OK después de un retiro y de darme cuenta q este fic no está tan bien
edificado y expresado para un angst que haría llorar. Y para compenzar eso,
haré otro ff angst es megarecontratriste, en realidad no tiene el romance
a full, tanto como de en el teatro de parís, pero tiene. Próximamente:
"Friends in the dark" es como el día después de mañana creo que así es el
título. Es que es sobre esta época, la tercera guerra mundial, 3 amigos
distintos y el fin del mundo. Podría llamarse también: "El principio del
final" o algo así.
Bien después de tanta habladuría el fic.
"Cuando la luna se tiñe de rojo"
Cap 4: ¿Culpable o inocente? II
By: Jul Tao
"La-ra-la-rala-la-la-la..." Un niño pequeño tarareaba una canción en un cuarto oscuro. Las ventanas estaban clavadas con maderos y la puerta cerrada desde adentro con llave.
Afuera se escuchaban entrar unos gritos, fuertes y graves. Llenos de palabras ofensivas, de rabia contenida.
"No debes preocuparte..." El niño peliazulado ahora cantaba, cuya voz era opacada y desafinada por unos jadeos y llantos que contenía en sus labios rojos y húmedos por las gotas que recorrian su rostro y llegaban allí, para desaparecer. Ojalá el dolor desapareciera así de rápido, ojalá las personas no sintieran tristeza, ¡ojalá todo se arreglara con pocas palabras!, sin gritos y sin peleas a las que estaba acostumbrado.
"Duerme, y mañana despertarás...y todo... será un sueño..." El niño de tan sólo 5 años lloraba con amargura. Tapaba sus orejitas con sus blancas manos, llenas de llagas por esfuerzo de trabajo forzado y por abusos físicos que sufría constantemente. Sus ojos cerrados, sentado en un rincón se mecía para clamarse, mientras los gritos de sus padres aumentaban más y más, como lloraba y no quería escuchar, así cantaba la canción, más fuerte para opacar el sonido de las cosas tiradas, rompiéndose, de los golpes y el tormento.
"Todo será un sueño...y todo estará bien...estaré contigo siempre, no llores más mi cielo..." La canción de cuna que alguna vez había escuchado cantar una madre a su niño, esa clase de madres que jamás conoció, la guardaba en su frágil corazón, imaginando en las noches a una madre que lo mecía en su regazo cantándole, una familia verdadera, como la de sus compañeros imaginando a una muñeca de trapo que encontró en el ático mientras lloraba de noche diciéndole madre y cuanto la quería mientras el cielo oscurecía acompañándolo para que no se sintiera solo.
"¡No estarás solo...nunca mi cielo y todo!.."Gritaba con la fuerza que sus pulmones permitían a su llanto contener, para no derrumbarse en una pesadilla que día a día vivía sin pedir.
"¡Y TODO...ESTARÁ BIEN! NO LLORRES MÁS MI CIELO..."- Su canción se llegaba a escuchar por toda la casa, y fue disminuyendo con los gritos, más una puerta abriéndose de golpe fue lo único que se escuchó.
-¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ ESE MALDITO MOCOSO!!!!?-El padre robusto y fuerte de Horo recorría los pasillos de la casa buscando al culpable de aquella canción. Su odio al pequeño sólo aumentaba y era comparable con la infinidad de la nada, negra como sus ojos.
Horo-horo había disminuido su voz hasta un doloroso murmullo, que contenía cada vez más terror, miedo y desesperación, al escuchar los pasos más cerca de él y la habitación. El llanto de bebé de su hermana confundían a su padre por momentos, y ese inocente reclamo iba aumentando.
-¡¡¡QUÉ ALGUIEN CALLE A ESA BASTARDA!!! ¡¡¡CÁLLATE, CÁLLATE, CÁLLATE!!!- Repetía la madre en el cuarto perdiendo la paciencia que le quedaba, escuchándose los golpes que esta le proporcionaba a una criatura de tan sólo 2 años de edad.
No quería que lo encontraran, no quería que lo obligaran a trabajar, que lo golpearan, que lo dejaran sin comer por un tiempo, que lo tocaran de aquella manera que le daba repuganacia y miedo, que le obligaran a hacer cosas forzosas aún estando enfermo, a vestir arapos en invierno y comer comida de perros o las sobras, que se rieran de su desgracia, que lo hicieran dormir en un ático lleno de arañas y cucarachas, donde ni la luna ni el sol puede ver. No qería ver sufrir a su hermana, sabía que cuando ella sea grande sería su nuevo juguete, que le harían las mismas perverciones que hacían con él, pero ya no, ya no más.
"No llores más mi cielo, que contigo estaré..."seguía cantando mientras votó hacia abajo una de las maderas que había podido sacar con mucho esfuerzo sangrando sus delicadas manos y embarrando las maderas de la ventana, llegando a llamar la atención de los padres que de inmediato bajaron. Horo salió y entró al cuarto de Pilika, la tomó y corrió a la cocina, abrió la garrafa de gas y tomó un cerillo y su caja.
"No debes preocuparte, que no estarás triste nunca más..." El padre y la madre lo habían visto se dirigieron hacia él con la intención de golpearlo, pero este los esquivó y antes de salir de la casa prendío y votó adentro el cerillo y cerró la puerta de afuera sabiendo lo que hacía. Corrió lo mas lejos de la casa posible tropezando y llorando su angustia mientras llevaba en su brazos a su hermanita que aún lloraba, manchando su blanca cobija con la que estaba envuelta con la sangre de sus manos, que chorreaban al haber sacado la madera. Desde lejos se veía como su casa se quemaba, y las llamas la carcomían.
"No estarás solo...nunca mi cielo...y todo... estará bien. No llores más mi cielo...que contigo...estaré, y en mis brazos...yo te querré"
Calmaba el llanto de su hermana que se oía romper la paz del bosque aquella noche fría, del 24 de diciembre. Cuando odió la navidad como nunca antes y para siempre.
Los años pasaron, de su casa a la de un horfelinato y luego adoptados y enviados a su tierra natal, donde los vagos recuerdos de la noche que había matado a sus padres quedaban. Su hermana crecía rápido, y su curiosidad por saber de sus padres la hacían hacer preguntas que no eran contestadas sin nada más que mentiras, creyendo que fueron asesinados aquella noche buena por unos ladrones y al salvarlos a los 2 murieron y no había otra prueba que las manchas de sangre de su cobija blanca, que eran unas buenas personas y padres que los atendían y cuidaban como un tesoro invaluable, Horo sabía que no era cierto pero quería que así fuera, pues en su mundo irreal que desde niño tenía, mostraba una infancia feliz, con padres buenos y navidades divertidas. Hasta él mismo se creyó su mentira, y la verdad no salió a flote nunca, pues era así su surrealismo que no distinguía si mentía o no y la verdad se dudaba, y eso fue todo para ya no tener más sentimientos que no sean mentiras. Fue educado y adoptado por una familia, era una de chamanes y aprendió ese arte con facilidad, su hermana sabía que no eran sus padres pero los amaba como tales. Pero de nuevo ese recuerdo de la noche lo atormentaba, pesadilla tras pesadilla, podía escuchar gritos desde una casa en llamas pidiendo auxilio, llorando, más se lo merecían y no tenía por qué ayudarlos. Aprendió a controlar la culpa, y así siguió, pero alguien sabía que el los había matado. Por mala suerte esa persona era millonaria, además de también ser un asesino. Pronto con la muerte de sus padres adoptivos tuvo que conseguir dinero. El hombre que alguna vez descubrió su secreto y juró silencio le prepuso una noche en un bar, aún cuando tenía tan sólo 13 años, trabajar para él, eso era decir, matar a la gente por dinero.
"No lo haré" Decía mientras pagaba su mínima cuenta a un cantinero que había visto a tantos sufridos que no le asombraba nada.
"Vamos Horo" Dijo el alto hombre de cien amenazante mietras pagaba su cuenta y la del chico
"No tengo por qué, prefiero morir por pobre a ser un asesino" dijo mietras guardaba un poco del dinero que tenía, y era poco, y no podía sustentar la educación, el techo, la comida y a su hermana con lo poco que tenían.
"Pero ya lo eres" escuchó, le dio a su alma con algo tan duro, retrocedió en su camino y lo agarró por la camisa aún este siendo más alto.
"¡Escúchame bien! no lo haré!"
"Ah no?, si no lo haces alguien pagará muy caro, y no serás tu" Dijo deteniendo los pasos de Horo que se marchaba indignado.
"No me interesan las personas y que le harás?" preguntó con el sarcasmo requerrido para la artimaña con la que estaba tratando.
"No?...pues le pasará esto" Tomó el vaso del que bebía y lo tiró contra la pared, llamando la atención de los presentes la mayoría ebrios tratando de olvidar a un amor devastador. Se rompió el vaso en partes pequeñas "Y sabes a quien, si no lo haces le diré a tu hermana quien mató a sus padres, claro que antes de hacerle lo mismo que hice con el vaso"
Tal vez, no, estaba seguro que la única cosa que quería en la vida, esta perra e inmunda vida, era a su hermana. Fue eso suficiente para aceptar el trarto, pues además necesitaba dinero.
"De acuerdo"
"Bien, no te arrepentirás" Salió del lugar victorioso.
No pasó mucho tiempo 2 años a lo mucho, se había vuelto un profecional, el inocente y lindo Horo de día, el cruel y despiadado asesino de noche, arma tras arma, delito tras delito, tortura tras tortura, sin emoción alguna pasaban las vidas sin respetarlas, pero estaba consiente del sufrimiento eterno que le esperaba al morir, desde niño, desde la noche de la muerte de sus padres. Cada pago era sólido, su hermana preguntaba de donde sacaba el dinero, él decía que se lo ganaba "honrradamente" incluyendo trabajos que cambiaban o no existían en el pueblo. Al terminar había logrado sonreir de satisfacción siendo observado por callejones obscuros y ratas de la basura, al tener un "trabajo bien hecho" sonreía desquiciado, pero sabía que no debía, sabía que eso le dolía, pero sabía que si no lo hacía su tesoro sería robado y lanzado al mar, cuantas veces no se había arrepentido, pensando que él hacía eso mismo que quería evitar, cuantos padres y hermanos habrían llorado las muertes, cuantos hijos y nietos, cuantas esposas y esposos, a quienes les había arrebatado como un videojuego donde matas a los malos, a un ser que aún habiendo matado, robado o sin hacer nada no mercía morir para hacer morir en vida a inocentes. Y ya dejó de contar las noches de pesadillas, ahora sólo contaba las noches que por únicas veces dormía en paz. Un juicio final era el que veía, donde el inocente o el culpable recibía lo que merecía. Y otro trabajo, otro más.
"Que bueno que llegaste"Habló el hombre del bar, una sala espectral se distinguía en una gélida oscuridad, tapando el rostro de satán.
"Que es esta vez" Habló frío y con el ceño fruncido, en un ángel negro se había convertido, dejando sus vestiduras blancas para llamarse el ángel del infierno.
"Si, es un nuevo trabajo, y necesito tu poder como chaman"
"Habla calro"
"El objetivo es un chico, de tu edad, un poco menos. Según sé participará en el tormeo de chamanes, tu sueño es construir un gran campo de plantas, pues siendo el shaman king lo lograrás. De paso quiero que cabes con ese muchacho, me dará problemas en el futuro"
"Y sólo tengo que presentarme y ya"
"Ese torneo es muy difícil. Es perfecta excusa, quiero que lo elimines depués del torneo, no en él. Quiero que vayas a Tokio para las preliminares, gánalas. Frente a la casa Asakura, o en un lugar donde se encuentre Yoh Asakura, haste al desmayado, que te lleve a su casa, háganse amigos..."
"Y después lo acabo"
"No, el no es el objetivo, aunque tenga tu edad y sea poderoso, es un pobre infeliz q aunque quisiera no pagaría a alguien para matarlo. Te daré los datos de los que conocerás, pero nuestro objetivo es más grande. Él está aficionado a destruir a Yoh Asakura, es Len Tao. Quiero que una vez al conocerlo, no importa como pero después del torneo o en una de las peleas del mismo si te toca con él has lo posible por destruirlo"
"Lo posible?" ironía en su voz brotó.
"Es mejor que seas algo así como su aliado, pues este muchacho es muy difícil de matar. Por eso te lo encomiendo a tí"
Horo se marchó, eso significaba que lo haría.
"Con que Len Tao"
Y así se dirigió al dichoso torneo. Todo salió de acuerdo al plan, con exepción de que ya en la casa Asakura, unos zombis de los Tao lo atacaron, no era exactamente a él, pero ya se habían enterado de que alguien que en esa casa estaba trataba de matar a su descendiente. Yoh le dijo que lo habían estado siguiendo, que él era el entrometido, tuvo que hacerse al tonto, pero sabía ello y lo atacaban también porque pensaban que el propio Asakura era el que quería eliminarlo del mapa. Aunque sólo en una cosa tuvo razón, el de que sería buen actor, no es que sería buen actor, es que ya lo era, fingía su caracter y todo lo que hacía, cuando en realidad era otra persona, sabía actuar muy bien delante de aquel ingenuo.
Luego llegó el día y conoció a Len Tao. Yoh trajo a un muchacho notablemente dotado por la naturaleza.
"Cállense, hacen mucho escándalo" Unos ojos entre verde y amarillo lo vieron, y le pareció que lo atravesaba y podía ver su pasado, y las mentiras se aclaraban, y en algo estuvo seguro, ese chico lo atraía tanto mental como físicamente y a ¿quien no? Claro que no era tonto como apra no entender que era algo como "amor como a primera vista" eso de ...'como, pero si es hombre' y bla, bla, bla era para ridículos cursis.
"...y tú, quien eres"
"Len Tao, lo recordarás fácilemte" Así que ese era Len Tao, ahora veía porque le habían dicho que sería duro de matar y para que "enamorarse" (como si el dichoso amor existiera) al fin y al cabo tendría que matarlo, pero podía utilizarlo un poco antes de ello, como ya lo había hecho con otros.
Fue su equivocación el gran error, el amor existía. El torneo pasó sin un ganador preciso, y lo volvió a ver. Supo que él lo amaba, que había llegado a su corazón frío y abierto la llave, y jamás se olvidaría el sabor de sus labios la primera vez que se besaron. Lo amaba mucho, pero no más que a su hermana.
"No lo haré"
"Qué"
"Que no mataré a Len Tao"
"Que tu quieras revolcarte con él no es mi problema hicimos un trato y yo te pagué no puedes dejarlo"
"Te devolveré tu dinero, pero no lo haré"
"Pensé que estabas utilizando el afecto que tenía hacia a tí, ya sabes, para no inculparte o algo así. Lo harás, o tu hermana será la paga de tu traición"
"No te atreverías"
El hombre tronó sus dedos y apareció tras de él un hombre que agarraba a Pilika, estaba dormida.
"Lo harás?" Preguntó el demonio encarnado
"¡¡¡Sueltala!!!!" el hombre puso un arma mortal apuntando a su cabeza.
"Lo haré" Dijo de pronto como si heso fuese el fin de su vida.
"Bien" el hombre la dejó en brazos de su hermano.
Horo tenía un plazo, 3 meses. Pero esperaría, más el incidente de la navidad lo haría todo más difícil.
"Oye y mi regalo?" preguntaba inocente e infantil Horo-horo al no haber recibido algo de Len
"El tuyo es especial, te lo daré esta noche" Se sonrojó y no dijo nada, mas las personas exclamaban cosas, mientras Hanna reía. Es que por primera vez conoció la amistad y la felicidad de un hogar sincero, pero quien le decía que no era sólo apariencia. ¿Y qué le iba a dar? su mente imaginaba cosas que lo erizaban y lo acaloraban, es mas lo excitaban.
Había acabado todo, hermoso y sencillo, que bella fue esa noche. Cuando se dirigía a dormir sin tener sueño abrío en silencio la puerta que daba a su recámara. Estaba en penumbras, y una persona lo esperaba.
"Pensé que te habías ido a dormir"
"Tengo que darte tu regalo ¿lo olvidas?"
"Mi-mi...regalo"
"Ajá" se acercó a él lentamente con una sonrisa mailicosa en su rostro.
"¿Y qué es?" 'como si no lo supiera'
"Pues yo baka" Lo suponía, se entregaría. No supo más, el recuerdo que en sus sueños se transmitían se cortaba y combinaba. Sólo se veían a Len y a él en un futón desecho, besándose, acariciándose, jugando, los jadeos, los gemidos, todo volvía a revivir, fue lo mejor que le pudo haber pasado, sentía de nuevo su piel en sus manos, su aliento en sus labios, su lengua en su cuerpo y en su boca en un movimiento cálido y sensual y a él dentro su cuerpo. No había nada ni nadie, un vacío similar a la nada todo negro era el contraste de aquel erótico momento, que combinaba con ráfagas de imágenes de una pantera y un lobo azul, mordiéndose y revolcándose. Y así se sobreponían cuando Len gemía veía a la pantera rugir mientras el lobo la arañaba, y así se combinaban dando paso a una imaginación descontrolada. Sus labios tomando lo que no era suyo para volverlo tal, su cuerpo respondiendo a los instintos naturales. Su mente y su razón desapareciendo en la inmesidad dando paso sólo a la pasión y al deseo.
Poco duró la gloria de aquel recuerdo para dar paso al final, al que ahora lo atormentaba cada segundo de su existencia.
En una finca de los Tao por la noche.
"Horo-horo ¿por qué?" preguntaba triste y decepcionado.
"No te debo explicaciones" Agarraba una pistola y apuntaba a Len de manera amenazante y fría cual hielo.
"Estonces me utilizabas" Lloraba, nunca lo había visto llorar y le partió el alma verlo así
"Lo siento" Jaló el gatillo y mientras la bala recorría su camino rápido la fracción de segundo se hizo milenios, sus ojos ahora cerrados no tardaron en llorar. Dio donde apuntó, la cabeza de Len fue traspasada y murió al instante. Horo dejó caer la pistola fue hasta el inerte cuerpo de su amado. ¿Qué había hecho? ¿había matado al ser más preciado para él? un aujero que comía vivo su corazón que sentía en el pecho. Se arrodilló y por última vez acarició sus cabellos, manchándose de sangre las manos, como ya lo había hecho tantas veces. Hizo que cerrara los ojos abiertos sin antes verlos sin su resplandor, sin ese fuego que veía quemándose dentro. Todas las veces que peleó con él, que habló, que discutió, que se besó, que lo miró, que lo poseyó todo pasaba rápido en su memoria, tornando todo más frustrante y triste de lo que ya era. Y como despedida final besó su tibios labios por última vez, para no volver a tenerlos más.
Lo sé, lo se está más pésimo que los demas, es que aún así tenía que actualizar ya no? pero que digo me reclamo a mi misma por no hacer llorar y salgo con lago peor, soy un desastre, y para decirme si me equivoco o no me mandan reviwes onegai, es que la verdad me dio que esto terminará pronto. A lo máximo 6 capítulos más osea serían 9 o 10 capis si eso serán 10. Bueno para las duras críticas aquí estoy, y si quieren lemon en esto pues digan que por ahí acomodo algo. y perdón por no responder personalizado, pero es que medio que no se, el próximo capítulo responderé reviews, no me maten por eso (y por toda la cochinada de fic que acabo de escribir) Sayonara!!!
Bien después de tanta habladuría el fic.
"Cuando la luna se tiñe de rojo"
Cap 4: ¿Culpable o inocente? II
By: Jul Tao
"La-ra-la-rala-la-la-la..." Un niño pequeño tarareaba una canción en un cuarto oscuro. Las ventanas estaban clavadas con maderos y la puerta cerrada desde adentro con llave.
Afuera se escuchaban entrar unos gritos, fuertes y graves. Llenos de palabras ofensivas, de rabia contenida.
"No debes preocuparte..." El niño peliazulado ahora cantaba, cuya voz era opacada y desafinada por unos jadeos y llantos que contenía en sus labios rojos y húmedos por las gotas que recorrian su rostro y llegaban allí, para desaparecer. Ojalá el dolor desapareciera así de rápido, ojalá las personas no sintieran tristeza, ¡ojalá todo se arreglara con pocas palabras!, sin gritos y sin peleas a las que estaba acostumbrado.
"Duerme, y mañana despertarás...y todo... será un sueño..." El niño de tan sólo 5 años lloraba con amargura. Tapaba sus orejitas con sus blancas manos, llenas de llagas por esfuerzo de trabajo forzado y por abusos físicos que sufría constantemente. Sus ojos cerrados, sentado en un rincón se mecía para clamarse, mientras los gritos de sus padres aumentaban más y más, como lloraba y no quería escuchar, así cantaba la canción, más fuerte para opacar el sonido de las cosas tiradas, rompiéndose, de los golpes y el tormento.
"Todo será un sueño...y todo estará bien...estaré contigo siempre, no llores más mi cielo..." La canción de cuna que alguna vez había escuchado cantar una madre a su niño, esa clase de madres que jamás conoció, la guardaba en su frágil corazón, imaginando en las noches a una madre que lo mecía en su regazo cantándole, una familia verdadera, como la de sus compañeros imaginando a una muñeca de trapo que encontró en el ático mientras lloraba de noche diciéndole madre y cuanto la quería mientras el cielo oscurecía acompañándolo para que no se sintiera solo.
"¡No estarás solo...nunca mi cielo y todo!.."Gritaba con la fuerza que sus pulmones permitían a su llanto contener, para no derrumbarse en una pesadilla que día a día vivía sin pedir.
"¡Y TODO...ESTARÁ BIEN! NO LLORRES MÁS MI CIELO..."- Su canción se llegaba a escuchar por toda la casa, y fue disminuyendo con los gritos, más una puerta abriéndose de golpe fue lo único que se escuchó.
-¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ ESE MALDITO MOCOSO!!!!?-El padre robusto y fuerte de Horo recorría los pasillos de la casa buscando al culpable de aquella canción. Su odio al pequeño sólo aumentaba y era comparable con la infinidad de la nada, negra como sus ojos.
Horo-horo había disminuido su voz hasta un doloroso murmullo, que contenía cada vez más terror, miedo y desesperación, al escuchar los pasos más cerca de él y la habitación. El llanto de bebé de su hermana confundían a su padre por momentos, y ese inocente reclamo iba aumentando.
-¡¡¡QUÉ ALGUIEN CALLE A ESA BASTARDA!!! ¡¡¡CÁLLATE, CÁLLATE, CÁLLATE!!!- Repetía la madre en el cuarto perdiendo la paciencia que le quedaba, escuchándose los golpes que esta le proporcionaba a una criatura de tan sólo 2 años de edad.
No quería que lo encontraran, no quería que lo obligaran a trabajar, que lo golpearan, que lo dejaran sin comer por un tiempo, que lo tocaran de aquella manera que le daba repuganacia y miedo, que le obligaran a hacer cosas forzosas aún estando enfermo, a vestir arapos en invierno y comer comida de perros o las sobras, que se rieran de su desgracia, que lo hicieran dormir en un ático lleno de arañas y cucarachas, donde ni la luna ni el sol puede ver. No qería ver sufrir a su hermana, sabía que cuando ella sea grande sería su nuevo juguete, que le harían las mismas perverciones que hacían con él, pero ya no, ya no más.
"No llores más mi cielo, que contigo estaré..."seguía cantando mientras votó hacia abajo una de las maderas que había podido sacar con mucho esfuerzo sangrando sus delicadas manos y embarrando las maderas de la ventana, llegando a llamar la atención de los padres que de inmediato bajaron. Horo salió y entró al cuarto de Pilika, la tomó y corrió a la cocina, abrió la garrafa de gas y tomó un cerillo y su caja.
"No debes preocuparte, que no estarás triste nunca más..." El padre y la madre lo habían visto se dirigieron hacia él con la intención de golpearlo, pero este los esquivó y antes de salir de la casa prendío y votó adentro el cerillo y cerró la puerta de afuera sabiendo lo que hacía. Corrió lo mas lejos de la casa posible tropezando y llorando su angustia mientras llevaba en su brazos a su hermanita que aún lloraba, manchando su blanca cobija con la que estaba envuelta con la sangre de sus manos, que chorreaban al haber sacado la madera. Desde lejos se veía como su casa se quemaba, y las llamas la carcomían.
"No estarás solo...nunca mi cielo...y todo... estará bien. No llores más mi cielo...que contigo...estaré, y en mis brazos...yo te querré"
Calmaba el llanto de su hermana que se oía romper la paz del bosque aquella noche fría, del 24 de diciembre. Cuando odió la navidad como nunca antes y para siempre.
Los años pasaron, de su casa a la de un horfelinato y luego adoptados y enviados a su tierra natal, donde los vagos recuerdos de la noche que había matado a sus padres quedaban. Su hermana crecía rápido, y su curiosidad por saber de sus padres la hacían hacer preguntas que no eran contestadas sin nada más que mentiras, creyendo que fueron asesinados aquella noche buena por unos ladrones y al salvarlos a los 2 murieron y no había otra prueba que las manchas de sangre de su cobija blanca, que eran unas buenas personas y padres que los atendían y cuidaban como un tesoro invaluable, Horo sabía que no era cierto pero quería que así fuera, pues en su mundo irreal que desde niño tenía, mostraba una infancia feliz, con padres buenos y navidades divertidas. Hasta él mismo se creyó su mentira, y la verdad no salió a flote nunca, pues era así su surrealismo que no distinguía si mentía o no y la verdad se dudaba, y eso fue todo para ya no tener más sentimientos que no sean mentiras. Fue educado y adoptado por una familia, era una de chamanes y aprendió ese arte con facilidad, su hermana sabía que no eran sus padres pero los amaba como tales. Pero de nuevo ese recuerdo de la noche lo atormentaba, pesadilla tras pesadilla, podía escuchar gritos desde una casa en llamas pidiendo auxilio, llorando, más se lo merecían y no tenía por qué ayudarlos. Aprendió a controlar la culpa, y así siguió, pero alguien sabía que el los había matado. Por mala suerte esa persona era millonaria, además de también ser un asesino. Pronto con la muerte de sus padres adoptivos tuvo que conseguir dinero. El hombre que alguna vez descubrió su secreto y juró silencio le prepuso una noche en un bar, aún cuando tenía tan sólo 13 años, trabajar para él, eso era decir, matar a la gente por dinero.
"No lo haré" Decía mientras pagaba su mínima cuenta a un cantinero que había visto a tantos sufridos que no le asombraba nada.
"Vamos Horo" Dijo el alto hombre de cien amenazante mietras pagaba su cuenta y la del chico
"No tengo por qué, prefiero morir por pobre a ser un asesino" dijo mietras guardaba un poco del dinero que tenía, y era poco, y no podía sustentar la educación, el techo, la comida y a su hermana con lo poco que tenían.
"Pero ya lo eres" escuchó, le dio a su alma con algo tan duro, retrocedió en su camino y lo agarró por la camisa aún este siendo más alto.
"¡Escúchame bien! no lo haré!"
"Ah no?, si no lo haces alguien pagará muy caro, y no serás tu" Dijo deteniendo los pasos de Horo que se marchaba indignado.
"No me interesan las personas y que le harás?" preguntó con el sarcasmo requerrido para la artimaña con la que estaba tratando.
"No?...pues le pasará esto" Tomó el vaso del que bebía y lo tiró contra la pared, llamando la atención de los presentes la mayoría ebrios tratando de olvidar a un amor devastador. Se rompió el vaso en partes pequeñas "Y sabes a quien, si no lo haces le diré a tu hermana quien mató a sus padres, claro que antes de hacerle lo mismo que hice con el vaso"
Tal vez, no, estaba seguro que la única cosa que quería en la vida, esta perra e inmunda vida, era a su hermana. Fue eso suficiente para aceptar el trarto, pues además necesitaba dinero.
"De acuerdo"
"Bien, no te arrepentirás" Salió del lugar victorioso.
No pasó mucho tiempo 2 años a lo mucho, se había vuelto un profecional, el inocente y lindo Horo de día, el cruel y despiadado asesino de noche, arma tras arma, delito tras delito, tortura tras tortura, sin emoción alguna pasaban las vidas sin respetarlas, pero estaba consiente del sufrimiento eterno que le esperaba al morir, desde niño, desde la noche de la muerte de sus padres. Cada pago era sólido, su hermana preguntaba de donde sacaba el dinero, él decía que se lo ganaba "honrradamente" incluyendo trabajos que cambiaban o no existían en el pueblo. Al terminar había logrado sonreir de satisfacción siendo observado por callejones obscuros y ratas de la basura, al tener un "trabajo bien hecho" sonreía desquiciado, pero sabía que no debía, sabía que eso le dolía, pero sabía que si no lo hacía su tesoro sería robado y lanzado al mar, cuantas veces no se había arrepentido, pensando que él hacía eso mismo que quería evitar, cuantos padres y hermanos habrían llorado las muertes, cuantos hijos y nietos, cuantas esposas y esposos, a quienes les había arrebatado como un videojuego donde matas a los malos, a un ser que aún habiendo matado, robado o sin hacer nada no mercía morir para hacer morir en vida a inocentes. Y ya dejó de contar las noches de pesadillas, ahora sólo contaba las noches que por únicas veces dormía en paz. Un juicio final era el que veía, donde el inocente o el culpable recibía lo que merecía. Y otro trabajo, otro más.
"Que bueno que llegaste"Habló el hombre del bar, una sala espectral se distinguía en una gélida oscuridad, tapando el rostro de satán.
"Que es esta vez" Habló frío y con el ceño fruncido, en un ángel negro se había convertido, dejando sus vestiduras blancas para llamarse el ángel del infierno.
"Si, es un nuevo trabajo, y necesito tu poder como chaman"
"Habla calro"
"El objetivo es un chico, de tu edad, un poco menos. Según sé participará en el tormeo de chamanes, tu sueño es construir un gran campo de plantas, pues siendo el shaman king lo lograrás. De paso quiero que cabes con ese muchacho, me dará problemas en el futuro"
"Y sólo tengo que presentarme y ya"
"Ese torneo es muy difícil. Es perfecta excusa, quiero que lo elimines depués del torneo, no en él. Quiero que vayas a Tokio para las preliminares, gánalas. Frente a la casa Asakura, o en un lugar donde se encuentre Yoh Asakura, haste al desmayado, que te lleve a su casa, háganse amigos..."
"Y después lo acabo"
"No, el no es el objetivo, aunque tenga tu edad y sea poderoso, es un pobre infeliz q aunque quisiera no pagaría a alguien para matarlo. Te daré los datos de los que conocerás, pero nuestro objetivo es más grande. Él está aficionado a destruir a Yoh Asakura, es Len Tao. Quiero que una vez al conocerlo, no importa como pero después del torneo o en una de las peleas del mismo si te toca con él has lo posible por destruirlo"
"Lo posible?" ironía en su voz brotó.
"Es mejor que seas algo así como su aliado, pues este muchacho es muy difícil de matar. Por eso te lo encomiendo a tí"
Horo se marchó, eso significaba que lo haría.
"Con que Len Tao"
Y así se dirigió al dichoso torneo. Todo salió de acuerdo al plan, con exepción de que ya en la casa Asakura, unos zombis de los Tao lo atacaron, no era exactamente a él, pero ya se habían enterado de que alguien que en esa casa estaba trataba de matar a su descendiente. Yoh le dijo que lo habían estado siguiendo, que él era el entrometido, tuvo que hacerse al tonto, pero sabía ello y lo atacaban también porque pensaban que el propio Asakura era el que quería eliminarlo del mapa. Aunque sólo en una cosa tuvo razón, el de que sería buen actor, no es que sería buen actor, es que ya lo era, fingía su caracter y todo lo que hacía, cuando en realidad era otra persona, sabía actuar muy bien delante de aquel ingenuo.
Luego llegó el día y conoció a Len Tao. Yoh trajo a un muchacho notablemente dotado por la naturaleza.
"Cállense, hacen mucho escándalo" Unos ojos entre verde y amarillo lo vieron, y le pareció que lo atravesaba y podía ver su pasado, y las mentiras se aclaraban, y en algo estuvo seguro, ese chico lo atraía tanto mental como físicamente y a ¿quien no? Claro que no era tonto como apra no entender que era algo como "amor como a primera vista" eso de ...'como, pero si es hombre' y bla, bla, bla era para ridículos cursis.
"...y tú, quien eres"
"Len Tao, lo recordarás fácilemte" Así que ese era Len Tao, ahora veía porque le habían dicho que sería duro de matar y para que "enamorarse" (como si el dichoso amor existiera) al fin y al cabo tendría que matarlo, pero podía utilizarlo un poco antes de ello, como ya lo había hecho con otros.
Fue su equivocación el gran error, el amor existía. El torneo pasó sin un ganador preciso, y lo volvió a ver. Supo que él lo amaba, que había llegado a su corazón frío y abierto la llave, y jamás se olvidaría el sabor de sus labios la primera vez que se besaron. Lo amaba mucho, pero no más que a su hermana.
"No lo haré"
"Qué"
"Que no mataré a Len Tao"
"Que tu quieras revolcarte con él no es mi problema hicimos un trato y yo te pagué no puedes dejarlo"
"Te devolveré tu dinero, pero no lo haré"
"Pensé que estabas utilizando el afecto que tenía hacia a tí, ya sabes, para no inculparte o algo así. Lo harás, o tu hermana será la paga de tu traición"
"No te atreverías"
El hombre tronó sus dedos y apareció tras de él un hombre que agarraba a Pilika, estaba dormida.
"Lo harás?" Preguntó el demonio encarnado
"¡¡¡Sueltala!!!!" el hombre puso un arma mortal apuntando a su cabeza.
"Lo haré" Dijo de pronto como si heso fuese el fin de su vida.
"Bien" el hombre la dejó en brazos de su hermano.
Horo tenía un plazo, 3 meses. Pero esperaría, más el incidente de la navidad lo haría todo más difícil.
"Oye y mi regalo?" preguntaba inocente e infantil Horo-horo al no haber recibido algo de Len
"El tuyo es especial, te lo daré esta noche" Se sonrojó y no dijo nada, mas las personas exclamaban cosas, mientras Hanna reía. Es que por primera vez conoció la amistad y la felicidad de un hogar sincero, pero quien le decía que no era sólo apariencia. ¿Y qué le iba a dar? su mente imaginaba cosas que lo erizaban y lo acaloraban, es mas lo excitaban.
Había acabado todo, hermoso y sencillo, que bella fue esa noche. Cuando se dirigía a dormir sin tener sueño abrío en silencio la puerta que daba a su recámara. Estaba en penumbras, y una persona lo esperaba.
"Pensé que te habías ido a dormir"
"Tengo que darte tu regalo ¿lo olvidas?"
"Mi-mi...regalo"
"Ajá" se acercó a él lentamente con una sonrisa mailicosa en su rostro.
"¿Y qué es?" 'como si no lo supiera'
"Pues yo baka" Lo suponía, se entregaría. No supo más, el recuerdo que en sus sueños se transmitían se cortaba y combinaba. Sólo se veían a Len y a él en un futón desecho, besándose, acariciándose, jugando, los jadeos, los gemidos, todo volvía a revivir, fue lo mejor que le pudo haber pasado, sentía de nuevo su piel en sus manos, su aliento en sus labios, su lengua en su cuerpo y en su boca en un movimiento cálido y sensual y a él dentro su cuerpo. No había nada ni nadie, un vacío similar a la nada todo negro era el contraste de aquel erótico momento, que combinaba con ráfagas de imágenes de una pantera y un lobo azul, mordiéndose y revolcándose. Y así se sobreponían cuando Len gemía veía a la pantera rugir mientras el lobo la arañaba, y así se combinaban dando paso a una imaginación descontrolada. Sus labios tomando lo que no era suyo para volverlo tal, su cuerpo respondiendo a los instintos naturales. Su mente y su razón desapareciendo en la inmesidad dando paso sólo a la pasión y al deseo.
Poco duró la gloria de aquel recuerdo para dar paso al final, al que ahora lo atormentaba cada segundo de su existencia.
En una finca de los Tao por la noche.
"Horo-horo ¿por qué?" preguntaba triste y decepcionado.
"No te debo explicaciones" Agarraba una pistola y apuntaba a Len de manera amenazante y fría cual hielo.
"Estonces me utilizabas" Lloraba, nunca lo había visto llorar y le partió el alma verlo así
"Lo siento" Jaló el gatillo y mientras la bala recorría su camino rápido la fracción de segundo se hizo milenios, sus ojos ahora cerrados no tardaron en llorar. Dio donde apuntó, la cabeza de Len fue traspasada y murió al instante. Horo dejó caer la pistola fue hasta el inerte cuerpo de su amado. ¿Qué había hecho? ¿había matado al ser más preciado para él? un aujero que comía vivo su corazón que sentía en el pecho. Se arrodilló y por última vez acarició sus cabellos, manchándose de sangre las manos, como ya lo había hecho tantas veces. Hizo que cerrara los ojos abiertos sin antes verlos sin su resplandor, sin ese fuego que veía quemándose dentro. Todas las veces que peleó con él, que habló, que discutió, que se besó, que lo miró, que lo poseyó todo pasaba rápido en su memoria, tornando todo más frustrante y triste de lo que ya era. Y como despedida final besó su tibios labios por última vez, para no volver a tenerlos más.
Lo sé, lo se está más pésimo que los demas, es que aún así tenía que actualizar ya no? pero que digo me reclamo a mi misma por no hacer llorar y salgo con lago peor, soy un desastre, y para decirme si me equivoco o no me mandan reviwes onegai, es que la verdad me dio que esto terminará pronto. A lo máximo 6 capítulos más osea serían 9 o 10 capis si eso serán 10. Bueno para las duras críticas aquí estoy, y si quieren lemon en esto pues digan que por ahí acomodo algo. y perdón por no responder personalizado, pero es que medio que no se, el próximo capítulo responderé reviews, no me maten por eso (y por toda la cochinada de fic que acabo de escribir) Sayonara!!!
