Capitulo 2.- Ácido recuerdo
Los árboles se movían con el suave viento de la mañana, hacía un buen día, y la mayoría de la gente de la posada estaba despierta.
Había muchas muchachas trabajando, unas preparaban el desayuno, otras limpiaban la habitaciones y las demás se dedicaban a servir y a atender a los hombres que allí residían.
Mientras que en la cocina, estaba Kaoru, hablando con la encargada de la posada
-Tendrás que trabajar en lago si quieres quedarte aquí.
-Si, señora Dina
Ya hacía rato que Kaoru había despertado, Kenshin aun estaba dormido, así que no hizo mucho ruido mientras ella se levantaba, ya no se sentía con fiebre, había amanecido mucho mejor.
-Bueno, entonces puedes empezar por ayudar a servir el desayuno, estas muchachas se entretienen mucho con los huéspedes.
Unas cuantas chicas, que estaban en la cocina, junto con Kaoru y la encargada, soltaron unas leves risitas, mientras que Dina solo las miraba con algo de reproche
-Bien, empezare cuanto antes.
Kenshin al fin despertó, la luz del sol brillaba tenue, pero fue suficiente para sacarlo de su sueño, y vio que el futon ya estaba recogido y en su lugar.
Algo hizo sentir un poco incomodo a Kenshin ¿dónde estaba la chica? Sin mas se levanto, acomodo su espada en su cintura y se dirigió a la puerta, noto que había mas murmullos que de costumbre, tal vez habían preparado un muy buen desayuno, o había noticias importantes de algo. Bajo las escaleras y se dirigió a donde todos estaban desayunando.
-Has traído una bonita muchacha, Himura.
Kenshin se dirigió a su lugar sin hacer caso de las palabras de uno de los hombres del grupo, pero gracias a eso sabía por que había tantos murmullos, una bonita chica: Kaoru, y no supo por que, pero se tranquilizo al verla, la verdad es que pensó que tal vez ya se había marchado, pero se encontraba trabajando, al igual que otras muchachas.
-Su desayuno...- Kaoru titubeo en decir su nombre, no sabía si quería que lo llamara por su nombre en frente de todos. -...Kenshin.-
-Gracias-
Una simple frase, no tenía nada mas que decirle, ya tendría oportunidad de hablar con ella. La mañana paso tranquila, Kaoru hacía caso a las labores que Dina le mandaba, lo hacía con mucha eficiencia, y Dina pudo notar que era algo diferente a las demás, era seria y obedecía con rapidez, no se quejaba de nada.
-Es una niña muy buena...- Pensó Dina, mientras la veía trabajar en un arreglo de flores.
Así se paso el día, todos los habitantes de la posada pensaban que esa chica en particular era toda una incógnita, no sabían de donde venia ni quien era, si tenia familiares o no, pero esas preguntas pronto Kenshin se encargaría de que tuvieran una respuesta.
-Ya es tarde, Kaoru, puedes ir a descansar si quieres.
Kaoru hizo una leve inclinación de cabeza a Dina, después subió las escaleras para dirigirse al cuarto de ese joven que le había dado hospedaje.
-Te estaba esperando –
Kenshin estaba sentado junto a la puerta corrediza, la cual estaba abierta y dejaba ver una bonita luna, brillante, acompañada por radiantes estrellas.
-Lo siento, no he podido llegar mas temprano, le he estado ayudando a la señora Dina.
Inclino la cabeza a manera de disculpa, después dio unos pasos hacia adentro de la habitación, notando que el Futon ya estaba extendido en su lugar, en el mismo lugar que durmió la noche anterior.
-No es necesario que te disculpes, te he visto trabajar, eso esta bien, pero no te preocupes, mañana te llevare a tu casa, con tu familia – dirigió su mirada a Kaoru. –Puedes dormir si lo deseas, ya he destendido el futon-
Ella se acerco lentamente sin pronunciar palabra, al llegar se arrodillo en el futon, lo suficientemente cerca de él como para admirar la noche.
-Yo no tengo familia...-
Kaoru observaba las brillantes estrellas, la luna brillaba intensa, pero noto que nubes se acercaban de nuevo, era época de lluvia, así que probablemente llovería esa noche, lo que era una lastima, pensó Kaoru, pues en realidad el cielo se veía muy bonito.
-¿Qué? ¿no tienes?- Kenshin dirigió su atención a ella. -¿Cómo es que te encontrabas en ese lugar? ¿acaso ibas con esas personas?.
Las preguntas eran demasiadas, y el quería respuestas, tal vez podría ser una espía de algún grupo que estuviera en contra de ellos, y no por que tuviera una cara bonita la perdonaría, o tal vez solo era una chica mas a la que venderían por ahí, no lo sabía, y por lo tanto no dormiría esa noche sin recibir una respuesta.
-Así es, Kenshin, no tengo familia.- Ella volteo su rostro, lo miro frente a ella, se asusto un poco, después de todo no lo conocía bien, aun no sabia sus intenciones, aunque había sido amable con ella, y ni siquiera la conocía. –Me encontraba con esas personas por que no tenía a donde ir, y me ofrecí a ayudarles...- Se detuvo, no podía seguir, tal vez después de lo que dijo el la mataría.
-Dime la verdad, esos hombres no tendrían por ayudante a una chica como tu ¿acaso te da vergüenza decir que te iban a vender como ramera a algún hombre rico?- la miro con el seño fruncido y con algo de coraje, ya que el buscaba verdades no una mentira que nadie le creería.
Kaoru aparto la vista hacía un lado, puso las manos sobre sus rodillas y apretó su kimono lila, la verdad es que si le daba vergüenza decirlo, y el solo hecho de recordarlo no le gustaba.
-Que cruel es conmigo al decirme eso... claro que me da vergüenza- su fleco cubrió sus ojos, pero aun así se dejaron ver algunas lagrimas. –L-lo siento... es que, yo vivía con mi familia en un poblado no muy lejos de aquí, mi padre era un samurai ya retirado, por su edad, pero en su época fue muy bueno y era una persona muy noble y de confianza...- sollozó un poco al recordar.
-¿Así que si tenias una familia?- Kenshin relajo un poco su mirada.
-Tenía... mi madre era una buena mujer, amaba mucho a mi padre, era muy servicial y era una excelente madre; tenía dos hermanos, Kasumi de 13 años y Enishi de 10 años- Apretó aun mas su kimono
Kaoru no quería recordar, pero tal vez contar todo lo que había vivido le serviría para desahogarse, así que prosiguió.
-Hace un mes, mas o menos, esos hombres llegaron a mi casa, fueron muy crueles, mataron a las personas que nos ayudaban en nuestro hogar, solo nos dejaron vivos a nosotros, hicieron que abandonáramos nuestro hogar y después... lo quemaron- Nuevas lagrimas rodaron por sus mejillas, de solo recordarlo la herida que creía casi cerrada, se abrió de nuevo.
-¿Se estaban vengando de tu familia?- El pelirrojo miro algo dolido a la chica.
Ella movió la cabeza en negativamente.
-Estaban atacando el poblado donde vivíamos, a algunas personas las quemaron dentro de sus hogares, incluyendo a bebes, niños, mujeres, todo frente a ellos...- su tono de voz era débil y tembloroso. –llevaban a mucha gente con ellos, pero poco a poco se fueron deshaciendo de ella, a los mas viejos los fueron matando por que ya no tenían fuerzas para seguir, mi padre era fuerte y soporto todo el recorrido, hasta que llegamos a donde era su escondite, tardamos una semana en llegar, los hombres se sorprendieron de la fortaleza de mi padre, por eso fue que no le mataron en esa ocasión. Nos encerraron en una especie de cárcel húmeda y fría, apenas nos daban para comer, yo daba mi ración a Enishi, para que se mantuviera fuerte y no enfermara, pasamos ahí dos semanas , después nos sacaron a todos, el líder de esa gente,- enfatizo con rabia. –le propuso a mi padre que se uniera a ellos, pensaron que para su edad era fuerte, a parte de que sabia utilizar muy bien la katana, en ese momento el nos miro, le sonrió a mi madre y después nos miro a cada uno de nosotros, mi madre no pudo mas que llorar, el se negó, dijo que preferiría morir antes de unírseles y así fue, en ese mismo instante lo decapitaron, le cortaron la cabeza frente a nosotros...- Se detuvo.
Kaoru puso sus manos sobre sus ojos, no podía soportar mas, dejo que su llanto se escuchara, y mas que un llanto, se escuchaba un dolor, un dolor que no podía esconder ya mas.
Kenshin la observaba, en su mirada se veía ternura y lastima, en verdad lamentaba lo que le había pasado, pero necesitaba que terminara de contar lo que ya había empezado.
-Prosigue por favor...- Pidió Kenshin, podía parecer cruel que le dijera que continuara, pero tenía que saber.
-Después de lo que le hicieron a mi padre, mi madre callo al piso destrozada, Kasumi callo junto a ella abrazándola, Enichi solo podía derramar lagrimas en silencio abrazado a mi... al vernos, se rieron de nosotros, como si fuera algo gracioso lo que habían hecho. Mandaron matar a toda la gente que quedaba, dijeron que eran inútiles y que ya no la necesitaban, ni siquiera se por que nos torturaron esas tres semanas, si al final los mataron a todos, menos a mis hermanos a mi madre y a mi, por que dijeron que por culpa de mi padre, nos darían un trato especial. El líder les ordeno que se llevaran a Enichi, que era un niño al que podían entrenar para ser parte de ellos, mis esfuerzos por retenerlo a mi lado fueron en vano, basto con un golpe para tirarme al piso...- Inconscientemente puso una de sus manos sobre su mejilla izquierda. – Dijeron que yo tenia un carácter fuerte, y que era valiente al enfrentarme a ellos para rescatar a Enishi, ya que mi madre y mi hermana estaban en el piso aterradas por ver a mi padre y por escuchar gritar a Enishi. Yo me levante de nuevo para ir tras los hombres que se llevaban a Enishi, pero me sujetaron dos hombres y me impidieron ir tras él, yo solo escuchaba los ruegos de mi hermano que me decían: "¡Hermana, ven por mi, hermana, ayúdame, ayúdame, hermana!", pero... pero no pude hacer nada. Después separaron a mi madre y a mi hermana, ordenaron que a mi me encerraran de nuevo en esa cárcel húmeda, había muchas aberturas entre las tablas así fue como pude ver lo que pasaba con mi madre y mi hermana... ellos... ellos las forzaron y... yo no pude hacer nada, grite y golpee la puerta tan fuerte como pude, y no pude... ellos... mi madre y mi hermana...– Sollozo fuertemente, puso sus manos a cada uno de sus oídos, como si pudiera escuchar aun los gritos y lamentos de ellas, apretó aun mas fuerte sus manos y cerro sus ojos con la misma fuerza.- ¡Por Dios! ¡Kasumi era tan solo una niña, una niña pequeña.... una niña pequeña! Y mi madre, ¡pobre de mi madre! ¡¿cómo fueron capaces de hacerle tal cosa?!- Ella gritaba entre sollozos, sus lagrimas salían y salían sin parar.
Kenshin la miraba atónito, no podía creer que hubiesen abusado de su madre y de su hermana, había conocido la crueldad, pero jamás había oído de tal cosa, y era verdad, su hermana era tan solo una niña. Kenshin se conmovió profundamente, se coloco enseguida de ella.
-L-las mataron... ¡las mataron!
Kaoru ya no podía mas, cubrió su rostro con sus manos y agacho aun mas su cabeza.
-Cálmate.
Kenshin la tomo de las manos, ella hizo presión para que no le quitara las manos de la cara, pero Kenshin era mucho mas fuerte que ella, además de que ella estaba débil de tanto llorar, así que él pudo ver claramente su rostro mojado por las lagrimas, sus ojos cubiertos por ellas, esto hizo que su corazón se apretara contra su pecho, sintió un gran dolor dentro de él, un dolor que jamás había sentido, pero el verla así había hecho que el sintiera un inmenso dolor.
-Cálmate, no llores mas...- Aunque sabía que la petición de él era algo inútil, sintió que era necesario que se lo dijera.
Ella lloro aun mas, a lo cual Kenshin solo atino a abrazarla contra él, Kaoru se sorprendió por este hecho, pero acepto sus brazos sin reclamos, mojando su pecho con sus lagrimas y apretando su Gi con sus manos, sin dejar de llorar.
-Vamos, ya ha pasado... tranquila-
Kenshin la apretó mas contra él, puso sus manos en la espalda de ella, trataba de hacer que ella se sintiera protegida al lado de él, quería que ella siguiera contando hasta el momento que él la encontró, pero el dolor era muy grande y él la comprendía, así que ya no siguió preguntando nada mas, intentaría reanudar su conversación en otra ocasión en que ella estuviera mas tranquila.
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Ya muy entrada la madrugada, Kaoru despertó, y cual fue su sorpresa al verse rodeada por los brazos de Kenshin, quien aun la sujetaba protectoramente contra su pecho, ella se sintió un poco avergonzada, levanto la vista y vio la cara de un ángel frente a ella, su rostro era joven y hermoso, sus cabellos rojos ahora se veían oscuros por la avanzada noche y sus ojos... sus ojos eran de un color ámbar, que la primera vez que los vio eran brillantes, pero ahora eran opacos y calmados.
-¿Te encuentras mejor?- Pregunto con voz suave.
Kenshin se había mantenido despierto todo el tiempo que ella había dormido, pensaba en todo lo que había dicho Kaoru, la verdad es que para ser tan joven ya conocía la crueldad y el dolor, así como él también los había conocido, y ahora estaba solo, y su única compañera, hasta el momento era la katana.
-Si... – Kaoru asintió. –Después de lo que ocurrió...- Dijo ella sin dejar de mirarlo -a mi decidieron venderme a un hombre muy rico de estos alrededores, fue cuando usted les encontró y... los mato y sin usted querer me rescato.
-Aquí siempre estarás bien, yo me encargare de que nadie te haga daño de nuevo.-
Esas palabras resonaron en la cabeza de Kaoru, ella deseaba con todo su corazón sentirse protegida de nuevo, así como se sentía con su familia, y por una extraña razón, en ese momentos se sentía así.
-Gracias. – Kaoru volvió a quedarse dormida, en realidad quería recostarse en el futon, para ya no molestar a Kenshin, pero en realidad sentir que él la abrazaba le agradaba bastante (Dios mío, a quien no??)
------
De nuevo llovía, aun no había salido el son a pesar de que ya era muy de mañana, las nubes de lluvia eran densas y oscuras, tardaría un poco antes de que se despejaran.
-Me parece que la chica ha sufrido mucho.
-Así es.
Kenshin hablaba con el líder del grupo al que él pertenecía, le contó todo lo que Kaoru le había dicho, era necesario, ya que, a pesar de que él si confiaba en ella, no todos los de su grupo lo hacían, y era su deber informarle a su líder que la muchacha no era mas que una victima más de las guerras que había.
-Muy bien Himura, estará a tu cargo, ya que la has traído tu.- El hombre sonrió
-Lo que usted diga.-
Kenshin salió de la habitación en la que estaba, había dejado a Kaoru recostada en el futon, había sido una larga noche para ella, y pensó que aun se encontraría dormida, así que se dirigió de nuevo a su habitación.
-No esta.-
De nuevo el Futon estaba en su lugar y la habitación vacía.
-Buenos días, Kenshin-
La voz sonó suave a su espalada, era Kaoru quien ya se encontraba despierta y trabajando, llevaba una escoba consigo.
-Me ha tocado limpiar su habitación.-
Y así comenzó el aseo, él solo la miraba, pensaba en que era una chica con fortaleza, después de lo que había pasado esa noche, ella aun seguía atendiendo las labores que le asignaban, como si nada hubiera pasado.
Después que hubo terminado se dirigió a Kenshin.
-¿Me acompañaría a dar un paseo? No conozco bien esta ciudad, me gustaría ir a tomar un poco de sake.
El pelirrojo se impresiono un poco por lo que ella había dicho.
Poco después se encontraban sentados en un restaurante bebiendo sake, Kenshin bebía, mientras que Kaoru servia un poco para ella, él nunca pensó conocer a una chica como ella, era una hermosa persona y ya había sufrido mucho, al igual que él, y le sorprendió que le confesara abiertamente todo lo que le había ocurrido, y gracias a eso pudo notar que era una chica fuerte, por que a pesar de todo se mantenía en pie y trataba de seguir adelante y eso admiro él en ella.
A pesar de solo tener dos días de haberse conocido, Kaoru tenia una gran confianza en él, era una completa extraña y la trataba como si siempre la hubiese conocido, se sentía bien a su lado, tenía la esperanza de que con su ayuda iba a poder encontrar a su hermano, sabía que estaba vivo, y ella lo buscaría, solo rogaba que Kenshin aceptara ayudarla, ya que ella sola no podría hacerlo, pero algo en su interior le decía que este sería el inicio de algo bueno y espero que esa corazonada fuera cierta, tan cierta como que veía beber sake a Kenshin.
---------- Un agradecimiento especial a Naoko =D, muchas gracias!!, por que sin ella no me animo a publicar este fic =), y además de que me dijo como publicarlo jejej U
Este es el 2do. Capitulo que escribo, y la verdad es que quede muy satisfecha con lo que escribí y por supuesto que espero que haya sido del agrado de ustedes también, pero por favor, para saberlo necesito que me dejen un review, y claro, si gustan me pueden escribir a mi correo, por favor
Bueno, pobre Kaoru, sufrió mucho en este capitulo, a las seguidoras de Kaoru les pido mil disculpas, ya que así tuvo que pasar, si no, mi fic no sería mi fic -
Aaaa se me olvidaba, lo del titulo, la palabra ácido, bueno, bien pude haberle puesto "amargo recuerdo" pero, una amiga me dijo que así se veía mejor, así que le hice caso y así lo deje =P (ni al caso con esta aclaración, pero bueno, ya la di jejeje)
No sean malitos, un review no me vendría nada mal, de verdad =S.
-Ana-
Los árboles se movían con el suave viento de la mañana, hacía un buen día, y la mayoría de la gente de la posada estaba despierta.
Había muchas muchachas trabajando, unas preparaban el desayuno, otras limpiaban la habitaciones y las demás se dedicaban a servir y a atender a los hombres que allí residían.
Mientras que en la cocina, estaba Kaoru, hablando con la encargada de la posada
-Tendrás que trabajar en lago si quieres quedarte aquí.
-Si, señora Dina
Ya hacía rato que Kaoru había despertado, Kenshin aun estaba dormido, así que no hizo mucho ruido mientras ella se levantaba, ya no se sentía con fiebre, había amanecido mucho mejor.
-Bueno, entonces puedes empezar por ayudar a servir el desayuno, estas muchachas se entretienen mucho con los huéspedes.
Unas cuantas chicas, que estaban en la cocina, junto con Kaoru y la encargada, soltaron unas leves risitas, mientras que Dina solo las miraba con algo de reproche
-Bien, empezare cuanto antes.
Kenshin al fin despertó, la luz del sol brillaba tenue, pero fue suficiente para sacarlo de su sueño, y vio que el futon ya estaba recogido y en su lugar.
Algo hizo sentir un poco incomodo a Kenshin ¿dónde estaba la chica? Sin mas se levanto, acomodo su espada en su cintura y se dirigió a la puerta, noto que había mas murmullos que de costumbre, tal vez habían preparado un muy buen desayuno, o había noticias importantes de algo. Bajo las escaleras y se dirigió a donde todos estaban desayunando.
-Has traído una bonita muchacha, Himura.
Kenshin se dirigió a su lugar sin hacer caso de las palabras de uno de los hombres del grupo, pero gracias a eso sabía por que había tantos murmullos, una bonita chica: Kaoru, y no supo por que, pero se tranquilizo al verla, la verdad es que pensó que tal vez ya se había marchado, pero se encontraba trabajando, al igual que otras muchachas.
-Su desayuno...- Kaoru titubeo en decir su nombre, no sabía si quería que lo llamara por su nombre en frente de todos. -...Kenshin.-
-Gracias-
Una simple frase, no tenía nada mas que decirle, ya tendría oportunidad de hablar con ella. La mañana paso tranquila, Kaoru hacía caso a las labores que Dina le mandaba, lo hacía con mucha eficiencia, y Dina pudo notar que era algo diferente a las demás, era seria y obedecía con rapidez, no se quejaba de nada.
-Es una niña muy buena...- Pensó Dina, mientras la veía trabajar en un arreglo de flores.
Así se paso el día, todos los habitantes de la posada pensaban que esa chica en particular era toda una incógnita, no sabían de donde venia ni quien era, si tenia familiares o no, pero esas preguntas pronto Kenshin se encargaría de que tuvieran una respuesta.
-Ya es tarde, Kaoru, puedes ir a descansar si quieres.
Kaoru hizo una leve inclinación de cabeza a Dina, después subió las escaleras para dirigirse al cuarto de ese joven que le había dado hospedaje.
-Te estaba esperando –
Kenshin estaba sentado junto a la puerta corrediza, la cual estaba abierta y dejaba ver una bonita luna, brillante, acompañada por radiantes estrellas.
-Lo siento, no he podido llegar mas temprano, le he estado ayudando a la señora Dina.
Inclino la cabeza a manera de disculpa, después dio unos pasos hacia adentro de la habitación, notando que el Futon ya estaba extendido en su lugar, en el mismo lugar que durmió la noche anterior.
-No es necesario que te disculpes, te he visto trabajar, eso esta bien, pero no te preocupes, mañana te llevare a tu casa, con tu familia – dirigió su mirada a Kaoru. –Puedes dormir si lo deseas, ya he destendido el futon-
Ella se acerco lentamente sin pronunciar palabra, al llegar se arrodillo en el futon, lo suficientemente cerca de él como para admirar la noche.
-Yo no tengo familia...-
Kaoru observaba las brillantes estrellas, la luna brillaba intensa, pero noto que nubes se acercaban de nuevo, era época de lluvia, así que probablemente llovería esa noche, lo que era una lastima, pensó Kaoru, pues en realidad el cielo se veía muy bonito.
-¿Qué? ¿no tienes?- Kenshin dirigió su atención a ella. -¿Cómo es que te encontrabas en ese lugar? ¿acaso ibas con esas personas?.
Las preguntas eran demasiadas, y el quería respuestas, tal vez podría ser una espía de algún grupo que estuviera en contra de ellos, y no por que tuviera una cara bonita la perdonaría, o tal vez solo era una chica mas a la que venderían por ahí, no lo sabía, y por lo tanto no dormiría esa noche sin recibir una respuesta.
-Así es, Kenshin, no tengo familia.- Ella volteo su rostro, lo miro frente a ella, se asusto un poco, después de todo no lo conocía bien, aun no sabia sus intenciones, aunque había sido amable con ella, y ni siquiera la conocía. –Me encontraba con esas personas por que no tenía a donde ir, y me ofrecí a ayudarles...- Se detuvo, no podía seguir, tal vez después de lo que dijo el la mataría.
-Dime la verdad, esos hombres no tendrían por ayudante a una chica como tu ¿acaso te da vergüenza decir que te iban a vender como ramera a algún hombre rico?- la miro con el seño fruncido y con algo de coraje, ya que el buscaba verdades no una mentira que nadie le creería.
Kaoru aparto la vista hacía un lado, puso las manos sobre sus rodillas y apretó su kimono lila, la verdad es que si le daba vergüenza decirlo, y el solo hecho de recordarlo no le gustaba.
-Que cruel es conmigo al decirme eso... claro que me da vergüenza- su fleco cubrió sus ojos, pero aun así se dejaron ver algunas lagrimas. –L-lo siento... es que, yo vivía con mi familia en un poblado no muy lejos de aquí, mi padre era un samurai ya retirado, por su edad, pero en su época fue muy bueno y era una persona muy noble y de confianza...- sollozó un poco al recordar.
-¿Así que si tenias una familia?- Kenshin relajo un poco su mirada.
-Tenía... mi madre era una buena mujer, amaba mucho a mi padre, era muy servicial y era una excelente madre; tenía dos hermanos, Kasumi de 13 años y Enishi de 10 años- Apretó aun mas su kimono
Kaoru no quería recordar, pero tal vez contar todo lo que había vivido le serviría para desahogarse, así que prosiguió.
-Hace un mes, mas o menos, esos hombres llegaron a mi casa, fueron muy crueles, mataron a las personas que nos ayudaban en nuestro hogar, solo nos dejaron vivos a nosotros, hicieron que abandonáramos nuestro hogar y después... lo quemaron- Nuevas lagrimas rodaron por sus mejillas, de solo recordarlo la herida que creía casi cerrada, se abrió de nuevo.
-¿Se estaban vengando de tu familia?- El pelirrojo miro algo dolido a la chica.
Ella movió la cabeza en negativamente.
-Estaban atacando el poblado donde vivíamos, a algunas personas las quemaron dentro de sus hogares, incluyendo a bebes, niños, mujeres, todo frente a ellos...- su tono de voz era débil y tembloroso. –llevaban a mucha gente con ellos, pero poco a poco se fueron deshaciendo de ella, a los mas viejos los fueron matando por que ya no tenían fuerzas para seguir, mi padre era fuerte y soporto todo el recorrido, hasta que llegamos a donde era su escondite, tardamos una semana en llegar, los hombres se sorprendieron de la fortaleza de mi padre, por eso fue que no le mataron en esa ocasión. Nos encerraron en una especie de cárcel húmeda y fría, apenas nos daban para comer, yo daba mi ración a Enishi, para que se mantuviera fuerte y no enfermara, pasamos ahí dos semanas , después nos sacaron a todos, el líder de esa gente,- enfatizo con rabia. –le propuso a mi padre que se uniera a ellos, pensaron que para su edad era fuerte, a parte de que sabia utilizar muy bien la katana, en ese momento el nos miro, le sonrió a mi madre y después nos miro a cada uno de nosotros, mi madre no pudo mas que llorar, el se negó, dijo que preferiría morir antes de unírseles y así fue, en ese mismo instante lo decapitaron, le cortaron la cabeza frente a nosotros...- Se detuvo.
Kaoru puso sus manos sobre sus ojos, no podía soportar mas, dejo que su llanto se escuchara, y mas que un llanto, se escuchaba un dolor, un dolor que no podía esconder ya mas.
Kenshin la observaba, en su mirada se veía ternura y lastima, en verdad lamentaba lo que le había pasado, pero necesitaba que terminara de contar lo que ya había empezado.
-Prosigue por favor...- Pidió Kenshin, podía parecer cruel que le dijera que continuara, pero tenía que saber.
-Después de lo que le hicieron a mi padre, mi madre callo al piso destrozada, Kasumi callo junto a ella abrazándola, Enichi solo podía derramar lagrimas en silencio abrazado a mi... al vernos, se rieron de nosotros, como si fuera algo gracioso lo que habían hecho. Mandaron matar a toda la gente que quedaba, dijeron que eran inútiles y que ya no la necesitaban, ni siquiera se por que nos torturaron esas tres semanas, si al final los mataron a todos, menos a mis hermanos a mi madre y a mi, por que dijeron que por culpa de mi padre, nos darían un trato especial. El líder les ordeno que se llevaran a Enichi, que era un niño al que podían entrenar para ser parte de ellos, mis esfuerzos por retenerlo a mi lado fueron en vano, basto con un golpe para tirarme al piso...- Inconscientemente puso una de sus manos sobre su mejilla izquierda. – Dijeron que yo tenia un carácter fuerte, y que era valiente al enfrentarme a ellos para rescatar a Enishi, ya que mi madre y mi hermana estaban en el piso aterradas por ver a mi padre y por escuchar gritar a Enishi. Yo me levante de nuevo para ir tras los hombres que se llevaban a Enishi, pero me sujetaron dos hombres y me impidieron ir tras él, yo solo escuchaba los ruegos de mi hermano que me decían: "¡Hermana, ven por mi, hermana, ayúdame, ayúdame, hermana!", pero... pero no pude hacer nada. Después separaron a mi madre y a mi hermana, ordenaron que a mi me encerraran de nuevo en esa cárcel húmeda, había muchas aberturas entre las tablas así fue como pude ver lo que pasaba con mi madre y mi hermana... ellos... ellos las forzaron y... yo no pude hacer nada, grite y golpee la puerta tan fuerte como pude, y no pude... ellos... mi madre y mi hermana...– Sollozo fuertemente, puso sus manos a cada uno de sus oídos, como si pudiera escuchar aun los gritos y lamentos de ellas, apretó aun mas fuerte sus manos y cerro sus ojos con la misma fuerza.- ¡Por Dios! ¡Kasumi era tan solo una niña, una niña pequeña.... una niña pequeña! Y mi madre, ¡pobre de mi madre! ¡¿cómo fueron capaces de hacerle tal cosa?!- Ella gritaba entre sollozos, sus lagrimas salían y salían sin parar.
Kenshin la miraba atónito, no podía creer que hubiesen abusado de su madre y de su hermana, había conocido la crueldad, pero jamás había oído de tal cosa, y era verdad, su hermana era tan solo una niña. Kenshin se conmovió profundamente, se coloco enseguida de ella.
-L-las mataron... ¡las mataron!
Kaoru ya no podía mas, cubrió su rostro con sus manos y agacho aun mas su cabeza.
-Cálmate.
Kenshin la tomo de las manos, ella hizo presión para que no le quitara las manos de la cara, pero Kenshin era mucho mas fuerte que ella, además de que ella estaba débil de tanto llorar, así que él pudo ver claramente su rostro mojado por las lagrimas, sus ojos cubiertos por ellas, esto hizo que su corazón se apretara contra su pecho, sintió un gran dolor dentro de él, un dolor que jamás había sentido, pero el verla así había hecho que el sintiera un inmenso dolor.
-Cálmate, no llores mas...- Aunque sabía que la petición de él era algo inútil, sintió que era necesario que se lo dijera.
Ella lloro aun mas, a lo cual Kenshin solo atino a abrazarla contra él, Kaoru se sorprendió por este hecho, pero acepto sus brazos sin reclamos, mojando su pecho con sus lagrimas y apretando su Gi con sus manos, sin dejar de llorar.
-Vamos, ya ha pasado... tranquila-
Kenshin la apretó mas contra él, puso sus manos en la espalda de ella, trataba de hacer que ella se sintiera protegida al lado de él, quería que ella siguiera contando hasta el momento que él la encontró, pero el dolor era muy grande y él la comprendía, así que ya no siguió preguntando nada mas, intentaría reanudar su conversación en otra ocasión en que ella estuviera mas tranquila.
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Ya muy entrada la madrugada, Kaoru despertó, y cual fue su sorpresa al verse rodeada por los brazos de Kenshin, quien aun la sujetaba protectoramente contra su pecho, ella se sintió un poco avergonzada, levanto la vista y vio la cara de un ángel frente a ella, su rostro era joven y hermoso, sus cabellos rojos ahora se veían oscuros por la avanzada noche y sus ojos... sus ojos eran de un color ámbar, que la primera vez que los vio eran brillantes, pero ahora eran opacos y calmados.
-¿Te encuentras mejor?- Pregunto con voz suave.
Kenshin se había mantenido despierto todo el tiempo que ella había dormido, pensaba en todo lo que había dicho Kaoru, la verdad es que para ser tan joven ya conocía la crueldad y el dolor, así como él también los había conocido, y ahora estaba solo, y su única compañera, hasta el momento era la katana.
-Si... – Kaoru asintió. –Después de lo que ocurrió...- Dijo ella sin dejar de mirarlo -a mi decidieron venderme a un hombre muy rico de estos alrededores, fue cuando usted les encontró y... los mato y sin usted querer me rescato.
-Aquí siempre estarás bien, yo me encargare de que nadie te haga daño de nuevo.-
Esas palabras resonaron en la cabeza de Kaoru, ella deseaba con todo su corazón sentirse protegida de nuevo, así como se sentía con su familia, y por una extraña razón, en ese momentos se sentía así.
-Gracias. – Kaoru volvió a quedarse dormida, en realidad quería recostarse en el futon, para ya no molestar a Kenshin, pero en realidad sentir que él la abrazaba le agradaba bastante (Dios mío, a quien no??)
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De nuevo llovía, aun no había salido el son a pesar de que ya era muy de mañana, las nubes de lluvia eran densas y oscuras, tardaría un poco antes de que se despejaran.
-Me parece que la chica ha sufrido mucho.
-Así es.
Kenshin hablaba con el líder del grupo al que él pertenecía, le contó todo lo que Kaoru le había dicho, era necesario, ya que, a pesar de que él si confiaba en ella, no todos los de su grupo lo hacían, y era su deber informarle a su líder que la muchacha no era mas que una victima más de las guerras que había.
-Muy bien Himura, estará a tu cargo, ya que la has traído tu.- El hombre sonrió
-Lo que usted diga.-
Kenshin salió de la habitación en la que estaba, había dejado a Kaoru recostada en el futon, había sido una larga noche para ella, y pensó que aun se encontraría dormida, así que se dirigió de nuevo a su habitación.
-No esta.-
De nuevo el Futon estaba en su lugar y la habitación vacía.
-Buenos días, Kenshin-
La voz sonó suave a su espalada, era Kaoru quien ya se encontraba despierta y trabajando, llevaba una escoba consigo.
-Me ha tocado limpiar su habitación.-
Y así comenzó el aseo, él solo la miraba, pensaba en que era una chica con fortaleza, después de lo que había pasado esa noche, ella aun seguía atendiendo las labores que le asignaban, como si nada hubiera pasado.
Después que hubo terminado se dirigió a Kenshin.
-¿Me acompañaría a dar un paseo? No conozco bien esta ciudad, me gustaría ir a tomar un poco de sake.
El pelirrojo se impresiono un poco por lo que ella había dicho.
Poco después se encontraban sentados en un restaurante bebiendo sake, Kenshin bebía, mientras que Kaoru servia un poco para ella, él nunca pensó conocer a una chica como ella, era una hermosa persona y ya había sufrido mucho, al igual que él, y le sorprendió que le confesara abiertamente todo lo que le había ocurrido, y gracias a eso pudo notar que era una chica fuerte, por que a pesar de todo se mantenía en pie y trataba de seguir adelante y eso admiro él en ella.
A pesar de solo tener dos días de haberse conocido, Kaoru tenia una gran confianza en él, era una completa extraña y la trataba como si siempre la hubiese conocido, se sentía bien a su lado, tenía la esperanza de que con su ayuda iba a poder encontrar a su hermano, sabía que estaba vivo, y ella lo buscaría, solo rogaba que Kenshin aceptara ayudarla, ya que ella sola no podría hacerlo, pero algo en su interior le decía que este sería el inicio de algo bueno y espero que esa corazonada fuera cierta, tan cierta como que veía beber sake a Kenshin.
---------- Un agradecimiento especial a Naoko =D, muchas gracias!!, por que sin ella no me animo a publicar este fic =), y además de que me dijo como publicarlo jejej U
Este es el 2do. Capitulo que escribo, y la verdad es que quede muy satisfecha con lo que escribí y por supuesto que espero que haya sido del agrado de ustedes también, pero por favor, para saberlo necesito que me dejen un review, y claro, si gustan me pueden escribir a mi correo, por favor
Bueno, pobre Kaoru, sufrió mucho en este capitulo, a las seguidoras de Kaoru les pido mil disculpas, ya que así tuvo que pasar, si no, mi fic no sería mi fic -
Aaaa se me olvidaba, lo del titulo, la palabra ácido, bueno, bien pude haberle puesto "amargo recuerdo" pero, una amiga me dijo que así se veía mejor, así que le hice caso y así lo deje =P (ni al caso con esta aclaración, pero bueno, ya la di jejeje)
No sean malitos, un review no me vendría nada mal, de verdad =S.
-Ana-
