Capítulo V

Ya había pasado algún tiempo desde que Severus había atacado a Fessenden, el castigo en realidad resultó un poco divertido puesto que como bien se sabe en Hogwarts son muy pocos los secretos que hay y el rumor de su ataque se había regado como pólvora sobre todo en los cursos de los estudiantes más pequeños, la parte más graciosa de la historia era que no había rastros de lo que verdaderamente pasó. Varias veces había escuchado algunas historias en las que lo pintaban como un monstruo e incluso había niños que decían que cuando se enfurecía lanzaba fuego por la boca. Por eso eran varios los niños que le obedecían cuando los mandaba a ayudarles o que salían corriendo aterrorizados cuando los miraba enfurecido por atreverse a pasar por el lugar que estaba limpiando pero lo mejor de todo fue cuando Fessenden por fin salió de la enfermería (duró allí dos semanas completas) porque cada vez que veía a Severus parecía que fuera a salir corriendo.

- Debes tener más cuidado Severus – dijo Nott en voz baja una mañana en la que se encontraban tomando el desayuno en el gran comedor como de costumbre.

- ¿A qué te refieres?- preguntó este mientras servía a su lechuza Galatea un gran tazón de cereal de maíz – ¿acaso tengo que asustarme por algo?

- No...no estoy diciendo eso – dijo Nott con nerviosismo – lo que pasa es que como bien sabes Fessenden tiene muchos amigos y la vez pasada los encontré en la biblioteca y escuché que decían algo sobre vengarse de ti.

- En realidad no me interesa lo que estén planeando esos idiotas – dijo Severus con indiferencia – lo que me extraña es que Fessenden quiera vengarse luego de lo que le demostré que soy capaz de hacer.

- En cuanto a eso... – agregó Nott como temiendo hablar – mis padres... bueno... ellos dicen que te pasaste un poco al hacer ese hechizo, es muy avanzado y se supone que ni los de séptimo saben hacerlo, dicen... dicen que Dumbledore podía empezar a sospechar y ya no podremos actuar con tanta libertad.

- Eso ya lo sé, no tienes que repetirlo cada vez que lo recuerdes – dijo Severus con impaciencia – incluso mis padres me escribieron sobre el tema. En todo caso creo que de momento no tendremos ningún problema y podremos llevar a cabo la reunión tal y como lo teníamos planeado.

- Bien, ¿ Y los nuevos integrantes? – preguntó Nott con interés

- Ya he hablado con todos los que propusieron, algunos en realidad son unos idiotas y no valía la pena tomarse la molestia, pero otros valen verdaderamente la pena, en todo caso ya sabrás quienes son los escogidos el día de la reunión – dijo Severus levantándose con su lechuza al escuchar la campana que daba el inicio a las clases.

Severus salió del gran comedor con Galatea en su brazo, se dirigía hacia el aula de encantamientos cuando una niña de segundo año de Hufflepuff que venía corriendo por el pasillo chocó con él. La niña levantó su mirada y se puso lívida al darse cuenta con quien se había chocado.

- Lo siento mucho – dijo ella casi a punto de llorar – por favor no me conviertas en rata

- ¿Quién te dijo que yo convertía las personas en ratas? – dijo Severus aguantando inmensamente las ganas de reír

- Todos los de segundo lo saben – dijo la niña temblorosa – cuanto te enfadas conviertes a las personas en ratas y luego tu lechuza se las come – continuó mirando con gran temor a Galatea quien la miraba fijamente con sus ojos grises.

- Ya veo... por esta vez te perdono, pero la próxima vez no tendré compasión – dijo Severus aparentando seriedad – ahora muévete que estorbas.

La niña salió corriendo lo más rápido que pudo y Severus siguió su camino conteniendo una gran carcajada y acariciando su lechuza.

Al llegar al salón de encantamientos dijo a Galatea que fuera a la lechucería. Esta obedeció dejándolo solo en el pasillo, Severus abrió la puerta y notó que aunque el pequeño profesor Flitwick ya había llegado todavía faltaban la mitad de los alumnos. De Gryffindor estaban Potter, Evans, Black, Lupin y Petigrew "El grupo fantástico", y otro leoncito que ni idea quien sería; de Ravenclaw habían tres idiotas que él ni siquiera conocía y de Hufflepuff habían cinco huecos que habían acabado de entrar y se sentaron con los de Ravenclaw. De Slytherin se supone que eran seis estudiantes de los cuales solamente estaban él y Thompson la cual estaba en el puesto más alejado del resto como si no quisiera ensuciarse. Severus se sentó en la parte de atrás en donde no era molestado por nadie.

- Señorita Thompson ¿Sabe usted algo de sus compañeros? – Preguntó Flitwick al notar quienes eran los que faltaban.

- No, profesor yo salí temprano del gran comedor y no me encontré con nadie – dijo Anabel con indiferencia y dando a entender que no le importaba lo que les hubiera pasado.

- ¿Y usted señor Snape?

- Tampoco sé nada de ellos – dijo Severus como fastidiado por la pregunta.

- Bueno, entonces supongo que habrá que comenzar la clase sin ellos – dijo el profesor con desgana. En ese momento la puerta se abrió e ingresaron los alumnos faltantes de Slytherin que tuvieron la precaución de sentarse lo más alejados que pudieron de Severus.

- ¿Se puede saber a que se debe su demora para llegar a clase? – Preguntó el profesor un poco irritado - ¿Señorita Simons?

- Eh... pues... en realidad se nos hizo tarde profesor – dijo Loretta Simons, una chica alta de pelo castaño claro y liso que le llegaba hasta los hombros mientras miraba a Severus con cierto temor

- Eso no es disculpa – dijo Flitwick realmente enfadado – serán cinco puntos menos para Slytherin por cada uno de los que llegó tarde y espero que no se vuelva a repetir o los reportaré con el director.

- Vamos a continuar con los hechizos avanzados de control que habíamos comenzado la clase pasada – dijo Flitwick con voz más calmada – esta vez pasaremos de la teoría a la práctica por lo cual necesito que se ubiquen por parejas.

Los grupos apresuraron a formarse sobre todo por parte de los de Slytherin ya que ninguno quería quedar con Severus. August Fessenden se había hecho con Tom Levise, un chico con cara de rata aplastada; Loretta Simons se había emparejado con Anastasia Fletcher, quien era un poco más baja y tenía ojos color azul celeste. En cuanto a los de Gryffindor James y Sirius estaban trabajando juntos; Lily trabajaría con Remus y Peter se había sentado con Friederich, el otro chico de Gryffindor. Los de Ravenclaw y Hufflepuff ya se habían organizado por parejas y la chica sobrante de los de Ravenclaw se había sentado con un chico fornido de Hufflepuff; al parecer todos tenían pareja menos Severus que miraba atentamente al profesor Flitwick y Anabel que al parecer ni siquiera había levantado su cabeza o se había molestado en buscar con quien trabajar.

- Bueno – dijo Flitwick mirando satisfecho las parejas – solo quedan Thompson y Snape así que supongo que tendrán que trabajar juntos – e indicó a Severus que se acercara al lugar donde se encontraba Anabel.

- Como ustedes ya saben de sus cursos anteriores una parte del control consiste en la atracción, repeler o mover objetos y eso ustedes lo saben muy bien sobre todo cuando los objetos no están en movimiento, o no están protegidos por ningún otro encantamiento – continuó el profesor Flitwick que en ese momento tomaba un respiro para agregar – ahora lo que van a hacer ustedes es una especie de duelo de magos pero aquí el objetivo principal no será desarmar a su oponente sino obtener el objeto que este protege, para lo cual se ubicarán cada una de las parejas en un lugar del salón, deben tener cuidado de no hacerse muy cerca porque se podrían lastimar con hechizos desviados. Uno de ustedes será el encargado de proteger el objeto y el otro deberá quitárselo, para ello deberán aplicar los encantamientos vistos los años anteriores y sobre todo los que expliqué la semana pasada, está prohibido que utilicen maldiciones contra sus compañeros pero sí pueden utilizar hechizos de retención o de protección. Una vez el atacante consiga el objeto cambiarán de papeles... así que a trabajar.

Cada una de las parejas se hizo en uno de los espacios delimitados por Flitwick, teniendo cuidado de no hacerse muy cerca de las otras, aunque también era muy cómico ver que Severus y Anabel eran los más alejados del grupo porque todos temían acercarse, solamente James y Sirius estaban un poco cerca pero el odio natural que se sentían hacía que a ninguno le dieran ganas de acercarse más.

Anabel era la primera en proteger el objeto (que era una bonita serpiente de plata), así que Severus comenzó con sus ataques.

- Accio serpiente – Dijo Severus pero antes que esta pudiera moverse Anabel ya había invocado un hechizo de protección.

- ¡Protego! – dijo ella haciendo que la serpiente cayera al suelo – accio

El duelo entre ellos dos continuaba, Anabel era muy buena protegiendo la serpiente pero aún así Severus no se rendía, de todas maneras tenía que tener cuidado de no enviar ninguna maldición y de usar hechizos que todos hubieran visto. Había algunos grupos que ya habían cambiado de papeles pero en otros el duelo seguía tan interesante como con ellos.

Era como la quinceava vez que Anabel bloqueaba el hechizo convocador, ni siquiera alejándola de la serpiente y luego convocando a esta última, Severus conseguía su objetivo, Anabel se sabía defender muy bien y no lo dejaba avanzar ni un milímetro, en realidad eso se estaba volviendo desesperante, sólo quería la maldita serpiente, no estaba acostumbrado a ese tipo de resistencia, en realidad cualquier otro le habría dejado atrapar la serpiente con gran facilidad por miedo a terminar como un bulto de pústulas, pero por lo visto esa chica no era tan idiota ni tan fácil de intimidar, haría un buen papel en su grupo, podría ser uno de los mortífagos mas fuertes...

Sin darse cuenta Severus atacaba cada vez más fuertemente a Anabel, había estado a punto de utilizar varios maleficios pero se había controlado en el último segundo, la exasperación llegaba al límite...

Todo pasó muy rápido, Flitwick les estaba dando la espalda porque observaba el duelo entre los dos Ravenclaw, de la varita de Severus salió un rayo azul que se dirigía directamente al pecho de Anabel pero que ésta esquivó en el último segundo al tirase al suelo. El rayo pegó en una de las paredes del salón y con un gran estallido abrió un gran orificio que aún humeaba. En ese momento todo el salón se quedó en silencio y Flitwick se quedó mirando a Snape horrorizado. Era una suerte que Anabel hubiera esquivado el hechizo o de lo contrario hubiera muerto o por lo menos quedado en un estado deplorable de manera inmediata. De todas maneras ella lo miraba desde el suelo con una expresión extraña y tremendamente furiosa, no había miedo en sus ojos pero sí una furia infinita.

- Creo que eso es todo por hoy – dijo Flitwick con voz temblorosa mientras ayudaba a Anabel a levantarse. – Pueden irse.

Todos los alumnos tomaron sus mochilas y salieron rápidamente del salón, James Potter y Sirius Black quienes habían estado muy cerca cuando todo sucedió se quedaron mirando a Severus de una manera muy extraña pero no dijeron nada, se fueron rápidamente por el pasadizo debido a la insistencia de Lily. Severus tomó lentamente su maleta y se dirigió hacia la lechucería, quería estar cerca de Galatea, quería pensar en lo que había acabado de suceder.

- Gracias profesor, no me pasó nada, estoy bien – escuchó que decía Anabel a un muy asustado Flitwick en el momento en que cerraba la puerta.

Severus siguió por el pasadizo y luego bajó las escaleras hasta llegar al primer piso; hacía mucho frío y el viento soplaba con fuerza, el invierno estaba cerca y cada vez el clima empeoraba más. Por suerte no llovía así que simplemente se apuntó su capa y se dirigió a la lechucería como lo tenía previsto, Galatea estaba en uno de los sitios mas altos al lado de otra lechuza parda pero al ver a Severus bajó inmediatamente y se posó en su hombro. Éste comenzó a acariciar el negro plumaje de su mascota, aún estaba un poco alterado pero estar con su lechuza lo calmaba un poco.

Salió de la lechucería, pero el frío que hacía erizó las plumas de Galatea por cual Severus la tomó en sus brazos y la protegió con su capa, la lechuza pareció mas cómoda y se dejó guiar por Severus hacia el borde del lago, allí había una roca donde este se sentó y comenzó nuevamente a acariciar nuevamente las plumas de su lechuza.

"¿Qué demonios fue eso?" Pensó con preocupación "¿Por qué la ataqué de esa manera?" eso no era normal "En verdad pude haberla matado" . "Si en verdad pienso ser el jefe de ese grupo debo controlar más mis actos, no puedo ir matando a cualquiera que se atraviese en mi camino, tampoco puedo ir revelando todo lo que sé, eso es estúpido", pensó Snape mirando como el calamar gigante asomaba sus tentáculos hacia la superficie y atrapaba un insecto que pasaba por ahí. "Aunque en realidad no me explico por qué la ataqué, esa no era mi intención, simplemente perdí el control", Galatea le dio un picotazo en su dedo y Severus bajó la mirada para ver que sucedía, sus ojos se encontraron con los de su lechuza y le dio la impresión que esta quería hacerle algún reproche. "Lo sé Galatea, esto no puede volver a suceder, de todas maneras creo que estará muy enfadada como para querer unirse al grupo si se lo pregunto".

La noche había caído rápidamente sobre Hogwarts y el frío se hacía más intenso por lo que Snape decidió que ya era hora de regresar, entró al castillo y se dirigió hacia las mazmorras con Galatea aún entre sus brazos. - "Slytherin gran heredero de la serpiente".

En la sala común se encontraban reunidos los alumnos de varios años, al parecer la mayoría se encontraba haciendo sus deberes, de todas maneras al ver entrar a Severus casi todos los de primer y segundo año se dirigieron a sus salas comunes mientras que de los de años superiores la mayoría le dirigieron miradas hostiles que le hicieron recordar la advertencia de Nott, además, si no estaba equivocado, Thompson también tenía varios amigos de diferentes años y era evidente que ya todos se habían enterado de lo que había hecho. Decidió seguir el consejo de Nott, tener mas cuidado y evitar más problemas.

Antes de subir a su dormitorio para dejar a Galatea que mostraba signos de cansancio, dirigió una mirada alrededor y vio a Anabel que estaba sentada en una silla cerca al fuego y hablaba con Samantha Grindelawd, una chica pelirroja cuyos ojos cambiaban de color entre café y amarillo.

Severus dejó a su lechuza y bajó nuevamente a la sala común llevando algunos libros y un pergamino, cuando bajó notó que Anabel y su amiga ya se habían ido pero en el sitio en el que ellas antes estaban estaba ahora ocupado por Spencer quien le dirigió una mirada interesada.

- Dicen que hoy atacaste a una compañera de tu curso – dijo Spencer quién se había acercado a la silla en que se encontraba Severus.

- ¿Quién te dijo eso? – Preguntó Severus con brusquedad ante el atrevimiento del niño aunque en realidad él parecía agradarle.

- La del pelo castaño claro que también va en tu curso llegó muy asustada y comenzó casi a gritarlo – dijo el chico sin siquiera intimidarse un poco ante el tono de Severus.

- ¿En serio?, y... ¿Thompson no dijo nada? – Preguntó Severus extrañado de que pudiera Simons ser tan entrometida.

- ¿Cuál es Thompson? – dijo Spencer frunciendo el entrecejo

- La de pelo negro rizado – dijo Severus mojando su pluma con tinta y comenzando a escribir en un pergamino algunos datos de su libro.

- Ella no dijo nada, aunque por lo que escuché a ella fue la que atacaste – en ese momento los ojos de Severus y de Spencer se encontraron pero este último no pudo saber nada, los ojos de Severus seguían tan ilegibles como siempre.

- Sí, a ella fue la que ataqué y por eso me extraña que la otra idiota sea la que armó el escándalo.

- En realidad esa Thomas... Tho...

- Thompson

- Eso, Thompson no dijo nada pero cuando le preguntaron si era cierto dijo que sí pero que eso no era problema de nadie, que no le interesaba la ayuda de nadie.

- ¿La ayuda de nadie? –preguntó Severus extrañado

- Sí, unos de séptimo y otros de quinto le ofrecieron ayuda para vengarse de ti pero ella dijo que no estaba interesada, que sabía valerse por sí misma. Aunque en realidad los otros no le creyeron mucho y se fueron a otro lado donde había un grupo mas bien grande de alumnos de cuarto y séptimo – dijo Spencer mirando a Severus pero como siempre no pudo saber que pasaba por su cabeza.

- Ya veo... gracias Spencer y si me disculpas tengo que terminar mi ensayo de Aritmancia – dijo Sirius dando por finalizada la conversación y comenzando escribir sin importarle que Spencer aún seguía a su lado.