Capitulo IX
El cambio

Respuesta de los reviews del capitulo anterior:

haruko haruhara: Muchas gracias otra vez por el gran favor ;) en realidad nos da mucha pena la tardanza del capitulo pero tu sabes que es lo pero para cualquier escritor: un bloqueo mental u.u además tantos exámenes no ayudan para nada, pero aquí esta otro cap. Y prometemos que aunque estemos de viaje escribiremos mucho:)

Aguila: Muchas gracias por tu opinión, esperamos que sigas leyendo el fic :)

Ayumi: Que bueno que te gustó el cap! En verdad nos costó mucho esa parte de los recuerdos de Heero y nos demoramos bastante en esa parte. Pero ya tenemos medio escritos los siguientes capítulos y creo que los subiremos mas rápido esta vez. Esperamos que este capitulo también te guste ;)

Ai-chan: hola amiga!! Que bueno que te gusto el capitulo! Nos da mucho gusto :D Bue, sobre tus preguntas, en lo que va de la historia no hemos puesto mucho de romance porque apenas se estan conociendo. Ellos aun no se conocen bien pero poco a poco se irán cogiendo mas confianza, es para que la cosa no valla tan rápido y se vea falso, y si, habrán más partes de romance pero más adelante :) Y eso del lemon, no creo que se nos de eso, pero tu eres la genio en ese aspectos, algún día deberías darnos clases.

Y aquí empieza el capitulo :)

Las amplias y verdes planicies se extendía hasta el horizonte en donde se ponía ver algunas montañas. Las nubes se arremolinaban en el cielo oscureciéndose en la lejanía indicando una posible tormenta; el grupo se movía rápidamente, caminando por la llanura en un intento de avanzar lo más posible antes de que anocheciera. A la cabeza del grupo iba Heero, alerta ante cualquier posible peligro y sin detenerse casi a descansar. Justo detrás lo seguía Hilde , quien ayudaba a Relena en el largo camino. Y por último estaba Duo, quien llevaba un andar perezoso quejándose a cada segundo.

"¿Heero. hasta donde tienes pensado llegar?" preguntó Duo corriendo y alcanzando a su amigo.

"Hn"

"no me vengas ahora con tu silencio, recuerda que esta vez nos acompañan estas hermosas damiselas, y se merecen un descanso"

"Hn" Heero se limitó a fulminarlo con su mirada.

"Oh vamos hombre, ¿no podemos parar ni siquiera un poco?"

"estamos a campo abierto, somos blanco fácil para el enemigo" respondió Heero con voz inexpresiva.

"pero si quieres podemos descansar en aquel cúmulo de árboles" exclamó Hilde señalando a los lejos. Duo la observó sonriendo ampliamente.

"Hn" Heero simplemente gruñó en respuesta.

"creo que podemos tomarlo como un si" exclamó Duo alegremente.

Relena observaba divertida la escena, ya se había adaptado a la personalidad de cada uno, y aunque llevaban poco tiempo juntos, este tipo de discusiones le parecían habituales. Soltó un pequeño suspiro y luego siguió caminando. Ya habían pasado tres días desde que salieron del pueblo, y a pesar de que con cada paso que daban se acercaban más al templo, la inquietud y la preocupación no dejaban de crecer en su interior.

************

El Reino de la oscuridad estaba sumido en un silencio sepulcral, ya no se oían por ningún lado las voces y risas de la gente que lo habita y las calles estaban desoladas. En cada una de las casas colgaba un estandarte negro que indicaba su pesar por la perdida de su joven monarca. Junto a este colgaba el símbolo de armas que impuso Trieze, una calavera con dos armas cruzadas; y en lo alto de todo el pueblo brillaba el símbolo del reino, el dragón entrelazado a una espada. En esos momentos todos los guerreros estaban reunidos en la plaza del pueblo, discutiendo entre unos y otros las estrategias de lucha. Ya habían terminado la construcción de las nuevas armas y en esos momentos las mujeres se encargaban de terminar de bordar las grandes banderas que iban a portar en la batalla. Otras se encontraban encendiendo las grandes calderas para preparar las provisiones que los guerreros iban a llevar en los largos días de viaje, y otras en las grandes sastrerías cosiendo los uniformes y las capas. Entre ellas existía esa esperanza de que algún día después de la batalla, todos sus guerreros iban a regresar con bien a su lado, y ponían todo su empeño en lo que hacían. Trieze se encontraba en su habitación sentado en un gran sillón contemplando el fuego que crepitaba en la chimenea. Estaba leyendo muy placidamente cuando fue interrumpido inesperadamente.

"mi señor Trieze" murmuró Dorothy haciendo un gesto de respeto.

"¿qué noticias me traes esta vez?" respondió tajante Trieze.

"escaparon... ahora ambos príncipes viajan juntos" informó con pesar.

"ya veo" dijo Trieze tranquilamente, aunque la forma en como apretaba los puños demostraba exactamente lo contrario "entonces Relena y Heero buscan lo mismo, ¿me pregunto que será?"

"¿y cual será nuestro siguiente movimiento?" preguntó Dorothy algo insegura.

"por los momentos no se puede hacer nada más que evitar que ambos lleguen a algún sitio donde puedan ser reconocidos, creo que esa tarea te la puedo encargar a ti"

"si mi señor"

"por lo pronto terminaremos con los preparativos de la guerra, muy pronto partiremos al campo de batalla" dijo con una sonrisa, pero su mirada permanecía igual de fría.

"¿debo volver con los de la luz?"

"no, por ahora mantén a raya a los príncipes, y cuando veas la oportunidad acaba con ellos, y no dejes que nadie sospeche de ti, eso afectaría nuestros planes"

"si señor, partiré ahora mismo"

"no toleraré mas errores de tu parte mi querida Dorothy"

"si señor" dijo Dorothy haciendo una pequeña reverencia y retirándose.

***********
Cuatro sombras corrían rápidamente por la oscura planicie. El cielo se tornaba anaranjado con nubes rosadas mientras los truenos retumbaban en la lejanía.

"aprisa, la tormenta esta cerca" exclamó Heero frunciendo el cejo.

Siguieron avanzando rápidamente tratando de alcanzar el pequeño bosque.

"genial..." murmuró Duo sarcásticamente cuando le cayeron las primeras gotas de lluvia.

"¡no se detengan!" gritó Hilde colocándose la capucha de su capa y apresurando el paso.

Al cabo de unos minutos las hojas de los frondosos árboles los cubrían de la noche tormentosa. Heero encontró un árbol especialmente grande bajo el cual podían montar su campamento para pasar la noche. Duo y Hilde comenzaron a buscar ramas secas para la fogata y algunas frutas silvestres para no agotar las provisiones. Relena ataba una soga en las ramas para guindar las capas empapadas para luego sentarse al lado de su bolso. Comenzó a revolverlo en busca de algo, sacando unos cuantos pergaminos y una pluma para escribir. Un fuerte viento hizo que se estremeciera pero se sobresalto cuando sintió un ligero peso sobre ella. Pudo notar que una cálida capa la cubría. Levantó la mirada y se encontró con los fríos ojos de Heero que la observaban fijamente.

"úsala, la temperatura esta bajando y parece que la necesitaras"

"pero usted la necesita, podría enfermar" exclamó preocupada.

Heero frunció ligeramente el ceño. Por más que lo intentaba, no se acostumbrara que ella lo llamara de esa forma pesar de que muchas personas en su reino lo trataran de usted. En cierta forma le molestaba que ella aun no se sintiera con suficiente confianza de llamarlo por su nombre.

"en mi vida nunca fui merecedor de tanto respeto, puedes hablar sin protocolo....llámame Heero" dijo con la mirada sin expresión alguna.

La observó unos instantes en silencio y luego, sin decir nada más , se dio media vuelta y se adentro en los árboles. Relena se quedo extrañada por el repentino cambio de aptitud experimentado por Heero. Cerró los ojos sonriendo y apretando contra si la gruesa capa negra. El misteriosos chico, resultaba para ella como un cristal transparente. Podía ver fácilmente a través de él, a través de las barreras que ejercía contra las personas. Pero había partes empañadas que le costaba mucho trabajo descifrar, lo que incrementaba su aire misterioso. Ella sabía perfectamente que detrás del frío guerrero se escondía un corazón noble capaz de dar todo por las personas que le importaban.

No pasó mucho tiempo para que volviera Duo y Hilde cargando muchas cosas. Juntaron los leños y los encendieron en una cálida y reconfortante fogata. Ambos se despojaron de sus guantes y acercaron sus manos a las llamas.

"ahhhh...se siente muy bien" exclamó Duo sonriente.

"oye Lena, acércate" dijo Hilde haciéndole señas a su amiga.

Relena que había estado todo ese tiempo trabajando en los pergaminos, se acercó lentamente envuelta en la capa y se sentó al lado de Hilde. Duo observó detenidamente la nueva prenda que llevaba Relena reconociéndola al instante. Rápidamente se volteó y le dirigió una elocuente mirada a su amigo.

"¿y tu no piensas calentar tu humanidad?" preguntó Duo mientras Heero se ponía de pie.

"tomaré el primer turno de guardia" respondió fríamente.

"como digas amigo...." exclamó con un tono como si estuviera ya acostumbrado a ese tipo de reacciones.

Los tres quedaron en un silencio confortable escuchando el crujir de la madera quemarse. Mientras Hilde y Duo hablaban sobre sus hazañas en las batallas y las maravillas de un buen filo en las espada, Relena aprovechó el instante para comenzar a preparar la cena. Mezcló una gran cantidad de fruta, trituro algunas bayas dulces y el polvo lo esparció encima de la fruta cuidadosamente cortada. Colocó una pequeña cantidad en cuatro tazas. Cuando llegó a donde se encontraba la "parejita" ya Duo se disponía a enseñarle a Hilde su cicatriz favorita en forma de murciélago. Les entregó a cada uno su porción que devoraron gustosamente.

"eres una gran cocinera" la halago Duo con el estomago lleno.

"muchas gracias, Duo" dijo Relena recogiendo los platos.

"la tormenta está amainando, mañana podremos avanzar mucho" comentó Hilde notando como los rayos de la luna se filtraban entre los árboles.

"mientras más pronto lleguemos al templo mejor" dijo Duo súbitamente serio, como recordando algo muy desagradable.

"¿sucede algo?" preguntó Hilde extrañada.

Duo titubeó un instante para luego suspirar diciendo.

"Heero y yo somos perseguidos, y tenemos que alcanzar ese templo antes de que ellos den con nuestro paradero"

"¿perseguidos, pero porque?

"fue por un simple descuido de nuestra parte. Ocurrió algo que debimos saber que pasaría" respondió Duo amargamente.

Relena observaba preocupada los pergaminos que tenía sobre las piernas. Duo la observó unos instantes y luego agregó rápidamente.

"pero no hay que preocuparse, al paso que nos hace llevar Heero llegaremos en menos de una semana"

Con las estridentes risas de Duo la tensión formada disminuyó notablemente.

"creo que lo mejor será dormir temprano, de esa forma nos levantaremos con más energías para continuar" exclamó alegremente Hilde.

Los tres se pusieron de pie y se acercaron a sus respectivos bolsos. Sacaron sus mantas que colocaron cerca del fuego. Duo fue el primero en terminar su cama y Relena le pasó su capa ya seca. Cuando Relena preparaba su cama observó dos tazas intactas llenas de frutas y fue cuando recordó que ni ella ni Heero habían comido.

"oye Lena, no te demores, recuerda que mañana madrugamos" dijo Hilde mientras se metía entre las mantas.

"esta bien Hilde, buenas noches" dijo Relena sonriendo.

Relena tomó unas mantas de su bolso y las dos tazas y se adentro entre los árboles. Todo estaba muy oscuro y se acurrucó más en su capa cuando el frío se hizo presente. Buscó con la mirada rápidamente pero no encontró nada, cuando una voz la sorprendió por detrás, haciendo que casi derrame el contenido de las tazas.

"¿qué buscas?" preguntó secamente la voz de Heero.

"Heero..." dijo ella recuperando el aliento después del susto. "eeeeh...vine a traerte la comida, pensé que estabas hambriento"

Heero la observó como preguntándose sus intenciones pero luego se sentó en el suelo junto a su espada.

"no tengo hambre" dijo desviando la mirada.

Relena sonrió internamente. Tomó asiento a su lado y empezó a comer silenciosamente su taza de frutas. Ambos se quedaron de esa forma, sentados escuchando la suave respiración del otro. En cierta forma se complementaban y se sentían cómodos el uno con el otro.

"¿puedo hacerte una pregunta?" preguntó Relena tímidamente rompiendo el silencio.

"hn.." Heero respondió a su silencio.

"¿por qué..por que me protegiste de aquella manera, cuando luchaste con ese monstruo?"

Heero repentinamente el instante cuando la vio de pie en aquella colina. Cuando clavó su mirada por primera vez en aquellos ojos que había visto en aquel sueño extraño. Y como una fuerte ola, le vino a la mente la verdadera razón del por que había decidido viajar junto a ella. Realmente no quería de la manera que la vio en su ultimo sueño. No lo iba a permitir de ninguna manera...

"la misión de todo guerrero es proteger a toda persona débil" respondió fríamente sin dirigirle la mirada.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Relena. No es que fuera la respuesta que deseaba escuchar, pero ella lo conocía lo suficiente para saber que se podía esperar de él en esos casos. Y a ella le alegraba de sobremanera que Heero le otorgara sus sinceridad y confianza.

Se puso de pie, se sacudió las ropas y le dirigió una sonrisa a Heero quien no le devolvió la mirada. Sin inmutarse tomó la taza, dobló un par de mantas y las colocó a su lado. Se iba a quitar la capa para devolvérsela, cuando Heero la detuvo.

"puedes conservarla, la noche estará muy fría y ella te abrigará"

Relena lo observó sorprendida. Dudó un instante sobre si contarle a Heero o no, sobre las extrañas visiones y su relación con ellas, pero se contuvo. Ella sabía que en esos momentos él tenía sus propias preocupaciones. Ya encontraría la solución de ese problema...

Tal vez Heero notó que Relena estuvo a punto de decirle algo importante porque levantó la mirada observándola extrañado. Pero ella reaccionó rápidamente antes de que le comenzara a hacer preguntas al respecto.

"Buenas noches Heero" murmuró ella desapareciendo entre los árboles.

Cuando llegó al campamento buscó rápidamente su bolso, guardó los pergaminos y colocó su taza vacía junto a las otras dos. Luego se metió entre las mantas con la capa aún puesta. Cerró los ojos y esbozó una pequeña sonrisa. Estaba llena del aroma de Heero y eso la hacía sentir extrañamente cómoda. Se acurrucó entre la mantas y cayó en un sueño tranquilo.

***********

En el reino de la luz, El Rey se encontraba de pie frente a un gran ventanal, observando con preocupación el atardecer. Se dio la vuelta lentamente cuando escucho que la puerta se abría.

"¿Qué te sucede Zechc, porqué esa mirada?" preguntó Noin acercándose a él.

Zechc no respondió y volvió su vista nuevamente hacia la ventana.

"¿es esa guerra, no es así Zechc?" dijo mientras se paraba a su lado.

"El campo de batalla ha sido asignado, será en el valle de Kronos, dentro de un mes y medio" dijo con la mirada fija en su reino.

"pero Zechc, no puedes mandar a nuestro pueblo a morir de esa forma" exclamó la reina intentando hacer que cambiara de idea.

"No se puede hacer nada más Noin, ya esta decidido..." murmuró cerrando los ojos y dándose la vuelta.

"piensa un poco en lo que tu hermana hubiera querido ¿no crees que Relena buscaría otros medios?" dijo plantándosele en frente.

"¡gracias a los bastardos de la oscuridad, tal vez mi hermana nunca llegue a gobernar" gritó asustando un poco a su esposa.

"no digas eso, tu sabes que no va a pasar" murmuró Noin frunciendo el cejo.

"tu no sabes nada... partiremos en dos semanas, el viaje hasta el valle es de un mes" exclamó dándole la espalda.

"¿y cuando piensas regresar?" preguntó Noin con la preocupación marcada en su voz.

"Intentaré que sea lo más pronto posible" dijo ya más calmado.

"oye Zechc...hay algo que quería decirte hace mucho pero..."

En ese momento tocaron la puerta, y entró Dorothy con paso decidido, haciendo una pequeña reverencia.

"los preparativos ya están comenzando, y el jefe de armas desea verlo enseguida su majestad" dijo con una sonrisa.

Zechc suspiró pesadamente mientras Noin le dirigía una mirada asesina a Dorothy.

"hablaremos más tarde" dijo Zechc antes de salir de la habitación seguido por Dorothy.

************

Cuando amaneció ya comenzaban a empacar todo nuevamente para continuar. Duo estaba discutiendo con Heero porque no lo había despertado en la noche para ayudarlo con las rondas. Hilde todavía estaba medio dormida mientras apagaba lo que quedaba de la fogata y doblaba sus mantas. Relena estaba guardando sus cosas en el bolso cuando se percató de la cuarta taza vacía y de las mantas dobladas. Sonrió mientras se quitaba la pesada capa y la doblaba. Luego se acercó a Heero mientras este estudiaba unos mapas cuidadosamente.

"muchas gracias por prestármela Heero" dijo colocándola a su lado.

Él levantó la mirada un instante y la observó a los ojos. Ella pudo notar algo diferente; ya no eran los mismos ojos fríos con los que siempre la miraba, algo había cambiado.

Filia: En este capitulo no pasó nada relevante, solo se dieron algunas respuestas ^^

Mizao: Tal vez nos tardemos un poco ya que estamos de vacaciones en las montañas por dos semanas.

L.G: ¡si supieran por lo que estamos pasando, tuvimos que comprar un cuaderno en una tiendita!

Filia: pero pagaremos en los cybers del pueblo, para publicar lo más rápido posible, antes de volver a la ciudad.

Mizao: ¡estamos en el peladero! o

L.G: Este capitulo lo hicimos en un cyber donde solo hay tres maquinas, pero algo es algo ^^U

Filia: ¿y que será lo que Noin quiere decirle a Zechc? Eso se sabrá muy pronto ^_-

Mizao: y pronto el Reino de la oscuridad saldrá a luz XD es decir, que muy pronto comenzaran a llevar a cabo sus planes.

L.G: ¡yo quiero la capita de mi Hee-chan!

Filia: ¬¬U

Mizao: Muchas gracias por sus reviews y no olviden dejarnos más, queremos saber sus opiniones sobre la historia.

Filia: y queremos dejar MUY en claro que si habrá más romance, solo que falta que la historia avance un poco.

Mizao: recuerden que los personajes apenas se van conociendo y no queremos que nos quede muy rápido.

L.G: pero cupido saldrá pronto haciendo unos cuantos flechazos ^^U

Mizao, Filia y L.G: Matta ne!!

o^.^o... n____nU ... *¬*