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Capítulo 12
Camino a Herufaia
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Gracias a... Linita Gabriev, Zelda I. M., ALPHA-JACK, Lis-chan, b-boying (¿serio te echaste el maratón?), Moonlight Holy Dragon, Akire No Ai, Kaede Shirakawa, Elena y Tira Misu (no, aún no es el final)
Claro que siento que debo más de una explicación. Pero apenas ahora es que me vengo a dar cuenta que había perdido bastante el interés en la historia desde que pasó lo de mi sobrinito, no sé si recuerden eso, fue hace aproximadamente cinco meses. Ahora... sorpresa de las sorpresas, mi hermana está nuevamente embarazada, con todo y pastillas. Aún despierto en las mañanas y pienso que estoy soñando y que esto no está ocurriendo. Es una buena noticia y a la vez nos preocupa muchísimo, además es tan difícil arriesgarse a tener esperanzas... es tan difícil arriesgarse a soñar nuevamente. Tanta gente que da por merecida la vida y aquí estamos en tres y dos.
Ahora es que me doy cuenta de que estaba algo deprimida, no sé si ahora lo estaré menos, pero espero volver a ganar los ánimos para esta historia en particular. Gracias por leer, gracias por esperar, se les quiere de gratis.
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Gourry tuvo que levantar nuevamente a Xellos del suelo pero el príncipe se quedó en pie perfectamente y con una sonrisa que le enchinaba los ojos. Le dio una vuelta a la princesa y la observó de arriba a abajo. Apartó la obscura capa de la princesa y por unos segundos pudo observar el lugar donde la tela del pantalón se rompía dejando ver una larga y sinuosa cola dorada. Filia le arrebató la capa y se envolvió fuertemente en ella. "Lo siento Filia. Es solo que..." Acercó una mano hasta los rubios cabellos y descubrió las ahora puntiagudas orejas.
"Ahórrate los comentarios." Murmuró la rubia con mortificación al notar la leve sonrisa que curvaba los labios del príncipe.
La acercó con suavidad. "Ya dije lo que pensaba de ti, Filia. Eres hermosa." Le dio un beso en la frente y para su sorpresa no sintió la usual oleada de energía negativa emanar de ella, diferente, pero nada que fuera a extrañar demasiado. "Y sigues siendo hermosa, no importa qué forma tomes." Mientras la abrazaba y Filia hundía su cabeza en su hombro, Xellos levantó el rostro levemente y observó con ojos entrecerrados al Rey Dragón y al quinto guardián. "Pero si uno de esos dos te vuelve a tocar..." Musitó en mortal susurro.
Valteria se tensó al igual que Milliardo, sin embargo cruzó los brazos con hostilidad. "Tan sólo amenazas, en ninguna de ellas escucho palabras de honor como las que escuché en el bosque." Esta vez fue el turno de Xellos de tensarse.
"¿Xellos?" El ambiente se había vuelto hostil nuevamente entre los dragones y el príncipe de Koubuchi.
"Yo... prometí liberarte del hechizo."
"¿Puedes hacerlo?" Dijo asombrada la princesa.
"Hai."
"¿Y por qué quieres romperlo?" Preguntó un poco dolida. No que estuviera totalmente en contra de romper el hechizo, ya bastantes problemas le había traido. Pero que de repente Xellos quisiera romperlo la confundía enormemente. ¿Acaso no iban camino a Koubuhi para casarse?
"Es que... algunos piensan que no tuviste elección cuando nos comprometimos."
"Pues, tienen razón, no tuve elección, pero tampoco tú la tuviste." Suspiró cansada de recordar siempre cómo había sido manipulada a cada paso de su vida.
"Quiero darte la oportunidad de elegir." Lo vio sonreír con algo de tristeza. ¿Qué estaba pensando que lo hacía reaccionar de esa forma? "No es como si te hubieran dado la oportunidad de elegir en algo tan importante." La hizo mirarlo a los ojos. "Filia... puedes decidir quedarte aquí con los dragones o puedes elegir ser mi prometida, realmente mi prometida por elección una vez rompa el hechizo."
"Es importante para tí, ¿verdad?" Xellos asintió y Filia suspiró resignada. "Bien... yo... kisama. Házlo antes que me arrepienta." Gruñó la joven y Xellos se sorprendió de escucharla maldecir.
Los dos dragones observaban con interés lo que sucedía, era obvio que ninguno de los dos príncipes quería continuar con aquello de romper el hechizo. Milliardo...
¿Umhh?
¿Por qué no dejan de fingir y detienen todo el asunto? Es obvio que ninguno de los dos desea romper el hechizo. Le comentó mentalmente Valteria a Milliardo con curiosidad.
Creo que el príncipe quiere demostrarte que cumple su palabra. Por lo que a Filia respecta... no estoy seguro. No quiere romper el hechizo pero tampoco quiere contradecirlo. Milliardo se encogió de hombros pero finalmente volvió a su anterior postura de aparente indiferencia. Veamos hasta dónde pueden llegar en su ignorancia o veamos cuánto ha madurado nuestra princesa.
Xellos abrazó a Filia. Para deshacer el hechizo lo propio era revertirlo, para no hacerse daño ni a él ni a ella. Romperlo hubiera sido un desastre. Sintió que Filia le devolvía el abrazo y comenzó a musitar las partes del hechizo. La llama azul brilló con fuerza entre ambos. Todo iba bien hasta que Filia decidió reposar su cabeza en el hombro de Xellos. De inmediato perdió la concentración y la llama brilló con fuerza en vez de debilitarse. Cerró los ojos y comenzó a recitar nuevamente.
Estaba a mitad de hechizo cuando su concentración se desvió hacia las sensaciones que emanaban de Filia en esos momentos. "Kuso." Susurró y sólo Filia lo escuchó, levantando la cabeza de inmediato.
"¿Sucede algo?" Le murmuró preocupada.
"No me puedo concentrar." Susurró de vuelta con una sonrisa de disculpa. "Es difícil hacerlo teniéndote tan cerca." Filia atinó a sonrojarse levemente.
"No seas tonto." Dijo pegándole en el hombro. "Si vas a hacerlo, házlo ya."
"¿Y si no puedo hacerlo?"
"Entonces tendrás que resignarte a tenerme como tu prometida, quieras o no."
"Eso no sería difícil de aceptar." Dijo bajando la voz una octava, haciendo que a Filia se le erizara la piel sin quererlo.
"Oigan ustedes dos. Si van a romper el hechizo háganlo ya y no nos hagan tanto drama." Gruñó Lina enojada. Tras ella Gourry sonrió abiertamente mientras el dragón que había traído a la pelirroja trataba de ahogar la risa. Filia, si posible, se puso más colorada y la cola que había tratado de ocultar momentos antes se hizo presente bajo la capa. El par de dragones del otro lado también parecía algo divertidos por la escena y los ánimos de Filia comenzaron a perturbarse de mala manera provocando que Xellos la abrazara con algo más de fuerza.
"Filia, trata de calmarte." Le susurró al oído. "Mientras más te enojas menos puedo concentrarme." El comentario hizo que la rubia lo mirara extrañada. "Intentemos de nuevo." Xellos volvió a concentrarse y esta vez rechazó todas las distracciones.
La llama azul que los envolvía comenzó a desvanecerse suavemente, bajando de intensidad y de color hasta volverse casi blanca. Filia se estremeció al sentir que en su interior, cerca de su pecho, un peso agradable que no había percibido antes comenzaba a levantarse. Según se apartaba de ella sentía que dejaba un hueco en su lugar. Un desagradable espacio vacío que la entristecía.
Ya cuando Xellos estaba por pronunciar las últimas palabras Filia lo abrazó fuertemente, la llama azul se encendió en ella y envolvió a Xellos quien abrió los ojos desmesuradamente, el hechizo de compromiso le había dado un pequeño latigazo mágico, como castigándolo y dejó de musitar el hechizo. "Filia." Exclamó sin aliento mientras fruncía el ceño como si algo le molestara.
"No quiero." La terquedad en la voz de Filia sólo sorprendió a Xellos. Lina simplemente volteó los ojos, mientras Gourry, Val y Milliardo sonreían extrañamente satisfechos. "¿Por qué mejor no esperamos a estar en tu casa?"
"¿Por qué en mi casa?"
"No lo sé, no tengo idea. Sólo dejemos esto por el momento según está, no quiero más confusión. Dame tiempo para pensarlo mejor." Suspiró la rubia llevándose las manos a las sienes. Xellos la observó pensativo para luego observar al par de dragones que continuaban viendo la escena con gran interés. Bufó suavemente en dirección de ambos, dejándoles saber que continuaban en su lado menos amable.
"Está bien... está bien. Me parece entonces que debemos continuar nuestro viaje. Pero quiero que quede en claro que sea ahora o después, tendrás la oportunidad de elegir. ¿De acuerdo?"
"De acuerdo."
Xellos se separó de ella con lentitud y finalmente miró a su alrededor con el ceño fruncido. "Bien, ¿qué esperan? ¡Muévanse!" Ordenó de mal humor.
"¡Geez, qué genio!" Exclamó la pelirroja con los brazos cruzados. "Seguiremos entonces, pero primero iremos a Herufaia."
"Lina, no tenemos tiempo..." La pelirroja lo interrumpió con una expresión que competía con la del demonio enojado.
"Sí que lo tienes, Xellos. No pienses que te permitiré desaparecerte como lo hiciste en Sairentosutoon. Zel me lo contó todo. Además, a Filia le vendría bien un descanso, todo este embrollo la debe tener fastidiada." Lo devolvió una mirada desafiante y tras ella, el rubio le dio una mirada expectante.
"Xellos... no voy a verlos en algún tiempo. Me gustaría pasar unos días con ellos." El rostro de Filia conservaba una expresión neutral, pero Xellos podía sentir el interés de Filia por estar con sus amigos. La princesa tenía razón y Lina tenía razón. Después de lo que había pasado Filia lo mejor sería un descanso, aunque fuera breve. Además, nunca había estado en el famoso reino de Herufaia y el nombre lo atraía. El infierno.
"De acuerdo. Iremos a Herufaia y descansaremos unos días allí." Lina dio un grito entusiasmado mientras levantaba el puño al aire.
"Bien, bien, entonces sólo me falta una cosa más." Dijo al tiempo que se dirigía al Rey de los dragones. Milliardo se tensó de inmediato y Valteria la observó con sus dorados ojos. "Eh... rey, sólo quería pedirle un pequeño favor." Dijo plantándose con un gesto despreocupado frente al hombre.
"¿Qué deseas?" Preguntó Valteria arqueando una ceja con curiosidad.
"Verá... esos dragones, los guardianes de la dichosa torre. Creo que les gustaría regresar a sus casas. Vigilar una torre vacía es algo bastante..." Buscó una palabra adecuada. "¿Tonto? En fin, a mí me parece bastante aburrido."
"¿Quieres que les retire el destierro? Ni siquiera son de tu propia raza." Exclamó el rey un tanto extrañado de la petición.
"¡Pero son muy lindos!" Valteria sintió verguenza ajena al ver la expresión delirante de la pelirroja. "Yo me quedaría con uno si me lo permitiera. Ya sé, ya sé, no son mascotas, no he dicho que lo sean, ¡en serio! Pero son delirantes, son perfectos, seguramente a uno de ellos le gustaría acompañarme a mi reino. Allí podría hacer todo lo que le pareciera, en mi reino somos bastante liberales en cuanto a las bestias salvajes... ehh.. No lo digo de mala forma, no, no. Pero sería estupendo poder ver un dragón por ahí volando el castillo..." Lina siguió parloteando emocionada hasta que el rey levantó una mano en señal de silencio. Respiró profundo tratando furiosamente de no llevarse ambas manos a las sienes y masajear hasta que la voz de la mujercita desapareciera.
"Bien, jovencita, si uno de los dragones quiere acompañarte, es libre de hacerlo." Murmuró Valteria un poco incómodo. Lina simplemente se volteó y gritó.
"¿Oíste eso Kus-chan?" El aludido se tornó de mil colores, era obvio que Lina ya lo había convencido de que su reino era un lugar al que le interesaría visitar. "¡Puedes venir con nosotros!" Exclamó emocionada.
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Filia subió emocionada a la yegua de fuego de Lina mientras un Gourry todo ceñudo montaba sobre el unicornio azul. La pelirroja, como era de esperarse, montaba sobre el joven dragón quien esperaba impaciente la órden de levantar el vuelo.
Xellos observó el grupo y suspiró. "Youki, recuérdame de nuevo por qué fue que regresé a buscarla."
"¿Porque lo trae de cabeza, majestad? Toda esa energía negativa, la furia, el coraje... la cola..." El encapuchado dejó escapar una risa ronca cuando el joven monarca le dio un leve empujón.
"Ahora recuérdame por qué me dejé convencer de ir a Herufaia."
"Mi señor, esa razón aún no la entiendo, pero supongo que podemos descansar un poco más seguros en Herufaia."
"Si el reino del infierno es como su princesa entonces no podremos descansar demasiado. No me quedaré más de tres días."
"¿Ansioso por llegar?" Preguntó con picardía el hombre de cabellos claros ganándose otro golpe.
"Mientras más tiempo pasemos fuera de Koubuchi, más riesgos corremos." Explicó a regañadientes aún sabiendo que su sirviente sabía perfectamente eso. Le echó un buen vistazo a la rubia. El rojo animal donde estaba montada contrastaba de forma violenta con su figura. La bestia ciertamente acomodaba mejor a alguien como la princesa de Herufaia que con su princesa. Pero la expresión que asomaba a los labios de Filia eran decididamente tan ferale como la bestia que montaba. Una sonrisa tonta asomó a los labios del príncipe de Koubuchi sin poder evitarlo y esta vez fue su sirviente el que le dio el codazo para que diera la señal de partida.
Levantando polvo del llano el dragón se elevó con una pelirroja sujeta a sus espaldas y entre sus alas. El unicornio de Gourry emprendió la carrera tras la mole azulosa y la yegua de fuego no se hizo esperar cuando la rubia le hincó los costados con determinación. Las guerreras desaparecieron en un hálito negro seguidas de Youki.
Xellos le echó una última mirada a la torre y a los dos dragones que continuaban en su forma humana observándolos partir. No pudo evitar acercarse nuevamente. Del rey podía sentir tristeza, dolor y rencor, de su rubio compañero podía sentir tristeza pero también cierta paz que se cristalizaba en una leve sonrisa.
"Cuídala." Gruñó Valteria en su dirección y se dio media vuelta para tomar la forma del inmenso dragón negro que con algo de dificultad levantó el vuelo. Milliardo se adelantó unos pasos hacia el joven príncipe e hizo una corta reverencia.
"La profecía no se equivocó." Le comentó con seriedad. "Cuando la llevé a Tougen puse un encantamiento para que pareciera más humana. Tardará un poco aún en desvanecerse pero lo hará. ¿Majestad, alguna vez ha intentado acercarse a un dragón?"
Xellos sonrió de medio lado. "Nunca intentes acercarte al dragón cuando está en su cueva." Comentó y fue compensado con una afirmación. "Lo tomaré en cuenta, ¿Milliardo?" El rubio asintió nuevamente. "Sé que no es lo más saludable pero ¿qué mejor para un demonio que acercarse al infierno? Se siente uno como en casa." La sonrisa se amplió y le hizo una reverencia al rubio quien abrió los ojos sorprendido y no pudo decir más porque Xellos desapareció en una nube de humo negro, reapareciendo varios metros más lejos en la dirección que había tomado su séquito.
Milliardo se compuso minutos más tarde cuando finalmente tomó la forma de un dragón dorado y se elevó lo suficiente como para ver la estela de fuego que dejaba la yegua donde iba montada su prima.
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Ya saben, dudas, comentarios, flamas, todo es bienvenido. Espero que les haya gustado este capítulo. Se cuidan mucho, Ja ne!
No hubo beta reading, lo siento por eso, espero poder hacerlo más tarde, los comentarios al respecto también son bienvenidos.
Capítulo 12
Camino a Herufaia
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Gracias a... Linita Gabriev, Zelda I. M., ALPHA-JACK, Lis-chan, b-boying (¿serio te echaste el maratón?), Moonlight Holy Dragon, Akire No Ai, Kaede Shirakawa, Elena y Tira Misu (no, aún no es el final)
Claro que siento que debo más de una explicación. Pero apenas ahora es que me vengo a dar cuenta que había perdido bastante el interés en la historia desde que pasó lo de mi sobrinito, no sé si recuerden eso, fue hace aproximadamente cinco meses. Ahora... sorpresa de las sorpresas, mi hermana está nuevamente embarazada, con todo y pastillas. Aún despierto en las mañanas y pienso que estoy soñando y que esto no está ocurriendo. Es una buena noticia y a la vez nos preocupa muchísimo, además es tan difícil arriesgarse a tener esperanzas... es tan difícil arriesgarse a soñar nuevamente. Tanta gente que da por merecida la vida y aquí estamos en tres y dos.
Ahora es que me doy cuenta de que estaba algo deprimida, no sé si ahora lo estaré menos, pero espero volver a ganar los ánimos para esta historia en particular. Gracias por leer, gracias por esperar, se les quiere de gratis.
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Gourry tuvo que levantar nuevamente a Xellos del suelo pero el príncipe se quedó en pie perfectamente y con una sonrisa que le enchinaba los ojos. Le dio una vuelta a la princesa y la observó de arriba a abajo. Apartó la obscura capa de la princesa y por unos segundos pudo observar el lugar donde la tela del pantalón se rompía dejando ver una larga y sinuosa cola dorada. Filia le arrebató la capa y se envolvió fuertemente en ella. "Lo siento Filia. Es solo que..." Acercó una mano hasta los rubios cabellos y descubrió las ahora puntiagudas orejas.
"Ahórrate los comentarios." Murmuró la rubia con mortificación al notar la leve sonrisa que curvaba los labios del príncipe.
La acercó con suavidad. "Ya dije lo que pensaba de ti, Filia. Eres hermosa." Le dio un beso en la frente y para su sorpresa no sintió la usual oleada de energía negativa emanar de ella, diferente, pero nada que fuera a extrañar demasiado. "Y sigues siendo hermosa, no importa qué forma tomes." Mientras la abrazaba y Filia hundía su cabeza en su hombro, Xellos levantó el rostro levemente y observó con ojos entrecerrados al Rey Dragón y al quinto guardián. "Pero si uno de esos dos te vuelve a tocar..." Musitó en mortal susurro.
Valteria se tensó al igual que Milliardo, sin embargo cruzó los brazos con hostilidad. "Tan sólo amenazas, en ninguna de ellas escucho palabras de honor como las que escuché en el bosque." Esta vez fue el turno de Xellos de tensarse.
"¿Xellos?" El ambiente se había vuelto hostil nuevamente entre los dragones y el príncipe de Koubuchi.
"Yo... prometí liberarte del hechizo."
"¿Puedes hacerlo?" Dijo asombrada la princesa.
"Hai."
"¿Y por qué quieres romperlo?" Preguntó un poco dolida. No que estuviera totalmente en contra de romper el hechizo, ya bastantes problemas le había traido. Pero que de repente Xellos quisiera romperlo la confundía enormemente. ¿Acaso no iban camino a Koubuhi para casarse?
"Es que... algunos piensan que no tuviste elección cuando nos comprometimos."
"Pues, tienen razón, no tuve elección, pero tampoco tú la tuviste." Suspiró cansada de recordar siempre cómo había sido manipulada a cada paso de su vida.
"Quiero darte la oportunidad de elegir." Lo vio sonreír con algo de tristeza. ¿Qué estaba pensando que lo hacía reaccionar de esa forma? "No es como si te hubieran dado la oportunidad de elegir en algo tan importante." La hizo mirarlo a los ojos. "Filia... puedes decidir quedarte aquí con los dragones o puedes elegir ser mi prometida, realmente mi prometida por elección una vez rompa el hechizo."
"Es importante para tí, ¿verdad?" Xellos asintió y Filia suspiró resignada. "Bien... yo... kisama. Házlo antes que me arrepienta." Gruñó la joven y Xellos se sorprendió de escucharla maldecir.
Los dos dragones observaban con interés lo que sucedía, era obvio que ninguno de los dos príncipes quería continuar con aquello de romper el hechizo. Milliardo...
¿Umhh?
¿Por qué no dejan de fingir y detienen todo el asunto? Es obvio que ninguno de los dos desea romper el hechizo. Le comentó mentalmente Valteria a Milliardo con curiosidad.
Creo que el príncipe quiere demostrarte que cumple su palabra. Por lo que a Filia respecta... no estoy seguro. No quiere romper el hechizo pero tampoco quiere contradecirlo. Milliardo se encogió de hombros pero finalmente volvió a su anterior postura de aparente indiferencia. Veamos hasta dónde pueden llegar en su ignorancia o veamos cuánto ha madurado nuestra princesa.
Xellos abrazó a Filia. Para deshacer el hechizo lo propio era revertirlo, para no hacerse daño ni a él ni a ella. Romperlo hubiera sido un desastre. Sintió que Filia le devolvía el abrazo y comenzó a musitar las partes del hechizo. La llama azul brilló con fuerza entre ambos. Todo iba bien hasta que Filia decidió reposar su cabeza en el hombro de Xellos. De inmediato perdió la concentración y la llama brilló con fuerza en vez de debilitarse. Cerró los ojos y comenzó a recitar nuevamente.
Estaba a mitad de hechizo cuando su concentración se desvió hacia las sensaciones que emanaban de Filia en esos momentos. "Kuso." Susurró y sólo Filia lo escuchó, levantando la cabeza de inmediato.
"¿Sucede algo?" Le murmuró preocupada.
"No me puedo concentrar." Susurró de vuelta con una sonrisa de disculpa. "Es difícil hacerlo teniéndote tan cerca." Filia atinó a sonrojarse levemente.
"No seas tonto." Dijo pegándole en el hombro. "Si vas a hacerlo, házlo ya."
"¿Y si no puedo hacerlo?"
"Entonces tendrás que resignarte a tenerme como tu prometida, quieras o no."
"Eso no sería difícil de aceptar." Dijo bajando la voz una octava, haciendo que a Filia se le erizara la piel sin quererlo.
"Oigan ustedes dos. Si van a romper el hechizo háganlo ya y no nos hagan tanto drama." Gruñó Lina enojada. Tras ella Gourry sonrió abiertamente mientras el dragón que había traído a la pelirroja trataba de ahogar la risa. Filia, si posible, se puso más colorada y la cola que había tratado de ocultar momentos antes se hizo presente bajo la capa. El par de dragones del otro lado también parecía algo divertidos por la escena y los ánimos de Filia comenzaron a perturbarse de mala manera provocando que Xellos la abrazara con algo más de fuerza.
"Filia, trata de calmarte." Le susurró al oído. "Mientras más te enojas menos puedo concentrarme." El comentario hizo que la rubia lo mirara extrañada. "Intentemos de nuevo." Xellos volvió a concentrarse y esta vez rechazó todas las distracciones.
La llama azul que los envolvía comenzó a desvanecerse suavemente, bajando de intensidad y de color hasta volverse casi blanca. Filia se estremeció al sentir que en su interior, cerca de su pecho, un peso agradable que no había percibido antes comenzaba a levantarse. Según se apartaba de ella sentía que dejaba un hueco en su lugar. Un desagradable espacio vacío que la entristecía.
Ya cuando Xellos estaba por pronunciar las últimas palabras Filia lo abrazó fuertemente, la llama azul se encendió en ella y envolvió a Xellos quien abrió los ojos desmesuradamente, el hechizo de compromiso le había dado un pequeño latigazo mágico, como castigándolo y dejó de musitar el hechizo. "Filia." Exclamó sin aliento mientras fruncía el ceño como si algo le molestara.
"No quiero." La terquedad en la voz de Filia sólo sorprendió a Xellos. Lina simplemente volteó los ojos, mientras Gourry, Val y Milliardo sonreían extrañamente satisfechos. "¿Por qué mejor no esperamos a estar en tu casa?"
"¿Por qué en mi casa?"
"No lo sé, no tengo idea. Sólo dejemos esto por el momento según está, no quiero más confusión. Dame tiempo para pensarlo mejor." Suspiró la rubia llevándose las manos a las sienes. Xellos la observó pensativo para luego observar al par de dragones que continuaban viendo la escena con gran interés. Bufó suavemente en dirección de ambos, dejándoles saber que continuaban en su lado menos amable.
"Está bien... está bien. Me parece entonces que debemos continuar nuestro viaje. Pero quiero que quede en claro que sea ahora o después, tendrás la oportunidad de elegir. ¿De acuerdo?"
"De acuerdo."
Xellos se separó de ella con lentitud y finalmente miró a su alrededor con el ceño fruncido. "Bien, ¿qué esperan? ¡Muévanse!" Ordenó de mal humor.
"¡Geez, qué genio!" Exclamó la pelirroja con los brazos cruzados. "Seguiremos entonces, pero primero iremos a Herufaia."
"Lina, no tenemos tiempo..." La pelirroja lo interrumpió con una expresión que competía con la del demonio enojado.
"Sí que lo tienes, Xellos. No pienses que te permitiré desaparecerte como lo hiciste en Sairentosutoon. Zel me lo contó todo. Además, a Filia le vendría bien un descanso, todo este embrollo la debe tener fastidiada." Lo devolvió una mirada desafiante y tras ella, el rubio le dio una mirada expectante.
"Xellos... no voy a verlos en algún tiempo. Me gustaría pasar unos días con ellos." El rostro de Filia conservaba una expresión neutral, pero Xellos podía sentir el interés de Filia por estar con sus amigos. La princesa tenía razón y Lina tenía razón. Después de lo que había pasado Filia lo mejor sería un descanso, aunque fuera breve. Además, nunca había estado en el famoso reino de Herufaia y el nombre lo atraía. El infierno.
"De acuerdo. Iremos a Herufaia y descansaremos unos días allí." Lina dio un grito entusiasmado mientras levantaba el puño al aire.
"Bien, bien, entonces sólo me falta una cosa más." Dijo al tiempo que se dirigía al Rey de los dragones. Milliardo se tensó de inmediato y Valteria la observó con sus dorados ojos. "Eh... rey, sólo quería pedirle un pequeño favor." Dijo plantándose con un gesto despreocupado frente al hombre.
"¿Qué deseas?" Preguntó Valteria arqueando una ceja con curiosidad.
"Verá... esos dragones, los guardianes de la dichosa torre. Creo que les gustaría regresar a sus casas. Vigilar una torre vacía es algo bastante..." Buscó una palabra adecuada. "¿Tonto? En fin, a mí me parece bastante aburrido."
"¿Quieres que les retire el destierro? Ni siquiera son de tu propia raza." Exclamó el rey un tanto extrañado de la petición.
"¡Pero son muy lindos!" Valteria sintió verguenza ajena al ver la expresión delirante de la pelirroja. "Yo me quedaría con uno si me lo permitiera. Ya sé, ya sé, no son mascotas, no he dicho que lo sean, ¡en serio! Pero son delirantes, son perfectos, seguramente a uno de ellos le gustaría acompañarme a mi reino. Allí podría hacer todo lo que le pareciera, en mi reino somos bastante liberales en cuanto a las bestias salvajes... ehh.. No lo digo de mala forma, no, no. Pero sería estupendo poder ver un dragón por ahí volando el castillo..." Lina siguió parloteando emocionada hasta que el rey levantó una mano en señal de silencio. Respiró profundo tratando furiosamente de no llevarse ambas manos a las sienes y masajear hasta que la voz de la mujercita desapareciera.
"Bien, jovencita, si uno de los dragones quiere acompañarte, es libre de hacerlo." Murmuró Valteria un poco incómodo. Lina simplemente se volteó y gritó.
"¿Oíste eso Kus-chan?" El aludido se tornó de mil colores, era obvio que Lina ya lo había convencido de que su reino era un lugar al que le interesaría visitar. "¡Puedes venir con nosotros!" Exclamó emocionada.
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Filia subió emocionada a la yegua de fuego de Lina mientras un Gourry todo ceñudo montaba sobre el unicornio azul. La pelirroja, como era de esperarse, montaba sobre el joven dragón quien esperaba impaciente la órden de levantar el vuelo.
Xellos observó el grupo y suspiró. "Youki, recuérdame de nuevo por qué fue que regresé a buscarla."
"¿Porque lo trae de cabeza, majestad? Toda esa energía negativa, la furia, el coraje... la cola..." El encapuchado dejó escapar una risa ronca cuando el joven monarca le dio un leve empujón.
"Ahora recuérdame por qué me dejé convencer de ir a Herufaia."
"Mi señor, esa razón aún no la entiendo, pero supongo que podemos descansar un poco más seguros en Herufaia."
"Si el reino del infierno es como su princesa entonces no podremos descansar demasiado. No me quedaré más de tres días."
"¿Ansioso por llegar?" Preguntó con picardía el hombre de cabellos claros ganándose otro golpe.
"Mientras más tiempo pasemos fuera de Koubuchi, más riesgos corremos." Explicó a regañadientes aún sabiendo que su sirviente sabía perfectamente eso. Le echó un buen vistazo a la rubia. El rojo animal donde estaba montada contrastaba de forma violenta con su figura. La bestia ciertamente acomodaba mejor a alguien como la princesa de Herufaia que con su princesa. Pero la expresión que asomaba a los labios de Filia eran decididamente tan ferale como la bestia que montaba. Una sonrisa tonta asomó a los labios del príncipe de Koubuchi sin poder evitarlo y esta vez fue su sirviente el que le dio el codazo para que diera la señal de partida.
Levantando polvo del llano el dragón se elevó con una pelirroja sujeta a sus espaldas y entre sus alas. El unicornio de Gourry emprendió la carrera tras la mole azulosa y la yegua de fuego no se hizo esperar cuando la rubia le hincó los costados con determinación. Las guerreras desaparecieron en un hálito negro seguidas de Youki.
Xellos le echó una última mirada a la torre y a los dos dragones que continuaban en su forma humana observándolos partir. No pudo evitar acercarse nuevamente. Del rey podía sentir tristeza, dolor y rencor, de su rubio compañero podía sentir tristeza pero también cierta paz que se cristalizaba en una leve sonrisa.
"Cuídala." Gruñó Valteria en su dirección y se dio media vuelta para tomar la forma del inmenso dragón negro que con algo de dificultad levantó el vuelo. Milliardo se adelantó unos pasos hacia el joven príncipe e hizo una corta reverencia.
"La profecía no se equivocó." Le comentó con seriedad. "Cuando la llevé a Tougen puse un encantamiento para que pareciera más humana. Tardará un poco aún en desvanecerse pero lo hará. ¿Majestad, alguna vez ha intentado acercarse a un dragón?"
Xellos sonrió de medio lado. "Nunca intentes acercarte al dragón cuando está en su cueva." Comentó y fue compensado con una afirmación. "Lo tomaré en cuenta, ¿Milliardo?" El rubio asintió nuevamente. "Sé que no es lo más saludable pero ¿qué mejor para un demonio que acercarse al infierno? Se siente uno como en casa." La sonrisa se amplió y le hizo una reverencia al rubio quien abrió los ojos sorprendido y no pudo decir más porque Xellos desapareció en una nube de humo negro, reapareciendo varios metros más lejos en la dirección que había tomado su séquito.
Milliardo se compuso minutos más tarde cuando finalmente tomó la forma de un dragón dorado y se elevó lo suficiente como para ver la estela de fuego que dejaba la yegua donde iba montada su prima.
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Ya saben, dudas, comentarios, flamas, todo es bienvenido. Espero que les haya gustado este capítulo. Se cuidan mucho, Ja ne!
No hubo beta reading, lo siento por eso, espero poder hacerlo más tarde, los comentarios al respecto también son bienvenidos.
