Capítulo VI

- Parece que ya estamos todos reunidos – dijo una voz que salía de debajo de una oscura capa al contar a otros encapuchados que se encontraban en el lugar.

Unos y otros se miraban con desconfianza, al parecer algunos eran viejos conocidos pero se podía observar un dejo de nerviosismo al notar más personas de las habituales, lo que hacía que todos intentaran pasar desapercibidos.

- No hay de que preocuparse – dijo el que parecía ser el jefe bajándose la capucha y quitándose la careta dejando ver el rostro de un joven de unos 16 años. – Los que saben contar puede que hayan notado más público del habitual pero eso se debe a que tenemos nuevos seguidores por lo cual pueden descubrirse para dar la bienvenida a los nuevos miembros.

En ese momento todos se despojaron de sus capuchas y sus caretas y comenzaron a mirarse atentamente unos con otros.

- Bueno – dijo Severus haciendo que un grupo de siete personas pasara adelante – estos son los nuevos miembros, puede que aquí no encuentren a todos los que propusieron pero realicé una selección exhaustiva y estos son los mejores candidatos, espero que ustedes les colaboren así como ellos les colaborarán a ustedes.

En ese momento los que estaban sentados comenzaron a estudiar a los nuevos miembros, la mayoría eran de primero y de segundo aunque había uno de tercero y otro de cuarto.

- Muy bien los presentaré adecuadamente – dijo Severus adelantándose un paso y disponiéndose a nombrar a todos los nuevos. Este es Zacarías Matthews de primer año – dijo señalando a un niño de ojos cafés oscuros y pelo negro que miraba atentamente – ella es Hanaah Stevenson, también de primer año – y una niña de pelo rubio muy crespo y ojos azules dio un paso al frente – Spencer Murray, primero – Spencer dirigió una mirada segura por todo el recinto y fijó su vista un momento en Nott, que miró para otro lado – Esta es Brooke Rodgers, de segundo – y señaló a una niña de pelo castaño muy oscuro que extrañamente tenía un ojo azul y otro verde lo que causaba impresión – Larry Boyd, también de segundo – un muchacho muy guapo de pelo rubio crespo dirigió una mirada descarada sobre el grupo (sobre todo a las mujeres que lo observaban con atención) – Tina Powell, de tercero – muchos dirigieron su mirada a una atractiva joven de ojos verdes y pelo negro azabache muy liso – y por último Evan Ross de cuarto – un joven de pelo café muy liso y ojos muy negros dirigió una mirada al grupo.

Luego de las presentaciones los nuevos e mezclaron con el resto del grupo y se dirigieron a los lugares que mejor les parecían. Severus les dio algún tiempo para congeniar y tomó nuevamente la palabra.

- Como muchos de los nuevos no saben la mayoría de las maldiciones, delegaré a algunos de ustedes para que se las enseñen, como ya les dije en la reunión pasada por orden del Señor Oscuro nos centraremos en la preparación de pociones ya que son necesarias en los planes de este año y aquí son más fáciles de preparar. Como bien saben algunos de ustedes tendrán el privilegio de conocer al Señor Oscuro pero creo que no es necesario recordarles que solamente los mejores y los más fieles podrán hacerlo.


- Lo siento, en verdad lo siento, yo no quería que esto sucediera – dijo Severus con voz desesperada.

- No me interesa – dijo una voz fría de un hombre alto que estaba cubierto por una capucha y una careta que no dejaba ver su rostro

- Pero yo...

- ¡Ya te dije que te callaras imbécil! – dijo el hombre dándole una gran bofetada que le hizo sangrar la boca

- Padre lo siento – dijo Severus que había caído de rodillas mientras unas gotas de sangre caían en el suelo – por favor deme otra oportunidad.

- Eso no depende de mí – dijo el hombre de la capucha con frialdad – Tendré que consultarlo con el Señor Tenebroso – y se alejó dejando a Severus en el suelo.

- Tu hijo está cometiendo muchas estupideces Snape- dijo una voz fría como el hielo

– Lo sé mi amo - dijo el hombre que ahora estaba de rodillas lanzando una mirada fulminante a Severus que estaba en silencio mirando al suelo – pero le aseguro que eso no volverá a suceder.

- Te creo porque eres un mortífago leal, pero aún así creo que tu hijo merece un castigo que le recuerde que debe hacer las cosas bien – continuó la voz que cada vez parecía helarse más.

- Estoy de acuerdo con usted mi amo – dijo el hombre al tiempo que se levantaba del suelo.

- Severus acércate – dijo el hombre de la voz de hielo, mientras él levantaba la cabeza y hacía lo que le ordenaban. – Has cometido un gran error con lo que has hecho.

- Lo sé mi amo y pido clemencia – dijo Severus con voz nerviosa

- Ya lo sé, he hablado con tu padre y me ha dicho que no lo harás de nuevo pero aún así creo que mereces un castigo que te recuerde lo que debes hacer – y levantó su varita dirigiéndola al pecho de Severus, quien parecía saber que era lo que le esperaba.

- ¡Crucio!

El rayo de luz pegó directamente en el pecho de Severus que cayó en el suelo y dio un gran grito que rompió el silencio de la noche

- ¡NOOOOOO!

En ese momento Severus sintió un gran dolor en su pecho

- Ya déjame, he prometido que no lo volvería a hacer por favor, no más yo...

Severus abrió los ojos y se sentó asustado mirando para todos lados, estaba en su cama de Hogwarts, unos débiles rayos de sol se colaban por la ventana y Galatea estaba aleteando asustada y acababa de posarse sobre su cabeza.

Severus respiró con mayor tranquilidad, aunque se llevó la mano a su pecho que aún le dolía y notó unas pequeñas gotitas de sangre.

- Galatea ¿Por qué me atacaste? – Dijo a su lechuza aparentando estar enfadado aunque en realidad se sentía feliz que lo hubiera despertado.

- Ya sé que estaba intranquilo pero esa no es manera de despertarme, podrías haber sido más sutil – dijo como respuesta a la mirada de reproche que le dirigió su lechuza que parecía querer decirle "¿Todavía me regañas por librarte de esa pesadilla?"

- En todo caso creo que es mejor levantarme ya – dijo Severus mirando un extraño reloj que había sobre su mesita de noche, abrió su baúl y sacó una muda de ropa limpia y se dirigió a la ducha dejando a Galatea sobre su cama.

"Esto es muy extraño" pensó Severus mientras se metía bajo el chorro de agua tibia "Hace tiempos que no tenía esta pesadilla" cerró la llave y comenzó a enjabonarse el cuerpo "¿Por qué tengo que soñar con eso ahora?".

Esa pesadilla de Severus era muy recurrente en años anteriores, era un viejo recuerdo de algo que había sucedido cuando recién había entrado en Hogwarts, por equivocación había revelado a un prefecto de Gryffindor que iba a encontrase con un grupo que practicaba las artes oscuras, lo que obviamente el prefecto había informado inmediatamente a Dumbledore. Afortunadamente no habían podido encontrar nada pero sus padres habían montado en cólera al enterarse de lo que había hecho y eso le había acarreado el castigo más doloroso del cual podía acordarse.

Una vez Severus había terminado de bañarse y cambiarse se había olvidado de su pesadilla, llamó a Galatea quien se posó en su hombro y bajó a desayunar.

Aún no había mucha gente en el gran comedor, era sábado y hacía frío porque estaban en pleno invierno, de todas maneras la gente que llegaba al gran comedor hablaba animadamente, ese día era la última salida a Hogsmeade antes de vacaciones. Severus había escrito a su casa con anterioridad diciendo que se quedaría en Hogwarts para la Navidad (en realidad siempre lo hacía), prefería pasar sus vacaciones alejado de maldiciones, golpes y castigos.

Unos minutos más tarde (Galatea ya iba por su segundo plato de cereal) se acercó Nott que se sentó en al lado derecho de Severus.

- ¿Vas a ir hoy a Hogsmeade? – preguntó luego de los buenos días

- Sí, creo que nos hacen falta más ingredientes para las pociones y además debo hacer las compras de Navidad – dijo Severus con desgana.

- Ya veo... – dijo Nott reprimiendo una sonrisa – y hablando de pociones mi padre dijo que la poción que le enviamos la semana pasada les ha sido de mucha ayuda, han podido encontrar mucha información gracias a ella.

- Que bueno – dijo Severus con indiferencia

En ese momento entró Spencer, venía hablando con Zacarías y se sentaron un poco alejados con otros de primero. Al parecer Spencer tenía una gran influencia de sus compañeros y a muchos de ellos les asombraba que hablara con Severus y todavía no estuviera convertido en alguna cosa extraña.

También habían entrado algunos de Gryffindor entre ellos Black y Potter. Severus lo notó por la algarabía que se formó en las mesas de Hufflepuff, Ravenclaw y Gryffindor donde la mayoría de las alumnas de los grados superiores volteaban a mirarlos, especialmente a Black. Severus incluso pudo notar que algunas de quinto año de Slytherin miraban disimuladamente a la mesa de Gryffindor y reprimían algunos suspiros.

- Esto es muy desagradable – dijo Severus mirando con asco a las de Slytherin que estaban suspirando.

- ¿Lo dices por esas? – dijo Nott que también había notado las reacciones de todos

- Y yo que pensaba que las de Slytherin no eran estúpidas – dijo Snape con desagrado – pero veo que me equivoqu

- Pero no lo son todas – dijo Nott mirando a Tina Powell que en ese momento entraba en el gran comedor seguida de una gran cantidad de muchachos de tercero y cuarto que la miraban embobados.

Severus hizo una sonrisa despectiva al notar que con Tina pasaba lo mismo que cuando entraron Black y Potter aunque los que ahora babeaban eran los hombres, incluso unos cuantos de Gryffindor que la miraban disimuladamente.

Severus y Galatea habían terminado de desayunar, pero aún era muy temprano así que decidió salir del gran comedor con su lechuza para dar un paseo antes que partieran las diligencias a Hogsmeade.

- Nos vemos luego Nott – dijo Severus levantándose de la silla con su lechuza y dirigiéndose a la salida; allí se cruzó con Anabel quien iba hablando animadamente con su amiga Samantha y que pasó por su lado sin determinarlo a pesar de la mirada de terror de esta última.

Severus siguió su camino y se dirigió hacia los terrenos del colegio. A pesar de estar en invierno la mañana estaba soleada y hacía un bien tiempo. De todas maneras la nieve lo cubría todo y el espectáculo era agradable. Galatea agitó sus alas y despegó del brazo de Severus para alejarse en dirección hacia el lago, era la primera mañana buena en días y hacía tiempo que no volaba.

Severus también siguió el camino hacia el lago y cuando se sentó en la roca en la cual siempre se sentaba regresó nuevamente Galatea quién se posó en su brazo.

- Esta época no es de lo mejor – dijo Severus a Galatea mientras acariciaba su plumaje – me fastidia ver tanta gente celebrando y preocupándose por cosas sin importancia, es repugnante.

- De todas maneras tango la seguridad que mis padres no me enviarán ninguna maldición por correo, he cumplido todas sus órdenes, podría considerar eso como una perspectiva alentadora – continuó Severus en tono de amargura – bueno, eso ya no importa – y observando a los alumnos que salían del castillo dijo a su lechuza – bueno Galatea, tengo que irme pero regresaré pronto, mientras tanto podrás descansar en la lechucería o volar un rato si así lo deseas.

Así, Galatea salió volando nuevamente y Severus se dirigió a reunirse con los otros alumnos.

- Rápido Severus se hace tarde – dijo Nott al verlo acercarse.

- Ya no me presiones, además no te dije que me esperaras – dijo Severus con indiferencia.

- Lo siento... no quería molestarte – dijo Nott que había dirigido por lo bajo una mirada de odio a Severus.

- Revisaré cuando lleguen pequeños diablejos y el que tenga bombas fétidas o alguno de esos asquerosos artículos de broma se acordará de mí. – decía Filch con odio a los que pasaban mientras acariciaba a su gata.

- Ese estúpido Filch, en realidad merece que alguien lo hiciera sufrir un día – dijo Nott intentando cambiar de conversación – es un pobre amargado.

- En realidad no me desagrada mucho – dijo Severus – aunque es un poco maniático.

En ese momento aparecieron ante ellos las diligencias que los llevarían a Hogsmeade, los alumnos se apresuraron a subirse a ellas, aunque el día estaba soleado hacía mucho frío. Severus y Nott subieron a una diligencia que encontraron vacía y la cual trataban todos de evitar por miedo a Severus. Solo hasta el final y aparentemente obligados por la profesora McGonagal quién coordinaba las salidas a Hogsmeade "¡No lo puedo creer son sus compañeros!" August Fessenden y Tom Levise subieron en la diligencia, aunque evitaron todo contacto don Severus y Nott.

El camino fue apacible y ninguno en la diligencia parecía tener ganas de iniciar una conversación, no bien habían llegado a Hogsmeade y se habían detenido las diligencias cuando August y Tom estaban abajo intentando alejarse lo más rápido posible del lugar en que se encontraban lo que hizo que ambos estallaran en carcajadas.

El pueblo parecía una postal y las casas parecían hechas de Chocolate recubierto de azúcar. Severus y Nott tomaron de inmediato el camino hacia las afueras del pueblo y entraron en un lugar que parecía abandonado y no tenía ningún letrero para su identificación.

- Buenos días señor Dubrow – dijo Severus a un viejo que tenía un parche tapando el lugar de su ojo derecho (como un pirata), la cara llena de cicatrices y una sonrisa desagradable en la que mostraba que le faltaban algunos dientes y otros los había reemplazado por dientes de oro, además de una prominente joroba que lo obligaba a caminar casi como un simio.

- ¡Ah!, Señor Snape, señor Nott – dijo el viejo saliendo detrás del mostrador y esbozando su desagradable sonrisa – el amo dijo que pronto estarían por este lugar. ¿En que les puedo ayudar?

- Necesitamos algunos ingredientes para pociones y usted es el único que los posee señor Dubrow – dijo Severus obligándose a mirar a los ojos a ese hombre que le producía un asco intenso.

- Sí – dijo mascullando por lo bajo y luego dirigiéndose con su peculiar forma de caminar a unos estante en los cuales había cosas casi más asquerosas que él – sí, el amo me dijo que les diera todo lo que necesitaran, ¿Ustedes están haciendo pociones para él, cierto?

- Eso no es su asunto señor Dubrow – dijo Severus secamente al dependiente de la tienda que se puso rojo y se mordió los labios mientras murmuraba algunas palabras ininteligibles

- Creo que eso es todo lo que necesitan señor Snape – dijo Dubrow mientras le entregaba a Severus un caja envuelta en papel de embalar.

- Gracias, aparte de eso necesito materiales para pociones avanzadas, para el colegio – dijo Severus mientras el señor Dubrow se dirigía nuevamente a la tienda y volvía con otra caja envuelta de la misma manera que la anterior.

- Aquí están, señor Snape, para que pueda reconocer las cajas le pondré un sello a esta – agregó Dubrow, mientras estampaba un rojo sello sobre la caja de los materiales escolares.

- ¿Cuánto le debo señor? – dijo Severus sacando una bolsita de cuero que estaba llena de monedas

- Son 9 Galeones por los materiales del colegio, en cuanto a los otros ya han sido pagados por el amo.

Severus sacó las monedas de la bolsa y salió de la tienda junto con Nott quien se había quedado entretenido con una planta que parecía cambiar de forma y de color dependiendo del lugar desde el cual se observara.

Luego se dirigieron a algunas tiendas donde compraron chucherías, dulces y Severus llevó varios artículos para lechuzas que le regalaría a Galatea en Navidad, además de algunas cosas que supuso les serían útiles a sus padres. "Si no fueran mi familia no me molestaría".

Después de caminar por varios almacenes se dirigieron a las tres escobas, se sentaron en una mesa alejada del resto y Nott fue por las cervezas de mantequilla al lugar donde se encontraba la señora Rosmertta atendiendo.

- Aquí tienes – dijo Nott dándole a Severus una cerveza.

- Gracias Harvey – dijo Severus tomándose casi la mitad de un solo trago.

En ese momento todo el local estalló en carcajadas y se escucharon algunos aplausos. Severus levantó la vista para saber de que se trataba y se brotó una vena en su sien además de aparecer en su cara una expresión de odio intenso al saberlo.

- Parece que el increíble Potter y el despampanante Black han vuelto a atacar – dijo con un enorme odio mientras observaba que la señora Rosmertta les daba cervezas de mantequilla gratis.

En ese momento Dumbledore - quien junto con el resto de los maestros había ido a Hogsmeade a celebrar las vacaciones- propuso una guerra de bolas de nieve que fue aprobada con alegría por los alumnos a pesar de la mirada de desaprobación de la profesora McGonagal.

- Esto va a ser muy divertido – dijo un niño de tercero que usaba gafas.

Que partida de idiotas – dijo Severus con un gesto de disgusto

- Pero es una buena oportunidad para atacar a Potty y Black – dijo Nott

- ¿Sí y hacer que una estampida de mulas se venga sobre nosotros y nos aplaste?, no gracias – dijo Severus ante la idea de su compañero.

Las tres escobas había quedado casi vacío desde la propuesta de Dumbledore y solo habían unos pocos en las mesas. Severus pudo ver entrar al profesor McAffey el cual lucía furioso y cubierto de nieve y refunfuñaba algo sobre Dumbledore y sus locuras. Al parecer el director le había hecho una invitación para unirse a la batalla lanzándole una bola de nieve, que McAffey no pudo devolver y solo pudo rechazar la invitación muy cortésmente.

Severus terminó su cerveza y salió de la tiendo junto con Nott, que llevaba los paquetes de la tienda de pociones.

- Tiempo sin vernos ¿No, snivellus? – dijo Sirius a Snape mientras lanzaba una bola de nieve a uno de Ravenclaw

- Ya te he dicho que no me llames así, estúpido traidor – dijo Severus, mientras Sirius le dirigía una mirada de odio.

- Yo no soy un traidor, solamente tengo principios – dijo Sirius esquivando una bola lanzada por una chica rubia de Hufflepuff.

- Eso no son principios, es cobardía, simplemente tienes miedo de aceptar que eres un pobre cobarde que no puede hacer las cosas bien y por eso huyes – dijo Severus con una desagradable sonrisa.

- Eres un simplemente un hijo de puta un pobre rastrero, me llamas cobarde pero no eres capaz de enfrentarte a tus padres – dijo Sirius

- El hijo de puta es otro – dijo Severus enfadado – un pobre cobarde que siempre está huyendo y se esconde detrás de la falda de Potty, un pobre solapado, un perdedor que no es capaz de enfrentar sus problemas, pero no te preocupes que el Señor Oscuro se encargará de ti pobre desgraciado.

En ese momento la paciencia de Sirius había llegado al límite, sacó su varita con un rápido movimiento y atacó a Severus el cual estaba preparado y también mandó una maldición, los dos rayos que salían de las varitas chocaron haciendo que estas se escaparan de las manos de sus dueños, lo cual a ninguno le importó porque comenzaron a golpearse como en una auténtica pelea muggle, un puñetazo que envió Sirius a la cara de Severus lo hizo perder el equilibrio pero se agarró de la túnica de su contrincante, haciendo que este también cayera al suelo. En ese momento ambos comenzaron a rodar por la nieve cuesta abajo, ninguno parecía escuchar los gritos de la profesora McGonagall para que se calmaran, ni los de los otros alumnos. Hasta que...

- Petrificus Totalus – de la varita de la profesora McGonagall salió un rayo que hizo que Sirius y Severus por fin se quedaran quietos.