Capitulo XIII

El camarada

Respuestas a los reviews:

Ada: ¡muchas gracias! Jejejejeje tenemos los mismos gustos n-n esperamos que los sigas leyendo y nos sigas dejando reviews ¡porfis!

Atery: gracias n__________n esperamos que sigas la historia.

Chibi-mela-black-sheep: hola amiga, disculpa la tardanza ^^U este cap te lo dedicamos ya que nos pediste que los publicáramos antes del 8, pero como no nos fue posible nos esforzamos bastante y lo hicimos bien largo para poder remediarlo. Esperamos que te guste mucho y nos dejes tus comentarios que tanto nos alientan.

Aguila: ¡hola! Si, esta discusión fue muy importante para la trama y tranquila que en este cap habrá bastante romance ^//////^  Con respecto a Trowa, no será payaso pero si un personaje bastante importante en los próximos caps.

Relena: ¡muchisimas gracias! A nosotras también nos encantan las historias de caballeros de la era medieval, este cap esta perfecto para los fans de HxR como tu ^_- además que te complaceremos con una escenita de de Duo y Hilde romántica. Sigue leyendo el fic porfis y déjanos mas reviews ^^

Ayumi: muchas gracias por tu review, esperamos que también te guste este cap n______- también agradecemos tu paciencia, disculpa la tardanza.

Sailor Luisa: ¡que bueno que te gusto! ^o^ En este cap encontraras muchas sorpresas inesperadas de ambas parejitas, porfis déjanos mas de tus comentarios.

Tsubasa: arigatto!!! Jejejeje esperamos que también te guste este n_n Y con respecto al otro fic ¡de nuevo gracias!

Lorena: ¡¡GRACIAS!! ¡¿verdad que si?! Relena definitivamente no se en que estaba pensando u-ú (comentario de L.G) en este cap encontraras ciertas escenas un poco frustrantes jejejejeje, sigue dejando reviews!!! Espera unos caps más porfa, ya tenemos planeado tu papel ^_-

Hikari-chan: jejejeje muchas gracias por haber leído los otros fics ^^U lee este cap y déjanos tu comentario porfa! Gracias también por haber esperando tanto por el cap ^^U

Anna Kyouyama: ¡hola amiga! Esperamos que también dejes tu review con respecto a este cap, nos encantan que nos escriban ^_- Heero se dará cuenta con el tiempo sobre la verdadera identidad de Relena y encontraras varias escenas privadas de HxR en este cap y los próximos por venir.

Emily: ¡caprina amiga! Esperamos que lo sigas leyendo n_n y eso es cierto ¡QUE VIVA VENEZUELA!

Eve: hola eve-chan, gracias por haber leido el fic, significa mucho para nosotras.

Yose: ¡epa mija! XD muchas gracias por tu review, sigue leyendo el fic por amor a Heero, y no te preocupes que ya te dedicaremos un cap mujejejejejeje =)

Safo y la bardo: mil gracias chicas n_n si Hilde y Relena son algo débiles, es que no son unas guerreras experimentadas como los chicos, pero ya verán que ambas se traen un haz bajo la manga ^_- sigan dejando comentarios!

Aquí esta el cap:

            En el ambiente flotaba un aire de intensa emoción, mezclada a la vez con temor e incertidumbre, mientras los soldados se alistaban para lo que parecía ser la batalla que decidiría el destino de las próximas generaciones. Desde un balcón en lo alto del palacio, la mirada del joven líder observaba preocupado la situación, al  mismo tiempo que pensaba en todo los sucesos ocurridos en tan poco tiempo, pero que a pesar de todo habían dejado una marca muy profunda en su ser, que ni el tiempo podría borrar. El primer paso había sido dado por el reino de la oscuridad, y la luz no se quedaría detrás observando simplemente mientras todo era destruido a su alrededor. No, pase lo que pase, él no permitiría que todo por que había luchado durante toda su vida, se le fuera de las manos repentinamente. Un pensamiento se le cruzó por la cabeza que hizo que toda la furia que sentía en aquellos momentos se reflejara en sus ojos celestes. Aquellos bastardos de la oscuridad le habían arrebatado a su pequeña hermana, la única que podía llevar al reino a la prosperidad. Él le había hecho la promesa a su padre de que sería ella la futura soberana, que ella crecería bajo los ideales pacifistas de su familia, mientras que él, como guerrero, se dedicaría a luchar incansablemente por su reino. Pero ahora, no le quedaba otra opción que llevar a su gente a la guerra, para recuperar la única esperanza que tenían para el futuro, para asegurarse de que gozaría de la perfecta paz por muchos años más….

            Un ruido a sus espaldas lo hizo voltearse rápidamente, pero su mirada se suavizó al ver que se trataba de Noin. Vió que ella le dirigía una extraña mirada y no pudo evitar sentirse algo incomodo. Cuando se acercó a ella notó que detrás de su mirada se escondía un profundo dolor que intentaba ocultar inútilmente.

"Noin…." comenzó a decir.

"¿estas listo para partir Zechc?" preguntó ella en un susurro con los ojos fijos en los de él.

"yo… creo que las tropas tienen todo en orden, si es así saldremos al alba"

            Noin lo observó detenidamente unos segundos, para luego cerrar los ojos y bajar la mirada. Lentamente se dirigió a un gran baúl de madera que tenía tallado en la superficie el escudo del reino de la luz. Lo abrió cuidadosamente para sacar una esplendorosa armadura dorada. Sin dirigirle la mirada a Zechc, que la observaba intrigado, se dirigió hasta una gran cama cubierta de cobijas de terciopelo escarlata, y comenzó a desarmar pacientemente la pesada armadura. Zechc se acercó a ella por la espalda, y se quedó allí de pie, observando como ella limpiaba cuidadosamente cada trozo de la vieja armadura.

"como Monarca de este reino, tienes que lucir magnifico en ese encuentro importante" murmuró Noin con una amarga sonrisa observando su rostro reflejado en el brillante metal. Rápidamente se puso de pie frente a Zechc y se dispuso a colocarle la armadura. Cuidadosamente comenzó a ajustar cada parte a la perfecta figura física de su esposo, pero Zechc notó que aunque ella intentaba concentrarse en lo que hacía, su mirada delataba todo lo ella sentía en esos momentos. Cuando terminó con la armadura, extendió una capa color rubí con la insignia del reino y la sujetó en su espalda con unos broches dorados que tenían una brillante piedra roja en el centro. Le ayudó a ajustarse unos guantes de cuero y luego colocó suavemente la corona en su cabeza. Dio unos pocos pasos hacia atrás para contemplarlo finalmente, y para consternación de Zechc, unas pequeñas lagrimas comenzaban a asomarse en los ojos de su esposa.

"te ves grandioso, eres todo un líder" dijo con una pequeña sonrisa.

            Zechc comprendió la situación en ese momento, y no pudo evitar sonreír aunque su mirada expresaba toda la tristeza que sentía al observar a Noin. Se acercó lentamente a ella  y la envolvió en un fuerte abrazo, momento en el cual Noin pudo aprovechar de ocultar su rostro y esconder las lagrimas que amenazaban con aparecer, mientras pasaba sus manos por la ancha espalda de Zechc. Ambos se mantuvieron de esa forma, en silencio, captando del otro todo lo que sus sentidos les permitiesen.

"¿es necesario que hagas todo esto?" preguntó Noin en un susurró mientras apoyaba su cabeza en el pecho de Zechc "¿Por qué tiene que ser de esta forma, por que tienes que arriesgar tu vida?"

"si no atacamos la oscuridad terminara dominando todo por completo, ya apartaron a mi hermana de mi lado, no quiero que también te pase a ti también, es por ello que debo luchar"

"recuerda que ahora somos dos personas las que estaremos esperando tu regreso" dijo ella sonriendo.

"¿dos personas?" preguntó Zechc repentinamente. Noin se separó un poco de él para mirarlo a los ojos.

"tengo el placer de presentarte a tu hijo" murmuró con los ojos llenos de alegría.

            Zechc tardó unos segundos en comprender que esas palabras le darían un nuevo significado a su vida. Y repentinamente estalló en él una alegría que no había experimentado en mucho tiempo. Tomó a Noin por la cintura y la levantó por los aires, riendo como nunca antes.

"¡Zechc Marquieze será mejor que me bajes ahora mismo!"

"esa es una orden que no puedo cumplir, ahora me has hecho el hombre más feliz y no me importan tus tontas amenazas"

            Ambos dieron vueltas alrededor de la habitación riendo alegremente, para luego quedar envueltos en un calido abrazo.

"trae de vuelta a Relena, y cuando estés en aquellas tierras lejanas no vayas a olvidar en ningún momento lo mucho que te amamos"

"no lo olvidaré" murmuró Zechc cerrando los ojos.

"Zechc…"

            Unos golpes en la puerta hicieron que ambos se sobresaltaran. Zechc se apartó para abrirla revelando a Quatre completamente vestido con la armadura real sujetando el yelmo con el brazo izquierdo y con la mano derecha sobre la empuñadura de una de sus cuchillas.

"estamos listos para partir, solo esperamos su orden señor" anunció Quatre con una triste mirada.

"si Quatre, muchas gracias" contestó Zechc distraídamente para luego darse la vuelta.

            Cuando la mirada de Zechc y Noin se encontró por ultima vez, las palabras no fueron necesarias, únicamente se limitaron a sonreír tristemente. Esta vez fue Noin la que se acercó a él para estrecharlo fuertemente contra su cuerpo como si fuera el ultimo instante de vida que les quedara a ambos, y le susurró al oído suavemente "regresa a mi, querido Zechc". Observó una vez más aquellos ojos celestes que le devolvían la mirada y cuidadosamente se puso de puntillas para depositarle un suave beso en la mejilla. Zechc le tomó el rostro con ambas manos y la hizo mirarle a los ojos directamente.

"solo confía en mi" musitó suavemente para luego plantarle un suave beso en los labios que poco a poco fue aumentando en intensidad mientras ambos expulsaban todas aquellas emociones que experimentaban en ese momento. Se quedaron unos instantes más estrechados fuertemente como si quisieran fundirse con el otro mientras recuperaban el aliento y sus respiraciones se acompasaban.

"cuídate mucho ¿lo prometes?" preguntó Noin mirándolo a los ojos.

"lo prometo" respondió él sonriendo para luego separarse y dirigirse hacia la puerta de la habitación. Antes de cerrar la puerta le dirigió una última mirada a Noin y la vio de espaldas apoyada contra el cristal de la ventana. Silenciosamente cerró la puerta y se alejó a través de los pasillos.

            Ya en las afueras del palacio el sol se empezaba a asomar dando un color rosado al firmamento, Quatre montó su corcel y miró a los soldados firmemente alineados con sus brillantes armaduras y relucientes espadas, pudo notar en sus miradas la determinación y el miedo por los cuales atravesaban.

"andando capitán" ordenó Milliardo colocándose a su lado montado en un gran semental blanco de crin grisácea vestido con telas carmines bordadas con hilo de oro mostrando el escudo del reino.

"a la orden señor" exclamó Quatre colocándose el yelmo con plumas rojizas, buscó algo a un costado de su corcel y le tendió una gran espada enfundada de cuero blanqueado, Zechc se quedó mirando un momento la dorada empuñadura y los finos detalles en rubíes.

"¿es…?"

"su padre le confió hace muchos años a mi familia esta espada por si algún día usted la llegara a necesitar……….creo que ese día a llegado" Quatre se la entrego inclinando su cabeza respetuosamente. Zechc la observó un momento para luego colgarla de su montura.

            Avanzaron al trote frente a las filas, pasaron delante de la caballería haciendo que los caballos de guerra dieran relinchos y golpearan ansiosos el suelo, los jóvenes soldados levantaban las lanzas y saludaban a su paso, observaron como los clérigos bendecían al ejercito mientras rezaban por un regreso seguro al reino, dieron la vuelta y miraron por un momento los cientos de rostros que lo observaban. En poco tiempo habían logrado formar el ejercito más grande que un monarca pudiera imaginar, las armaduras hechas de plata reforzada con detalles en oro, las cientos de armas con filo de diamante tan ligeras como el viento pero tan fuertes como una roca, los miles de caballos y fénix fuertes y briosos listos para la batalla, todo en pocos meses. Quatre cerró los ojos un momento, recordando cuando alguna vez pensó que llevar la armadura real lo hacía sentir como un héroe, listo para servir al rey y al pueblo, ahora ni siquiera sabía quien era. Un leve gemido lo sacó de sus pensamientos.

"lo se Merlín, solo espero que Relena pueda perdonarme por hacer esto" sonrió levemente mirando a su viejo compañero que lo observaba desde el suelo también vestido con los atuendos reales.

            Zechc se irguió sobre la montura de su caballo.

"¡reino de la luz escúchenme! Mucho tiempo hemos estado ignorando la presencia de un gran enemigo, mientras nosotros formábamos familias y creábamos hogares, ¡ellos formaban ejércitos y creaban armas! Nosotros estábamos ciegos ante ellos, pensábamos en la paz que nos rodeaba mientras ellos nos sonreían con esperanzas falsas ¡pero ya basta! Hasta el día de hoy no conocíamos lo que era la palabra odio, hasta el día de hoy no conocíamos lo que era la palabra guerra, este día quedara grabado en los corazones y memorias de todos aquellos hombres y mujeres de este reino, será un día de infamia pero nosotros lo superaremos, nos levantaremos de las cenizas y brillaremos sobre la oscuridad ¡los eliminaremos para que la luz logre su dominio total! "

            Los soldados gritaron emocionados agitando los estandartes mientras alzaban sus espadas que centellaban con los rayos del sol y se golpeaban entre si logrando un sonido metálico.

            Quatre miró hacia las torres y dio la señal, el sonido en las trompetas resonó en todo el reino, Zechc avanzó atravesando el gran puente de cristal seguido de Quatre y el voluminoso canino que trotaba a su lado. Los blancos corceles avanzaron como una avalancha seguidos de los soldados que marchaban en perfecta armonía ondeando los grandes estandartes escarlatas. Las armaduras brillaron como joyas mientras el sol se abría frente a ellos, los habitantes del reino veían con tristeza y a la vez con orgullo como sus hijos, padres o hermanos avanzaban, mientras las mujeres lloraban en silencio sus penas.

            Unos cánticos se escucharon sobre el ejercito, Quatre levantó el rostro para ver la bandada de miles de fénix que sobrevolaban sobre ellos, las aves en si eran magnificas con su plumaje dorado rojizo, sus ojos verdes esmeraldas llenos de valor, su canto hermoso y tranquilizador, era obvio del porque los antepasados habían escogido a tal grandiosa criatura como representante de la luz. Los soldados montaban a las aves con largas lanzas mientras hacía sonar sus trompetas de plata alentando al ejercito a marchar erguidos

"debemos apresurarnos….Relena nos espera" murmuró Quatre observando fijamente el horizonte. Había decidido que si habrían de pasar por todo esto, entonces tendría que ser por alguna buena causa, y el volver a ver a su prima le parecía una muy buena.

            Zechc asintió en silencio, dio una ultima mirada al castillo que iba desapareciendo lentamente, miró a un punto en especial donde una figura femenina se dibujaba, sonrió y miró hacia el frente, traería a su hermana y regresaría a su tierra aunque le costara hasta sus últimos esfuerzos.

            El sol se elevo haciendo brillar el plumaje de los fénix y una suave brisa le golpeó el rostro. Pensó con ironía que tal vez fuese buena señal de que todo saldría bien.

********

            Era una espaciosa habitación, decorada con muebles muy antiguos y valiosos pero delicados, la cama donde estaba tumbada tenía un dosel de columnas doradas y los cortinajes que de él colgaban eran de tela de terciopelo azul marino; la cama estaba cubierta de almohadones blandísimos y las sábanas eran de seda pura. Una gruesa alfombra blanca ocultaba el antiguo piso. Había un tocador repleto de frascos relucientes y objetos plateados, sillas de terciopelo y mesitas lacadas por todas partes con hermosos floreros de cerámica llenos de rosas.

Relena se dio vuelta en la confortable cama y miró impasible el cortinaje recordando los sucesos que ocurrieron hacia pocas horas.

FLASHBACK

            Ya el sol comenzaba a ocultarse cuando finalmente habían llegado al misterioso Reino de Zondra, cuya entrada apenas se podía distinguir por el brillo metálico de las grandes puertas que tenían grabada en su superficie un escudo que mostraba a un lobo aullándole a la luna llena.

"¿esto es a lo que ustedes se estaban refiriendo? Pues yo no veo ningún reino" exclamó Hilde algo escéptica al comprobar la falta de algún castillo.

"El reino esta bien protegido en esta fortaleza, rodeado de 5 montañas y en el centro de estas, se encuentra el palacio de los cristales" explicó Duo rápidamente mientras se encaminaba hacia la entrada.

            Heero levantó el puño y los golpes resonaron en el frío atardecer. Al instante una pequeña rendija se abrió y la mirada recelosa de un guardia se asomó.

"¿¡quien llama!?" vociferó mientras buscaba con la mirada a los visitantes.

"Heero Yui" respondió él simplemente.

            El soldado ensanchó los ojos con sorpresa para luego cerrar la rendija. Al instante se escuchó mucho movimiento de las personas al otro lado de la puerta que dio pasó al crujir de unos engranes en movimiento al mismo tiempo que las puertas se abrían lentamente. Frente al grupo había una docena de soldados que esperaban comprobar que sus ojos no los estaban engañando. El soberano de las tierras de la oscuridad, el que según los rumores había caído en batalla, estaba de pie frente a sus narices. Heero y Duo hicieron un pequeño asentimiento antes de adelantarse a intercambiar algunas palabras con los soldados, mientras que Hilde y Relena caminaban un poco más atrás contemplando la inmensidad del reino que se extendía ante ellas.

La gente caminaba de un lado a otro mientras comprobaban el estado de unas extrañas maquinarias. Todo parecía estar cubierto por la montaña, aunque a pesar de todo no estaba tan oscuro. Relena miró hacía arriba y pudo distinguir una gran abertura en lo más alto, por donde entraban los últimos rayos de sol del día, que brindaban de su calor al oscuro lugar, aunque intervenían las grandes calderas que ardían a su alrededor. Bajó la mirada y pudo ver como Hilde contemplaba todo completamente impresionada.

"valla lugar" exclamó ella intercambiando una mirada con Relena.

            Relena asintió levemente y cuando se dispuso a buscar a Heero con la mirada, pudo ver como Duo se acercaba a ellas con una mirada sombría en su rostro.

"¿todo bien?" preguntó y ambas chicas asintieron sin poder apartar el asombro de sus facciones. Ante esto las facciones de Duo se suavizaron notoriamente, y no pudo evitar sonreír "se nota que nunca han visto nada parecido. Este reino es conocido por muy pocas personas ya que esta muy bien escondido"

"¿para que son todas estas máquinas?" preguntó Relena señalando las grandes calderas que emanaban grandes cantidades de calor.

"son la fuente de energía de todo el reino. Como esta enterrado en una montaña, las personas de acá se las han ingeniado para alumbrar en las noches y calentar en los inviernos. No estoy completamente seguro, pero creo que las rocas que forman estas montañas tienen la extraña capacidad de almacenar los rayos de sol"

"¿pero la gente de este lugar permanecen todo el tiempo encerrados en esta montaña?" preguntó Hilde viendo como las personas trabajaban afanosamente por mantener la maquinaria funcionando.

"El estar aislado también trae sus ventajas. Aquí se llevan a cabo grandes proyectos que ningún otro reino ni siquiera a soñado con llevar a cabo, y se crean armas capaces de derrotar a una gran cantidad de soldados de un solo disparo" hizo una pausa en la que les lanzó una mirada de soslayo "¿saben cuales son los dos reinos más poderosos?"

"luz y oscuridad…" susurró Relena inconscientemente.

"Exacto. Zondra es un reino en el que se mezclan los ideales guerreros del reino de la oscuridad, con los ideales progresistas del reino de la luz. Se podría decir que son un reino que viven en las tinieblas a base de la luz"

            Siguieron hablando mientras subían a una especie de tabla que mediante un sencillo sistema de cuerdas y poleas los llevaban a los niveles superiores. Desde allí se tenía una mejor vista del lugar y de todas las actividades que se llevaban a cabo. En las cocinas se podían ver a las mujeres trabajando laboriosamente en la cena. En las paredes internas de la montaña estaban talladas cientos de casas conectadas entre si por pequeñas caminos, y las personas se transportaban usando mecanismos parecidos al que ellos estaban utilizando en ese momento. En la parte más elevada había una delgada plataforma de cristal púrpura y en el centro se podía distinguir una figura en forma de lobo que parecía estar hecha de un extraño cristal púrpura. Cuando bajaron del pequeño elevador se dirigieron entre la gente hacia una puerta de acero custodiada por un guardia.

"¿A dónde se dirigen?" preguntó bloqueando con su lanza el paso por la puerta.

"hemos venido a ver a lord Rogan" le respondió Heero fríamente. El guardia pareció reconocer algo en él porque inmediatamente se apartó dándoles paso.

            Dio una señal a otro guardia el cual empezó a empujar una polea haciendo que la puerta se abriera lentamente, fue entonces cuando Relena se percató de la inmensidad de un lago que se extendía delante de ellos, rodeado por cinco grandes montañas. A lo lejos se podía distinguir la silueta de un enorme castillo que parecía formado de la misma roca de las montañas. Las vastas tierras del palacio se extendían a las orillas del lago y las enormes torres se podían vislumbrar desde lejos. Las gruesas paredes de piedra producían destellos púrpuras cuando la tenue luz daba sobre los muros, y ella sospechó que eso de debía a las propiedades de esas extrañas rocas.

            Se acercaron a una hilera de botes alineados a la orilla de un pequeño puerto. Duo y Heero tomaron los remos y mientras mas se acercaban, el resplandor del castillo era más evidente. Cuando llegaron al otro lado situaron el bote en un puerto de madera y Relena se sintió agradecida cuando Heero le tendió el brazo para sacarla de ese bote inestable y situarla en tierra firme. Sus pasos resonaban en los muros de piedra mientras subían por unas escaleras iluminadas por una serie de antorchas sujetas por unas argollas de hierro. En las paredes se podían apreciar mientras subían la pintura de una cruel guerra, en la que guerreros con armaduras doradas y negras cruzaban ferozmente sus armas. Esta pintura se prolongaba hasta la parte mas alta de la escalinata y sobre la entrada resaltaba el escudo de Zondra tallado en piedra, a un lado de este figuraba la pintura de un fénix con sus plumas rojas y doradas, y al otro lado un dragón negro extendía sus grandes alas.

            Llegaron hasta una pesada puerta de bronce custodiada por un par de guardias que al ver a Heero se apresuraron a abrirla, caminaron a través de innumerable pasillos, todo allí parecía poseer ese brillo purpúreo y la mayoría de los retratos que colgaban de las paredes mostraban escenas de sangrientas batallas.

"¿Por qué hay tantas pinturas sobre guerra?" preguntó Relena haciendo eco entre las paredes.

"Zondra siempre ha sido el mediador entre los dos reinos, cada vez que hay una batalla generalmente se olvida con el pasar del tiempo, pero ellos no se permiten olvidar a sus hermanos caídos en lucha, por lo cual los honran creando estas pinturas para recordarnos siempre quienes murieron por nosotros" le respondió Heero sin voltear a verla mientras apresuraban el paso.

"el pueblo de Zondra cree mucho en los espíritus de los antepasados,  creen que ellos nos protegen y nos guían por el camino correcto " agregó dijo Duo sonriendo.

            Relena sintió en silencio y miró a Hilde quien miraba los cuadros con expresión triste, se dio cuenta que a pesar del resplandor del palacio, siempre estaba presente un ambiente que inspiraba temor, además de la escasez de personas en el lugar. Llegaron a un pasillo donde figuraban altos ventanales con hermosos vitrales que mostraban a un lobo aullando a la luna, y al final del pasillo había una gran puerta doble que tenía tallado el escudo del reino.  Heero se acercó a uno de los guardias que custodiaban la entrada, seguido por Duo y las chicas.

"pido hablar con el rey" exclamó Heero fríamente.

"tenemos ordenes de no permitir el paso a nadie" le respondió el guardia desafiante.

            Heero gruñó para sus adentros, realmente destetaba a los soldados de Zondra.

"déjelos pasar, son antiguos amigos de lord Rogan" ordenó una voz a sus espaldas.

            Heero se dio la vuelta y pudo reconocer a la figura femenina que había hablado. Su nombre era Silvia Noventa, y hasta donde sabía había contraído matrimonio con Rogan.

"¡Silvia que oportuna eres!" exclamó Duo alegremente dándole un breve abrazo.

"yo también me alegro de verte Duo, veo que no has cambiado en nada" dijo la joven reina sonriendo ampliamanete para luego darse la vuelta y encarar a Heero quien la miró indiferente "tu tampoco has cambiado mucho, sigues siendo igual de obstinado aunque, debo decir que algo en ti es diferente" exclamó acercándose a él a lo cual Heero le dedicó una fría mirada.

            Ella se rió internamente mientras se apartaba de él para luego concentrar su atención en Hilde y Relena que la miraban confundidas.

"¿Quiénes son ellas?" preguntó mirándolas sin entender pero luego sonrió como si hubiera dado con la respuesta. Miró a Heero y a Duo luego de nuevo a las chicas y un brillo indescifrable se asomo en sus oscuros ojos azules. "ya entiendo ¿Por qué no me lo dijeron antes? No sabía que ustedes…"

"¿Dónde está Rogan?" interrumpió Heero fulminándola con la mirada.

"lo que usted ordene mi señor" exclamó ella burlonamente haciendo que a Duo se le contorsionara el rostro en un inútil esfuerzo de ocultar la risa.

            Relena observó fijamente a Silvia mientras entre ella y Duo hacían reverencias exageradas que aumentaban el enojo de Heero, ella llevaba el cabello dorado recogido en una redecilla de plata, una pequeña corona de cristal púrpura con un diamante en el centro, colgantes en forma de luna y un vestido sencillo de color magenta oscuro que contrastaba con su pálida piel, pero lo que más llamó su atención fue el medallón que llevaba en su pecho. Era idéntico al que ella llevaba escondido entre sus ropas revelando su origen, con la diferencia que este mostraba el escudo de Zondra. Rápidamente salió de sus pensamientos cuando vió a los demás atravesar la puerta.

            Dentro la habitación estaba sumida en una penumbra alumbrada únicamente por la lumbre del fuego que ardía en la chimenea. En frente de ella había un escritorio de madera en el que un joven trabajaba afanosamente en unos papeles. Tenía la piel blanca y el cabello negro azabache, y cuando levantó la mirada sus fríos ojos grises relucieron con la luz de las llamas.

"Rogan querido, una visita inesperada nos ha honrado con su presencia" anunció Silvia sonriente.

            La mirada del rey se ensanchó de sorpresa cuando vió a Heero en el umbral de la puerta que lo miraba fijamente. Había pasado tanto tiempo desde la ultima vez que había visto a su viejo camarada, y ya había comenzado a creer los rumores de su supuesta muerte. Pero su instinto muy en el fondo le decía que el espíritu de lucha de Heero, no le iba  permitir dejar a su pueblo en manos de ese traidor. El joven sonrió levemente, y a pesar de su fría mirada, se podía decir que sus ojos formaban parte de esa sonrisa. Se levantó y se acercó a Heero lentamente.

"que bueno es verte con vida, amigo mío" exclamó Rogan extendiendo su brazo derecho sobre el hombro izquierdo de Heero, quien hizo lo mismo.

"es bueno saber que las cosas no han cambiado mucho por acá" dijo Heero en respuesta.

            Después de estrechar la mano de Duo, Rogan puso su atención en las dos chicas que no conocía. Extrañamente Relena le resultaba familiar, pero no lograba recordar de donde.

"Rogan, ellas son Hilde y Relena" exclamó Duo haciendo las respectivas presentaciones, ambas chicas hicieron una leve inclinación en señal de respeto al rey.

            Rogan se acercó a ellas, y les dio a cada una un pequeño beso en la mano, en señal de bienvenida. Luego se volvió hacia su esposa que observaba todo desde la puerta.

"Silvia ¿Por qué no las llevas a las habitaciones? Así podrán tomar un descanso de su largo viaje"

"no hay problema, querido" dijo ella sonriendo "Hilde, Relena, si son tan amables en seguirme" dijo para luego salir por la puerta, Relena miró rápidamente a Heero quien escuchaba las palabras de Rogan, se dio la vuelta y salió seguida de su amiga.

FIN DEL FLASHBACK

            Relena suspiró y se sentó en la cama, era muy extraño como el rey trataba a Heero, sabiendo que él es un rey y Heero es un simple guerrero. Algo que también la inquietaba era la extraña relación que este reino parecía tener con la luz y la oscuridad. Ella misma desconocía de su existencia pero suponía que su hermano debía de mantener relaciones con el joven soberano. Suspiró ligeramente y se llevó las manos al interior de sus ropas para extraer le medallón dorado en donde relucía el escudo del fénix saliendo de las llamas del sol. Si la gente de acá conocía su pasado, si Heero se enteraba de que procedía del reino de la luz, eso significaría que tendría que volver a huir tal como había huido de todo su pueblo y su pasado. Se levantó de la cama y ocultó el medallón debajo del almohadón para luego dirigirse a la puerta, tal vez una caminata podría aclarar su mente.

************

            El crepúsculo ya había teñido de rojo el firmamento y las estrellas empezaban a hacer su aparición. Heero se encontraba de espaldas al lago recostado sobre la baranda mientras pensaba en los hechos anteriores, levantó la vista hacia la abertura que se encontraba en los mas alto de las cinco montañas, la sombra de la noche empezaba a cubrir el reino y como por arte de magia las piedras se iluminaron con destellos púrpuras dando un ambiente terrorífico pero a la ves hermoso. Cada casa encendió sus lámparas nocturnas iluminando las montañas. Heero frunció el ceño y se cruzo de brazos recordando las conversaciones de ese día.

FLASHBACK

            Heero y Duo conversaban lo más silenciosamente posible para no llamar la atención, pero irremediablemente las personas se volteaban y los seguían con la mirada para luego hacer comentarios con la persona más cercana. A Heero no le hacía ninguna gracia.

"A este paso la chicas terminarán enterándose de todo" exclamó Duo en tono burlón al ver las miradas que Heero le lanzaba a la gente. Heero se limitó a gruñir en respuesta, y la expresión del rostro de Duo cambió súbitamente, asumiendo una seriedad que no era propia de él.

"¿Qué tienes pensado al traernos aquí? Tu bien sabes que este reino esta muy conectado a la oscuridad" preguntó él sin mirarlo a los ojos.

"Sé como piensa el soberano, y nunca comenzaría una guerra injustificada"

"pero ¿y si hay espías de Trieze escondidos entre su gente? Solo sería cuestión de tiempo para que den con nosotros"

"El Rey conoce a cada uno de sus  hombres, nada tan importante escaparía de su conocimiento"

"por lo que sé, en este reino solo buscan el desarrollo y el avance, y casi no cuentan con buenos guerreros"

"conozco muy bien a Rogan, y él siempre estará listo para la batalla. Si no cuenta con guerreros poderosos, entonces crea las mejores armas que se hayan visto"

"es cierto que aquí se consiguen las armas más potentes y livianas pero…"

"por ahora descansaremos para luego continuar el viaje, no podemos consentir ningún retraso"

            Duo asintió levemente para luego voltearse en busca de las chicas que venían un poco más atrás contemplando todo a su alrededor. Sonrió para luego acercarse a ellas.

  FIN DEL FLASHBACK

            Heero sintió una leve brisa que le agitaba los cabellos, fijó sus ojos zafiros en el lago, era tan celeste y cristalino, repentinamente la imagen de Relena le vino a la mente, sus ojos le resultaban tan tranquilizadores y hermosos como el lago. Heero frunció mas el ceño y se reprimió mentalmente por pensar en ese tipo de cosas en esos momentos, esto le hizo recordar la conversación que había tenido con Rogan hacia un rato.

FLASHBACK

            Las palabras de Rogan sobre lo que supuestamente le habían contado de su muerte no afecto en nada a Heero, miró hacia Relena que salía por la puerta y antes de desaparecer por el pasillo, ella se despidió dándole una sonrisa y agitando la mano, a lo cual Heero respondió inconscientemente con otro ademán que no pasó desapercibido por Rogan. Cuando las chicas desaparecieron detrás de la puerta, Rogan se plantó frente a frente a Heero con una extraña mirada en el rostro, mientras que Heero permanecía impasible.

"has cambiado mucho amigo, no se si será todo el tiempo que ha transcurrido desde la ultima vez, pero no recuerdo que fueras tan blando con las damas, o quizás fue ella la que irremediablemente ha traspasado tu barrera impenetrable"

"no he cambiado en lo absoluto, ella solo es…" Heero no pudo completar la frase, y simplemente permaneció en silencio mirando fijamente a los ojos a su viejo camarada.

"¿si? ¿Quién es ella? ¿de donde viene? No se porque, pero me resulta extrañamente familiar" dijo él con aire pensativo.

            Heero frunció el entrecejo y fulminó a Rogan con la mirada, quien ni siquiera se inmutó.

"no me importa su pasado, Rogan. No voy a permitir que la aparten de mi lado ya que ambos nos dirigimos al mismo destino y yo… he jurado protegerla"

            Rogan no se esperaba esa respuesta. Analizó la mirada de Heero y pudo ver en aquellos ojos un fuego que brotaba desde lo más profundo de su alma. Sea quien sea esa chica, había despertado en Heero sentimientos que nunca antes había experimentado y que poco a poco lo iban convirtiendo en alguien más… humano, muy distinto a los ideales bajo los cuales había crecido. Sonrió para sus adentros. Era fácil saber lo confundido que se encontraba su amigo en esos momentos, el haberle brindado su confianza a una persona completamente desconocida no era algo propio de él, y más aun en la situación en que se encontraba en estos momentos, pero por ello no lo consideraba más débil . Al contrario, en aquellos ojos se podía ver una nueva fortaleza que solo era capaz de poseer aquel capaz de dar todo de si, hasta su ultimo aliento de vida por aquella persona amada….

"creo que ahora te entiendo, debes tener muy buenas razones. Me alegro de que hayas decidido cuidar de ella, se ve que ella es una chica de corazón fuerte y noble" se detuvo un instante en el cual profundizó su sonrisa "la fuerza de todo guerrero proviene del deseo incansable de proteger a alguien, y creo amigo mío, que has encontrado a esa persona"

            Heero asintió levemente con la cabeza. De todas las personas que conocía, Rogan era de los pocos que podía entender sus pensamientos sin necesidad de que se los expresara con palabras. Se podía decir que en parte se sentía agradecido por ello. Rogan se volvió y se dirigió hacia la chimenea, en la que arrojó unos cuantos leños para avivar el fuego y musitó un vago "deben de estar congelados, el clima no ha sido muy bueno últimamente" Duo tomó asiento cerca del fuego, mientras que Heero se quedó de pie apoyado en la pared de brazos cruzados. Cuando Rogan se volvió hacia ellos nuevamente todo rastros de sonrisa había desaparecido de sus facciones, sustituyéndola por una expresión fría llena de astucia, se podía decir que ahora sus ojos grises parecían témpanos de hielo.

"ahora es el turno de ustedes de darme algunas explicaciones" dijo en un suave susurro.

            Heero lo miró fijamente y Rogan le sostuvo la mirada. Al final fue Heero quien desvió la mirada y sin siquiera responder se sentó frente al escritorio mirando intensamente al fuego. Rogan se sentó frente a él, y se asombró al ver el agotamiento en esa mirada zafiro. No solo físicamente, mentalmente había librado una gran batalla. Rogan se volteó para contemplar el fuego dándole la espalda a Heero.

"¿ha sido difícil, no es así?"

            La mirada de Heero se endureció ante el comentario e inconscientemente los músculos comenzaron a tensarse, mientras apretaba los puños.

"Nos dirigimos a una guerra inminente" anunció con voz inexpresiva "la batalla entre los dos reinos…"

"he escuchado algo sobre eso" dijo Rogan mientras se daba la vuelta "es extraño ver como ha sucedido todo, a mi parecer todo ha sido muy repentino"

"sospechamos que hay otros intereses unidos a esta guerra" agregó Duo que permanecía sentado con los brazos cruzados "la luz y la oscuridad nunca han convivido juntos lamentablemente, pero habíamos aprendido a vivir uno con la presencia del otro. Por eso pienso que alguien tuvo que haber metido sus manos detrás de todo este asunto, para provocar de esa forma ambos reinos"

"Trieze…." Murmuró Rogan sin levantar la mirada.

"toda su vida ha estado detrás del trono ambicionando cada día más poder, ahora que se ha apoderado del reinado de la oscuridad he de pensar que sus ambiciosos ideales lo llevaran aun más lejos… Aunque lleve a la ruina todo a su alrededor" murmuró Heero.

"hay que detener todo esto, no podemos permitir que se leve a cabo esa cruel batalla" exclamó Rogan poniéndose de pie.

"ambos ejércitos han tomado armas, por alguna razón el reino de la luz se vio en la necesidad de luchar, ellos siempre intentaban solucionarlo todo de la forma menos violenta, realmente ignoro que habrá hecho Trieze para incitarlos. Pero el Rey Milliardo es un guerrero nato, no se detendrá hasta no ver la victoria de su lado"

"¿Qué piensas hacer entonces?"

"por ahora no puedo volver a mi reino, Trieze se las ha ingeniado para crear su propio ejercito aliado, y ha engañado al resto del pueblo con falsos rumores de mi muerte. Lo único que puedo hacer es luchar por mi cuenta para acabar con Trieze… Por ellos me dirijo hacia el templo de Gadrauss, espero encontrar las respuestas que necesito para aclarar mi mente, y encontrar la mejor forma de acabar con esta amenaza"

            Rogan asintió en silencio. Como siempre su compañero lograba sorprenderlo con una solución inesperada a los problemas que se presentaban,  es por eso que sentía un profundo respeto hacia él.

"sabes que puedes contar conmigo en lo que quieras, siempre apoyaré tu causa. Por ahora Zondra se mantendrá de forma neutral. No colaborará con ninguna de las dos armadas. Pero a la hora de la gran batalla, el ejercito de Zondra hará su aparición para luchar a tu lado. Eso tenlo por seguro"

            Como gesto de agradecimiento Heero asintió levemente, pero en el fondo se sentía profundamente satisfecho de poder contar con semejante camarada. Los tres se quedaron en un prolongado silencio, mientras solo se escuchaba el crepitar de las llamas consumiéndose. La pregunta que hizo Rogan a continuación sacó a Heero completamente de sus pensamientos sobre Trieze.

"¿piensas llevarte a esa chica…Relena, contigo a esa gran batalla?"

            Heero se observó las manos cerradas en sendos puños, que poco a poco fueron aflojando.

"como te dije antes ella tiene que cumplir su destino, que al igual que el mío se encuentra en Gadrauss"

"podría resultar peligroso para ella, y para ti también, porque tendrás el trabajo de protegerla en todo momento, es tu responsabilidad"

"Creo que ella tiene algo importante que ver en todo esto, la primera vez que la vi estaba siendo atacada por Dorothy, e ignoro el porque, pero Trieze la esta buscando desesperadamente. Al principio pensé que era por mi causa y por ello intenté dejarla atrás hace un tiempo. No pasó mucho para que la hicieran prisionera unos simples bándalos. Después de eso me resultó imposible abandonarla, Trieze podría aparecer en cualquier momento y acabar con lo que quería hacer hace tiempo atrás. Por eso seguiré viajando a su lado y la protegeré en todo momento ya que debo admitir que…la necesito a mi lado"

            Cuando dijo esto último levantó la mirada, y en sus ojos se reflejaban el resplandor de las llamas. Rogan sonrió en respuesta.

"entiendo. Relena me parece una chica muy fuerte, pero ese aire de inocencia a su alrededor me hace pensar que conoce muy poco acerca de la crueldad de una guerra, lo cual la hace muy vulnerable"

"estará bien, no dejaré que Trieze le ponga un dedo encima"

            Rogan amplió su sonrisa satisfecho con la conducta de su amigo.

"creo que me he equivocado, sigues siendo el mismo Heero de siempre, dispuesto a dar todo por lo que cree correcto. Ahora sé que la joven estará segura en tus manos"

            Heero simplemente asintió en respuesta. Duo se puso súbitamente de pie sonriendo ampliamente y le pasó un brazo por el cuello haciendo que se curvara ligeramente por el peso que ejercía.

"¡tienes que ver como se pone cuando alguien se mete con Relena! Es digno de verse, parece una fiera y todo el mundo le huye despavorido a su paso" exclamó Duo riendo animadamente.

"parece que nuestro amigo Heero le tiene un especial aprecio a la joven" dijo Rogan sonriendo y observando fijamente al aludido.

            Ambos se quedaron sonriendo mientras esperaban la reacción de su amigo, quien se limito a apartarse bruscamente del agarre de Duo para luego caminar tranquilamente hacia la salida. Cuando abrió la puerta se volvió hacia sus amigos que los miraban expectantes. Tenía el rostro frío e inexpresivo, pero ambos pudieron notar un brillo extraño en sus ojos.

"se podría decir que si" respondió para luego salir de la habitación. Ambos sonrieron entre si complacidos, sabían los intensos sentimientos que tenia su amigo por Relena, lástima que él aun no había caído en cuenta de ello. Le tomaría algún tiempo, pero estaban seguros de que Heero encontraría esa simple respuesta por si solo.

FIN DEL FLASHBACK

            Cerró los ojos un momento, relajando los músculos, escuchando el canto de los insectos y el suave sonido del agua contra la orilla. Un leve movimiento lo alarmó e hizo que levantara la mirada encontrándose con un par de ojos celestes.

"disculpa si te interrumpí, es solo que salí a caminar……y creo que me perdí, es muy grande el palacio" se disculpó Relena sonriendo nerviosamente con un leve rubor en sus mejillas.

            Heero se la quedo mirando fijamente y recordó cuando la vió en el palacio del sultán, creyó estar viendo una especie de ángel dorado. Se sonrojó de repente y agradeció a los dioses que el sol ya se hubiera ocultado, pero Relena no pareció notarlo, estaba absorta viendo el paisaje que se encontraba a espaldas de él.

"¡que belleza!" exclamó ella sonriendo mientras juntaba las manos, se acercó hasta situarse a un lado de Heero "parecen miles de luciérnagas" murmuró viendo las luces de las casas en las oscuras montañas.

            Heero se dio la vuelta y descasó los brazos sobre la baranda.

"de donde yo vengo no se ven cosas como estas y mucho menos este brillo amatista" exclamó Relena mirando hacia arriba viendo las estrellas que se podían vislumbrar a través de la abertura.

"¿en tu tierra no están acostumbrados a la luz?"

            Relena se volvió para verlo a los ojos, le sonrió tristemente y volvió su mirada al lago. Las tenues olas se reflejaron en sus cristalinos ojos mientras parecía meditar su respuesta.

"la luz siempre estará presente, aunque algunos no puedan soportar su resplandor" le respondió en un murmullo bajo.

            Heero iba a hacerle otra pregunta cuando ella saltó y se sentó en la baranda mientras balanceaba sus piernas sobre el acantilado, parecía una pequeña niña a punto de hacer una travesura.

"¿no te parece hermoso el lago con este brillo? Mi madre me contaba historias sobre caballeros y dragones cuando apenas era una niña muy pequeña, recuerdo una historia de un gran lago encantado cubierto de luciérnagas" dijo sonriendo mirando todavía al lago, su mirada parecía perdida en la lejanía como si estuviera en otro lugar.

            Heero se la quedó mirando bajo el encanto de los cristales amatistas, se veía tan inocente y quebrantable como una mariposa en medio de las brasas de una hoguera. En ese momento Relena comenzó a entonar la misma canción que había tocado en el castillo del sultán, Heero cerró los ojos nuevamente sumergiéndose en la tranquilidad del lugar, olvidando todas las preocupaciones. Era una escena encantadora, ella cantando suavemente entre las luces amatistas mientras él se recargaba a su lado disfrutando el momento.

"Relena…..¿donde aprendiste esa canción?" le preguntó inconscientemente recordando los sueños que tenia de niño sobre esa melodía.

            Ella se interrumpió y soltó una risa encantadora, bajó de un salto del barandal  para luego apoyarse en el con los codos y miró de nuevo los ojos zafiros de él.

"mi madre, me la cantaba cuando tenía miedo por las noches……y cuando ella falleció, yo aun era muy joven, entonces todas las noches tocaba la canción en mi piano para no sentirme triste, así nunca podría la olvidarla"

            Relena le sonrió y él le devolvió una sonrisa vacilante. Ambos se miraron fijamente, intensamente, sumergiéndose en las profundidades de los ojos del otro, escuchando sus respiraciones acompasadas con los sonidos de la noche, creando plena conciencia de sus presencias, y sintiendo el calor que emanaban sus cuerpos. Heero reparó en esos ojos celestes que le perseguían hasta en sus sueños, en los mechones de cabellos color oro que caían de forma rebelde sobre su rostro y su mirada se detuvo un instante en aquellos labios. Esos labios color rosa que entonaban dulces melodías, que cuando pronunciaban su nombre sentía una extraña presión en el pecho y un cosquilleo en su interior, esos labios que en apariencias parecían el regalo más dulce de la tierra, pero que para él era un tesoro prohibido. Lenta e inconscientemente comenzó a inclinarse hacia ella mientras veía su rostro reflejado en el par de ojos celestes. Un sonido proveniente de las escaleras lo hizo volver a la realidad, y rápidamente volvió a adoptar la fría máscara que ocultaba sus pensamientos.

"¡Relena al fin te encuentro!" se escuchó la voz de Silvia detrás de ellos "¿pero que haces aquí? Te he estado buscando por todas partes"

"tranquila Lady Silvia, solo estaba platicando con Heero" le respondió Relena sonriendo.

"tienes razón, estando al lado de un gran guerrero como Heero no tienes de nada de que preocuparte" sonrió ella con un extraño brillo en su mirada "bueno, Heero querido, si me disculpas me la tengo que llevar por un rato, pero tranquilo que prometo cuidar bien tus intereses" exclamó ella tomando la muñeca de Relena jalándola rápidamente del lugar. Heero se quedó de pie un instante observando la puerta por donde habían salido para luego elevar nuevamente la mirada hacia el cielo plagado de estrellas, pero esta vez una sonrisa casi imperceptible se mostraba en su rostro.

********

            Relena fue conducida por Silvia a través de los interminables pasillos del palacio. Ella se mantuvo en silencio escuchando distraídamente la conversación de su amiga, mientras intentaba borrar de sus pensamientos los últimos momentos que había pasado en los alto de aquella torre en compañía de Heero.

"¿Relena me estas escuchando?" preguntó Silvia repentinamente sacándola de sus pensamientos. Le dirigió una mirada de desconcierto y Silvia solo se limitó a suspirar "eres tan despistada, será mejor que te destapes bien esos oídos" dijo ella sonriendo.

"mis disculpas Lady Silvia, últimamente me distraigo con mucha facilidad"

"no me digas Lady, que me siento una anciana. Llámame Silvia"

"esta bien…Silvia"

"eso esta mejor. Lo que te decía es que te tengo preparado el baño para que puedas asearte. Imagino que hace mucho tiempo que no tomas un baño decente. Y que se puede esperar viajando con esos dos. Debe de ser horrible tener que entrar en las aguas frías de los ríos"

"no es tan malo como parece, al menos tienes todo un paisaje que contemplar" respondió Relena sonriendo.

"en fin, en las casas de baños encontraras todo tipo de fragancias y aceites perfumados. Es realmente relajante permanecer dentro de las aguas calientes y…"

"¿casas de baños? ¿Quieres decir que son baños públicos?" preguntó Relena con un ligero rubor tiñéndole las mejillas. En su reino no habían casas de baño y realmente no estaba acostumbrada a compartir el baño con alguien más, le resultaba demasiado incomodo.

"no tienes de que preocuparte, a estas horas los baños están desiertos, no habrá ningún hombre o mujer a la vista te lo aseguro, además podrás disfrutar de las aguas para ti sola"

            Relena asintió sonriendo agradecida. Caminaron un poco más hasta llegar a una puerta que comunicaba con un hermoso jardín. Habían árboles de todo tipos, y matorrales con las flores más exquisitas que jamás hubiera visto. El camino estaba alumbrado por pequeñas lámparas de gas, y al final de este se encontraba una pequeña construcción hecha de ladrillos. A su alrededor flotaba en el aire una suave aroma de las fragancias que se usaban en los baños mezcladas con la flora del lugar. Cuando llegaron hasta la puerta doble de madera esta se abrió lentamente y Hilde salió envuelta en una túnica de baño y frotándose el cabello con una toalla.

"aquí estas Lena, será mejor que pruebes la aguas están deliciosas, y tienen todas las fragancias conocidas por la humanidad, y aun unas no conocidas" exclamó Hilde emocionada.

"eso es debido a la vegetación que crece en los alrededores. De las flores extraemos todo tipo de fragancias, hay para complacer hasta los gustos más extravagantes"

"además debes lucir hermosa para el baile de esta noche" agregó Hilde.

"¿a que baile te refieres?"

"al baile de bienvenida por supuesto. Hablé con Rogan, y ambos estuvimos de acuerdo que realizaremos un baile en honor a nuestro invitados especiales"

"pero…"

"nada de peros, tu vas a ir a ese baile. Además no vas a dejar a la cantidad de jóvenes guapos que esperan conocerte. Les he hablado muy bien de ti" dijo Silvia con una sonrisa cómplice.

"no se si deba…" comenzó a decir Relena pero un rubor cubrió sus mejillas revelando la incomodidad que sentía ante la perspectiva de tener que asistir a un baile con hombres desconocidos.

"no solo eso, Heero asistirá también, y se sentirá muy decepcionado si no te ve" exclamó Hilde.

"¿Heero irá?"

"si, y él espera verte, así que tenemos que vestirte hermosa para esta gran ocasión. Mientras tu tomas el baño, Hilde y yo buscaremos algunos vestidos que puedan servirnos"

"así que disfruta de tu baño, vendremos por ti en dos horas"

"creo que las tinas están preparadas. Hay un armario que guarda los jabones y aceites corporales, y las toallas están sobre una mesa" al ver que Relena titubeaba agregó "no tienes de que preocuparte, los baños están vacíos a estas horas, todo el castillo esta preparándose para la gran celebración, y de todas formas si ves que alguien entra a los baños, puedes cubrirte con una de las toallas. No tienes excusa alguna, ve y disfruta de ese merecido descanso" terminó de decir Silvia para luego darle uno suaves empujoncitos a Relena para que entrara a la casa.

"muchas gracias" musitó Relena suavemente antes de cerrar la puerta detrás de si.

            Una vez dentro todo ruido exterior quedó sellado tras las macizas puertas, y Relena pudo contemplar la habitación que tenía en frente. Era una amplia estancia cargada de un vapor que otorgaba un ambiente cálido en contraste con el frío de la noche. Las fragancias apenas perceptibles en el exterior embriagaban cada sentido, y la iluminación había sido reducida al mínimo dificultando apreciar cada detalle de la magnifica habitación. Los pasos retumbaban en las húmedas paredes mientras pasaba a través de grandes tinas circulares en las que cabrían al menos diez personas cómodamente. Las paredes estaban adornadas con hermosas pinturas de ángeles y Dioses de la mitología, que le hacía recordar con añoranza a los grandes murales del castillo del reino de la luz. Al final de la habitación había un gran armario de madera que contenía cientos de frascos de cristal, cada uno con una aroma distinto. Relena abrió las puertas cuidadosamente y buscó con la mirada sus fragancias favoritas: cerezas y canela. Las encontró y las tomo entre sus manos, para luego buscar algo de jabón y volvió a cerrar el armario. Se dio la vuelta y comenzó a buscar una tina que pudiera utilizar, y encontró una pequeña en una esquina algo apartada, que le pareció la más apropiada. Colocó los frascos a un lado de la tina, y se dirigió a una mesa cercana de donde se adueñó de una toalla y una túnica blanca para salir del agua. Colocó todo en el suelo cuidadosamente para luego comenzar a zafarse la pesada capa. La dobló mientras la contemplaba distraída cuando los pensamientos sobre Heero venían a ella. Agitó la cabeza alejando esas emociones tan confusos mientras se desataba las pequeñas zapatillas doradas, y al posar sus pies en el suelo se sorprendió al encontrarlo tan agradablemente cálido. Comenzó a deshacerse de las escasas prendas que llevaba y dobló cuidadosamente las ropas a un lado antes de entrar a la tina. Cerró los ojos ante la sensación de calidez del agua y se sumergió para quedar completamente mojada. De pie el agua le llegaba hasta los hombros y el cabello flotaba como delgados hilos dorados. Pudo ver al borde de la tina un escalón de mármol en donde pudo sentarse y comenzar a frotar el jabón en su piel y cabellos. Cuando se sintió satisfecha con la limpieza comenzó a frotar los aceites. La suave fragancia llenó completamente a la habitación y ella cerró los ojos mientras todo su cuerpo se relajaba. Cuando terminó de frotar el aceite se sumergió nuevamente en las cálidas aguas sintiendo que poco a poco el cansancio se hacía presente ene ella. Lentamente caminó hasta el borde de la tina, y utilizando sus brazos como almohada entró en un sueño ligero y tranquilo…

*********

            Heero se encontraba en una habitación en penumbras, con un único ventanal de gran tamaño por donde entraban los rayos de la luna y luz de las estrellas. En la oscuridad realizaba movimientos ágiles y precisos con su espada y mientras realizaba aquella especie de danza de combate rememoraba su ultimo encuentro con Relena. No quería pensar en lo que hubiera podido pasar si Silvia no hubiera entrado en aquel momento. Se sentía un completo idiota al pensar que estuvo a punto de cometer un gran error, ya que no podía permitirse sentir aprecio alguno por ella. Algún día Relena se enteraría de que era el soberano del reino de la oscuridad, y era bien sabido por todo el mundo, la fama que se había creado su pueblo. Ella era demasiado pura para mezclarse con alguien como él, pero tampoco podía vivir sin estar al lado de ella. Por ello no iba a permitir que ella se enterase de su engaño, y la protegería hasta el fin de la guerra. Frunció el ceño ligeramente y aumentó la intensidad de sus movimientos. Cuando la guerra llegue a su fin, será el día en que tendrán que tomar caminos separados, pero para entonces ya su motivo de lucha se habrá extinguido…

            Dejando todas esas emociones a un lado, concentró todas sus fuerzas en un ultimo movimiento en que realizó un rápido giro y un destello plateado fue el único signo del movimiento casi imperceptible de su espada. Terminó en una posición defensiva con la espada frente a su rostro mientras un aura oscura lo envolvía lentamente. Rápidamente soltó su espada que cayó pesadamente al suelo y se inclinó hacia delante apoyando las manos en las rodillas. Respiraba agitadamente mientras sendas gotas de sudor resbalaban por su rostro y caían suavemente. Había vuelto a ocurrir, la oscuridad se había apoderado de él para llevarlo de regreso a donde pertenece, el mismo lugar donde había terminado su padre, aquel donde ninguna luz podía derrotar la implacable oscuridad. Se irguió nuevamente mientras observaba sus manos que temblaban incontroladamente. Su mirada se endureció mientras cerraba sus puños deteniendo el estremecimiento. No temía a la oscuridad, después de todo ese era su destino, la oscuridad que habitaba en su corazón algún día tomaría posesión de él, pero no iba a permitir que Relena sufriera, no iba a permitir que ella fuera arrastrada por la oscuridad de su alma.

            La puerta de la habitación se abrió lentamente y sin hacer el menor ruido, Rogan entró para encontrarse con Heero de pie en medio de la habitación. Sus ojos se posaron un instante en la espada caída en el suelo, para luego centrarse en la mirada de su amigo. Podía ver una mezcla de furia, frustración y ¿tal vez temor?

"Heero…" murmuró haciendo que Heero se sobresaltara ligeramente adoptando su fría máscara. Sus ojos habían perdido de nuevo todas las emociones "veo que has encontrado acogedora mi sala de entrenamiento, sabía que te encontraría aquí, es un buen lugar para organizar los pensamientos"

            Heero solo asintió para luego recoger la espada y caminar hacia la puerta. Cuando pasó frente a Rogan, éste le posó la mano sobre el hombro.

"debes de estar agotado por tu largo viaje, por que no tomas un baño, debo decir que las casas de baño de Zondra no se comparan con las de tu reino, pero te aseguro que te agradaran"

            Los ojos de Rogan resplandecieron a la luz de la luna y Heero lo observó con algo de sorpresa que no se mostraba en su rostro. No sabía como lo lograba, pero su antiguo camarada parecía tener la facilidad de saber exactamente lo que pasaba por su cabeza. Eso no le hacia mucha gracia, pero en esos momentos un baño caliente era lo que sus músculos le pedían a gritos. Por lo tanto, con un pequeño asentimiento aceptó la proposición de Rogan, quien se echó a un lado para darle paso. Rogan observó fijamente la gran puerta de madera cuando Heero salió de la habitación. Él sabía que Heero estaba preocupado por alguien más. Solo esperaba que su amigo no siguiera el mismo camino de su padre, que terminó muerto en batalla. Esta ves todo seria distinto y esa chica, parecía ser la única capaz de sacar a su mejor amigo de la oscuridad.

***********

            Heero caminó decidido hacia los jardines, y cuando salió al exterior del palacio, el frío del lugar lo hizo estremecerse ligeramente. Fue cuando echó de menos su capa, y recordó habérsela dado a Relena. Ella debía de estar durmiendo en su habitación en estos momentos. Se reprendió mentalmente por pensar en ello mientras abría la puerta de las casas de baños. El calor de la habitación le resultó agradable y esperaba que un reconfortante baño pudiera apartar sus pensamientos sobre ella. Estaba acostumbrado desde niño a los baños comunales y por ello se adentró sin cuidado a la tina más apartada, puesto que tenía ganas de estar solo en esos momentos. Se sacó las botas llenas de barro y desabrochó su pesada armadura negra. Mientras caminaba se sacó la túnica y la arrojó a un lado descuidadamente para luego hacer lo mismo con la cota de malla de acero. Se sentía bien el sentir el aire caliente contra su pecho desnudo, y comenzó a desabrochar su cinturón cuando le echó un rápido vistazo a la tina. Se congeló….

            Relena se encontraba sumergida en las aguas mientras dormía profundamente. La parte superior de su cuerpo se inclinaba ligeramente mientras apoyaba la cabeza en sus brazos. Su cuerpo se oscurecía por la posición pero Heero podía ver perfectamente la curvatura de su espalda que se ensanchaba en la sueva redondez de las caderas.

            Heero dio un paso hacia atrás lentamente y sus manos comenzaban a abrochar nuevamente su cinturón mientras sus ojos seguían clavados en la chica durmiente. Se preguntó si tal ve debería despertarla, sus latidos comenzaron a acelerarse un poco al imaginársela despertando desorientada descubriendo la parte de su cuerpo que permanecía oculta. Sus manos comenzaron a sentirse sudorosas mientras forcejaba con los broches y se vio en la necesidad de despegar los ojos de Relena para concentrarse en su tarea. Las puertas del baño se abrieron nuevamente y Heero sintió un extraño sentimiento de culpa mientras fruncía el ceño con irritación. Silvia entró a la habitación y su mirada se posó un instante en las ropas de Heero que se encontraban regadas por el suelo, para luego mirarlo fijamente a los ojos. Sonrió abiertamente mientras Heero gruñía por lo bajo.

"¡Heero, que bueno verte! ¿te agradan los baños?" preguntó inocentemente mientras se acercaba a él.

            Heero no tenía ganas de hablar y mucho menos de despertar a Relena, por lo que se mantuvo en silencio fulminando a Silvia con la mirada quien se mantenía imperturbable.

"¿no te agradan? Tal vez sea que no estés acostumbrado a compartir los baños. Haremos algo, ¿podrías levantarla por mi? Es para no despertarla, la pobre esta muy agotada por el viaje ¿no te importaría, verdad?"

            El pensamiento de sostener a Relena completamente mojada y desprovista de toda sus ropas, hizo que su respiración quedara atrapada en su garganta. Casi podía sentir su piel caliente, mientras sus húmedos cabellos dorados resbalaban por su brazo y las especias que había frotado contra su cuerpo le embargaban los sentidos. Tragó dificultosamente y respiró profundamente al darse cuenta que se había olvidado respirar. Se dio la vuelta y caminó dando zancadas hacia la puerta.

"Querido, antes de que te vayas quisiera informarte que se realizara un baile para celebrar su llegada ¿me gustaría saber si piensas asistir?" dijo ella con una extraña sonrisa y Heero masculló algo que sonó como un "no". La sonrisa de Silvia no vaciló "¡que mala noticia! Relena se pondrá muy triste al saber que no iras. Pero por ningún motivo voy a permitir que la pobre se aburra. Por ello he invitado a mis 12 primos, todos ellos son jóvenes y apuestos pretendientes, y estoy segura que Relena les parecerá encantadora"

            Heero se dio la vuelta y en su mirada solo se podía leer una furia incontenible.

"¿Qué planeas?" fue su única pregunta.

"¿yo? Absolutamente nada, mi querido Heero, solo deseo que Relena se divierta"

"no voy a permitir que…" comenzó a decir pero se detuvo al ver la mirada de satisfacción en el rostro de Silvia.

"¿Qué no vas a permitir? Relena merece que la traten como se debe. Es obvio que ella no esta acostumbrada a tratar con hombres y tu lo único que haces es confundirla con tu actitud tan terca. Así que el baile se llevara a cabo con o sin ti, y no veo que debas tener ningún problema con ello, a no ser que estés algo…¿celoso tal vez?" esto ultimo lo dijo con una amplia sonrisa de victoria.

            El brillo se furia en los ojos de Heero se acrecentó con cada palabra de Silvia, pero al escuchar lo ultimo su mirada volvió a ser tan inexpresiva como siempre. La observó unos instantes, y sin poder darle una respuesta se dio la vuelta y terminó de salir de la habitación. Frunció el ceño al escuchar las entretenidas risas de Silvia y fue solo cuando el aire frío lo golpeó, mientras las puertas se cerraban a su espalda, que se percató de que aún estaba casi desnudo.

*******

            Ya había pasado aproximadamente una hora desde que Relena había despertado sobresaltada dentro del agua, y se había encontrado a Silvia con una amplia sonrisa. La hizo apresurarse a salir del agua comentándole algo sobre que los planes estaban saliendo a la perfección. Ahora estaban en la habitación de Silvia quien la ayudaba a conseguir atuendos apropiados para el baile. Silvia tenía un guardarropas inmenso, en donde habían al menos 100 vestidos de todos los diseños imaginables. Le permitió a Relena tomar prestado el que quisiera, por lo que se pasó un buen rato admirando los hermosos trajes. Al final se decidió por uno color durazno, muy sencillo que llevaba una pequeña capa color crema.

"¡Relena te ves encantadora con ese vestido!" exclamó Silvia abalanzándose sobre ella y halándola para que se sentara frente a un  gran espejo.

"muchas gracias por prestarme tu vestido" dijo con una sonrisa tímida mientras Silvia le cepillaba el cabello.

"no es molestia alguna, hace mucho tiempo que no se celebraba ningún baile. El encontrar a Heero con vida ha traído las esperanzas de nuevo para nuestro Reino" se detuvo un instante y la observó a través del reflejo del espejo "y él nunca viene acompañado, así que ustedes son una agradable novedad"

"¿Heero frecuenta mucho este reino?"

"por supuesto, Él y Rogan son viejos amigos" contestó con una sonrisa.

"entonces debería luchar junto a Rogan, ¿Por qué viene de tierras tan lejanas? Heero es un gran guerrero y podría ser de gran ayuda a Zondra"

            Silvia observó detenidamente a Relena, quien sostuvo la mirada con determinación. Tenía que recordar no revelar ningún detalle sobre los orígenes de Heero. Ella no podía enterarse, pero estaba claro que notaba algo raro en la situación.

"Heero mantiene informado a Rogan sobre cualquier movimiento enemigo, por eso Heero no duda venir a Zondra en cualquier momento"

            Relena asintió conforme con la respuesta, pero por la expresión de su rostro se notaba que comenzaba a hacer conjeturas al respecto. Decidió cambiar el tema rápidamente.

"y dime Relena ¿Por qué decidiste viajar junto a Heero?" Sonrió para sus adentros al ver como Relena se sonrojaba ligeramente.

"él…me salvó a vida la primera vez. Debo admitir que desde ese momento comencé a sentir algo extraño hacia él, y desde entonces nos dirigimos juntos hacia Gadraus, cada uno en busca de sus propias respuestas. Pero el ha sido muy amable en querer acompañarnos, y siempre esta allí cuando más lo necesito, me ha ayudado mucho y yo… estaría dispuesta a hacer todo por él" dijo con una mirada tan decidida que sorprendió a Silvia.

"entonces debes seguir a su lado, tal vez él no lo sepa aun pero tu formas parte de su destino, por lo tanto no debes permitir que nada te aleje de él"

"lucharé hasta el final, pase lo que pase estaré ahí para Heero" Silvia asintió satisfecha.

"y él te lo agradecerá en su momento"

            Ambas permanecieron en sus pensamientos mientras Silvia terminaba de arreglar el cabello de Relena con un delicado tocado adornado con una redecilla. Le colocó unos pequeños pendientes con unas piedras que hacían juego con el color del vestido. Una delgada gargantilla dorada y unos guantes color crema que se ajustaban en los codos con unos broches dorados. Cuando terminó con la labor, Silvia dio unos cuantos pasos hacia atrás y la observó con aprobación.

"A Heero le encantará" murmuró satisfecha, y Relena se sonrojó por lo que Silvia sonrió "¡de verdad que eres inocente ¿no es así?!" exclamó entre risas al ver como el rostro de su amiga se tornaba cada vez más carmín.

            En ese momento tocaron la puerta de la habitación, y ambas voltearon para ver a Hilde entrar luciendo un hermoso vestido de terciopelo azul. Relena se levantó de un salto y se dirigió hacia ella sonriendo emocionada.

"¡Hilde estas preciosa!" exclamó Relena alegremente abrazándola.

"he de decir lo mismo de ti" dijo ella sonriendo mientras la tomaba por los hombros y contemplaba su vestido color durazno.

"será mejor que se dirijan al vestíbulo, el baile esta por espesar y no querrán hacer que las personas esperen por las invitadas de honor de la noche" dijo Silvia con una amplia sonrisa.

"¿no quieres que te ayudemos a arreglarte?" preguntó Hilde al  ver que Silvia no había comenzado.

"no tienen de que preocuparse, llamaré a una de mis criadas. Nos veremos en el baile"

            Relena y Hilde salieron de la habitación de Silvia rumbo al vestíbulo. Mientras caminaban Relena no podía evitar sentirse mal por asistir la baile. Después de todo lo que había pasado era lo que menos quería hacer, no tenía ánimos de sentirse alegre sabiendo lo que el futuro les deparaba. Suspiró siguiéndole los pasos a Hilde. Había aceptado por el único hecho de complacer a su amiga, pero aunque su presencia estará en la fiesta, su mente y corazón permanecerá junto a su hermano. Permaneció sumida en sus pensamientos sobre su hermano, cuando se percató del rostro preocupado de Hilde.

"Relena, ¿te encuentras bien? Te estaba hablando y lo único que haces es mirar fijamente el suelo"

"estoy bien" respondió Relena sonriendo.

            Hilde la observó ceñuda. Sabía que su amiga le mentía, pues la conocía demasiado bien. Cuando tenía esa clase de miradas era que algo muy en el fondo le preocupaba, y aunque Hilde sabía que Relena no tenía muchas ganas de asistir, también sabía que era la mejor forma de distraerla de los problemas, aunque solo fuera por una noche. Cuando abrieron el par de puertas del vestíbulo central quedaron deslumbradas con su esplendor. Todas las luces habían sido encendidas iluminando todos los rincones, las hermosas flores del jardín del palacio decoraban las lámparas y las puertas, y el suelo de mármol negro resplandecía con las luces como un cielo de media noche. Las personas, elegantemente vestidas, caminaban hacia el salón de baile, mientras los sirvientes en la entrada se hacían cargo de las capas de los invitados. Cuando se dirigían hacia el salón, escucharon una voz que las llamaba a sus espaldas, y al voltearse pudieron ver a Duo que bajaba corriendo por las escaleras.

"¡hey chicas, esperen!" exclamó. Mientras descendía Hilde observó el cambio en sus ropas. Había sustituido esa pesada armadura por una túnica muy holgada de color negro con pequeños detalles en plateado. Llevaba también pantalones bombachos y botas negras. Cuando llegó hasta abajo se inclinó sobre sus rodillas para recuperar el aliento y al incorporarse mostró una de sus grandes sonrisas, que a Hilde le resultó encantadora. Duo lucía realmente apuesto esa noche.

"hola Duo" saludó Relena sonriendo. Él posó su mirada sobre ella e hizo una exagerada reverencia "esta noche se encuentra realmente hermosa, lady Relena" Relena se sonrojó ante el comentario y Duo sonrió para sus adentros. Cuando dirigió su mirada hacia Hilde tardó un instante en recuperar la movilidad de sus músculos. Su vestido de terciopelo azul caía suavemente delineando sus curvas, sujetado por la espalda mostrándola por completo haciéndola ver más pálida de lo que era, llevaba pequeños guantes muñequeras de encaje blanco con un delicado chal del mismo color, unos bellos lirios adornaban su cabello elegantemente arreglado.

"ninguna estrella puede compararse contigo Hilde, eres la más brillante de todas" Duo se acercó a ella y le besó la mano haciendo que se sonrojara levemente.

"vamos Duo, déjate de palabras tontas" exclamó Hilde sonriendo mientras él la miraba embelezado.

"palabras tontas, pero sabias si explican el verdadero significado de lo que siento" respondió él guiñándole un ojo, le tendió el brazo haciendo una leve inclinación y ella aceptó sonriente. "vamos Lady Relena, no debemos hacer esperar a los invitados" Relena sonrió sujetando el otro brazo de Duo y así los tres entraron al gran salón.

            Igual que el vestíbulo, el salón estaba decorado para la ocasión. Habían al menos treinta mesas dispuestas en forma circular alrededor de una pista de baile. En lo alto, cientos de velas alumbraban el lugar y los estandartes del Reino caían sobre las paredes. Los músicos comenzaban a probar una gran variedad de instrumentos, mientras que los sirvientes iban de una lado a otro atendiendo las necesidades de los invitados. Duo condujo a las muchachas a través de la gran cantidad de personas hasta una pequeña mesa junto a la pista, y los tres tomaron asiento.

"debo de ser el hombre más afortunado de la noche al poder asistir al baile con las dos damas más hermosas del lugar" comentó Duo sonriendo satisfecho, para luego recorrer la habitación con los ojos "lastima que Heero se lo este perdiendo, por lo que veo ha decidido no aparecerse esta noche"

            Relena buscó a Heero con la mirada, pero no había rastro de él. No sabía si sentirse agradecida por ello, o decepcionada por su ausencia. De cualquier forma sus pensamientos se borraron al escuchar los murmullos de las personas que volteaban a ver al mismo lugar. Cuando miró hacia la puerta pudo ver como Silvia y Rogan hacían su aparición. Ambos se veían realmente bien juntos, Silvia sonreía y saludaba a todos, mientras que Rogan aunque tenía una expresión fría y algo distante, la llevaba firmemente sujeta por el brazo. Se sentaron en la mesa más grande y cuando Silvia posó sus ojos sobre ellas sonrió saludándolas con una ademán de la mano. Silvia llevaba un vestido largo de seda color lila con detalles en púrpura, la corona adornaba su cabello recogido y llevaba unos guantes largos color púrpura, mientras que Rogan llevaba una túnica púrpura muy  oscuro con broches plateados, pantalones negros y una capa del mismo color. En el pecho llevaba el medallón del Reino y su radiante corona dorada sobresalía de su cabellera azabache.

            Los músicos se pusieron de pie y con la señal del maestro de orquesta, lo vals dieron inicio. Era una suave melodía de lento compás que resultaba agradable, y como formaba parte de la ceremonia, Silvia y Rogan fueron los primeros en ponerse de pie y abrir el vals. Bailaban con mucha gracia y se movían suavemente al ritmo de la música. Cuando la melodía cesó y ambos se detuvieron, fueron aplaudidos por los invitados antes que otro vals diera inicio. Esta vez varias parejas ocuparon la pista de baile y el ambiente se tornó muy alegre.

"¿me concederías el honor de bailar contigo?" preguntó Duo sonriendo mientras le extendía el brazo a Hilde. Hilde lo observó sorprendida para luego asentir sonriendo y tomar su mano.

"seria un placer, Duo" contestó pero luego se volvió hacia Relena "¿no te importa si nos ausentamos un rato?" Relena negó rápidamente con la cabeza.

"no seria ninguna molestia Hilde, ve y diviértete mucho" la animó mostrando una de sus más grandes sonrisas. Hilde se sintió conforme con su respuesta puesto que se volvió hacia Duo y ambos se alejaron hacia la pista de baile.

            Relena suspiró mientras seguía paseando su mirada por la fiesta. Siempre cuidaba mantener la sonrisa en su rostro, puesto que no quería que alguien fuera a pensar que la fiesta no era de su agrado. Repentinamente sus ojos se detuvieron en una figura muy conocida oculta entre las sombras. Indudablemente se trataba de Heero, que estaba apoyado contra la pared sosteniendo una copa de brandy en la mano mientras la observaba detenidamente. Sintió un cosquilleo en la espalda mientras los latidos se le aceleraban. Heero había decidido asistir después de todo, y ahora ella se iba a comportar como una tonta. Respiró hondo, y lo miró a los ojos. Se sorprendió al encontrarlos llenos de furia mientras se preguntaba cual sería la causa y si ella tendría que ver en ello. Se levantó cuidadosamente de su asiento decidida a preguntárselo, pero cuando volvió nuevamente la mirada hacia Heero, este había desaparecido. Algo decepcionada y enojada consigo misma volvió a sentarse, y cuando levantó la mirada se encontró de frente con un par de ojos esmeraldas que la miraban sonrientes.

"Lady Relena, soy Sir Badouin, Caballero al servicio de estas tierras, ¿le gustaría bailar esta pieza conmigo?" preguntó para luego depositarle un suave beso en la mano.

            Relena no pudo evitar sonrojarse.

********

            Heero caminó con paso decidido dispuesto a hablar con Rogan en ese momento. De cualquier forma tenía que distraer sus pensamientos para poder ponerlos en orden, y para lograrlo tenía que apartarse de Relena. Observó que su amigo estaba sentado en una mesa junto a Silvia. Sin vacilar, se acercó a él y cuando Silvia se percató del semblante de Heero se puso de pie inmediatamente. Se excusó alegando que había visto llegar a una amiga muy querida y que la iba a saludar. Heero tomó el asiento antes ocupado por ella.

"mañana a primera hora saldremos del Reino" informó Heero ante la mirada atenta de su amigo.

"debes tener mucha prisa por continuar, de lo contrario te quedarías más tiempo"

"no quiero que Trieze tome la delantera de la situación" murmuró apretando los puños con furia. Rogan asintió comprensivo.

"intentaras descifrar el significado de la legendaria profecía. Nuestro pueblo lo ha intentado durante siglos sin ningún resultado. Tal vez ahora tu consigas las respuestas que nos hacen falta para detener nuestra propia destrucción"

"lo que necesitamos acabar con ese maldito" gruñó Heero.

"tal vez, pero por lo que tu mismo me has contado, la profecía habla de dos almas puras, que unidas traerán la paz. Tal vez amigo mío, la respuesta no sea tomar armas como estamos acostumbrados, sino algo completamente distinto, algo que llegue a los corazones y almas de las personas de ambos reinos por igual"

"¿y que tiene que ver Relena en todo esto… por que llevaba la profecía?" preguntó Heero mirando fijamente a los ojos de Rogan quien sostuvo la mirada.

"si esta guerra se lleva a cabo todos los pueblos del planeta se verán afectados. El que ella no pertenezca a ninguno de los dos Reinos no quiere decir que no tenga algo por lo que luchar. Puede que su destino este junto al tuyo"

            La mirada de Heero en ese momento desconcertó a Rogan por completo. Sus ojos expresaban una furia contenida por mucho tiempo mezclada con resentimiento y desesperación. Era la primera vez que su amigo lo miraba de esa forma.

"eso no es verdad…" murmuró Heero con una nota de acero en su voz. Rogan comenzó a entender el porque de la actitud de su amigo, por lo que decidió cambiar de tema.

"esta bien Heero, mañana partirás rumbo a Gadraus, pero recuerda siempre que podrás contar con aliados en Zondra"

            Heero asintió en respuesta, pero Rogan sabia lo que su apoyo significaba para él, por lo que no necesitaba escuchar ningún tipo de palabras de su parte.

"ordenaré que los sirvientes preparen armas para ustedes, y también algunas provisiones. Por ahora ve a divertirte un rato en la fiesta, quizás encuentres a una fémina de tu agrado como siempre lo has hecho" dijo con una sonrisa elocuente y Heero frunció el entrecejo enojado por el comentario. En el pasado él nunca se sintió a gusto en ningún tipo de celebración, ni tampoco participaba en el ritual de conquista a las damiselas. Pero cuando una mujer que él considerase atractiva se le presentaba dispuesta, él no lo pensaba dos veces. Después de todo su padre le había enseñado los placeres de una buena mujer. Pero por más hermosa que fuese la mujer él nunca se sintió atraído ni por su belleza física o la de sus palabras, y siempre terminaba abandonándolas para seguir en busca de aquella persona que pudiera llenar aquel vacío de su alma. Más nunca la encontr

            Heero se bebió de un trago el contenido del vaso para luego colocarlo bruscamente en la mesa. Se puso de pie rápidamente y se alejó en busca de un lugar desde donde pudiera apreciar todo el lugar oculto entre las sombras. Se apoyó en una columna cruzando los brazos, y comenzó a buscar distraídamente a Relena con la mirada. Sus ojos se posaron en ella y se relajó un instante al ver su sonrisa, pero al observar mejor la imagen no pudo evitar que el enojo se reflejara en sus facciones. Relena se movía con gracia al compás de la música en los brazos de un total desconocido, lo cual no le hacia ninguna gracia. Apretó las manos en fuertes puños pero casi inmediatamente su cuerpo envió una señal de alerta al sentir a alguien en su lado.

"al fin te encuentro, eres realmente escurridizo ¿sabias?" exclamó Silvia mientras le colocaba la mano en sobre el hombro. Al comprobar que la presencia no resultaba ninguna amenaza, Heero volvió a dirigir la mirada hacia Relena. Al ver la expresión asesina en el rostro de Heero, Silvia no pudo evitar sonreír "¿te estas divirtiendo? Todo el mundo ha comentado lo agradable que les ha resultado la fiesta"

            Heero no se molestó en contestar y se limitaba a mantener la mirada fija en la pista de baile. Cuando la música cesó, Relena se despidió cortésmente del joven, para luego retirarse hacia la mesa, pero antes de siquiera llegar fue interceptada por otro individuo que le pidió la siguiente pieza. Heero no pudo evitar que un grito de frustración se le escapara en un leve gruñido, que no pasó desapercibido por Silvia.

"¡pero si estas encantadoramente celoso querido!" las palabras de Silvia captaron inmediatamente la atención de Heero quien la fulminó la mirada "no te lo tomes a mal, pero si realmente quieres bailar con ella, solo debes ir a pedírselo. Te aseguro que se pondrá muy feliz"

            Heero desvió la mirada con un gesto de indiferencia, pero sin apartar su atención de las palabras de Silvia.

"no tengo nada que ver con ella. No me interesa en lo más mínimo" gruñó en respuesta. Silvia lo observó con semblante serio.

"eso no es cierto. Si te importa, y por eso es que estas tan enojado. El que te afecte tanto la presencia de esos hombres solo indica lo mucho que significa ella para ti"

"lo único que me preocupa es lo que esos sujetos puedan traerse entre manos. Lo espías de Trieze pueden estar en cualquier lugar, y ella es muy ingenua para darse cuenta de ello. Por eso no puedo permitir que se le acerquen"

"Relena tiene derecho a divertirse, además todos los invitados son conocidos, no corre ningún riesgo" Silvia comenzaba a molestarse por la actitud tan terca e indiferente de Heero.

"el peligro puede estar en cualquier parte" respondió él simplemente.

"acepta de una buena vez que Relena es una mujer distinta, que ella si significa algo en tu vida. Y será mejor que se lo hagas saber, antes de que alguien mucho más listo la aparte de tu lado" Heero y Silvia mantuvieron sus miradas conectadas expresando toda la furia que sentían. Heero volvió a adoptar su expresión de fría indiferencia  mientras buscaba nuevamente a Relena con la mirada. Por su parte, Silvia pudo ver como los músicos se preparaban para el ultimo vals de la noche. Sin perder más tiempo obstruyó al campo visual de Heero haciendo que este la mirara molesto.

"es tu ultima oportunidad, el baile ya va a llegar a su fin ¿piensas quedarte allí parado sin hacer nada mientras te la sacan de las manos?"

            Heero sopesó la situación experimentando un extraño sentimiento de indecisión…

**********

            Los jardines adyacentes al castillos eran bastos y hermosos, con cientos de flores exóticas y frondosos pinos. Duo y Hilde habían decidido salir un rato a tomar aire fresco, habían bailado una melodía tras otra y la idea salir a un lugar tranquilo fue muy tentadora. Caminaban hablando animadamente sobre historias de batallas antiguas, Hilde estaba aferrada al brazo de Duo quien escuchaba sonriente a la chica, de vez en cuando soltaban unas cuantas risas. La música del gran salón se escuchaba ahogada a la distancia pero a ellos no les importaba en lo mas mínimo, el tiempo en ese momento era eterno y estaban dispuestos a disfrutar de la presencia del otro cuanto les fuera posible.

            Caminaban por un gran laberinto de arbustos de rosas rojas, habían entrado ya que Duo le había prometido a Hilde una sorpresa en el centro de este y ella siendo naturalmente curiosa, aceptó.

"que tranquilidad se siente, es increíble que después de todo lo que hemos pasado, nos encontremos disfrutando de una noche de fiesta" exclamó Hilde sonriendo mientras observaba las rosas, los cristales amatistas de las montañas iluminaban el reino dándole un aspecto soñador `¿Qué estará haciendo mi hermana? De seguro el señor Milliardo ya mandó a todo el ejercito del reino detrás de nosotras, o talvez Quatre lo haya convencido de que podríamos cuidarnos solas, después de todo nos vió salir la noche de nuestra huida´ pensaba Hilde con una mirada de añoranza.

"¿sucede algo Hilde?"

"¿eh? No, solo estaba recordando mi hogar, el ambiente de Zondra se le asemeja bastante" respondió sonriente.

"¿recuerdos tristes?" le preguntó Duo con una mirada compresiva.

            Hilde negó con la cabeza, haciendo que algunos pétalos de su tocado de flores cayeran.

"solo lo extraño…es como cuando añoras estar todo el día bajo la sombra de un árbol leyendo un buen libro y tomando una buena taza de chocolate caliente" bromeó ella picando un ojo divertida.

            Duo soltó una carcajada y la apretó más contra si.

"me ha pasado" le respondió sonriente.

            Al cruzar una esquina se dieron cuenta de que ya habían llegado al centro del laberinto, rápidamente Duo tapó los ojos de Hilde con sus manos.

"¡oh vamos Duo, quiero ver de que se trata!" dijo Hilde sonriendo emocionada.

"solo un poco más" susurró Duo a su oído mientras caminaban unos poco metros al frente, Hilde podía escuchar el inconfundible sonido del agua cayendo sobre un gran contenedor de también lleno del vital liquido.

            Cuando Duo la liberó pudo ver anonadada la gran fuente que se erguía frente a ella.

"magnifica…" es lo que pudo articular después de unos minutos de asombro.

            La fuente medía como mínimo diez metros de altura, la base de esta era de mármol blanco, sobre ella la figura de un gran dragón de mármol negro desplegaba sus alas, tan fuerte e indestructible parecía, sus ojos que eran un par de rubíes le daban un aspecto terrorífico, aunque la expresión del mismo era un tanto triste, el agua salía de unas heridas que tenía hechas por unas espadas y resbalaba sobre su cuerpo hasta llegar a la base. El dragón miraba hacia arriba donde la figura de un fénix lo miraba con una expresión, que a opinión de Hilde, era de misericordia. El ave estaba hecha de un finísimo cristal que parecía polvo de diamantes, las grandes alas extendidas estaban alrededor del reptil como asemejando un abrazo, tal vez, intentando consolar su pena, de las plumas parecía caer una lluvia de escarcha y sus ojos, que eran dos brillantes esmeraldas, reflejaban el caer del agua. Alrededor de ellos, varios ángeles bailaban, con trompetas, arpas, panderetas y algunos parecían solo danzar de felicidad, el agua salía de varios de sus instrumentos, así también de los ojos de cada uno, gruesas lagrimas corrían sobre sus frías mejillas de mármol hasta dejarse caer provocando hondas en el agua.

"fue creada hace cientos de años, los habitantes de Zondra creen que algún día el fénix y el dragón, enemigos naturales, harán las paces y cuando eso suceda, los ángeles bajaran del cielo y tocaran melodías, cantaran y derramarán lagrimas de alegría, así la paz gobernara por los siglos de los siglos" dijo Duo a su lado admirando también la obra.

            En ese momento Hilde recordó el sueño que Relena le había contado, se estremeció al pensar que algo así pudiera suceder, sintió como sus ojos le escocían y apartó su mirada de la fuente.

"¿Qué sucede? ¿no te agrado la sorpresa?" le preguntó Duo al verla pasarse la mano sobre los ojos.

"no es eso, es muy hermosa" Hilde se volvió a él con una mirada agradecida "muchas gracias por mostrármela, me hiciste recordar algo muy importante" le sonrió sinceramente mientras volvía a aferrarse al brazo de él. De alguna forma, estar al lado de Duo la reconfortaba bastante, además ya se había acostumbrado a sus sonrisas, a la forma en que reía y también a sus continuas bromas, por mas molestas que fueran.

            Duo sonrió complacido, esta chica realmente hacía que su corazón volviera a latir deprisa, se sentía muy feliz cuando ella le sonreía o soltaba unas de esa risitas tan características de ella, cuando lo miraba con esos ojos grandes y brillantes lo hacía sentir el hombre más afortunado por estar a su lado. Haría lo que fuera por ella, tenía un gran valor y una energía que a veces no parecía tener fin, también le gustaba bastante cuando lo reñía, esa mirada de furia la hacia lucir esplendida. Una idea se le cruzó por la mente, le apetecía volver a ver esa mirada, y la idea en si era genial, con solo imaginarse de cómo podría reaccionar Hilde lo motivo a hacerlo.

            Antes de que Hilde pudiera reaccionar, Duo la abrazó por la cintura y la besó con fuerza, él aprovechó la oportunidad de sorpresa para explorar su boca mas a fondo, pudo sentir su aroma a jazmines que le inundaba los sentidos, su corazón latiendo deprisa y un leve temblor en su cuerpo, cuando la soltó, Hilde apenas podía sostenerse de la impresión.

"es mucho mejor de lo que me imagine" murmuró sonriendo complacido mientras la liberaba del abrazo.

            Hilde se ruborizo levemente y se llevó una mano a los labios, una pequeña sonrisa apenas perceptible se le dibujo en el rostro, la cual, Duo pudo captar perfectamente, luego el rojo se difundió por todo su rostro y cerró la mano en un puño mientras cerraba los ojos y gruñía por lo bajo. Duo la miraba con una expresión satisfecha.

"tu…yo….como…es que…porque….no" balbuceaba mientras le lanzaba una mirada asesina que no sufrió efecto en Duo, había pasado tanto tiempo bajo las miradas asesinas de Heero que ya había creado cierta inmunidad.

"¡como te atreviste!"

"valió la pena la espera, linda" le respondió con una sonrisa picara, realmente estaba disfrutando de esto.

            Hilde se levantó las faldas del vestido en señal de acercarse rápidamente y acertarle un golpe, pero Duo, previendo esto, salió corriendo internándose en el laberinto sonriendo triunfal.

"¡Duo Maxwell, espera a que te atrape!" gritó Hilde empezando a correr detrás de él, pero con tacones y faldas largas, le resultó una tarea difícil.

**********

            Relena suspiró agotada. Nunca antes había bailado tanto en una misma noche, y sentía como si sus pies ya no fueran capaces de sostenerla por más tiempo. Al escuchar que la música llegaba a su fin se sintió profundamente agradecida, y después de despedirse del joven caballero y de agradecerle todas sus atenciones se dirigió con paso vacilante hacia la silla más próxima. Antes de que pudiera descansar sus pies se acercó a ella un joven apuesto que decía ser un terrateniente que vivía en terrenos cercanos a Zondra.

"Milady ¿me haría el gran favor de concederme esta pieza?" preguntó para luego tomarle la mano entre las suyas y depositar un pequeño beso. Relena sonrió observando aquellos ojos turquesas llenos de vida. No tuvo otro remedio que asentir cortésmente y dejarse llevar por el joven.

            Y así pasó el resto del baile. Aceptando una proposición tras otra, y mientras daba vueltas alrededor de la pista, su mirada no dejaba de buscar un par de ojos azules ocultos en algún lugar. Le pareció extraña la actitud de Heero con ella, generalmente no huía de esa forma a su mirada, y en cierta forma comenzaba a extrañarlo, aunque fuera solo observarlo desde lejos ya estaba habituada a su presencia. Los aplausos se volvieron dejar oír en el salón mientras los músicos hacían una leve reverencia y las parejas dejaban la pista de baile para tomarse un descanso. El joven llevó a Relena hasta su mesa y después se alejó para buscarle una bebida. Relena suspiró mientras se quitaba los guantes y se percató de la ausencia de Hilde. La buscó entre la multitud pero no había rastro de ella. Comenzó a sentirse un poco preocupada por ella, pero al recordar que Duo le hacía compañía se relajó considerablemente.

            Los músicos tomaron nuevamente sus posiciones  mientras los invitados se preparaban para el ultimo vals de la noche. Relena esperaba no tener que bailar esta vez, pero cuando levantó la mirada pudo ver como el caballero de los ojos esmeraldas se acercaba con claras intenciones en su rostro. Dobló los guantes sobre la mesa intentando evitar su mirada. A la desesperada intentó ponerse de pie y salir del lugar, alegando que iba en busca de Hilde, pero al caminar hacia la puerta vio como el joven terrateniente se le acercaba decidido. Derrotada se dejó caer en una silla pero inmediatamente sintió como la sujetaban fuertemente por el codo y la hacían levantarse. Cuando se dio cuenta estaba en el centro de la pista bailando en brazos de Heero, quien se dedicaba a arrojar miradas asesinas a los dos jóvenes que parecían algo decepcionados. Ahora que había salido de la sombras, podía darse cuenta en su repentino cambio de apariencia. Ya no llevaba puesta un pesada armadura, ni sus botas de cuero negro ni tampoco su espada. Ahora vestía una delgada túnica de seda negra, una capa ligera que colgaba de unos broches plateados en forma de colmillos y unas relucientes botas negras. Su cabello largo lo llevaba algo revuelto como lo hacía siempre, y lo tenía recogido en una cola baja. En las muñecas llevaba dos gruesos brazaletes plateados con una especie de garra en el extremo, y sus manos estaban desnudas sin ningún tipo de guantes que las cubrieran.

"Heero…." Susurró Relena y él la miró a los ojos intensamente haciendo que se estremeciera en su interior. Bajó la mirada mientras el color se apoderaba de sus mejillas tiñéndolas de rosa. Realmente no estaba acostumbrada a un contacto tan cercano. La mano de Heero sujetaba la suya en lo alto dirigiendo hábilmente los movimientos mientras giraban alrededor del gran salón. La otra mano rodeaba su cadera aferrándola firmemente contra su cuerpo, permitiéndole sentir todo el calor que irradiaba. También pudo notar que sus manos eran un tanto ásperas, tal vez por todos aquellos años luchando con espada, pero el contacto no era nada desagradable. Volvió a buscar nuevamente sus ojos y se percató de que él seguía observándola fijamente, lo cual la perturbó aun más, pero al ver más profundamente en su mirada pudo detectar una furia implacable que él mismo intentaba ocultar. Por un instante titubeó, pero al final se atrevió a hablar en voz baja "me pregunto… si tal vez estas enojado conmigo" fue lo único que pudo decir.

            Heero la observó algo sorprendido, pero luego frunció el entrecejo apartando la mirada. Relena lo miró algo confundida.

"no estoy enojado contigo" gruñó él.

"¿entonces por que te comportas de esa forma… por que hay tanto odio en tu mirada?"  Por segunda vez las palabras de Relena tomaron a Heero desprevenido, y no tuvo tiempo de preparar la respuesta más adecuada cuando las palabras ya estaban saliendo de su boca.

"quisiera saber lo que esos sujetos se traen entre manos, me parece peligroso que te estén rondando tanto" Relena parpadeó perpleja ante la respuesta que acababa de escuchar. Heero se reprimió mentalmente, ahora tendría que aguantara todas aquellas preguntas. Pero al contrario de lo que él esperaba, Relena pareció darse cuenta de que realmente le molestaba hablar del hecho, ya que inmediatamente sonrió cambiando de tema abruptamente.

"no sabia que supieras bailar, No es una cualidad propia en los guerreros" comentó mirándolo a los ojos. Heero la observó también, pensando lo distinta que ella le resultaba de acuerdo al patrón que había establecido sobre el comportamiento de las mujeres. Relena era diferente, y a la vez algo misteriosa para él.

"si lo veo como una danza de espadas se me hace mucho más fácil" respondió con rostro inexpresivo, y ella le dedicó una sonrisa sincera. Heero no pudo evitar que una pequeña sonrisa se asomara en su rostro.

            Ambos se mantuvieron intercambiando miradas, y a través de las miradas profundos sentimientos. Relena cerró los ojos y apoyó su cabeza suavemente sobre el pecho de Heero, escuchando sus latidos del corazón, mientras que él hacia todo lo posible por evitar que su pulso se acelerara.

            Tenía que admitir que el tenerla aferrada entre sus brazos se sentía bien, pero le hacía más difícil controlar sus impulsos. Esa noche Relena lucía hermosa con ese vestido que dejaba ver gran parte de su espalda y de su pecho resaltando su piel clara, sus manos casi podían sentir el contacto con su piel a través de la delgada tela del vestido. Debido a la cercanía pudo captar el suave aroma de los aceites corporales, que mezclaban la esencias de as cerezas con canela y sus cabellos dorados estaban sujetos en un tocado adornado con una redecilla con cientos de brillantes. Era cierto, Heero encontraba a Relena irresistible para él, y tuvo que hacer uso de todo su dominio adquirido con los años de entrenamiento como guerrero, para no hacer algo indebido que pudiera lastimarla y de lo cual fuera a arrepentirse toda su vida. Colocó su cabeza suavemente sobre la de ella estrechándola más contra su cuerpo en un gesto protectivo, mientras seguían el suave ritmo de la música. En esa forma se mantuvieron los dos, cada uno en sus pensamientos, captando las sensaciones del otro, escuchando sus respiraciones acompasadas con la suave melodía del fondo.

            Algo alejados, Silvia y Rogan seguían distraídamente los pasos del vals. Ambos observaban complacidos la escena de Heero y Relena bailando tranquilamente, sin ninguna preocupación.

"creo que esta fiesta a resultado un rotundo éxito, querido Rogan" comentó Silvia alegremente.

"ya lo creo, esos dos podrán descansar propiamente esta noche, y mantendrán sus pensamientos alejados de la guerra, aunque sea por una vez"

            Silvia se aferró más contra el cuerpo de su esposo sin apartar las mirada de la joven pareja.

"ellos son nuestra ultima esperanza…"

**********

            Después del discurso de despedida de Rogan, en el cual agradeció la asistencia de los presentes, todos los invitados comenzaron a abandonar el palacio. Apenas dio por finalizada la celebración, Heero había sacado a Relena del salón, antes de que la multitud comenzara a aglomerarse en un intento de salir primero en busca de un carruaje. Ahora Relena caminaba en silencio siguiéndole los pasos a Heero, quien la llevaba hasta su habitación para asegurarse de que estuviera a salvo. Realmente había disfrutado mucho con su presencia esa noche, y quería hacérselo saber de alguna forma, pero no encontraba la manera más apropiada. Ambos siguieron caminando a través de los pasillos, hasta que Relena escuchó que los pasos de Heero se detenían, un paso más y se hubiera dado de bruces con él. Cuando Heero se dio la vuelta ambos quedaron tan cerca que podían sentir el calor del cuerpo del otro.

"creo que tu habitación queda subiendo las escaleras" dijo mirándola a los ojos.

"ehh… si, así es" respondió ella rápidamente sonrojándose ligeramente. Ambos se observaron uno a otro un momento y  ella esperaba que él se diera la vuelta rumbo a su habitación, pero no, se quedó allí de pie mirándola a los ojos como si intentara descifrar algo.

            Heero se sintió satisfecho al ver la reacción que había provocado en ella. Pero su mirada se tornó seria al recordar lo que urgía por salir de su interior, aquellas preguntas cuyas respuestas necesitaba escuchar de los labios de Relena. Tomó el rostro de ella entre sus manos obligándola a mirarlo directamente a los ojos. Y cuando sintió que ella tenía su entera atención sobre él, comenzó a hablar despacio, eligiendo cuidadosamente cada palabra.

"¿quiero saber si estas dispuesta a continuar el viaje a mi lado?" preguntó repentinamente haciendo que Relena lo mirara algo sorprendida "puedes quedarte en Zondra, donde estarás más segura. Sabes perfectamente que Trieze me busca desesperadamente al igual que a ti. Pero si continuo el viaje hacia Gadraus se verá en la necesidad de acabar primero conmigo. Sería una buena distracción, y estoy seguro de que Rogan te mantendrá oculta en su reino"

            Relena no pudo ocultar su perplejidad ante estas palabras, pero al entender el significado de estas no pudo evitar sonreír. Heero se preocupaba por ella.

"creo que la mejor opción para ti es…" Heero no pudo seguir hablando porque Relena había puesto un dedo sobre sus labios, callando sus palabras.

"ni una palabra más. No me importa cuales sean los peligros, yo viajare a tu lado. Y no escuchare ninguna de tus palabras que intenten convencerme de hacer lo contrario" en su voz se escuchaba una nota de decisión y desesperación.

            Heero se cruzó de brazos mientras la observaba perplejo. Una parte de él se sentía complacido por la respuesta, por lo menos ahora estaba seguro de que era lo que ella pensaba, y no se sentirá culpable de haberla obligado a viajar junto a él. Pero otra parte de él estaba impresionado por esa muestra de desobediencia y valor. Sonrió mientras su mano buscaba algo en el bolsillo de la túnica, y sin borrar esa pequeña sonrisa se situó a sus espaldas y cuidadosamente le ajustó un collar en su cuello. Relena lo tomó entre sus manos y se percató de que era aquel amuleto que Sally le había obsequiado. Cuando se dio la vuelta y sus ojos volvieron a encontrarse, ella reflejó en su sonrisa toda la gratitud que sentía.

"creí que lo había perdido para siempre"

"ese objeto fue el que me ayudó a encontrarte cuando te habíamos perdido" respondió él volviéndose a cruzar de brazos.

            Relena observó el brillo de la piedra esmeralda entre sus manos y volvió a levantar la mirada encontrándose nuevamente con esos fríos ojos azules. Asintió levemente para luego darse la vuelta hacia las escaleras. No había llegado al segundo escalón, cuando sintió que la mano de Heero la hacía girarse sobre sus talones para encararlo una vez más. Él la observó un instante sin soltar su mano y sin siquiera titubear depositó un suave beso en su mano. Relena sintió un vuelco en el estomago y al sentir que liberaba su mano se la llevó al pecho contemplándolo sorprendida. Él sonrió satisfecho y metió ambas manos en los bolsillos de la túnica, Relena sin poder resistir un segundo más la mirada de Heero, se dio a vuelta y comenzó a subir los escalones casi corriendo.

            Cuando Relena desapareció detrás de la puerta de su habitación, Heero se dio la vuelta para caminar rumbo a la suya propia. Todavía podía sentir esa especie de corriente corriendo a través de su columna, y ese calor que se extendía hasta las puntas de sus dedos. Le resultaba curioso, como el contacto con su piel le provocaba tantas reacciones involuntarias. Y lo que le sorprendió aun más, fue descubrir ese deseo casi irrefrenable de probar el sabor de sus labios. Se encogió de hombros mientras abría la puerta de su habitación, pensando que no era más que un pequeño detalle que aprendería a dominar con el pasar del tiempo.

            Heero se echó boca abajo en la cama enterrando la cabeza en la acolchada almohada, él pensaba que con las repuestas le aclararía muchas dudas, pero fue al contrario solo logró incrementárselas, se sentía satisfecho al saber que él significaba algo para ella, pero en su cabeza solamente rondaba la razón de su actitud.

            La almohada ahogó un gruñido de frustración mientras la puerta de la habitación se abría dando paso a un Duo sonriendo bobamente. Lo primero que vió Duo fue una mata de pelo marrón que sobresalía de la cama de Heero, sonrió cuando comprobó que en efecto era su amigo descansando placidamente sobre su cama.

"¿Heero, estas despierto?" preguntó Duo acercándose silenciosamente a la cama, en respuesta pudo escuchar un gruñido que sonó claramente como un `largate´

"¡pero si yo duermo aquí, esta habitación es tanto tuya como mía! aunque podría ir a la habitación de Hilde, pero creo que no seria buena idea ya que Relena también esta durmiendo allí"

            Heero levantó la cabeza y lo fulminó con la mirada indicándole a Duo que no estaba de humor para una amigable conversación. Pudo observar un aspecto extraño en Duo, un abultado golpe que empezaba a tornarse morado sobresalía extrañamente de la cabeza de Duo.

            Duo se percató de lo que Heero estaba mirando con tanto interés.

"si te preguntas sobre esto" se señaló el abultado que se hinchaba cada vez más "debo admitir que Hilde tiene una excelente puntería"

            Heero lo miró con indiferencia y volvió a esconder su rostro en la almohada.

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Mizao: debo admitir que este cap ha quedado laaaargo ._.

Filia: si y nos costo noches enteras en velas.

L.G: pero valió la pena porque ha sido uno de los caps mas románticos que hasta ahora ha llevado el fic o^_^o

Filia: lástima que Hee-chan no ha progresado más con Relena, el pobre sigue en su mar de dudas.

Mizao: desde este cap empieza a tomar forma la trama, y en los próximos caps se espera mucha mas acción y es donde se pondrán los sentimientos a prueba.

L.G: bue, dejamos esta conversación hasta aquí porque ya son las dos de la mañana y mañana hay que levantarse temprano.

Mizao: envíenos sus opiniones y cuales serian sus expectaciones para los siguientes caps.

Filia: los cuales serán muy tomados en cuenta.

L.G: intentaremos publicar mas rapido el siguiente episodio.

Mizao: dejen reviews que es realmente lo que nos anima a seguir con la historia.

Mizao: Filia y L.G: : ¡hasta el próximo capitulo!

*___________* ……..*O*………^_^