Entre el pasado y el futuro...

Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.

Capitulo 6 El fuego de la salvación

El día de Halloween fue muy divertido. Aunque no las bromas de Pevees. El castillo realmente se veía espeluznante. Tuvimos un banquete en el que comimos de todo. Estábamos celebrando de lo lindo hasta que se escuchó algo. Un murmullo extraño. Al mirar el techo mágico del Comedor vimos un resplandor verde; no quería imaginarme lo que habría afuera. Harry se tocaba la cabeza.

-¿Qué te pasa Harry? –preguntó Hermione

-Él está aquí, -dijo Harry

De pronto la puerta se abrió de un portazo y un elfo doméstico entró corriendo y chillando. Harry lo reconoció, era Dobby.

-¡Peligro! ¡Peligro! –gritaba Dobby, -banshees, hombres lobo, trols, dementores, toda clase de monstruos entraron al castillo.

Todos los alumnos entraron en pánico y salieron corriendo; los profesores y prefectos fueron tras ellos tratando de ponerlos en orden. Nadie se dio cuenta que Harry, Hermione, Ron y yo nos habíamos quedado atrás.

-Opino que deberíamos irnos, -dijo Ron

Todos estuvimos de acuerdo y nos dirigimos a la puerta. Salimos y ya habíamos llegado al vestíbulo cuando nos topamos con la peor cosa imaginable. Todos los seres que había mencionado Dobby estaban juntos en el vestíbulo. Banshees cuyos gritos perforaban los oídos, hombres lobo que no paraban de aullar, enormes trols que golpeaban todo a su paso, y dementores en busca de recuerdos alegres.

-¿Qué vamos a hacer? –preguntó Hermione nerviosa

-Es imposible que hagamos todos los encantamientos diferentes antes de que alguno de esos seres nos ataque, -dijo Ron.

Entonces tuve una idea, sólo que no estaba segura si funcionaría.

-Harry, Ron, Hermione; -dije, -Concéntrense en que están protegidos. En que nada los puede dañar.

-Pero si sí nos puede dañar, -replicó Ron.

-Inténtenlo, -dije

Los demás asintieron

-Ahora alcen las varitas concentrados en eso y a la de tres griten: Difevite.

-Pero ese es un hechizo muy complicado, -replicó Hermione, -Ya oyeron a la profesora Evans.

-Te quieres salvar o quieres que alguno de esos seres te mate, -replicó Harry

Nuevamente asintieron

-Una... dos... ¡tres!

-¡DIFEVITE! –gritamos todos.

Frente a nosotros se alzó un muro de fuego verde que hizo que todos los seres que se acercaron a él se convirtieran en cenizas. Cuando ya no quedaba ninguno el fuego desapareció.

-No, no lo puedo creer, -dijo Harry

-Esto estuvo increíble, -dijo Ron

-¡Lo hicimos! ¡Lo hicimos! –Hermione estaba muy emocionada.

En eso llegó la Profa. Mcgonagall.

-¿Qué pasó aquí? –preguntó Mcgonagall.

En eso llegaron Snape, Lily y Dumbledore. Este último hizo la misma pregunta.

-Pues...es que... verá...nosotros –no sabíamos que decir.

-Síganme, -indicó Dumbledore

No dijimos nada, solo lo seguimos en silencio.

.

Al llegar al despacho de Dumbledore me sentí un poco nerviosa. La única razón por la que había pisado ese lugar, fue cuando recién llegué con Lily para que nos inscribieran; no es por presumir, pero siempre he sido muy bien portada.

Una vez dentro vi un fénix. Este fue hacia Harry.

-Fawkes, -murmuró Harry

Hermione y Ron estaban maravillados con el ave. Cuando Fawkes me miró voló hasta mí y comenzó a cantar. Mientras duró la canción logré olvidar la razón por la que estábamos ahí. Una vez que terminó levanté la vista y vi a los profesores. Dumbledore sonreía, Snape tenía cara de enojado, y Mcgonagall permanecía seria.

Moví el brazo y Fawkes voló de regreso a su lugar.

-Ahora sí díganme que sucedió, -dijo Dumbledore.

-De seguro planeaban alguna travesura, -sospechó Snape

-Srita. Evans, -dijo Mcgonagall

-Nos quedamos atrás, -dije yo, -Al llegar al vestíbulo nos encontramos con todos los seres que había mencionado Dobby.

-¿Y qué hicieron? –preguntó Mcgonagall

-Era obvio que no podíamos enfrentarnos a todos los monstruos por separado, -dijo Hermione.

-Así que Laila nos propuso hacer el encantamiento Difevite –dijo Ron

-Pretenden que creamos que 4 magos de 16 años crearon un escudo de fuego con suficiente energía para destruir a todos esos seres, -se burló Snape.

-Pues si, así fue, -dijo Harry

Mcgonagall estaba muy asombrada; aunque al parecer Snape no nos creía.

-Muy bien, -dijo Dumbledore, -Vayan a su sala común.

Los cuatro nos pusimos de pie y salimos. Cuando cerraba la puerta alcancé a oír.

-No puedo creer que los dejara ir, -dijo Snape

-Hay algo muy extraño en todo esto, -dijo Dumbledore

-¿Qué es? –preguntó Mcgonagall

-No sé, -dijo Dumbledore, -Pero Fawkes no canta a menos que tenga una razón para hacerlo. Algo muy extraño está pasando en este Colegio.

Mcgonagall miró al director preocupada.

-Y, -agregó él –Sospechó que nuestra alumna, Laila Evans, sabe que es.

Yo tragué saliva, ¡Dumbledore lo sabía!

Después ya no supe más porque nos fuimos.

.

Al día siguiente al terminar la clase de Defensa contra las Artes Oscuras Lily se acercó a mí.

-Laila, ¿Puedes venir un momento? –dijo ella

-Enseguida, -respondí. Recogí mis cosas y fui a su escritorio. -¿Qué ocurre?

Lily miró sobre mi hombro, como para asegurarse de que nadie nos espiaba.

-Lilian hay problemas, -dijo ella

Pues para que me llame por mi verdadero nombre deben ser graves, pensé.

-¿Qué pasó? –pregunté.

-Dumbledore sospecha, -dijo Lily, -Ayer dijo algo de que Fawkes sabía que tu eras una persona especial, y que no le habíamos dicho. También que le gustaría hablar con tu padre. Y...

-¿Qué? –pregunté yo.

-Snape ya sospecha que tu estás mintiendo, y que yo también. –dijo Lily, luego agregó, -Lilian, ¿Por qué está pasando todo esto? Tú no nos lo habías dicho.

Yo suspiré y negué con la cabeza.

-No, porque mis libros de historia no mencionan lo ocurrido el día de Halloween. Yo no sabía que esto sucedería, ni que Fawkes conocía mi verdadera identidad. Esto es peligroso; las cosas no están saliendo como las había planeado.

Lily no dijo nada. Yo salí y fui a la sala común.