Capitulo X
El ataque

Respuestas de los reviews:

Hikari-chan: ¡muchas gracias! La verdad le estamos poniendo mucho corazón en esto n_n esperamos que siguas leyéndolo ya que solo es el principio.

Anna Kyouyama: cierto, nosotras ya estábamos emocionadas por colocar unas cuantas partes en donde compartiera un rato o^^o, y sobre la otra duda, aun falta trayecto para el gran final, pero no te preocupes que sus orígenes tienen un gran significado en el fic ^_-

Sailor Luisa: ¡hola amiga! Que bueno que te ha gustado la historia ^//////^ y tranquila con lo del otro fic que ya pronto publicaremos los nuevos caps XDD, en serio queremos disculparnos con el retraso pero estábamos súper trancadas u_ú, pero esperamos que siguas leyéndolo cuando lo terminemos ya que falta poco.

Ayumi: gracias por tu paciencia n_n esperamos que también te guste este cap al cual le pusimos mucho empeño.

Aguila: muchas gracias por tus comentarios y eso de Trowa ¡claro que aparecerá! *o* solo falta un poco más para que de su gran presentación XDD, en este cap aparece un poco Quatre y tranquila que siempre habrá un lugar para ese pan en este fic.

Bueno aquí esta el cap del día:

Caminaron a paso raudo durante dos horas hasta que el intenso calor del medio día los hizo detenerse en un pequeño riachuelo.

"creo que dos días más de viaje y saldremos de estas llanuras" informo Duo sentándose junto a las chicas.

"que bueno. Ya no soporto estas largas caminatas" exclamó Hilde tomando el agua del recipiente que le pasó Relena.

"pero hay que darnos prisa para llegar al templo de Gadraus" murmuró Relena mientras Duo se tomaba el agua a tragos.

Heero se encontraba un poco apartado del grupo, sentado en el césped trazando un mapa. Le preocupaba un poco la falta de movimiento por parte de Trieze. Solo podía significar una cosa: que estaban preparando algo mayor. Debía mantenerse muy alerta por que ahora no solo arriesgaba su seguridad, sino la de todo el grupo. Miró de reojo a Relena, que se reía de una de las gracias de Duo. Ahora él tenía que adelantarse al ataque del enemigo. En el mapa trazaba toda la ruta recorrida y los días que les había tomado, intentando hacer una estrategia que pudiera usar. También marcaba, la posible ubicación de las tropas enemigas para saber cuanto tiempo le podría llevar alcanzarlos. Frunció el entrecejo al notar la cercanía en que se encontraban las tropas, sino se daban prisa les darían alcance muy pronto.

"¿Heero?" la voz de Relena lo sacó de sus pensamientos. Levantó la mirada y se encontró con un par de ojos sonrientes "me preguntaba si tendrías sed" dijo tendiéndole una pequeña taza. Heero algo extrañado la tomo y su propio reflejo le devolvió la mirada "Duo nos dijo que falta poco para salir de estas tierras ¿cuál va a ser el camino a partir de este momento?" preguntó amablemente.

"encontraremos una cordillera de montañas, a partir de allí buscaremos el monte Gadraus" respondió Heero mirando el mapa.

"creo que pronto llegaremos al bosque, será mejor darnos prisa antes de que caiga la noche" dijo Relena sonriendo mientras que Heero la miraba de una manera inquisitiva y ella le ofreció la mano para ayudarlo a ponerse de pié.

********* Trieze se encontraba sentado en el trono con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en una mano. La sala real se encontraba sumida en el usual silencio y había un aire frío en el ambiente. La voz de la general del reino retumbó en la paredes de piedra de la habitación.

"señor Trieze, traigo un informe" dijo Lady Une haciendo una pequeña reverencia.

"prosigue" exclamó abriendo los ojos.

"la armada ya esta lista y esperando sus ordenes" exclamó mientras Trieze se reía internamente.

"eso no fue lo único a lo que viniste ¿no es así Lady?" dijo moviendo únicamente su mirada.

"ojos de gato nos envió un mensaje desde el reino de la luz y los preparativos están casi listos para la guerra"

"en estos momentos lo que más me preocupa es sacar del camino a los príncipes"

"no se preocupe, la tropa de búsqueda esta cada vez más cerca" respondió Lady con cierta nota de alegría en su voz.

"eso no será suficiente, ya no los podemos tomar por sorpresa. Lo mejor será enviar cinco de nuestros cazadores nocturnos pero debo agregar que deseo a la princesa con vida" exclamó sonriendo para si.

"disculpe mi intromisión ¿pero por que ese repentino cambio?" preguntó extrañada.

"lo he pensado mucho, y con la princesa viva será más sencillo conquistar el reino"

"¿a que se refiere?"

"Al derrotar al rey Milliardo, la princesa heredará el poder del reino de la luz y después de casarme con ella, tendré el derecho legítimo de gobernar al reino" dijo profundizando su sonrisa.

"es una maravillosa estrategia, la mantendremos oculta durante la guerra y cuando usted pase al trono de la luz acabaremos con ella" exclamó ella emocionada.

"me quitaste las palabras de la boca mi querida Lady" murmuró mientras intercambiaban sonrisas.

En el pacífico reino de la luz, la noche cayó en el castillo y solo una de las ultimas torres estaba iluminada. Quatre trabajaba arduamente dándoles los toques finales a las estrategias de batalla. Era una habitación pequeña pero cuidadosamente organizada y en uno de los rincones estaba él, sentado en un escritorio de madera de roble. Dejó la pluma en el tintero y se frotó los ojos cansado, miró por la ventana y por la ubicación de la luna supo que era muy tarde. Se levantó y recogió los pergaminos en los que trabajaba, luego se dirigió con paso perezoso a un gran estante repleto de objetos curiosos que expulsaban humo de colores y burbujas que diferentes tamaños que estallaban haciendo ruidos graciosos, estaba a punto de guardarlos en una gaveta cuando alguien entró en su habitación.

"¿qué haces tan tarde despierto hermanito?" exclamó ella sonriendo mientras pasaba al lado de un enorme perro lanudo de color caramelo que le gruñó por lo bajo.

"lo mismo te pregunto yo, Dorothy" le respondió con un cierto tono de desconfianza.

"yo solo vine a saludarte" dijo y rápidamente le quitó los pergaminos de las manos sentándose en la silla del escritorio "veamos como vas con tu tarea" murmuró mientras desenrollaba los pergaminos.

Quatre se los arrebató y los guardó en la gaveta, por ultimo le colocó un hechizo de seguridad.

"tu sabes mejor que nadie que el rey me encomendó esta misión y no puedo traicionar su confianza" exclamó serio.

"¿no vas a confiar en tu propia sangre?" preguntó ella mientras cruzaba las piernas confiada de la respuesta de su hermano.

"no digas eso Dorothy, nos une un lazo muy fuerte que nadie puede romper" titubeó un instante pero luego continuó "por lo que te he notado diferente hace tiempo, me tienes muy preocupado hermana, quiero que me digas si te ha pasado algo, yo te ayudare en lo que sea, lo prometo"

"¡hay no ¿cómo crees?! Yo estoy perfectamente" sonrió levantándose de golpe.

"no es cierto.....algo te ha pasado, estoy seguro"

"las cosas cambian, nada es para siempre" murmuró más para ella "bueno hermanito, que pases buenas noches" dijo mientras se dirigía a la puerta para luego cerrarla tras de si.

Quatre se quedó mirando un momento la puerta. Luego se dio la vuelta y se acostó, después de apagar la vela y asegurarse de que sus armas estuvieran a un costado de su cama. A los pocos minutos sintió un cálido peso a sus pies, abrió un ojo y notó un fardo de pelos que se acomodaban.

"que duermas bien Merlín" dijo Quatre a su canino amigo sonriéndole amablemente y abrazando su almohada.

'pronto descubriré que planeas hermana' pensó antes de quedarse profundamente dormido.

*********
La noche cayó más rápidamente de lo que el grupo pensaba, obligándolos a acampar en plena llanura. Por estar a campo abierto decidieron no prender fogata, así que descansaban a la luz de la luna. Entre todos armaron una pequeña tienda, en la cual dormían las chicas, bajo las insistencias de Heero y las protestas de Duo. Ambos chicos se encontraban un poco alejados montando guardia.

"que noche tan fría ¿no crees hermano?" exclamó Duo frotándose los brazos.

Heero no respondió. Estaba sentado observando las brillantes estrellas en el firmamento, y por lo que Duo podía observar el frío no lo afectaba en lo más mínimo. Suspiró resignado cubriéndose más con su capa.

"como me gustaría estar calentito en los brazos de la linda de Hilde" dijo Duo cerrando los ojos con una pequeña sonrisa.

Desde el otro lado Heero le dirigió una mirada reprobatoria y ya para esos momentos a Duo le estaba empezando a dar unos ataques de risas, mientras que una sonrisa lujuriosa se le formaba en el rostro.

"no empieces a formar falsas fantasías con ellas, tu sabes que después que todo esto termine no las volveremos a ver" dijo Heero con tono más frío de lo normal. A Duo no le hizo mucha gracia el comentario.

"¡el señor pesimismo ha hablado, ahora todo el mundo arrodíllese y alábenlo!" exclamó irónicamente haciendo voluptuosas reverencias.

Heero estuvo a punto de responderle cuando súbitamente cambió su mirada observando el oscuro cielo con el ceño fruncido, observando el movimiento de las nubes al pasar al frente a la luna llena.

"¿sucede algo?" preguntó Duo colocando una mano en su hombro.

"¿no los sientes?" murmuró Heero sin apartar la vista del cielo.

Duo observó extrañado el cielo, luego se volvió hacia su amigo con una mirada muy seria.

"¿son....?"

"si, son cinco por lo menos"exclamó Heero tomando la empuñadura de su espada.

Unas figuras negras se acercaban a ellos surcando rápidamente el cielo nocturno.

"Duo, ve y sácalas de aquí" ordenó Heero sacando su espada.

Inmediatamente captó la orden y se dirigió velozmente a la tienda de las chicas.

"¡¿qué sucede?!" exclamó Relena sobresaltada mientras Duo zarandeaba a Hilde.

"nos atacan, tomen sus armas y salgan lo más pronto posible" exclamó Duo mientras salía de la tienda.

Al cabo de unos instantes ambas chicas estaban frente a la tienda con armas en mano. Relena dirigió una mirada a Heero y notó que este miraba ceñudo un punto en el cielo mientras sujetaba fuertemente su espada, y cuando sus ojos dieron en ese lugar quedó paralizada por lo que vió. Unos jinetes montaban unas extrañas criaturas que planeaban en círculos en torno a ellos y cuando los rayos de la luna dieron en ellos, definieron claramente sus contornos mostrando a cinco guerreros que montaban unas bestias híbridas, un cruce entre grandes corceles negros con alas de dragón, y cuando descendieron un poco pudo notar el brillo salvaje de sus ojos inyectados en sangre. El tinte negro del color sus pieles brillaban con destellos plateados y los bozales de hierro que llevaban en los hocicos ocultaban parcialmente los grandes colmillos que sobresalían de sus mandíbulas. Los rugidos que emitían rasgaban el silencio de la noche mientras que se acercaban lenta pero constantemente hacia ellos.

"solo deben llegar a temerles si les quitan los bozales. El fuego que arrojan mata a cualquier cosa que toque" advirtió Heero sin desviar la mirada de los jinetes.

"¿Qué son esas cosas? Esto no puede ser creado por la naturaleza" exclamó Hilde ceñuda apuntando con su arco a las criaturas.

"son cazadores nocturnos, cualquiera que sea su objetivo puede darse por muerto" dijo Duo aferrando fuertemente su hoz.

Cinco alaridos de lucha se escucharon antes que los jinetes se lanzaran al ataque. Instintivamente Heero y Duo se colocaron delante de las chicas con armas en mano.

"¡ustedes adelántense, nosotros podremos con ellos!" exclamó Heero parando con su espada la embestida de uno de los jinetes.

Otros dos jinetes se abalanzaron al suelo, encontrándose con Duo, quien blandió su hoz en torno a él haciendo que retrocedieran. Heero, por su parte, estaba sumido en una ardua lucha con uno de los guerreros, sus espadas chocaban destellando en la oscura noche. Hilde y Relena no podían hacer nada más que observar como luchaban en contra de esas feroces bestias, y aunque ellos les habían indicado que se alejaran, no tenían el valor de dejarlos luchando solos.

"¿Qué están esperando?¡huyan, es peligroso!" exclamó Duo mientras lanzaba un golpe con algo de dificultad.

En ese momento uno de los jinetes que luchaba contra Duo, se lanzó rápidamente hacia las chicas levantando su espada al aire. Al percatarse de esto, Heero invocó rápidamente una barrera mágica, y apareció una muralla de fuego azulado entre el guerrero y las chicas, haciendo que a este le fuera imposible dar un paso más sin ser devorado por las llamas. En una fracción de segundo, Heero arrojó un fuerte ataque con su espada que tomó por sorpresa al guerrero, y pudo cortar la cabeza de la bestia que cayó pesadamente en la hierba salpicándola de sangre negra. El jinete, al verse desprovisto de su bestia tomó su espada y comenzó una lucha cuerpo a cuerpo con Heero, quien detenía fácilmente sus golpes. Luego el soldado, tomó unas dagas que estaban escondidas en sus muñecas y las arrojó hacia Heero quien esquivó una y la otra la detuvo con la espada. Frunció el ceño, le estaba tomando mucho tiempo derribarlo. Al final extendió un brazo firmemente hacía él, y convocó un hechizo de magia negra que lo desintegró por completo, dejando solo cenizas. Heero, volteó su mirada rápidamente y vió como Duo, que peleaba ferozmente con uno de los jinetes, no se había percatado que otro volaba directamente hacia él con intenciones de atacarlo por la espalda. Sin perder un segundo más corrió en ayuda de su amigo e invocó el mismo escudo protector lanzándose con su espada dispuesto a derribar a la bestia, pero esta vez el jinete reaccionó más rápido haciendo que la bestia se impulsara con las alas hacia atrás evadiendo el golpe. Heero solo pudo observar como esta volvía a su posición en las alturas.

"¡Heero! Siempre tan oportuno" exclamó Duo dando un brinco hacia atrás adoptando una posición de defensa al lado de su compañero.

"no sabía que te costara tanto derrotar a una simple bestia" dijo Heero con un tono burlón muy bien disimulado.

"¡insinúas que estoy fuera de forma, pero si soy puro músculo!" exclamó Duo indignado.

"encargate de los otros, yo acabaré de él" dijo Heero lanzándose al ataque.

"si, si, ya voy" murmuró Duo con un tono de fastidio.

Las chicas apenas se habían alejado unos pocos metros, aunque todavía podían ver claramente la lucha que se llevaba cabo, por lo que se dieron cuenta del apuro por el que pasaban en estos momentos Heero y Duo mientras luchaban contra los jinetes.

"Relena, quédate aquí, iré a ayudar a los chicos" exclamó Hilde rápidamente para luego correr sobre sus pasos.

En esos momentos Duo se encontraba debajo de los tres jinetes que volaban sobre su cabeza sin poder atacarlos ya que sus ataques no los alcanzaban.

"¡hey ustedes tres, bajen de allí cobardes y peleen como hombres!" exclamó impacientando levantando su puño en dirección a ellos.

Y como respuestas a sus deseos pudo ver como una flecha incandescente pasó rápidamente atravesando el ala de una de las bestias haciendo que comenzara a perder altura. Duo se volteó y vió a Hilde de pie con su arco extendido apuntando hacia los jinetes.

"¡linda, estas llenas de sorpresas!" exclamó Duo alegremente haciendo que Hilde se sonrojara.

Cuando Duo notó que el jinete estaba a suficiente altura de alcance, cogió impulso y arrojó con todas sus fuerzas la hoz que cortó el aire con un agudo silbido atravesando a jinete y bestia al mismo tiempo.

"¡hey Hilde, ayúdame con esos dos!" exclamó Duo señalando a dos de los jinetes que quedaban en el cielo.

"¡en seguida!" exclamó sacando dos de sus flechas. Apuntó con ellas a ambos jinetes y cuando aseguró el blanco, disparo.

En respuesta a eso uno de los jinetes le quitó el bozal a su bestia que inmediatamente arrojó una llamarada de fuego púrpura desintegrando ambas flechas. Hilde y Duo observaron como el fuego se aproximaba hacia ellos y sin mucho tiempo para reaccionar se cubrieron el rostro con los brazos. Cuando abrieron los ojos estaban tras la barrera mágica, esto también sorprendió al jinete que no tuvo tiempo para reaccionar cuando vió la figura de Heero aparecer de un salto entre la mezcla de fuego púrpura y azul. Con un fuerte golpe con su espada cortó a la mitad a la bestia con su jinete para luego aterrizar limpiamente al lado de Duo.

"¿y adonde se metieron los otros dos tipos?" preguntó Duo al percatarse de la ausencia de los dos jinetes.

"¡Relena!" gritó Hilde horrorizada al ver que ambos se dirigían a toda velocidad hacia su amiga.

"¡era una trampa, la quieren a ella!" exclamó Heero corriendo a toda velocidad hacia Relena seguido por Duo y Hilde.

Relena había estado observando en silencio la gran lucha que se llevaba a cabo. Había visto con terror como Duo acababa con unos de los guerreros, como el otro soltó a su bestia para que atacara a dos de sus amigos, como Heero había salido de la nada para ayudarlos. Pero el verdadero miedo lo sintió cuando los dos jinetes que quedaban se dieron la vuelta en dirección a ella. El tiempo pareció detenerse en ese instante y muchas cosas pasaron rápidamente por su cabeza.

`¿Qué puedo hacer? ¡No puedo morir ahora, aun no he terminado!´

Tomó un bocado de aire y el miedo disminuyó en ese momento. Estiró ambos brazos y extendió dos de sus dedos, con los cuales comenzó a dibujar en el aire unos extraños diagramas mientras murmuraba un hechizo en un idioma antiguo. Cuando los jinetes estaban a pocos metros, abrió los ojos y de sus manos brotó un brillo dorado que la cubrió en una cúpula de un metro de radio, quedando fuera del alcance enemigo. A través de la barrera, Relena podía ver como los jinetes, viéndose imposibilitados de cruzar el escudo mágico, comenzaron a atacar en un intento de romperlo. Ella hizo uso de todos sus poderes mágicos para mantener la barrera en pie hasta que los demás llegaran, y fue solo cuando vio que una de las flechas de Hilde apartaba a los jinetes que pudo bajar el escudo. Cayó de rodillas agotada mientras veía como su amiga se acercaba corriendo hacia ella.

"¿estas bien, Relena?" preguntó Hilde preocupada.

"si...estoy bien" respondió mientras se ponía de pie con ayuda de su amiga.

"que susto nos distes" exclamó Duo echándole miradas a los jinetes que habían emprendido nuevamente el vuelo.

"están detrás de ti" dijo Heero fríamente, aunque con un extraño brillo en sus ojos "será mejor que huyan, yo los distraeré"

"¡ah no, la fiesta no comienza sin mi!" exclamó Duo blandiendo su hoz.

Las bestias emitieron un agudo rugido, impacientes por probar carne.

"¡que están esperando, huyan!"gritó Duo colocándose a un lado de su compañero y encarando al enemigo.

Hilde tomó a Relena por la muñeca y ambas salieron corriendo a toda velocidad en dirección al bosque, sin voltear siquiera cuando escucharon a las criaturas abalanzarse al suelo y no se detuvieron aun cuando estuvieron bajo la sombra de los árboles. Heero y Duo observaron de reojo como las chicas se internaban en el bosque y con ello su mente se despejó, ya solo tenían un objetivo claro. Derrotar al enemigo a toda costa. Sujetaron firmemente sus armas sonriendo confiados.

"¿Qué crees que diría Trieze si acabamos de una vez por todas con sus queridas mascotas?" preguntó Duo balanceando su arma entre sus manos.

"esta vez no se lo perdonare" exclamó Heero furioso levantando su espada en dirección a los jinetes.

Uno de los jinetes bajó de su bestia y se adelantó quedando frente a los jóvenes guerreros. Ellos no podían ver su rostros puesto que estaba cubierto por una mascara de metal, sin embargo Heero y Duo no bajaron la guardia, esperando ver sus verdaderas intenciones.

"hemos venido por la chica, así que no opongan más resistencia y así su muerte será más rápida" exclamó el soldado.

"y ustedes creen que." comenzó a decir Duo pero Heero extendió su brazo indicando que se detuviera mientras observaba fríamente al jinete.

"¿para que la quieren? ¿¡para que demonios la quiere ese maldito de Trieze!?" exclamó Heero echo una furia.

"esos asuntos no son de su incumbencia, su majestad rey Heero Yui"

Heero no respondió, únicamente frunció el cejo clavando su mirada en el guerrero.

"el señor Trieze dio ordenes claras de que le lleváramos a la chica con vida, y que sacáramos a los estorbos del camino" dijo levantando su espada al cielo.

Sin perder un segundo más Heero y Duo se lanzaron al ataque y cuando estaban a unos pocos metros de alcanzar a su objetivo se detuvieron bruscamente. Ambos jinetes habían soltado a sus respectivas bestias y estas se acercaban amenazadoramente hacia ellos. De los hocicos emanaban grandes cantidades de saliva, que al tocar el suelo lo quemaba, mostrando una gran cantidad de colmillos de gran tamaño. Los ojos rojos los miraban con una furia salvaje y los pelos negros estaban erizados mientras gruñían agitando sus grandes alas.

"¡andando!" dijo Duo animadamente lanzándose al ataque.

Mientras tanto en el oscuro bosque, Relena y Hilde corrían lo más rápido que podían tratando de alejarse lo más posible, pero cuando llegaron a un pequeño claro, la luz de la llama se reflejó en las armaduras de un grupo de guerreros que esperaban con extrañas sonrisas en cada uno de los rostros.

"¿a dónde creen que van señoritas?" dijo uno de los hombres adelantándose un poco para quedar bajo la luz de la antorcha. Vestía ropas completamente negras y tocaba con el dedo pulgar el filo de la espada que llevaba en el cinturón. Hilde se acercó rápidamente a su amiga susurrándole en el oído.

"¿Relena, vistes el emblema de estos hombres?... son del reino de la oscuridad". Efectivamente, cada uno de los guerreros lucía en el pecho el distintivo emblema del dragón entrelazado en una espada grabado en la armadura.

"no opongan resistencia, sino les irá peor" dijo el guerrero profundizando más su sonrisa mientras las observaba.

Ambas chicas pasaron los ojos por todo el grupo. Eran más de veinte hombres armados, de ninguna forma iban a poder ellas solas contra tantos, entonces Relena lanzó un pequeño conjuro de humo, se dieron la vuelta y comenzaron a correr a toda velocidad. Cuando el humo se dispersó, los guerreros se percataron de lo ocurrido.

"hemos caído en la trampa, ¡suelten a los perros ahora!" exclamó uno de los guerreros haciéndole señas a los soldados, quienes abrieron las jaulas dejando salir unos cuantos perros que corrieron siguiendo el rastro de las chicas aullando en el aire de la noche.

"¡andando, no pueden llegar muy lejos!" dicho esto la tropa comenzó la persecución.

***********

La lucha continuaba para Heero y Duo, los últimos jinetes habían puesto mucha mas resistencia y todavía seguían encarando a las dos bestias. Estas arrojaban sin tregua, grandes llamaradas que resultaban difíciles de esquivar, sin contar las arremetidas con sus grandes fauces. Duo saltaba de un lado a otro evadiendo los ataques lanzaba la bestia que seguía sus movimientos, al principio resultaba fácil tratar con ella, pero ya le estaba comenzando a afectar el cansancio, y sus movimientos se hacían cada vez mas torpes.

"será mejor que te concentres, no pierdas de vista tu blanco" dijo Heero quien tenia una fea cortada en el brazo, como último vestigio de uno de los jinetes antes de que le dieran el golpe final. Observaba fijamente a los ojos de la bestia que tenia en frente, en el momento en que esta lanzo una bola fuego dirigida a él, aprovechó el momento para saltar lo mas fuerte que pudo aprovechando la onda de la explosión y logró hacerle un corte en el ala, lo que hizo que perdiera estabilidad. Sin perder más tiempo realizó un corte seco en el cuello. El ultimo jinete se encontraba todavía reforzando los ataques de su bestia por lo que se les hacia muy difícil dar un golpe certero. Heero y Duo se colocaron espalda con espalda, respirando agitadamente.

"¿tienes algún plan?" preguntó Duo sin apartar la mirada de la bestia.

"será mejor que se den prisa si quieren volver a ver a sus amigas, en estos momentos una tropa del reino las espera en el bosque" dijo el guerrero para luego reírse con aire de victoria.

"acabemos con esto cuanto antes" murmuró Heero furioso antes de correr al ataque seguido de Duo. Ambos se acercaron rápidamente a la ultima bestia, pero cuando estaban ya a pocos metros el jinete realizó un rápido conjuro, y lo último que lograron ver fue como una gran llamarada de fuego púrpura se les venia encima.

**********

Hilde y Relena seguían corriendo por el bosque, a lo lejos se podían oír los feroces ladridos de los perros que seguían sus pasos, y el sonido de una gran explosión iluminó el cielo como un trueno y las hizo detenerse. Cuando levantaron la mirada pudieron divisar una columna de humo y algunas chispas púrpuras que se levantaba exactamente en el lugar de la pelea.

"¡los chicos, debemos volver a ayudarlos!" exclamó preocupada Relena.

"no, debemos seguir, si volvemos tal vez nos encuentre la tropa de la oscuridad y eso pondría en riesgo la misión que tenemos" dijo Hilde mirándola fijamente a los ojos.

"¿pero que sucederá con ellos?, no podemos abandonarlos"

"estarán bien, ya lo veras" dijo Hilde intentando convencerse a si misma "vamos, o pronto nos darán alcance" dicho esto ambas comenzaron nuevamente a correr internándose cada vez mas en el bosque.

***********

El humo se dispersó y Heero levantó rápidamente la mirada buscando a la bestia con los ojos. Escuchó un débil gemido a su lado y cuando volteó vio a Duo levantándose pesadamente del suelo con una mano frotándose la cabeza, y pudo ver en su espalda una gran quemadura producto de la explosión. Repentinamente la bestia surgió detrás de ellos y Heero reaccionó rápidamente por lo que su espada terminó dentro de las mandíbulas de la bestia, quien comenzó a arremeter hacia Heero llevando el filo de su propia espada cada vez más cerca de su pecho. Haciendo uso de toda su fuerza y tomando la espada con ambas manos comenzó a caminar hacia la bestia cada vez más rápido y terminó atravesándola por la mitad bañándose en sangre oscura. Al ver esto el jinete, desprovisto de más armas, comenzó la huida desesperada, pero fue interceptado por Duo, que lo tomó por la cabeza y con un movimiento brusco, le rompió el cuello cayendo muerto inmediatamente.

"lo siento, no es nada personal, pero no queremos que le vallas con cuentos a tu querido señor Trieze" dijo Duo con una sonrisa en su rostro.

Heero se acercó rápidamente hacia él sosteniéndose firmemente el brazo herido, ese último ataque le había afectado bastante. Duo se sentó en el suelo agotado mientras Heero limpiaba la hoja de su espada manchada de sangre.

"¿qué haremos ahora?" preguntó Duo mirando hacia arriba encontrándose con la mirada de su compañero.

"hay que encontrarlas antes que la tropa del reino, tu sabes bien lo que son capaz de hacerles" respondió Heero ayudando a Duo a ponerse de pie, y ambos se dirigieron rápidamente hacia el bosque.

Los feroces ladridos resonaban por todo el bosque rompiendo la tranquilidad que reinaba en aquel lugar, y solo eran amortiguados por los gritos de los soldados que se alentaban mientras se acercaban cada vez más a su objetivo. Las chicas corrían a través de una vereda mientras escuchaban cada vez más cerca los sonidos de la tropa aproximándose, no se detuvieron a descansar ni un instante aunque el cansancio ya se notaba en su respiración, y sin darse cuanta llegaron a los limites del bosque. Frente a ellas había una oscura planicie, y comenzaron a recorrerla sin titubear. Corrieron unos cuantos metros y se detuvieron súbitamente. A sus pies había un profundo precipicio al cual no se le veía fondo, y cuando intentaron volver al bosque se encontraron frente a frente con el grupo de soldados.

"fin del camino, será mejor que se entreguen por las buenas" exclamó uno de los guerreros.

"creo que no podemos seguir huyendo, solo nos queda pelear" murmuró Hilde frunciendo el entrecejo, sin aparatar la mirada de los guerreros.

"Hilde, tu encargarte de ellos con tus flechas, y yo me encargo de la defensa, con un escudo mágico será suficiente" dijo Relena mientras extendía los brazos. Cerró los ojos concentrándose, empezó a formar una serie de signos en el aire murmurando un hechizo. Abrió los ojos y movió los brazos a los lados formando así una gran barrera dorada en torno a ellas.

"aguanta todo lo que puedas, yo me encargo ahora" dijo Hilde sonriendo mientras sacaba tres flechas y apuntaba al grupo de soldados.

Los primeros en atacar fueron los perros que se abalanzaron furiosamente sobre ellas, pero rebotaron de golpe debido al escudo. Hilde aprovechó el momento y disparó una serie de flechas que acertaron todos los blancos matando los perros instantáneamente, viendo esto los soldados empezaron a atacar ferozmente la barrera.

"apresúrate..Hilde, no podré soportar... por mucho tiempo" exclamó Relena mientras apretaba más los ojos temblando un poco debido al agotamiento.

"resiste, por favor Relena" murmuró Hilde mientras lanzaba unas cuantas flechas más. El escudo se hacía cada vez más pequeño haciendo que retrocedieran cada vez más hacia el peñasco.

"¡demonios se me agotaron las flechas!" exclamó Hilde arrojando el arco a un lado y sacando un par de dagas de sus botas.

"ya no tengo poder mágico, el escudo no se mantendrá por mucho" dijo Relena preparada para luchar.

"¡ten cuidado, el peñasco esta justo detrás!" advirtió Hilde mientras luchaba con sus dagas con uno de los guerreros.

"¡¿que haremos? Cada vez son más!" exclamó Relena algo agotada mientras golpeaba en el estomago a unos de los soldados con su báculo para luego golpearlo detrás del cuello dejándolo inconsciente.

"¡debemos resistir hasta que lleguen los chicos!" dijo Hilde lanzando una de sus dagas a la pierna de un soldado que se abalanzaba hacia su amiga.

En una fracción de segundo Relena pudo ver como uno de los guerreros se aproximaba con la espada en alto en dirección a Hilde, quien no se había percatado ya que se encontraba inmersa en una fuerte lucha con un soldado. Rápidamente se decidió e invocó un potente conjuro dirigiéndolo hacia el atacante. Lo golpeó fuertemente en el pecho, arrojándolo unos cuantos metros hacia atrás, pero la onda expansiva del choque provocó que Relena perdiera el equilibrio al borde del abismo. Justo antes de caer, pudo ver como Hilde corría hacia ella intentando sujetarla.

**********

Heero y Duo corrían rápidamente siguiendo cuidadosamente el rastro que los llevaba a las chicas. Cuando llegaban a los límites des bosque, podían ver la luz de las antorchas que se colaba por entre los árboles, y cuando por fin salieron observaron como los soldados rodeaban a las chicas en un circulo cada vez más cerrado, mientras estas se acercaban cada vez más al precipicio. Los ojos de Heero se ensancharon con sorpresa al ver como Relena salía impulsada hacia atrás al conjurar un hechizo, y lo más rápidamente que pudo corrió hacia ella. Pasó velozmente por entre los guerreros y por la esquina del ojo puedo ver como Hilde corría intentando llegar hacia ella, vió que la mano de Relena desaparecía del borde, se arrojó al suelo extendiendo los brazos.

Cuando Relena abrió los ojos, lo primero que vió fueron un par de ojos azul cobalto que poseían una expresión de determinación. En esos momentos se encontraba colgando al borde de caer, y solo era sujetada por Heero.

"Heero. muchas gracias" susurró Relena sonriendo.

"¿te encuentras bien?" preguntó Heero observándola fijamente.

"si, yo." Relena se detuvo cuando algo cálido cayó en su cara. Levantó la mirada y se percató de que por el brazo de Heero resbala sangre "Heero, mira tu brazo, estas herido" exclamo Relena preocupada.

"no te preocupes por eso" exclamó Heero haciendo un esfuerzo mientras comenzaba a jalarla "no es grave" terminó de subirla al risco y cayó sentado jadeando a causa del cansancio. Relena se acercó a él lentamente, y se le quedó viendo unos instantes preocupada, luego arrancó un trozo de su capa y lo ató en la herida para que dejara de sangrar. Heero observó a Relena con una mezcla de asombro e incredulidad. Nunca antes nadie había demostrado esa preocupación por él.

"creo que estarás mejor así por ahora" dijo Relena terminando de atar bien el trozo de tela.

"¿te encuentras bien?" repitió Heero, y ella se lo quedó observando detenidamente para luego cerrar los ojos sonriendo.

"estoy bien. gracias a ti"

"mi deber es protegerte" dijo poniéndose de pie y sacando su espada mientras que Relena lo miraba sorprendida "a como de lugar" y dicho esto se lanzó al ataque .

Entre Heero y Duo comenzaron la lucha. Rápidamente el numero de soldados comenzó disminuir, sin ni siquiera contar con la posibilidad de huir, porque se encontraban con la hoz de Duo. Hilde buscaba algunas de las flechas caídas, y las lanzaba acertadamente sobre blancos enemigos. Heero blandió ferozmente su espada contra los guerreros, matándolos rápidamente con mucha facilidad. Uno de los soldados que quedaban se acercó lentamente hacia Relena que se encontraba sumida en sus pensamientos, mientras observaba la cruel masacre. Sacó una pequeña daga, pero no tuvo oportunidad de lanzarla, porque Heero le propinó una fuerte patada que lo arrojó lejos dejándolo desarmado. Luego lo empujó hacia atrás y cayó sentado observando a Heero con terror en la mirada, mientras se acercaba a él sacando la espada que dio un destello con la luz de la luna.

"¡no me mate por favor, se lo ruego!" imploró el soldado arrimándose hacia atrás. Heero endureció la mirada observándolo fríamente. Levantó la espada, y cuando se dispuso a dar el golpe final, sintió que algo le sujetaba el brazo. Miró hacia un lado y pudo ver a Relena quien lo observaba con una mirada llena de tristeza.

"no más muertes por favor, déjalo ir, ya no hará más daño" pidió ella sujetando fuertemente su brazo. Heero la observó un instante y luego cerró los ojos bajando su espada.

" si eso es lo que quieres." murmuró y luego miró al soldado con una mirada fría "tienes suerte de que ella se compadezca de un pobre diablo como tu, ahora lárgate" exclamó y el guerrero salió a la carrera internándose en el bosque rápidamente. Hilde y Duo se acercaron lentamente hacia ellos.

"¿te encuentras bien compañero?" preguntó Duo dándole una fuerte palmada en el hombro.

"estoy bien" respondió observando por donde había huido el soldado.

"¿Qué pretendían al atacarnos de esa forma?" exclamó Hilde extrañada recogiendo su arco del suelo.

"y lo más importante ¿Quién los habrá enviado y con que motivo?" dijo Relena observando a su amiga.

"de ahora en adelante habrá que tener más cuidado" dijo Duo sonriendo mientras colocaba su hoz en la espalda.

"¿y que haremos ahora?" preguntó Hilde.

"volvamos la bosque, no podemos quedarnos más tiempo a campo abierto" respondió Heero guardando su espada.

"¡ya lo oyeron chicas, andando!" exclamó Duo comenzando a caminar.

Mientras caminaban, Relena pensaba en lo ocurrido. Los instantes que pasó mientras colgaba del acantilado no sintió miedo alguno, al contrario, Heero de alguna forma le inspiraba una extraña confianza, y al estar junto a él sentía que no le podría pasar nada. Recordó las palabras que le había dicho 'mi deber es protegerte a como de lugar' sonrió internamente mientras caminaba rumbo hacia el bosque.

Mizao: otro cap, otra intriga y más respuestas n_n

Filia: esta vez nos tardamos, debido a que estábamos regresando del viaje.

L.G: hubo mucha acción y como siempre mi Heero se lució ¡él siempre tan divino! *o*

Mizao: el siguiente cap puede que se tarde un poquitin más, por que estamos trabajando en otro de nuestros fic "viaje alrededor del mundo"

Filia: que tenemos tieeeeeeeeempo que no trabajamos en él, y ya es hora de que le saquemos el polvo y las telañaras n_nUU

L.G: ¡pero no se preocupen por este ya que lo tenemos pensado! Solo falta inspiración para escribirla ^_-

Mizao: nuestro plan es que este fic tenga más de 20 cap, para poder explicar bien todo el rollo ^^

Filia: Heero ya esta sacando su lado amable....es un progreso O_o

L.G: ¡y no se preocupen por el romance! Por que de que va ¡VA!^///////^ pero la espera no será tan larga.

Mizao: envíen sus recomendaciones y opiniones sobre el progreso de la historia y los personajes, serán tomadas muy en cuenta para el futuro del fic ^_^

Mizao, Filia y L.G: Matta ne!!

^//////^ ..O_ô..*o*