Capítulo IX

Las vacaciones de Navidad pasaron rápidamente, Severus a pesar de tener que trasnochar todo el tiempo alcanzó a terminar las pociones y entregarlas a tiempo, aunque sin saber por qué cada vez le martillaba más en la cabeza lo que Anabel le había dicho. Desde esa noche no había vuelto a hablar con ella pero le había parecido muy extraño lo que le había dicho y sobre todo verla tan nerviosa, ella había sido una de las pocas que no se había asustado con las maldiciones de principio de año y ahora la posibilidad de un castigo por hablar con él la hacía temblar de pies a cabeza.

- Así que las vacaciones estuvieron excelentes – dijo Nott a Spencer quien estaba sentado a su lado.

- La verdad la pasé muy bien – dijo Spencer tomando una tostada - ¿Cuándo será la próxima reunión? – agregó bajando un poco la voz.

- El lunes de la próxima semana en el lugar de siempre – respondió Severus que acababa de unirse a los que estaban desayunando.

- ¿Haremos nuevas pociones? – preguntó Spencer entusiasmado

- Esa reunión la usaremos para repasar algunas maldiciones ya que hace poco envié una buena cantidad de pociones por lo que creo que en estos momentos no necesitan y no podemos darnos el lujo de gastar material innecesariamente – mientras Severus hablaba una gran manada de lechuzas comenzó a sobrevolar el gran comedor, una carta cayó sobre el café de Spencer y otra sobre la cabeza de Nott, a Severus no le extrañó no recibir nada pero le molestó un poco ver el gran paquete que le había llegado a James Potter.

El desayuno terminó sin ningún contratiempo y una vez sonó la campana todos los estudiantes se dirigieron en dirección a sus respectivas clases. Severus salió del gran comedor junto a Galatea y tomó la dirección de las mazmorras, allí se dirigió hacia el salón de pociones y abrió la puerta, McAffey aún no había llegado pero la mayoría de los alumnos ya se encontraban en el salón.

- Buenos días – dijo el profesor McAffey que en ese momento acababa de entrar al salón – espero que hayan realizado la tarea de vacaciones, por favor quiero sus pergaminos sobre mi escritorio en este momento. Todos los estudiantes se pusieron de pie y dejaron los pergaminos en el sitio que les había indicado el profesor. Cuando regresaron nuevamente a sus puestos éste comenzó con la lección.

- Como recordarán el semestre pasado vimos una pequeña introducción a las pociones de tortura. El día de hoy veremos una clase especial de pociones de tortura aunque solo la veremos teóricamente ya que su preparación requiere de un nivel muy elevado (ni siquiera los de séptimo saben hacerla). Se trata de la poción paralizante: Al principio esta poción era considerada como una poción de tortura mental debido a que con ella se paralizaba a la víctima pero esta seguía consciente por lo que se muchas veces enloquecía el mago sobre el cual era aplicada. Luego de varios años se descubrió que a pesar de paralizar aumentaba enormemente la sensibilidad, haciendo que maldiciones sencillas tuvieran efectos cien veces más potentes obre la víctima paralizada por lo que el 1725 se cambió su denominación a poción de tortura combinada. La principal base de esta poción es la cicuta que aunque como ustedes saben los antiguos la usaban como un veneno para causar la muerte, si se mezcla con raíz de mandrágora y extracto de eucalipto, los efectos dejan de ser mortales y pasan a ser paralizantes, aunque obviamente si la cantidad de poción suministrada es mayor a ¼ del contenido de un caldero de 10 pulgadas, entonces irremediablemente la víctima morirá de manera muy dolorosa.

El profesor McAffey continuó la explicación sobre algunas pociones de tortura hasta que finalizó el primer bloque de clase, mientras que para el segundo les encomendó la preparación de una poción que servía para neutralizar casi cualquier veneno. En realidad se trataba de una poción sencilla aunque se demoraba las dos horas exactas que quedaban de clase en cocerse completamente.

El resto de las clases fueron igual de aburridas que siempre, en realidad la mayoría de los profesores se limitó a pedir las tareas y repasar los temas vistos en el primer semestre, en realidad eso era un poco monótono pero era mejor que sentirse presionado a cada segundo por los exámenes de los TIMOs como el año anterior. De todas maneras la semana pasó velozmente así como la nueva reunión del grupo después de las vacaciones. Como había dicho a Spencer, Severus se dedicó a repasar algunas maldiciones, se sorprendió al ver lo buenos que eran algunos de los nuevos y el excelente papel que habían cumplido los tutores, hacia el final de la reunión los invitó a enfrentarse en un duelo, se emparejó con Spencer quien logró desarmarlo dos veces dejándolo profundamente asombrado.

Ya habían pasado dos meses desde el regreso de las vacaciones y las noches comenzaban a ser más agradables y menos frías, Severus acababa de salir de una de las reuniones del grupo pero no tenía ganas de regresar todavía a la sala común, tenía una idea que hacía algún tiempo le rondaba en la cabeza y decidió que un paseo a la luz de las estrellas le ayudaría a resolver su problema, los pasadizos que llevaban a la torre oeste estaban desiertos como siempre y a llegar a la entrada principal del castillo no se encontró con nadie, al parecer Filch estaba haciendo la ronda nocturna en otro lugar.

Severus ya estaba fuera del castillo en cercanías al lago, miró un momento al cielo, la noche estaba despejada y el cielo estaba estrellado, la luna llena se reflejaba sobre el lago cuyos habitantes parecían dormir también ya que no se observaba ninguna onda en la superficie del agua. Severus siguió su camino con la mente fija en su idea por lo cual se sobresaltó al darse cuenta que se encontraba pasando cerca de la cabaña de Hagrid, en el borde del bosque prohibido.

- Creo que es mejor regresar – dijo Severus en voz alta al darse cuenta del lugar en que se encontraba – el semigigante me puede encontrar y puedo tener problemas. – pero al pasar al lado de la cabaña de Hagrid escuchó los fuertes ronquidos de este que obviamente indicaban que no había notado ni le preocupaba su presencia. Severus se disponía a regresar cuando por encima de los ronquidos de Hagrid escuchó el sonido de cascos proveniente del borde del bosque prohibido.

Severus sabía que eso en realidad no debía extrañarle debido a la gran cantidad de animales y seres que habitaban ese lugar. Pero al escuchar atentamente parecía que lo que fuera no estaba solo, ahora se oían pisadas y algunas ramas rotas, parecía que lo o los que fueran estaban corriendo, lo extraño era que los habitantes del bosque nunca se acercaban tanto a los terrenos del colegio a no ser que estuvieran acompañados por el profesor de cuidado de las criaturas mágicas.

Se alejó un poco de la cabaña de Hagrid, ahora estaba en dirección a los invernaderos, aún podía escuchar los ronquidos del guardabosques pero al parecer los animales se habían ido, ya había dado algunos paso hacia el castillo cuando un profundo aullido lo detuvo en seco "¿Un lobo?" pensó Severus luego del desgarrador sonido "No sabía que lobos habitaban el bosque"; unos segundos después se escucharon nuevamente los pasos de animales, los cascos volvían a resonar por el suelo y algunas ramas de los árboles se movieron en un lugar cercano, ahora escuchaba un fuerte gruñido y el ladrido de un perro furioso "No puede ser" pensó Severus "estoy seguro que no hay perros en el bosque prohibido ni en los alrededores de Hogwarts", decidió acercarse al lugar de donde provenían los ruidos, ahora los gruñidos se escuchaban más cerca, así como el sonido de algo que se desgarra, hasta podía jurar haber escuchado el chillido de una rata, esto era muy extraño, tenía que averiguar que estaba sucediendo.

- Lumos – Severus había sacado la varita y había encendido una pequeña luz en su punta, con algo de temor comenzó a internarse hacia el bosque prohibido, en una parte del camino había una gran cantidad de ramas tiradas que no le permitían seguir, en el momento que se agachó para retirarlas un enorme perro negro de ojos claros le saltó encima, parecía que quería alejarlo del lugar porque comenzó a jalarlo furiosamente hacia afuera del bosque, Severus intentaba safarse pero el animal era muy grande y tenía mucha mas fuerza por lo que cada intento era inútil y al parecer lo único que lograba era enfurecer más al animal. Hubo un momento en que se desgarró la túnica en el punto en el cual el perro tenía agarrado a Severus lo que le permitió ponerse de pié, y lanzar un rayo con su varita, el rayo dio en el perro y lo hizo caer unos cuantos metros pero se recobró rápidamente y saltó con fuerza sobre Severus tumbándolo de espaldas, él pudo ver mas de cerca los enormes y filosos dientes del animal así como unos profundos rasguños que tenía en el hocico y la espalda. Al parecer había estado peleando con algo antes de encontrarse con él "Seguramente otro perro" pensó Severus que se sentía nuevamente arrastrado por el animal. De repente los árboles desaparecieron y se podía ver el cielo estrellado en todo su esplendor, habían salido del bosque prohibido.

El perro soltó a Severus y se disponía a internarse nuevamente en el bosque cuando esquivó por muy poco un rayo que salía de la varita del muchacho, se volteó mostrando sus dientes y gruñendo furioso, esquivó un nuevo rayo salido de la varita de Severus y lo lanzó con fuerza contra un árbol. La cabeza de Severus golpeó fuertemente con una rama gruesa y perdió el conocimiento.

Al abrir los ojos, Severus se dio cuenta que se encontraba en las escaleras que conducían a las mazmorras, no tenía idea de cómo había llegado hasta ese lugar, lo último que recordaba era el enorme perro que lo lanzaba contra un árbol. Se tocó la cabeza, tenía un doloroso chichón en el lugar donde la rama lo había golpeado, era mejor ir de inmediato a la sala común, no quería que lo descubrieran rondando los pasillos a media noche en el estado en que se encontraba. Estaba un poco mareado debido al golpe pero podía caminar, bajó lentamente los escalones y se dirigía por el pasillo que llevaba al aula de pociones cuando notó unos ojos amarillos que lo miraban fijamente, era la Señora Norris, la gata del Filch que lo miraba con cara de reproche, la gata se levantó y comenzó a caminar en dirección del gran comedor, seguramente iría a avisar al conserje. Afortunadamente la sala común estaba cerca, Severus tomó el pasillo lateral y se paró frente al tapiz cuando escuchó unos pasos que se acercaban, dijo la contraseña y entró en la sala común en el mismo momento en que el conserje aparecía en la esquina del pasillo.

Se sentía muy cansado, el chichón le dolía cada vez más y descubrió que tenía algunos rasguños en los brazos y en las piernas, además de una herida sangrante en la cara, eso muy seguramente se debía a todo lo que el perro lo arrastró, de todas maneras el comportamiento de ese perro seguía siendo tan extraño como los ruidos que había escuchado. Severus subió a su habitación y sacó de su baúl un frasquito que contenía un líquido transparente, terminó de rasgar su túnica que ya estaba arruinada y vertió unas gotas del contenido del frasquito sobre la tela negra y con eso se limpió las heridas, una vez hecho esto sacó una especie de pomada que frotó sobre algunas de ellas y sobre el chichón de su cabeza, lo guardó todo, se puso la pijama y se acostó a dormir.


- Señor Potter, son cinco puntos menos para Gryffindor por estar durmiendo en clase – dijo la profesora Thomas golpeando la mesa en que estaba James y despertándolo de golpe lo que causó risas al resto de la clase.

Severus intentaba poner atención a la clase pero tenía mucho sueño y los acontecimientos del día anterior no lo dejaban concentrar, las heridas ya no se notaban gracias a la poción que se había aplicado en la noche pero el chichón le seguía haciendo doler la cabeza. El grito de la profesora también lo había despertado pues comenzaba a dormirse pero de todas maneras le alegró mucho que regañaran a Potter así que volteó a mirarlo, pudo ver que tenía unos pequeños rasguños en la cara, lo mismo que Black "seguro se pelearon o algo as" pensó con sorna "o se cayeron de la cama", de todas maneras poco le importaba lo que pudiera pasarles a no ser que fuera una expulsión de Hogwarts ya que eso lo haría inmensamente feliz.

En lo que quedaba de la clase la profesora les indicó que se hicieran por parejas para ensayar el tema que acababa de explicar. Las parejas se formaron rápidamente y a Severus le correspondió trabajar con Joshua Stevenson, un muchacho de pelo rubio y ojos grises que casi nunca hablaba con nadie.

Severus estuvo a punto de herir al muchacho varias veces ya que no sabía realizar correctamente la protección o se demoraba mucho en tomar la varita, tuvo que controlar las ganas de partirle la cara en dos por su lentitud y se alegró al escuchar la campana que daba por finalizada la clase.

A la hora del almuerzo Severus vio a Galatea dirigirse hacia él para comer las ya habituales papas gratinadas que solía almorzar. Nott se sentó a su lado y sacó de su bolsillo una carta que le entreg

- Esto es para ti – dijo Nott

- ¿Para mí? – preguntó Severus extrañado mirando el sobre

- Llegó esta mañana con una carta de mis padres y te la iba a entregar pero como no bajaste a desayunar pues ni modos – respondió Nott encogiendo los hombros y empezando a almorzar.

Severus abrió la carta y comenzó a leer, no sabía por qué pero a medida que avanzaba en su lectura se sentía peor, no era nada que no se hubiera esperado, pero ahora dudaba. Sabía que eso no era bueno y no lograba entender lo que estaba pasando.

- ¿Qué dice? – preguntó Nott, que no notó nada extraño en la cara de Severus.

- Que necesitan más pociones puesto que han tenido mucha actividad estos días y ya se les están acabando, además que ya tengo que ir eligiendo a los mejores del grupo para presentarlos al Señor Oscuro en Semana Santa. – respondió Severus aparentando indiferencia.

- ¿o sea que saldremos de Hogwarts en semana Santa para ir donde el Señor Oscuro? – preguntó Nott y Severus pudo notar cierto temor en su voz.

- Así es, y además tenemos que aumentar las reuniones del grupo para hacer las pociones – en ese momento Severus vio entrar a Anabel al gran comedor, iba con su amiga Samantha y estaba un poco nerviosa, parecía apenar escuchar lo que le decían. Eso le dio un muy mal presentimiento pero aún así se obligó a mirar a su plato.

Vio que Banks se sentaba al lado de Anabel y le decía algo mientras ella negaba con la cabeza, luego le dijo otra cosa y pudo ver que sus ojos se ponían muy rojos y unas lágrimas rodaban por sus mejillas, el muchacho la abrazó y Samantha le apretó fuertemente la mano. Severus terminó de almorzar pronto y se dirigió a su habitación, sacó un pergamino que tenía en el fondo de su baúl y comenzó a leerlo, eran el inventario de los materiales de pociones que había en el salón de la torre oeste, al parecer tenía todos los materiales necesarios, de todas maneras hace poco había recibido una nueva provisión de pociones y por eso no era de extrañar que tuviera todo lo necesario, ahora lo único que tenía que hacer era cuadrar las fechas adecuadas para realizar las pociones y escoger a los que le ayudarían a prepararlas y a los que presentaría al Señor Oscuro. Un escalofrío recorrió su espalda y los hizo temblar. Por alguna extraña razón no le hacía gracia la idea de ver pronto a sus padres y al Señor Oscuro, aún no sabía por qué pero tenía un muy mal presentimiento.

Sonó la campana que daba el inicio a las clases y Severus salió de su habitación para dirigirse al salón de Aritmancia, en la puerta de la sala común se encontró con Anabel que seguía llorando, la miró pero no encontró que decirle, así que prefirió seguir derecho.

La clase de aritmancia no estuvo muy divertida y la profesora les dejó como tarea hacer un ensayo sobre los cálculos estadísticos para demostrar la probabilidad de fallar en un hechizo que tiene una potencia cien veces mayor a medida que se hace más cerca, si se hace a 5 metros de distancia, contando con que el atacante posee un nivel intermedio de formación y la inclinación del terreno está a favor de este en 30°.

Severus se dirigió a cenar con Galatea como de costumbre, conversó un poco con Nott y con Spencer y le dijo a este último los días que se reunirían para hacer las pociones así como que había sido uno de los seleccionados para conocer al Señor Oscuro en Semana Santa. El chico parecía emocionado y eso incomodó un poco a Severus aunque no sabía bien por qué. Terminó rápido de cenar y salió junto con Galatea hacia la sala común de Slytherin, dejó allí su lechuza debido a que la señora Pince no aceptaba animales en la biblioteca y él necesitaba ir allí por un libro.

A esa hora la biblioteca estaba casi vacía sólo unos cuantos alumnos de séptimo año se encontraban haciendo trabajos allí. Severus se dirigió a uno de los estantes de la sección de pociones y sacó un libro de allí, se sentó en una mesa cercana y comenzó a tomar apuntes de ese libro en un pergamino, llevaba ya un buen rato cuando alguien se sentó a su lado.

- ¡Thompson! – dijo Severus mirando a la chica que se había sentado a su lado, ya no estaba llorando pero aún tenía la cara y los ojos rojos - ¿qué es lo que quieres?

- Nott me dijo que estabas aquí, yo... – Anabel se calló, en realidad no sabía por qué se había acercado a Severus, sentía que tenía que hablar con él pero no sabía el porqué. – yo necesito que me ayudes con la tarea de pociones – agregó rápidamente mirando el libro que Severus tenía abierto sobre la mesa.

- ¿Con la tarea de pociones? – preguntó Severus extrañado, pero si es algo muy simple, incluso McAffey ya lo explicó en clase

- ¡Pues si eres muy sabio no me ayudes! – gritó Anabel haciendo que algunos de los que estaban en la biblioteca levantaran la cabeza. La chica casi tumbó la silla cuando se levantó para salir de la biblioteca y dejo a Severus pensando seriamente que había perdido la cordura.

- Esa Thompson está definitivamente loca – dijo Severus disgustado y continuó con su trabajo.

El tiempo pasó con rapidez y no notó que era ya hora de irse a dormir sino hasta cuando la señora Pince se acercó para decirle que tenía que irse porque iba a cerrar la biblioteca. Severus dejó el libro en el estante de donde lo había tomado, guardó sus cosas en la mochila y salió de la biblioteca hacia la sala común, ya se encontraba cerca de las mazmorras cuando escuchó un leve ruido en un pasillo lateral, sacó su varita y decidió ver que era lo que estaba sucediendo, era como un sollozo, alguien estaba llorando, se acercó lentamente intentando no hacer ruido, un nuevo sollozo se escuchó al fondo del pasillo, no sacó su varita ni prendió ninguna luz para no asustar al que lloraba pero resbaló con una piedra y casi se cae, por lo que el ruido alertó al que estaba en el pasillo, los sollozos cesaron de inmediato, Severus no podía ver nada, antes se orientaba por el llanto pero con todo en silencio estaba perdido.

Decidió seguir avanzando en línea recta, anduvo algunos pasos cuando chocó con algo como un bulto, trató de agarrarlo cuando sintió que se movió violentamente y luego un terrible dolor en las espinillas que lo hizo gritar.

- ¡Lumos!

- ¡Snape! – Severus levantó la vista al reconocer la voz de su atacante y vio el rostro y los ojos rojos de Anabel, sus ojos aún estaban húmedos y es sus mejillas se veía el surco que habían trazado las lágrimas.

- ¿Se puede saber por qué me pegas? – dijo intentando apoyar el pié aunque la espinilla aún le dolía terriblemente.

- Porque te metes en los asuntos que no te importan – respondió ella guardando rápidamente en su bolsillo un papel arrugado y limpiándose las lágrimas que acababan de salir de sus ojos.

- Yo solamente escuché ruidos y vine a ver de que se trataba – dijo Severus intentando no pelear más, le molestaba un poco ver a Anabel llorando.

- Y luego dices que yo soy la entrometida – dijo Anabel intentando esbozar una sonrisa

- Yo no hago ruidos que llamen la atención de los demás – respondió Severus con creciente enfado.

- Pues a mí no me parece...

- Esta no es hora de estar dando paseos románticos por el castillo Señor Snape y Señorita Thompson – era el profesor McAffey que se había acercado al escuchar el grito de Severus, desde el robo de las pociones en vacaciones siempre hacía una ronda por las mazmorras a la media noche y en esas estaba cuando escuchó el grito.

- Nosotros no estábamos dando ningún paseo romántico profesor McAffey – dijo Severus con rapidez aunque se había puesto rojo al escuchar las palabras del profesor – yo simplemente venía de la biblioteca cuando escuché unos ruidos y me encontré con Thompson.

- De todas maneras no es hora para ninguna clase de encuentro – dijo McAffey con amabilidad – es mejor que regresen a su sala común en este momento.

Severus y Anabel siguieron al profesor de regreso por el corredor y luego tomaron el pasadizo lateral y entraron a la sala común.

- Menos mal que no haces ruidos que llamen la atención de los demás – dijo Anabel con voz burlona y se dirigió hacia los cuartos de las chicas. Severus la miró con odio y se dirigió a su habitación.

Las cortinas de todas las camas ya estaban corridas, menos la suya. Severus se dirigió a su cama y se tiró sobre ella sin siquiera quitarse el uniforme. Había algo que le preocupaba y no le dejaba dormir, tal vez era la carta de sus padres, la perspectiva de tener que ver al Señor Oscuro la próxima Semana Santa no era muy alentadora que digamos. Ya tenia a todos los candidatos para presentarlos al Señor Oscuro... pero... y si no eran de su agrado? Y que si al Señor Oscuro simplemente no le parecían? Seguro que sus padres no le perdonarían esto y no le rebajarían el Crucio......


Severus estaba furioso, se había levantado tarde, ya casi era hora de asistir a clases y lo más probable era que no alcanzara a desayunar, había estado despierto hasta muy tarde, en parte había sido por la preocupación de tener que ver pronto al Señor Oscuro (otra vez el mal presentimiento lo invadió) pero la mayor culpa la tenía Thompson, era una entrometida y cada vez que se encontraba con ella lo único que se ganaba eran problemas y ahora para colmo el profesor McAffey creía que estaban dando un paseo romántico, eso era la tapa. Terminó de vestirse con rapidez y miró la hora, si se apuraba alcanzaría a desayunar una tostada, Galatea no estaba ya que el día anterior la había enviado a casa de sus padres para que ellos evaluaran los nombres de los que él había decidido que debían ser presentados al Señor Oscuro y le ayudaran con su decisión.

Legas tarde Severus – dijo Nott al verlo acercarse rápidamente entre los alumnos que ya salían hacia sus clases.

Me quedé dormido y Galatea no estaba para levantarme – dijo escuetamente, sentándose y tomando una tostada.

¿Ya enviaste las pociones que te pidieron? – preguntó Nott directamente

Aún no, todavía no las he terminado, de todas maneras me queda una semana de plazo ¿Por qué lo preguntas? – dijo Severus extrañado

Parece que están aumentando la actividad y creí que podían haberte pedido que apresuraras la preparación de las pociones – Nott tomó un ejemplar del diario El Profeta y se lo pasó a Severus quien comenzó a leer:

Más muertes en el mundo mágico

Desde principios del año se han escuchado rumores de muertes y desapariciones misteriosas tanto en el mundo mágico como en el mundo muggle pero no se les había atribuido ninguna causa ni se les había asociado con nadie.

Esto hasta principios de esta semana, cuando en varias regiones de Gran Bretaña se reportó la aparición de la marca tenebrosa en casas de reconocidos magos y brujas así como en algunas regiones habitadas por muggles. El ministerio de magia se ha visto en apuros y los funcionarios de las diferentes dependencias se han visto obligados a colaborar con el departamento encargado del control de estos acontecimientos.

En lo corrido de esta semana se han reportado 45 muertes de magos y brujas sin contar con las masacres ocurridas en los pueblos muggles en donde el número de víctimas no ha podido ser establecido debido a que estos pueblos han pasado a ser pueblos fantasmas después que los sobrevivientes han huido con sus familias a otras regiones, lo que también representa un peligro para el mundo mágico puesto que no se han podido aplicar los correctivos necesarios (hechizos desmemorizantes)

La aparición de la marca tenebrosa en todos los casos, ha llevado al ministerio de magia a asociar las muertes con El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado como autor intelectual aunque se acusa a sus seguidores (que se hacen llamar a sí mismos mortífagos) como autores materiales, por lo cual se presenta como relevante el caso de Simon y Marietta Thompson quienes fueron encontrados en su castillo de Oxford después de la llamada de alerta de Wendelyn Summers reportando la marca tenebrosa en la mansión. Los Thompson eran miembros de una de las familias más antiguas del mundo mágico, que era célebre por tener una gran tradición en el conocimiento de las artes oscuras y según se sabe varios de sus miembros se unieron a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado desde su surgimiento.

Según fuentes confiables informaron a este diario, la muerte de los Thompson se produjo como retaliación al hecho que este matrimonio había decidido permanecer neutral ante las acciones de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y rechazó su proposición de unirse como mortífagos activos. Se presume que querían proteger a su hija quien actualmente cursa el sexto año en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, bajo la dirección de Albus Dumbledore conocido opositor de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

A continuación se publica la lista de los magos y brujas asesinados y el ministerio ruega a sus familiares presentarse en las instalaciones de Londres para realizar el papeleo correspondiente:

Severus dejó de leer el artículo, aunque solo miró los primeros nombres. Esa era la razón por la que Thompson estaba llorando, seguramente se había enterado desde antes de la muerte de sus padres, volteó a mirar hacia los que aún quedaban en la mesa de Slytherin pero no la vio por ningún lado, aunque sí estaban sus amigos Samantha y Greggory. De repente recordó lo que le había dicho el día que lo siguió hasta el cuarto piso. "Temía un castigo por intentar convertir a un mortífago", volvió a leer el artículo: "...era una retaliación al hecho que este matrimonio había decidido permanecer neutral ante las acciones de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y rechazó su proposición de unirse como mortífagos activos. Se presume que querían proteger a su hija...".

Así que también habían intentado convencer a los padres de Thompson, pero ella le había dicho que varios familiares eran mortífagos... Un escalofrío recorrió su espalda, parecía que le hubieran quitado una venda de los ojos, ahora más que nunca estaba consciente de lo que estaba haciendo, no tenía ninguna escapatoria, esto ya no le gustaba nada...

- Severus, la campana sonó hace cinco minutos – Nott lo sacó de sus pensamientos, estaba parado frente a él. Severus aún apretaba el diario en sus manos y lo miró sobresaltado.

- Lo siento, me distraje con el artículo – dijo mirando el diario por última vez y devolviéndoselo a Nott.

- Sí, las cosas están cada vez más agitadas – Nott trató de sonreír aunque Severus notó el terror en su voz y en su mirada, parecía que no tenía ganas de moverse.

- Es mejor que nos vayamos para clase- dijo Severus tomando su mochila y saliendo del gran comedor, el mal presentimiento se hizo más fuerte y trató de ignorarlo concentrándose en las clases que tenía para ese día.

Al inicio de cada clase lo primero que hacía era ver si Anabel estaba allí, no podía evitar sentir cierto remordimiento al no verla allí, no era que le simpatizara pero no podía dejar de recordar el tono de súplica y la mirada de terror que tenía su cara al pedirle que no le dijera a nadie sobre su conversación. De todas maneras Anabel no apareció en todo el día y no llegaría hasta el martes de la otra semana, según lo que Samantha estaba diciendo a Loretta y Anastasia en la sala común de Slytherin, Anabel había ido al entierro de sus padres, además tenía que tomar control de los negocios de la familia puesto que era la única heredera.

Severus subió a su habitación, no había llegado ninguno de sus compañeros por lo que todo estaba oscuro, se acercó a la ventana y corrió la cortina, se veía la luz de la luna bañando el castillo y los terrenos del colegio, deseaba que Galatea estuviera allí, por lo menos tendría alguien que lo acompañara, pero no se veía ningún ave en las cercanías. Cerró la cortina y se acostó en su cama. Tuvo una horrible pesadilla, estaba donde el Señor Oscuro, se arrodillaba ante su presencia y le decía que ya no quería ser un mortífago, que lo había pensado mejor y que prefería permanecer neutral, en realidad no le apetecía matar gente. Apenas terminaba de decir esto aparecían sus padres que lo tomaban de los brazos con una fuerza sobrenatural y lo ataban con cadenas a una piedra, allí lo torturaban y lo obligaban a ver morir a varios magos, veía varios niños y mujeres llorando que luego se convertían en horribles esqueletos sangrantes que lo miraban con ojos rojos y lo señalaban acusatoriamente, mientras él intentaba decirles que no era culpable pero ninguna palabra salía de su boca, luego los esqueletos le saltaban encima y comenzaban a rasgarle la piel con sus uñas afiladas y se reían macabramente.

Se levantó de repente, estaba sudando y un escalofrío recorría todo su cuerpo, no podía sacarse de la cabeza la imagen de esas personas que lo atacaban, que se vengaban los asesinatos que creían que él había cometido. Aún no había salido el sol pero dudaba poder dormirse de nuevo, se levantó y miró por la ventana pero Galatea aún no había regresado, se sirvió un poco de agua de la jarra que había sobre su mesita de noche, al tomarla se sintió más relajado, el líquido frío apaciguaba el calor febril que invadía su cuerpo. Fue al baño y llenó una tina con agua fría, se desvistió y se metió allí, era muy relajante, el agua fría siempre lo ayudaba en sus momentos de nerviosismo. Se quedó dormido nuevamente y sólo despertó cuando escuchó el ruido que hacían sus compañeros al levantarse, por lo que terminó de bañarse rápidamente y se dirigió al gran comedor.

- Tenías razón, Harvey – dijo Severus terminando de leer una carta que le había traído Galatea quien en ese momento devoraba su cuarto tazón de cereal de maíz.

- ¿A qué te refieres? – preguntó extrañado dejando caer la tostada que intentaba llevarse a la boca.

- Necesitan que les envíe las pociones antes del miércoles de la otra semana – Respondió Severus que no había probado bocado.

- ¿O sea que las tienes que entregar antes de tiempo? – volvió a preguntar Nott, que se mostraba satisfecho de tener la razón en algo.

- Sí, las tengo que enviar ocho días antes de lo previsto – Respondió Severus ignorando la estupidez de su compañero.

- ¿Y ya las terminaste?

- No, ninguna pero no falta mucho, el problema es que tendremos que reunirnos todos los días de esta semana para alcanzar a terminar – respondió Severus un poco molesto ya que recordaba que tenía que hacer un ensayo de pociones de dos pergaminos y obviamente Thompson no podría hacerlo, además de unos largos y tediosos cálculos de Aritmancia.

- ¿Cuándo piensas avisarles a los demás? - preguntó Nott

- Eso te lo dejo a ti - dijo Severus al tiempo que guardaba la carta en su túnica- solamente diles que nos reuniremos todas las noches de esta semana a la misma hora y donde siempre

- De acuerdo - Nott dejó entrever un ligero tono de preocupación e importancia al mismo tiempo - y que piensas hacer con los que seleccionaste para ver al Señor Oscuro. Tendrás que explicarles todo una vez más, no lo crees?

- De eso les hablaré en las reuniones, por ahora solo me interesa terminar las pociones y enviarlas cuanto antes.- Severus se disponía a levanterse de la mesa, cuando vio a Spencer dirigirse hacia él.

- ¿Recibiste la nota? – pregunto Spencer esperando una respuesta obvia –mis padres me han puesto sobre aviso, me preguntaron que piensas hacer para...- pero no alcanzó a terminar la pregunta, Severus le miraba fríamente y lo había cortado

- Si, recibí la nota, por lo tanto tendremos que intensificar las reuniones- respondió molesto Severus, ahora lo que menos necesitaba era tener a todo el mundo recordándole lo que tenia que hacer, menos a Spencer o a sus padres – dígale a todos los que pueda que las reuniones serán todos los días de la semana a la misma hora y en el mismo lugar, ahora...

- Pero Severus!!!!!!!! Pensé que yo era el encargado!!- le interrumpió Nott con cierto dejo de puchero en su voz.

- Necesito que alguien de confianza y con un poco más de cerebro se encargue de esto - le respondió Severus mirándolo fijamente. Era increíble la manera como Nott se había indignado por una pequeñez como esa.- ya tendrás tiempo de ser más útil Nott- agrego al ver que su compañero miraba con odio a Spencer y que este no hacia nada por impedirlo, ambos tenían la mano sobre sus varitas. A Severus realmente no le importaría mucho que se mataran entre ellos, por el contrario, le quitaría un gran peso de encima- ahora, si me disculpan tengo cosas que hacer.- dicho esto se levantó de la mesa y se dirigió a la salida del Gran Comedor. Tendría que ponerse a trabajar en lo Aritmancia, Pociones lo podía dejar para un poco más tarde, después de todo era el mejor de la clase y tenía material suficiente para hacer dos pergaminos.

Severus iba tan ensimismado que no se dio cuenta que justo a la entrada del Gran Comedor había un grupito que charlaba animadamente y chocó contra ellos.

- Que te pasa "snivellus"?, te han echado de Slytherin por no poseer aptitudes para ser una asquerosa serpiente?- pregunto Black. El grupito de la entrada resultó ser Potter y Black seguidos por su innumerable séquito de fans que rieron ante las palabras de Sirius.

- Quítate de en medio Black, de cuando acá te preocupa lo que me pueda suceder?- pregunto Snape molesto.

- No es lo que te pueda suceder exactamente- le respondió Black- es lo que tendríamos que aguantar si te cambiaran de casa.

- No te preocupes Black, no me molestaría en ser un Gryffindor, apestoso y desleal amigo de los sangre sucia - dijo Severus con desdén mirando al séquito de fans que le lanzaban miradas envenenadas. – o debería decir de las sangre sucia.- añadió aprovechando que Evans pasaba por ahí.

- Cuida tu asquerosa lengua bífida, Snape – dijo furiosamente James que no había dicho nada aún, al mismo tiempo que sacaba su varita disimuladamente- una palabra másde esas acerca de Lily y te juro que...

- Ja! Y quien habló de Evans??- los ojos de Severus brillaban por el triunfo- aparentemente te interesa demasiado como para pensar que su nombre está inmiscuido en todas las conversaciones- su voz había adquirido un todo bajo y pasmoso, envenenado- sobretodo si estas conllevan las palabras "sangre sucia" ...

Lo siguiente que Severus vio, pasó demasiado rápido como para darle tiempo de reaccionar. James había sacado su varita y le había lanzado un Expeliarmus que lanzó contra la enorme puerta del Gran Comedor y se disponía a lanzarle la maldición de furúnculos cuando la profesora McGonagall y el profesor McAffey, que habían visto el embotellamiento producido por la disputa, se acercaron y separaron al grupo.

- Cómo se le ocurre, señor James Potter atacar a su compañero de esa manera!!!!!!!!!!- gritó la profesora McGonagall fuera de sí- pudo haberlo lastimado seriamente!

- Eso, profesora, era precisamente lo que esperaba conseguir- respondió James de manera altanera y bastante molesto. Con las últimas palabras de James todas las chicas que estaban alrededor de ellos comenzaron a cuchichear- pero desafortunadamente no lo conseguí- añadió al ver que Severus se levantaba no sin cierta dificultad. "Al menos tengo el consuelo de haberle lastimado la nariz a ese pobre idiota" pensó James con furia al ver la nariz de Severus que sangraba profusamente.

- Le recuerdo, señor Potter que debe dirigirse a los profesores del colegio - en este caso a mí - con el debido respeto – le espetó McGonagall no muy contenta con el tono de voz que había utilizado James - por este incidente serán 50 puntos menos para Gryffindor por usted señor Potter, además de...

- 50 puntos!!!!!! - gritó Sirius indignado - Pero profesora McGonagall!!! El bienestar de Snape no vale ni 3 puntos de su casa!!!! Usted no puede...

- Le recuerdo señor Black que está ante un profesor!!!! - dijo McGonagall una vez más- Le exijo más respeto por favor!!! – finalizó asombrada por la impertinencia de ese par. - ahora, como le iba diciendo al señor Potter, serán 50 puntos menos más 10 puntos menos por parte del señor Black y su impertinencia. Eso es todo, puede retirarse.

- Un momento, profesora- dijo McAffey que ayudaba a Snape a levantarse – creo que sería una buena idea enseñarles a estos dos alumnos, que es poco ético atacar a un mago desarmado. Por lo tanto creo que seria conveniente darles una detención a cada uno.

- ¿Un mago desarmado?, ¿Es que acaso Snape no tenia su varita?- preguntó alarmada la profesora McGonagall e interrogando a Severus con la mirada. Al ver que este asentía con la nariz sangrante y que aparentemente era verdad se dirigió a James histérica - ustedes se atrevieron a atacar a un mago que no tenia su varita a punto??-

- Bueno, vera, él comenzó diciendo que Lily...

- No veo a la señorita Evans por ninguna parte, así que no entiendo que tiene que ver en todo esto –le respondió calmado McAffey

- ...era una sangre sucia –continúo James ignorando por completo el apunte de McAffey

- Y solamente por ese comentario usted lo atacó a pesar que Snape no tenía su varita.- afirmó McAffey al mismo tiempo que sostenía una mirada triunfal. Al ver que James no decía nada más, agregó - si, bien, ya que todo a quedado esclarecido, espero verlos en mi oficina el viernes después de clase. Y no quiero más comentarios, todos a clase – añadió al ver que Sirius estaba a punto de abrir su boca para quejarse. – a menos que quieran, claro está, seguir restando puntos a su casa- Sirius cerró la boca inmediatamente. McAffey se dirigió esta vez a Severus – Se encuentra bien Snape? ¿O prefiere ir a la enfermería?- puntualizó al ver la nariz de Severus - le autorizo a faltar a las dos primeras horas de clase, si es necesario.

- No profesor, yo creo que no es......- pero Severus se detuvo. Lo que más necesitaba en este momento era tiempo hacer sus deberes y terminar las pociones. Tal vez, si tenia esas horas libres no tuviesen que reunirse todas las noches...... – de acuerdo profesor- dijo rápidamente – iré a la enfermería – dicho esto, dio la vuelta y salió del Gran Comedor camino a la enfermería Severus no olvidaría nunca las expresiones de las caras de Potter y Black cuando escucharon el ofrecimiento de McAffey, nada se lo haría olvidar, ni siquiera el que le hubieran dicho por lo bajo "esta no te la perdonamos" con sus caras aún estupidizadas.

- Ja! Ya los quiero ver limpiando las mazmorras después de clase. No es ninguna coincidencia que tengamos pociones los viernes a las dos últimas horas – pensó con alegría para sí mismo mientras pasaba de largo por la enfermería.

Las dos horas que McAffey le había ofrecido le habían sido de gran ayuda, ya había terminado el trabajo de Aritmancia y estaba organizando los apuntes de pociones. En un principio le pareció un poco problemático saber como haría para su tarea de Aritmancia ya que a la señora Pince le parecería muy extraño ver en la biblioteca a un alumno en horas de clase, pero luego recordó que hacía dos días había pedido un libro sobre el tema por lo que se dirigió directamente a la sala común de Slytherin y allí se encontraba cuando sonó la campana que indicaba la finalización de la segunda hora de clase. Guardó sus cosas y salió corriendo en dirección a los invernaderos, en unos minutos comenzaría la clase de herbología y ya no tenía permiso para faltar.

La profesora Sprout aún no había llegado y los invernaderos estaban con llave. Había una gran rueda enfrente del invernadero cinco y se escuchaban algunos gritos. Se acercó a ver que era lo que sucedía, en el piso estaban Friederich Wholer de Gryffindor y Adrián Roberts de Slytherin, tenían varios rasguños y se golpeaban furiosamente, las varitas estaban tiradas debajo de un gran árbol llorón. Los gritos provenían de algunas de las chicas de Gryffindor y Ravenclaw que intentaban separarlos, mientras que las de Slytherin animaban a Adrián quien en ese momento se sentó encima de Wholer inmovilizándole las piernas y comenzó a golpearle fuertemente la cara.

- ¡Por el amor de Dios qué es lo que sucede! – era el grito de la profesora Sprout que en ese momento se acercaba corriendo por el prado – no puedo demorarme cinco minutos en llegar a clase y ustedes se están matando unos a otros.

- Profesora, intentamos detenerlos, pero...

- Está bien señorita Evans, Señor Roberts haga el favor de dejar de golpear a su compañero, por si no lo nota ya hay un profesor aquí – dijo la profesora Sprout intentando conservar la calma, pero Adrián seguía sobre Wholer cuya nariz sangraba profusamente y no dejaba ver el resto de su cara.

- ¡Ya no más! – gritó la profesora y unas chispas salieron de la punta de su varita, varios alumnos retrocedieron pero Severus no se movió y siguió mirando divertido el desarrollo de la pelea "Ya era hora, este año habían estado muy calmados" pensó con una sonrisa de satisfacción.

- Señor Roberts, Señor Wholer síganme, vamos a ver al profesor Dumbledore – la profesora Sprout estaba fuera de sus casillas, al cabo de media hora había podido separar por fin a los dos estudiantes, luego miró al resto de la clase y con un rayo de su varita abrió la puerta del invernadero de golpe – el resto de ustedes terminará de podar y transplantar las plantas aulladoras, y el que cause algún nuevo problema o salga del invernadero durante la clase perderá 50 puntos para su casa y tendrá detención durante un mes.

Severus miró decepcionado el invernadero, en verdad le hubiera gustado hacer algo a esos Gryffindor, sobre todo a la sangre sucia pero no quería un castigo, en realidad no le importaba demasiado que le quitaran puntos a Slytherin pero un mes de detención era demasiado, sobretodo con todo lo que tenía que hacer así que no podía exponerse a perder más tiempo. Tomó la planta con la que había estado trabajando la clase anterior, una maceta de barro de la esquina y se retiró a trabajar en un rincón.

La profesora Sprout no regresó sino hasta que faltaban cinco minutos para que la clase finalizara, estaba un poco más calmada aunque miraba a Wholer y Roberts con enorme tono de reproche, llamó uno por uno a los estudiantes y revisó su trabajo, la profesora sonrió con satisfacción al revisar el trabajo de Severus, había realizado el trasplante con éxito y solamente le faltaron dos ramitas por podar, y su planta estaba muy calmada a diferencia de las de varios alumnos que aullaban incontrolablemente.

- Excelente señor Snape – dijo la profesora con una sonrisa, tomando notas en un pergamino – son cinco puntos para Slytherin, su planta aulladora y la de la señorita Evans fueron las mejores – en ese momento Severus frunció el entrecejo pero no dijo nada, de todas maneras no había sido un mal día hasta el momento.

La campana sonó cuando la profesora terminó de revisar la maceta de un muchacho de Ravenclaw. Los únicos que tenían deberes eran los que no lograron con éxito el trabajo, por lo cual Severus vio con alivio que tendría más tiempo para terminar lo que necesitaba. De todas maneras salió rápidamente de los invernaderos y se dirigió a la oficina de McAffey para pedirle que le firmara la nota de permiso ya que tendría que presentársela al profesor Flitwick como explicación por haber faltado a la clase de la mañana.

- No se preocupe señor Snape – dijo McAffey con una sonrisa – ya hablé con el profesor Flitwick y me dijo que no había ningún problema, aunque debe repasar por su cuenta el capítulo 15 del libro y preguntar a uno de sus compañeros la tarea, en realidad el profesor Flitwick me dijo de que se trataba pero no lo recuerdo muy bien, encantamientos no es mi materia favorita.

- Gracias profesor – dijo Severus asombrado aunque pensó que McAffey estaba feliz de haber encontrado una razón para castigar a Black y a Potter, era obvio que no eran de su agrado y desafortunadamente eran muy buenos estudiantes por lo que no podía quitarles puntos en las pociones.

- ¿Se encuentra mejor? – agregó McAffey observando la nariz de Severus que estaba un poco hinchada aunque no sangraba

- Sí, gracias profesor – dijo Severus con rapidez, no quería que McAffey le preguntara si había ido a la enfermería, además tenía que aprovechar la hora libre antes del almuerzo porque aunque se había librado de la tarea de herbología, tenía que adelantarse en encantamientos.

Severus estaba aprovechando el tiempo al máximo, decidió que era mejor adelantarse en encantamientos, puesto que los apuntes para la tarea de pociones ya los tenía organizados, solamente necesitaba pasarla en limpio. Loretta Simons le había dicho que la tarea consistía en llevar algunos ejemplos sobre el tema de la clase así como un ensayo de un pergamino sobre la importancia de estos encantamientos en la vida diaria de un mago así como en la profesión que cada uno tenía pensado escoger (en el caso que se acoplaran a la profesión).

En realidad el tema no era muy difícil pero entender el acento con el cual había que decirlas guiándose simplemente de un libro era más difícil, sobre todo teniendo en cuenta que si no se decían adecuadamente estas palabras podían causar un terremoto o una estampida de búfalos.

Afortunadamente para Severus lo único que sucedió cuando dijo por primera vez las palabras fue que el chico de Hufflepuff que estaba enfrente se convirtió en un enorme erizo que comenzó a rodar descontroladamente por toda la biblioteca y fue necesario llamar a la profesora McGonagall para revertir el hechizo.

La profesora estaba furiosa pero no castigó a Severus porque se dio cuenta que fue un accidente, simplemente lo llevó al despacho del profesor Flitwick quien le explicó la pronunciación correcta para hacer el encantamiento y le recordó la tarea.