Entre el pasado y el futuro...
Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.
Capitulo 8 Un extraño don
Era el día de la final de quidditch; Gryffindor vs. Slytherin. Slytherin nos llevaba una ventaja de 100 puntos porque había vencido a Ranvenclaw y a Hufflepuff por mucho. Así que nosotros teníamos que vencerlos a ellos por al menos 110 puntos para obtener la Copa. Dicho de otra forma teníamos que poner todo nuestro empeño, y POR NINGÚN MOTIVO, Malfoy podía apoderarse de la snitch.
A las once en punto fuimos al campo de quidditch. Todos estábamos muy nerviosos. En especial Harry. La razón es que Malfoy había mejorado considerablemente y Harry no podía confiarse.
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Salimos a la cancha. Con un silbatazo de la señora Hooch comenzó el partido. Desde el inicio me di cuenta que los de Slytherin estaban jugando sucio; era obvio que no nos dejarían ganar tan fácil.
Pasaron los minutos. Nosotros ganábamos 50-0. Ron era muy buen guardián, entonces me percaté de algo: uno de los golpeadores se acercaba a Ron con el bate preparado; el otro golpeador se acercaba a otra bludger. Tenía un mal presentimiento. Llevaba la quaffle, se la lancé a Alma, después volé lo más rápido que daba mi escoba hacia Ron. Parecía que todo iba en cámara lenta; la mitad de los alumnos observaban a Alma anotar otros diez puntos para Gryffindor; la otra mitad me observaba tratando de averiguar que hacía. El golpeador de Slytherin mas alejado arrojó la bludger hacia su compañero, y este la lanzó hacia Ron. Ron no se había dado cuenta. Entonces yo llegué y di una vuelta de campana montada en la escoba; con el palo de esta golpee la bludger y la mandé muy lejos. Ron se dio cuenta de lo que habían tratado de hacerle y suspiró aliviado.
-Gracias, -dijo él
-No hay de que, -le dije
Después de eso me alejé en dirección a la media cancha.
Con lo que había sucedido los de Slytherin se la tomaron contra mi. Trataron por todo los medios de hacerme caer de la escoba y de golpearme con las bludgers. El juego se estaba tornando cada vez mas hostil.
Al cabo de casi 3 horas íbamos 90-30. Ventaja de 60 puntos. Si en ese momento tuviéramos la snitch sin duda ganábamos. El problema fue que cuando vi la snitch el que la iba a agarrar... ¡Era Malfoy!
Por unos instantes me puse muy nerviosa. Al parecer Harry se había dado cuenta, pero a menos que alguien hiciera algo para detener a Malfoy todo estaba perdido.
Súbitamente me puse furiosa. Malfoy estaba a punto de arruinar nuestra ilusión de ganar la copa; así como seguramente había arruinado las ilusiones de tantos otros cuando se volvió mortífago. Tal era mi coraje que me solté de la escoba y sujeté el aire con ganas de estar sujetando la escoba de Malfoy. Al instante la escoba de Malfoy se frenó, provocando que él casi cayera de esta. Yo estaba confundida; incline la mano hacia abajo e hice un ademán como si aventara algo al suelo. La escoba de Malfoy se fue en picada hasta chocar con el suelo. En medio de la confusión y el caos Harry tomó la snitch y ganamos el partido; y la Copa.
Los de Gryffindor gritábamos de felicidad; los de Slytherin no paraban de gruñir y maldecir. Malfoy incluso aseguraba que alguien había hechizado su escoba. Lo cierto es que al parecer la que había causado todo eso era yo; ¿Pero cómo? No tenía idea.
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La fiesta en la Sala Común de Gryffindor se prolongó durante toda la tarde y hasta altas horas de la noche. Todos festejaban. Entonces fue cuando Harry hizo el comentario:
-¿Qué fue lo que le pasó a Malfoy?
-No lo sé, -respondieron algunos.
-A lo mejor quiso llamar la atención. –dijo Neville
-Pues si lo logró, -dijo Ginny, -Semejante regaño que le dio el capitán del equipo.
Todos soltaron la carcajada.
-¿Y si es cierto lo que Malfoy decía y alguien embrujó su escoba? –preguntó Dennis desde una esquina.
-Como se nota que eres ingenuo Dennis, -dijo Colin
-Y que no conoce a Malfoy, -agregó Seamus
-¿Sabes qué? –murmuró Ron hacia donde estábamos Harry, Hermione y yo, -Tal vez Quirrel andaba por ahí y se equivocó de escoba.
-Que gracioso Ron, -dijo Hermione sarcásticamente
Yo comenzaba a preocuparme, y si alguien decía que me había visto haciendo ademanes cuando había ocurrido el incidente; Sería horrible. Tenía que hablar con alguien, alguien en quien pudiera confiar; ¿Pero quién?
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Era muy tarde, pero yo no podía dormir. Me levanté y decidí salir a dar una vuelta. Abrí mi baúl y saqué mi capa invisible. Me la puse y salí en silencio de la habitación. Una vez fuera de la Sala Común no sabía hacia donde quería ir. Quería hablar con Lily, ¿Pero dónde encontrarla? Lo único que se me ocurrió fue ir a su despacho. Al llegar ahí escuché el sonido de pasos. Me asomé por la ventana y vi una mujer con una bata que entraba al bosque prohibido. Supuse que sería Lily, y decidí que podía esperarla. De pronto escuché a alguien abrir la puerta. Me acomodé la capa rápidamente y me retiré a un rincón.
Cuando la puerta terminó de abrirse el que entró fue... ¡¿Snape?!
Entró, se asomó, al no ver a Lily gruño y se fue.
¿Qué hacía Snape aquí? Me pregunté. Entonces recordé a Lily, ¿Y si alguien la veía salir del bosque prohibido? Se iba a ver en serios problemas. Decidí que tenía que ir a encontrarla antes que alguien mas lo hiciera. Así podría preguntarle lo que me inquietaba, además de averiguar porque había salido.
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Esperé para asegurarme que Snape no estaría cerca; después salí del despacho y me dirigí a toda prisa hacia la puerta. Logré salir y llegar hasta la entrada al bosque prohibido. Lo que no sabía era como encontrarla ahora. No hizo falta; alcance a ver a lo lejos una luz. Avancé con cuidado hasta llegar a un claro. Ahí estaban James, Laura y Lily. Sin querer pise una rama, al instante James y Laura se pararon con la varita en alto.
-¿Quién esta ahí? –preguntó James
-Calma James, -le dije, -Soy yo.
-Lilian, -dijo Laura, -Que susto nos diste.
-Lo siento, de veras, -les dije.
-¿Qué ocurre? –preguntó Lily
-En primera alguien te busca, -dije
-¿Quién? –preguntó Lily
-El profesor Snape, -respondí.
James gruñó.
-¿Y en segundo? –preguntó Laura tratando de cambiar el tema
-En segundo vine a pedir consejo, -dije yo
Los tres me miraron extrañados.
-Explícate, -pidió Lily
-Digamos que tengo un poder, pero no sé por qué lo tengo; por lo tanto tampoco sé como controlarlo. ¿Qué puedo hacer?
-Eso me recuerda a mi hijo, -dijo James –En mi familia se presenta a veces un extraño poder; este le da al poseedor la capacidad de hacer algo que quieran sin necesidad de una varita. Al principio este poder solo se activa en situaciones tensas, de mucho miedo, o mucho coraje; después se puede ir practicando. Por lo mismo que es un don tan raro no se conoce oficialmente a nadie que lo posea. Aunque puede que haya cierto número de personas que lo posean, no lo saben.
-¿Tú conoces a alguien que lo tenga? –pregunté.
-Si, -dijo James, -Mi hijo Harry. Desde que nació me di cuenta que tenía ese poder; por desgracia se lo dije a Colagusano, y él se lo dijo a Voldemort. Él debe saber que solo un mago con este poder podría vencerlo, por lo que quiere matar a Harry.
-Gracias a dios no lo ha logrado, -agregó Lily.
Por un par de minutos no dijimos nada. Yo me sentía extraña y no quise admitir que yo creía ser la culpable de lo que le había ocurrido a Malfoy.
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Un rato después sonó mi reloj; ya eran las dos de la mañana. Le recordé a Lily que debíamos volver al castillo, ella asintió en silencio. Nos despedimos en voz baja de James y Laura; después ambas nos cubrimos con la capa invisible y volvimos al castillo.
