Capitulo III
La Profecía

Era una mañana soleada en el reino de luz, en una de las tantas ventanas de cristal del palacio se podía vislumbrar a la princesa mirando pensativa al cielo.

"¿princesa?"

"¿uh? Disculpe profesor, me distraje un poco"

"princesa si no presta atención no podrá comprender los límites de su propio reino"

"entiendo, no volverá a suceder"

"de acuerdo ¿Dónde nos quedamos?"

Hilde observaba desde el marco de la puerta.

"profesor, es mejor que dejemos la clase para mañana, creo que la princesa está indispuesta" dijo mirando de reojo a Relena.

"como ordene dama real" dijo el maestro recogiendo sus libros y saliendo de la habitación.

"gracias Hilde, realmente no estaba de humor para geografía"

"Relena, te he estado observando y creo que hay algo que te inquieta, y lo he estado notando desde hace algún tiempo"

"pero que cosas dices, estoy del mismo humor que siempre" exclamó dando una sonrisa falsa.

Hilde se acercó más a ella mirándola directamente a los ojos haciendo que Relena se pusiera algo nerviosa.

"no te creo, yo no nací ayer Relena y desde que tengo memoria te estoy conociendo, y no me iré de aquí hasta que me lo cuentes" le dijo sentándose frente a ella de brazos cruzados.

"bien, te lo contaré, pero estoy segura que no me creerás"

"inténtalo"

"todo ocurrió hace dos meses aproximadamente"

FLAHSBACK

Relena estaba durmiendo en su cama, agitándose de un lado al otro sudando profusamente. Era de notar que tenía una pesadilla.

"¿Dónde estoy?" se preguntó ella, estaba en pijamas en un extraño lugar, parecía un desierto y la arena le golpeaba salvajemente su cara.

Con la llegada del dragón el mundo se tornará rojo.

"¡¡¿Quién es?!!" gritó Relena cubriéndose los ojos por el fuerte viento, que de repente se detuvo dejando una sensación de vacío. Seguidamente se escuchó un fuerte rugido y al volverse en dirección del sonido, pudo divisar a lo lejos la figura de una dragón cuyos contornos parecían estar formados de una especie de luz verdosa que le daba un aspecto fantasmal.

"¡No, aléjate!" Relena salió corriendo en dirección opuesta para luego tropezarse y caer, al darse la vuelta el dragón estaba justo en frente de ella reflejándose en sus cristalinos ojos que expresaban temor, para luego abrir sus fauces y atravesarla, justo después ascendió dando giros para desaparecer. Relena estaba arrodillada mirando fijamente el suelo, sin poder creer lo a que acababa de ver, cuando sintió que frías gotas caían sobre ella.

"¿lluvia?" exclamó mirando la palma de su mano que se había tornado roja. Ahogó un grito y se puso de pie inmediatamente para darse cuenta que se encontraba en medio de un campo de batalla, rodeada de cientos de cadáveres. Como una reacción se llevó las manos a la boca, para después correr a toda velocidad con los ojos cerrados. Al cabo de unos minutos se detuvo repentinamente, respirando agitadamente y abrazando sus hombros, cuando abrió los ojos pudo vislumbrar algo brillante medio enterrado en la arena.

"¿podrá ser.?" se preguntó algo temerosa en agarrar el brillante objeto, luego de pensarlo se arrodilló y lo sacó de un jalón, entre sus temblorosos dedos sostenía la corona dorada que había sido de su hermano, estaba rota y manchada de espesa sangre roja. "herma.no" dijo casi en un susurro antes de que unas gruesas lágrimas resbalaran por sus mejillas para después abrazar el objeto contra su pecho.

Con la llegada del fénix el mundo se tornará oscuro.

En una explosión de fuego, salió una enorme ave hecha completamente de luz anaranjada, desplegó sus enormes alas alzando el vuelo deteniendo la sangrienta lluvia, para luego lanzar una especie de alarido, surcó el firmamento hasta posarse frente a Relena, la cual lo miró con impresión.

"fénix.." exclamó alzando un brazo para tocarlo, pero apenas lo tocó se hizo cenizas, al igual que todos los cadáveres y la corona. Convirtiendo el campo en un lugar oscuro y frío.

De esta épica batalla, única batalla, ultima batalla, la combinación de ambos, sólo traerá dolor y miseria para todos.

Relena estaba aún en el suelo con las manos aferrando la tierra, el flequillo de su cabello no dejaba ver su rostro que derramaba lágrimas.

Ya no habrá porque pelear, porque luchar, porque creer, porque vivir.

"¿y..que quieres que haga? ¡¡dime que es lo que me quieres decir!!" gritó enfadada levantándose de golpe mirando al oscuro firmamento.

Solo dos almas puras y sinceras que se unan en un solo latir, conseguirán la eterna paz y prosperidad en el mundo..

"¿la.eterna paz?" murmuró extrañada. "¿de que hablas? ¡ya estamos en paz!"

solo así se logrará la felicidad perpetua.

De repente todo empezó a dar muchas vueltas a los pies de ella cuando de repente cayó en un profundo y oscuro abismo hasta caer en un mar, ella salió lentamente hacia la orilla exhausta por el esfuerzo, al levantar la vista pudo ver una silueta de un joven en la lejanía.

"¡espera, por favor!" le gritó ella corriendo en su dirección pero por más que se le acercaba no lograba llegar a él, de repente abrió los ojos revelando el azul zafiro del hielo reflejando un destello de furia, en ese momento miles de ramas con espinas la sujetaron y se llevaron lejos de él.

"¡AAAAHHH!" Relena despertó sentándose de inmediato, bañada en sudor frío, con su mano aferrada su pecho y respirado difilcutosamente.

FIN DEL FLAHSBACK.

Hilde se quedó mirando estupefacta mientras Relena terminaba de contar su relato.

"¿tu que crees?" preguntó Relena observando a su amiga.

"con la llegada del dragón el mundo se tornará rojo, con la llegada del fénix el mundo se tornará oscuro, de esta épica batalla, única batalla, ultima batalla, la combinación de ambos, sólo traerá dolor y miseria para todos, ya no habrá porque pelear, porque luchar, porque creer, porque vivir, solo dos almas puras y sinceras que se unan en un solo latir, conseguirán la eterna paz y prosperidad en el mundo, solo así se logrará la felicidad perpetua" repitió Hilde recordando las ultimas palabras de Relena.

"¿Hilde?" dijo tronado los dedos frente a sus ojos.

"Relena.¿crees que esto pasará?"

Dicho esto la mirada de Relena se tornó repentinamente seria dirigiéndola hacia el firmamento.

"no es que crea que pase, es que ya esta sucediendo" exclamó viendo unas nubes negras en la lejanía que se aproximaban.

"¡Relena Peacecraft Darliang, ve ahora mismo a contárselo a tu hermano!"

"¡que, QUE!, ¡¿es que te has vuelto loca Hilde?! Si le cuento tendrá más razones para iniciar una guerra, tu sabes lo voluble que puede ser"

"y también lo impulsivo...creo que tienes razón, será mejor guardar el secreto, pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados"

"eso lo pensé ase mucho y creo que ya tengo un plan...que podría funcionar"

"¡cuenta conmigo!"

*********

Atardecía en un lejano lugar, y las luces amarillentas se posaban sobres extrañas figuras borrosas. Era un campo de batalla. Se podía ver que se había llevado a cabo un sangriento enfrentamiento, debido a que habían cuerpos sin vida por todo el lugar lo que le daba un aspecto siniestro. En el ambiente flotaba un fuerte olor a sangre, y entre toda la bruma se distinguía una figura de pie en medio terreno. Era un joven soldado que había quedado de la batalla, el cual aun tenia empuñada firmemente su espada, el viento soplaba suavemente y cuando una ráfaga lo golpeó moviendo su cabello cayó al suelo de bruces levantando una nube de polvo

"maldito Trieze.me las pagarás" se dijo a si mismo mientras levantaba su cuerpo con los brazos, jadeando del esfuerzo, mientras que por su rostro corrían gruesas gotas de sudor, que caían al suelo produciendo un sonido seco, el rostro estaba cubierto por su pelo pero aun así se podían distinguir un par de ojos destellantes 'debo salir de aquí' pensó intentando ponerse de pie, pero inmediatamente sintió un fuerte dolor en las costillas que lo hizo volver a caer de espaldas respirando con dificultad. Lentamente se llevó una mano a su abdomen y luego sobre su rostro, fue cuando pudo observar que estaba completamente empapada de sangre.

'¿Por qué.por qué me atacaron? Mis propios hombres, mi pueblo.' arrancó un trozo de su vestimenta y la colocó en su herida, apretando los dientes por el intenso dolor. Después desvió su mirada a su hombro derecho donde sobresalía una flecha firmemente incrustada, la sujetó fuertemente con una mano, para luego sacarla rápidamente y ajustar un trozo de tela para detener el sagrado. "tengo..que.regresar y acabar con todo esto." murmuró para si mientras se ponía de pie dando pasos torpes "pagaran por su traición." pero el agotamiento y la fatiga lo estaban venciendo, sin contar que había perdido mucha sangre, empezaba a ver borroso, caminó un poco, hasta que cayó de rodillas respirando con dificultad, miró el sol como se ocultaba detrás de una montaña brindándole un ultimo rayo de luz, las llamas de sus ojos se fueron apagando poco a poco como cuando de consume una vela, al final el joven se desplomó entregándose a la oscuridad.

************
La noche cubría el blanco castillo, en uno de los pasillos un par de siluetas se movían lo más silenciosas posibles.

"vamos, por aquí" susurró Hilde señalando una puerta.

"te sigo" dijo Relena.

Ambas chicas entraron sigilosamente a una amplia habitación, Hilde encendió una antorcha iluminando completamente la sala, se podía vislumbrar gran cantidad de armaduras, vestimentas de batalla y un sinfín de armas.

"se nota que mi hermano no pierde tiempo" exclamó mirando una gran espada de plata.

"este lugar es muy antiguo, mucho más que cuando tu hermano naciera"

"ya veo ¿y para que me trajiste aquí?"

"es obvio, para prepararnos" dijo sacando un montón de ropas de un gran baúl de madera.

"¿no te parece que mejor usemos las armaduras reales?"

"¿Qué pensarías si vieras a alguien vestido de esa manera en un bosque o algo?"

"..tienes razón"

"exacto, toma mídete esto, creo que es de tu talla"

"de acuerdo" exclamó Relena sujetando la ropa y metiéndose detrás de un cambiador.

Al cabo de unos minutos.

"¿y, te quedó?"

"¿Qué tal, se ve bien?" preguntó saliendo de detrás del vestidor algo sonrojada, el traje consistía en unos pantalones ajustados blancos y una franela manga larga del mismo color, con botas altas de cuero beige y guantes del mismo color, una armadura del mismo cuero que cubría su pecho y hombros y una capa blanca hasta sus tobillos.

"¡te ves increíble! Quien te ve no te reconoce, pero te hace falta algo..¡ya se! Cámbiate el peinado"

Relena agarró una cinta blanca, se recogió su largo cabello en una cola baja y se arregló su pollina en dos lados algo desarregladas.

"ahora me cambiaré yo"

Al rato..

"¡te ves muy bien Hilde!" exclamó mirando a su amiga, ella vestía unos pantalones ajustados de un morado muy claro y una franelilla del mismo color, con botas bajas de tela azulada y guantes largos hasta sus codos de la misma tela, una armadura de cuero oscuro cubría su pecho y hombros de donde una capa azul caía hasta sus tobillos.

"bien, ahora las armas" exclamó Hilde mirando alrededor hasta vislumbrar un arco de madera tallada con algunas gemas incrustadas. "lo que necesito" dijo sujetando la bolsa de flechas y probando cordel del arco "¿y tu que usaras?" preguntó viendo que Relena no buscaba un arma.

"yo ya tengo la mía, es una arma antigua que me obsequió mi madre"

"bueno, entonces lo mejor será ir por ella" dijo Hilde encaminándose hacia la puerta.

"¡andando!" exclamó Relena con una mirada de decisión.

Las chicas bajaron silenciosamente las escaleras del palacio, hasta llegar a la habitación de Relena, no habían pasado cinco minutos cuando ya se dirigían a la salida del palacio.

"¿Qué están haciendo?" preguntó una voz adormilada haciendo que se pararan en seco.

"¡Quatre! ¿Qué estas haciendo por aquí a estas horas de la noche?"

"solo bajé por un vaso de leche" exclamó mostrando el susodicho vaso "¿y ustedes que hacen aquí a estas horas?" preguntó dando un gran bostezo.

"solo.pasábamos" dijo Relena nerviosamente.

"ah.entonces que pasen buenas noches" dijo antes de desaparecer por una de las escaleras.

"que bueno que estaba oscuro y no nos pudo ver vestidas así" dijo Hilde dando un suspiro de alivio.

"¿tu crees que haya sido por la falta de luz, o porque estaba tan dormido que no veía tres pulgadas más allá de su nariz?"

Ambas se rieron un poco por el comentario para luego seguir con su camino. La luna llena alumbraba las brillantes caballerizas donde ambas habían sacado un par de caballos blancos, montaron y salieron lo más silenciosamente posible.

"vaya, vaya, parece que todo esta saliendo mejor de lo que me esperaba" exclamó una silueta desde un rincón oscuro de donde brillaban dos ojos pálidos, estaba mirando desde una de las torres como las chicas pasaban por el puente.

*************

En la tierra de la oscuridad, todo estaba sumido en un silencio sepulcral, no había ni un alma que pasara por allí, todos los habitantes se encontraba reunidos en una enorme plaza frente a una tarima de madera rodeada de soldados, las personas tenían una expresión de desconcierto y preocupación, todos incluyendo los soldados llevaban una banda negra en su brazo derecho, y la gran bandera del reino estaba a media asta ondeando bruscamente con cada ráfaga de viento.

"¡ciudadanos del reino!" dijo una voz muy conocida.

Ante este comentario todos alzaron su vista a la tarima.

"sabemos que este es un trágico día para todos, en especial para mí, este oscuro día se grabará en la historia, para que todos sus descendientes sepan de la muerte de nuestro amado rey" dijo con fingido tono de dolor "pero no es momento de lamentaciones, nuestro antiguo líder me ha dejado al cargo por si algo terrible pudiera ocurrirle, es por ello que subiré al trono como su nuevo rey...estoy seguro que ese habría sido el deseo de nuestro joven soberano" dijo colocándose la corona.

Las personas inmediatamente empezaron a murmurar.

"¡pueblo de la tierra de sombras, no se desanimen, no nos quedaremos sin hacer nada!" con esto las personas callaron y miraron de nuevo hacia la tarima "estamos seguros que el asesinato de Heero Yui fue obra del reino de la luz"

"¡pero eso es imposible!" gritó alguien entre la muchedumbre.

"¡hace incontables generaciones que estamos en paz!"

"¡no puede ser!"

"¡por eso mi querido pueblo, ellos nos hacen creer eso para que no sospechemos de su ultrágia, ellos sabían que nuestro rey era joven y vulnerable y aprovecharon esta debilidad!"

"¡tiene razón!"

"¡ellos son los culpables de todo!"

"¡acabemos con ellos!"

"¡SIIIIIII!"

Trieze sonreía ampliamente observando a la muchedumbre que gritaba el clamado de la guerra.

"¡pelearemos y los destruiremos, esos eran los ideales de nuestro joven monarca!" vociferó Trieze levantando el puño al mismo tiempo que la multitud.

Luego de esto Trieze se retiró junto con Lady Une, aun se escuchaba las aclamaciones de la gente.

Dentro del castillo, el general Duo Maxwell caminaba dando pasos firmes por los largo pasillos, tenía los puños y dientes apretados de la furia, se podría decir que mataría a la primera persona que se le atravesara.

"¡¡Trieze!!" gritó al entrar a la sala real provocando un eco por toda la habitación.

"aah, general ¿a que debo tan inesperada visita?" exclamó sentado desde el trono.

"¡tu lo sabes perfectamente!" le dijo caminado hasta llegar hasta el pié del trono "¡¿Cómo es eso que el rey a sido asesinado?!"

"¿Qué no estuviste esta mañana en la plaza?"

"aún no has respondido a mi pregunta" murmuró con tono frío impropio de él.

"si.fue asesinado hace dos semanas"

"¡no te creo nada buitre asqueroso, solo quieres quedarte con el trono!"

"cuida tu lenguaje.y si no me crees a mí, creele a esto" exclamó arrojándole a sus pies una capa negra totalmente desgarrada y bañada en sangre "¿acaso no la reconoces?"

"esto no prueba nada.¡solo demuestra tu cobardía!"

"admiro tu lealtad, pero las cosas pasan y ahora debes obedecer a tu nuevo señor"

"¡tu no mereces esa corona!"

"el rey me dejó a cargo y lo sabes, ahora te recuerdo que hiciste un juramento en proteger al rey ¡ como tu monarca, te ordeno que te arrodilles!"

"si, admito que hice ese juramento pero.¡tu no eres el legítimo rey, solo eres un traidor a la corona!" exclamó sujetando su arma y apuntado con ella a Trieze.

"me decepcionas.... ¡guardias arréstenlo!"

Rápidamente como una veintena de guardias lo rodearon amenazándolo con espadas y lanzas.

"no creo que quieras derramar sangre inútilmente ¿o si, general?"

"maldito." gruñó Duo arrojando su arma que se fue a clavar fuertemente contra la pared, inmediatamente le cayeron encima golpeándolo para inmovilizarlo, luego lo sujetaron por los brazos.

"te degrado de tu cargo, ahora nombraré a un nuevo general" dijo el rey mirando una puerta de donde salió Lady Une.

"¡traidor, te juro que no descansaré hasta que vea tu cabeza clavada en el asta!" gritó, pero uno de los guardias lo golpeó en el abdomen haciendo que cayera de rodillas.

"así me gusta verte Maxwell ¡enciérrenlo en la celda más oscura y fría! Donde no pueda escuchar sus estupidos comentarios"

Los guardias obedecieron y lo arrastraron fuera de la sala.

"una victoria más, mi señor Trieze"

"solo falta la ultima jugada"

*************

En una oscura esquina en la que únicamente había una fuente de luz proveniente de una chimenea, donde las llamas dibujaban una figura femenina apoyada en una pared mirando las llamas saltar de una lado a otro. Se podía ver en su mano un pequeño trozo de papel el cual lo miraba sonriendo ampliamente, al instante se movió hacia un sillón para luego sentarse y comenzar a leer.

Querido hermano,

Te pido que me perdones por haber decidido hacer un viaje sin tu consentimiento, estaba segura de que te negarías rotundamente, por favor no te enfades, es algo que debí haber hecho hace mucho tiempo y tu lo sabes bien, como futura soberana tengo...no... debo conocer algo más que los límites de mi reino. Estoy conciente que esto podría ser muy peligroso y también que acarrearía muchos problemas, tengo algo de miedo de alejarme de mi hogar, de todos ustedes, , pero ya lo he decidido y no hay marcha atrás. Hilde esta conmigo, estoy segura que esta noticia te tranquilizará un poco ya que ella fue elegida especialmente para mi protección, te prometo regresar lo más pronto posible, ten por seguro que regresaré con bien..este viaje me ha dado una nueva perspectiva de ver las cosas y tambien un nuevo ideal por encontrar. Te mando todo mi cariño y amor a ti y a todos.espera mi regreso.

Tu Hermana,
Relena.

La silueta dejó de leer para observar de nuevo el fuego, sonrió para luego levantarse y acercarse hasta quedar frente a la chimenea.

"hay Relena, Relena, tu siempre arriesgándote, jejejeje, esto no podría resultar más maravilloso" murmuró mientras tiraba la carta a las brazas y la veía consumirse lentamente.

Mizao: HOLAAAAAAAA ^/////^ ¡¡en este capitulo pasó de todo!! O_O solo esperen los que vienen, les prometemos muuuuucha acción y suspenso.

L.G (con cara de soñadora y echando muchos corazoncitos): y mucho romance.

Filia: NOOOOOOOO, MAS MAS QUIERO MAAAAAAAS, QUIERO SEGUIR ESCRIBIENDOOOOO.

Mizao: Además queremos agradecerle a Sailor Luisa por su reviews ¡¡QUE BUENA ERES SAILOOOOOR!! Sabemos que es una historia con un tema algo extraño, pero los chicos Gundam se ven bien donde los pongan ^^

Filia: NOOOOOO, MAAAAAAS!!

L. G: cálmate criatura, pronto lo continuaremos.^^

Filia: Pe..pero, no quiero que golpeen a mi Duo ¡¡ESO ES UN SACRILEGIO!!

Mizao: -_-U ya, ya, no te me sofores.

L. G: pobre de mi Hee-chan :` (

Filia: ¡¡COMO QUIERES QUE ME CALME, EH, EH!! (se ve a Filia ahorcando y zarandeando salvajemente a una aturdida Mizao)

Mizao: @_@ OROOOOOOO!!

L. G: ^^U no olviden dejar sus reviews porfis.