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Capítulo 11

Algunas Cosas Nunca Cambian

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Gracias a... Tira Misu, Fi-chan (Asuka de Black), Akire No Ai, Moonlight Holy Dragon, Peque, Zelda M., MGA_FGA, Linita-Gabriev, ALPHA-JACK y ZLaS MTALlUm. Sus reviews me alegran el corazón.

Nuevamente Mea Culpa. Demasiada espera por un mísero capítulo, lo sé. ¡¡Pero ya está!! Gracias a Zhong y a Zelda por hacerme de betas, los quiero mucho a ambos, se me cuidan mucho y Congrats a Zelda por salir presidente del Foro del Altar, claro que Zhong te dio mucho qué hacer. Pero me alegro por ambos puesto que ahora tienen su sección, felicidades a ambos.

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Xellos intentó soltarse pero las garras apretaban su cuerpo con más fuerza al hacerlo. Dejó de moverse cuando el dolor fue demasiado y amenazó con dejarlo inconsciente, no podía permitirse perder el conocimiento y por ende, perder la oportunidad de escapar. Sin embargo y a pesar de lo aturdido que estaba, tenía la certeza de que se estaban acercando a Filia. Podía sentirla y no pudo evitar sonreír en medio del dolor.

Valteria continuó en dirección a la masiva torre de piedra aún cuando había sentido que el joven demonio se relajaba entre sus garras levemente. *¿Es posible que se haya dado por vencido tan pronto?* Sin detenerse elevó el bulto que llevaba lo suficiente como para observarlo, su visión nocturna permitiéndole una imagen bastante clara.

Al verlo sonreír frunció el equivalente a un ceño en su forma de dragón. "¿Por qué sonríes?" Preguntó en aquella voz profunda que le daba su forma mientras lo apretaba levemente para que le respondiera.

El príncipe le devolvió una mirada entre atontada y complacida. "Sore wa... himitsu desu."

Valteria no entendió el lenguaje por lo que continuó curioso. "¿No tienes miedo a morir?"

"Tienes... planes. Puedo sentirlo." Susurró y a pesar de la velocidad a la que iban Valteria captó las palabras y su asombro aumentó levemente. ¿Qué quería decir aquel demonio con que podía sentirlo? Tenía intenciones de continuar su interrogatorio pero observó con desilusión que el demonio había cerrado los ojos por completo.

"Mejor así." Musitó para sí mismo. "Mil." Llamó a sus espaldas en pleno vuelo. La sombra dorada se acercó. "Ve adelante y da el aviso a nuestra querida princesa." Dijo en igual tono. La dorada cabeza de Milliardo asintió y pronto se desvaneció frente a Valteria que disminuyó la velocidad levemente.

La sonrisa continuó en los labios del príncipe.

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Filia sabía que algo estaba pasando, no podía quitarse el presentimiento de su pecho, era como si algo... o alguien se acercara, una presencia conocida y familiar.

Había creado varios hechizos de luz para iluminar la plataforma donde estaba creado el nido. El único problema era que la luz no le permitía ver demasiado en la noche. Probó poner luces más allá del confín de la torre y quedó más satisfecha con los resultados, al menos así podría ver cuando Milliardo regresara.

En efecto, el dragón dorado apareció, cambiando de forma justo al tocar la torre. Filia lo vio perder el balance por unos segundos y luego recuperarlo para caminar confiadamente hacia ella.

"Princesa." Le dijo a modo de saludo.

"¿Qué sucedió, todo está bien?" Preguntó preocupada. El rubio asintió quedamente.

"Valteria está agradecido por tu ayuda, Filia. Pero no creo que haya cambiado de parecer, no te dejará ir."

"Milliardo, ya te dije que bajaré de aquí, con o sin ayuda. Y Valteria no será quien me detenga." Gruñó decidida. Tarde o temprano lo haría, no necesitaba de nadie para eso, al menos eso era lo que pensaba. Pero entonces, ¿por qué no había hecho nada hasta el momento? Al cabo de un rato Milliardo terminó el silencio. "Milliardo... ¿Por qué, si dices que soy un dragón, no puedo transformarme?"

"Cuando te dejé en el palacio de Tougen puse un sello sobre tu capacidad para transformarte, así no correrías el riesgo de ser descubierta."

"Pero ya no tengo ese sello, ¿o sí?"

"No... cuando llegaste traté de quitarlo, pero ya no estaba."

"Pudo haber sido el hechizo del compromiso."

"Estoy seguro. No era un sello demasiado fuerte. De todas formas no debería ser tan difícil transformarte."

"Será porque no creo que sea una de ustedes. He sido una princesa toda mi vida, una princesa bastante mimada por cierto. Nunca tuve que preocuparme por nada y ahora que tengo que hacerlo se me hace difícil acostumbrarme. Creo que Lina tenía razón."

"¿Lina?"

"Hai, una amiga. Decía que necesitaba salir de palacio para conocer lo que era vivir realmente. Ahora estoy aquí, comportándome nuevamente como la princesa mimada que soy, sin hacer nada por ayudarme a mí misma."

"Creo que... en el momento en que quieras bajar lo harás, pero primero debes dejar de recriminarte." Dijo al tiempo que se acercaba y le tomaba una mano. Aunque Filia sintió algo extrañada por el gesto se lo permitió de todos modos. "En cierta forma... te pareces mucho a Valteria." Filia dio un delicado respingo y Milliardo sonrió. "Ambos son tercos y se enojan con facilidad. También les gusta recriminarse constantemente por sus errores." Los claros ojos se posaron en los de Filia que tuvo que volverlos a un lado al no poder soportar la profundidad de ellos. "Ambos deberían aprender que recriminarse no los ayuda a remendar sus errores." La tomó con delicadeza de la barbilla y la obligó a mirarlo. Filia hizo lo que se le pedía. "Princesa... necesitas creer en lo que eres. Aún cuando eso no te lleve a convertirte en un dragón."

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Xellos abrió los ojos un poco más cuando sintió que se acercaban a la torre. Desde su posición entre las garras del rey dragón y a pesar de estar aún algo lejos podía ver a Filia, agradeció brevemente sus sentidos de demonio. El dragón no se había percatado de que Xellos estaba consciente y dado que el demonio estaba ocultando cuanto podía su aura tampoco lo había alertado de que se estaba recuperando del ataque previo.

Sonrió para sus adentros, cuando estuviera lo suficientemente cerca no tendría que continuar fingiendo. Aguzó los ojos cuando le pareció ver otra figura junto a Filia en la torre. Un hombre de largos cabellos platinados, muy cerca de Filia. De hecho... tocando a Filia.

Su Filia.

Un leve gruñido se formó en lo más profundo de su pecho, creciendo en el instante en que Valteria se acercó al perímetro de la torre. Valteria sólo tuvo tiempo de sentir un intenso calor en la garra que llevaba al príncipe demonio. Una onda de energía demoníaca lo rodeó por completo paralizándolo en su espontaneidad. El rugido de dolor que emitió atrajo la atención de Filia y Milliardo justo cuando el dragón y el demonio comenzaban a caer al vacío.

"¡XELLOS!" La princesa corrió al borde mientras Milliardo se lanzaba en un segundo tras ambos cuerpos.

Una bola de energía se comenzó a formar alrededor de Xellos y Valteria quien agonizaba con cada tentáculo de negra energía. La explosión retumbó en todo el valle bajo la torre y la luz iluminó parte de la noche. Filia tuvo que cubrirse el rostro con los brazos y cuando finalmente logró fijar la vista, dos cuerpos caían al vacío, ambos de forma humana, seguidos por un reflejo dorado. "¡Xellos!" Filia se llevó una mano al pecho al ver que la figura de Xellos iba mucho más lejos y que Milliardo no podría alcanzarlo a tiempo.

Tenía que ayudarlo, tenía que estar a su lado aunque pareciera imposible. Cerró los ojos con fuerza mientras temblaba y trató de recordar el hechizo que una vez Lina tratara de enseñarle sin mucho resultado. *Tele transportación, por favor, esto tiene que funcionar.* Un pequeño grito de asombro escapó de la princesa justo en el momento en que desaparecía de la torre. A su alrededor todo pareció confundirse en un túnel de colores y justo al final estaba Xellos.

Se adelantó un paso y de repente, la figura del príncipe cayó sobre ella a gran velocidad, quitándole el aliento. Lo sujetó con fuerza. "¡Xellos!" Pudo ver sobre ella cómo Milliardo sujetaba a Valteria e iba tras Xellos, asombrado de que ella también se encontrara allí, pero estaba demasiado lejos. Filia sabía que aún estaba herido y que no se había recuperado del todo, además sus garras estaban ocupadas con el rey, sujetarlos sin hacerles daño sería un milagro. "Xellos." Trató de que abriera los ojos. "Xellos, por favor, te necesito." Susurró al tiempo que lo abrazaba con más fuerza aún.

...los cuentos son para las princesas mimadas...

...bajaré de la torre con o sin ayuda...

Sus propias palabras comenzaron a perseguirla en esos instantes y cerró los ojos con fuerza. "No necesito un príncipe encantado... no necesito que vengan a rescatarme..." Sollozó suavemente mientras la vertiginosa caída continuaba. "Necesito un amigo." Pegó sus labios al oído de Xellos con desesperación. "Necesito conocer el amor."

"¡FILIA!" La profunda voz de Milliardo en su forma de dragón resonó en sus oídos y abrió los ojos sin soltar al príncipe. "Debes transformarte. No sobrevivirán la caída. ¡Filia!" El suelo se acercaba con rapidez, las luces en lo alto de la torre se alejaban cada vez más.

"Xellos..." El corazón de Filia, que ya palpitaba con rapidez comenzó a dolerle y por su mente pasaron muchas imágenes mudas que en resumidas cuentas le mostraban el poco afecto de sus padres y los únicos momentos realmente felices en su vida... el mayor de ellos el momento en que el hechizo del collar se había roto y Xellos había quedado libre. El recuerdo de un beso, el recuerdo de unos cabellos negros pasando por sus dedos, una mirada dolida, una sonrisa sincera...

"No." Apenas había sido un susurro, pero a Filia le pareció que la palabra silenciaba todo a su alrededor, el sonido del viento a su alrededor, el batir de alas de Milliardo y lo único que podía escuchar era el palpitar desbocado de su corazón, estruendosos latidos que retumbaban en sus oídos como ritmo premonitorio. "No."

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Gourry fue el primero en despertarse. Al mirar a su alrededor pudo ver los dragones aún dormidos. Lina estaba en la misma posición en que recordaba cuando había ido a dormir y Youki continuaba en su lugar. Uno de los guerreros se había acercado a los dragones dormidos, los demás permanecían en formación alrededor del grupo. Algo andaba mal, volvió a pensar, de no ser así el príncipe estaría en su lugar, vigilándolos.

A la distancia le pareció que el valle se iluminaba con una luz potente. "¡Lina! ¡Despierta!" La pelirroja estuvo en pie de un salto. "Xellos tiene problemas." Un suave silbido de Gourry y una centella azul apareció justo a su lado. "Jahhh." El mágico animal partió aún cuando el rubio estaba saltando a su lomo.

Lina observó desesperada a su alrededor. Podía llamar a su yegua de fuego, pero el animal muchas veces era más impredecible que ella misma, además quería llegar mucho más rápido de lo que la yegua podría llevarla. Buscó a su alrededor y sus ojos se detuvieron en una masa de cabellos azulosos y sus labios se curvaron en una fiera sonrisa.

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Filia se sentía extraña. En primer lugar ya no estaba cayendo, de hecho... sabía que aún seguía su descenso pero no a la mortal velocidad de hacía unos segundos atrás. La brisa acariciaba su rostro y sus alas... Observó el valle a su alrededor y todo le pareció tan sereno que tuvo sacudir la cabeza en un intento por recordar qué era lo que había estado sucediendo hacía unos segundos atrás. "¿Dónde está Xellos? Eeekk." El gruñido de asombro llegó con asombrosa claridad hasta sus oídos y su voz... Por todos los cielos, aquella no podía ser su voz... era tan... ¿animal? Buscó a su alrededor y al girar la cabeza todo le comenzó a dar vueltas. Un par de alas doradas, extendidas cuan largas eran la mantenían deslizándose sobre el valle. De inmediato su cabeza volteó hacia sus manos... garras, corrigió mentalmente, y entre ellas el príncipe de Koubuchi estaba precariamente sujeto.

De inmediato detuvo todo movimiento hacia adelante, manteniéndose a flote por una reacción que sólo podía serle natural a un dragón.

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Gourry acababa de salir del bosque cuando una luz que descendía a tierra cual estrella fugaz llamó su atención casi al pie de la torre. No necesitó espolear al animal bajo sus piernas para que fuera más aprisa. A los pocos minutos de la desenfrenada carrera el rubio se sobresaltó al sentir una fuerte brisa alborotarle los cabellos. Cuando levantó la vista un enorme dragón de color azuloso se dirigía en su misma dirección y sobre el animal una sospechosa llamarada roja. "Lina." Murmuró entre dientes y por primera vez en todo lo que llevaba montando el mágico animal sus talones se hincaron en las costillas de la bestia que de inmediato alcanzó una velocidad que competía con la del dragón en el aire.

Lina sonrió al ver el destello azul seguirla por tierra. "Kus, ¿crees que puedas ir más rápido?" El dragón rugió suavemente y la pelirroja tuvo que sujetarse de veras. Un agitado rubio maldijo desde el suelo al ver cómo se alejaba la imponente bestia y sobre ella la más pequeña y poderosa hechicera que jamás hubiera conocido... la que le había robado el corazón.

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Filia descendió con gracia innata, teniendo cuidado de no aplastar al príncipe entre sus garras. Le parecía tan pequeño y frágil ahora. Pensó en ponerlo en el suelo pero no quería soltarlo en realidad. Unos segundos más tarde, otra forma descendía justo a su lado. Milliardo sostenía a Valteria, quien al igual que Xellos estaba inconsciente y respiraba trabajosamente.

Ahora que Filia estaba en su forma de dragón podía distinguir claramente la expresión de Milliardo. Estaba feliz por ella pero en el momento en que recordó al rey sus facciones se ensombrecieron. "Necesita ayuda... otra vez. Tu príncipe lo dejó algo chamuscado." Filia se acercó y tocó el cuerpo inmóvil del rey con una garra mientras producía una luz fuerte que iluminó por completo al joven. En su forma de dragón sus poderes usuales habían aumentado considerablemente. El joven rey despertó más que aturdido al ver frente a sí un dragón dorado que no era Milliardo pero su mirada se ensombreció un poco al ver que en una de sus garras sostenía al príncipe.

"¿Filia, eres tú?" La enorme bestia asintió con lo que parecía ser una sonrisa.

"¿Cómo me veo?" Musitó dándose la vuelta para que ambos la pudieran ver.

"Luces fantástica." Comentó Milliardo con una enorme sonrisa. A Filia le pareció que en aquella forma se sentía más cómoda ante la presencia de ambos ryuzokus que como una simple princesa. Se sentía como lo más natural del mundo. Un leve movimiento atrajo su atención y cuando bajó la vista observó que Xellos comenzaba a despertar. Aflojó las garras con las que lo sujetaba para que no se lastimara.

Cuando el príncipe abrió los ojos y vio el dragón tan cerca su primera reacción fue zafarse de inmediato y retroceder con una expresión de asombro y algo de furia. Filia sintió un leve malestar y no pudo comprender mucho del nuevo sentimiento, sólo que Xellos parecía provocarlo, era como una corriente de energía que le erizaba las escamas de la espalda. El joven príncipe parecía no comprender mucho lo que estaba sucediendo, pero en el momento en que vio la silueta del joven rubio su aura se volvió a condensar a su alrededor. Aquel era el mismo hombre que minutos antes había estado tocando a su Filia y sin pensarlo demasiado una bola de energía casi tan grande como la primera salió disparada en contra de un Milliardo indefenso.

Una pared dorada se interpuso. "¡Ouch!" La bola de energía rebotó contra la pared dorada provocando suaves ondas de energía blanca y dorada. Sin razonar demasiado Xellos volvió a formar otra bola de energía enorme y estaba a punto de arrojarla cuando escuchó una voz perfectamente conocida y sintió una energía sumamente familiar y dulce. "¡Xellos Metallium, detente en este mismo instante!" El rugido de la dragón le pareció lo más sensual que había escuchado en toda su vida, pesadamente cargado de ira y violentas promesas. Milliardo y Valteria vieron asombrados cómo la energía era absorbida de inmediato por el joven demonio.

"Princesa." Suspiró con una sonrisa tierna antes de dejarse caer de rodillas. Estaba exhausto, completamente drenado. Había sido atacado y había liberado una gran cantidad de energía dos veces sin haberse recuperado del todo. Puso sus manos sobre sus muslos mientras se sentaba sobre sus talones para admirar la nueva forma de su prometida. "Eres hermosa." Y su sonrisa se hizo más amplia al notar que Filia enrojecía suavemente. Parecía estar hecha de oro, una diosa de oro puro. Y lo más que resaltaba en ella era que toda la gama de sentimientos que albergara en su forma humana y que antes notara doblegados corrían rampantes, emanando salvajes hacia su persona. Dulce miel que lo nutría.

El par que observaba desde atrás de las alas de Filia sintió una gruesa gota de sudor correrle por sus nucas al contemplar la escena. La de un joven demonio observando arrobado a la hembra dragón.

"¿Xel, te sientes bien?" Preguntó con toda la inocencia del mundo mientras acercaba la escamosa cabeza hacia el príncipe.

Xellos pensó que iba a reventar si aquella energía dorada continuaba acercándose a su cuerpo, tan perfectamente salvaje, como su propia tierra, como su propia madre. Ahora comprendía lo que Youki había tratado de decirle en varias ocasiones acerca de Filia. Contuvo la respiración unos instantes y luego susurró. "Hai. Perfectamente."

Un furioso batir de alas los sacó del extraño momento y el grito de guerra de una pelirroja los puso sobre aviso de quién acababa de llegar.

"¿Kusukusu?" Preguntó Milliardo más para sí mismo que por reconocer al dragón bajo la hechicera. La pelirroja iba cómodamente sujeta de la peluda espalda. En un momento el dragón había aterrizado y la pelirroja estaba en tierra corriendo hacia sus amigos. Segundos después una centella azul apareció al lado del dragón y Gourry saltó mucho antes que el animal se detuviera.

"¡Xellos!" Gritó Lina y se interpuso entre lo que ella pensaba era otro de los dragones y el príncipe, hechizo en mano. "¡Aléjate de él! ¡¡Y será mejor que nos entreguen a la princesa Filia!!"

"Lina, esa es Filia." Xellos sonrió nuevamente tras sobreponerse a la entrada de la princesa de Herufaia. "¿No crees que es hermosa?" Lina miró incrédula a la criatura y luego a Xellos, luego a la criatura y luego a Xellos. Parpadeó varias veces y luego una venita comenzó a saltarle en la frente. Con un buen golpe dejó a Xellos tendido boca abajo en la tierra.

"¿Filia, eres tú?" Preguntó incrédula y la bestia asintió.

"Oi, Lina. No tenías que golpearme tan fuerte." Masculló el príncipe con la cara aún en tierra.

Valteria y Milliardo observaban al grupo y sus reacciones con cierta nota de diversión. Era obvio que la princesa tenía al demonio enrollado en su pequeño dedo como un anillo, aún cuando la princesa no pareciera darse cuenta de ello. No sólo al príncipe demonio sino a sus amigos.

El último en acercarse fue Gourry, respiraba agitadamente y sus ojos recorrieron primero la figura de Lina y sus alrededores mecánicamente, cuando estuvo seguro que la pelirroja estaba fuera de cualquier peligro observó a la enorme criatura que estaba en medio de ellos. Sonrió para sus adentros, siempre había pensado que Filia tenía algo de salvaje a pesar de intentar tantas veces comportarse como una linda princesita. Sin decir palabra se detuvo justo al lado de Xellos y lo levantó del suelo. De inmediato el príncipe se sostuvo de sus ropas para estarse en pie hasta que estuvo seguro de que no caería nuevamente al suelo. La animada charla entre Lina y Filia se detuvo cuando los pasos aún temblorosos del príncipe se acercaron a Filia.

"Fi-chan." Susurró mientras se quitaba algunos mechones púrpuras del rostro y sonreía limpiamente. El efecto que tuvo el llamado en Filia fue casi instantaneo, la luz la envolvió y de repente Xellos se vio envuelto en los brazos de su prometida. El fantasma de una conocida llama azul los envolvió durante el abrazo pero sólo los que estaban alrededor de ellos se dieron cuenta.

"¿Xellos?" Susurró Filia algo molesta.

"¿Umh?"

"Esa es mi cola."

"¿Nani?"

"¡¡¡HENTAI!!!"

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Espero que les haya gustado hasta aquí, Filia siempre con sus cosas, pero ASI es Filia, ¿ne? Lo siento por los que querían a Estocolmo, pero ¡X/F for ever!

Ya saben, dudas, preguntas, comentarios, críticas, flamas, todo es bienvenido. Ja ne.