Entre el pasado y el futuro...

Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.

Capitulo 19. Un duelo decisivo

Yo aparecí en las afueras del bosque. Estaba tan feliz de volver a casa. Entré corriendo a la casa.

-¡Mamá! ¡Papá! ¡Ya volví! –grité al entrar

Nadie me contestó. Subí las escaleras y encontré a mi hermano en su pequeña cama, pero ni rastro de mis padres. Me dio un mal presentimiento. Bajé corriendo las escaleras; me puse el manto y salí de la casa.

Corrí lo más rápido que pude; luego me transformé en lechuza y me fui volando. Me sentía extraña, como que mis padres estaban en peligro. Llegué al exterior de una cueva y vi luces de hechizos salir del interior.

Con el corazón en la mano me volví humana y entré a la cueva. Saqué mi varita y fui caminando con cuidado. Al llegar casi al final me escondí tras un roca y observé la escena. Mis padres con las varitas en alto peleando con el mismo mortífago con el que lo habían hecho hacía un año, Malfoy.

El mortífago lanzó un ataque y tiró a mi padre al suelo.

-¡Te mataré! –dijo Malfoy a mi padre, -¡Crucio!

-¡Harry cuidado! –gritó mi madre y se interpuso. –¡¡Ahhhhhhhhhhh...!!

-¡Hermione! –gritó mi padre, -Cariño...

-¡Ja! –se rió Malfoy, -Tonta sangresucia. Pero ahora nadie te protegerá.

-¡¿Quieres ver?! –grité saliendo de mi escondite.

Me fui a parar frente a mi padre con la varita en alto.

-Muchacha tonta, -dijo Malfoy –No podrás vencerme.

-Ya lo hice una vez, Draco, -le dije

-¿Qué? –preguntó él

Me quité el manto y lo arrojé al suelo.

-Ya te vencí una vez, -le dije, -O es que acaso te falla la memoria, Draco Malfoy

-Laila Evans, la sangresucia, -dijo Malfoy

-Mi nombre es Lilian Potter, -le dije, -Y no soy ninguna sangresucia.

-No importa, -dijo Malfoy, -Aquella vez tuviste suerte, ahora será muy diferente.

-Ya veremos, -le dije.

Nos miramos con un intenso odio.

-¡Crucio! –atacó él

-¡Reflectus! –me defendí yo.

El ataque se le regresó a Malfoy y este lo esquivó por milímetros.

-¡Avada Kedavra! –atacó él

-¡Difevite! –respond

El muro de fuego verde.

-Sigues siendo como hace 20 años, -dijo Malfoy

-Para ti han sido veinte años, -le dije, -Para mí no han pasado ni veinte días.

-¡Ja! –se burló Malfoy –Eres una tonta. ¡Mega Serpensortia!

Una enorme serpiente surgió de la varita de Malfoy y fue hacia mí.

-El tonto eres tú Draco, -le dije, -O es que acaso ya olvidaste, que soy una Potter.

Malfoy al parecer no captó lo que quería decir. Yo me voltee hacia la serpiente.

-Alto, -dije yo, mi voz sonó como un siseo que solo mi padre y la serpiente pudieron comprender. –Date la vuelta, -la serpiente me obedeció. –Ataca.

La enorme serpiente se lanzó contra Malfoy, él grito espantado y se cayó al suelo.

A mi me dieron ganas de reírme, pero me aguanté.

-Evanesco... –dije yo

La serpiente se esfumó.

Malfoy se levantó lentamente y gruño.

-Sigues siendo una tonta, -dijo él, -Ja! Ja!

Este hombre es un tonto, pensé, ¿Qué razón tiene para reírse? Entonces me di cuenta lo que planeaba, lo noté en el último momento.

-¡¡Expelliarmus!! –gritamos los dos a un tiempo.

Las varitas de ambos salieron volando.

De inmediato Malfoy se lanzó por la suya; pero yo sabía a la perfección lo que debía hacer. Hice un ademán con la mano y la varita salió de su alcance. Con otro mi varita volvió a mi mano. Él volvió a intentar tomar su varita; mi padre movió la mano y la varita de Malfoy fue hacia mí.

Con ambas varitas, una en cada mano, apunté a Malfoy.

Malfoy se enderezó y me vio, parecía estar pensando si valdría la pena tratar de huir; finalmente se quedó sentado en el suelo de piedra.

Mi padre se puso de pie y ayudó a mi madre a que hiciera lo mismo.

-Bien hecho Lilian, -dijo mi padre

-Gracias, -dije orgullosa.

-Sanatem... -murmuré yo apuntando a mi madre.

Sus heridas sanaron por completo; ella sonrió.

-Parece que has mejorado bastante, -dijo ella

Yo asentí sonriendo.

-Hay que llamar a los Aurores, -dijo mi padre –Les dará mucho gusto saber que finalmente detuvimos a Draco Malfoy.

Mi madre y yo asentimos.

-Yo iré al ministerio, -dije yo.

Al instante me transformé en lechuza y salí de la cueva volando.

Mientras volaba pensé en todo lo que me había ocurrido en mi viaje, era increíble.

.

No tardé en llegar a la oficina del ministerio, me metí volando por una ventana, iba tan rápido que casi hago que a una de las secretarias se le caigan todos los papeles.

En el momento que llegué a la oficina de Penélope Weasley me detuve y transformé en humana.

-Hola Penny, ¿Penny? –pregunté yo

Penélope tardó en reaccionar, pero finalmente volteó.

-Hola, -dijo ella sin dejar de mover papeles.

-¿Está Percy? –pregunté yo

-Si, pero está... –comenzó ella

Yo no le puse atención y salí de su oficina para dirigirme a otra.

Al llegar con la secretaria de esta oficina esta me detuvo.

-No puede pasar señorita, -me dijo

-Necesito ver a Percy, -dije yo

-Pero el Sr. Weasley esta ocupado, -dijo ella

Yo no le hice caso y pase junto a ella. Llegué a la puerta de la oficina de Percy. Traté de abrirla pero estaba hechizada. Saqué mi varita y apunté a la puerta.

-Alohomora, -dije yo

La puerta se abrió al instante. Yo entré y la cerré a mis espaldas.

Percy alzó la vista, parecía molesto por la interrupción.

-¿Qué haces aquí Lilian? –preguntó él

-Mucho gusto verte a ti también, -dije con tono sarcástico

-Sabes que no puedes entrar a mi oficina a la fuerza, -dijo él molesto, -Y menos usando un hechizo. Eres menor de edad y...

-Miembro de la Orden del Fénix, -dije yo, -Tenemos permiso de usar magia en casos necesarios.

-¿Y cuál es la necesidad ahora? –preguntó Percy

-Otro mortífago, -dije yo, -Mis padres y yo atrapamos a Draco Malfoy.

-¿Draco? ¿Malfoy? –preguntó Percy impresionado

Yo solo asentí.

-Enviaré un grupo de aurores de inmediato, -dijo él, -¿A dónde?

-La cueva en la montaña de Minsteak, -dije yo, -A unos kilómetros del Valle de Godric.

-Está bien, -dijo Percy, -Estarán allá en un par de minutos.

-De acuerdo, -dije yo, -Debo volver con mi padre.

Percy asintió. Yo me transformé en lechuza y salí volando de la oficina de Percy y en dirección a la montaña Minsteak.

.

En el camino sobrevolé el Valle de Godric, mi hogar; ese lugar tenía tanta historia: Ahí Voldemort había desaparecido por primera vez hacía 37 años, cuando Harry Potter (mi padre) tenía tan sólo un año de edad, el mismo día que se habían dado por muertas a tres personas que en realidad no lo estaban (Laura Marvesh, James y Lily Potter); ahí mismo, 15 años después, hacía 22 años, el mismo chico, Harry Potter, quien en ese entonces ya contaba con 16 años de edad, junto con seis amigos de toda la vida, y una chica a la que acababa de conocer (yo, obviamente) habían vencido definitivamente al Sr. Tenebroso; 4 años después, este gran mago se había casado con su novia, Hermione, ambos tenían 20 años entonces, y se habían ido a vivir a ese hermoso Valle; 1 año más tarde ahí había nacido su primogénita (me refiero a mí por supuesto); y dos años más adelante había vuelto cierta misteriosa chica que ellos habían conocido en Hogwarts, que no habían visto en 7 años, y que seguía igual que la última vez que la vieron, ellos la conocían cómo Laila Evans, pero ese día, en ese Valle, se enteraron que en realidad su nombre era Lilian Potter, su hija venida del futuro, y que los visitaba para llevarles a tres personas sumamente importantes: Laura Marvesh, James y Lily Potter; y ahora, que habían pasado 14 años más, este Valle era el hogar de la "pequeña" familia Potter: mis abuelos (James y Lily Potter), mis padres (Harry y Hermione Potter), mi hermano (el pequeño James) y yo, así como también vivía la familia Black (Sirius y Laura, y su hija Laila –adivinen en honor a quien).