Capitulo XIV
"La serpiente"
Las nubes negras se arremolinaban en el firmamento mientras los truenos resonaban en la distancia, en el reino de la oscuridad reinaba un ambiente de hostilidad y venganza, los soldados, firmemente erguidos con sus relucientes armaduras negras ribeteadas en plata estaban observando las banderas a media asta que nunca habían sido alzadas desde la terrible noticia del asesinato del joven rey, todos llevaban en su brazo derecho la banda negra, también las banderas llevaban una franja negra en señal de luto, sus largas capas negras ondeaban como fantasmas y sus yelmos forrados de escamas platinabas destellaban con cada relámpago en el cielo, muchos de los guerreros deseaban cobrar con sangre la muerte de su monarca mientras otros solo deseaban más poder prometido por Trieze. Las largas lanzas habían sido mejoradas y hechizadas para mejor movimiento, y las armaduras habían sido reforzadas por las mejores pieles de dragón que habían conseguido logrando que parecieran hombres dragón, y gracias al entrenamiento duro durante meses habían llegado a formar un ejercito letal, con un solo propósito en la mente, el cual era derrocar al reino luminoso y sumirlo en los fríos brazos de la oscuridad.
Los corceles de brillante piel azabache relinchaban de emoción mientras Lady Une caminaba frente a su gran ejercito, sonreía satisfecha por su trabajo, y con cada paso que daba los soldados la saludaban respetuosamente, con una mirada distante pero determinada. Se montó en su propia montura, y observó de nuevo a todos esos jóvenes rostros, guerreros ansiosos de una batalla encarnizada, fieles a dar su vida por la oscuridad.
"¿todo listo Lady?" preguntó Trieze colocándose a su lado también montando a un gran semental, llevaba una armadura de plata y una capa de escamas de dragón, en su cabeza sobresalía la dorada corona del reino.
"todo esta listo, su excelencia, solo esperamos sus ordenes para partir" le respondió con una leve inclinación.
Trieze asintió complacido. Un brillo maligno se manifestó en sus azules ojos, pronto lograría su ideal de ser el gobernador absoluto.
"todo esta saliendo como esperaba ¿no ha habido noticias de ojos de gato?" preguntó observando a su basto ejercito.
"ninguna mi señor" le respondió ella mientras se colocaba el yelmo de escamas con forma de reptil.
Trieze frunció el ceño, hacia tiempo que comenzó a sospechar de su espía cuando empezó a comportarse extraño con la idea de mantener a la princesa Relena con vida, pero no era el momento de preocuparse por tonterías, debía guiar a todo un ejercito, ganar una guerra y apoderarse del trono de la luz.
"da la señal Lady" dijo mientras comenzaba a trotar frente a las tropas que alzaban las banderas con orgullo, los soldados inclinaban la cabeza con respeto frente a su actual rey, aunque otros le lanzaban de soslayo intensas miradas de odio.
El sonido de los cuernos resonaron y el ejercito comenzó a avanzar con paso firme y rítmico, los soldados de la oscuridad siempre fueron respetados por ser los mas bravos en el momento de la batalla, pero en esos momentos muchos dudaban de su actual lealtad hacia Trieze y se preguntaban si habrían sentido lo mismo de su antiguo monarca, esa guerra prometía solo una cosa, y eso era la inminente muerte. Una sombra gigantesca los cubrió haciendo que levantaran la mirada para ver cientos de híbridos que sobrevolaron sus cabezas montados por jinetes que llevaban largas espadas que centellaban en la oscuridad mientras algunos llevaban las banderas con el dragón entrelazado con la espada y la franja negra atravesándolo. El gran ejército avanzaba como una sombra sobre el suelo, oscuro y silencioso entre las penumbras, solo el brillo de sus armaduras los delataban.
Los habitantes se refugiaban en sus casas con miedo y miraban con intensa tristeza a los valerosos jóvenes que expondrían su vida por su reino, habían comenzado a rezar para que un milagro detuviera esa batalla, que algo los detuviera de cometer ese terrible error, muchos decían que sería el fin de todo cuando los dos bandos se matasen mutuamente, otros, que el reino se destruiría solo entre tanta penuria, la cual había sembrado su nuevo rey, comenzaban a sospechar que su antiguo monarca no había podido morir en forma tan deshonrosa.
Ya estaba amaneciendo y los primero rayos de sol se asomaron en el horizonte. Heero abrió los ojos lentamente, adaptando su visión a la nueva cantidad de luz. El día anterior habían salido de Zondra rumbo a Gadraus. Antes de partir, Rogan les proporcionó nuevas armas y armaduras, además de obsequiarles a las chicas una gran cantidad de frazadas y cobijas para el camino. Ahora habían montado el campamento en un pequeño claro dentro del bosque y las chicas descansaban dentro de una tienda que habían traído con ellos. Duo y Heero se pasaron la noche haciendo turnos de vigilancia, alertas ante cualquier eventualidad. Heero frunció levemente el entrecejo mientras buscaba a Duo con la mirada. Lo encontró agachado frente a una fogata con las manos extendidas. Se puso de pie y sigilosamente se dirigió hacia su compañero. Al ver la sombra de Heero a sus espaldas, Duo se sobresaltó tanto que casi se quema la mano con las llamas.
"¡Heero! Que sorpresa, no sabia que..."
"¿Por qué no me despertaste?" preguntó Heero fríamente. Duo abrió la boca varias veces en un vano intento de articular palabra "sabes bien que me tocaba el ultimo turno"
"lo olvide por completo, tu sabes, la noche era hermosa y creo que se me pasó muy rápido el tiempo" dijo mientras se ponía rápidamente de pie para luego alejarse hacia la tienda diciendo que iba a despertar a Hilde y a Relena. Heero lo siguió con la mirada mientras caminaba. El sabía la verdadera razón de Duo al hacer sus guardias, y no podía evitar sentirse agradecido con su amigo por permitirle descansar unas horas extras.
Duo encontró a las chicas durmiendo entre las calidas cobijas. Dentro de la tienda había muy poca luz, y un suave aroma de flores invadía el interior. Pudo ver que Relena dormía a un costado abrazando sus rodillas con los brazos, sus largos cabellos dorados caían sueltos sobre su rostro que lucía más relajado que de costumbre. Lucía encantadora, y daría lo que fuera por ver la cara de su amigo en esos momentos, si supiera la forma en que estaba observando a Relena. Paseó su mirada nuevamente por la tienda, y una visión lo hizo sonreír. Hilde dormía desparramada entre las mantas, de la misma forma en la que él mismo duerme. Se acercó a ella cuidadosamente, se agachó a su lado y extendió su mano para apartarle el cabello de la frente y poder observar esas facciones femeninas que tanto le agradaban. Los sucesos de la noche anterior a su partida de Zondra volvieron a su cabeza, y recordó con agrado el momento en que probó por primera vez el sabor de sus labios, una suave mezcla entre las cerezas y la canela, algo dulce y picante a la vez. Posó ambas manos sobre sus hombros y la zarandeó ligeramente.
Cuando Hilde despertó le costó unos segundos asimilar lo que veía. Un par de sonrientes ojos amatistas estaban a dos palmos de distancia observándola fijamente. Frunció el entrecejo mientras Duo ensanchaba su sonrisa.
"¡Hilde, ya despertaste!" exclamó él alegremente sin cambiar de posición.
"¿Qué demonios crees que estas haciendo?" preguntó cruzando sus brazos por debajo de las mantas.
"¿yo? Vine a ver que ya estuvieran despiertas"
"¿y eso explica tu extrema cercanía?" Hilde no podía evitar que su voz sonara cada vez más fuerte.
Pasó unos segundos en silencio, en los que Duo meditó su respuesta.
"¿estas enojada conmigo?" preguntó al final.
La furia de Hilde terminó por desbordarse completamente.
"¡Y TU QUE CREES!, ¡Primero me besas sin mi consentimiento, y luego sales huyendo! Esta vez tus bromas han llegado demacia..."
"¿chicos? ¿Qué sucede? ¿Quién grita?" preguntó una suave voz mientras la figura de Relena emergía de entre las mantas.
Hilde se puso de pie de golpe con la cara completamente roja.
"Relena, yo..." comenzó a decir Hilde, pero se interrumpió cuando sintió la mano de Duo sobre su hombro.
"discúlpanos Relena, solo estábamos aclarando algunos asuntos" dicho esto Duo de plantó frente Hilde y tomó su mano entre las de él "quiero que sepas que lo de aquella noche, no fue ninguna broma"
Y para sorpresa de Hilde, Duo depositó un suave beso en la parte posterior de su mano que borró todas las palabras de su boca. Su confusión solo duró un par de segundos, que enseguida intentó ocultarla con enojo nuevamente.
"¡como te atreves!" exclamó indignada frotando la mano frenéticamente con la ropa. Duo la observó divertido, para consternación de ella, y sin borrar su sonrisa salio de la tienda murmurando algo que sonó como 'me encanta como se ve cuando esta enojada'
Una vez fuera, Duo localizó a su amigo junto a la fogata preparando pacientemente el desayuno.
"¿ya despertaron?" preguntó Heero con cierto sarcasmo en su voz, ya que había escuchado claramente los gritos provenientes del interior de la tienda. Duo ignoró completamente la pregunta y concentró su atención en la comida.
"esto huele muy bien" exclamó emocionado y Heero suspiró resignado.
En el interior de la tienda, Relena y Hilde, se cambiaban las ropas y doblaban las mantas, preparándose para continuar el viaje.
"ese Duo me las va a pagar" farfullaba Hilde mientras apretujaba sus cosas en el bolso.
Relena sonrió para si. Era claro lo que su amiga sentía por Duo, solo que le costaba mucho asimilarlo, pero ella estaba segura que no pasaría mucho tiempo para que dejara su terquedad a un lado. Terminó de atar su cabello para luego comenzar a colocarse las botas.
"¿sabes Hilde?, ya ha pasado mucho tiempo desde que abandonamos nuestro hogar. Ya empiezo a olvidar como era todo antes de que todo esto comenzara" comentó Relena distraídamente. Hilde detuvo lo que estaba haciendo y la miró algo preocupada.
"Relena, nuestro hogar siempre estará a nuestro lado, nunca debes de olvidarlo. Además pronto nos reuniremos nuevamente con ellos y las cosas volverán a la normalidad" musitó Hilde sonriéndole a su amiga
"espero que lleguemos a Gadraus lo antes posible, siento que la guerra esta cada vez más cerca" murmuró Relena sin poder apartar esos pensamientos de su mente. Hilde la observó fijamente para luego aferrarle las manos firmemente, por lo que Relena le devolvió la mirada algo confundida
"no importa lo que pase, mientras nos mantengamos todos unidos seguiremos adelante" Hilde sabía que Relena era una persona de corazón fuerte, pero como todo ser humano, de vez en cuanto necesitaba de una mano amiga que le brindara su apoyo. Relena sonrió asintiendo levemente, sintiéndose mucho mejor que antes.
Un par de siluetas femeninas se abrieron paso entre la multitud que llenaba la taberna Camino del Ogro. El edificio de techos bajos y cargado de humo estaba situado entre el reino de la oscuridad y el desierto de los cuatro soles, un lugar estratégico para albergar todo tipo de personas, dentro pululaban una mezcla colorida de ladrones, asesinos, mercenarios, extranjeros y magos, todos ellos vestidos con sus respectivos trajes tradicionales.
La apariencia de este par de chicas era mucho más discreta. Llevaban sencillos pantalones de cuero y armaduras de batalla desgastadas, con botas de piel de dragón al igual que sus guantes, unas largas capas les cubría la espalda escondiendo así sus armas que sobresalían un poco. Se acercaron a donde se encontraba el tabernero y este les señaló a una persona sentada en la mesa mas alejada del recinto.
"es a quien buscan" exclamó el hombre mientras servía un par de cervezas en unos vasos sucios.
Una de ellas arrojó una moneda sobre la barra y el tabernero, un hombre corpulento de espesa barba azabache y suspicaces ojos ámbar, la recogió y la deslizó en su bolsillo de su delantal de cuero. Las dos se dirigieron hasta donde estaba sentada la persona en cuestión, que en ese momento levantó las piernas para apoyarlas sobre la mesa.
"¿tú eres al que llaman ojos de gato?" preguntó una de ellas, era de mirada fría y penetrante, se plantó frente al susodicho y se sentó tranquilamente frente a él.
"¿Quién quieres saberlo?" preguntó con voz suave y confiada.
"nosotras" exclamó la otra chica con tono impaciente, se sentó al lado de la joven y miró a ojos de gato con creciente curiosidad.
Los ojos del espía brillaron cuando notó la gran semejanza de las chicas, parecían como dos gotas de agua con la diferencia de sus ojos, unos verdes claros como las praderas y otros verdes oscuros como las brillantes esmeraldas, no tenía duda, ellas eran las indicadas.
"según el tabernero usted es quien nos quiere contratar"
"así es, nesecito de sus.....servicios ¿son las famosas mercenarias Jin y Shin?"
"en cuerpo y alma, pero ¿tienes la suma? No trabajamos por menos de lo que pedimos, como sabrá somos las mejores en lo que hacemos"
"de eso no se preocupen, solo pido que el trabajo sea perfecto" le respondió lazando una bolsa de cuero que cayó en la mesa produciendo sonidos metálicos.
"no se preocupe, ya nos entregaron todos los datos de las victimas y sinceramente nunca nos imaginamos que tendríamos tal honor" sonrió Jin mientras sus fríos ojos como el acero relucían en una mirada asesina.
Su hermana rió por lo bajo, divertida con la idea de batallar contra sus nuevas presas.
"entonces confío en ustedes" dijo ojos de gato con una sonrisa sínica.
Ambas chicas se levantaron y sin despedirse se alejaron perdiéndose entre la muchedumbre. Un leve siseo sacó a ojos de gato de sus pensamientos, bajó la mirada para encontrarse a una gran serpiente de brillantes ojos carmines que daba vueltas en torno a su silla.
"el plan esta saliendo divinamente ¿no lo crees amor?" dijo mientras acariciaba las escamas azabaches del reptil "solo falta el ultimo movimiento para que este juego sea perfecto, Terrífica no me falles" exclamó con un dejo de frialdad en sus palabras, la serpiente siseó de nuevo y desapareció en una nube negrusca.
Cuando Relena salió de la tienda pudo ver como Heero se las arreglaba con el desayuno, mientras que Hilde estaba terminando de arreglar el equipaje. Estiró su cuerpo terminado de desperezarse para luego acercarse a la fogata.
"toma, es el desayuno" le dijo Heero al verla acercarse. Relena asintió agradecida y se sentó frente al fuego. Heero tomó su propio plato y se sentó a su lado, mientras comía apaciblemente. Relena dudó al principio, no quería alterar la armonía de Heero, pero luego se atrevió a preguntar.
"¿Cuántos días quedan para llegar a Gadraus?" Heero apartó la mirada del desayuno para dirigirle una mirada inquisitiva.
"si tenemos suerte, en dos semanas estaremos pisando las montañas que resguardan el templo" contestó con calma "no tienes de que preocuparte, llegaremos a tiempo" agregó al ver la expresión del rostro de Relena.
"¡Hey par de tórtolos enamorados, déjennos algo del desayuno!" exclamó Duo mientras se acercaba a la carrera con una falsa expresión de indignación. Heero le dirigió una mirada fulminante mientras le arrojaba el plato de comida "¡Hilde, ven a comer, el desayuno esta listo!" exclamó, para luego comenzar a comer rápidamente.
Hilde se acercó hecha una furia sin dirigirle la mirada a Duo, y fue a sentarse a un lado de Relena.
"el clima esta algo nublado ¿no creen?" comentó mientras comía.
"si, es probable que llueva al atardecer" agregó Heero frunciendo el entrecejo. La lluvia solo los atrasaría.
"Cerca de esta zona hay un pequeño poblado, podríamos llegar hasta allá y resguardarnos" opinó Relena al instante que Duo se levantaba de un brinco con expresión entusiasta.
"¡buena idea! Podríamos ir al poblado, solo nos tomaría un par de horas, y de esa forma podríamos quedarnos un poco más en el campamento"
"¿y que demonios pretendes hacer en este peladero?" preguntó Hilde de mala gana, mientras Duo sonreía burlonamente.
"piénsalo Hilde, estamos aislados completamente, nadie nos encontraría en este lugar y bueno tu sabes...." Hilde, roja de la furia, se puso de pie para enfrentarlo pero fue interrumpida por la impasible voz de Heero.
"creo que seria bueno que tanto Duo como yo entrenemos unas horas, no debemos bajar la guardia, de otra forma cuando nos ataquen nuestros cuerpos no reaccionaran de la misma forma" se puso de pie tomando su espada "ustedes dos, pueden descansar un rato en la tienda" dijo para luego darse la vuelta seguido por un inconforme Duo. Relena observó a Hilde algo divertida, mientras que su amiga intentaba ocultar la furia de su mirada.
"creo que Duo te aprecia mucho" comentó Relena por lo que el sonrojo de Hilde se hizo nuevamente presente.
"ese idiota..." murmuró Hilde mientras inconscientemente lo buscaba con la mirada. Relena sonrió para sus adentros divertida con la actitud de su amiga "creo que voy a meditar un rato, le hará bien a mi mente" dijo Hilde mientras se ponía de pie "me sentaré debajo de aquel árbol, así no escucharé al molesto de Duo" dijo frunciendo el entrecejo levemente mientras caminaba.
Relena se puso de pie, y pudo ver como Heero y Duo preparaban sus armas para un pequeño combate, mientras que Hilde estaba sentada de piernas cruzadas con las manos entrelazadas en posición de meditación. Decidió que tal vez debería seguir el ejemplo de su amiga y relajar sus sentidos, y de esa forma organizar sus pensamientos. Últimamente sentía como si su cabeza fuera a estallar en cualquier momento. Encontró una sombra cercana a Hilde y se sentó en la misma posición que su amiga, cerró los ojos vaciando su mente. Recordó los momentos cuando su primo, le había enseñado como enfocar sus pensamientos en otro espacio, como llevar su mente lejos de su ser físico. Quatre le había explicado aquella vez, que únicamente podía hacer que su mente viajara a otro lugar utilizando una gran cantidad de magia, y que muy pocos magos eran capaces de poder acceder a los sentimientos o pensamientos de otros.
Pensó en aquel lugar en el que deseaba estar con todo su corazón.... Junto a su hermano Milliardo.
Abrió los ojos. A su alrededor se levanta un extenso campamento de soldados que llevaban armaduras plateadas con destellos dorados; el ejercito de la luz. Caminó entre las personas que iban y venían, al parecer inconscientes de su presencia y cuando se detuvo, uno de los soldados pasó a través de ella. Al bajar la mirada se percató de que su cuerpo era traslúcido. Un poco más allá vio una pequeña fogata donde un grupo de jóvenes soldados estaban reunidos tomando la cena. Lentamente se acercó a ellos, y pudo ver que sus caras expresaban una profunda tristeza y determinación y al tomar a uno de ellos por el brazo, sintió como sus pensamientos y emociones se transmitían a su propio cuerpo. Extrañaba su tierra, su familia, su hogar. Temía que después de la guerra no los volvería ver, pero también había un fuerte sentimiento de determinación, que lo impulsaba a seguir adelante. Ese fuerte deseo de brindarle un futuro prospero a sus seres queridos, de luchar por aquellos que amaba...
Se separó de él lentamente para luego correr en dirección opuesta. Le resultaba insoportable ver como su gente se dirigía inevitablemente a un destino tan cruel como lo es una guerra. Quería detener todo esto, quería que todos vivieran en armonía, y tenía que hacérselo saber a su hermano a como diera lugar. Se detuvo respirando agitadamente mientras buscaba con la mirada su alrededor. Un resplandor dorado llamó su atención, y pudo distinguir a la mascota de su primo Quatre agitando la cola alegremente.
"¡merlín!, ¿Cómo has estado? ¿Cómo esta Quatre?" preguntó mientras se agachaba junto a él. Merlín no dio muestras de reconocerla, pero ladró sonoramente para luego salir a la carrera. Relena lo siguió hasta una tienda blanca custodiada por dos guardias, a los cuales no tuvo problema alguno de burlar. Al entrar pudo ver a su primo enfrascado en unos mapas con una mirada de concentración mientras escribía unas rápidas notas. Relena sonrió recordando lo buen estratega que era Quatre, siempre sabía como salir de la mejor manera de las peores situaciones. Como le gustaría que él pudiera darle uno de esos grandes consejos en estos momentos, en los prácticamente no sabía que hacer. Suspiró y se acercó a él sentándose a su lado, mientras apoyaba la cabeza en sus manos. Los mapas mostraban las tierras que se extendían a su alrededor así como la posición de las tropas de la luz, y lo que avanzaban día tras día. También tenía una aproximación de la ubicación de las líneas enemigas, y una gran cantidad de cálculo, que le resultaba muy difícil de entender. Se sobresaltó cuando Quatre dejó de escribir y dejó a los mapas a un lado para cerrar los ojos. Lo siguiente que vio fue que Quatre la observaba directamente a los ojos sonriendo ampliamente.
"me alegro de verte con bien, Relena" dijo sin borrar la sonrisa de su rostro.
"Qu... Quatre" Relena no era capaz de articular palabra alguna.
"sentí tu presencia a mi lado, imagino que estas buscando a Milliardo" Relena salió de su aturdimiento al escuchar mención de su hermano.
"exacto, esta guerra es una locura, hay que ponerle fin de inmediato" dijo ella más decidida, lo que hizo sonreír a Quatre. Relena había cambiado notoriamente durante su ausencia.
"el destino esta escrito, no podemos evitar que la guerra se lleve a cabo"
"¡tu siempre me has dicho que el futuro esta en nuestras propias decisiones! ¿Cómo puedes permitir que esta masacre se este llevando a cabo?" exclamó Relena apoyando ambas manos en el escritorio.
"la guerra de ambos reinos ya venia desde hace siglos atrás, lo único que podemos cambiar es el resultado final de la misma" dijo Quatre cerrando los ojos y juntando las manos. Relena lo observó enfurecida.
"yo creía que ibas a apoyarme en esto, pero veo que tus ideales pacifistas que tanto me enseñaste han quedado en el pasado" Quatre sonrió ante la afirmación, para desconcierto de Relena y la observó directamente a los ojos.
"te equivocas, yo creo firmemente en ti, creo que tu eres la solución pacifista en la que he creído toda mi vida y tengo la esperanza de que pase lo que pase, la paz llegará para todos los reinos"
"pero Quatre..."
"por ahora debo permanecer al lado de tu hermano Milliardo y ayudarlo en lo que este a mi alcance" Su sonrisa se tornó algo triste "lamentablemente eso es lo único que yo puedo hacer, porque aquellas respuestas que tanto buscas yo nunca seré capaz de encontrarlas"
En ese momento la mirada de Quatre se posó en algo detrás de Relena, y al darse la vuelta pudo ver a su hermano de pie en la entrada de la tienda. Milliardo se veía muy cambiado, tenía la mirada llena de furia y determinación, pero en el fondo se le notaba un cansancio producto de largas noches en vela. Tenía muchas ganas de estrecharlo entre sus brazos y poder volver a hablarle, pero eso no era imposible en ese estado. Milliardo hizo un gesto con la cabeza en señal de saludo para luego caminar decidido hacia Quatre y cuando pasó junto a ella, Relena fue capaz de percibir algunas de sus emociones, tal y como había sucedido con aquel joven soldado. Lo que descubrió la dejó sin aliento. Toda esta guerra, todo este sufrimiento, ¿todo lo que estaba pasando era por su causa? ¿Por qué su hermano creía que su desaparición había sido obra de la oscuridad? Ella le había dejado una carta explicándole porque había decidido viajar. Todo esto era un mal entendido, y tenía que hacérselo saber antes de que ocurriera algo más. Se dio la vuelta rápidamente en busca de Quatre que era el único capaz de escucharla, pero en ese momento sintió como su mente y su alma volvía a su cuerpo. Intentó desesperadamente permanecer en ese lugar, pero la fuerza que la llamaba era cada vez más fuerte. Al final, cuando abrió los ojos nuevamente, se encontró cara a cara con la mirada preocupada de Hilde.
"¿Relena te encuentras bien? Creo que hace tiempo que no prácticas tu transferencia mental, y ya ha comenzado a afectarte" Hilde la ayudó a incorporarse para luego sentarse a su lado "de repente comenzaste a temblar y a llamar a tu hermano, y luego te desplomaste sobre el suelo, realmente me tenias preocupada ¿sabes?"
Relena la observó distraídamente. No podía dejar de temblar al recordar lo que había sucedido. ¿Por qué las cosas habían salido tan mal? Todo estaba perfectamente planeado la noche en que salieron del palacio de la luz. Se suponía que su hermano leería la carta, y con ello se enteraría de sus intenciones de conocer otras tierras. Tenía que hacerle saber de alguna forma que estaba bien, y que el reino de la oscuridad no tenía nada que ver en todo esto.
"Hilde, tengo que regresar donde esta Quatre" exclamó Relena adoptando nuevamente la posición y comenzando a concentrar su magia.
"¡ya sabes lo peligroso que es hacer un segundo intento tan seguido! Tu mente podría quedar divagando fuera de tu cuerpo por siempre" dijo Hilde mientras la zarandeaba.
"lo se, pero mi hermano va a cometer el peor error de su vida si no lo detengo ahora" protestó Relena.
"¿a que te refieres?" preguntó Hilde con cierto interés.
"Milliardo me cree secuestrada por la oscuridad. Ya sabes cual era su opinión sobre ese reino, solo hacía falta un suceso de este tipo para..."
"¿realmente crees eso es la causa de la guerra? Desde hace mucho tiempo atrás los dos reinos traían sus diferencias, y además.... creo que hay alguien detrás de todo que esta buscando que esta guerra se lleve a cabo pase lo que pase"
"¿Por qué crees eso?" preguntó Relena incrédula y a la vez sorprendida.
"¿es que no lo vez? Primero la aparición de esa extraña profecía, después están esos extraños guerreros de la oscuridad que nos atacaron aquella noche, y que aun desconocemos el porque te buscaban tan frenéticamente. Dejando a un lado el hecho de que alguien les tuvo que haber ordenado que te secuestraran. Y ahora me estas diciendo que tu hermano cree que tu desaparición es obra de la oscuridad"
"si la carta no fue encontrada, quiere decir que alguien la tuvo que haber tomado, ¡hay un espía en el reino!"
"es muy probable que ese individuo este en contacto con el que esta detrás de toda esta guerra, y ese espía tiene que ser alguien muy cercano a Milliardo para haber podido entrar a tu habitación esa noche" exclamó Hilde frunciendo el entrecejo.
"hermano...." Murmuró Relena preocupada.
"no te preocupes, Milliardo estará bien, Quatre cuidará de él" exclamó Hilde intentando alegrar a su amiga.
"creo que tienes razón, me preocupo demasiado..." murmuró Relena sonriendo.
"además, hay que estar agradecidos que las mujeres no van a la guerra, porque de lo contrario el pobre tendría que aguantarse a la insoportable Dorothy haciendo esos estupidos comentarios" exclamó hilde de mal humor mientras se ponía de pie estirándose.
"no hables mal de ella, no es tan mala persona"
"Relena, a veces eres tan ingenua..." suspiró Hilde para luego buscar a Duo con la mirada. Lo puedo ver a lo lejos mientras intentaba defenderse en vano de los feroces ataques de Heero "será mejor que descansemos mientras esos dos terminan su entrenamiento, porque al camino que van creo que terminaran muy pronto y de paso..." frunció el rostro cuando vio a Duo caer de espaldas al suelo "creo que tendremos que llevar a Duo a cuestas"
Relena sonrió divertida ante la escena y se puso de pie. Pudo observar como Heero entrenaba con toda su energía, concentrándose en cada movimiento, y haciendo una perfecta combinación de ataque y defensa. Realmente admiraba su forma de luchar y al contemplarlo le daban ganas de hacer lo mismo, luchar con todas sus fuerzas para ver sus ideales realizados. Hilde se sobresaltó al ver como el aura mágica de Relena se incrementaba poco a poco, hacía mucho tiempo que no la veía tan entusiasmada.
"oye Relena, ¿Qué te parece si tenemos uno de nuestro entrenamientos como en los viejos tiempos?" preguntó Hilde igualmente emocionada.
"me leíste el pensamiento" dijo Relena con una sonrisa desafiante.
"¡esta bien, entonces lucharemos dando lo mejor que tengamos!" exclamó Hilde dando un salto.
Cerca de ellas los chicos seguían concentrados en su entrenamiento sin prestar atención a lo que acontecía a su alrededor. Heero lanzó un eficaz golpe con su espada hacia Duo quien lo detuvo con su oz haciendo que el metal rechinara, Heero aprovechó el momento y le aventó una rápida patada que su compañero detuvo con el brazo libre, retiro la espada y giró para hacer un corte limpio, pero Duo saltó hacia atrás esquivándolo, fue cuando sintió una ráfaga de magia, se detuvo y buscó con la mirada la causa.
"¡válgame! nunca las había visto pelear con tanta energía ¿Dónde aprendieron esas técnicas de batalla?" exclamó Duo asombrado.
Un poco más allá, las chicas llevaban a cabo una serie de movimientos totalmente controlados, giraban suavemente y con cierta gracia aunque eso no le quitaba la fuerza del golpe y el poder de destrucción que causaban. Relena lanzó un hechizo de dagas haciendo que Hilde empezara a esquivarlas mientras se acercaba a ella con gran velocidad, sacó un pequeño cullillo de su bota, giró a la derecha y saltó sobre Relena quien detuvo su ataque invocando un escudo defensivo con una mano mientras que con la otra le lanzaba otro ataque de dagas, la chica de cabello violáceo saltó hacia atrás varias veces hasta detenerse en cuclillas deslizándose algunos metros levantando polvo del suelo.
"tienen un gran poder ¿no lo crees?" exclamó Duo colocándose al lado de Heero, este solo asintió distraídamente sin quitar la mirada de la pelea, especialmente de Relena.
Ambas se miraron fijamente mientras respiraban con dificultad, sonrieron al mismo antes de empezar a quitarse las pesadas cotas de malla metálicas, se estiraron relajando los músculos y luego se miraron desafiantes, se colocaron en posición de batalla y se concentraron en su oponente preparando sus sentidos, el calentamiento había terminado y ambas estaban al tanto de que era el momento del verdadero enfrenamiento. El primer movimiento lo hizo Hilde quien se abalanzó zigzagueando con unas cuantas dagas en sus manos, Relena conjuro una espada luminosa y se lanzó al ataque, esquivando las filosas dagas. Lanzó un certero golpe sobre su compañera quien lo esquivo con un poco de dificultad y luego lanzó repetidamente varios cortes rápidos, haciendo que Hilde se esforzara al máximo para esquivarlas. Cuando Relena lanzó otro ataque Hilde se agachó y giró en el suelo golpeando con la pierna extendida los pies de su amiga haciendo que perdiera el equilibrio, la chica de ojos celestes hizo desaparecer su espada para poder detener su caída, saltó hacia atrás dando vueltas un par de veces hasta quedar a unos metros de distancia, percatándose que Hilde había desaparecido, se levantó y se colocó en posición defensiva, cerró los ojos y se concentró en los elementos a su alrededor.
"parece que Lena tiene algunos problemas, no me sorprende, a ella no se le da mucho la batalla" comentó Duo mientras observaba a las chicas.
"puede ser.....pero te aseguro que no se dejara vencer tan fácilmente, ella es una persona con un espíritu muy fuerte" murmuró Heero seguro de sus palabras.
Cuando Relena abrió los ojos miró hacia su derecha y lanzó un hechizo de fuego que explotó con fuerza sobre el suelo, de entre el humo y el polvo Hilde apareció, lanzó un ataque de bolas de fuego sobre Relena, la cual empezó a correr esquivando los meteoritos, se cubrió con los brazos cuando uno explotó a poca distancia de ella lanzándola algunos metros hacia atrás, le levantó rápidamente para detener un golpe de Hilde. Comenzaron a pelear cuerpo a cuerpo, repartiéndose patadas y golpes con gran habilidad hasta que ambas quedaron de nuevo en poses de batalla mientras jadeaban cansadas.
"espero que estas preparada Lena, porque no tendré consideración contigo" dijo Hilde sonriendo mientras empezaba a hacer unos signos con sus manos.
"lo mismo digo" exclamó Relena también sonriendo haciendo los mismos signos con las manos.
Unas luces brillantes aparecieron y se comenzaron a tomar formas, las armas de las chicas se materializaron frente a ellas, quienes las sostuvieron firmemente.
"hacia mucho tiempo que no me sentía tan fuerte" comentó Relena mientras giraba su báculo en torno a ella.
"si, ya nos hacia falta este entrenamiento" dijo Hilde mientras se acomodaba las flechas en su espalda y apuntaba a su compañera con el arco "da lo mejor de ti"
Relena corrió hacia Hilde quien lanzó un par de flechas azuladas que la chica de ojos celestes desvió con su báculo, estas se estrellaron contra unos árboles congelándolos por completo. Relena blandió su báculo haciendo que una onda de viento lanzara a su amiga por los aires, esta giró en el aire y lanzó una flecha con un destello dorado que cortó el viento, esto sorprendió a Relena haciendo que bajara la guardia, momento que aprovechó Hilde para acercarse y golpearla en el pecho y luego lanzarla sobre su espalda haciendo que se deslizara varios metros por el suelo hasta detenerse. Hilde tensó su arco para lanzar otra de sus flechas mágicas cuando notó que el aura de su amiga se volvía mas fuerte, una espiral dorada comenzó a rodear a Relena haciendo que su cabello flotara levemente y cuando fijó sus ojos en Hilde esta frunció el ceño al notar ese brillo de determinación, lanzó la flecha con todas sus fuerzas pero se sorprendió al ver que era desviada con el simple poder mágico concentrado en su aura. La flecha pasó a escasos centímetros del rostro de Duo quien saltó a un lado espantado.
"¡Hilde, mira a donde disparas, casi quemas mi cabello!" exclamó Duo agitando su larga trenza en un puño.
"¡cállate idiota, no interrumpas nuestro entrenamiento!" vociferó Hilde levantando igualmente su puño, pero unos murmullos la sacaron de su discusión, miró a Relena quien estaba con las manos entrelazadas como si estuviera rezando mientras recitaba un hechizo en un lenguaje antiguo. Cuando Hilde lo reconoció el rostro se le tornó levemente azulado.
"¡¡RELENA ESPERA NO VAYAS A....!!"
Relena levantó ambas manos y lanzó un rayo de luz deslumbrante que levantó la tierra a su alrededor y de tanta magnitud que el bosque tembló cuando la explosión se hizo presente. Al disiparse el humo y el polvo se pudo distinguir una gran grieta que recorría unos cuantos kilómetros del bosque. Heero observó asombrado a Relena mientras ella bajaba su aura mágica y corría en dirección a Hilde. Él sabía que Relena poseía un gran potencial en la magia, pero nunca la creyó capaz de poder conjurar hechizos de tanto poder destructivo. Sonrió mientras enfundaba su espada. Realmente Relena resultaba todo un misterio para él.
"¡¡Hilde, ¿estas bien?!!" preguntó Relena roja de la vergüenza mientras sacaba a una aturdida Hilde de entre los escombros. "perdón....es que me deje llevar y.....no tengo palabras para decir lo avergonzada que estoy"
"si, estoy bien, es solo que nunca he podido contra tus hechizos de magia antigua son demasiado poderosos" exclamó Hilde sonriendo mientras sacaba su arco de entre los escombros.
"lo siento, no sé que me pasó" murmuró Relena apenada.
"¡a ver cuando nos dejan entrenar en paz! Todo lo que hacen es hacer escándalo ¡nunca he visto un entrenamiento mas ruidoso!" exclamó Duo blandiendo su oz furiosamente en dirección a Hilde.
"¡¡nosotras entrenamos a nuestra manera!!" exclamó Hilde también hecha una furia agitando un puñado de flechas.
"¿¡a eso le llamas entrenamiento!?"
"¡solamente estas celoso de mi inmenso poder!" exclamó Hilde adoptando una pose solemne.
"no tendrías oportunidad alguna en contra del grandioso Dios de la Muerte"
"¡no me vengas a decir que.....!" Hilde enmudeció al verlo más detalladamente "Duo.....tu cabello" trataba de articular tratando de no reírse.
"¿Qué tiene?" exclamó de mala gana, fue cuando notó un leve calor a sus espaldas "¡¡AAAAAHHH ME QUEEEEMOOO!!" Vociferó mientras corría desesperadamente en busca de alguna fuente de agua.
"¡no te muevas Duo, yo te ayudare!" dijo Relena nerviosamente mientras conjuraba una bola de agua de gran tamaño, rápidamente se acercó a él y se la hecho encima, la cual explotó empapándolo por completo. Duo se dejó caer en el suelo mientras que Relena sonreía satisfecha por su buena acción del día y Hilde rodaba por el suelo sin parar de reír.
El resto de la tarde había transcurrido muy lentamente, y después del pequeño incidente en los entrenamientos, todos habían optado por descansar en lo que quedaba del día. Habían decidido volver a montar la tienda para dormir una noche más en aquel lugar, y partir a primera hora de la mañana rumbo a Gadraus. En ese momento Heero limpiaba y afilaba su espada negra mientras pensaba distraídamente en lo ocurrido apenas unas horas atrás. Observó de reojo la sombra de un gran árbol en donde la figura de Relena estaba recostada descansando placidamente. Ella había demostrado que detrás de toda esa inocencia se escondía un poder incluso desconocido para él, pero que increíblemente no lo consideraba una amenaza. Realmente en esos momentos estaba más preocupado por la condición de ella, que por las posibilidades de que ese gran poder se volviera en su contra en un futuro, algo muy sorprendente en una persona como él. Dejó la espada a un lado y se levantó. Pudo ver como Hilde y Duo se las arreglaban con la cena y luego se dio la vuelta, realmente no le agradaba estar junto a esos dos cuando sus voces alcanzaban niveles tan altos que comenzaban a ahuyentar a las aves que estaban a su alrededor, algo que no tardaría en ocurrir al paso en que iban. Sus pasos se detuvieron frente al gran árbol donde Relena dormía profundamente. Estaba sentada con la espalda apoyada en el grueso tronco y sus brazos colgando a ambos lados de su cuerpo, la cabeza estaba ligeramente ladeada y sus cabellos dorados cubrían parte de su rostro. Toda aquella magia parecía haber desaparecido y ahora volvía a ser aquella imagen vulnerable. A pesar de que él conocía la verdadera fuerza y voluntad de Relena, no podía evitar preocuparse por ella, por lo que de forma casi mecánica se dirigió hacia Hilde y Duo, en busca de algo comestible que aumentaran sus fuerzas
"¡Duo, Baka, devuélveme eso ahora!" exclamó Hilde furiosa apuntando amenazadoramente a Duo.
"¡no, esta manzana es mía!" vociferó Duo protegiendo la fruta en un abrazo.
"¡ya te has comido todas las que habían!" exclamó mientras intentaba hacerse de la manzana.
"¡es que estaba guardando la mejor para final, y ahora tu me la quieres quitar, no es justo!"
Heero observaba la escena desde lejos, y silenciosamente se acercó a la fogata, tomó la cantidad que consideraba necesaria para la alimentación de Relena para luego volver nuevamente sobre sus pasos. Cuando pasó frente a Duo y Hilde, ya la lucha había alcanzado el nivel de manotazos furiosos, mientras la desdichada manzana rodaba por el suelo. Heero solo pudo suspirar mientras se alejaba de la lucha, en dirección a donde Relena descansaba, muy lejos de la conmoción para su satisfacción. Ya bajo el árbol, se dejó caer pesadamente al suelo y cuidadosamente colocó la comida a un lado, para luego zarandear suavemente a Relena quien despertó algo sobresaltada. Heero frunció ligeramente el ceño al notar cansancio en su mirada.
Cuando Relena despertó tardó unos segundos en caer en cuenta en donde se encontraban y no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su rostro al notar la presencia de Heero a su lado, algo que definitivamente no esperaba. Se rascó los ojos ajustando la visión al entorno y al mismo tiempo intentando impedir que su nerviosismo saliera a flote.
"creo que me quede dormida..." dijo Relena sonriendo para luego bostezar. Al notar la expresión en el rostro de Heero preguntó "¿sucede algo?"
Heero la observó fijamente, como intentando poder ver a través de sus ojos buscando una respuesta, pero al verse imposibilitado, emitió un leve gruñido de frustración y le tendió el plato que contenía la cena "ten, come" dijo simplemente. Relena observó la comida, que era de una gran variedad, y en cantidades generosas. Pensó que tal vez Heero le había ofrecido su propia ración, conocía perfectamente esa mirada y ese detalle era el que precisamente no le agradaba de todo el asunto. Cuando estuvo a punto de replicar, Heero le había puesto la comida en las manos "necesitas recuperar fuerzas" fue lo único que dijo para luego cruzarse de brazos. Al ver que no cabían más replicas, comenzó lentamente a comer, lanzándole a Heero miradas de soslayo. No podía evitar recordar una situación muy parecida a esta aquella noche en el campamento, y cuando la imagen de Heero con el pecho completamente descubierto vino a su cabeza, sus mejillas se tornaron de un rosa intenso. Este aspecto no pasó inadvertido por Heero el cual no pudo evitar sonreír. Relena le resultaba una persona realmente inocente en algunos aspectos. No pasó mucho tiempo para que terminara con la cena, a pesar de sentirse incomoda bajo la mirada de Heero, pero tenía que admitir que ahora se sentía mucho mejor. Se sorprendió al descubrir que el cansancio estaba aun presente y la necesidad de sueño junto con este, pero lo echó a un lado pensando que después de realizar algunas guardias podría volver a dormir un poco más antes de salir. Después de todo, sus compañeros también debían descansar un poco, y con el agradable pensamiento de unas cuantas horas de sueño se estiró y se dispuso a ponerse de pie cuando sintió que una mano le sujetaba la suya firmemente. Lo siguiente que sintió fue la mano de Heero que le sujetaba la cabeza y la apoyaba sobre su hombro.
"necesitas descansar un poco más" dijo sin mirarla a los ojos. Relena no podía incorporarse debido a que Heero la tenía sujeta fuertemente, por lo que a la final desistió en sus intentos. Realmente le resultaba muy reconfortante el sentir el calor de su cuerpo y las respiraciones acompasadas con sus latidos del corazón, al mismo tiempo que su esencia le llenaba todos los sentidos, que lentamente iba perdiendo mientras caía en la oscura inconsciencia del sueño....
Relena abrió los ojos perezosamente, mientras observaba las hojas del árbol bajo del cual se encontraba. Era una cálida mañana y en el ambiente flotaba un fresco aroma a jazmín, lentamente se levantó y estiró su cuerpo. Por un breve momento pensó que había dormido mas de la cuenta, cuando se percató del radical cambio en el ambiente. A su alrededor se extendía un colorido y bello jardín, lleno de diversas flores, que por una extraña razón le resultaba terriblemente familiar. Y aunque una parte de su cerebro no quería aceptarlo, no cabía duda que se encontraba en el jardín del palacio del reino de la luz.
Estaba a punto de entrar en pánico cuando reconoció la voz de su amiga Hilde que se acercaba corriendo.
"¡Relena al fin despiertas!" exclamó ella mientras recuperaba el aliento.
"¡Hilde! ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Dónde esta Heero? ¿Qué ha pasado?" preguntó Relena rápidamente agitando los hombros de su amiga. Hilde la observó perpleja, pero luego soltó una pequeña risita.
"cálmate Lena, creo que esos libros de guerreros legendarios han comenzado a afectarte la cabeza ¿Por qué no descansas un poco?" propuso Hilde mientras negaba con la cabeza.
"¡pero si hace un segundo estábamos descansando en el campamento! ¡Yo estaba sentada bajo ese mismo árbol cuando Heero me llevó la cena!" le respondió ella para luego señalar hacia la dirección del susodicho árbol. Parpadeo confundida al encontrarse frente a frente a un monumental arbusto de rosas, en donde revoloteaban unas cuantas mariposas. Hilde suspiró exasperada.
"Realmente necesitas un buen descanso, vamos a cabalgar un rato con Quatre, eso siempre te relaja, nos esta esperando en los establos ahora mismo" dijo Hilde mientras le daba unos empujoncitos en dirección a las caballerizas reales.
"¿¡Quatre!? ¿Esta aquí?" preguntó Relena con renovada fe encarando nuevamente a su amiga, quien la miró extrañada.
"claro que esta aquí ¿Dónde más debería estar?" preguntó extrañada mientras la jalaba hacia los establos.
Relena pensó un instante en la situación en que se encontraba ¿es que acaso todo había sido un sueño? ¿Todo lo que hablaba la profecía, su viaje,....Heero...todo eso había sido un sueño causado por un simple cuento de caballeros? No podía ser cierto, simplemente no podía ser, y temía encontrar la respuesta por si misma.
Repentinamente salió a la carrera rumbo a los establos, con Hilde a sus espaldas. Cuando entró a la caballeriza, lo primero que vio fue su primo cepillando cuidadosamente la crin de un gran caballo blanco con manchas color café. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Quatre, o por lo menos eso creía ella. De todas maneras, no pudo evitar que las emociones se hicieran presentes y se esforzó por contener las lágrimas de felicidad.
Quatre volteó la mirada, la cual chocó con la de ella e instantáneamente sonrió con aquella misma sonrisa que Relena tanto recordaba.
"veo que ya estas despierta, espero que estés de ánimos para un paseo a caballo" dijo observándola fijamente con aquellos ojos turquesas llenos de bondad.
"creo que despertó algo alterada, debe de haber tenido pesadillas" comentó Hilde entrando al establo.
Relena se acercó lentamente hacia Quatre, quien no apartó ni por un segundo la mirada, por lo que muy en el fondo guardaba la esperanza de que entendiera lo que pasaba. Las palabras tardaron unos segundos en salir de su boca.
"¿Qué ha pasado querido primo? ¿Qué ha pasado con el reino de la oscuridad? ¿¡Es que acaso la guerra ha acabado!?"
La seriedad en la mirada de Relena sorprendió a Quatre quien solo se limitó a sonreír. De cierta forma le comprendía.
"la oscuridad nos sigue a todas partes, solo tienes que abrir realmente los ojos para percatarte de ella"
Relena lo miró confusa por la respuesta, para luego observar a Hilde quien estaba igualmente desconcertada. Sabía que ninguno de los dos entendía su situación y ya no sabía a quien recurrir. Pero una persona vino a sus recuerdos, así que rápidamente se dio la vuelta y salió corriendo rumbo al castillo.
Atravesó los jardines sin mirar a los criados que levantaban la vista de sus quehaceres para mirarla con extrañeza, subió las interminables escalones de mármol blanco hasta llegar a las grandes puertas de madera talladas, se extraño al no encontrar a los guardias que abrían las puertas, así que con mucho esfuerzo logro abrirse paso entre ellas. Adentro, el lugar lucía algo distinto a como lo recordaba, pero no le prestó mucha importancia a ese asunto, primero tenía que encontrar a su hermano.
Recorrió los pasillos con paso rápido, y el silencio que reinaba la hacía estremecerse, comúnmente el palacio siempre estaba lleno de personas y eso le daba el ambiente agradable que le faltaba en esos momentos. Se podría escuchar hasta el más mínimo ruido al otro lado del castillo, y sus pasos resonaban en las habitaciones vacías. Cuando comenzó a sentirse nuevamente desesperada inicio nuevamente la carrera, buscando en cada uno de los rincones a cualquier sirviente, cualquier ser vivo, y cuando intentó volver sobre sus pasos, se dio cuenta de que ya no recordaba el camino de regreso. Estaba sola en ese lugar, al que llamaba hogar y que ahora le influía un gran miedo.
Respiró hondo e intentó calmarse y cuando había dado unos pocos pasos unas voces se escucharon ahogadas provenientes de alguna de las habitaciones al final del pasillo. Cautelosamente se acercó a la puerta a través de la cual se veía el resplandor anaranjado de una chimenea encendida. El murmullo de las voces era cada vez más fuerte, y cuando puso la mano sobre el pomo de la puerta pudo distinguir el par de voces que parecían discutir acaloradamente.
Abrió la puerta y se encontró con algo inesperado.
"¡jaque mate!" exclamó Noin victoriosa mientras hacia la ultima jugada.
"¿¡que!? ¡No es justo, yo no vi esa jugada!" dijo Zechc a gritos clavando el puño en la pequeña mesita, haciendo que las piezas saltaran en todas las direcciones.
"por eso te digo que no eres buen estratega querido, siempre pierdes la paciencia al ultimo momento, deberías dedicarte mejor a la cocina" dijo la reina con una pequeña risita mientras a Zechc se le subían los colores.
"¡te reto a otra partida! Esta vez no te daré ninguna oportunidad" dijo él mientras recogía frenéticamente todas las piezas regadas.
Relena observaba silenciosamente la escena desde la puerta, ellos parecían no haber cambiado en nada, junto a ellos todo parecía estar normal. Pero la actitud tan despreocupada era lo que la perturbaba ¿no tendrían que estar preparando el ejercito para defender el reino del ataque de la oscuridad?
El ruido de la puerta al cerrarse dio por terminada la discusión de la joven pareja, quienes la observaron sonrientes.
"creía que irías a cabalgar con Quatre y mi pequeña hermana" dijo Noin son dejar de sonreír amablemente.
"deberías salir a tomar un poco de aire fresco, te caerá bien Relena" comentó Zechc volviendo su atención a las piezas.
Milliardo era lo único que le quedaba a Relena en ese desolado castillo. Era la única persona que comprendería la gravedad de la situación, y tenia que hacerle caer en cuenta.
"¿Qué estas haciendo Hermano?" preguntó Relena con un tono seco, extraño en ella.
"¿Qué no es obvio? Estoy jugando ajedrez con Noin" contestó con cierto desdén "tengo que demostrar que las habilidades en estrategias de batallas que heredé de mis ancestros son algo a lo que hay que temer"
Relena no pudo contener por más tiempo la impotencia que sentía.
"¿¡es que no te das cuenta de lo que esta pasando!? ¡Toda la armada del reino de la oscuridad esta cada vez mas cerca!" vociferó ella acercándose a Zechc.
"¿reino de la oscuridad? ¿De que estas hablando Relena? No hemos estado en guerra con ese reino durante siglos"
"pues ahora la frágil paz se ha roto, y la gran batalla se acerca, sino haces algo ahora nos van a......" Relena detuvo la discusión cuando una extraña sombra pasó por la puerta al otro extremo de la habitación. Si no se equivocaba era la sombra de una persona, y por alguna razón sentía la nesecidad de saber quien era.
"Relena......" comenzó a decir Noin pero la princesa ya se dirigía a toda prisa hacia la puerta.
Tenía que encontrar al extraño sujeto. Cuando entró a la siguiente habitación se topó con una estancia sumida en penumbras, lo cual le resultaba sumamente extraño ya que el castillo se caracterizaba por poseer una gran cantidad de ventanales por donde la luz entraba a raudales, y aun de noche las habitaciones parecían tener un brillo propio que hacia que el palacio se vislumbrara a kilómetros de distancia. Dio unos cuantos pasos inseguros y el ruido de la puerta la cerrarse la hizo sobresaltar de sobremanera, y al volver la mirada al frente vio a la extraña figura. Ya no le cabía duda de que era humano, podía ver el brillo de sus ojos aun cuando este se encontrara hasta el otro extremo de la sala. Su rostro estaba oculto bajo la capucha de su capa negra, por lo que le resultaba imposible detallar el contorno de su cara.
La figura se dio la vuelta para salir por una puerta y cuando lo hizo las pocas velas que estaban encendidas terminaron por apagarse, quedando la habitación completamente a oscuras y un frío que llegaba hasta el alma misma se apoderó del lugar. Relena se abrazó a si misma intentando detener el estremecimiento que le recorría por el cuerpo, y se percató que ella parecía emanar luz, algo que de alguna manera le daba valor para no sucumbir ante esa oscuridad. Sin prestar atención a su alrededor siguió andando hacia donde había visto por ultima vez al sujeto encapuchado, y de repente su mano se topó con una superficie dura, era una puerta. Al abrirla pudo distinguir unas escaleras de piedras que subían en espiral hacia una de las altas torres del castillo, vio como la figura comenzaba a ascender por ella con paso lento, y sin saber porque comenzó a seguirla, había algo en ella que la atraía. El lugar brillaba con un antinatural brillo azulado y aunque no sabia su procedencia no dejaba de subir ya que con cada paso que daba se acercaba cada vez más al sujeto.
Pasó cierto tiempo, indefinido para ella, cuando pudo distinguir una vieja puerta de madera cuyo pomo estaba oxidado y desgastado. La abrió con cautela produciendo un agudo chirrido y dio un paso adentro donde la sorprendió un viento tan fuerte que amenazaba con arrastrarla al vacío. En el cielo nocturno no se divisaba ninguna estrella, la única luz provenía de la pálida luna llena que resultaba una imagen casi fantasmal. Se aferró con fuerza al marco de la puerta y se tapó los ojos intentando evitar que el viento incidiera directamente sobre su rostro, y a unos pocos metros pudo distinguirlo. Parecía que la fuerte tempestad no le causaba el menor efecto, lo único que se movía con furia al compás del viento era su capa negra, que se ceñía a su cuerpo delatando su figura varonil. Llevaba una pesada armadura que destellaba con la luz de la luna, y debajo de la capucha se podía vislumbrar unos cabellos oscuros que ocultaban su mirada, por lo que decidió acercarse un poco más.
Reuniendo toda su coraje se soltó de la puerta y comenzó a caminar cautelosamente hacia el hombre, intentado soportar la fuerte ventisca. El miedo que había sentido hacia unos instantes había desaparecido, siendo reemplazado por la curiosidad de saber la identidad del sujeto encapuchado. No sabía por que, pero talvez, dentro de si misma, albergaba la esperanza de que él fuera la clave para saber que estaba sucediendo en esos momentos. Cuando estaba a pocos metros de distancia de él se detuvo sin saber como proceder, esperando a que él diera el primer paso. Y como respondiendo a sus deseos, el hombre levantó la cabeza, encarando el viento, el cual realizó el trabajo de despojarlo de la capucha. Relena sintió como si el tiempo se detuviera a su alrededor, ya no sentía ese deseo de saber las repuestas de lo que ocurría, ni ese frío espectral que le congelaba el espíritu, ni tampoco la salvaje tempestad que la azotaba, simplemente había dejado de pensar, cuando la figura de Heero le devolvió la mirada.
Él solo se limitó a observarla fijamente como siempre lo hacia, pero esta vez algo en su mirada había cambiado. Sus ojos, que siempre poseían un aire misterioso, que ocultaban las emociones de su dueño, ahora reflejaban un mar de tormentas y confusión. Ahora en ellos se podía vislumbrar claramente un profundo sufrimiento, un dolor que nunca había experimentado y que iba mezclado con incertidumbre y desesperación a la vez. Esos ojos cobaltos que siempre se mostraban apacibles eran ahora una tormenta implacable. No lo comprendía totalmente, pero sentía la necesidad de ayudarlo, no importaba si no era el verdadero Heero, tenía que ayudarlo a calmar su sufrimiento.
"¿Heero, eres tu? Dime que ha pasado ¿Por qué estamos aquí?" preguntó acercándose torpemente hacia él, quien ni siquiera se inmutó. Ella intentaba que al menos le dijera alguna palabra pero él se limitaba a observarla como si en su interior se librara una batalla que la excluyera a ella completamente "respóndeme Heero ¿Qué te sucede?" preguntó con mas insistencia que antes, pero él parecía que ni siquiera la escuchara. Al ver que sus intentos eran inútiles lo sujetó por la muñeca intentando llamar su atención. Se sobresaltó de sobremanera ante la inesperada reacción.
"¡no me toques!" gritó Heero apartando su brazo del contacto de Relena "¡no te me acerques!"
Heero parecía muy alterado con la simple presencia de ella, por lo que Relena acentuó su preocupación.
"Heero, yo solo.....¿de verdad te encuentras bien? Será mejor que salgamos de este lugar y busquemos a los otros"
"¡¡NO!! No puedo, me persiguen...están a mi alrededor" exclamó mientras lanzaba miradas nerviosas a su alrededor y hacia movimientos bruscos como si intentara apartar el aire.
"no hay nadie ......ven Heero, vamonos de aquí" musitó Relena suavemente acercándose mas a él, pero Heero se apartó negando con la cabeza.
"¡no te me acerques! ¿Qué no vez que todos que quieren llevar con ellos?" exclamó para luego mostrarle las manos que temblaban incontrolablemente "¡mira! Mis manos están manchadas con su sangre ¡por eso me quieren! Yo los mate a todos......y ahora la oscuridad me consume el alma" musito débilmente mientras se pasaba las manos frenéticamente por los cabellos y cerraba los ojos fuertemente.
Relena no sabia que hacer, Heero estaba desesperado, luchando consigo mismo y ella no podía ayudarlo de ninguna manera. Lo único que sabía era que no podía dejarlo allí solo, en medio de ese frío viento, en medio de una tormenta que solo se comparaba a la que se estaba desatando dentro de su ser. Se acercó un poco más a él y fue cuando pudo notar como gruesas lágrimas resbalaban silenciosas por su rostro. Eran lágrimas no solo de sufrimiento sino también de impotencia, ya que él no podía escapar de aquella interminable oscuridad.
"mi destino, al igual que el de todos mis ancestros esta decidido" dijo Heero apretando los puños "no lo puedo cambiar" susurró dándole la espalda.
Relena lo observo con intensa tristeza. Tímidamente lo rodeo con sus brazos, apoyando el rostro en su espalda, sintiendo el frío metal de su armadura.
"ten siempre presente que yo estaré a tu lado" murmuró ella suavemente, inmediatamente los músculos de Heero se tensaron.
"lo único que deseo es terminar con esto...." Dijo Heero cerrando los ojos. Relena podía sentir que su cuerpo temblaba descontroladamente, por lo que lo estrechó aun más, sintiendo las fuertes ráfagas que intentaban separarla de él.
"la luz siempre estará de tu lado, de eso puedes estar seguro" murmuró ella haciendo que la calida luz de su cuerpo los rodeara a ambos. Heero abrió los ojos sorprendido, y se volteó para mirarla, su rostro reflejaba tristeza.
"tu no me entiendes......la luz no esta en mi ¡yo nací para vivir por siempre en las tinieblas y ni siquiera tu puedes cambiarlo!"
Relena lo observó impotente. No parecía el mismo Heero que conocía, pero a la vez lo que él decía parecía tener mucho sentido y significado en sus palabras. Su mirada se posó un instante en sus espaldas y vio con horror como el suelo era consumido por un vacío oscuro que se tragaba todo a su paso. Volvió su mirada nerviosa hacia Heero y para su sorpresa él se limito a devolverle la mirada y sonreír.
"este es mi destino...." Le susurró al oído antes de caminar lentamente hacia atrás sonriendo con los brazos extendidos.
"¡¡espera Heero, no lo hagas.......yo.....no....Heero!!" gritaba Relena angustiada tratando de alcanzarlo pero la fuerte ventisca se lo impedía. Observó impotente como Heero le regalaba otra de sus sonrisas y se dejaba caer en el vacío infinito.
En ese corto momento, ya nada le importaba a Relena, ni su reino, ni la profecía, solo Heero, solo estar de nuevo a su lado. El gran agujero dejó de crecer y la tormenta amainó de repente haciendo que relena cayera de rodillas al suelo. Se acercó hasta el borde y contempló la oscuridad. Todo había sucedido tan rápido y a la vez le había parecido la historia de toda una vida, a la cual sentía que estaba íntimamente ligada. Recordó la expresión de Heero antes de lanzarse a la oscuridad, era de calma, como si ya estuviera resignado y su alma al fin estuviera en paz al entregarse a las tinieblas. Se levantó torpemente pensando que sus piernas le fallarían en cualquier momento, se secó las lágrimas que había escapado irremediablemente de sus ojos y levantó la mirada sonriendo con determinación, ya que sabía que era ella quien calmaría esa tormenta. Cerro los ojos y sin dudarlo se lanzó dentro de la oscuridad la cual atravesaba rápidamente, cuando abrió los ojos se encontró frente al rostro de Heero que la observaba desconcertado.
"te dije que siempre estaría a tu lado ¿no es así?" murmuró sonriendo mientras abrazaba el cuerpo de Heero mientras ambos atravesaban la densa oscuridad como un pequeño rayo de luz.
"¿te encuentras bien?"
Escuchó que decía una voz conocida. Abrió los ojos y se encontró con la misma mirada desconcertada azul zafiro.
"Heero...." Musito parpadeando un par de veces. Él la observó detenidamente un instante para luego cruzarse de brazos sin quitarle la mirada de encima.
"debió de ser una pesadilla, te estabas removiendo en sueños, creí conveniente despertar...." Heero no pudo terminar la oración debido a que Relena lo rodeó con los brazos.
"muchas gracias, Heero" murmuró ella sonriendo. Realmente estaba agradecida de que todo hubiese sido un sueño.
Heero se quedó sin palabras, realmente se veía muy afectado al estar tan cerca de ella pero salió de sus pensamientos al notar las lágrimas en los ojos de Relena. Una de las cosas que más detestaba era verla llorar, por lo que, algo vacilante, la rodeo también entre sus brazos en un intento de reconfortarla. Pensó un instante en ese sueño, debió de ser algo realmente importante para que ella estuviera tan perturbada, Relena solía tener una especie de sueños proféticos que de cierta forma le revelaban el futuro, como aquel sueño en que le mostraba la guerra que se avecinaba. Frunció el ceño separándose un poco de ella para mirarla a los ojos.
"¿te encuentras bien?" preguntó y ella lo observó desconcertada. Se separó un poco secándose las lágrimas con el dorso de la mano.
"si... si, estoy bien Heero" musitó ella distraídamente con una sonrisa trémula. A pesar de que Heero la observaba fijamente a los ojos, ella intentaba evitar por todos los medios el contacto de sus miradas.
"¿Qué sucedió Relena?" preguntó Heero y por un momento dudó en seguir preguntando, pero necesitaba saber que había en ese sueño y porque se veía tan afectada. Cuando volvió a hablar lo hizo con voz inexpresiva "tiene que ver con la profecía..."
Relena lo observó absorta en sus pensamientos. Todas esas imágenes del sueño daban vueltas en su cabeza todavía, muchas sin significado lógico y otras que representaban tantas cosas. Observó a Heero de reojo, y pensó en todas aquellas palabras. Realmente necesitaba pensar en ello con más calma.
"creo que iré al río a lavarme la cara" dijo mientras se ponía de pie cuidadosamente. Mientras Relena se alejaba a la rivera, Heero no pudo evitar sentir un desasosiego que le resultó extraño.
Relena dirigió una última mirada a su reflejo sobre las aguas cristalinas, recordó el extraño sueño que había tenido y sonrió, nunca permitiría que Heero se sintiera solo de nuevo, estaría a su lado siempre para sostenerlo cuando cayera sobre el abismo, y se prometió que seria ella quien al fin detuviera esas tormentas que atormentaban su alma. Se sonrojo recordando los fuertes y calidos brazos de Heero tratando de reconfortarla y como pudo sentir su respiración tranquila en su oído, era un misterio para ella, pero estaba dispuesta a descubrirlo.
De reojo pudo notar una extraña ondulación en las aguas pacificas y antes siquiera de poder moverse, o de crear algún hechizo, una gran serpiente negra como la noche emergió de las aguas y tan rápida como un rayo clavó sus afilados colmillos en la tierna piel de la princesa. Ella reaccionó enseguida y saltó hacia atrás alejándose del peligro, invocó su báculo con una mano mientras verificaba su otra mano herida, el miedo comenzó a apoderarse de sus celestes ojos al comprender que había sido envenenada, podía morir en cuestión de segundos, se reprimió mentalmente recordando las enseñanzas de su maestro cuando le decía que nunca bajara la guardia, pero ya estaba hecho, había fallado en su misión, le había fallado a su reino y mas que todo a su hermano, quien estaba arriesgando su vida por ella en esos momentos.
Una extraña calidez comenzó a extenderse por todo su cuerpo, sintió como la tierra bajo sus pies empezaba a moverse como si estuviera parada sobre el agua, el paisaje comenzaba a cambiar mientras algunos árboles cambiaban del más vivo rosa hasta un azul rey, vio como un extraño pájaro de dos cabezas volaba sobre su cabeza gritándole cosas que no lograba entender, se derrumbó cuando sintió que unos fuertes brazos de hierro la aferraban de la cintura y al levantar la vista cansada notó unos fríos ojos azules que en esos momentos, debido al envenenamiento, cambiaban a un color rojo como la sangre.....pero ¿era a causa del veneno...o? en ese momento todo se volvió negro y antes de caer en la inconciencia se aferró con fuerza al cuello del hombre.
"Heero..." susurró tranquila, él siempre estaba a su lado en los momentos más precisos, su sola presencia la hacia sentir segura y le daba esperanzas de que todo saldría bien.
Heero se levantó y se acercó a la fogata para calentarse, se sentó frente al fuego mientras un extraño presentimiento de alerta no lo dejaba tranquilo, había aprendido a hacerle caso a sus sentidos y ese estremecimiento que le recorría la piel no era la excepción, miró de reojo como Duo dormía recostado contra la gran raíz de un árbol mientras sus sonoros ronquidos perturbaban la tranquilidad de la noche, Hilde estaba a su lado durmiendo hecha un ovillo entre algunas mantas, parecía que para ellos la idea de una guerra inminente no les impedía caer en un profundo sueño, suspiró e hizo una mueca de incomodidad cuando un estremecimiento recorrió su espina, miró de reojo el camino que conducía a la rivera, Relena ya debería de haber vuelto hacia ya tiempo.
Frunció el ceño y se levantó, con paso apresurado se dirigió hacia el río, no sabia por que debía de apurarse pero algo en su interior le decía a gritos que se apresurara, por lo cual comenzó a correr con la espada ya en su mano derecha. Cuando llegó a la quebrada, divisó la silueta femenina de la rubia, se tranquilizó un poco al notar que solo estaba arrodillada mirando hacia el bosque, pero un momento después notó como una sombra amenazadora se acercaba a ella, segundos después Relena se levantó del suelo invocando su báculo, Heero se apresuró a acercarse a ella cuando ella se desplomaba.
"Relena" dijo mientras la zarandeaban levemente, ella abrió los ojos perezosamente y se lanzó al cuello de Heero donde cayó inconciente.
Miró hacia el río hacia serpiente negrusca, la reconoció de inmediato y de nuevo sintió esa sed de matar que le recorría la sangre como agua hirviendo, esa maldita perra, esa bruja espía de Trieze, ojos de gato había mandado a su condenada lombriz a lastimar Relena.
De nuevo sus ojos se llenaron de esa crueldad llena de odio, mientras el aura de maldad lo rodeaba, apretó el inerte cuerpo de ella contra él y levanto una mano apuntado a la bestia con intenciones de mandarla al mismísimo infierno. Pero antes de que lograra lanzar su hechizo, la gran serpiente desapareció en una nube de humo llenando todo con olor a azufre.
Filia: aquí tienen otro mas
Mizao: nos tardamos pero como les dijimos en el otro cap, lo vamos a terminar téngalo por seguro.
L.G: y para los fans de Trowa, prepárense que en el siguiente cap aparecerá en toda su gloria y esplendor -
Filia: dejen reviews porfa, que nos emocionamos bastante cuando nos escriben!
Mizao: gracias a todos por su paciencia y de nuevo gracias por sus comentarios
L.G: ya el fic comenzara a ponerse muy bueno, se los aseguro, sobre todo el las partes románticas jujujujuju ¬
Filia: reviews onegai!!!
Mizao, Filia y L.G: ¡¡felices vagaciones!!
.........: 3 ....... n.n
"La serpiente"
Las nubes negras se arremolinaban en el firmamento mientras los truenos resonaban en la distancia, en el reino de la oscuridad reinaba un ambiente de hostilidad y venganza, los soldados, firmemente erguidos con sus relucientes armaduras negras ribeteadas en plata estaban observando las banderas a media asta que nunca habían sido alzadas desde la terrible noticia del asesinato del joven rey, todos llevaban en su brazo derecho la banda negra, también las banderas llevaban una franja negra en señal de luto, sus largas capas negras ondeaban como fantasmas y sus yelmos forrados de escamas platinabas destellaban con cada relámpago en el cielo, muchos de los guerreros deseaban cobrar con sangre la muerte de su monarca mientras otros solo deseaban más poder prometido por Trieze. Las largas lanzas habían sido mejoradas y hechizadas para mejor movimiento, y las armaduras habían sido reforzadas por las mejores pieles de dragón que habían conseguido logrando que parecieran hombres dragón, y gracias al entrenamiento duro durante meses habían llegado a formar un ejercito letal, con un solo propósito en la mente, el cual era derrocar al reino luminoso y sumirlo en los fríos brazos de la oscuridad.
Los corceles de brillante piel azabache relinchaban de emoción mientras Lady Une caminaba frente a su gran ejercito, sonreía satisfecha por su trabajo, y con cada paso que daba los soldados la saludaban respetuosamente, con una mirada distante pero determinada. Se montó en su propia montura, y observó de nuevo a todos esos jóvenes rostros, guerreros ansiosos de una batalla encarnizada, fieles a dar su vida por la oscuridad.
"¿todo listo Lady?" preguntó Trieze colocándose a su lado también montando a un gran semental, llevaba una armadura de plata y una capa de escamas de dragón, en su cabeza sobresalía la dorada corona del reino.
"todo esta listo, su excelencia, solo esperamos sus ordenes para partir" le respondió con una leve inclinación.
Trieze asintió complacido. Un brillo maligno se manifestó en sus azules ojos, pronto lograría su ideal de ser el gobernador absoluto.
"todo esta saliendo como esperaba ¿no ha habido noticias de ojos de gato?" preguntó observando a su basto ejercito.
"ninguna mi señor" le respondió ella mientras se colocaba el yelmo de escamas con forma de reptil.
Trieze frunció el ceño, hacia tiempo que comenzó a sospechar de su espía cuando empezó a comportarse extraño con la idea de mantener a la princesa Relena con vida, pero no era el momento de preocuparse por tonterías, debía guiar a todo un ejercito, ganar una guerra y apoderarse del trono de la luz.
"da la señal Lady" dijo mientras comenzaba a trotar frente a las tropas que alzaban las banderas con orgullo, los soldados inclinaban la cabeza con respeto frente a su actual rey, aunque otros le lanzaban de soslayo intensas miradas de odio.
El sonido de los cuernos resonaron y el ejercito comenzó a avanzar con paso firme y rítmico, los soldados de la oscuridad siempre fueron respetados por ser los mas bravos en el momento de la batalla, pero en esos momentos muchos dudaban de su actual lealtad hacia Trieze y se preguntaban si habrían sentido lo mismo de su antiguo monarca, esa guerra prometía solo una cosa, y eso era la inminente muerte. Una sombra gigantesca los cubrió haciendo que levantaran la mirada para ver cientos de híbridos que sobrevolaron sus cabezas montados por jinetes que llevaban largas espadas que centellaban en la oscuridad mientras algunos llevaban las banderas con el dragón entrelazado con la espada y la franja negra atravesándolo. El gran ejército avanzaba como una sombra sobre el suelo, oscuro y silencioso entre las penumbras, solo el brillo de sus armaduras los delataban.
Los habitantes se refugiaban en sus casas con miedo y miraban con intensa tristeza a los valerosos jóvenes que expondrían su vida por su reino, habían comenzado a rezar para que un milagro detuviera esa batalla, que algo los detuviera de cometer ese terrible error, muchos decían que sería el fin de todo cuando los dos bandos se matasen mutuamente, otros, que el reino se destruiría solo entre tanta penuria, la cual había sembrado su nuevo rey, comenzaban a sospechar que su antiguo monarca no había podido morir en forma tan deshonrosa.
Ya estaba amaneciendo y los primero rayos de sol se asomaron en el horizonte. Heero abrió los ojos lentamente, adaptando su visión a la nueva cantidad de luz. El día anterior habían salido de Zondra rumbo a Gadraus. Antes de partir, Rogan les proporcionó nuevas armas y armaduras, además de obsequiarles a las chicas una gran cantidad de frazadas y cobijas para el camino. Ahora habían montado el campamento en un pequeño claro dentro del bosque y las chicas descansaban dentro de una tienda que habían traído con ellos. Duo y Heero se pasaron la noche haciendo turnos de vigilancia, alertas ante cualquier eventualidad. Heero frunció levemente el entrecejo mientras buscaba a Duo con la mirada. Lo encontró agachado frente a una fogata con las manos extendidas. Se puso de pie y sigilosamente se dirigió hacia su compañero. Al ver la sombra de Heero a sus espaldas, Duo se sobresaltó tanto que casi se quema la mano con las llamas.
"¡Heero! Que sorpresa, no sabia que..."
"¿Por qué no me despertaste?" preguntó Heero fríamente. Duo abrió la boca varias veces en un vano intento de articular palabra "sabes bien que me tocaba el ultimo turno"
"lo olvide por completo, tu sabes, la noche era hermosa y creo que se me pasó muy rápido el tiempo" dijo mientras se ponía rápidamente de pie para luego alejarse hacia la tienda diciendo que iba a despertar a Hilde y a Relena. Heero lo siguió con la mirada mientras caminaba. El sabía la verdadera razón de Duo al hacer sus guardias, y no podía evitar sentirse agradecido con su amigo por permitirle descansar unas horas extras.
Duo encontró a las chicas durmiendo entre las calidas cobijas. Dentro de la tienda había muy poca luz, y un suave aroma de flores invadía el interior. Pudo ver que Relena dormía a un costado abrazando sus rodillas con los brazos, sus largos cabellos dorados caían sueltos sobre su rostro que lucía más relajado que de costumbre. Lucía encantadora, y daría lo que fuera por ver la cara de su amigo en esos momentos, si supiera la forma en que estaba observando a Relena. Paseó su mirada nuevamente por la tienda, y una visión lo hizo sonreír. Hilde dormía desparramada entre las mantas, de la misma forma en la que él mismo duerme. Se acercó a ella cuidadosamente, se agachó a su lado y extendió su mano para apartarle el cabello de la frente y poder observar esas facciones femeninas que tanto le agradaban. Los sucesos de la noche anterior a su partida de Zondra volvieron a su cabeza, y recordó con agrado el momento en que probó por primera vez el sabor de sus labios, una suave mezcla entre las cerezas y la canela, algo dulce y picante a la vez. Posó ambas manos sobre sus hombros y la zarandeó ligeramente.
Cuando Hilde despertó le costó unos segundos asimilar lo que veía. Un par de sonrientes ojos amatistas estaban a dos palmos de distancia observándola fijamente. Frunció el entrecejo mientras Duo ensanchaba su sonrisa.
"¡Hilde, ya despertaste!" exclamó él alegremente sin cambiar de posición.
"¿Qué demonios crees que estas haciendo?" preguntó cruzando sus brazos por debajo de las mantas.
"¿yo? Vine a ver que ya estuvieran despiertas"
"¿y eso explica tu extrema cercanía?" Hilde no podía evitar que su voz sonara cada vez más fuerte.
Pasó unos segundos en silencio, en los que Duo meditó su respuesta.
"¿estas enojada conmigo?" preguntó al final.
La furia de Hilde terminó por desbordarse completamente.
"¡Y TU QUE CREES!, ¡Primero me besas sin mi consentimiento, y luego sales huyendo! Esta vez tus bromas han llegado demacia..."
"¿chicos? ¿Qué sucede? ¿Quién grita?" preguntó una suave voz mientras la figura de Relena emergía de entre las mantas.
Hilde se puso de pie de golpe con la cara completamente roja.
"Relena, yo..." comenzó a decir Hilde, pero se interrumpió cuando sintió la mano de Duo sobre su hombro.
"discúlpanos Relena, solo estábamos aclarando algunos asuntos" dicho esto Duo de plantó frente Hilde y tomó su mano entre las de él "quiero que sepas que lo de aquella noche, no fue ninguna broma"
Y para sorpresa de Hilde, Duo depositó un suave beso en la parte posterior de su mano que borró todas las palabras de su boca. Su confusión solo duró un par de segundos, que enseguida intentó ocultarla con enojo nuevamente.
"¡como te atreves!" exclamó indignada frotando la mano frenéticamente con la ropa. Duo la observó divertido, para consternación de ella, y sin borrar su sonrisa salio de la tienda murmurando algo que sonó como 'me encanta como se ve cuando esta enojada'
Una vez fuera, Duo localizó a su amigo junto a la fogata preparando pacientemente el desayuno.
"¿ya despertaron?" preguntó Heero con cierto sarcasmo en su voz, ya que había escuchado claramente los gritos provenientes del interior de la tienda. Duo ignoró completamente la pregunta y concentró su atención en la comida.
"esto huele muy bien" exclamó emocionado y Heero suspiró resignado.
En el interior de la tienda, Relena y Hilde, se cambiaban las ropas y doblaban las mantas, preparándose para continuar el viaje.
"ese Duo me las va a pagar" farfullaba Hilde mientras apretujaba sus cosas en el bolso.
Relena sonrió para si. Era claro lo que su amiga sentía por Duo, solo que le costaba mucho asimilarlo, pero ella estaba segura que no pasaría mucho tiempo para que dejara su terquedad a un lado. Terminó de atar su cabello para luego comenzar a colocarse las botas.
"¿sabes Hilde?, ya ha pasado mucho tiempo desde que abandonamos nuestro hogar. Ya empiezo a olvidar como era todo antes de que todo esto comenzara" comentó Relena distraídamente. Hilde detuvo lo que estaba haciendo y la miró algo preocupada.
"Relena, nuestro hogar siempre estará a nuestro lado, nunca debes de olvidarlo. Además pronto nos reuniremos nuevamente con ellos y las cosas volverán a la normalidad" musitó Hilde sonriéndole a su amiga
"espero que lleguemos a Gadraus lo antes posible, siento que la guerra esta cada vez más cerca" murmuró Relena sin poder apartar esos pensamientos de su mente. Hilde la observó fijamente para luego aferrarle las manos firmemente, por lo que Relena le devolvió la mirada algo confundida
"no importa lo que pase, mientras nos mantengamos todos unidos seguiremos adelante" Hilde sabía que Relena era una persona de corazón fuerte, pero como todo ser humano, de vez en cuanto necesitaba de una mano amiga que le brindara su apoyo. Relena sonrió asintiendo levemente, sintiéndose mucho mejor que antes.
Un par de siluetas femeninas se abrieron paso entre la multitud que llenaba la taberna Camino del Ogro. El edificio de techos bajos y cargado de humo estaba situado entre el reino de la oscuridad y el desierto de los cuatro soles, un lugar estratégico para albergar todo tipo de personas, dentro pululaban una mezcla colorida de ladrones, asesinos, mercenarios, extranjeros y magos, todos ellos vestidos con sus respectivos trajes tradicionales.
La apariencia de este par de chicas era mucho más discreta. Llevaban sencillos pantalones de cuero y armaduras de batalla desgastadas, con botas de piel de dragón al igual que sus guantes, unas largas capas les cubría la espalda escondiendo así sus armas que sobresalían un poco. Se acercaron a donde se encontraba el tabernero y este les señaló a una persona sentada en la mesa mas alejada del recinto.
"es a quien buscan" exclamó el hombre mientras servía un par de cervezas en unos vasos sucios.
Una de ellas arrojó una moneda sobre la barra y el tabernero, un hombre corpulento de espesa barba azabache y suspicaces ojos ámbar, la recogió y la deslizó en su bolsillo de su delantal de cuero. Las dos se dirigieron hasta donde estaba sentada la persona en cuestión, que en ese momento levantó las piernas para apoyarlas sobre la mesa.
"¿tú eres al que llaman ojos de gato?" preguntó una de ellas, era de mirada fría y penetrante, se plantó frente al susodicho y se sentó tranquilamente frente a él.
"¿Quién quieres saberlo?" preguntó con voz suave y confiada.
"nosotras" exclamó la otra chica con tono impaciente, se sentó al lado de la joven y miró a ojos de gato con creciente curiosidad.
Los ojos del espía brillaron cuando notó la gran semejanza de las chicas, parecían como dos gotas de agua con la diferencia de sus ojos, unos verdes claros como las praderas y otros verdes oscuros como las brillantes esmeraldas, no tenía duda, ellas eran las indicadas.
"según el tabernero usted es quien nos quiere contratar"
"así es, nesecito de sus.....servicios ¿son las famosas mercenarias Jin y Shin?"
"en cuerpo y alma, pero ¿tienes la suma? No trabajamos por menos de lo que pedimos, como sabrá somos las mejores en lo que hacemos"
"de eso no se preocupen, solo pido que el trabajo sea perfecto" le respondió lazando una bolsa de cuero que cayó en la mesa produciendo sonidos metálicos.
"no se preocupe, ya nos entregaron todos los datos de las victimas y sinceramente nunca nos imaginamos que tendríamos tal honor" sonrió Jin mientras sus fríos ojos como el acero relucían en una mirada asesina.
Su hermana rió por lo bajo, divertida con la idea de batallar contra sus nuevas presas.
"entonces confío en ustedes" dijo ojos de gato con una sonrisa sínica.
Ambas chicas se levantaron y sin despedirse se alejaron perdiéndose entre la muchedumbre. Un leve siseo sacó a ojos de gato de sus pensamientos, bajó la mirada para encontrarse a una gran serpiente de brillantes ojos carmines que daba vueltas en torno a su silla.
"el plan esta saliendo divinamente ¿no lo crees amor?" dijo mientras acariciaba las escamas azabaches del reptil "solo falta el ultimo movimiento para que este juego sea perfecto, Terrífica no me falles" exclamó con un dejo de frialdad en sus palabras, la serpiente siseó de nuevo y desapareció en una nube negrusca.
Cuando Relena salió de la tienda pudo ver como Heero se las arreglaba con el desayuno, mientras que Hilde estaba terminando de arreglar el equipaje. Estiró su cuerpo terminado de desperezarse para luego acercarse a la fogata.
"toma, es el desayuno" le dijo Heero al verla acercarse. Relena asintió agradecida y se sentó frente al fuego. Heero tomó su propio plato y se sentó a su lado, mientras comía apaciblemente. Relena dudó al principio, no quería alterar la armonía de Heero, pero luego se atrevió a preguntar.
"¿Cuántos días quedan para llegar a Gadraus?" Heero apartó la mirada del desayuno para dirigirle una mirada inquisitiva.
"si tenemos suerte, en dos semanas estaremos pisando las montañas que resguardan el templo" contestó con calma "no tienes de que preocuparte, llegaremos a tiempo" agregó al ver la expresión del rostro de Relena.
"¡Hey par de tórtolos enamorados, déjennos algo del desayuno!" exclamó Duo mientras se acercaba a la carrera con una falsa expresión de indignación. Heero le dirigió una mirada fulminante mientras le arrojaba el plato de comida "¡Hilde, ven a comer, el desayuno esta listo!" exclamó, para luego comenzar a comer rápidamente.
Hilde se acercó hecha una furia sin dirigirle la mirada a Duo, y fue a sentarse a un lado de Relena.
"el clima esta algo nublado ¿no creen?" comentó mientras comía.
"si, es probable que llueva al atardecer" agregó Heero frunciendo el entrecejo. La lluvia solo los atrasaría.
"Cerca de esta zona hay un pequeño poblado, podríamos llegar hasta allá y resguardarnos" opinó Relena al instante que Duo se levantaba de un brinco con expresión entusiasta.
"¡buena idea! Podríamos ir al poblado, solo nos tomaría un par de horas, y de esa forma podríamos quedarnos un poco más en el campamento"
"¿y que demonios pretendes hacer en este peladero?" preguntó Hilde de mala gana, mientras Duo sonreía burlonamente.
"piénsalo Hilde, estamos aislados completamente, nadie nos encontraría en este lugar y bueno tu sabes...." Hilde, roja de la furia, se puso de pie para enfrentarlo pero fue interrumpida por la impasible voz de Heero.
"creo que seria bueno que tanto Duo como yo entrenemos unas horas, no debemos bajar la guardia, de otra forma cuando nos ataquen nuestros cuerpos no reaccionaran de la misma forma" se puso de pie tomando su espada "ustedes dos, pueden descansar un rato en la tienda" dijo para luego darse la vuelta seguido por un inconforme Duo. Relena observó a Hilde algo divertida, mientras que su amiga intentaba ocultar la furia de su mirada.
"creo que Duo te aprecia mucho" comentó Relena por lo que el sonrojo de Hilde se hizo nuevamente presente.
"ese idiota..." murmuró Hilde mientras inconscientemente lo buscaba con la mirada. Relena sonrió para sus adentros divertida con la actitud de su amiga "creo que voy a meditar un rato, le hará bien a mi mente" dijo Hilde mientras se ponía de pie "me sentaré debajo de aquel árbol, así no escucharé al molesto de Duo" dijo frunciendo el entrecejo levemente mientras caminaba.
Relena se puso de pie, y pudo ver como Heero y Duo preparaban sus armas para un pequeño combate, mientras que Hilde estaba sentada de piernas cruzadas con las manos entrelazadas en posición de meditación. Decidió que tal vez debería seguir el ejemplo de su amiga y relajar sus sentidos, y de esa forma organizar sus pensamientos. Últimamente sentía como si su cabeza fuera a estallar en cualquier momento. Encontró una sombra cercana a Hilde y se sentó en la misma posición que su amiga, cerró los ojos vaciando su mente. Recordó los momentos cuando su primo, le había enseñado como enfocar sus pensamientos en otro espacio, como llevar su mente lejos de su ser físico. Quatre le había explicado aquella vez, que únicamente podía hacer que su mente viajara a otro lugar utilizando una gran cantidad de magia, y que muy pocos magos eran capaces de poder acceder a los sentimientos o pensamientos de otros.
Pensó en aquel lugar en el que deseaba estar con todo su corazón.... Junto a su hermano Milliardo.
Abrió los ojos. A su alrededor se levanta un extenso campamento de soldados que llevaban armaduras plateadas con destellos dorados; el ejercito de la luz. Caminó entre las personas que iban y venían, al parecer inconscientes de su presencia y cuando se detuvo, uno de los soldados pasó a través de ella. Al bajar la mirada se percató de que su cuerpo era traslúcido. Un poco más allá vio una pequeña fogata donde un grupo de jóvenes soldados estaban reunidos tomando la cena. Lentamente se acercó a ellos, y pudo ver que sus caras expresaban una profunda tristeza y determinación y al tomar a uno de ellos por el brazo, sintió como sus pensamientos y emociones se transmitían a su propio cuerpo. Extrañaba su tierra, su familia, su hogar. Temía que después de la guerra no los volvería ver, pero también había un fuerte sentimiento de determinación, que lo impulsaba a seguir adelante. Ese fuerte deseo de brindarle un futuro prospero a sus seres queridos, de luchar por aquellos que amaba...
Se separó de él lentamente para luego correr en dirección opuesta. Le resultaba insoportable ver como su gente se dirigía inevitablemente a un destino tan cruel como lo es una guerra. Quería detener todo esto, quería que todos vivieran en armonía, y tenía que hacérselo saber a su hermano a como diera lugar. Se detuvo respirando agitadamente mientras buscaba con la mirada su alrededor. Un resplandor dorado llamó su atención, y pudo distinguir a la mascota de su primo Quatre agitando la cola alegremente.
"¡merlín!, ¿Cómo has estado? ¿Cómo esta Quatre?" preguntó mientras se agachaba junto a él. Merlín no dio muestras de reconocerla, pero ladró sonoramente para luego salir a la carrera. Relena lo siguió hasta una tienda blanca custodiada por dos guardias, a los cuales no tuvo problema alguno de burlar. Al entrar pudo ver a su primo enfrascado en unos mapas con una mirada de concentración mientras escribía unas rápidas notas. Relena sonrió recordando lo buen estratega que era Quatre, siempre sabía como salir de la mejor manera de las peores situaciones. Como le gustaría que él pudiera darle uno de esos grandes consejos en estos momentos, en los prácticamente no sabía que hacer. Suspiró y se acercó a él sentándose a su lado, mientras apoyaba la cabeza en sus manos. Los mapas mostraban las tierras que se extendían a su alrededor así como la posición de las tropas de la luz, y lo que avanzaban día tras día. También tenía una aproximación de la ubicación de las líneas enemigas, y una gran cantidad de cálculo, que le resultaba muy difícil de entender. Se sobresaltó cuando Quatre dejó de escribir y dejó a los mapas a un lado para cerrar los ojos. Lo siguiente que vio fue que Quatre la observaba directamente a los ojos sonriendo ampliamente.
"me alegro de verte con bien, Relena" dijo sin borrar la sonrisa de su rostro.
"Qu... Quatre" Relena no era capaz de articular palabra alguna.
"sentí tu presencia a mi lado, imagino que estas buscando a Milliardo" Relena salió de su aturdimiento al escuchar mención de su hermano.
"exacto, esta guerra es una locura, hay que ponerle fin de inmediato" dijo ella más decidida, lo que hizo sonreír a Quatre. Relena había cambiado notoriamente durante su ausencia.
"el destino esta escrito, no podemos evitar que la guerra se lleve a cabo"
"¡tu siempre me has dicho que el futuro esta en nuestras propias decisiones! ¿Cómo puedes permitir que esta masacre se este llevando a cabo?" exclamó Relena apoyando ambas manos en el escritorio.
"la guerra de ambos reinos ya venia desde hace siglos atrás, lo único que podemos cambiar es el resultado final de la misma" dijo Quatre cerrando los ojos y juntando las manos. Relena lo observó enfurecida.
"yo creía que ibas a apoyarme en esto, pero veo que tus ideales pacifistas que tanto me enseñaste han quedado en el pasado" Quatre sonrió ante la afirmación, para desconcierto de Relena y la observó directamente a los ojos.
"te equivocas, yo creo firmemente en ti, creo que tu eres la solución pacifista en la que he creído toda mi vida y tengo la esperanza de que pase lo que pase, la paz llegará para todos los reinos"
"pero Quatre..."
"por ahora debo permanecer al lado de tu hermano Milliardo y ayudarlo en lo que este a mi alcance" Su sonrisa se tornó algo triste "lamentablemente eso es lo único que yo puedo hacer, porque aquellas respuestas que tanto buscas yo nunca seré capaz de encontrarlas"
En ese momento la mirada de Quatre se posó en algo detrás de Relena, y al darse la vuelta pudo ver a su hermano de pie en la entrada de la tienda. Milliardo se veía muy cambiado, tenía la mirada llena de furia y determinación, pero en el fondo se le notaba un cansancio producto de largas noches en vela. Tenía muchas ganas de estrecharlo entre sus brazos y poder volver a hablarle, pero eso no era imposible en ese estado. Milliardo hizo un gesto con la cabeza en señal de saludo para luego caminar decidido hacia Quatre y cuando pasó junto a ella, Relena fue capaz de percibir algunas de sus emociones, tal y como había sucedido con aquel joven soldado. Lo que descubrió la dejó sin aliento. Toda esta guerra, todo este sufrimiento, ¿todo lo que estaba pasando era por su causa? ¿Por qué su hermano creía que su desaparición había sido obra de la oscuridad? Ella le había dejado una carta explicándole porque había decidido viajar. Todo esto era un mal entendido, y tenía que hacérselo saber antes de que ocurriera algo más. Se dio la vuelta rápidamente en busca de Quatre que era el único capaz de escucharla, pero en ese momento sintió como su mente y su alma volvía a su cuerpo. Intentó desesperadamente permanecer en ese lugar, pero la fuerza que la llamaba era cada vez más fuerte. Al final, cuando abrió los ojos nuevamente, se encontró cara a cara con la mirada preocupada de Hilde.
"¿Relena te encuentras bien? Creo que hace tiempo que no prácticas tu transferencia mental, y ya ha comenzado a afectarte" Hilde la ayudó a incorporarse para luego sentarse a su lado "de repente comenzaste a temblar y a llamar a tu hermano, y luego te desplomaste sobre el suelo, realmente me tenias preocupada ¿sabes?"
Relena la observó distraídamente. No podía dejar de temblar al recordar lo que había sucedido. ¿Por qué las cosas habían salido tan mal? Todo estaba perfectamente planeado la noche en que salieron del palacio de la luz. Se suponía que su hermano leería la carta, y con ello se enteraría de sus intenciones de conocer otras tierras. Tenía que hacerle saber de alguna forma que estaba bien, y que el reino de la oscuridad no tenía nada que ver en todo esto.
"Hilde, tengo que regresar donde esta Quatre" exclamó Relena adoptando nuevamente la posición y comenzando a concentrar su magia.
"¡ya sabes lo peligroso que es hacer un segundo intento tan seguido! Tu mente podría quedar divagando fuera de tu cuerpo por siempre" dijo Hilde mientras la zarandeaba.
"lo se, pero mi hermano va a cometer el peor error de su vida si no lo detengo ahora" protestó Relena.
"¿a que te refieres?" preguntó Hilde con cierto interés.
"Milliardo me cree secuestrada por la oscuridad. Ya sabes cual era su opinión sobre ese reino, solo hacía falta un suceso de este tipo para..."
"¿realmente crees eso es la causa de la guerra? Desde hace mucho tiempo atrás los dos reinos traían sus diferencias, y además.... creo que hay alguien detrás de todo que esta buscando que esta guerra se lleve a cabo pase lo que pase"
"¿Por qué crees eso?" preguntó Relena incrédula y a la vez sorprendida.
"¿es que no lo vez? Primero la aparición de esa extraña profecía, después están esos extraños guerreros de la oscuridad que nos atacaron aquella noche, y que aun desconocemos el porque te buscaban tan frenéticamente. Dejando a un lado el hecho de que alguien les tuvo que haber ordenado que te secuestraran. Y ahora me estas diciendo que tu hermano cree que tu desaparición es obra de la oscuridad"
"si la carta no fue encontrada, quiere decir que alguien la tuvo que haber tomado, ¡hay un espía en el reino!"
"es muy probable que ese individuo este en contacto con el que esta detrás de toda esta guerra, y ese espía tiene que ser alguien muy cercano a Milliardo para haber podido entrar a tu habitación esa noche" exclamó Hilde frunciendo el entrecejo.
"hermano...." Murmuró Relena preocupada.
"no te preocupes, Milliardo estará bien, Quatre cuidará de él" exclamó Hilde intentando alegrar a su amiga.
"creo que tienes razón, me preocupo demasiado..." murmuró Relena sonriendo.
"además, hay que estar agradecidos que las mujeres no van a la guerra, porque de lo contrario el pobre tendría que aguantarse a la insoportable Dorothy haciendo esos estupidos comentarios" exclamó hilde de mal humor mientras se ponía de pie estirándose.
"no hables mal de ella, no es tan mala persona"
"Relena, a veces eres tan ingenua..." suspiró Hilde para luego buscar a Duo con la mirada. Lo puedo ver a lo lejos mientras intentaba defenderse en vano de los feroces ataques de Heero "será mejor que descansemos mientras esos dos terminan su entrenamiento, porque al camino que van creo que terminaran muy pronto y de paso..." frunció el rostro cuando vio a Duo caer de espaldas al suelo "creo que tendremos que llevar a Duo a cuestas"
Relena sonrió divertida ante la escena y se puso de pie. Pudo observar como Heero entrenaba con toda su energía, concentrándose en cada movimiento, y haciendo una perfecta combinación de ataque y defensa. Realmente admiraba su forma de luchar y al contemplarlo le daban ganas de hacer lo mismo, luchar con todas sus fuerzas para ver sus ideales realizados. Hilde se sobresaltó al ver como el aura mágica de Relena se incrementaba poco a poco, hacía mucho tiempo que no la veía tan entusiasmada.
"oye Relena, ¿Qué te parece si tenemos uno de nuestro entrenamientos como en los viejos tiempos?" preguntó Hilde igualmente emocionada.
"me leíste el pensamiento" dijo Relena con una sonrisa desafiante.
"¡esta bien, entonces lucharemos dando lo mejor que tengamos!" exclamó Hilde dando un salto.
Cerca de ellas los chicos seguían concentrados en su entrenamiento sin prestar atención a lo que acontecía a su alrededor. Heero lanzó un eficaz golpe con su espada hacia Duo quien lo detuvo con su oz haciendo que el metal rechinara, Heero aprovechó el momento y le aventó una rápida patada que su compañero detuvo con el brazo libre, retiro la espada y giró para hacer un corte limpio, pero Duo saltó hacia atrás esquivándolo, fue cuando sintió una ráfaga de magia, se detuvo y buscó con la mirada la causa.
"¡válgame! nunca las había visto pelear con tanta energía ¿Dónde aprendieron esas técnicas de batalla?" exclamó Duo asombrado.
Un poco más allá, las chicas llevaban a cabo una serie de movimientos totalmente controlados, giraban suavemente y con cierta gracia aunque eso no le quitaba la fuerza del golpe y el poder de destrucción que causaban. Relena lanzó un hechizo de dagas haciendo que Hilde empezara a esquivarlas mientras se acercaba a ella con gran velocidad, sacó un pequeño cullillo de su bota, giró a la derecha y saltó sobre Relena quien detuvo su ataque invocando un escudo defensivo con una mano mientras que con la otra le lanzaba otro ataque de dagas, la chica de cabello violáceo saltó hacia atrás varias veces hasta detenerse en cuclillas deslizándose algunos metros levantando polvo del suelo.
"tienen un gran poder ¿no lo crees?" exclamó Duo colocándose al lado de Heero, este solo asintió distraídamente sin quitar la mirada de la pelea, especialmente de Relena.
Ambas se miraron fijamente mientras respiraban con dificultad, sonrieron al mismo antes de empezar a quitarse las pesadas cotas de malla metálicas, se estiraron relajando los músculos y luego se miraron desafiantes, se colocaron en posición de batalla y se concentraron en su oponente preparando sus sentidos, el calentamiento había terminado y ambas estaban al tanto de que era el momento del verdadero enfrenamiento. El primer movimiento lo hizo Hilde quien se abalanzó zigzagueando con unas cuantas dagas en sus manos, Relena conjuro una espada luminosa y se lanzó al ataque, esquivando las filosas dagas. Lanzó un certero golpe sobre su compañera quien lo esquivo con un poco de dificultad y luego lanzó repetidamente varios cortes rápidos, haciendo que Hilde se esforzara al máximo para esquivarlas. Cuando Relena lanzó otro ataque Hilde se agachó y giró en el suelo golpeando con la pierna extendida los pies de su amiga haciendo que perdiera el equilibrio, la chica de ojos celestes hizo desaparecer su espada para poder detener su caída, saltó hacia atrás dando vueltas un par de veces hasta quedar a unos metros de distancia, percatándose que Hilde había desaparecido, se levantó y se colocó en posición defensiva, cerró los ojos y se concentró en los elementos a su alrededor.
"parece que Lena tiene algunos problemas, no me sorprende, a ella no se le da mucho la batalla" comentó Duo mientras observaba a las chicas.
"puede ser.....pero te aseguro que no se dejara vencer tan fácilmente, ella es una persona con un espíritu muy fuerte" murmuró Heero seguro de sus palabras.
Cuando Relena abrió los ojos miró hacia su derecha y lanzó un hechizo de fuego que explotó con fuerza sobre el suelo, de entre el humo y el polvo Hilde apareció, lanzó un ataque de bolas de fuego sobre Relena, la cual empezó a correr esquivando los meteoritos, se cubrió con los brazos cuando uno explotó a poca distancia de ella lanzándola algunos metros hacia atrás, le levantó rápidamente para detener un golpe de Hilde. Comenzaron a pelear cuerpo a cuerpo, repartiéndose patadas y golpes con gran habilidad hasta que ambas quedaron de nuevo en poses de batalla mientras jadeaban cansadas.
"espero que estas preparada Lena, porque no tendré consideración contigo" dijo Hilde sonriendo mientras empezaba a hacer unos signos con sus manos.
"lo mismo digo" exclamó Relena también sonriendo haciendo los mismos signos con las manos.
Unas luces brillantes aparecieron y se comenzaron a tomar formas, las armas de las chicas se materializaron frente a ellas, quienes las sostuvieron firmemente.
"hacia mucho tiempo que no me sentía tan fuerte" comentó Relena mientras giraba su báculo en torno a ella.
"si, ya nos hacia falta este entrenamiento" dijo Hilde mientras se acomodaba las flechas en su espalda y apuntaba a su compañera con el arco "da lo mejor de ti"
Relena corrió hacia Hilde quien lanzó un par de flechas azuladas que la chica de ojos celestes desvió con su báculo, estas se estrellaron contra unos árboles congelándolos por completo. Relena blandió su báculo haciendo que una onda de viento lanzara a su amiga por los aires, esta giró en el aire y lanzó una flecha con un destello dorado que cortó el viento, esto sorprendió a Relena haciendo que bajara la guardia, momento que aprovechó Hilde para acercarse y golpearla en el pecho y luego lanzarla sobre su espalda haciendo que se deslizara varios metros por el suelo hasta detenerse. Hilde tensó su arco para lanzar otra de sus flechas mágicas cuando notó que el aura de su amiga se volvía mas fuerte, una espiral dorada comenzó a rodear a Relena haciendo que su cabello flotara levemente y cuando fijó sus ojos en Hilde esta frunció el ceño al notar ese brillo de determinación, lanzó la flecha con todas sus fuerzas pero se sorprendió al ver que era desviada con el simple poder mágico concentrado en su aura. La flecha pasó a escasos centímetros del rostro de Duo quien saltó a un lado espantado.
"¡Hilde, mira a donde disparas, casi quemas mi cabello!" exclamó Duo agitando su larga trenza en un puño.
"¡cállate idiota, no interrumpas nuestro entrenamiento!" vociferó Hilde levantando igualmente su puño, pero unos murmullos la sacaron de su discusión, miró a Relena quien estaba con las manos entrelazadas como si estuviera rezando mientras recitaba un hechizo en un lenguaje antiguo. Cuando Hilde lo reconoció el rostro se le tornó levemente azulado.
"¡¡RELENA ESPERA NO VAYAS A....!!"
Relena levantó ambas manos y lanzó un rayo de luz deslumbrante que levantó la tierra a su alrededor y de tanta magnitud que el bosque tembló cuando la explosión se hizo presente. Al disiparse el humo y el polvo se pudo distinguir una gran grieta que recorría unos cuantos kilómetros del bosque. Heero observó asombrado a Relena mientras ella bajaba su aura mágica y corría en dirección a Hilde. Él sabía que Relena poseía un gran potencial en la magia, pero nunca la creyó capaz de poder conjurar hechizos de tanto poder destructivo. Sonrió mientras enfundaba su espada. Realmente Relena resultaba todo un misterio para él.
"¡¡Hilde, ¿estas bien?!!" preguntó Relena roja de la vergüenza mientras sacaba a una aturdida Hilde de entre los escombros. "perdón....es que me deje llevar y.....no tengo palabras para decir lo avergonzada que estoy"
"si, estoy bien, es solo que nunca he podido contra tus hechizos de magia antigua son demasiado poderosos" exclamó Hilde sonriendo mientras sacaba su arco de entre los escombros.
"lo siento, no sé que me pasó" murmuró Relena apenada.
"¡a ver cuando nos dejan entrenar en paz! Todo lo que hacen es hacer escándalo ¡nunca he visto un entrenamiento mas ruidoso!" exclamó Duo blandiendo su oz furiosamente en dirección a Hilde.
"¡¡nosotras entrenamos a nuestra manera!!" exclamó Hilde también hecha una furia agitando un puñado de flechas.
"¿¡a eso le llamas entrenamiento!?"
"¡solamente estas celoso de mi inmenso poder!" exclamó Hilde adoptando una pose solemne.
"no tendrías oportunidad alguna en contra del grandioso Dios de la Muerte"
"¡no me vengas a decir que.....!" Hilde enmudeció al verlo más detalladamente "Duo.....tu cabello" trataba de articular tratando de no reírse.
"¿Qué tiene?" exclamó de mala gana, fue cuando notó un leve calor a sus espaldas "¡¡AAAAAHHH ME QUEEEEMOOO!!" Vociferó mientras corría desesperadamente en busca de alguna fuente de agua.
"¡no te muevas Duo, yo te ayudare!" dijo Relena nerviosamente mientras conjuraba una bola de agua de gran tamaño, rápidamente se acercó a él y se la hecho encima, la cual explotó empapándolo por completo. Duo se dejó caer en el suelo mientras que Relena sonreía satisfecha por su buena acción del día y Hilde rodaba por el suelo sin parar de reír.
El resto de la tarde había transcurrido muy lentamente, y después del pequeño incidente en los entrenamientos, todos habían optado por descansar en lo que quedaba del día. Habían decidido volver a montar la tienda para dormir una noche más en aquel lugar, y partir a primera hora de la mañana rumbo a Gadraus. En ese momento Heero limpiaba y afilaba su espada negra mientras pensaba distraídamente en lo ocurrido apenas unas horas atrás. Observó de reojo la sombra de un gran árbol en donde la figura de Relena estaba recostada descansando placidamente. Ella había demostrado que detrás de toda esa inocencia se escondía un poder incluso desconocido para él, pero que increíblemente no lo consideraba una amenaza. Realmente en esos momentos estaba más preocupado por la condición de ella, que por las posibilidades de que ese gran poder se volviera en su contra en un futuro, algo muy sorprendente en una persona como él. Dejó la espada a un lado y se levantó. Pudo ver como Hilde y Duo se las arreglaban con la cena y luego se dio la vuelta, realmente no le agradaba estar junto a esos dos cuando sus voces alcanzaban niveles tan altos que comenzaban a ahuyentar a las aves que estaban a su alrededor, algo que no tardaría en ocurrir al paso en que iban. Sus pasos se detuvieron frente al gran árbol donde Relena dormía profundamente. Estaba sentada con la espalda apoyada en el grueso tronco y sus brazos colgando a ambos lados de su cuerpo, la cabeza estaba ligeramente ladeada y sus cabellos dorados cubrían parte de su rostro. Toda aquella magia parecía haber desaparecido y ahora volvía a ser aquella imagen vulnerable. A pesar de que él conocía la verdadera fuerza y voluntad de Relena, no podía evitar preocuparse por ella, por lo que de forma casi mecánica se dirigió hacia Hilde y Duo, en busca de algo comestible que aumentaran sus fuerzas
"¡Duo, Baka, devuélveme eso ahora!" exclamó Hilde furiosa apuntando amenazadoramente a Duo.
"¡no, esta manzana es mía!" vociferó Duo protegiendo la fruta en un abrazo.
"¡ya te has comido todas las que habían!" exclamó mientras intentaba hacerse de la manzana.
"¡es que estaba guardando la mejor para final, y ahora tu me la quieres quitar, no es justo!"
Heero observaba la escena desde lejos, y silenciosamente se acercó a la fogata, tomó la cantidad que consideraba necesaria para la alimentación de Relena para luego volver nuevamente sobre sus pasos. Cuando pasó frente a Duo y Hilde, ya la lucha había alcanzado el nivel de manotazos furiosos, mientras la desdichada manzana rodaba por el suelo. Heero solo pudo suspirar mientras se alejaba de la lucha, en dirección a donde Relena descansaba, muy lejos de la conmoción para su satisfacción. Ya bajo el árbol, se dejó caer pesadamente al suelo y cuidadosamente colocó la comida a un lado, para luego zarandear suavemente a Relena quien despertó algo sobresaltada. Heero frunció ligeramente el ceño al notar cansancio en su mirada.
Cuando Relena despertó tardó unos segundos en caer en cuenta en donde se encontraban y no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su rostro al notar la presencia de Heero a su lado, algo que definitivamente no esperaba. Se rascó los ojos ajustando la visión al entorno y al mismo tiempo intentando impedir que su nerviosismo saliera a flote.
"creo que me quede dormida..." dijo Relena sonriendo para luego bostezar. Al notar la expresión en el rostro de Heero preguntó "¿sucede algo?"
Heero la observó fijamente, como intentando poder ver a través de sus ojos buscando una respuesta, pero al verse imposibilitado, emitió un leve gruñido de frustración y le tendió el plato que contenía la cena "ten, come" dijo simplemente. Relena observó la comida, que era de una gran variedad, y en cantidades generosas. Pensó que tal vez Heero le había ofrecido su propia ración, conocía perfectamente esa mirada y ese detalle era el que precisamente no le agradaba de todo el asunto. Cuando estuvo a punto de replicar, Heero le había puesto la comida en las manos "necesitas recuperar fuerzas" fue lo único que dijo para luego cruzarse de brazos. Al ver que no cabían más replicas, comenzó lentamente a comer, lanzándole a Heero miradas de soslayo. No podía evitar recordar una situación muy parecida a esta aquella noche en el campamento, y cuando la imagen de Heero con el pecho completamente descubierto vino a su cabeza, sus mejillas se tornaron de un rosa intenso. Este aspecto no pasó inadvertido por Heero el cual no pudo evitar sonreír. Relena le resultaba una persona realmente inocente en algunos aspectos. No pasó mucho tiempo para que terminara con la cena, a pesar de sentirse incomoda bajo la mirada de Heero, pero tenía que admitir que ahora se sentía mucho mejor. Se sorprendió al descubrir que el cansancio estaba aun presente y la necesidad de sueño junto con este, pero lo echó a un lado pensando que después de realizar algunas guardias podría volver a dormir un poco más antes de salir. Después de todo, sus compañeros también debían descansar un poco, y con el agradable pensamiento de unas cuantas horas de sueño se estiró y se dispuso a ponerse de pie cuando sintió que una mano le sujetaba la suya firmemente. Lo siguiente que sintió fue la mano de Heero que le sujetaba la cabeza y la apoyaba sobre su hombro.
"necesitas descansar un poco más" dijo sin mirarla a los ojos. Relena no podía incorporarse debido a que Heero la tenía sujeta fuertemente, por lo que a la final desistió en sus intentos. Realmente le resultaba muy reconfortante el sentir el calor de su cuerpo y las respiraciones acompasadas con sus latidos del corazón, al mismo tiempo que su esencia le llenaba todos los sentidos, que lentamente iba perdiendo mientras caía en la oscura inconsciencia del sueño....
Relena abrió los ojos perezosamente, mientras observaba las hojas del árbol bajo del cual se encontraba. Era una cálida mañana y en el ambiente flotaba un fresco aroma a jazmín, lentamente se levantó y estiró su cuerpo. Por un breve momento pensó que había dormido mas de la cuenta, cuando se percató del radical cambio en el ambiente. A su alrededor se extendía un colorido y bello jardín, lleno de diversas flores, que por una extraña razón le resultaba terriblemente familiar. Y aunque una parte de su cerebro no quería aceptarlo, no cabía duda que se encontraba en el jardín del palacio del reino de la luz.
Estaba a punto de entrar en pánico cuando reconoció la voz de su amiga Hilde que se acercaba corriendo.
"¡Relena al fin despiertas!" exclamó ella mientras recuperaba el aliento.
"¡Hilde! ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Dónde esta Heero? ¿Qué ha pasado?" preguntó Relena rápidamente agitando los hombros de su amiga. Hilde la observó perpleja, pero luego soltó una pequeña risita.
"cálmate Lena, creo que esos libros de guerreros legendarios han comenzado a afectarte la cabeza ¿Por qué no descansas un poco?" propuso Hilde mientras negaba con la cabeza.
"¡pero si hace un segundo estábamos descansando en el campamento! ¡Yo estaba sentada bajo ese mismo árbol cuando Heero me llevó la cena!" le respondió ella para luego señalar hacia la dirección del susodicho árbol. Parpadeo confundida al encontrarse frente a frente a un monumental arbusto de rosas, en donde revoloteaban unas cuantas mariposas. Hilde suspiró exasperada.
"Realmente necesitas un buen descanso, vamos a cabalgar un rato con Quatre, eso siempre te relaja, nos esta esperando en los establos ahora mismo" dijo Hilde mientras le daba unos empujoncitos en dirección a las caballerizas reales.
"¿¡Quatre!? ¿Esta aquí?" preguntó Relena con renovada fe encarando nuevamente a su amiga, quien la miró extrañada.
"claro que esta aquí ¿Dónde más debería estar?" preguntó extrañada mientras la jalaba hacia los establos.
Relena pensó un instante en la situación en que se encontraba ¿es que acaso todo había sido un sueño? ¿Todo lo que hablaba la profecía, su viaje,....Heero...todo eso había sido un sueño causado por un simple cuento de caballeros? No podía ser cierto, simplemente no podía ser, y temía encontrar la respuesta por si misma.
Repentinamente salió a la carrera rumbo a los establos, con Hilde a sus espaldas. Cuando entró a la caballeriza, lo primero que vio fue su primo cepillando cuidadosamente la crin de un gran caballo blanco con manchas color café. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Quatre, o por lo menos eso creía ella. De todas maneras, no pudo evitar que las emociones se hicieran presentes y se esforzó por contener las lágrimas de felicidad.
Quatre volteó la mirada, la cual chocó con la de ella e instantáneamente sonrió con aquella misma sonrisa que Relena tanto recordaba.
"veo que ya estas despierta, espero que estés de ánimos para un paseo a caballo" dijo observándola fijamente con aquellos ojos turquesas llenos de bondad.
"creo que despertó algo alterada, debe de haber tenido pesadillas" comentó Hilde entrando al establo.
Relena se acercó lentamente hacia Quatre, quien no apartó ni por un segundo la mirada, por lo que muy en el fondo guardaba la esperanza de que entendiera lo que pasaba. Las palabras tardaron unos segundos en salir de su boca.
"¿Qué ha pasado querido primo? ¿Qué ha pasado con el reino de la oscuridad? ¿¡Es que acaso la guerra ha acabado!?"
La seriedad en la mirada de Relena sorprendió a Quatre quien solo se limitó a sonreír. De cierta forma le comprendía.
"la oscuridad nos sigue a todas partes, solo tienes que abrir realmente los ojos para percatarte de ella"
Relena lo miró confusa por la respuesta, para luego observar a Hilde quien estaba igualmente desconcertada. Sabía que ninguno de los dos entendía su situación y ya no sabía a quien recurrir. Pero una persona vino a sus recuerdos, así que rápidamente se dio la vuelta y salió corriendo rumbo al castillo.
Atravesó los jardines sin mirar a los criados que levantaban la vista de sus quehaceres para mirarla con extrañeza, subió las interminables escalones de mármol blanco hasta llegar a las grandes puertas de madera talladas, se extraño al no encontrar a los guardias que abrían las puertas, así que con mucho esfuerzo logro abrirse paso entre ellas. Adentro, el lugar lucía algo distinto a como lo recordaba, pero no le prestó mucha importancia a ese asunto, primero tenía que encontrar a su hermano.
Recorrió los pasillos con paso rápido, y el silencio que reinaba la hacía estremecerse, comúnmente el palacio siempre estaba lleno de personas y eso le daba el ambiente agradable que le faltaba en esos momentos. Se podría escuchar hasta el más mínimo ruido al otro lado del castillo, y sus pasos resonaban en las habitaciones vacías. Cuando comenzó a sentirse nuevamente desesperada inicio nuevamente la carrera, buscando en cada uno de los rincones a cualquier sirviente, cualquier ser vivo, y cuando intentó volver sobre sus pasos, se dio cuenta de que ya no recordaba el camino de regreso. Estaba sola en ese lugar, al que llamaba hogar y que ahora le influía un gran miedo.
Respiró hondo e intentó calmarse y cuando había dado unos pocos pasos unas voces se escucharon ahogadas provenientes de alguna de las habitaciones al final del pasillo. Cautelosamente se acercó a la puerta a través de la cual se veía el resplandor anaranjado de una chimenea encendida. El murmullo de las voces era cada vez más fuerte, y cuando puso la mano sobre el pomo de la puerta pudo distinguir el par de voces que parecían discutir acaloradamente.
Abrió la puerta y se encontró con algo inesperado.
"¡jaque mate!" exclamó Noin victoriosa mientras hacia la ultima jugada.
"¿¡que!? ¡No es justo, yo no vi esa jugada!" dijo Zechc a gritos clavando el puño en la pequeña mesita, haciendo que las piezas saltaran en todas las direcciones.
"por eso te digo que no eres buen estratega querido, siempre pierdes la paciencia al ultimo momento, deberías dedicarte mejor a la cocina" dijo la reina con una pequeña risita mientras a Zechc se le subían los colores.
"¡te reto a otra partida! Esta vez no te daré ninguna oportunidad" dijo él mientras recogía frenéticamente todas las piezas regadas.
Relena observaba silenciosamente la escena desde la puerta, ellos parecían no haber cambiado en nada, junto a ellos todo parecía estar normal. Pero la actitud tan despreocupada era lo que la perturbaba ¿no tendrían que estar preparando el ejercito para defender el reino del ataque de la oscuridad?
El ruido de la puerta al cerrarse dio por terminada la discusión de la joven pareja, quienes la observaron sonrientes.
"creía que irías a cabalgar con Quatre y mi pequeña hermana" dijo Noin son dejar de sonreír amablemente.
"deberías salir a tomar un poco de aire fresco, te caerá bien Relena" comentó Zechc volviendo su atención a las piezas.
Milliardo era lo único que le quedaba a Relena en ese desolado castillo. Era la única persona que comprendería la gravedad de la situación, y tenia que hacerle caer en cuenta.
"¿Qué estas haciendo Hermano?" preguntó Relena con un tono seco, extraño en ella.
"¿Qué no es obvio? Estoy jugando ajedrez con Noin" contestó con cierto desdén "tengo que demostrar que las habilidades en estrategias de batallas que heredé de mis ancestros son algo a lo que hay que temer"
Relena no pudo contener por más tiempo la impotencia que sentía.
"¿¡es que no te das cuenta de lo que esta pasando!? ¡Toda la armada del reino de la oscuridad esta cada vez mas cerca!" vociferó ella acercándose a Zechc.
"¿reino de la oscuridad? ¿De que estas hablando Relena? No hemos estado en guerra con ese reino durante siglos"
"pues ahora la frágil paz se ha roto, y la gran batalla se acerca, sino haces algo ahora nos van a......" Relena detuvo la discusión cuando una extraña sombra pasó por la puerta al otro extremo de la habitación. Si no se equivocaba era la sombra de una persona, y por alguna razón sentía la nesecidad de saber quien era.
"Relena......" comenzó a decir Noin pero la princesa ya se dirigía a toda prisa hacia la puerta.
Tenía que encontrar al extraño sujeto. Cuando entró a la siguiente habitación se topó con una estancia sumida en penumbras, lo cual le resultaba sumamente extraño ya que el castillo se caracterizaba por poseer una gran cantidad de ventanales por donde la luz entraba a raudales, y aun de noche las habitaciones parecían tener un brillo propio que hacia que el palacio se vislumbrara a kilómetros de distancia. Dio unos cuantos pasos inseguros y el ruido de la puerta la cerrarse la hizo sobresaltar de sobremanera, y al volver la mirada al frente vio a la extraña figura. Ya no le cabía duda de que era humano, podía ver el brillo de sus ojos aun cuando este se encontrara hasta el otro extremo de la sala. Su rostro estaba oculto bajo la capucha de su capa negra, por lo que le resultaba imposible detallar el contorno de su cara.
La figura se dio la vuelta para salir por una puerta y cuando lo hizo las pocas velas que estaban encendidas terminaron por apagarse, quedando la habitación completamente a oscuras y un frío que llegaba hasta el alma misma se apoderó del lugar. Relena se abrazó a si misma intentando detener el estremecimiento que le recorría por el cuerpo, y se percató que ella parecía emanar luz, algo que de alguna manera le daba valor para no sucumbir ante esa oscuridad. Sin prestar atención a su alrededor siguió andando hacia donde había visto por ultima vez al sujeto encapuchado, y de repente su mano se topó con una superficie dura, era una puerta. Al abrirla pudo distinguir unas escaleras de piedras que subían en espiral hacia una de las altas torres del castillo, vio como la figura comenzaba a ascender por ella con paso lento, y sin saber porque comenzó a seguirla, había algo en ella que la atraía. El lugar brillaba con un antinatural brillo azulado y aunque no sabia su procedencia no dejaba de subir ya que con cada paso que daba se acercaba cada vez más al sujeto.
Pasó cierto tiempo, indefinido para ella, cuando pudo distinguir una vieja puerta de madera cuyo pomo estaba oxidado y desgastado. La abrió con cautela produciendo un agudo chirrido y dio un paso adentro donde la sorprendió un viento tan fuerte que amenazaba con arrastrarla al vacío. En el cielo nocturno no se divisaba ninguna estrella, la única luz provenía de la pálida luna llena que resultaba una imagen casi fantasmal. Se aferró con fuerza al marco de la puerta y se tapó los ojos intentando evitar que el viento incidiera directamente sobre su rostro, y a unos pocos metros pudo distinguirlo. Parecía que la fuerte tempestad no le causaba el menor efecto, lo único que se movía con furia al compás del viento era su capa negra, que se ceñía a su cuerpo delatando su figura varonil. Llevaba una pesada armadura que destellaba con la luz de la luna, y debajo de la capucha se podía vislumbrar unos cabellos oscuros que ocultaban su mirada, por lo que decidió acercarse un poco más.
Reuniendo toda su coraje se soltó de la puerta y comenzó a caminar cautelosamente hacia el hombre, intentado soportar la fuerte ventisca. El miedo que había sentido hacia unos instantes había desaparecido, siendo reemplazado por la curiosidad de saber la identidad del sujeto encapuchado. No sabía por que, pero talvez, dentro de si misma, albergaba la esperanza de que él fuera la clave para saber que estaba sucediendo en esos momentos. Cuando estaba a pocos metros de distancia de él se detuvo sin saber como proceder, esperando a que él diera el primer paso. Y como respondiendo a sus deseos, el hombre levantó la cabeza, encarando el viento, el cual realizó el trabajo de despojarlo de la capucha. Relena sintió como si el tiempo se detuviera a su alrededor, ya no sentía ese deseo de saber las repuestas de lo que ocurría, ni ese frío espectral que le congelaba el espíritu, ni tampoco la salvaje tempestad que la azotaba, simplemente había dejado de pensar, cuando la figura de Heero le devolvió la mirada.
Él solo se limitó a observarla fijamente como siempre lo hacia, pero esta vez algo en su mirada había cambiado. Sus ojos, que siempre poseían un aire misterioso, que ocultaban las emociones de su dueño, ahora reflejaban un mar de tormentas y confusión. Ahora en ellos se podía vislumbrar claramente un profundo sufrimiento, un dolor que nunca había experimentado y que iba mezclado con incertidumbre y desesperación a la vez. Esos ojos cobaltos que siempre se mostraban apacibles eran ahora una tormenta implacable. No lo comprendía totalmente, pero sentía la necesidad de ayudarlo, no importaba si no era el verdadero Heero, tenía que ayudarlo a calmar su sufrimiento.
"¿Heero, eres tu? Dime que ha pasado ¿Por qué estamos aquí?" preguntó acercándose torpemente hacia él, quien ni siquiera se inmutó. Ella intentaba que al menos le dijera alguna palabra pero él se limitaba a observarla como si en su interior se librara una batalla que la excluyera a ella completamente "respóndeme Heero ¿Qué te sucede?" preguntó con mas insistencia que antes, pero él parecía que ni siquiera la escuchara. Al ver que sus intentos eran inútiles lo sujetó por la muñeca intentando llamar su atención. Se sobresaltó de sobremanera ante la inesperada reacción.
"¡no me toques!" gritó Heero apartando su brazo del contacto de Relena "¡no te me acerques!"
Heero parecía muy alterado con la simple presencia de ella, por lo que Relena acentuó su preocupación.
"Heero, yo solo.....¿de verdad te encuentras bien? Será mejor que salgamos de este lugar y busquemos a los otros"
"¡¡NO!! No puedo, me persiguen...están a mi alrededor" exclamó mientras lanzaba miradas nerviosas a su alrededor y hacia movimientos bruscos como si intentara apartar el aire.
"no hay nadie ......ven Heero, vamonos de aquí" musitó Relena suavemente acercándose mas a él, pero Heero se apartó negando con la cabeza.
"¡no te me acerques! ¿Qué no vez que todos que quieren llevar con ellos?" exclamó para luego mostrarle las manos que temblaban incontrolablemente "¡mira! Mis manos están manchadas con su sangre ¡por eso me quieren! Yo los mate a todos......y ahora la oscuridad me consume el alma" musito débilmente mientras se pasaba las manos frenéticamente por los cabellos y cerraba los ojos fuertemente.
Relena no sabia que hacer, Heero estaba desesperado, luchando consigo mismo y ella no podía ayudarlo de ninguna manera. Lo único que sabía era que no podía dejarlo allí solo, en medio de ese frío viento, en medio de una tormenta que solo se comparaba a la que se estaba desatando dentro de su ser. Se acercó un poco más a él y fue cuando pudo notar como gruesas lágrimas resbalaban silenciosas por su rostro. Eran lágrimas no solo de sufrimiento sino también de impotencia, ya que él no podía escapar de aquella interminable oscuridad.
"mi destino, al igual que el de todos mis ancestros esta decidido" dijo Heero apretando los puños "no lo puedo cambiar" susurró dándole la espalda.
Relena lo observo con intensa tristeza. Tímidamente lo rodeo con sus brazos, apoyando el rostro en su espalda, sintiendo el frío metal de su armadura.
"ten siempre presente que yo estaré a tu lado" murmuró ella suavemente, inmediatamente los músculos de Heero se tensaron.
"lo único que deseo es terminar con esto...." Dijo Heero cerrando los ojos. Relena podía sentir que su cuerpo temblaba descontroladamente, por lo que lo estrechó aun más, sintiendo las fuertes ráfagas que intentaban separarla de él.
"la luz siempre estará de tu lado, de eso puedes estar seguro" murmuró ella haciendo que la calida luz de su cuerpo los rodeara a ambos. Heero abrió los ojos sorprendido, y se volteó para mirarla, su rostro reflejaba tristeza.
"tu no me entiendes......la luz no esta en mi ¡yo nací para vivir por siempre en las tinieblas y ni siquiera tu puedes cambiarlo!"
Relena lo observó impotente. No parecía el mismo Heero que conocía, pero a la vez lo que él decía parecía tener mucho sentido y significado en sus palabras. Su mirada se posó un instante en sus espaldas y vio con horror como el suelo era consumido por un vacío oscuro que se tragaba todo a su paso. Volvió su mirada nerviosa hacia Heero y para su sorpresa él se limito a devolverle la mirada y sonreír.
"este es mi destino...." Le susurró al oído antes de caminar lentamente hacia atrás sonriendo con los brazos extendidos.
"¡¡espera Heero, no lo hagas.......yo.....no....Heero!!" gritaba Relena angustiada tratando de alcanzarlo pero la fuerte ventisca se lo impedía. Observó impotente como Heero le regalaba otra de sus sonrisas y se dejaba caer en el vacío infinito.
En ese corto momento, ya nada le importaba a Relena, ni su reino, ni la profecía, solo Heero, solo estar de nuevo a su lado. El gran agujero dejó de crecer y la tormenta amainó de repente haciendo que relena cayera de rodillas al suelo. Se acercó hasta el borde y contempló la oscuridad. Todo había sucedido tan rápido y a la vez le había parecido la historia de toda una vida, a la cual sentía que estaba íntimamente ligada. Recordó la expresión de Heero antes de lanzarse a la oscuridad, era de calma, como si ya estuviera resignado y su alma al fin estuviera en paz al entregarse a las tinieblas. Se levantó torpemente pensando que sus piernas le fallarían en cualquier momento, se secó las lágrimas que había escapado irremediablemente de sus ojos y levantó la mirada sonriendo con determinación, ya que sabía que era ella quien calmaría esa tormenta. Cerro los ojos y sin dudarlo se lanzó dentro de la oscuridad la cual atravesaba rápidamente, cuando abrió los ojos se encontró frente al rostro de Heero que la observaba desconcertado.
"te dije que siempre estaría a tu lado ¿no es así?" murmuró sonriendo mientras abrazaba el cuerpo de Heero mientras ambos atravesaban la densa oscuridad como un pequeño rayo de luz.
"¿te encuentras bien?"
Escuchó que decía una voz conocida. Abrió los ojos y se encontró con la misma mirada desconcertada azul zafiro.
"Heero...." Musito parpadeando un par de veces. Él la observó detenidamente un instante para luego cruzarse de brazos sin quitarle la mirada de encima.
"debió de ser una pesadilla, te estabas removiendo en sueños, creí conveniente despertar...." Heero no pudo terminar la oración debido a que Relena lo rodeó con los brazos.
"muchas gracias, Heero" murmuró ella sonriendo. Realmente estaba agradecida de que todo hubiese sido un sueño.
Heero se quedó sin palabras, realmente se veía muy afectado al estar tan cerca de ella pero salió de sus pensamientos al notar las lágrimas en los ojos de Relena. Una de las cosas que más detestaba era verla llorar, por lo que, algo vacilante, la rodeo también entre sus brazos en un intento de reconfortarla. Pensó un instante en ese sueño, debió de ser algo realmente importante para que ella estuviera tan perturbada, Relena solía tener una especie de sueños proféticos que de cierta forma le revelaban el futuro, como aquel sueño en que le mostraba la guerra que se avecinaba. Frunció el ceño separándose un poco de ella para mirarla a los ojos.
"¿te encuentras bien?" preguntó y ella lo observó desconcertada. Se separó un poco secándose las lágrimas con el dorso de la mano.
"si... si, estoy bien Heero" musitó ella distraídamente con una sonrisa trémula. A pesar de que Heero la observaba fijamente a los ojos, ella intentaba evitar por todos los medios el contacto de sus miradas.
"¿Qué sucedió Relena?" preguntó Heero y por un momento dudó en seguir preguntando, pero necesitaba saber que había en ese sueño y porque se veía tan afectada. Cuando volvió a hablar lo hizo con voz inexpresiva "tiene que ver con la profecía..."
Relena lo observó absorta en sus pensamientos. Todas esas imágenes del sueño daban vueltas en su cabeza todavía, muchas sin significado lógico y otras que representaban tantas cosas. Observó a Heero de reojo, y pensó en todas aquellas palabras. Realmente necesitaba pensar en ello con más calma.
"creo que iré al río a lavarme la cara" dijo mientras se ponía de pie cuidadosamente. Mientras Relena se alejaba a la rivera, Heero no pudo evitar sentir un desasosiego que le resultó extraño.
Relena dirigió una última mirada a su reflejo sobre las aguas cristalinas, recordó el extraño sueño que había tenido y sonrió, nunca permitiría que Heero se sintiera solo de nuevo, estaría a su lado siempre para sostenerlo cuando cayera sobre el abismo, y se prometió que seria ella quien al fin detuviera esas tormentas que atormentaban su alma. Se sonrojo recordando los fuertes y calidos brazos de Heero tratando de reconfortarla y como pudo sentir su respiración tranquila en su oído, era un misterio para ella, pero estaba dispuesta a descubrirlo.
De reojo pudo notar una extraña ondulación en las aguas pacificas y antes siquiera de poder moverse, o de crear algún hechizo, una gran serpiente negra como la noche emergió de las aguas y tan rápida como un rayo clavó sus afilados colmillos en la tierna piel de la princesa. Ella reaccionó enseguida y saltó hacia atrás alejándose del peligro, invocó su báculo con una mano mientras verificaba su otra mano herida, el miedo comenzó a apoderarse de sus celestes ojos al comprender que había sido envenenada, podía morir en cuestión de segundos, se reprimió mentalmente recordando las enseñanzas de su maestro cuando le decía que nunca bajara la guardia, pero ya estaba hecho, había fallado en su misión, le había fallado a su reino y mas que todo a su hermano, quien estaba arriesgando su vida por ella en esos momentos.
Una extraña calidez comenzó a extenderse por todo su cuerpo, sintió como la tierra bajo sus pies empezaba a moverse como si estuviera parada sobre el agua, el paisaje comenzaba a cambiar mientras algunos árboles cambiaban del más vivo rosa hasta un azul rey, vio como un extraño pájaro de dos cabezas volaba sobre su cabeza gritándole cosas que no lograba entender, se derrumbó cuando sintió que unos fuertes brazos de hierro la aferraban de la cintura y al levantar la vista cansada notó unos fríos ojos azules que en esos momentos, debido al envenenamiento, cambiaban a un color rojo como la sangre.....pero ¿era a causa del veneno...o? en ese momento todo se volvió negro y antes de caer en la inconciencia se aferró con fuerza al cuello del hombre.
"Heero..." susurró tranquila, él siempre estaba a su lado en los momentos más precisos, su sola presencia la hacia sentir segura y le daba esperanzas de que todo saldría bien.
Heero se levantó y se acercó a la fogata para calentarse, se sentó frente al fuego mientras un extraño presentimiento de alerta no lo dejaba tranquilo, había aprendido a hacerle caso a sus sentidos y ese estremecimiento que le recorría la piel no era la excepción, miró de reojo como Duo dormía recostado contra la gran raíz de un árbol mientras sus sonoros ronquidos perturbaban la tranquilidad de la noche, Hilde estaba a su lado durmiendo hecha un ovillo entre algunas mantas, parecía que para ellos la idea de una guerra inminente no les impedía caer en un profundo sueño, suspiró e hizo una mueca de incomodidad cuando un estremecimiento recorrió su espina, miró de reojo el camino que conducía a la rivera, Relena ya debería de haber vuelto hacia ya tiempo.
Frunció el ceño y se levantó, con paso apresurado se dirigió hacia el río, no sabia por que debía de apurarse pero algo en su interior le decía a gritos que se apresurara, por lo cual comenzó a correr con la espada ya en su mano derecha. Cuando llegó a la quebrada, divisó la silueta femenina de la rubia, se tranquilizó un poco al notar que solo estaba arrodillada mirando hacia el bosque, pero un momento después notó como una sombra amenazadora se acercaba a ella, segundos después Relena se levantó del suelo invocando su báculo, Heero se apresuró a acercarse a ella cuando ella se desplomaba.
"Relena" dijo mientras la zarandeaban levemente, ella abrió los ojos perezosamente y se lanzó al cuello de Heero donde cayó inconciente.
Miró hacia el río hacia serpiente negrusca, la reconoció de inmediato y de nuevo sintió esa sed de matar que le recorría la sangre como agua hirviendo, esa maldita perra, esa bruja espía de Trieze, ojos de gato había mandado a su condenada lombriz a lastimar Relena.
De nuevo sus ojos se llenaron de esa crueldad llena de odio, mientras el aura de maldad lo rodeaba, apretó el inerte cuerpo de ella contra él y levanto una mano apuntado a la bestia con intenciones de mandarla al mismísimo infierno. Pero antes de que lograra lanzar su hechizo, la gran serpiente desapareció en una nube de humo llenando todo con olor a azufre.
Filia: aquí tienen otro mas
Mizao: nos tardamos pero como les dijimos en el otro cap, lo vamos a terminar téngalo por seguro.
L.G: y para los fans de Trowa, prepárense que en el siguiente cap aparecerá en toda su gloria y esplendor -
Filia: dejen reviews porfa, que nos emocionamos bastante cuando nos escriben!
Mizao: gracias a todos por su paciencia y de nuevo gracias por sus comentarios
L.G: ya el fic comenzara a ponerse muy bueno, se los aseguro, sobre todo el las partes románticas jujujujuju ¬
Filia: reviews onegai!!!
Mizao, Filia y L.G: ¡¡felices vagaciones!!
.........: 3 ....... n.n
