Capítulo 16 El destino se cumplió.Entre el pasado y el futuro...
Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.
Esa tarde me puse una túnica azul marino (que me había prestado Lily) y salí a buscar a Ron.
Me dirigí al campo de quidditch de Londres; Donde entrenaban los Chudley Cannons (Ron se había vuelto el entrenador).
Me fui volando (transformada en lechuza) y no tardé en llegar al campo. Me senté en las gradas y tome mi forma humana. "Casualmente" había una escoba recargada en los asientos. La tomé y me monté en ella, de lado. Me elevé y sobrevolé el campo. Unos metros debajo de mí los miembros del equipo practicaban algunas nuevas jugadas.
-Muy bien, -escuché decir a Ron, -Ahora sólo falta que Creveey (Dennis Creveey) encuentre la snitch.
Dennis, era un muy buen buscador, aunque al parecer aún no localizaba la snitch. Yo la vi. También me di cuenta que Dennis ya iba hacia ella. Decidí divertirme un poco. Use mi poder para mover de lugar la snitch. Así varias veces para divertirme. Finalmente me cansé y mandé la snitch hasta sus manos. Dennis la tomó sonriendo y volvió al suelo.
Yo fui bajando lentamente. Aún seguía unos metros sobre el nivel del suelo cuando algunos de los jugadores notaron mi presencia.
-¡Uyyy!... Que chica tan bonita... ¿Qué haces por aquí preciosa?
Yo los ignoré y seguí sentada en la escoba.
Finalmente, por tanto escándalo que armaban los jugadores, Ron volteó y me vio. Estaba muy sorprendido.
-Hola Ron, -saludé yo
-¿La conoce entrenador? –preguntaron algunos jugadores.
Ron seguía sin contestar.
Yo di un par de giros en la escoba, luego descendí hasta el suelo y le lancé la escoba a uno de los jugadores.
Él la atrapó aún impresionado.
-Ron, -dije yo, -¿Te comió la lengua el ratón?
Algunos jugadores rieron con eso.
-Retírense, -indicó Ron
Ellos obedecieron.
-Laila, -dijo él una vez que nos quedamos solos.
-Vaya, -dije yo, -Ya me hablas. Creí que tal vez no me recordabas.
-Pues... –comenzó Ron -Yo...
Yo le puse un dedo a Ron en la boca; no hacía falta que continuara, ya sabía la respuesta.
-No digas más, -le dije. –Se cumplió lo que te dije. ¿No es así?
Ron sólo consiguió asentir.
-Lo sabía, -dije yo con un suspiro.
Ron no sabía que más decir.
-Ron, -dije yo seriamente, -¿Eres feliz?
-Si, creo que sí, -dijo él
-Me da mucho gusto, -dije yo con una sincera sonrisa.
-¡Ron! ¡Cariño! ¿Dónde estás? –llamó una voz
-Acá estoy querida, -respondió Ron
-¡Papi! ¡Papi! –gritó un niñito.
Él era pelirrojo, con ojos celestes. Tendría unos tres años.
La mujer que lo llevaba en brazos era alta, con una cabellera larga y rubia, ojos claros; además, por el tamaño de su abdomen, era obvio que estaba embarazada.
-Hola Cariño, -dijo la mujer sonriendo, -¿Quién es esa chica?
-Ella es Laila Evans, -dijo Ron, -Una vieja amiga mía.
-Laila, ella es Violeta, mi esposa, y Richard, mi hijo –dijo Ron.
-Mucho gusto, -dijimos ambas mujeres.
-Bien Ron, -dije yo, -Me dio mucho gusto verte. Ahora debo irme.
-Adiós Laila, -dijo él
-Adiós, -dije yo
Con eso caminé algunos pasos, me transformé en lechuza y salí volando.
.
En el camino decidí desviarme y me puse a volar por diversos rumbos. Pensaba en todo lo que había hecho en ese largo año. Todas las aventuras que había vivido, los riesgos que había tomado, y... lo mucho que había sufrido. Pero debía olvidarme del sufrimiento, del pasado; existía un futuro, y yo ya lo había cambiado bastante.
Ahora lo único que quedaba para poder concluir la misión era que Lily, James y Laura se quedaran en esta época, para que así vivieran en paz, y yo poder regresar a la mía, a mi vida.
Por un lado me daba tristeza, nostalgia; toda la emoción de estos últimos meses, las aventuras con mis amigos, iban a terminar. Aunque, tal vez, esto fuera tan sólo para dar paso a mis propias aventuras.
.
Al anochecer llegué al pequeño departamento que había rentado por un par de días; sólo en lo que lograba dejar a Lily, James y Laura, después seguiría adelante, sola. Aunque, en cierta forma, tal vez nunca estaría sola, nunca lo había estado, no realmente.
