Entre el pasado y el futuro...
Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.
Capitulo 18 Toda la verdad
Todos me miraban a la expectativa; yo estaba muy nerviosa, pero sabía que tenía que hacerlo.
-Para empezar, -les dije, -Ya vieron que aquí presentes están cuatro personas a las que todos creían muertos. Y obviamente querrán saber donde estuvieron todos estos años. Es muy simple, no estuvieron.
Todos me miraron con cara de confusión.
-No entiendo, -dijo Hermione
-Hermione, -le dije, -Tú misma me preguntaste que como era posible que después de siete años yo me siguiera viendo igual. Bueno, la razón es que yo estuve fuera del curso de la historia durante esos siete años. Yo salté del 2 de julio de aquel verano después de salir de sexto, al 3 de julio...de este año.
-¿Cómo es posible? –preguntó Sirius
-Ni siquiera con un giratiempo se puede conseguir hacer algo así. –dijo Hermione.
-Si, debo admitir que tuve algunos inconvenientes, nada grave. –dije yo, -Pero, no usé un giratiempo, sino un anillo del tiempo; bastante más complejo, y casi imposible de crear.
-¿Cómo lo conseguiste? –preguntó Harry
-Eso es otra historia, -dije yo, -Que no concierne hoy.
-¿Entonces qué es lo que concierne? –preguntó Hermione.
-Concierne que sepan la razón de que Cedric Diggory, Laura Marvesh, Lily y James Potter, y yo estemos aquí; así mismo, que sepan, finalmente, ¿Quién soy yo?
-Eso sería bueno, -dijo Sirius, -Porque con lo que estoy viendo, ya no estoy muy seguro de todo lo que dijiste cuando te conocimos; es más, incluso dudo que tu nombre sea Laila Evans.
-Sirius... –comenzó Harry.
-Déjenlo, -dije yo, -Tiene toda la razón para dudar; porque está en lo cierto, mi nombre no es Laila Evans.
-¿Entonces? –preguntó Hermione.
-Pronto lo sabrán, -les dije.
-¿Y cómo saber que esta vez nos estarás diciendo la verdad? –cuestionó Sirius.
-Cierto, -dije yo, -Tienes razón. Eso ya lo previne, y por eso, antes de decirles mi nombre, les haré algunas demostraciones; además de recordarles algunas cosas.
Todos me observaban a la expectativa.
-Todos ya saben que soy animaga, -dije yo, -Así que nos podemos saltar esa parte. Bien...James, por favor.
-¿Estás segura? –me preguntó.
Yo asentí. Él ya no discutió y sacó su varita; la alzó y exclamó:
-¡Serpensortia! –exclamó él
Una serpiente surgió de la varita y fue a caer en el suelo, entre Harry y Hermione, y yo. Hermione se abrazó a Harry con más fuerza, él se incorporó lentamente, y se preparó para decir algo.
-¡Mutus! –exclamó Lily Potter
Harry se vio imposibilitado para hablar.
Nadie podía creerlo, como era posible que Lily atacara a su propio hijo.
Hermione sacó la varita vacilante. La serpiente se alzó, lista para atacar.
-Alto ahí, -dije yo, decidida.
Mi voz sonó como un siseo, que sólo Harry y la serpiente pudieron comprender.
-Abajo, -le dije a la serpiente -No te muevas.
La serpiente volvió al suelo con un silbido, y ahí permaneció.
-¡Hablas pársel! –exclamó Sirius
Yo asentí.
En eso recordé algo, voltee a ver a Lily y James. Ellos asintieron.
-¡Desaparecium! –exclamó James, la serpiente desapareció.
-¡Hablatu! –exclamó Lily, Harry recuperó la voz.
-¿Porque hiciste eso? –preguntó Hermione
-Porque no podía permitir que Harry detuviera a la serpiente, debía hacerlo yo, -les expliqué, -Para que supieran, que recordaran...
-Ya recuerdo, -dijo Harry, -En el Duelo que tuviste el último día de clases con Malfoy...
-¡Cierto! –interrumpió Hermione, -Draco te lanzó una serpiente, y tú hiciste que en vez de atacarte a ti, lo atacara a él.
-Exacto, -dije yo muy satisfecha
-Pero eso no significa nada, -dijo Sirius.
-De hecho sí, -dije yo, -Y pronto sabrán por qué.
Al parecer, ni Harry, ni Hermione, y menos Sirius, entendían a lo que me refería.
-Sigamos adelante, -dije yo, -Cedric...
Él asintió y sacó su varita.
-¡Tarantallegra! –exclamó él.
Yo me concentré, alcé mi mano y desvié el hechizo.
Todos estaban boquiabiertos.
Cedric me miró, yo asentí. El volvió a alzar la varita.
-¡Desmaius!...¡Impedimenta!...¡Rictuseptra!...¡Densague!...¡Petrificus totalus!... ¡Furnunculus! –Cedric recitaba los encantamientos uno tras otro, sin detenerse.
Yo me concentré lo más que pude y comencé a mover los ojos y las manos, siempre hacia la luz del hechizo más próximo, desviándolos todos.
Laura, Lily y James se encontraban impasibles; Harry, Hermione y Sirius no lo podían creer.
De pronto Hermione pareció recordar algo:
-¡Es cierto! –exclamó ella –Hiciste esto mismo hace siete años; el día que secuestraron a Ginny, Luna, y Neville, cuando tú evitaste que Sirius te borrara la memoria.
Yo asentí, feliz de que Hermione recordara ese hecho.
-Bien, -dije yo, -Lo que sigue.
Cedric, se alejó, y la que se acercó fue Laura.
-¡Expelliarmus! –exclamó ella tan de pronto que Hermione dio un respingo.
Yo retrocedí casi un metro por el impulso del encantamiento, y mi varita salió volando y fue a dar al piso, a algunos metros de mí.
Harry, Hermione y Sirius estaban tan concentrados para ver que haría yo ahora, y preguntándose la razón de por qué Laura habría hecho eso, que no se esperaban lo que sucedió a continuación:
Laura se volteó hacia Harry y exclamó -¡Expelliarmus!
La varita de Harry se le escapó de las manos y fue a dar al suelo, no muy lejos de la mía. Hermione se asustó; Sirius estaba a punto de gritarnos algo, y al parecer Harry trataba de comprender lo que sucedía.
Después de un par de segundos de incomprensión por parte de la mayoría de los ahí presentes; Harry estiró la mano hacia su varita y miró ésta fijamente, un segundo después la varita se elevó y fue hacia la mano de Harry, como si acabaran de usar un encantamiento convocador en ella. Una vez que Harry tuvo la varita en su mano volteó a verme, de hecho, todos lo hicieron. Yo suspiré, miré mi varita fijamente, y sucedió lo mismo que con la de Harry, ésta voló directamente a mi mano.
Una vez que yo la tuve me voltee hacia los demás. Harry se quedó pensativo unos instantes, luego reaccionó.
-Acabo de recordar algo, -dijo él, -El día que nos enfrentamos a Lord Voldemort y Colagusano, ambos nos quedamos sin nuestras varitas; después tú la atrajiste con tu vista y me animaste para que hiciera lo mismo, y lo hice; fue algo muy extraño, como... como...
-Magia...sin varita, -le dije yo.
Harry me miró interrogativamente.
-James, -dije yo, -Haz el honor, ¿Quieres?
James asintió y dio un paso al frente, se aclaró la garganta y comenzó a hablar:
-Hacer magia sin varitas es un don muy raro, y aún si lo tienes, es muy difícil darse cuenta; ya que se puede confundir fácilmente con otros dones. Aún así, hasta la fecha sólo se sabe de una familia que posea este extraño don...la nuestra.
Harry no comprendía del todo lo que estaba pasando; aunque, al juzgar por el brillo en su rostro, Hermione si.
-¿Qué es? –preguntó Sirius al verla.
-Alguna vez leí sobre este tipo de don, -dijo ella, -También leí que solamente un mago con este don podría rivalizar con los poderes del temible Lord Voldemort (me imagino que por eso quería matar a Harry)...Mmm...
-Alto ahí, -interrumpió Sirius, -Si lo que ustedes dicen es cierto, eso no explica cómo es que Ella –me señala, -tiene esos poderes.
-De hecho, -dijo Cedric, -Eso lo explica todo.
Todos voltearon a verlo con la boca abierta.
-Una maga de dieciséis años que sabe cosas de la historia que nadie más, -comenzó a recitar él. –es animaga, sabe hablar pársel, hacer magia sin varitas, y nos salvó específicamente a nosotros.
-Y a ti Sirius, -agregó Laura
Nadie decía nada.
-¿No lo comprenden? –preguntó él.
Harry y Hermione negaron con la cabeza; Sirius permaneció en silencio.
Justo en ese momento se escuchó el llanto de un bebé. Hermione se levantó en el acto, como impulsada por un resorte; todos la observamos a la expectativa. Ella salió del salón, y un minuto después volvió; llevaba una bebé en brazos.
-Lo siento, -se disculpó ella, -La bebé se despertó.
Todos observábamos la bebé que ella estaba cargando: era pequeña, de cabello castaño oscuro y revuelto, y unos hermosos ojos verde esmeralda, tendría unos dos años.
Todos miraban a la niña, en especial Lily y James, se notaba una gran ternura en su mirada.
-Lo olvidaba, -dijo Harry, -Ella es nuestra hija...
-Lilian, -interrumpí yo
Todos voltearon a verme.
-¿Cómo...Cómo sabías? –tartamudeó Harry
-En seguida lo comprenderás, –le dije, -Todos lo comprenderán.
Con eso yo caminé un poco, hasta situarme en el centro del salón. Laura, Cedric, Lily y James retrocedieron hasta sentarse en los muebles cercanos a Harry y Hermione.
Yo saqué mi varita, cerré los ojos y comencé a hacer ademanes lentos con la varita, era como si trazara figuras en el aire. Finalmente apunté a mi cabeza con la varita y pronuncié dos palabras: -¡Finite incantatem!
Una luz comenzó a bañarme de la cabeza a los pies; era como si me acabaran de arrojar una cubeta de poción reveladora. El color rojo pareció caerse de mi cabello para revelar un castaño oscuro. Me quité los lentes por un momento, parpadee, el café de mis ojos se había desvanecido para dar paso a un precioso verde esmeralda. Todos me miraban sin habla.
-No lo puedo creer, -murmuró Hermione.
-¿Qué significa esto? –preguntó Harry a la vez
-¿Quién eres tú? –preguntó Sirius con actitud molesta, -¡Habla ya!
-Yo soy todo lo que ya dijo Cedric, -dije yo, -Y mi nombre es... Lilian Jessica Potter.
-¡¿Qué?! –gritaron Harry, Hermione y Sirius al unísono.
-¿Qué clase de broma es esta? –preguntó Sirius.
-No es ninguna broma Sirius créeme, -le dije yo
-¿Ah si? –insistió Sirius, -¿Y por qué he de hacerlo?
-Porque aquí estamos nosotros para probar que lo que ella dice es cierto. –dijo Laura
Sirius nos miraba con desconfianza.
-Yo...yo no... no entiendo, -tartamudeó Hermione, -¿Cómo es posible?
-Con un anillo del tiempo, -insistí yo, -Ya se los dije. Viaje en el tiempo a distintas épocas para salvarlos a ellos, ayudarlos a ustedes, y después dejar a todos en paz en una época más segura.
-Entonces, -dijo Harry mirándome a mí y luego a la bebé, -Se supone que tú eres...
-Así es, -dije yo, -Yo soy esa pequeña bebé, dentro de catorce años claro; yo soy lo que ella será a los dieciséis años. Soy su hija venida del futuro.
-Nuestra... –comenzó Harry
-Hija... –completó Hermione
Yo asentí.
Ambos me miraron de una manera muy extraña, tan tierna, comprensiva... No pude evitar derramar algunas lágrimas.
-Pero aún hay algo que no entiendo, -dijo Sirius
-Si realmente tú fueras la hija de Harry, -dijo Sirius, -Y fuiste tú la que me salvó hace ocho años. ¿Por qué te llevaste a los demás y a mí no?
-Sabía que harías esa pregunta, -dije yo, -Número 1, no quería ni imaginar el desastre. Es decir, todo lo que ibas a preguntar y que obviamente no me ibas a querer hacer caso para nada. Número 2, Harry.
-¿Yo? –preguntó Harry
Yo asentí, -Quizá ya se hayan dado cuenta que al estar en éstas épocas yo formo un extraño lazo mental con Harry. Por ese mismo lazo, el día que rescaté a Sirius, podía sentir todo el dolor por el que estaba pasando Harry al pensar que su padrino había muerto. No pude soportarlo. Y decidí dejar a Sirius.
Al parecer con eso Sirius se convenció que yo decía la verdad. Todos me miraron con amor, un amor que no había sentido desde hacía casi un año.
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Lo que pasó después no lo voy a narrar aquí ya que es personal, solo les diré que hacia mucho tiempo que no me sentía tan bien, era simplemente maravilloso.
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Casi una hora después todos nos encontrábamos tomando té en el salón. De pronto, caí en la cuenta de algo.
-¡Cielos! –dije yo poniéndome de pie, -Ya es tarde. Debo marcharme
-¿Marcharte? –preguntó Laura
-¿A dónde? –preguntó Hermione
-A mi casa, -respondí yo.
-¿Tu casa? –preguntó Sirius
-Así es, -dije yo, -Debo volver a mi casa, a mi época.
-¿Por qué? –preguntó Lily
-Mi misión aquí ha concluido, y debo volver, -expliqué yo.
Ellos simplemente asintieron.
En eso, alguien tocó la puerta.
Todos voltearon a verme.
Velozmente, yo saqué mi varita y me apunté con ella.
-¡Transformie! –exclamé.
El cabello volvió a teñirse de rojo y los ojos de color café.
-Debo irme, -repetí yo.
Todos fueron y me abrazaron.
-Cuídate mucho...hija, -murmuró Hermione
-Suerte, -murmuró Harry
-Adiós mamá...papá... –murmuré yo, al borde de las lágrimas –Adiós a todos.
Con eso yo tomé los dos baúles diminutos y salí por la puerta trasera.
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Una vez afuera, y mientras me internaba poco a poco en la espesura del bosque que rodeaba la casa, alcancé a distinguir las voces de las personas que habían entrado.
-Buenas tardes Harry, Hermione...Oh...Por las barbas de Merlín...Pero si son James y Lily Potter...Y Laura Marvesh...¡Dios santo!...¡Es un milagro!
Me detuve y sonreí satisfecha. Lo había logrado, había cumplido mi misión; con una sonrisa en el rostro me levanté la manga de la túnica y oprimí el botón del anillo temporal; todo me dio vueltas y viaje en el tiempo, una última vez.
