Entre el pasado y el futuro...

Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.

Capitulo 12.- El premio a los heroes

Un rato después volvimos a Hogwarts con los polvos flu. En el despacho Dumbledore, Mcgonagall, Sirius y Lily nos estaban esperando. En el momento en que entramos Harry cayó al suelo inconsciente, unos segundos después yo caí junto a él.

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Cuando desperté me encontraba en la enfermería de Hogwarts. Me enderecé, me puse los lentes y miré a mi alrededor. Harry estaba en la cama de junto con Hermione; y Ron estaba dormido en la silla entre ambas camas. Ginny, Colin, Luna y Neville estaban sentados en sillas cercanas, la enfermera Pomfrey los revisaba. Miré hacia la ventana, era de noche. Me levanté completamente y salí de la enfermería en silencio. Salí por el pasillo, escondiéndome tras los retratos cada vez que veía venir un profesor. Finalmente llegué al despacho de Lily. Ahí estaba ella junto a la ventana.

-Hola Lily, -la salud

-Hola Lilian, -dijo ella, -Me estaba preguntando cuando vendrías.

-Bueno, -dije yo, -Ya sabes que quedé inconsciente y acabo de despertar.

-¿Cómo les fue? –preguntó Lily

-Muy bien, -dije yo, -Acabamos con Voldemort y Colagusano, y no hubo muertos.

-Estoy de acuerdo con lo primero y lo tercero, -dijo Lily, -En cuanto a lo segundo... James estará furioso por no haber sido él el que lo matara.

-Bueno, -dije yo, -No siempre se puede todo lo que uno quiere.

-Bueno, no importa, -dijo Lily, -Lo importante es que Voldemort ya no existe.

-Lo malo es que los mortífagos aún sí, -dije yo.

Seguimos platicando un rato. Después yo salí rumbo a la enfermería.

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En el camino me topé con Snape. De inmediato me escondí tras una armadura. Le escuché unas cosas que decía cuando pasaba.

-El señor tenebroso ya no está. Pero aún quedan muchos mortífagos. Esos niños se acaban de echar muchos enemigos. Además a mi esa Evans no me da confianza; yo insisto en que conocí a su madre en algún lado. Además hace unas horas iba a llamar a su hija de otra manera, y no dijo el nombre del padre de la chica.

Una vez que Snape se fue yo me atreví a salir de mi escondite. Que miedo, pensé, Snape esta a punto de averiguar toda la verdad. Lo bueno era que en un par de semanas me iría, a la siguiente etapa de mi viaje. Una etapa en la que seguramente tendría muchas cosas que aclarar.

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Decidí olvidarme de eso por un rato y me regresé a la enfermería antes que alguien se diera cuenta que me había salido. Justo cuando me acababa de quitar los lentes entró la Sra. Pomfrey para checarnos; Yo fingí que estaba durmiendo y no dije nada. Un rato después de que ella se fue me quede dormida.
Al día siguiente nos dieron de alta a Harry y a mí y salimos acompañados de Ron y Hermione. Ginny, Colin, Luna y Neville habían dormido en la torre de Gryffindor pero no se les había permitido decir nada de lo sucedido. Dumbledore personalmente daría el anuncio ese día, sólo que no sabíamos a que hora.

Para cuando nosotros llegamos a desayunar el Comedor ya estaba lleno. Todo se hizo silencio cuando entramos, nadie murmuraba; nadie excepto Malfoy, que no hacía mas que burlarse en voz baja. Yo me preguntaba si en ese momento Malfoy ya estaría pensando convertirse en mortífago y atacar otros magos, como mis padres unos días antes de iniciar mi viaje.

Dumbledore se puso de pie en la mesa alta; en ese momento yo noté que Snape no le quitaba un ojo de encima a Lily.

-Buenos días jóvenes alumnos, -dijo Dumbledore, -Hoy tengo un anuncio muy importante que hacer. Y para ser testigo esta aquí el primer ministro: El Sr. Cornelius Fudge.

El Sr. Fudge se puso de pie.

-Hoy, -dijo Dumbledore, -Podemos anunciar oficialmente que Lord Voldemort esta muerto, y esta vez para siempre.

La habitación estalló en vítores.

-Y para esto, -dijo Dumbledore, -Solicito la presencia de nuestros ocho héroes: Neville Longbottom, Luna Lovegood, Colin Creevey, Ginevra Weasly, Ronald Weasly, Laila Evans, Hermione Jane Granger, y Harry James Potter.

La habitación estalló en vítores de nuevo. Fudge fue hacia nosotros con una caja negra.

-Yo, -dijo Fudge, -Cornelius Fudge, primer ministro de magia les entrego estas medallas al valor; además de que se han hecho merecedores a la Orden de Merlín primera clase.

Nos pusieron la medalla, todos estábamos muy orgullosos. Luna, Ginny y Hermione lloraban de la emoción; Neville, Colin y Ron estaban con los ojos muy abiertos, no podían creer lo que había dicho Fudge; Harry y yo solo sonreíamos.

-Además, -dijo Dumbledore, -Gryffindor recibirá 700 puntos por lo que han logrado, Ravenclaw recibirá 100. Y, sin importar las calificaciones obtenidas en sus exámenes ustedes tienen diez en todo.

Con eso Neville y Colin dejaron ir un suspiro, todos entendimos porque; ambos habían tenido muchos problemas para presentar los exámenes, y estaban casi seguros de haber reprobado.

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Después del desayuno nos dieron a los ocho el día libre. Ginny y Colin dijeron que estarían en la sala común; Neville y Luna irían junto al lago. Nosotros cuatro fuimos hacia el patio. En el vestíbulo nos tropezamos con Lily.

-Saben, -iba diciendo Harry, -Me encantaría que mis padres pudieran verme.

-Estoy segura que estarían muy orgullosos, -dijo Lily poniendo una mano en el hombro de Harry.

-¡Profa. Evans! –exclamó Hermione

-Hola chicos, -dijo Lily, -Los felicito por haber derrotado a Voldemort. Le hicieron mucho bien a la humanidad.

-Lo hicimos con mucho gusto, -dijo Ron

-Bueno, -dijo Lily, -Con permiso.

Con eso Lily se marchó.

-Sabes, -dijo Ron mientras nos íbamos –Tu mamá es extraña. Amistosa, pero extraña.

Todos reímos con eso. En ese momento no había de que preocuparnos y salimos a pasear.

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A la hora del receso yo me disculpé y me alejé del grupo. Caminaba rápidamente por el patio. De pronto alguien me jaló y me hizo entrar entre los árboles.

-¿Qué...? –comencé, -¡Malfoy!

-Hola sangresucia, -dijo Malfoy

-No soy ninguna sangresucia, -dije yo, -Y me llamó Laila Evans.

-Si, si, como sea, -dijo Malfoy sin darle importancia. -Te crees mucho porque venciste a Voldemort, pero no eres capaz de enfrentarte a mí en un duelo cara a cara.

-Me voy a enfrentar a ti, -le dije, -¿O a un grupo de mortífagos liderados por tu padre?

-Eso no tiene gracia, ¿Crees que soy tan cobarde? –preguntó él

-Puede... –le dije

-Pues ya te dije, te reto a un duelo.

-Tú escoge el día y la hora, -le dije

-Treinta de junio, diez de la noche, -dijo él –Y mejor lleva a tus amiguitos para que recojan tus restos después de que te acabe.

-Dirás para que te recojan a ti, -dije yo

Le di la mano para cerrar el trato y me fui lo mas rápido que pude.

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-¡Estás loca! –gritó Hermione

Les acababa de decir lo de Malfoy y al parecer no les había hecho mucha gracia.

-¿Qué tiene? –pregunté yo, -Solo es un cabeza hueca.

-Qué tal vez en un futuro se vuelva un asesino. –dijo Ron

-O que ya sea, -agregaron Colin y Ginny

-Eso no le quita lo cabeza hueca, -dije yo –Miren, cálmense, sé a lo que me estoy enfrentando, además, tengo algo que él no. Inteligencia, y sé mas hechizos que él y que muchos.

-Bien, -dijo Harry, -No podemos impedir que vayas, pero iremos contigo.

Yo asentí sonriente.