Vozdelsilencio, muchas gracias por tu rewiew . Bueno, ya sabreis k yo no soy J.K. Rowling, que estos personages son suyos y todo el rollo xD. Si lo leeis dejar rewiews aunque sea para decir que lo habéis leido, que los rewiews siempre animan a seguir adelante, y muchas gracias a los que dediquéis un par de minutos de vuestro tiempo a leer este fic :-p. Pues ala, alla va.

3. Falsas apariencias.

Harry se despertó bañado en sudor y con un terrible dolor en la cicatriz. Ahora lo sabía, lo había sentido. Había vuelto a soportar a Voldemort en su interior. Había sido él y no Harry quién había matado a Bellatrix Lestrange. Harry abrió los ojos con pereza. Estaba en un lugar con una luz débil, en una sala pequeña y con olor agrio. Miró a su alrededor y advirtió con sorpresa que Dumbledore y Lupin estaban tumbados a su lado, aun inconscientes. Cogió a Lupin por los hombros y lo movió con furia, intentando despertarlo, pero su intento fue inútil: Severus Snape era un buen hechicero.

Harry repasó atentamente la sala con la mirada, hasta encontrar lo que buscaba: una puerta. Fue tambaleándose hacia allí y la abrió. Al otro lado no había nadie. No sabía dónde se encontraba. Al salir, cerró la puerta mágicamente: Remus y Albus sabrían salir, pero le sería más difícil a un mortífago entrar. Con el equilibrio ya recuperado, corrió por distintos pasadizos y llegó tres veces a la sala circular, pero nunca se encontró con nadie. Tampoco había encontrado la sala del velo, pero sospechaba que Snape estaría allí. Al cabo de un rato encontró la sala que buscaba, y lo que vió allí fue lo más sorprendente que había visto en su vida. En una punta de la habitación estaba Snape, con la túnica desgarradan y sangrando por una pierna y por la cabeza. Y en la otra punta estaba Sirius. Tan plano como su alto cuerpo le permetía, sobre el suelo. Estaba jadeando de cansancio, pero al ver a Harry pareció recuperarse un poco.

-Harry, ayúdame –dijo con esfuerzo- Snape me atacó...

No le hizo falta decir nada más. Harry saltó en medio de la sala y sacó su varita, apuntando amenazadoramente a Snape.

-Potter! –dijo Severus furioso- ¡Quítese de en medio! Usted no lo comprende, salga de aquí!

Pero Harry no se movió ni un centímetro. Snape seguía apuntando en dirección a Sirius, y por lo tanto, ahora a Harry. Y el muchacho oía respirar a Sirius agitadamente a sus espaldas. ¿Cómo osaba decir Snape que él no lo entendía?¿Cómo osaba decirle que se apartase? De repente, unas manos frías le atraparon y le taparon la boca, cogiéndole por el pelo y tirándole la cabeza un poco hacía atrás. Harry no tenía demasiado equilibrio, pero el hombre que lo sujetaba lo mantenía derecho. Sintió unas uñnas clavársele en la piel.

-Hola, Potter –dijo una voz dura y cruel- dime, ¿qué se siente al ser un idiota y sacrificar al único que te podía ayudar y a ti mismo para nada? –Harry lo reconoció con asombro y espanto: era Lucius Malfoy. "Cómo estarà disfrutando el muy imbécil" Pensó Harry. Pero Harry seguía fulminando a Snape con la mirada: ¿Y lo de Sirius? Es más ¿Dónde estaba Sirius? Harry hizo un esfuerzo que sabía que le podía costar mucho, pero un así, con un movimiento brusco giró la cabeza hacia atrás para ver a Sirius a la vez que le propinaba un buen cabezazo al mortífago. Pero Sirius no estaba, había desaprecido. Con una voz llena de rabia contenido y asco, Lucius le respondió a la pregunta.

-¿Dónde estarà tu pobre padrino? –preguntó burlesco- Quizás esté muerto, quizás lo haya matado yo... -Harry empezó a convulsionarse de rabia- O quizás tu padrino no era más que una ilusión hecha sobre mi para que picases en la trampa! –acabó.

Harry volvió a mirar a Snape. Éste, con mirada furiosa asintió lentamente con la cabeza. Harry tragó saliva ¿Cómo había podido ser tan tonto?¿Por qué no había confiado en Snape? ¿Por qué no se había dado cuenta de que era imposible que Sirius estuviera allí? "Bueno, ahora esto no importa, ahora debo librarme de este trozo de mierda que me sujeta..." Y con increíble habilidad Harry volvió a lanzar un cabezazo contra Lucius que le estalló de lleno en la nariz. Acto seguido le propinó un talonazo en la rabadilla y un codazo en medio del vientre que le hicieron gritar y quedarse sin respiración casi al mismo tiempo, produciendo un desagradable gorgoteo.

Harry se alejó de Malfoy y se puso al lado de Snape.

-¿Y Sirius? –preguntó.

-Sigue ahí dentro –dijo Snape-. Debemos deshacernos de Lucius Malfoy, luego cerrar las puertas y procurar rescatarlo.

-Animo linqui! –gritó Harry. El hechizo estallo en el pecho de Lucius Malfoy, que aun se recogía de dolor, y lo lanzó unos metros más allá, dejandolo inconsciente.- Rápido, sácalo de aquí! –se extrañó de sus palabras: estaba dando órdenes a Snape.

Pero, para su sorpresa, Severus Snape le obedeció sin rechistar y llevó el cuerpo inerte de Lucius Malfoy hasta la salida más próxima. Abrió la puerta y lo sacó a rastas. De repente, una voz que venía de fuera, de la puerta por dónde había marchado Snape, sonó grave y amenazadora.

-Animo linqui! –el cuerpo de Severus Snape entró volando y aterrizó a unos metros de la puerta. Harry se puso en guárdia por qué fuese quien fuese el que acababa de atacar a Snape. Pero lo que Harry vió lo desconcertó aun más. Otro Snape entró por la puerta y la volvió a cerrar.

-Bien, Potter. En muy poco tiempo le han engañado ya dos veces. Primero haciéndole creer que Snape atacaba a Sirius, cuándo resulta que Sirius era Malfoy. Y la segunda cuando resultó que Snape no era Snape...

-¿Por qué habla de usted mismo en tercera persona? –preguntó Harry de repente, aunque sospechase la respuesta. El hombre que estaba delante de él se quedó estupefacto e immóvil, y acercó lentamente la mano a su varita.

-Veo que va aprendiendo, Potter. La tercera vez no lo han engañado. –dijo sacando la varita de debajo la túnica. Pero cayó inconsciente bajo el conjuro de Harry antes de poder mover un músculo.

Ahora Harry ya no podría confiar en nadie. Cualquiera podía ser un impostor. Sólo le quedaba una opción. Salió por dónde había entrado a toda velocidad con la idea de encontrar a Dumbledore y a Lupin y despertarlos, ya que ellos si eran los auténticos. Pero cuando llegó a la sala circular se dio cuenta de que había llegado a la del velo por pura casualidad: volvía a estar perdido. Eso era desesperante. Y mientras Sirius estaba desconsolado en medio de un pantano sin salida, y Harry no podía ayudarlo. Y luego fue cuándo empezó a pensar: ¿Cómo sabían esos mortífagos que estaban ahí?¿Por qué se molestaban tanto en impedir que Sirius volviese a la vida? Y sobretodo: ¿Cómo sabían que se podía volver a alguien del velo? La respuesta era, al fin y al cabo, obvia: Phineas Nigellus, Phineas Nigellus y Phineas Nigellus. Esas eran las tres respuestas. Como el mismo cuadro dijo, él era el único que podía comunicarse con los magos después de haber caído en el velo. Ahora que lo pensaba: ¿Cómo podía se que se hbiese mostrado Phineas tan dispuest a colaborar para salvar a alguien que odiaba?¿Dónde había ido a parar el cuadro después de la huida?

Mientras pensaba en la traición del miembro de la familia Black había estado caminando todo el rato casi sin darse cuenta. Y ante su asombro llegó a la puert que había cerrado con la magia. Seguía cerrada. La abrió con alguna dificultad. Albus y Remus aún seguían inconscientes en el suelo. Harry cerró la puerta sin hacer demasiado ruido y se acercó a los dos inertes cuerpos. Intentó despertarlos de mil formas distintas y el horror lo invadió. Pero no: sus corazones seguían latiendo. Murmuró "Lumos" en la sala que se encontraba casi a oscuras. Abrió con el dedo uno de los párpados de Remus y le puso la varita justo delante. El hombre lobo se despertó pegando un salto. Remus había empezado a soltar tacos cuando Harry repitió la misma operación con Dumbledore. Igual que el primero, se despertó pegando un bote. A diferncia del primero el bote activó el dolor de espalda y dejó escapar un aullido al mismo tiempo que maldecía a todo el mundo. Cuando ambos se dieron cuenta de lo que pasaba y de lo que había pasado, se miraron el uno al otro y luego miraron a Harry con desaprobación.

-¿Es que no había otra forma de despertarnos? –dijeron al unísono.

-Sí, claro. –dijo Harry- Pero esta era la más divertida. No, no, en serio –rectificó al ver las caras que habían puesto- os he intentado despertar de mil formas distintas, hasta que no me ha quedado más remedio que hacer esto. –los dos se tranquilizaron. – Hay muchos Snapes malos –dijo Harry como si eso fuese lo más normal del mundo, y empezó a explicarse a velocidades vertiginosas- Primero maté a Bellatrix Lestrange, pero no la maté yo, la mato Voldemort, que era yo, pero como si fuera él, en mí. Y luego me desperté aquí, y salí, y cerré esto y me perdí por los pasillos. Y llegué a la sala del velo y estaban Snape y Sirius luchando, y Sirius me pidió ayuda, pero no era Sirius, era Malfoy, y yo me puse a defender a Sirius, y Malfoy me cogió por detrás, pero lo dejé inconsciente y luego Snape lo sacó fuera de la sala, bueno, un Snape que no era Snape, y luego entró otro Snape, que tampoco era Snape y por poco acaba conmigo, pero también lo dejé inconsciente, y luego vine aquí y... -Harry paró cuando vio que Remus y Dumbledore lo miraban ambos con la boca abierta y sin entender nada. –Vamos a ver –dijo tranquilizándose Harry- Me encontré con Bellatrix Lestrange, y Voldemort se pusó en mi interior y la mató. Luego me quedé inconsciente y me desperté aquí. Salí de la sala y llegué a la sala del velo donde estaban Snape y Sirius luchando. Yo me puse cara a cara con Snape para defender a Sirius. Pero Sirius no era Sirius, era Malfoy y me atrapó. Pero lo deje inconsciente. Luego Snape lo sacó de la sala, y alguien des de fuera dejó fuera de combate a Snape. Y por la puerta entró otro Snape. Él otro era otro mortífago camuflado. El segundo Snape también lo era, y también lo dejé inconsciente y vine aquí y os desperté.- Los dos hombres habían cerrado ya la boca y daban señaes de entendimiento.

-Vamos –dijo Remus-. Tenemos que sacar a Sirius de ahí. Almenos sabemos que nosotros si somos los auténticos. Pero por si acaso nos separasemos y alguien se hiciese pasar por nostros... -dijo haciendo un movimiento de varita- esta cruz roja en la ropa revelará si realmente somos o no somos los verdaderos. Vamos.

Salieron con determinación de la sala y caminaron sin descanso hasta encontrar la sala del velo que buscaban. En ningún momento se detuvieron en ninguna de las múltiples salas por la que pasaron. Harry entró rápidamente y volvió a salir igual de rápido.

-¿Qué passa Harry? –preguntó Dumbledore. Harry sólo señaló hacia adentro. Albus miro traves de la obertura dela puerta y lo que vió le pareció imposible: siete u ocho mortífagos estaban dentrde la sala haciendo algo con el velo... parecía que lo estuvieran rompiendo... no. Se lo estaban llevando! Se volvió a girar y vió a Harry temblando de ira y con la varita sacada, a punto para entrar en combate.

-No Harry, no podemos luchar contra todos, ahora debemos marcharnos. Pero te prometo que pase lo que pase encontraremos el velo y sacaremos a Sirius de ahí. Te lo prometo Harry.

Remus se limitó a asentir con la cara pálida por la ira, y Harry se fue tranquilizando y dejó escapar unos cuantos sollozos.

-Venga Harry, vámonos –dijo Lupin con aire triste-. Estos mortífagos van a pagar por lo que han hecho, no te preocupes.

-Fue Phineas Nigellus –dijo Harry en unsusurro.

-¿Qué dices? –conestó Dumbledore extrañado.

-Que Phineas fue quien les contó todo esto. No podían saber todo esto! Y Phineas era el único que podía contárselo! –dijo Harry enfadado.

-Harry, ¿te das cuenta de lo grave que podría ser la situación si eso fuese verdad? –Harry lo miró para que iera a la pregunta que el mismo habí hecho, y así lo hizo Remus- Actualmente Phineas tan sólo tiene dos retratos por los que moverse, uno es el de Hogwarts.... y el otro....

-El otro en la casa de Sirius! –dijo Harry asustado- Eso quiere decir...

-Que los mortífagos han ocupado la sede d la Orden del Fenix –concluyó Dumbledore- Pero será mejor que hablemos de esto en Hogwarts, vámonos.

-¿Y Snape? –dijo Harry.

-Snape nunca llegó a salir de Hogwarts, el que vino con nosotros no era más que otro mortífago camuflado. –respondió Remus en un suspiro- Vamos. –y así volvieron les tres a Hogwarts.

Bueno, espero que les haya gustado. Y si no pues na, culpa mia Bueno, dejaré esta historia un tiempo y me dedicaré a otras que tengo en mente, que espero que me salgan algo mejor que esta. Ah, y dejar rewiews porfavor, aunque sea pa decir que lo abeis leido, o aunque sea para decir que no lo habéi leído... xD