Aparece una banderita blanca (en realidad una servilleta), luego un brazo, le sigue un hombro y por último safrie asoma tímidamente la cabeza desde su trinchera ¡Lo siento muchísimo!!!

Yo no quería demorarme tanto en actualizar pero mi computador estuvo dañado durante tooodo el mes (eso pasa cuando se tienen aparatos de la edad de piedra ¬¬), luego me abandonó la señorita inspiración (la muy ingrata ha decidido irse de vacaciones) por lo que cada vez se me hace mas difícil escribir....

¡¡¡De nuevo perdón!!!!

Disclaimer: JKR es dueña de Sevie y de Hogwarts y de todas esas cosas lindas, a mi me pertenecen otros personajes y esta historia.

Reviews: Sé que querran matarme por responderlos primero pero ya saben que nunca demoro -.

Marth MT: Severus mató a Blittery?? O.o Eso depende del punto de vista que lo veas... (espero que este capítulo te aclare lo que quiero decir), gracias por seguir leyendo (y soportar que sea una autora despistada y perdida en el espacio). Yo me doy golpes en la caabeza por los caps tan cortos pero es que no se me ocurre nada (ah! inspiración cuando regreses ya verás!!!).

Sobre Downs: Su nombre completo es Robert Downs, va en séptimo año y es de pelo cobrizo muy crespo y desordenado y ojos cafés, pues... no apareció con los nuevos integrantes porque el ya estaba en el grupo desde que Lucius era estudiante, pero no había madurado lo suficiente para ser presentado al Lord Oscuro pero ahora sí como puedes ver XD. Espero que te guste el capítulo

Wrline: Ohhh!!!! que bueno que te haya gustado GRACIAS!, no importa que no hayas dejado reviews antes pero me gusta mucho que ahora hayas podido hacerlo (no sabes cuanto me sube la moral el que lean mis historias XD), en serio te pareció maduro??? (safrie se sonroja notoriamente y comienza a saltar de un lado a otro de la felicidad), yo también creo que los mortífagos son la "ternura en persona". Espero que perdones mi demora y que disfrutes el capítulo.

No siendo más que disfruten el capítulo.....

Capítulo XV

Todo era muy confuso. Severus sentía que la cabeza le daba vueltas, era como si le hubieran dado golpe tras golpe hasta dejarlo atontado. Pero no era solo su cabeza, sentía su cuerpo como si hubiera estado corriendo por horas y horas sin descanso (o en su defecto hubiera recibido un cruciatus); le dolía hasta el último y parecía que este se quejaba cuando lo obligaba a moverse un poco más.

Veía como entre sueños a sus compañeros, era como si sus caras estuvieran detrás de una densa niebla o detrás de un velo; no podía ver con claridad sus rostros pero podía sentir su miedo, lo sentía llegando hasta lo más profundo de su ser, sentía como si ese miedo pudiera ser traducido en gritos desgarradores y llantos desesperados.

No lograba entender que era lo que estaba sucediendo, escuchaba una voz que parecía hablar desde algún lugar muy lejano, deseaba prestarle atención, escuchar lo que decía, pero por más de que lo intentaba no lo lograba, su concentración era vencida por un recuerdo macabro que bailaba en su mente, era el recuerdo de Blittery. De Blittery con los ojos bien abiertos y bañado en su propia sangre, de Blittery el auror, muerto miserablemente en una celda.


Un ulular enfadado llegó a los oídos de Severus llevándolo de vuelta a la realidad. Sentía un fuerte dolor de cabeza, recordaba muy vagamente los sucesos del día anterior. Era como si se hubiera emborrachado hasta perder el conocimiento, conocía bien esa sensación (aunque ahora miraba con asco cualquier tipo de licor, antes solía embriagarse para intentar entender el alivio que su madre sentía en la bebida).

- Ya está bien Galatea – dijo con una voz que le sonó extraña incluso a sí mismo, mientras acariciaba las negras plumas de su lechuza.

Como si hubiera sido necesario escuchar su propia voz para abrir una puerta en su cabeza, Severus recordó de golpe y con claridad todos los sucesos del día anterior.

Recordó la muerte del auror Blittery, lo que le llevó a mirarse sus propias manos con temor. Se sorprendió al encontrarlas completamente limpias aunque un poco enrojecidas el día anterior había notado que sus manos estaban untadas de sangre (debido a que se encontraba cerca de Blittery administrándole la poción en el momento de su muerte) por lo que lo primero que hizo fue lavarlo y restregarse fuertemente con el cepillo y el estropajo, sentía que nunca se iba a poder quitar esas manchas...

También recordó que su túnica se había manchado de sangre en la parte de abajo; miró rápidamente a los pies de su cama esperando que hubiera desaparecido al igual que las manchas de sus manos, pero se engañaba. Allí estaba la túnica como mudo testigo de lo que había sucedido.

Sintió un suave picotazo de su lechuza indicándoles que quería que la alimentara por lo que decidió levantarse de su cama y asearse. Intentó hacer el menos ruido posible porque al parecer sus compañeros aún dormían y no quería despertarlos (aunque para ser sinceros no lo hacía por consideración a ellos sino porque no quería que lo vieran).

Al salir del baño se sorprendió al ver las caras de todos; la palidez era el denominador común de la habitación; los ojos de Tina, Bertha y Nott estaban rojos e hinchados (lo que indicaba claramente que habían llorado), mientras que bajo los ojos de Downs, Morrison y Spencer se veían unas enormes bolsas azules (clara indicación de la mala noche que habían pasado), y si hemos de ser justos los ojos del último también estaban un poco hinchados aunque no rojos

Como Severus se había observado en el espejo del baño antes de salir, pudo constatar que su aspecto comparado con el de sus compañeros se podría considerar en cierto modo como "alegre"

Era cierto que estaba pálido, pero la palidez era natural en él, además su acostumbrada máscara de frialdad le ayudaba a ocultar cualquier otra emoción que pudiera estar pasando en su interior. Por primera vez en su vida dio gracias por una enseñanza proveniente de su padre (el saber esconder magistralmente sus verdaderas emociones).

Aunque era obvio que ni su padre, ni Lucius notarían que se estaba comportando adecuadamente, por lo menos no notarían lo contrario. Así, dándose fuerzas mentalmente para poder conservar la máscara durante el tiempo necesario y con Galatea en su brazo, bajó a desayunar.

Lucius llevaba algunos minutos esperándolos en el comedor y al escuchar los pasos giró su cabeza hacia el lugar donde provenían los ruidos. El primero en entrar fue Severus, el cual recibió una mirada evaluadora de Lucius, al parecer quedó satisfecho del resultado porque su rostro no cambi de expresión, a excepción de cuando frunció el entrecejo al ver la lechuza en el brazo de Severus.

El animal nunca fue de su agrado, no lograba entender por qué Severus trataba sí a algo que se podía considerar como "otro sirviente". Al parecer Galatea también notó la mirada y la presencia del rubio porque al acercarse al comedor erizó las plumas en señal de disgusto.

Severus sonrió imperceptiblemente ante la actitud de su lechuza, se sentó en una de las sillas más alejadas de Lucius y empezó a comer.

- Veo que aún conservas ese animalejo, Severus – dijo Lucius con voz burlona luego de analizar los semblantes de los otros en el momento en que llegaban a l comedor

- Te he dicho cientos de veces que no trates así a Galatea – dijo Severus intentando que su lechuza comiera un poco de pan a falta de cereal.

- Si vieras lo ridículo que te ves dándole comida de humanos a ese pajarraco – se burló Lucius en voz alta

- Eso no es de tu incumbencia – Severus sabía que tenía que estar tranquilo, no podía dejarse provocar por Lucius ya que por lo menos había logrado una pequeña victoria con su comportamiento después de la muerte de Blittery.

- No me parecen para nada amables tus palabras Severus – continuó Lucius con voz como pastosa pero que aún arrastraba las palabras – se ve que no haz cambiado nada desde que dejé ese... colegio

Severus no decía nada pero apretaba con fuerza la cuchara para controlarse; se sabía esas palabras de Lucius de memoria, era obvio pues también las escuchaba constantemente de boca de su padre.

- Supongo que sigues siendo odiado por todos – Lucius seguía "revolviendo el puñal en la herida" – mira que tener un animal como único amigo Severus. No dudaría en que pronto comenzaran a creerte subnormal si no es que ya lo hacen...

La paciencia de Severus estaba llegando a su límite, a pesar de que su rostro seguía impasible, el temblor de sus manos delataba la falsedad de su máscara. Algunos de los que estaban desayunando empezaban a asustarse e incluso Nott y Morrison le lanzaban miradas furtivas. Hasta Galatea se quedo mirando fijamente a su amo como si le estuviera advirtiendo que se calmara o estuviera estudiando sus actitudes.

- Ya veo – Lucius tenía una sonrisa de triunfo en su rostro – así que no me equivoco, ya te he dicho muchas veces que... AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Lucius soltó de repente la taza de café que sostenía con la mano derecha, la cual cayó sobre la mesa (la taza) haciéndose añicos y haciendo que la túnica del mortífago se manchara de café caliente.

- ¡Ese maldito animal del demonio! – escupió Lucius mientras se examinaba la mano, la cual sangraba debido a un fuerte picotazo (mejor interpretado como una mordida) que le había dado Galatea en el dedo anular.

- Ya te he dicho varias veces que no le gustas a Galatea – le dijo Severus con tranquilidad y hasta podría decirse que divertido.

- Cuando le ponga las manos encima... – dijo Lucius sacando su varita e intentando apuntar a la lechuza que en ese momento alzaba el vuelo.

- ¡No le vas a hacer nada a Galatea! – dijo Severus recuperando su actitud glacial y levantándose de la mesa con actitud desafiante a pesar de saber que por ser menor de edad no podía usar magia fuera de Hogwarts.

En esas estaban cuando apareció el Señor Snape que de inmediato observó la mano sangrante y la túnica manchada de Lucius, así como la actitud desafiante de Severus. Su semblante no expresaba emoción, pero abrió su boca para decir con su típica voz suave pero peligrosa:

- Síganme

Lucius se sintió avergonzado por la deplorable facha que tenía en el momento de entrar el señor Snape y lanzó una mirada de odio a Galatea y a Severus cuando salían del comedor para seguir las órdenes del mortífago.

Por su parte los otros dejaron sus desayunos a medio terminar y salieron rápidamente detrás de Severus quien seguía su padre que se dirigía rápidamente. Por un momento Severus temió que se dirigieran de nuevo a los calabozos pero no fue así, en vez de bajar por la puerta secreta que se encontraba en el primer nivel regresaron a la habitación en la que dormían. Todos miraban inquietos al señor Snape, les parecía extraño que los llevara allí cuando se suponía que tenían que estar haciendo su iniciación.

- Lo que hicieron ayer fue muy estúpido – dijo el Señor Snape con su voz fría y suave (la más peligrosa) – se suponía que tenían que curar a los prisioneros no matarlos.

- Señor nosotros no...

- ¡Silencio Harvey! – gritó el señor Snape a Nott que en ese momento perdió el poco valor que había tenido para hablar y se escondió detrás de Downs que era un poco más ancho que él. – Si bien es cierto que Nicodemus y Helena no están aquí para observar tu comportamiento (debido a que están en una misión para el amo que tu debes saber), yo soy el que está encargado de ustedes y he de decirles que El Señor Oscuro está muy enfadado con ustedes.

- Pero si nosotros no fuimos... la poción.... y Lucius.....

- ¡YA DIJE QUE NO QUIERO DISCULPAS SEVERUS! – gritó nuevamente el Señor Snape haciendo que Galatea volara espantada del brazo de Severus y se posara en el marco de la ventana como intentando salir del lugar, pero se quedó allí indecisa por el futuro de su amo - ¡Más de mil veces te he dicho que no debes culpar a los demás de tus estupideces!

- ¡No son mis estupideces! – gritó Severus sin poder contenerse - ¡yo no tengo la culpa que el idiota de Lucius haya hech....!!!!

¡PAF!

Severus se había puesto muy pálido, aunque su mejilla se había puesto muy roja y un muy pequeño hilito de sangre escapaba de la comisura de su boca, miró a su padre con odio infinito como si lo estuviera desafiando a abofetearlo de nuevo.

El señor Snape bajó su mano lentamente y comenzó a hablar de nuevo con voz suave como si nada hubiera pasado desde el momento en que les había dicho que El Señor Oscuro estaba muy enfadado con ellos.

- Blittery era un auror muy importante y estaba iniciado en secretos que podrían haber ayudado al amo a obtener su victoria definitiva – el señor Snape hizo una pausa y los miró como si él mismo quisiera desollarlos vivos – pero gracias a sus estupideces eso se ha arruinado – agregó mirando a Severus quien lo seguía mirando de manera desafiante.

- Deben agradecer que El Señor Oscuro tiene en estos momentos asuntos más importantes que atender que el hecho de castigar a unos pobres inútiles que eliminaron información muy valiosa para la causa (por lo que obviamente sabrán que esto no se quedará así) – continuó el señor Snape mientras que se sonreía interiormente al ver los rostros de terror de los estudiantes que tenía al frente, si hace algunos segundos habían sentido alivio al escuchar que el Lord Oscuro estaba ocupado con otros asuntos, sus últimas palabras les habían dado a entender que no por ser después sería más suave el castigo – para prevenir alguna otra estupidez por parte ustedes lo mejor es que hoy no tengan contacto de nuevo con los prisioneros.

Todos respiraron más tranquilamente, e incluso Severus se relajó un poco, en realidad dudaba poder conservar su actitud de frialdad habitual si regresaba a los calabozos, además dudaba seriamente que hubieran sacado de allí el cuerpo del auror.

- Lo que harán el día de hoy es algo que incluso los elfos domésticos pueden hacer con gran habilidad – continuó el señor Snape, mientras escupía con desprecio las palabras "elfos domésticos" – simplemente tendrán que organizar las pociones que han debido traer con ustedes – miró a Severus evaluadoramente por lo que este debió dirigirse a su baúl para sacar las cajitas reducidas y ponerlas en manos de su padre - además de algunas que nos han enviado en ocasiones anteriores y han perdido sus etiquetas por lo que no hemos podido utilizarlas

Al terminar de decir esto salió de la habitación sin decir palabra y se dirigió nuevamente al primer nivel. A Severus seguía pareciéndole ridículo que su padre los hiciera subir a todos a la habitación simplemente para recoger unas cajas que él bien podía haber llevado a su padre sin ayuda de nadie.

Para su sorpresa se dirigieron nuevamente la puerta secreta por la cual habían bajado el día anterior a los calabozos (Severus pudo ver que Tina y Berta miraban con aprehensión el lugar). Aunque a mitad de la escalera el señor Snape presionó una saliente de la roca y se abrió una especie de hueco en la pared en donde había otra escalera por la cual siguieron bajando, aquí el ambiente era un poco más caliente que en los calabozos pero seguía siendo muy húmedo. Siguieron bajando durante unos cinco minutos hasta que llegaron a una habitación muy grande en la cual se encontraban frascos esparcidos por todos lados, algunos de ellos estaban rotos y otros no tenían etiquetas pero tenían grandes cantidades de líquido en su interior.

El señor Snape tomó sacó del bolsillo las cajitas que le había dado Severus y para sorpresa de este las puso en las manos de Downs, mientras decía – Espero que esta vez no lo arruinen

Severus estaba enfadado, ya iba a quitarle a Downs las cajas de las manos para encargarse él del trabajo cundo escuchó desde la puerta la fría voz del señor Snape que le decía – Severus ven conmigo

Severus intentó no presentar ninguna emoción aunque le era un poco difícil ignorar los cuchicheos de sus compañeros cuando se alejaba en dirección de su padre. El señor Snape esperó que su hijo estuviera a su lado para luego comenzar a andar en la misma dirección en la que habían venido.

Ninguno de los dos decía nada mientras caminaba, Severus estaba demasiado preocupado pensando en cual sería la razón por la que su padre lo alejaba de sus compañeros si sabía que él era el mejor en lo que se refería a pociones, además estaba seguro que Lucius había dicho algo a su padre por la muerte de Blittery, y conociendo a Lucius sabía que las palabras no serían muy alentadoras y que él sería el culpable de la muerte así hubiera estado a kilómetros de distancia en ese momento.

- Esta vez no voy a protegerte Severus – la voz del señor Snape sonaba como una amenaza, era peor que si hubiera gritado – te has pasado de la raya con tus estupideces.

- Pero padre yo no....

- ¡Calla! – los ojos del señor Snape refulgieron de ira – ya te dije que no quiero escuchar ninguna de tus estúpidas excusas.

- Pero el hechizo.... fue Lucius yo no....

- ¡Tú bien sabes que un crucio no puede matar a nadie si no se aplica durante el tiempo necesario! – continuó el señor Snape – no debiste haberle administrado esa poción, eso fue lo que le causó la muerte.

- Pero era necesario, las heridas internas....

- ¡Tú que sabes si Blittery tenía heridas internas! – escupió el señor Snape - ¡Además Lucius no sabía que le habías dado esa estúpida poción al auror! ¡ De todas maneras estabas lo suficientemente cerca de Blittery para haberte interpuesto en el maleficio!

Severus se quedó sin palabras para responder a su padre, bien podría haberle dicho que no se dio cuenta cuando el maleficio fue lanzado por lo que no hubiera podido hacer nada al respecto, lo que le molestaba era que aunque sabía que su padre era una persona cruel, parecía importarle más la posible información que pudiera dar un prisionero que el bienestar de su propio hijo.

Se asombró mucho cuando al detenerse descubrió que se encontraban exactamente en el calabozo en el cual había muerto Blittery el día anterior.

- El Señor Oscuro ha sido informado de lo que sucedió ayer y está furioso – dijo el Señor Snape tranquilamente como si tal cosa – ha dicho que hablará contigo cuando regrese del sitio en que se encuentra.

Severus no respondió nada pero un temblor involuntario recorrió todo su cuerpo, no supo si el señor Snape notó o no ese temblor porque continuó como si nada.

- El Señor Oscuro ha decidido que será él quien se encargue de tu castigo – Severus estaba usando todas sus fuerzas para mantenerse en pie, las piernas le temblaban violentamente y un sudor frío recorría toda su espalda – de todas maneras espero que como muestra de respeto por lo menos recojas todo el desastre que has dejado en este lugar – continuó el señor Snape mientras abría la puerta del calabozo – ya que no hemos podido sacar ninguna información del auror es preciso que nadie lo encuentre, ni que quede algún rastro de su presencia en este lugar.

El señor Snape puso una antorcha en la mano de Severus y lo empujó hacia el interior del calabozo, luego salió del lugar aunque sin cerrar las puertas como el día anterior. Severus necesitaba entrar y salir para dejar el lugar completamente limpio.

Severus estaba en shock. No se atrevía a adentrarse en el calabozo, no quería ver de nuevo a Blittery bañado en su propia sangre, no creía poder soportar nuevamente un espectáculo tan horroroso. Las llamas de la antorcha danzaban macabramente sobre las paredes y le hacían ver sombras y figuras que alimentaban más a su imaginación y le hacían aumentar su temor hacia ese lugar. Duró varios minutos sin poder moverse perdido en sus pensamientos cuando escuchó un profundo quejido que lo sobresaltó por lo que la antorcha cayó de sus manos y salió rodando unos metros hacia el calabozo.

La antorcha daba llama por métodos mágicos por lo que no se apagó al caer y rodar por el suelo pero reveló a Severus un espectáculo más espantoso de lo que le prometía su imaginación.

Desde ese punto la antorcha iluminaba el cuerpo inerte de Blittery. Severus pudo ver una extensa mancha opaca alrededor del cuerpo, era la sangre del auror la cual ya se había secado, esa mancha también se veía en las ropas y en la piel de las manos y la cara del cuerpo. Cuando reparó en el rostro del cadáver, Severus casi se desmaya al observar que los profundos ojos del auror lo miraban con asombro, la mirada era extraña porque la llama se reflejaba en las vidriosas pupilas del muerto y le daba un aspecto irreal, como si de nuevo regresara a la vida, no podía apartar la mirada del cuerpo del auror, los ojos de este le hipnotizaban, le hacían sentir más temor de acercarse que de recibir cien cruciatus cortesía de voldemort.

No supo en realidad cuanto tiempo duró hipnotizado por los ojos del auror muerto, pero un nuevo sobresalto vino cuando las llamas proyectaron en la pared una sombra que se arrastraba hacia el sitio donde se encontraba el cadáver. La sombra soltaba un lastimero gemido mientras intentaba acercarse débilmente a Blittery.

- ¡No se acerque! ¡Aléjese de él! – gritó Severus sin saber realmente por qué. La sombra se quedo en su sitio y Severus pudo ver el rostro cansado de un viejo que lo miraba con una mezcla de odio y pena, era el hombre que había sido defendido el día anterior por Blittery de la ira del señor Snape.

- Has regresado a ocultar tu crimen – el hombre habló con una voz profunda que hizo que un nuevo escalofrío recorriera el cuerpo de Severus, él hombre lo miraba fijamente con sus ojos grises que lo miraba como intentando transmitirle todo el dolor que estaba sintiendo en esos momentos.

- Yo... yo no....

- No intentes disculparte – continuó el hombre con su tono de voz – no creas que por no haber hecho el hechizo eres inocente, tú y tus amigos son culpables de la muerte de Bernard Blittery.

- Pero por qué....

- ¿Por qué?, ¿Quieres saber el por qué? – gritó el hombre mientras con un movimiento rápido tomaba con fuerza el brazo de Severus y lo hacía penetrar totalmente en el calabozo y acercarse al lugar donde se encontraba Blittery – Porque no tienen alma, lo han dado todo, su vida, su dignidad, solamente por el poder, no les importa pasar por encima de nadie para lograr sus objetivos, siguen a un mago tenebroso simplemente para ser más adinerados y más poderosos, matan niños inocentes solo por el placer de matar, ni siquiera respetan a su propia familia, a sus amigos....

- Eso no tiene nada que ver con que Blittery haya m....

- ¡¿Qué no tiene nada que ver?! – el hombre ahora soltaba una risa bajita, amenazadora – ¡tú no sabes nada niño idiota!, cada acto tuyo y de tus amigos, cada palabra, cada gesto, hasta la indiferencia con que miras a todos... eso ha causado su muerte y no sólo la de él sino la de los cientos que le precedieron, o es que acaso tu crees que el encargado de elaborar pociones mortales es menos culpable de las muertes porque no es él quien las administra sino el que las prepara?, o crees que un hombre de bien podría dormir tranquilamente después de elaborar un filtro venenoso a sabiendas de cual sería su uso final?.

Severus miraba asombrado al hombre cuyos ojos en ese momento estaban desorbitados y lo miraban amenazadoramente, como si hubiera perdido la cordura. Las razones que le daba para culparlo de la muerte del auror le parecían tan ridículas y la las vez tan ciertas... ya no estaba seguro de que pensar las ideas se cruzaban locamente en su cabeza, recordó la gran cantidad de pociones que había preparado durante el año, sentía enormes ganas de subir corriendo a la habitación donde estaban guardadas y destruirlas todas...

No pudo oponer resistencia cuando en uno de sus raptos de locura el hombre lo tomó con una fuerza increíble (sobre todo teniendo en cuenta en el estado en que se encontraba) y lo arrojó sobre el cuerpo del auror.

Severus cayó sobre en pecho de Blittery, el cuerpo estaba frío y rígido, la sangre que se había secado era una enrome mancha café que acartonaba la ropa y los cabellos del muerto. El piso también estaba cubierto por la asquerosa costra café aunque había puntos en los que esta no se había secado completamente por lo que manchaba las ropas de Severus y le hacía resbalar.


Cómo logró cumplir la tarea que su padre le había encomendado ese día aún era un misterio para Severus, todavía resonaban en su cabeza los gritos del amigo de Blittery. El hombre ciertamente había perdido la cabeza, aunque en ningún momento había obstaculizado su trabajo, si seguía gritándole desde una de las esquinas de la habitación, hasta que Severus, harto de tener que escucharlo, le había dado un golpe tan fuerte que lo había dejado inconsciente.

Su trabajo estaba completo, ya no había rastros de Blittery en el lugar, nadie podría imaginar que el auror había muerto allí. Severus estaba en el exterior de la casa, seguía vomitando profusamente, de nuevo sentía que las manchas de sangre no se quitarían nunca de su piel, que la sensación al contacto con esa piel fría y dura nunca desaparecería, eso lo hacía sentirse más mareado, sintió una nueva bocanada de vómito subir por su garganta y salir expulsada irremediablemente de su cuerpo.

No tenía ganas de estar cerca de nadie, quería que desapareciera todo lo que estaba a su alrededor, de nuevo las palabras del loco resonaban en su cabeza, al igual que los regaños de su padre, lo que le había dicho Anabel antes de las vacaciones, la muerte de los muggles, su madre ebria y semidesnuda en una silla, el cuerpo frío y la sangre seca de Blittery, eso era más de lo que podía soportar, el mareo se hizo más intenso y la cabeza le dolió de tal forma que perdió el conocimiento.


Luego de los sucesos de ese día ni Severus ni los otros aspirantes a mortífagos habían tenido contacto con los prisioneros, sus labores se habían limitado a terminar de organizar la habitación de las pociones (les tomó dos días más y eso que esta vez Severus era el que estaba a cargo) y limitarse a esperar lo que pasaría.

Los días estaban pasando rápidamente pero aún no había señales del Señor Oscuro, Severus estaba muy nervioso, al parecer las cosas estaban algo agitadas (habían visto entrar y salir a varios mortífagos gravemente heridos, quemar papeles y esconder otros que parecían de importancia. Incluso el señor Snape los había dejado solos en varias ocasiones porque tenía que ir con Lucius a algunas "misiones") por lo que su castigo no sería muy agradable.

Ese día en particular nadie había llegado a despertarlos, la casa estaba muy silenciosa y el ambiente era algo tenso. El único ruido que se escuchaba era el de los elfos domésticos apareciendo y desapareciendo del comedor y los platos al ser puestos sobre la mesa. Al parecer no había nadie más en la casa aparte de ellos, no se escuchaban los pasos o las carcajadas típicas de los mortífagos.

A pesar de esto nadie se atrevía a hablar, Nott miraba nerviosamente como si de un momento a otro esperara que se desatara un huracán, Morrison y Downs se miraban como preguntándose uno al otro que debían hacer, mientras que Tina, Bertha y Spencer espiaban los movimientos de Severus para ver si podrían sacar algunas conclusiones de ellos. Pero eso en realidad servía para asustarlos más, aunque Severus generalmente estaba huraño y callado siempre tenía un comportamiento especial para con su lechuza, pero ese día era diferente, al igual que los otros Severus estaba tenso, parecía ignorar a su lechuza, se había limitado a servirle algo de pan en un plato (la lechuza ya se había acostumbrado a la falta de cereal) pero no le acariciaba las plumas ni esta le daba picotazos cariñosos en los dedos de vez en cuando (lo que era una costumbre). Incluso Galatea se limitaba a comer su pan casi sin levantarse de su plato, tenía las plumas algo erizadas como si esperara un peligro, pero no ululaba o se movía mucho, ni siquiera se había acercado a Nott para molestarlo (como era su costumbre).

Una vez terminado el desayuno, los chicos se dirigieron de nuevo a su habitación en un grupo muy compacto (la verdad temían alejarse mucho unos de otros aunque era de día y hacía mucho sol, por lo que decidieron seguir a Severus a cualquier lugar que este fuera).

Severus intentó ignorarlos, la verdad quería estar solo pero sabía que por el ambiente del día no lo lograría, por lo tanto decidió recostarse en su cama y correr las cortinas que lo comunicaban con las otras camas (esa sería su máxima "privacidad") mientras observaba a Galatea que se acomodaba en su percha y lo miraba fijamente con sus ojos grises.

Por lo menos había pasado una hora en esa posición, cuando de repente se escucharon muchos ruidos como de latigazos o disparos que venían del primer nivel, lo que antes era silencio absoluto ahora era ruido de pasos, gritos y blasfemias. Severus escuchó que sus compañeros comenzaban a cuchichear nerviosos en su habitación por lo que decidió correr las cortinas de su cama para hablarles.

En el mismo momento en que su cabeza aparecía de entre las cortinas la puerta se abrió violentamente y vieron aparecer a Lucius Malfoy que tenía todo su pelo muy desordenado, sus vestidos siempre muy pulcros y elegantes, ahora estaban desgarrados y untados de sangre y barro y el mismo mortífago tenía raspaduras y moretones en varios sitios.

- ¡Qué están esperando!, ¡¿Es que no van a ayudar?! – gritó colérico, para luego soltar una blasfemia y alejarse corriendo al escuchar nuevos gritos.

Spencer miró intrigado a Severus pero este estaba tan impasible como siempre. De todas maneras se apresuró a seguir las órdenes de Lucius, por lo visto la relativa tranquilidad de los días anteriores había terminado y era hora de bajar para ver que era lo que estaba sucediendo.

El primer piso estaba totalmente irreconocible, todo estaba muy desordenado y había manchas de suciedad por todos lados, Severus veía correr desenfrenadamente a los hombres en las túnicas negras. Algunos llevaban puestas caretas blancas y otros no, por lo que a estos últimos podía reconocerlos fácilmente. Eran los mortífagos del Señor Oscuro, muchos de ellos estaban heridos y tenían sus túnicas hechas jirones (al igual que Lucius, aunque este al parecer se había cambiado de ropa mágicamente ya que nuevamente tenía una túnica negra muy fina y sus cabellos habían vuelto a estar tan ordenados como siempre y aunque aún se veían unos pocos moretones, sus heridas no sangraban y parecían ser mucho menos graves de lo que se creía en un principio), la puerta secreta que llevaba a los calabozos y al salón de pociones estaba completamente abierta y un segundo después Severus pudo ver que un mago acuerpado aparecía frente a él con un latigazo y le gritaba a otro que parecía desorientado y miraba a todo lado sin saber que hacer.

- ¡Vamos Avery!, ¡los prisioneros llegarán en unos minutos van a traerlos con un traslador, tú debes ayudar a Black a llevarlos a los calabozos! – una vez dicho esto el hombre que había hablado se dirigió rápidamente hacia Lucius que se encontraba cerca de las escaleras gritando a uno de los encapuchados y cambió unas rápidas palabras con él antes de desaparecer nuevamente.

El mortífago que había sido llamado como Avery volteo a mirar a Lucius como si esperara una nueva orden de él cuando en ese momento apareció un nuevo encapuchado con alrededor de diez personas que estaban fuertemente atadas y malheridas.

- Avery ayúdame con esto – dijo muy fríamente una voz femenina que al parecer provenía del enmascarado (o enmascarada) que había acabado de aparecer.

- Ya voy Black – dijo Avery acercándose a los prisioneros y mirándolos con desprecio – Lestrange dijo que había que llevarlos al calabozo.

- ¿Rodolphus estuvo aquí? – preguntó de nuevo la mujer con lo que a Severus le pareció una voz altamente interesada.

- No, el que vino fue Rabastan –respondió el hombre confundido - ¿Pero por qué estas interesada en saber si Rodolphus...?

- Eso no es tu problema – respondió la mujer fríamente y luego pareció darse cuenta que Severus y sus compañeros estaban allí - ¿Todavía no has recibido tu castigo? – dijo burlonamente mirando fijamente a Severus – Me han dicho que has vuelto a hacer tonterías....

- Déjalo Bellatrix – dijo Lucius que se había acercado al grupo – Rabastan dejo dicho que las órdenes del Señor Oscuro son que regreses lo más rápidamente que puedas – continuó mirándola fijamente - dudo que quieras hacerlo esperar – agregó maliciosamente mientras la mujer desaparecía haciendo el conocido ruido como de latigazo.

- Ustedes ayudarán a Avery con los prisioneros – dijo Lucius mirando nuevamente al grupo. Severus se disponía a dirigirse con ellos cuando sintió que Lucius lo agarraba del brazo y lo retenía – tú no – le dijo – tú debes quedarte conmigo.

- Yo no voy a matar a nadie – dijo Severus enojado, no quería estar cerca de Lucius, por culpa de él recibiría un horrible castigo y aparte de todo ahora parecía que lo alejaban de todo como si fuera a estropearlo con su presencia.

- Eso ya lo sé – dijo Lucius con un dejo irónico – pero tú me ayudarás en otra cosa, ya verás que te servirá para reivindicarte un poco con el Señor Oscuro – agregó mirándolo con una enorme sonrisa que hizo estremecer a Severus a pesar suyo.

Severus se quedó un rato intentando analizar a Lucius, cuando le había dicho que él no iba a matar a nadie este lo había mirado burlonamente antes de responder como diciéndole "No lo matarías por accidente, pero por otras razones no estés tan seguro". Eso no le gustaba pero Lucius no parecía dispuesto a querer revelar la razón por la cual lo quería a su lado por lo que tuvo que desviar nuevamente su atención a lo que estaba sucediendo a su alrededor.

- Dicen que son tres aurores – dijo un hombre alto de cabellos negros ensortijados que se había acercado a Lucius.

- Ya me encargaré de eso mas tarde – respondió Lucius – por ahora debes regresar con el Señor Tenebroso

- Muy bien – dijo el hombre haciendo un medio saludo y desapareciendo nuevamente.

Lucius volvió a mirar lo que sucedía en esos momentos, el lugar estaba más calmado que antes aunque todavía seguían apareciendo y desapareciendo los encapuchados, algunos llegaban terriblemente heridos y perdían el conocimiento al sentirse "a salvo", otros simplemente aparecían unos segundos para tomar informes y desaparecer nuevamente y unos pocos llegaban por medio de trasladores trayendo prisioneros que entregaban en las manos de Avery que cada tanto subía del calabozo para enterarse de la situación.

Severus vio unos motífagos particularmente maltrechos que hicieron que una idea un poco desesperada viniera a su mente "Tal vez Lucius solo quiera que le prepare unas pociones curativas y que le ayude a curar a los mortífagos", aunque seguía sin convencerlo plenamente el hecho de que Lucius le había dicho que eso le ayudaría a "reivindicarse con el Señor Oscuro", en realidad ayudar a los otros no era algo que hiciera obtener la benevolencia del Lord.

- Vamos, dejemos que esos idiotas se arreglen como puedan – dijo Lucius mirando con desprecio a los mortífagos heridos que intentaban tenerse en pie. Esto echó por tierra todas las esperanzas de Severus sobre tener que preparar simplemente unas pociones.

Severus siguió nuevamente a Lucius por la puerta secreta y bajó con él las escaleras, pensó que irían a parar de nuevo a los calabozos por lo que se sorprendió enormemente cuando tomaron el camino de la sala de pociones. Una vez allí Lucius hizo un hechizo desconocido para Severus, al parecer este no había tenido efecto, pero unos segundos después se escucharon unos ruidos de pasos que se acercaban, era Avery que al llegar a la puerta simplemente dijo - ¿Me llamabas Malfoy?

Este asintió y le indicó que se acercara, le dijo algunas palabras que Severus no logró escuchar, con lo que Avery salió nuevamente de la habitación sin decir ninguna palabra.

Unos minutos después se escuchó un nuevo ruido de pasos, aunque esta vez parecía que vinieran más personas, incluso se escuchaban una especie de golpes como si estuvieran obligando a alguien a caminar. Severus miraba ansiosamente la puerta, mientras que Lucius se entretenía mirando las etiquetas de las pociones como si estuviera decidiendo cual de ellas usar.

La primera persona que pudo ver Severus fue a Avery que caminaba un poco lento ya que parecía tirar algo con una cuerda que tenía en las manos, enseguida entraron tres hombres a la habitación, los cuales Severus reconoció inmediatamente como unos de los prisioneros que Bellatrix Black había traído, detrás de estos hombres venían Nott, Downs y Morrison, que al parecer tenían como función evitar que los hombres escaparan y por lo que pudo ver Severus eran ellos quienes empujaban a los hombres para que andaran.

- Ya pueden regresar a sus labores – dijo fríamente Avery a los muchachos mientras que se acercaba a Lucius quien había sacado su varita y apuntaba a los prisioneros.

Una vez Nott, Morrison y Downs hubieron salido, Lucius apuntó a la puerta con su varita y la cerró mágicamente.

- Creo que ya podemos comenzar – dijo Lucius sonriente mientras miraba a un impaciente Severus – te explicaré que es lo que tienes que hacer Severus.

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Bueno, pues hasta aquí el capítulo XV, la verdad había pensado en hacerlo un poco más largo pero entonces el XVI sería ridículamente corto....

Pofa manden sus RR (así sea para mandar tomates pero digan algo!!)

En el otro cap veremos que le toca hacer a Sev (acepto sugerencias) y creo que ya aparecerá Voldy con uno de sus castigos (creo que se imaginarán cual es porque es de los típicos de él)

Una preguntilla: por qué aparece como si tuviera seis reviews pero solo puedo leer cinco???