Bueno.... hola de nuevo, este capítulo es mi despedida de las vacaciones (no de las de Severus sino de las mías) desafortunadamente el tiempo pasa muy rápido y es hora de regresar a clases, esta vez hice un esfuerzo por no demorarme tanto en actualizar (ya están arreglados los problemas del computador pero no los de la inspiración, por lo que este capítulo también está corto L)...

Intentaré no demorarme más de quince días en actualizar (por lo menos las primeras semanas, cuando comiencen los exámenes veremos que pasa), sé que podía parecer mucho tiempo pero es que tengo clase todos los días de 7am a 6pm y los sábados tengo curso de francés toda la mañana, por lo que realmente solo me queda libre el domingo, pero también tengo que hacer los trabajos que dejan los profesores y todo eso...

Bueno, ya no los aburro más con mis penas así que…

Disclaimer: Ya saben que es de JKR (que lo tomé prestado) y lo que es mío

Ahora sí los dejo con el capítulo (las respuestas a los reviews están al final...)

CAPÍTULO XVI

Lucius sonrió mientras Avery (que también apuntaba con su varita a los prisioneros) soltaba las cuerdas mágicas y empujaba a un hombre canoso y que tenía una gran herida en la frente hacia el lugar en el cual se encontraba Severus.

- Mira Severus – dijo Lucius burlonamente mientras apuntaba con la varita al pecho del hombre que Avery había empujado hacia Severus – te presento a uno de lo reconocidísimos aurores del ministerio. – Severus no sabía que responder pero miraba asombrado al hombre, este estaba muy malherido pero aún así no parecía dar muestras de querer ayudar a los mortífagos.

- Esto será sencillo y es probable que lo encuentres de tu agrado – continuó Lucius socarronamente – simplemente nos ayudará a Avery y a mí a conseguir información que pueda ser valiosa para los planes del Señor Tenebroso

Severus respiró un poco aliviado eso no podía ser malo ¿o sí? Unas gotas de Veritaserum serían suficientes y el asunto quedaría arreglado.

- ¿Tienes alguna idea? – continuó Lucius como invitándolo a unirse al grupo

- Creo que lo más adecuado es usar la poción Veritaserum – dijo Severus seriamente cuando, para su sorpresa, Lucius comenzó a reír ruidosamente (hasta unas pequeñas lágrimas rodaban por sus mejillas)

- La poción Veritaserum –repitió Lucius en medio de otra carcajada, incluso Avery tenía una sonrisa burlona en su rostro –has de saber, querido Severus que la poción Veritaserum en este caso no nos sirve absolutamente para nada, no por el momento.

- Pero sí la poción

- Si, si. Ya sé que me vas a decir que está bien y que es infalible para averiguar la verdad – dijo Lucius, que ahora no reía, pero aún conservaba un semblante alegre – déjame decirte que hace medio año un notable mago alemán desarrolló una poción que contrarresta los efectos del Veritaserum durante varias horas. Afortunadamente para el ministerio (y para nosotros por consiguiente), el ministro de magia recibió la receta de parte del gobierno Alemán cuando se realizó el tratado para el intercambio tecnológico entre las dos naciones.

- Eso hace que tu amado Veritaserum no sirva para nada en este momento – agregó Avery con seriedad

- ¿Recuerdas la receta que te mandó a elaborar El Señor Tenebroso en navidad? – preguntó Lucius mientras miraba fijamente al auror, el cual seguía impasible. Severus asintió, recordó que junto con la carta de sus padres venía un pergamino muy ajado en el cual había escrita una receta que sus padres le decían que era de mucha importancia. La receta en sí no era complicada pero había que tener mucho cuidado en la elaboración puesto que los tiempos de calentamiento y enfriamiento debían ser exactos pues de lo contrario la poción se arruinaría por completo – Pues esa receta es la famosa poción que hace que el efecto del Veritaserum sea completamente nulo – agregó Lucius – No puedo creer que no lo hubieras adivinado, con todo lo que sabes de pociones.

Severus no respondió, ahora que Lucius lo mencionaba, los ingredientes de esa poción (Severus tenía la costumbre de recordar correctamente las pociones, su elaboración y sus ingredientes aunque solo tuviera una oportunidad para leer la receta) eran conocidos antagonistas (N/A: así se llama en farmacia a dos medicamentos que tienen efectos contrarios o que uno disminuye o anula el efecto del otro) de los ingredientes que se utilizaban para la elaboración del Veritaserum. Era obvio que desde mucho tiempo atrás debía haber conocido los efectos de esa poción, pero también recordó que por esa época estaba algo preocupado porque podrían descubrir que él era el culpable del robo de los ingredientes de pociones del profesor McAffey, además que Anabel estaba empezando a entrometerse en sus asuntos y por último era una gran cantidad de pociones las que tenía que preparar por lo que en realidad en esos momentos no le prestó mucha atención a las pociones que estaba haciendo.

- ¿Entonces que vamos a hacer? – se atrevió a preguntar

- Verás – dijo Lucius – el efecto de la poción anti – Veritaserum dura entre tres y seis horas, y como dudo que el señor – en ese momento miró burlonamente al auror, quien le devolvió una mirada de odio profundo – tenga la amabilidad de decirnos hace cuanto tiempo la tomó creo que tendremos que usar métodos alternativos.

- ¿Por qué no esperamos simplemente que pasen las seis horas? – Severus se dio cuenta que acababa de hacer una pregunta estúpida.

- ¿Estas en tu sano juicio? – preguntó Lucius mirándolo sorprendido - ¿Tú crees que el Señor Tenebroso esperará pacientemente seis horas para obtener información? Si hiciera eso en realidad no le haríamos falta. Además – agregó mirando maliciosamente al auror – creo que es nuestro deber demostrarles a estos hombres lo que sucede cuando se oponen a los designios del Señor Oscuro.

Severus tuvo que hacer uso de todas sus fuerzas para conservar la máscara de frialdad, a su mente vinieron las imágenes de la muerte de Blittery y una voz horrible (coma la del viejo amigo del auror muerto) gritó en su cabeza "¡tortura!".

- Bien – continuó Lucius – al parecer ninguna de las pociones que hay aquí nos sirve en este momento. Si usamos la paralizante (1) no podríamos divertirnos, pincharlo con una aguja no sería agradable para mí.

Eso era un poco más relajante, Severus no podía usar la varita fuera de Hogwarts ya que aún era menor de edad, por lo que "simplemente" tendría que presenciar la tortura a los aurores, él había presenciado ya varis torturas por lo que creía poder soportar.

La tortura comenzó, Malfoy y Avery se turnaban para lanzar las maldiciones al auror, luego de varios cruciatus (N/A: ya sé que no son muy originales con sus torturas, pero que le vamos a hacer), comenzaron también a golpearlo a la manera muggle y a lanzarle oto tipo de maldiciones oscuras que lo hacían sufrir. Pronto se aburrieron de "divertirse" con ese auror (Severus no lograba entender como el hombre seguía consciente) por lo que pasaron a torturar a los otros dos que eran muy jóvenes (no pasaban de los 30 años) y parecían tener más resistencia que el primero.

Lucius y Avery parecían cada vez más sedientos de sangre y en su competencia por hacer las maldiciones más macabras, estaban ignorando completamente a Severus, que se había alejado a un rincón apartado de la habitación. La verdad no quería estar allí, Malfoy y Avery parecían dos ebrios a quienes el olor de la sangre los incitaba a hacer cosas cada vez peores.

Los castigos eran tan sangrientos que llegó un momento en el cual Severus pensó que tendría que detener a Lucius y a Avery antes de que mataran a sus prisioneros a golpe. Afortunadamente eso no sucedió porque unos minutos después Lucius se detuvo y ordenó a Avery que hiciera lo mismo.

- Siento que te hiciéramos a un lado – dijo Lucius mirando algo apenado a Severus – hace tiempo que no teníamos este tipo de diversiones – luego su cara se iluminó como la de un niño pequeño y continuó con cierto dejo de alegría – pero no te preocupes, te vamos a compensar. El problema es que tenemos que dejarlos descansar un poco o pueden morir por los golpes.

Severus moró asombrado a Lucius, en el colegio este era famoso por su crueldad pero Severus estaba seguro que nunca había llegado a esos límites. Lucius se había vuelto mucho más cruel luego de haber dejado la escuela, cosa que Severus nunca creyó que pudiera ser remotamente posible "tal vez se contenía porque Dumbledore estaba presente" pensó, para luego seguir prestando atención a las palabras del mortífago.

- Dentro de unos minutos podemos darles el Veritaserum – dijo Lucius mientras tomaba de los estantes una botellita de vidrio que tenía un líquido transparente, la cual posó en manos de Severus – creo que te cedo el honor, pero espera a que yo te lo diga

Severus no sabía que responder. "El honor", la verdad esas palabras sonaban burlonas en la boca de Lucius, él no quería acercarse a los aurores. Estaba empezando a alarmarse, eso estaba siendo sorprendentemente fácil, no lo habían obligado a nada (ni siquiera a que golpeara a los aurores, para eso no necesitaba la varita), estaba empezando a sospechar que Lucius se estaba burlando de él, el mortífago sabía que Severus odiaba las torturas pues no tenía estómago para eso, y Severus sabía que a Lucius le encantaba meterlo en problemas y obligarlo a hacer las cosas que odiaba. Allí definitivamente había algo que no encajaba y eso estaba preocupando seriamente a Severus.

- Ya les puedes dar la poción – dijo Lucius sacándolo de sus pensamientos, mientras que Avery apuntaba con su varita a los aurores dispuesto a atacarlos si se movían.

- Pero aún no ha pasado el tiempo mínimo – respondió Severus

- Es cierto que no llevamos tres horas encerrados – aceptó Lucius – peri si mal no recuerdas Bellatrix trajo a los prisioneros dos horas antes de que yo enviara a Avery a traerlos y la batalla llevaba más de una hora cuando fueron atrapados.

Esta vez Severus no pudo replicar nada y se acercó a los aurores dándole a cada uno tres gotas de la poción. Ninguno opuso resistencia (posiblemente debido al hecho de que Lucius y Avery les estaban apuntando con sus varitas) por lo que Severus regresó sin ningún contratiempo y puso la botellita de nuevo en el estante.

Lucius tomó un pergamino, una pluma y tinta que se encontraban en la parte superior de uno de los estantes (Severus y sus compañeros los habían usado para hacer las etiquetas faltantes y el inventario los días anteriores y no se habían llevado el material que había sobrado) y se lo entregó a Severus indicándole que anotara todo lo que los hombres dijeran.

Comenzó en interrogatorio y Lucius fue el encargado de hacer las preguntas. Avery parecía haberse convertido en piedra pero aún apuntaba a los aurores con su varita. Al parecer fue un golpe de suerte haber atrapado a esos hombres pues revelaron información muy valiosa para la causa del Lord Oscuro.

El interrogatorio se extendió por más de tres horas, Severus estaba cansado de tanto escribir pero sabía que no podía perder detalle, ya había llenado más de tres pergaminos con la información que les habían dado los aurores pero, al parecer, estos no se cansaban de hablar. Las últimas preguntas de Lucius tuvieron respuestas superfluas por lo que este decidió dar por terminado el interrogatorio.

- Bien, ya hemos terminado, puedes parar de escribir Severus – dijo Malfoy mientras se acercaba de nuevo a los estantes de la pared.

- ¿Algo más Lucius? – preguntó Avery que no había bajado su varita ni por un segundo.

- No, estos ya dijeron todo lo que saben – corroboró Lucius – no los necesitamos más.

- ¿O sea que ya pueden regresar al calabozo? – preguntó Severus mientras tapaba el tintero y guardaba la pluma.

- ¿Al calabozo? – preguntó Lucius atónito - ¿Para qué los vamos a llevar allí? No tenemos espacio para escorias inservibles.

- Entonces...

- ¡Vamos Severus! – dijo Lucius irritado – pensé que eras más inteligente, es obvio que vamos a deshacernos de ellos. Dales esto – le lanzó un frasquito de vidrio cuya etiqueta decía Poción Paralizante.

- No los mates con la cantidad – le advirtió Avery con frialdad

Severus no estaba muy seguro de querer cumplir las órdenes de Lucius pero aún así no se atrevió a desobedecerlo así que administró la cantidad adecuada de poción a cada uno de los aurores. Estos lo miraban con horror y parecían culparlo de lo que fuera a pasarles.

- Escoge tú primero Avery – dijo Lucius a su compañero cuyos ojos brillaron con feroz alegría mientras se adelantaba unos pasos hacia los aurores

- ¡Avada Kedabra! – gritó apuntando con su varita al auror más viejo, el cual quedó fulminado por el rayo de color verde.

- Eres un idiota – dijo Lucius con disgusto – le diste una muerte muy dulce, se supone que hice que Severus les diera esa poción para que murieran sufriendo, no de esa manera.

- Lo siento yo...

- Eso ya no importa – lo cortó Lucius mientras apuntaba con su varita a uno de los aurores jóvenes y le lanzaba una gran cantidad de maldiciones que sin duda lo hicieron sufrir inimaginablemente pues aunque su cuerpo no se movía, en sus ojos se reflejaba el dolor. Luego de unos segundos Severus se dio cuenta que el hombre no respiraba, los maleficios que en condiciones normales solamente le habrían causado algunas heridas lo habían matado debido a la poción.

- ¿Nos rifamos el que queda? – dijo Avery ansioso mientras imaginaba que hechizo usar contra el auror que quedaba.

- No sería justo – dijo Lucius con suavidad haciendo que Avery lo mirara incrédulo frunciendo el entrecejo.

- No veo porque tengas que ser tú...

- No, por supuesto que no – dijo Lucius negando con la cabeza – pero me refiero a que hace un rato no dejamos que Severus participara con nosotros así que creo que lo más justo es que le corresponda el tercer auror ¿No estás de acuerdo conmigo?

- Bueno.... sí, creo que es justo – dijo Avery a regañadientes mirando a Severus con envidia.

- Pero yo no... el decreto de regulación... y la varita...

- No te preocupes por eso Severus – dijo Lucius paternalmente aunque en realidad estaba disfrutando el hecho de que Severus estaba perdiendo la cabeza – El Señor Oscuro ha hecho esta casa indetectable y además la ha protegido con diferentes tipos de hechizos que hacen que el hecho de que te preocupes por esa tonta ley sea risible. Por la varita no te preocupes, en el colegio usaste varias veces mi varita con buenos resultados así que no creo que haya problemas si la usas una vez más – dicho esto Lucius ofreció la varita a Severus quien la tomó con manos temblorosas, intentaba apuntar al auror pero sentía como si la varita pesara como una tonelada y sus brazos fueran de plomo, por lo que tuvo que tomar la varita con las dos manos para no dejarla caer.

- Con un crucio será suficiente – dijo Lucius tranquilamente como si estuviera hablando de negocios y no de la vida de una persona.

Severus miró nervioso al hombre inmóvil, desde ese lugar no podía ver su rostro pero se lo imaginaba..., "un crucio",... no se creía capaz de hacerlo,..."un crucio",...él no tenía el derecho a quitar una vida,..."un crucio",... pero si no lo hacía sería él el que moriría,.. "un crucio",... todo empezaba a pasar a una velocidad vertiginosa,... "un crucio",... en realidad no quería morir,... "un crucio",... pero no podía matar a otro hombre..."un crucio",... además para hacer un cruciatus debería sentirlo... el odio debería recorrer sus venas... "un crucio"... no podía hacerlo... "un crucio"... como odiaba a Lucius por obligarlo..."un crucio"... como odiaba a su padre... a su madre... "un crucio"... no, no podía hacerlo.... pero no quería morir... no podía acabar con la vida de una persona... pero Lucius... y su padre... no podía... Avery... no quería morir... su madre... no se sentía capaz... no podía... no debía....

- ¡Crucio!

Severus sintió su grito como si proviniera de otra persona, de la varita que sostenía fuertemente con ambas manos salió un rayo que impactó directamente en el pecho del auror, una sacudida por la fuerza del hechizo fue todo lo que sucedió. Bajó los brazos lentamente, su respiración era agitada y el sudor cubría parte de su rostro, se sentía extraño, una fuerza extraña corría por sus venas, se sentía desolado pero a la vez aliviado, nunca antes había tenido esa sensación, se sentía un poco confundido, esa sensación... ¿podría ser....???

Los compañeros de Severus se habían enterado de lo ocurrido en el cuarto de las pociones, Spencer lo miraba con emoción y casi con envidia, mientras que los otros lo miraban con gran respeto que a veces rayaba en temor. Severus la verdad no sabía como se habían enterado pero supuso que Lucius muy "amablemente" se había encargado de esparcir la noticia.

Seguía sin entender que había sentido ese día después de lo sucedido. No recordaba que fuera culpa o arrepentimiento, pero había decidido olvidarse de eso, le atemorizaba pensar que cuando una persona comenzaba a matar se volvía insensible pensando que tenía el poder de controlar la vida y la muerte (porque eso era lo que había sentido... se había sentido poderoso). Por consiguiente había decidido evitar a Lucius y sus compañeros por lo que se la pasaba todo el tiempo con Galatea acariciando sus negras plumas.

De todas maneras es necesario decir que esto último era realmente imposible, era cierto que siempre estaba con Galatea en su brazo pero no podía mantenerse alejado de sus compañeros ni de Lucius, aunque el Señor Oscuro aún no había regresado (era el día siguiente de la llegada de Bellatrix con los prisioneros), se había anunciado su llegada para esa noche, por lo que el ambiente estaba incluso más tenso que el día anterior.

- Todavía no puedo entender como fue que no nos dejaron usar las varitas en todo el tiempo que estuvimos aquí – repitió Spencer por milésima vez, era el único que no parecía inquietarse por la llegada del mismísimo Dark Lord, en realidad parecía más bien emocionado.

Severus puso por milésima vez los ojos en blanco pero no respondió, le molestaba la insistencia de Spencer, estaba seguro que si el chico hubiera tenido una varita no lo hubiera dudado para matar a todos los prisioneros que había en el calabozo.

- Haber tenido las varitas nos hubiera facilitado mucho el trabajo – insistió Spencer – además hubiéramos podido ayudar con otras tareas – agregó mirando a Severus como si fuera un héroe.

Severus decidió ignorar nuevamente al chico y decidió concentrarse totalmente en Galatea y en los deberes que estaba terminando en ese momento, pero aún así no pudo evitar notar que Lucius le dirigía una mirada de profundo interés a Spencer, eso era peligroso.

- .... Pero en serio las varitas nos hubieran arreglado mucho la vida estos días, no hubiéramos tenido que tocar a esos asquerosos prisioneros....

Spencer seguía hablando de las varitas y por más que Severus lo intentaba no podía dejar de escucharlo, en verdad el chico era muy molesta, la voz le estaba taladrando los oídos.

- ... Incluso yo podría haber hecho el crucio para Blatter...

- ¡PERO NO LO HICISTE!, ¡NO TENÍAS LA VARITA ENTONCES, NO TIENES POR QUÉ DECIR LO QUE HUBIERAS HECHO! – Severus había perdido la paciencia, ese estúpido de Spencer no entendía, no lo soportaba más - ¡Y SU NOMBRE ERA BLITTERY!

Spencer miró asombrado a Severus y se calló de inmediato, de hecho todos los que estaban en la habitación, incluyendo a Lucius, lo miraron sorprendidos, aunque este último esbozó una sonrisa burlona luego de mirar fijamente a Severus durante algunos segundos más.

Por la cara que había puesto Lucius, Severus se dio cuenta de que había cometido una estupidez, iba a abrir la boca para decir algo (aunque en realidad no sabía que), cuando la expresión burlona desapareció de repente del rostro del mortífago para dar lugar a una mueca de dolor, se levantó rápidamente y salió de la habitación sin decir nada. Severus se acercó un poco en la puerta para ver el lugar al que Lucius se dirigía, cuando notó que el mortífago se detenía fuera de la habitación y se agarraba con fuerza el antebrazo izquierdo antes de desaparecer con un ruido como de latigazo.


- Vamos Severus, sígueme.

Severus miraba alrededor como si estuviera en medio de una densa neblina, tenía su mente algo embotada, recordaba que Lucius había desaparecido esa noche y no había regresado, su padre tampoco había aparecido por el lugar (afortunadamente para él) y por lo tanto el Señor Oscuro tampoco daba señales de vida.

- ¡Severus!, no querrás hacerle esperar

La voz le sonaba conocida, pero lejana, aunque ese "no querrás hacerle esperar" le había hecho pasar un escalofrío que terminó de despertarlo, finalmente abrió los ojos y vio a Lucius Malfoy que en esos momentos le apuntaba con su varita y le lanzó un hechizo que hizo que su cara se mojara con agua helada.

- ¡Lucius! – dijo Severus enfadado mientras salía de la cama con la cabeza y la parte superior de su pijama empapadas.

- ¡Muévete! – dijo Lucius lanzándole algo de ropa – bien sabes que el amo es poco paciente y llevo diez minutos intentando despertarte.

Severus no respondió nada pero se vistió lo más rápido que pudo, mientras estaba amarrándose los zapatos preguntó a Lucius que hora era.

- Son las dos de la mañana – respondió este dirigiéndose hacia la puerta - ¿Para que quieres saber?

- Curiosidad – respondió Severus escuetamente mientras se apresuraba a seguir a Lucius quien ya había salido de la habitación y estaba cerca de las escaleras.

Lucius subió por las escaleras hasta llegar al tercer piso, una vez allí se dirigió por el pasillo de la izquierda hasta llegar a unas enormes puertas de roble que había al final del corredor, una vez allí sacó una llavecita plateada y abrió la puerta indicándole a Severus que le siguiera. Entraron en un gran salón donde había un enorme y elegante sillón rojo, los tapetes eran verde y plata, en una de las paredes había un enorme escudo de armas que tenía una inscripción antigua y la figura de una serpiente, en los estantes estaban llenos de libros principalmente aunque Severus no se atrevió a averiguar de que eran esos libros.

El lugar parecía un cómodo estudio, muy elegante y muy sobrio, en el fondo tenía una pecunia puertecita por la que entró Lucius indicándole a Severus que no se moviera de ese lugar.

Severus miraba el lugar, pero no se atrevía a moverse del sitio en el cual le había dejado Lucius, estaba mirando detenidamente las llamas de la chimenea cuando escuchó un sonido como de algo que se arrastra, Severus conocía muy bien ese sonido, lo cual no indicaba que se sintiera más seguro. Esperó unos segundos mirando con aprehensión la puerta por la cual habían entrado unos momentos antes con Lucius, el ruido cada vez era más fuerte (lo que indicaba que lo que lo hacía se estaba acercando).

Unos momentos después la puerta que estaba solo un poco entreabierta se abrió un poco más pero no entró ninguna persona al lugar, se escuchaba el ruido de arrastrarse en un lugar cercano a la puerta, Severus ahora miraba fijamente al piso, el ruido se acercaba cada vez más a él. Las llamas comenzaron a bailar en una piel verde y escamosa.

Severus se quedó muy quieto, era cierto que había visto muchas veces a eso, pero no por ello dejaba de tenerle miedo. La enorme cosa se acercó sacando su bífida lengua cada tanto para reconocer el ambiente, se detuvo, al parecer algo en ese lugar le era conocido. Se acercó a Severus y comenzó a estudiarlo detenidamente, se enroscaba lentamente a su alrededor a medida que acercaba cada vez mas su cabeza a la cara del muchacho, al tiempo que sacaba y metía su bífida lengua para estudiarlo.

En unos momentos el abrazo que mantenía a Severus se hizo un poco más apretado y él comenzó a sentir que le coraba la circulación en brazos y pies.

Una voz fría como el hielo siseó algo a espaldas de Severus, que en ese momento sintió como se aflojaba la fuerza del abrazo que le daba el monstruo y se alejaba de él.

- Ah! La bella Nidhogg – continuó la voz fría en tono calmado, Severus sintió un escalofrío al escuchar de nuevo la voz pero hizo un esfuerzo por permanecer impasible – parece que quería saludarte de nuevo, Severus.

El aludido se volteó en el momento de escuchar su nombre y quedó de frente al enorme sillón donde ahora estaba sentado un hombre muy pálido de ojos rojos, en vez de nariz parecía tener dos rendijas similares a las de las serpientes, los dedos de sus manos eran muy largos y las hacían parecer arañas. En las piernas del hombre descansaba la cabeza de una serpiente (el resto de la misma estaba alrededor del sillón, el animal era muy grande para estar todo sobre el hombre), la cual este acariciaba como si se tratase de una mascota. Al lado izquierdo del sillón se encontraba Lucius Malfoy, quien en ese momento tenía un semblante muy serio y carente de toda emoción a pesar de estar muy pálido.

Todas estas observaciones las había hecho Severus desde una perspectiva algo extraña, pues era bien sabido que nadie podía estar de pie en presencia de Lord Voldemort si este no lo permitía. Así que Severus estaba inclinado con una rodilla apoyada en el suelo y la otra doblada en señal de respeto.

La voz fría volvió a sisear algo, no parecía ningún idioma era como si estuviera sufriendo un ataque o algo así, el caso es que una vez el hombre terminó de emitir esos sonidos la serpiente salió del lugar dando a Severus una mirada penetrante.

Severus sintió un nuevo escalofrío ante la mirada del animal pero no demostró nada, en realidad odiaba a esa estúpida cosa, Nidhogg lo conocía bien, y él la conocía bien a ella, desde pequeño la veía casi cada vez que su padre visitaba al Señor Tenebroso, pero la estúpida serpiente parecía disfrutar con hacerlo sentir incómodo cada vez que iba a ese lugar. El animal solo tenía la costumbre de ir a "reconocer" a los extraños, pero con él era diferente siempre se acercaba a "reconocerlo", era una situación incómoda pero no podía hacer nada pare evitarlo, sabía que su amo se podía comunicar con el animal y esta le comentaría que Severus le tenía miedo, lo que obviamente su padre no aceptaría. La serpiente no se entretenía con ninguno de los mortífagos, ni con Nott, se alejaba una vez reconocía quienes eran pero él parecía ser su víctima favorita y siempre lo molestaba.

- Me han informado de varias cosas que han sucedido en este lugar – dijo la voz fría con suavidad sacando a Severus de sus pensamientos sobre la serpiente.

- Mi Señor...

- Calla Severus – dijo la voz sin perder la calma pero sonando peligrosamente más suave – Lucius me ha informado de los acontecimientos de los últimos días, es una pena que no haya podido estar yo a cargo de todo pero para eso tengo mortífagos fieles y capaces.

Severus mir de soslayo la cara de Lucius y pudo notar un brillo de orgullo en sus ojos aunque el resto de su actitud hacía pensar que las piedras serían más expresivas.

- Me han contado cosas un poco desagradables – continuó el hombre con una voz tan peligrosa, que hizo que Severus en ese momento levantara la cabeza para encontrarse con unos ojos rojos que solo le prometían desgracias – se supone que eres un aspirante a mortífago, eres el jefe del grupo de los aspirantes, se supone que has sido escogido porque tienes características para servir adecuadamente y ¡cometes un error de esa magnitud!, ¿Cómo se te ocurrió el estúpido error de matar a Blittery?, ¡por tu culpa hemos perdido información valiosa!

- Mi Señor por favor...

- Te dije que no me interrumpieras Severus – dijo el hombre con voz un poco más irritada mientras apuntaba una negra varita contra Severus, que en ese momento sintió que todo el aire de sus pulmones escapaba, se sentía ahogado, intentaba aspirar el aire pero no podía hacerlo, veía que el hombre le seguía apuntando con su varita sin importar que se estuviera ahogando, que ahora sintiera un dolor punzante en su cabeza, que estuviera a punto de desmayarse por la falta de oxígeno...

Un segundo antes de desmayarse, Severus intentó tomar aire por última vez cuando para su sorpresa sintió nuevamente una gran oleada de oxígeno que ingresaba a su organismo y le hacía regresar a la vida. Al parecer el hombre había bajado la varita. Aún así Severus quedó semi - desmayado en el suelo mientras escuchaba al hombre hablar de nuevo.

- Sabes que ese es un error imperdonable en cualquiera de mis servidores y en los que aspiran a serlo también, por lo que en estos momentos deberías estar muerto.- allí el hombre hizo una pausa y aunque Severus estaba tirado en el suelo pudo sentir unos ojos rojos que taladraban en su mente como queriendo captar cada una de sus sensaciones. – Pero Lucius también me habló de tus deseos de reparar los errores que cometes, me dijo que le colaboraste a él y a Avery a conseguir información de algunos mortífagos traídos ayer por Bella. He visto esa información y la he encontrado aceptable. Si bien es cierto que el mérito lo merece Bella por atraparlos y no tú, he decidido que por esta vez te perdonaré la vida – Severus respiró un poco más libremente, el problema es que al parecer ahora estaba en deuda con Bellatrix Black y eso no era mejor que estar ante el Señor Oscuro – pero eso no quiere decir que no debas recibir una lección por tu estupidez, la información que nos hubiera podido dar Blittery no se compara con lo poco que lograron averiguar.

Severus se preparó para lo que venía, sabía que el Señor Oscuro utilizaría su hechizo favorito de tortura, solo lo había sentido una vez en la vida, pero esa vez había quedado tan grabado que en realidad no quería tener ni que imaginarlo, por lo menos había tenido tiempo para recuperarse de la falta de aire, solo faltaba esperar...

- ¡CRUCIO!

Severus sintió el hechizo impactar contra su cuerpo, en realidad el recuerdo era más débil de lo que pensaba, sentía como si su cuerpo fuera atravesado por mil agujas, se mordió los labios con fuerza para no gritar, pero el hechizo aún seguía sobre él, no recordaba que su castigo anterior hubiera durado tanto. Se mordía los labios con tanta fuerza que ya se había sacado sangre, el hechizo se seguía prolongando, ya no podía soportar más tiempo sin gritar, su cuerpo se agitaba incontrolablemente, unas gotitas de sangre habían caído sobre su mano, parecía que el castigo no iba a terminar nunca, ya no podía evitarlo,... muy a su pesar tuvo que gritar...

Cinco segundos después del grito de Severus el castigo se detuvo, este levantó la cabeza y pudo ver la cara complacida del Señor Oscuro así como una sonrisa de burla en la de Lucius. Aunque aún seguía temblando y unas gotitas de la sangre se sus labios se habían mezclado con el sudor que caía de su frente, hizo acopio de todas sus fuerzas y se movió para acercarse y besar la punta de la túnica del Señor Oscuro. Su padre le había enseñado que eso era lo que debía hacerse cuando el mago se había mostrado clemente.

Un escalofrío recorrió su espalda cundo besó la túnica del mago, pero no se notó debido a que aún seguía algo tembloroso debido a la duración del castigo.

- Bien Severus – dijo Lord Voldemort con voz satisfecha posando su blanca mano en la cabeza del muchacho como un sacerdote que le estuviera perdonando por sus pecados – espero que no cometas más estupideces. Y prepara a tus compañeros, hoy en la noche será la presentación oficial.

Severus salió del lugar prácticamente arrastrándose, quería salir corriendo pero tuvo que detenerse de nuevo en el umbral de la puerta para hacer una nueva reverencia a su señor, así lo exigía el "protocolo", se dirigió a su habitación apoyándose en las paredes y en las barandas de las escaleras, por lo que demoró alrededor de media hora en lograr llegar a su cama.

Una vez allí abrió su baúl para sacar algunas pociones para su uso personal, utilizar la poción curadora de su invención en ese momento sería inapropiado, obviamente el Señor Tenebroso y Lucius se preguntarían como se habría curado tan rápido de ese castigo, el cruciatus no dejaba heridas externas (a menos de que te golpearas con algo al caer) por lo que usar pociones tópicas sería ridículo, por lo que Severus decidió simplemente tomar una poción analgésica, por lo menos el dolor no sería un impedimento para dormir.

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(1) La explicación de la poción paralizante se encuentra en algún capítulo de este mismo fic, pero como no me acuerdo donde se encuentra aquí la vuelvo a poner

Poción paralizante: en un principio se consideraba como una poción de tortura mental debido a que paralizaba la víctima pero la dejaba consciente; luego se descubrió que también aumentaba enormemente la sensibilidad, haciendo que maldiciones sencillas surtieran efectos tremendos por lo que pasó a ser una poción de tortura combinada. La principal base de la poción es la cicuta que aunque los antiguos la usaban como un veneno para causar la muerte; si se mezcla con mandrágora y eucalipto, los efectos dejan de ser mortales y pasan a ser paralizantes. Si la cantidad de poción suministrada es mayor a ¼ del contenido de un caldero de 10 pulgadas, la víctima morirá de una muerte muy dolorosa.

Bueno, hasta aquí fue el capítulo (les advertí que era cortito), por fin apareció Voldemort con su castigo y el pobre Severus va de mal en peor.

Para el próximo capítulo ya terminarán las vacaciones de Semana Santa por lo que regresarán a Hogwarts así que ¿Qué desean que le pase a Severus en el colegio?, ¿Qué tenga más detenciones?, ¿Más problemas?, ¿Con quién?, ¿Con los merodeadores, con Anabel y sus compañeros de curso o con los aspirantes a mortífagos? (les dije que la inspiración me había abandonado así que necesito urgentemente una lluvia de ideas)

Ahora sí las Respuestas a los Reviews!!!! Pero antes…

¡¡¡¡¡¡¡¡YA PUEDO RECIBIR REVIEWS AN"NIMOS!!!!!

Wirine: ¡Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior!. Como pudiste leer estabas en lo cierto (el pobre recibió mas crucio). Por esta vez el Lord no quiso hacer algo refinado, siguió con lo de siempre… Estoy de acuerdo contigo en que si severus no fuera tan importante para ellos, hace mucho tiempo que estaría tres metros bajo tierra.

Ya ves como es Lucius el muy…mira lo que le hizo hacer a Severus… Esta vez intenté subirlo un poco más rápido (por aquello del fin de las vacaciones) aunque me temo que el capítulo quedó como cortito… (No sé el contenido pero ya ves… mi musa no se digna a regresar)… por el comp. Ya no hay problema ¡¡¡¡TENGO UNO NUEVO!!!, así que no será disculpa en el futuro…

No me pareció malo tu review… me encantó!!!

Eris Membrana: MUCHAS GRACIAS!!!!!, Espero que hayas disfrutado el capítulo.

Marth MT: De todas maneras no te perdiste de mucho con el daño de tu comp. (Por lo menos en mis fics… ya que por aquí pasó lo mismo). ¡Me hace muy feliz que te haya gustado el capítulo XV! (perdona porque me siguen saliendo cortitos pero no puedo evitarlo…) Espero que Lucius no se atreva a tocarle una pluma a Galatea (pero quien sabe y hasta se atreve el muy…).

Lo de los mortífagos es que al parecer están teniendo mucha actividad, y sí Severus sabe que la familia Black esta MUY relacionada con los mortífagos, pero también sabe que Sirius es considerado un "traidor" (creo que lo miraron mal desde que entró a Gryffindor y se hizo amigo de James)… Sí tenías razón en cuanto lo que haría Lucius y Voldemort (tal parece que los mortífagos son algo predecibles…)

Vale por las lechugas, (me sirven en la ensalada XD)

Como pudiste ver tus deseos son órdenes: ya subí el nuevo programa de Hablemos de.. Que por cierto ya noté que leíste.. O.O que rápida, ¿qué soy buena escritora?... ¡GRACIAS! (me haces sonrojar)… ¡¡¡con un solo review tuyo tengo como para 15 hojas de Word!!! (Lo que me alega mucho) y no.. no me parece largo (me gusta así, le puedo poner más cosas =)), al que le parece largo es a severus, pero el es tan quejetas que lo ignoro (te sugiero que hagas lo mismo.. de todas maneras él debe obedecerme)

En cuanto a los reviews de tus historias estoy en eso, (intenté poner uno ayer pero no funcionaba Internet ), en todo caso están muy buenas y yo también espero que las continúes ;).

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Porfaaaaaaa necesito ideas sobre lo que desean que le pase a Severus en Hogwarts….