Capitulo 7 Un baile muy especialHay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.Entre el pasado y el futuro...
Unas semanas después comenzaba a sentirse frío. El baile de navidad estaba cada día más cerca; no se hablaba de otra cosa. Una tarde mientras trataba de terminar de descifrar un código Aritmántico alguien se me acercó.
-Hola Laila, -dijo él.
-Hola Ron, -respondí.
-Este...¿Puedo hablar contigo un momento?
-Si, claro, -respondí.
Me puse de pie y seguí a Ron hasta un punto más alejado de la biblioteca.
-¿Qué ocurre Ron? –pregunté.
-Yo...yo...-Ron tartamudeaba, -Yo... quisiera saber si...
-¿Si qué? –pregunté yo
-¿Quieres ir al baile conmigo? –Ron se sonrojó mucho
-Ron...yo...-la verdad era que no sabía que decir, finalmente respiré hondo y me decidí, -Si, si quiero ir contigo.
-¿De veras?
-Si
-Gracias
Ambos sonreímos. Después yo volví con Hermione a la mesa para seguir haciendo el trabajo.
-¿Qué quería Ron? –preguntó Hermione sin quitar la vista del pergamino
-Quería invitarme al baile, -respondí.
-¿En serio? –preguntó Hermione.
-Mjmm, -respondí.
-¿Y qué le dijiste? –preguntó Ella
-Que si, -le respondí.
Después de eso ya no dijimos nada, solo seguimos haciendo el trabajo.
.
Llegó el día del tan esperado baile de navidad. Hermione, Ginny, Luna y yo nos encerramos en la habitación desde las cinco (el baile era a las siete). Hermione se puso una túnica fiucsia y se alisó el cabello, recogido con un gran moño rosa; Ginny llevaba una túnica azul marino, y el cabello sujeto con una banda mágica, con estrellas que brillaban de verdad; Luna una túnica púrpura, el cabello en media cola; yo me puse mi túnica verde mar y me recogí el cabello en una trenza francesa. Cuando faltaba poco para el baile salimos y encontramos a los chicos en la escalera. Harry llevaba puesta una túnica verde jade; Colin una color vino; Neville una morado oscuro; y Ron una café clara. En verdad se veían muy bien. Nos tomamos de las manos de nuestras parejas y bajamos hasta el vestíbulo. Ahí fuimos conducidos hasta el gran Comedor.
Una vez ahí Harry sacó a bailar a Hermione, Colin a Ginny, Neville a Luna; no esperaba que Ron me sacara a mí pero...
-¿Quieres bailar? –preguntó Ron
-Claro, -respondí yo un poco confundida por la invitación.
Nos pusimos de pie y fuimos a la pista, bailamos un par de canciones; y debo admitir que Ron no bailaba nada mal. De hecho era muy buen bailarín.
A la hora de la cena nos sentamos los seis en la misma mesa.
-¿Qué tal tu baile con Neville? –pregunté a Luna
-Bien, -respondió ella, -Ya no me pisa tanto.
Ambas soltamos una risilla.
Estuvimos platicando un par de horas. Hasta que...
-Laila ¿Puedes acompañarme al tocador? –preguntó Ginny
-Desde luego, -respondí, -Enseguida regreso.
Me puse de pie y seguí a Ginny.
-¿Qué ocurre Ginny? –pregunté, -¿Por qué estás tan seria?
-¿No te das cuenta? –preguntó Ginny
-¿De qué? –pregunté yo
-La manera en que Ron te mira, te pidió ir al baile a medio tartamudeo, bailó aunque sé que no le gusta bailar.
-¿Y?
-En verdad no pones atención, ¿verdad?
-No entiendo de que me hablas
-¡De ti y de Ron! ¡Tú le gustas a Ron!
-¡¿Qué?!
-Si. Laila no se lo que tú pienses de Ron, pero no quiero que le rompas el corazón.
Yo asentí.
Volvimos a la mesa, pero ahora estaba distraída. Si Ginny tenía razón, que estaba casi segura que así era, entonces ya había otra cosa que no estaba saliendo como yo lo esperaba.
Tenía que hablar con Ron y aclarar las cosas; pero tenía miedo de herirlo.
Bueno, pensé, es diciembre aún queda tiempo de sobra para hablar. No creo que las cosas cambien mucho.
¡Que equivocada estaba!
.
Después de las vacaciones de Navidad volvimos a las monótonas aulas de clases. Historia de la magia, el maestro fantasma tenía una manera tan aburrida de dar la clase; Defensa contra las artes oscuras era una clase muy linda; Pociones era una tortura.
En Enero las cosas comenzaron a ponerse feas; para los que no me entienden les explico: aparecía la marca tenebrosa en muchos lugares, muggles torturados, magos muertos, los mortífagos rondando por doquier.
.
Esto parecía grave. Así que una noche tomé mi capa invisible y quede de verme con Lily y Cedric en el vestíbulo; cubiertos con la capa entramos al pasadizo de la bruja tuerta (un beneficio de que tus padres hayan ido a Hogwarts es que conoces todos los caminos del castillo). En la salida entramos en el sótano de Honeydukes; donde Laura nos esperaba. Nos sacó por una ventana y fuimos hasta el departamento para hablar con James.
-Hola James, -saludé.
-Hola Lilian, -respondió él,
-Hola amor, -saludó Lily desde detrás de mí.
-Cariño, -saludó James.
Espere a que concluyeran los saludos y les comenté lo que sabía. Al parecer ellos también estaban enterados, les preocupaba.
-Me alegro no seguir trabajando en el ministerio, -dijo Laura, -Ahorita debe ser un completo caos.
-Todo esto me recuerda a la manera en que se vivía hace 15 años, -dijo James
-Temo por nuestro hijo, -dijo Lily
-Yo me pregunto si realmente valió la pena que siguiéramos vivos, -dijo Cedric
-¿Por qué dices eso? –pregunté.
-¿No es obvio Lilian? –dijo Cedric, -Si las cosas siguen como hasta ahora de todos modos nos van a matar.
-No seas negativo, -dijo Laura
-Todo saldrá bien, -les dije
Lily asintió.
O al menos eso espero, agregué para mí.
.
Pasaron los meses y llegaron las vacaciones de semana santa; que no resultaron tan relajantes como las de navidad.
Yo me ponía cada día mas nerviosa; y era que se acercaba el día de la batalla contra Voldemort. La marca tenebrosa seguía apareciendo y todos en Hogwarts estábamos muy nerviosos.
Se instauraron unas medidas de seguridad súper estrictas: prohibido salir del castillo después de la puesta del sol; los días de las visitas a Hogsmeade teníamos que volver una hora antes de la puesta del sol y nos pasarían lista. Había quienes pensaban que estas medidas eran exageradas; lo que yo pensaba era: ¿Cómo es posible que con todas estas normas y precauciones haya muerto alguien? Pero así había sido, lo sabía por los libros de historia que tenía.
Conforme se acercaba el mes de mayo yo me ponía mas nerviosa, y al parecer lo demostraba, porque un día Ron se me acercó con cara de extrañado.
-Laila, ¿Qué te ocurre? –preguntó Ron
Yo no respondí.
-Laila...Laila... –continuó llamándome Ron
Finalmente reaccioné.
-Laila, ¿Qué Laila? ¡Ah yo! –exclamé.
-Laila, -dijo Ron
-¿Qué ocurre Ron? –pregunté yo
-¿Te sientes bien? –preguntó él
-Claro, ¿Por qué?
-Has actuado de forma muy extraña últimamente
-¿En serio?
-Si, como si estuvieras esperando algo, algo que te diera miedo. Además siempre le pides el periódico a Hermione.
-Quiero estar informada
-Si pero cada vez que vez una nota de un ataque de quien-tú-sabes asientes, como si ya lo supieras desde antes.
Yo fingí incredulidad. Y me alejé, entonces alcancé a oír a Ron decir.
-¿Qué me estás ocultando Laila?
No contesté y me alejé, aunque en mi mente había tanto que quería decir, como que mi verdadero nombre era Lilian, que Lisa era en realidad Lily Potter; que yo estaba ahí para salvar de la muerte a una alumna de Hogwarts, y para ayudar a vencer a Lord Voldemort; pero no dije nada, y con una lágrima resbalando por mi mejilla me alejé.
