Capitulo 15 Una terrible batallaEntre el pasado y el futuro...
Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.
Temprano dejamos el departamento en Hogsmeade. Después todos juntos fuimos a un claro en el Bosque Prohibido. Ahí nos tomamos de la mano y yo oprimí el botón en mi brazalete.
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El lugar donde aparecimos era muy similar, excepto que algunos de los árboles estaban caídos.
-¿Qué pasó aquí? –preguntó Laura
-Los mortífagos, -dije yo.
Justo en ese momento un rayo rojo pasó rozándome la cabeza.
-Ah! –exclamamos todos.
-Vámonos de aquí. –dijo James
Saqué la Saeta de Fuego del baúl, luego tomé la varita y...
-Diminiteum! –exclamé señalando los dos baúles.
Estos se hicieron diminutos. James se transformó en ciervo, Lily se montó sobre él y se alejaron a toda velocidad. Laura se montó sobre la escoba y salió a toda prisa. Yo me transformé en lechuza y salí volando detrás de ella.
En poco tiempo estábamos de regreso en Hogsmeade (7 años en el futuro).
Al llegar ahí volví a mi forma humana.
-¡¿Qué demonios pasa allí atrás?! –exclamó James
-¡Lo había olvidado! –exclamé yo,
-¿Qué cosa? –preguntó Laura con más calma que James
-El día de hoy, -comencé yo, -Es un fuerte enfrentamiento entre mortífagos y Aurores.
-¿Cómo pudiste haber olvidado algo así? –preguntó Lily
-Discúlpenme, -dije yo, -Pero después de pasar un año entero sin otra cosa en que ocuparme que la probabilidad de que Voldemort invadiera Hogwarts.
Estuve reflexionando, entonces recordé algo.
-¡Oh no! –exclamé yo
-¡¿Qué?! –preguntaron todos al mismo tiempo.
-Que fue en ésta batalla que murieron más de la mitad de los aurores, -dijo yo. –Incluida...
-¿Quién? –preguntó Lilian
-Luna Lovegood, -dije yo.
Laura, seguía pensativa, en eso pareció recordar algo:
-Sirius... –murmuró Laura
-No te preocupes Laura, -le dije, -Yo me haré cargo. Ustedes quédense aquí.
-No, -dijo James, -Eres nuestra nieta, tenemos que ir contigo.
-No James, -dije yo, -Te reconocerían y eso causaría problemas.
-Pero a mí no, -dijo Lily dando un paso al frente.
Yo suspiré y asentí.
-¿Y nosotros qué? –reclamaron James y Laura
-De acuerdo, -acepté yo –Pero James, tú vuelve a tu forma de animago, así podrás buscar a tu hijo más fácilmente; Laura, tú escóndete, no ataques a menos que tú misma te veas en peligro.
Ambos asintieron. James se transformó en ciervo y se fue; Laura también se alejó.
Lily y yo nos dirigimos al campo de batalla lentamente.
-Tratemos de no separarnos, ¿De acuerdo? –preguntó Lily
Pero lo cierto es que muchas cosas es más fácil decirlas que cumplirlas; apenas entramos de lleno al terreno nos separamos.
La escena era increíble: Los mortífagos atacando a diestra y siniestra, los Aurores luchando por defenderse.
Entonces los vi. Harry y Hermione luchaban hombro con hombro en un claro. Era increíble verlos así. Yo me preguntaba donde estaría Ron, luego recordé que él no tenía porqué estar ahí; pero había alguien que sí, Luna. Voltee a ver de nuevo a Harry y Hermione, seguían peleando con destreza; y no muy lejos de ellos Lily les cubría las espaldas.
'De acuerdo' dije yo, 'A lo mío, encontrar a Luna.'
Con eso yo me transformé en lechuza y me fui volando. Tardé un par de minutos en localizar a Luna. Estaba recargada detrás de un árbol con un brazo vendado y la varita en alto; muchos mortífagos se encontraban en las cercanías, de manera que sería imposible que escapara. Me posé no muy lejos de ella y alcancé a oír como murmuraba algo:
-Lo siento mucho Neville, -dijo a la vez que miraba un anillo muy hermoso en su dedo índice, -Tal vez nunca pueda casarme contigo.
Diciendo esto Luna salió del árbol velozmente y comenzó a lanzar diversos hechizos a los mortífagos. Los mortífagos estaban sorprendidos, y algunos no pudieron moverse a tiempo, los que sí comenzaron a atacar a Luna. Ella logró esquivar la mayoría de los hechizos, pero uno la rozó, causando que cayera al suelo, herida.
-Es el fin, -murmuró Luna
'No si yo puedo evitarlo,' pensé, 'Pero ¿Cómo detener a más de una docena de mortífagos con un solo hechizo? Había un par encantamientos, pero sólo estaba permitido para magos de la Orden del Fénix, y eso era en el futuro.'
Todo parecía ir en cámara lenta. De pronto, simplemente decidí olvidarme de las reglas, la vida de Luna era más importante.
En el momento que los mortífagos volvieron a atacar yo me transformé en humana y salté hacia el suelo.
-¡Silver cupus protecmio! –exclamé yo al llegar al suelo y con la varita en alto.
Una hermosa cúpula semi-transparente surgió de la punta de mi varita y nos cubrió a Luna y a mí.
-¡Laila! –exclamó Luna
-Luna toma mi mano, -le dije yo
Luna obedeció sin hacer preguntas.
Yo tomé con mi mano izquierda la suya y me preparé. Los mortífagos aún no entendían lo que ocurría; pero yo sabía que en cuanto moviera mi varita el escudo que nos protegía se desvanecería.
Yo respiré hondo y...
En un segundo moví mi varita, hice un ademán en torno a la unión de manos y exclamé el hechizo:
-¡Transportus!
Al instante Luna y yo desaparecimos en una sombra de ave. Aparecimos a medio Kilómetro de los mortífagos, detrás de unas rocas.
-¿Qué...pasó? –preguntó Luna
-Estás a salvo, -le dije
Vi su herida, iba a curarla pero sabía que ya eran demasiados hechizos restringidos por un día.
Entonces recordé lo de Sirius.
-Luna, debo irme, -le dije
-¿A dónde? –me preguntó.
-A arreglar un asunto. –al ver su rostro de confusión agregué, -No te preocupes, todo saldrá bien, y tú tendrás una linda boda.
Luna no dijo nada.
Yo sólo me puse de pie, convertí en lechuza y salí volando. Luna solamente permaneció ahí, inmóvil.
Yo iba volando buscando a Sirius, tenía el presentimiento que estaba en peligro, de ser así tenía que salvarlo.
En cierto momento lo vi. Estaba peleando contra un grupo de mortífagos. Entonces uno llegó por detrás de él. Preparado para lanzarle el Avada Kedavra. Yo volaba tan rápido como podía; temía no llegar a tiempo. En el último momento llegó alguien más, yo la reconocí, era Laura.
Ella llegó corriendo, usó el hechizo Écu como defensa y se tiró con Sirius al suelo.
-Laura... –murmuró Sirius.
-¡Difevite! –exclamé yo en dirección a los mortífagos, estos ardieron.
Después llegué corriendo junto a Sirius.
-Somniferus, -dije yo
Sirius se desmayó.
-¿Qué le hiciste? –preguntó Laura
-Sólo lo dormí, -le dije, -Se sentirá confundido, y cuando les revelemos la verdad se le quitará.
Laura suspiró.
-No te preocupes, -le dije, -Pronto estarás con Sirius y no volverás a separarte de él.
Laura sonrió.
-Debemos ir a buscar a Lily y James, -le dije yo.
Ella asintió y nos fuimos con cuidado.
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No muy lejos de ahí Harry y Hermione (con un poquito de ayuda de Lily) acaban de vencer a una docena de mortífagos. También James estaba cerca de ahí.
-Ve con Lily y James, -le dije a Laura, -Los alcanzaré en un minuto.
Laura asintió y se alejó.
Yo saqué un trozo de pergamino y lo sujeté con la boca; luego me transformé en lechuza y fui volando en dirección a Harry y Hermione. Al llegar sobre ellos dejé caer el pergamino y me alejé. Ahí había escrito que los vería en casa de Sirius al día siguiente. Antes de ir con los demás fui donde estaba Cedric con sus compañeros Aurores y les arrojé un pergamino parecido. Con eso esperaba ir a casa de Sirius con Laura, James y Lily; y que ahí se nos uniría Cedric, de esa manera les soltaría a Harry, Hermione y Sirius toda la verdad de un solo golpe. ¿Y Ron? Con él tendría que hablar por separado, y sería esa misma tarde.
