuuuu!" Exclamó la joven sintiendo que la sangre le ardía con la adrenalina del momento. Xellos sonrió para sus adentros pero no tuvo mucho tiempo pues otro de los guardianes lo había divisado. Un negro rayo salió disparado de su mano en dirección al animal, deteniéndolo brevemente.
El dragón soltó un enojado rugido y se dispuso a perseguir al demonio. De nuevo, la escurridiza sombra de Xellos avanzó sobre el valle, perseguido de cerca por el animal. Youki y cuatro de sus doncellas trataban de distraer al tercer dragón.
El que perseguía a Xellos no se percató de que una sombra azul lo seguía muy de cerca. El príncipe se detuvo momentáneamente y el dragón lo pasó de largo. La enorme bestia, confundida, tuvo que aferrarse del rocoso suelo para detener su dirección. Cegado por la furia, el animal no alzó el vuelo, sino que comenzó a correr sobre sus garras en dirección al príncipe. Justo cuando estaba a punto de slatar sobre él, el demonio desapareció, en su lugar una centella azul saltó en su direccion. Asustado, hincó las garras en la tierra mientras el unicornio azul de Gourry saltaba por encima del animal.
Con suma gracia, las patas del unicornio pasaron rozando las alas del dragón mientras que el rubio se dejaba caer sobre su lomo, soga mágica en mano.
"Tres y van dos." Murmuró Xellos con satisfacción. Ahora sólo faltaba el que perseguía a Youki y sus doncellas. Sin embargo, su vista se fijó en otro punto aún distante. "Kuso." El quinto guardián estaba vigilando lo que sucedía en el valle. Pero el joven había dicho que uno de los guardianes estaba herido, seguramente el guardián que no se acercaba debía ser el que lo estaba.
Lina y Gourry habían asegurado las sogas mágicas alrededor de los hocicos de los animales y los hicieron descender sin dificultad. El tercer dragón cayó al suelo, herido por uno de los rayos de energía que brotaban de las manos de Youki. Sin embargo, el quinto dragón no se acercaba demasiado. "¿Qué haremos ahora?" Preguntó Lina cuando Xellos le señaló hacia el quinto dragón.
"Debemos hacer que baje." Comentó con algo de preocupación y llevándose una mano a la barbilla.
"¿Pero cómo?" En esos momentos, un dragón de grandes dimensiones y completamente negro, apareció como salido de la nada sobre el grupo, lanzando rojizos rayos de luz. Dos de los guardianes cayeron víctimas del ataque mientras que el grupo de Xellos apenas salía librado.
"¿Por qué ataca a los suyos?" Gritó Lina a la distancia, algo atontada porque el dragón que había logrado atrapar ileso ahora yacía sobre el suelo en su forma humana y estremecido por el dolor que le causaba el rayo que lo había alcanzado.
"Ese debe ser el Rey." Murmuró Xellos para sí mismo, el poder que emanaba el dragón era incomparable. El dragón volteó en el aire y regresó al ataque. El príncipe reunió en sus manos una cantidad considerable de energía mientras se ponía en movimiento en dirección al grupo. "¡Todos al suelo!" La energía salió disparada en dirección a la enorme bestia, repartiéndose en tres rayos iguales que se dividieron cada uno en tres más pequeños, haciendo blanco simultáneamente en varios lugares. La bestia emitió un estruendoso rugido y se alejó sin lanzar ataque alguno.
"Lina, ¿puedes ayudarme con esto?" Le preguntó sin su sonrisa, la peliroja asintió. "Necesito algo inusual." Le explicó antes que comenzara a conjurar.
Lina sonrió con malicia y asintió nuevamente. Comenzó a conjurar de inmediato con las manos hacia el cielo y las palmas hacia arriba como si señalara vagamente con los índices en dirección a la bestia. Unos pequeños destellos se escurrieron de sus manos como agua y comenzaron a flotar siguiendo con lentitud la dirección general del dragón. Cuando terminó tomó una posición más seria. "¡Estoy lista!"
El joven le hizo una seña a sus guerreros para que también se alistaran y prestamente tomaron posiciones alrededor del príncipe. Por el momento era obvio que la confrontación seguiría siendo a larga distancia, cosa que dificultaría la mayor parte de las sorpresas que pudieran aprovechar. Además, al príncipe le preocupaba el quinto guardián aún en el aire, que no se acercaba demasiado. Suspiró inconscientemente, sin embargo, sus sentidos le indicaban que Filia, si bien estaba preocupada estaba a salvo.
El rey dragón comenzó a descender a una velocidad considerable y el aura comenzó nuevamente a fulgurar a su alrededor amenazante. Xellos preparó una buena cantidad de energía y la lanzó en dirección a la criatura. Un campo mágico desvió la energía limpiamente, como si de un espejo se tratara, reflectándola lejos de su cuerpo. Los rayos sobrantes regresaron a quien los había lanzado. Lina se cubrió y Gourry la abrazó instintivamente, pero el príncipe absorbió su propia energía sin problemas. "Tiene un escudo mágico." Le informó al resto, aunque no era necesario.
Youki y sus doncellas comenzaron a conjurar cuando el animal abrió su boca y lanzó un rayo rojizo de gran magnitud que fue a estrellarse contra el escudo mágico del príncipe. Justo cuando estaba a punto de rebasarlos las doncellas se iluminaron en sus lugares, transfiriendo energía hacia Youki, quien la absorbió y la convirtió en energía negativa, levantó la mano derecha y dejó escapar la energía que formó un haz de luz que tomó substancia al momento de golpear el escudo mágico del rey justo en su cabeza. Una informe masa negra se pegó a la cabeza del rey mientras intentaba elevarse.
Lina entonces se percató que Gourry aún la cubría con su cuerpo y le dio un formidable codazo que le ganó una airada mirada de parte del rubio. "Ya te he dicho que puedo protegerme sola." Gruñó la peliroja volteándose repentinamente hacia la masiva figura del dragón que se alejaba. Lo vio rugir enojado y de repente, en una colorida explosión de luz. "Ahora es el momento." Murmuró la peliroja y extendió las manos como lo había hecho con anterioridad y bajándolas de repente en un puño frente a su pecho.
Valteria, que acababa de liberarse de la substancia pegajosa y comenzaba a elevarse nuevamente notó que su campo de visión se llenaba de cientos de destellos de luz. Se percató demasiado tarde que en la explosión de luz había perdido su escudo mágico. Las pequeñas luces se le pegaron al cuerpo y sintió como si cada escama le ardiera con un fuego infernal. Gimió de dolor y a pesar de sus esfuerzos por elevarse sintió que comenzaba a caer nuevamente. Perdió la concentración y así mismo su forma draconiana.
Estaba a mitad de caida cuando sintió que unas garras lo sujetaban en el aire. Abrió los ojos levemente y pudo observar las doradas escamas de su primo. Trató de dominar el dolor y falló miserablemente. Milliardo se elevó y se dirigió a la torre, dejando al grupo de invasores junto con los guardianes caídos.
Por unos momentos esperaron por ver si algún otro dragón aparecía para atacarlos pero luego de un rato bajaron la guardia. Comenzaron a contemplar los daños que habían sufrido, que eran pocos en comparación a los dragones que habían sido alcanzados por los rayos del dragón rey. El dragón que había sido herido por Youki y su grupo de doncellas ahora estaba peligrosamente al borde de la muerte, estando tan débil había recuperado su forma humanoide. Otro de ellos estaba inconsciente mientras el tercero trataba infructuosamente de soltarse de las ataduras que Gourry le había puesto.
"Será mejor que busquemos refugio mi señor." Le indicó Youki. Xellos asintió y observó a su alrededor. Alejarse un poco del valle sería lo más conveniente, ¿pero cómo moverse con aquellas bestias?
Gourry no había perdido tiempo pensando en lo que podían o no podían hacer. Simplemente se acercó al joven dragón que estaba herido y lo levantó con cuidado, el unicornio azul llegó de inmediato a su lado.
Lina tampoco lo pensó demasiado. Se dirigió con firmeza hacia el dragón que todavía luchaba por soltarse de las ataduras. "¡Hey! ¡Grandote! ¿Podrías hacerme un favor?" Xellos sintió que una gotita de sudor le bajaba por la frente del bochorno. Era como si la peliroja fuera la dueña del mundo y así se comportaba sin importarle las consecuencias.
"Tus amigos no están en buenas condiciones y con ese tamaño no podemos llevarte a tí también. ¿Podrías hacer el truco ese de convertirte en humano?" El animal la observó indignado y se volteó dándole la cola por toda respuesta. "Bueno, supongo que tendremos que dejarte aquí." Dijo alejándose de la bestia. "Supongo que el Rey vendrá a recogerte más tarde, ¿ne?" Eso hizo el truco, en un haz de luz blanca el dragón tomó forma humana, aún restringido por las sogas mágicas y con un fuerte rubor al saber que estaba dándose por vencido, Lina sonrió aquella maniática sonrisa. "Sabía que lo pensarías mejor." Exclamó mientras corría a asegurar las sogas. Youki recogió al último dragón en brazos y comenzó a moverse con sus doncellas de aquella forma que aún sorprendía a Lina.
El dragón cosquilloso, aún atado, fue recogido por dos de las doncellas mientras que Xellos vigilaba la retirada.
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Filia observó a la pareja que hacía apenas unos minutos había aparecido en la torre. Valteria estaba completamente inconsciente, tendido sobre los almohadones que le sirvieran a ella de cama mientras Milliardo trataba de utilizar un hechizo de recuperación. Pero él mismo no estaba completamente bien, por lo que sus intentos apenas tenían resultados.
"Milliardo..." Le interrumpió la princesa preocupada al ver que comenzaba a transpirar y a ponerse más pálido.
"Debo ayudarlo." Dijo respirando con dificultad por el esfuerzo.
"No estás en condición de ayudarlo. ¿Me dejarías... intentarlo?" El rubio asintió, no tenía opción. Además, Filia podía sanarlo mucho más rápido que él mismo, después de todo, era la princesa. Una luz blanca y suave se extendió desde las manos de Filia por todo el cuerpo de Valteria. Reconoció de inmediato la magia de Lina en el ataque, por lo que se le hizo más fácil cancelar el hechizo y comenzar realmente a sanarlo.
La observó mientras sus blancas manos recorrían el cuerpo de su primo como si lo conocieran por instinto. Aquella dulce criatura que una vez dejara en un castillo desconocido había crecido para convertirse en toda una mujer. Una emoción extraña se anidó en sus gélidas órbitas azules. Así era como se suponía que fueran las cosas... Filia y Valteria y él el protector de ambos. Sin embargo la profecía había cambiado los planes de todos, les había arrebatado a Filia. Pero más que eso... los había separado de alguna forma. Si Valteria no hubiera enloquecido de aquella forma él no habría tenido que escapar con Filia. Si su primo hubiera entendido al menos un poco su dolor, no lo habría desterrado... porque ser guardián de aquella torre maldita era como ser desterrado. Ninguno de los guardianes tenía paz, día y noche la vigilaban sin aparente razón.
Sentía compasión por aquellos jóvenes que con el paso del tiempo habían terminado acompañandolo en su destierro, todos ellos habían tenido la osadía de oponerse al rey en algún momento de sus vidas, por eso el rey mismo no los protegía, sin embargo estaban atados a aquella por su falta de valor para continuar sus vidas de otra forma. Se habían revelado contra el Rey pero continuaban arraigado a sus costumbres como dragones. En el fondo sabía que era una excusa patética para todos ellos para no abandonar aquello que conocían y de lo cual se sentían parte aún en el destierro.
Filia terminó en poco tiempo y al hacerlo se dejó caer sobre los almohadones exhausta. Lina había conjurado suficiente energía como para mantenerlo fuera de combate por dos días. Ahora el Rey Valteria descansaba plácidamente, sin evidencia alguna de haber sido atacado. La princesa se llevó el brazo a los ojos mientras dejaba extendido el otro brazo. Un repentino rugido le recordó que no había comido nada aún. "Kuso." Susurró. "Tengo hambre." Se quejó y al momento se arrepintió. Había sonado como la princesa mimada y no como la mujer autosuficiente que se consideraba. Milliardo sonrió y se levantó con lentitud, casi arrastrando los pies al caminar hacia el borde de la torre.
"Debí traer algo de comida, princesa, perdone mi olvido. Pero si me espera un poco, estoy seguro que puedo traerle algo. La transformación le impidió a Filia decir nada más y al momento el dragón estaba en el aire. Suspiró acongojada. Si tan sólo pudiera aprender lo que Milliardo había estado tratando de enseñarle podría bajar en unos instantes y regresar a los brazos de...
"Eres una tonta, Filia." Se reprochó con un gesto cansado. "No existen los príncipes azules, no para ti. Sólo un demonio de extraños cabellos púrpuras... una maldita sonrisa y un cuerpo..." Sonrió levemente, un pequeño colmillo amenazando con sobresalir de sus labios. "¿Para qué seguirme engañando? El baka me cae bien..." Dijo sincerándose consigo misma, si algo había aprendido en todo ese tiempo había sido que de nada valía mentirse. Se volteó y observó por un buen rato la silueta apacible y aparentemente aniñada del rey de los dragones en reposo. "Ahh... pero que no piense que después de tanto tiempo sin una sola noticia suya puede venir y simplemente reclamarme. Va a necesitar algo más que un simple hechizo esta vez."
El pecho de Valteria pareció estremecerse y su rostro se volteó instintivamente hacia Filia pero no abrió los ojos. "¿Pesadillas, Rey de los dragones?" Murmuró la rubia de forma neutral. "Es una pena que tu interior no sea tan hermoso como tu exterior." Se dijo más para sí misma que otra cosa. Se volteó a mirar hacia el cielo, los rayos del sol se colaban puros por entre las columnas que sostenían la cúpula de roca. "Si Milliardo no se apura voy a pensar seriamente en bajar de esta torre."
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No tengo excusa, lo sé. Pero espero que hayan disfrutado. Dudas, preguntas, críticas, sugerencias, flamas, todo es bienvenido. Sin embargo haré la excepción para alguien que sé que me va a leer aquí... si hay algo que no me gusta son los mensajes personales en un review, eso sí que no lo acepto. Todo lo demás es bienvenido.
Se cuidan todos y recuerden que se les quiere de gratis. Ja ne!
Capítulo 8
Los Guardianes
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Los personajes de Slayers pertenecen a su creador.
Gracias a... Wolf Greywords (Tienes mucha razón Wolf, son las yeguas de fuego de Krull, me encantó esa peli. No me puedo imaginar qué razones fóbico personales tengas contra Milli, pero a estas alturas ya ni modo, sólo sé que su actitud refleja lo que deseo para esta historia.), Peque, Moonlight Holy Dragon (Vaya, vaya... serio que el delirium draconius sería un excelente termino para definir lo que sientes por los dragones, pero ya tendrán su parte en esta historia así que no desesperes), Nishi (Para el próximo capítulo te prometo una buena sorpresa entre los tres personajes Filia, Xellos y Valteria, porque como sabrás, Xellos aún no ha visto a Val en su forma humana), Asuka de Black (Sorry por la tardanza Asuka, pero finalmente aquí toy), ZLaS MTALliUm (Todos me van a matar por no decir lo que sucedió en todo ese tiempo, pero ya va, ya va, no me maten please!), ALPHA_JACK (Espero que consigas el punto culminante que comenzará la rotación de Soldado hacia la locura final), Fany Metallium (gracias por los ánimos Fany, me hacían muchísima falta), MGA_FGA (acción... acción... de cuál de todos los tipos? jajaaj, no lo digan que ya lo sé... los voy a complacer, oks, pero no en este cap, no se me desesperen, el Reino de Herufaia se acerca), Maryhttha (Pronto sabrán qué le sucede a esa parejita), Zelda M. (sé que no tengo excusa por la tardanza... pero ni modo), XIOMARA M (pronto, pronto), Tenshi (gracias) y Mey (gracias por tomarte el tiempo de enviarme un mail directamente a mi cuenta, espero que te guste este capítulo). Gracias a todos por los ánimos y por sus opiniones.
Debo admitir que la relación entre Milliardo y Valtiera es algo extraña, pero nada más lejos de la verdad. Son primos, primos hermanos y como única familia se tienen ambos. Más adelante voy a dar luz en esa relación, pero si alguno de ustedes ha tenido un primo o una prima por el cual darían la vida, y yo soy una que tengo muchos primos y primas así, pues creo que comprenderán eso.
Este capítulo es para Zhong, fiel crítico de todas las imperfecciones (trabajo arduo y que no tiene aún el respeto que se merece) ejem... espero que lo disfrutes.
Para los lectores del Altar, para Karo, para Vanshie, para Malena, para Fi- chan y para su lindo hermano Josué (me acordé del nombre ehhh!), para Gabe, para Raven174... para los que leen y no tienen tiempo para más... gracias.
On with the story...
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"¡Está despertando!" Dijo alegremente Lina. El joven dragón comenzaba a recuperarse de la caída pero aparentemente no del todo ileso. Según lo habían revisado habían encontrado que tenía par de costillas rotas y el brazo. Era poco para la caída gracias a que tenía la resistencia de un dragón, aún así, era notorio que necesitaría un buen tiempo para recuperarse. Youki se había encargado de encantar unas sogas que lo mantendrían a merced del grupo puesto que no podían maniatarlo. Las sogas también le impedirían transformarse.
En esos momentos la peliroja sujetaba la soga entusiasmada, como si de un perrito se tratara, cosa que había indignado al joven, había hecho sudar a Xellos de verguenza y poner rabioso a Gourry. "¿Cómo te llamas?" El joven no respondió de inmediato. A su alrededor podía sentir un aura que lo incomodaba pero aún no había podido determinar de qué parte provenía. La sentía emanar de las seis criaturas vestidas de negro, pero más que ninguna en la del joven de cabellos púrpuras.
"Demonio." Susurró espantado al comprender finalmente el por qué de su incomodidad.
"Y yo que pensaba que no te ibas a dar cuenta." Le comentó burlonamente Xellos y aunque en su rostro había una leve sonrisa, sus ojos lo desmentían. "¿Cómo podemos llegar a donde está la princesa?" El joven retrocedió y se quejó entre dientes por el dolor de sus heridas..
"No puedo revelarte nada o el Rey me matará." Dijo al notar que la mirada se obscurecía y el aura aumentaba.
"Tienes un leve problema, si no nos dices cómo entonces nosotros te mataremos."
"Es el mismo resultado." Dijo después de parpadear varias veces aturdido. Xellos se acercó y se puso al nivel del joven en el suelo.
"Pero nosotros lo podríamos hacer más lentamente y doloroso." Le susurró lo que provocó que el joven se estremeciera.
"Oye, ¡lo estás asustando!" Gimoteó Lina dándole un empujón al príncipe que cais lo hizo perder el balance.
"Ese es el propósito mi querida Lina." Forzó la dulzura en la voz, no podía entender cómo era que Lina se había vuelto de una práctica princesa a una aniñada, voluntariosa e inestable réplica.
"Yo puedo sacarle la información si quieres." Dijo observándose las uñas como si fueran lo más interesante del mundo. "Pero necesito mi espacio." Enfatizó su punto con una sacudida de sus rojos cabellos sobre el hombro. Xellos se levantó abruptamente y la observó a los ojos fijamente. Lina le devolvió la mirada con igual intensidad.
"Bien, Lina-san, no perderemos nada dándote la oportunidad." Dijo haciendo una corta reverencia y alejándose del joven dragón con disgusto.
"¡Sugoi!" Exclamó la peliroja y se acercó al joven. Todos la vieron acercarse a la figura en el suelo y comenzar a susurrarle algo que ni siquiera el mismo Xellos podía descrifrar. El joven dragón primero abrió los ojos con sorpresa, luego fue obvio que el pánico comenzaba a hacer presa en él y finalmente un profundo temblor lo sacudió de pies a cabeza. A todo esto, Lina seguía con una sonrisa de oreja a oreja susurrándole al oído, mientras que Gourry parecía arrojar chispas azules.
"¡Suficiente, deténte!" Exclamó el joven con terror. "Hay otros cuatro guardianes además de mí. Uno de ellos está herido. La única forma de llegar a la torre es por el aire, sólo un guardián o el Rey pueden llegar hasta allí. Existe un campo mágico alrededor de ella que desintegrará cualquiera que se acerque."
Todos se quedaron atónitos observando a la peliroja que se puso en pie y se puso las manos a la cadera en una pose triunfal. Xellos casi podía jurar que había escuchado un solitario grillo interrumpir el silencio.
"¿Qué le dijiste, Lina?" Preguntó finalmente saliendo de su asombro.
"Eso es un secreto." Contestó orgullosa. "¿Bien, entonces qué podremos hacer?"
"Tendremos que encontrar al Rey... o hacer que Filia baje." Comentó Xellos. "¿Dónde se encuentra el Rey?" Esta vez Lina no tuvo que intervernir, el joven dio la información sin necesidad de ser amenazado.
"Se encuentra en la cordillera rocosa que se ve alrededor de la torre." La peliroja se le acercó y le dio dos palmaditas en la cabeza, cosa que lo irritó.
"Bien. ¿Creen que puedan sacar de combate a los otros cuatro guardianes mientras nosotros vemos si podemos encontrar al Rey?"
"No podrán acercarse al Rey ni a la torre, ya todos los guardianes deben haber sentido su presencia." Añadió el joven. Lina se volvió hacia él.
"Entonces no sirve de nada reservarles la sorpresa, ¿ne?" Dijo con una sonrisa maniática.
"Lina tiene razón." Añadió Gourry a su pesar. "Si nos quedamos aquí el tiempo suficiente estoy seguro que no tardarán en atacarnos." Justo entonces dos sombras, tan grandes como la primera que habían visto cuando divisaron al primer dragón, les pasaron por encima.
"Maldición." Murmuró Gourry al tiempo que sacaba su espada. "Creo que ya no tenemos más tiempo."
"Nosotros los distraeremos mientras ustedes tratan de controlarlos." Les gritó Xellos. "Tú te encargarás de vigilar al guardián." Le hizo señas a una de las doncellas, quien asintió y de inmediato se acercó al joven para terminar de atarlo.
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Milliardo observó la expansión del valle a los pies de la torre. "Princesa, ya están aquí." Le susurró a Filia, quien terminaba de comer lo que el guardián le había llevado. Filia dejó lo que hacía y se levantó con presteza, acercándose a donde se encontraba el hombre de platinados cabellos. Pudo distinguir dos dragones sobrevolando un punto y un tercero avanzando hacia el lugar. "Debo ayudar. Después de todo, soy uno de los guardianes de la torre." Le dio una sonrisa tímida a la princesa para luego, en un esplendoroso juego de luz, transformarse y deslizarse suavemente por el aire en dirección al grupo. Aún no se había recuperado del todo del ataque de Valtiera, pero no podía ignorar sus deberes. Filia observó con ansiedad. Ahora más que nunca quería poder convertirse en lo que Milliardo y el Rey insistían que era.
Mientras tanto, Milliardo se acercaba al lugar. Un rayo de negra energía pasó muy cerca de su cuello. Sonrió para sus adentros, el príncipe de Koubuchi le iba a dar quehacer, no sólo a él, sino también al Rey. Desde la altura pudo distinguir las escurridizas formas de seis demonios, corriendo por el valle de forma tal que tenían confundidos a los tres guardianes que les hacían frente.
Buscó con la mirada a Kusukusu, el guardían que debía haber dado la alarma, pero no lo vio por ninguna parte. Suspiró resignado, el chico seguramente debía estar ocupado con algo más interesante, como solía llamarle. Decidió observar la batalla desde el aire.
Las sombras se movían vertiginosamente sobre el suelo del valle mientras los dragones lanzaban de sus bocas blancos haces de luz que pulverizaban el terreno. Lina esperaba con paciencia que una de las enormes bestias se acercara al lugar donde yacía escondida con un hechizo de invisibilidad y flotando levemente sobre el suelo. Gourry también esperaba su turno, montado sobre el unicornio azul.
Uno de los dragones se acercó a Xellos, quien se había mostrado por un buen rato, atrayendo así la atención de la bestia. Con maestría la dirigió a donde se hallaba Lina oculta y la peliroja saltó sobre la bestia en el momento oportuno. "¡Wuuujuuuuuu!" Exclamó la joven sintiendo que la sangre le ardía con la adrenalina del momento. Xellos sonrió para sus adentros pero no tuvo mucho tiempo pues otro de los guardianes lo había divisado. Un negro rayo salió disparado de su mano en dirección al animal, deteniéndolo brevemente.
El dragón soltó un enojado rugido y se dispuso a perseguir al demonio. De nuevo, la escurridiza sombra de Xellos avanzó sobre el valle, perseguido de cerca por el animal. Youki y cuatro de sus doncellas trataban de distraer al tercer dragón.
El que perseguía a Xellos no se percató de que una sombra azul lo seguía muy de cerca. El príncipe se detuvo momentáneamente y el dragón lo pasó de largo. La enorme bestia, confundida, tuvo que aferrarse del rocoso suelo para detener su dirección. Cegado por la furia, el animal no alzó el vuelo, sino que comenzó a correr sobre sus garras en dirección al príncipe. Justo cuando estaba a punto de slatar sobre él, el demonio desapareció, en su lugar una centella azul saltó en su direccion. Asustado, hincó las garras en la tierra mientras el unicornio azul de Gourry saltaba por encima del animal.
Con suma gracia, las patas del unicornio pasaron rozando las alas del dragón mientras que el rubio se dejaba caer sobre su lomo, soga mágica en mano.
"Tres y van dos." Murmuró Xellos con satisfacción. Ahora sólo faltaba el que perseguía a Youki y sus doncellas. Sin embargo, su vista se fijó en otro punto aún distante. "Kuso." El quinto guardián estaba vigilando lo que sucedía en el valle. Pero el joven había dicho que uno de los guardianes estaba herido, seguramente el guardián que no se acercaba debía ser el que lo estaba.
Lina y Gourry habían asegurado las sogas mágicas alrededor de los hocicos de los animales y los hicieron descender sin dificultad. El tercer dragón cayó al suelo, herido por uno de los rayos de energía que brotaban de las manos de Youki. Sin embargo, el quinto dragón no se acercaba demasiado. "¿Qué haremos ahora?" Preguntó Lina cuando Xellos le señaló hacia el quinto dragón.
"Debemos hacer que baje." Comentó con algo de preocupación y llevándose una mano a la barbilla.
"¿Pero cómo?" En esos momentos, un dragón de grandes dimensiones y completamente negro, apareció como salido de la nada sobre el grupo, lanzando rojizos rayos de luz. Dos de los guardianes cayeron víctimas del ataque mientras que el grupo de Xellos apenas salía librado.
"¿Por qué ataca a los suyos?" Gritó Lina a la distancia, algo atontada porque el dragón que había logrado atrapar ileso ahora yacía sobre el suelo en su forma humana y estremecido por el dolor que le causaba el rayo que lo había alcanzado.
"Ese debe ser el Rey." Murmuró Xellos para sí mismo, el poder que emanaba el dragón era incomparable. El dragón volteó en el aire y regresó al ataque. El príncipe reunió en sus manos una cantidad considerable de energía mientras se ponía en movimiento en dirección al grupo. "¡Todos al suelo!" La energía salió disparada en dirección a la enorme bestia, repartiéndose en tres rayos iguales que se dividieron cada uno en tres más pequeños, haciendo blanco simultáneamente en varios lugares. La bestia emitió un estruendoso rugido y se alejó sin lanzar ataque alguno.
"Lina, ¿puedes ayudarme con esto?" Le preguntó sin su sonrisa, la peliroja asintió. "Necesito algo inusual." Le explicó antes que comenzara a conjurar.
Lina sonrió con malicia y asintió nuevamente. Comenzó a conjurar de inmediato con las manos hacia el cielo y las palmas hacia arriba como si señalara vagamente con los índices en dirección a la bestia. Unos pequeños destellos se escurrieron de sus manos como agua y comenzaron a flotar siguiendo con lentitud la dirección general del dragón. Cuando terminó tomó una posición más seria. "¡Estoy lista!"
El joven le hizo una seña a sus guerreros para que también se alistaran y prestamente tomaron posiciones alrededor del príncipe. Por el momento era obvio que la confrontación seguiría siendo a larga distancia, cosa que dificultaría la mayor parte de las sorpresas que pudieran aprovechar. Además, al príncipe le preocupaba el quinto guardián aún en el aire, que no se acercaba demasiado. Suspiró inconscientemente, sin embargo, sus sentidos le indicaban que Filia, si bien estaba preocupada estaba a salvo.
El rey dragón comenzó a descender a una velocidad considerable y el aura comenzó nuevamente a fulgurar a su alrededor amenazante. Xellos preparó una buena cantidad de energía y la lanzó en dirección a la criatura. Un campo mágico desvió la energía limpiamente, como si de un espejo se tratara, reflectándola lejos de su cuerpo. Los rayos sobrantes regresaron a quien los había lanzado. Lina se cubrió y Gourry la abrazó instintivamente, pero el príncipe absorbió su propia energía sin problemas. "Tiene un escudo mágico." Le informó al resto, aunque no era necesario.
Youki y sus doncellas comenzaron a conjurar cuando el animal abrió su boca y lanzó un rayo rojizo de gran magnitud que fue a estrellarse contra el escudo mágico del príncipe. Justo cuando estaba a punto de rebasarlos las doncellas se iluminaron en sus lugares, transfiriendo energía hacia Youki, quien la absorbió y la convirtió en energía negativa, levantó la mano derecha y dejó escapar la energía que formó un haz de luz que tomó substancia al momento de golpear el escudo mágico del rey justo en su cabeza. Una informe masa negra se pegó a la cabeza del rey mientras intentaba elevarse.
Lina entonces se percató que Gourry aún la cubría con su cuerpo y le dio un formidable codazo que le ganó una airada mirada de parte del rubio. "Ya te he dicho que puedo protegerme sola." Gruñó la peliroja volteándose repentinamente hacia la masiva figura del dragón que se alejaba. Lo vio rugir enojado y de repente, en una colorida explosión de luz. "Ahora es el momento." Murmuró la peliroja y extendió las manos como lo había hecho con anterioridad y bajándolas de repente en un puño frente a su pecho.
Valteria, que acababa de liberarse de la substancia pegajosa y comenzaba a elevarse nuevamente notó que su campo de visión se llenaba de cientos de destellos de luz. Se percató demasiado tarde que en la explosión de luz había perdido su escudo mágico. Las pequeñas luces se le pegaron al cuerpo y sintió como si cada escama le ardiera con un fuego infernal. Gimió de dolor y a pesar de sus esfuerzos por elevarse sintió que comenzaba a caer nuevamente. Perdió la concentración y así mismo su forma draconiana.
Estaba a mitad de caida cuando sintió que unas garras lo sujetaban en el aire. Abrió los ojos levemente y pudo observar las doradas escamas de su primo. Trató de dominar el dolor y falló miserablemente. Milliardo se elevó y se dirigió a la torre, dejando al grupo de invasores junto con los guardianes caídos.
Por unos momentos esperaron por ver si algún otro dragón aparecía para atacarlos pero luego de un rato bajaron la guardia. Comenzaron a contemplar los daños que habían sufrido, que eran pocos en comparación a los dragones que habían sido alcanzados por los rayos del dragón rey. El dragón que había sido herido por Youki y su grupo de doncellas ahora estaba peligrosamente al borde de la muerte, estando tan débil había recuperado su forma humanoide. Otro de ellos estaba inconsciente mientras el tercero trataba infructuosamente de soltarse de las ataduras que Gourry le había puesto.
"Será mejor que busquemos refugio mi señor." Le indicó Youki. Xellos asintió y observó a su alrededor. Alejarse un poco del valle sería lo más conveniente, ¿pero cómo moverse con aquellas bestias?
Gourry no había perdido tiempo pensando en lo que podían o no podían hacer. Simplemente se acercó al joven dragón que estaba herido y lo levantó con cuidado, el unicornio azul llegó de inmediato a su lado.
Lina tampoco lo pensó demasiado. Se dirigió con firmeza hacia el dragón que todavía luchaba por soltarse de las ataduras. "¡Hey! ¡Grandote! ¿Podrías hacerme un favor?" Xellos sintió que una gotita de sudor le bajaba por la frente del bochorno. Era como si la peliroja fuera la dueña del mundo y así se comportaba sin importarle las consecuencias.
"Tus amigos no están en buenas condiciones y con ese tamaño no podemos llevarte a tí también. ¿Podrías hacer el truco ese de convertirte en humano?" El animal la observó indignado y se volteó dándole la cola por toda respuesta. "Bueno, supongo que tendremos que dejarte aquí." Dijo alejándose de la bestia. "Supongo que el Rey vendrá a recogerte más tarde, ¿ne?" Eso hizo el truco, en un haz de luz blanca el dragón tomó forma humana, aún restringido por las sogas mágicas y con un fuerte rubor al saber que estaba dándose por vencido, Lina sonrió aquella maniática sonrisa. "Sabía que lo pensarías mejor." Exclamó mientras corría a asegurar las sogas. Youki recogió al último dragón en brazos y comenzó a moverse con sus doncellas de aquella forma que aún sorprendía a Lina.
El dragón cosquilloso, aún atado, fue recogido por dos de las doncellas mientras que Xellos vigilaba la retirada.
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Filia observó a la pareja que hacía apenas unos minutos había aparecido en la torre. Valteria estaba completamente inconsciente, tendido sobre los almohadones que le sirvieran a ella de cama mientras Milliardo trataba de utilizar un hechizo de recuperación. Pero él mismo no estaba completamente bien, por lo que sus intentos apenas tenían resultados.
"Milliardo..." Le interrumpió la princesa preocupada al ver que comenzaba a transpirar y a ponerse más pálido.
"Debo ayudarlo." Dijo respirando con dificultad por el esfuerzo.
"No estás en condición de ayudarlo. ¿Me dejarías... intentarlo?" El rubio asintió, no tenía opción. Además, Filia podía sanarlo mucho más rápido que él mismo, después de todo, era la princesa. Una luz blanca y suave se extendió desde las manos de Filia por todo el cuerpo de Valteria. Reconoció de inmediato la magia de Lina en el ataque, por lo que se le hizo más fácil cancelar el hechizo y comenzar realmente a sanarlo.
La observó mientras sus blancas manos recorrían el cuerpo de su primo como si lo conocieran por instinto. Aquella dulce criatura que una vez dejara en un castillo desconocido había crecido para convertirse en toda una mujer. Una emoción extraña se anidó en sus gélidas órbitas azules. Así era como se suponía que fueran las cosas... Filia y Valteria y él el protector de ambos. Sin embargo la profecía había cambiado los planes de todos, les había arrebatado a Filia. Pero más que eso... los había separado de alguna forma. Si Valteria no hubiera enloquecido de aquella forma él no habría tenido que escapar con Filia. Si su primo hubiera entendido al menos un poco su dolor, no lo habría desterrado... porque ser guardián de aquella torre maldita era como ser desterrado. Ninguno de los guardianes tenía paz, día y noche la vigilaban sin aparente razón.
Sentía compasión por aquellos jóvenes que con el paso del tiempo habían terminado acompañandolo en su destierro, todos ellos habían tenido la osadía de oponerse al rey en algún momento de sus vidas, por eso el rey mismo no los protegía, sin embargo estaban atados a aquella por su falta de valor para continuar sus vidas de otra forma. Se habían revelado contra el Rey pero continuaban arraigado a sus costumbres como dragones. En el fondo sabía que era una excusa patética para todos ellos para no abandonar aquello que conocían y de lo cual se sentían parte aún en el destierro.
Filia terminó en poco tiempo y al hacerlo se dejó caer sobre los almohadones exhausta. Lina había conjurado suficiente energía como para mantenerlo fuera de combate por dos días. Ahora el Rey Valteria descansaba plácidamente, sin evidencia alguna de haber sido atacado. La princesa se llevó el brazo a los ojos mientras dejaba extendido el otro brazo. Un repentino rugido le recordó que no había comido nada aún. "Kuso." Susurró. "Tengo hambre." Se quejó y al momento se arrepintió. Había sonado como la princesa mimada y no como la mujer autosuficiente que se consideraba. Milliardo sonrió y se levantó con lentitud, casi arrastrando los pies al caminar hacia el borde de la torre.
"Debí traer algo de comida, princesa, perdone mi olvido. Pero si me espera un poco, estoy seguro que puedo traerle algo. La transformación le impidió a Filia decir nada más y al momento el dragón estaba en el aire. Suspiró acongojada. Si tan sólo pudiera aprender lo que Milliardo había estado tratando de enseñarle podría bajar en unos instantes y regresar a los brazos de...
"Eres una tonta, Filia." Se reprochó con un gesto cansado. "No existen los príncipes azules, no para ti. Sólo un demonio de extraños cabellos púrpuras... una maldita sonrisa y un cuerpo..." Sonrió levemente, un pequeño colmillo amenazando con sobresalir de sus labios. "¿Para qué seguirme engañando? El baka me cae bien..." Dijo sincerándose consigo misma, si algo había aprendido en todo ese tiempo había sido que de nada valía mentirse. Se volteó y observó por un buen rato la silueta apacible y aparentemente aniñada del rey de los dragones en reposo. "Ahh... pero que no piense que después de tanto tiempo sin una sola noticia suya puede venir y simplemente reclamarme. Va a necesitar algo más que un simple hechizo esta vez."
El pecho de Valteria pareció estremecerse y su rostro se volteó instintivamente hacia Filia pero no abrió los ojos. "¿Pesadillas, Rey de los dragones?" Murmuró la rubia de forma neutral. "Es una pena que tu interior no sea tan hermoso como tu exterior." Se dijo más para sí misma que otra cosa. Se volteó a mirar hacia el cielo, los rayos del sol se colaban puros por entre las columnas que sostenían la cúpula de roca. "Si Milliardo no se apura voy a pensar seriamente en bajar de esta torre."
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No tengo excusa, lo sé. Pero espero que hayan disfrutado. Dudas, preguntas, críticas, sugerencias, flamas, todo es bienvenido. Sin embargo haré la excepción para alguien que sé que me va a leer aquí... si hay algo que no me gusta son los mensajes personales en un review, eso sí que no lo acepto. Todo lo demás es bienvenido.
Se cuidan todos y recuerden que se les quiere de gratis. Ja ne!
