Capitulo 3.- Ayuda esperada.
-Le agradezco que me haya acompañado, la verdad es que quería pedirle un favor, Kenshin- Kaoru observo un pequeño recipiente de sake en sus manos y después de decir esto bebió un poco
-¿Qué pasa?- La miro y después dio un trago.
-Vera... – Dudo un poco y después prosiguió –Yo quería pedirle ayuda- levanto la vista y lo miro.
-¿Ayuda?- Kenshin la miro algo extrañado.
Kaoru aun lo miraba fijamente, lo que le iba a pedir ciertamente era algo muy importante para ella, no podía dejar escapar una valiosa oportunidad que tenía frente a ella, además, haría hasta lo imposible por salvar al único miembro que quedaba de su familia.
-Si, yo se que mi hermano aun vive, y quiero ir por él, pero yo sola no podría hacerlo, me da rabia admitirlo, pero no tengo la suficiente fuerza como para enfrentarme a tantos hombres, terminaría muerta antes de poder ver a Enishi- Kaoru cerro sus ojos y agacho su rostro.
-Entiendo- dejo el recipiente vacío en la mesa, pero sin apartar la vista de ella, se veía tan triste, y su voz era suplicante –Me gustaría ayudarte, pero yo tendría que dejar mi puesto aquí ¿me entiendes? Hay gente que también quiere que este aquí, que me necesita aquí, no podría irme así nada mas dejándolos- Su respuesta fue fría y directa, pero también era cierta.
-Lo comprendo, Kenshin...- Kaoru no pudo mas que derramar algunas lagrimas, pero las seco rápidamente.
-En verdad lo lamento- Kenshin aparto su mirada, desearía poder ayudarla con tal de no verla llorar de nuevo, pero sabía que no podía abandonar el puesto que tenía, el puesto del asesino mas importante de su grupo.
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Una semana después:
Kaoru se encontraba enjuagando los platos de la comida que hacía rato que había pasado, pensó en la respuesta que Kenshin le había dado, y resolvió que era una completa tonta al pensar que él le iba a brindar su ayuda a una completa extraña, pero si él no la ayudaba, entonces tendría que encontrar ayuda en otro lugar.
-¿Kaoru?- Pregunto algo preocupada la dueña de la posada
-¿Si?- Dijo Kaoru poniendo uno de los platos en una mesa para que se secara junto con los que ya estaban ahí. -Te noto algo distraída... muy pensativa- Dijo Dina, tomando los platos para secarlos con una pequeña manta blanca que traía en las manos.
-No pasa nada, de verdad- Sonrió, pero solo era una risa fingida para que no se preocupara.
Y después de terminar con su quehacer se dirigió a la que ya era, por así decirlo, su cuarto, aun compartía la misma habitación que Kenshin, era eso o que se quedara con uno de los compañeros de Kenshin y eso él no lo permitiría.
Kenshin la observaba mientras acomodaba algunas cosas que tenía en el cuarto y con una mantita cuadrada, color gris, limpio la mesa.
Kenshin se acerco lentamente a ella, se había quedado hincada frente a la mesa, ya había terminado de limpiar, pero se mantenía absorta en sus propios pensamientos, así que sin hacer mucho ruido se sentó al otro lado de la mesa, para poder verla de frente.
-¿Qué pasa?- Pregunto él.
Kaoru se sorprendió un poco por la pregunta, lo miro por un momento pero después prefirió desviar la mirada.
-Nada, Kenshin, no me pasa nada- Kaoru se paro y camino hacia un mueble donde había muchos libros todos desacomodados, se puso a ordenarlos y al terminar se dirigió hacía la salida.
-Estas molesta- Afirmo Kenshin que se levanto y la miro.
-No, Kenshin, no tengo por que estarlo- Su voz era calmada y suave, pero también triste. –Me retiro, la señora Dina aun quiere que le ayude con las flores-
Kaoru salió de la habitación dejando a un confundido pelirrojo, ciertamente ella no estaba enfadada con él, pero si estaba triste, pero él no podía dejar su obligación ahí, pero ella le preocupaba demasiado, no sabía ni por que, tan solo llevaba algunos días de haberla conocido, pero ella lo hacía sentirse bien, recordó que por las noches ya no estaba solo, y a pesar de lo ocurrido esa noche en el restaurante, él siempre amanecía arropado con una cálida manta y a veces ella le ofrecía una tierna pero triste sonrisa.
-Una triste sonrisa- Dijo Kenshin recordando como es que lo miraba y le sonreía. –Perdóname, pero es que no puedo.
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-¡Vamos mocos, agarra bien esa espada!- Dijo un hombre alto y robusto, mientras daba una bofetada a un pequeño.
El pequeño se levanto y tomo la espada en sus manos, tenía un ojo morado y ahora sangraba de la boca.
-¡Vasta!- Un hombre alto de cabellos negros se acerco a él –Déjalo de una buena vez, ya te he dicho que este niño es mi responsabilidad, un golpe mas y te las veras conmigo, maldito lame botas- Trono los dedos de sus manos y se puso frente al pequeño.
-Maldito Sagara, si el jefe no te hubiera puesto a cargo del chico en estos momentos te habría golpeado hasta morir- Dijo furioso el hombre.
-Claro, ven aquí e inténtalo- Sonrió
El hombre solo se retiro mirando al pequeño con furia.
-¿Estas bien, Enishi?- Sano se puso en cuclillas y lo miro
-Si, señor-
-Hay, Enishi, cuantas veces te tengo que decir que soy Sanosuke, Sa-no-su- ke, vamos, solo dime Sano, sabes que me haces sentir viejo ¬¬-
Enishi sonrió, a pesar de estar en ese horrible campamento, lleno de despiadados hombres, los cuales él sabía que habían matado a su familia y en estos momentos vendido a su hermana, pero se había encontrado con una buena persona, Sanosuke, quien al parecer era una buena persona, pero no comprendía por que estaba ahí.
Sanosuke lo llevo a su tienda, saco una caja con medicinas, vendas y mas cosas para curar las heridas de Enishi.
-Sano ¿me podría decir por que esta aquí?-
-Veras, chico, desde pequeño he estado aquí, me entrenaron como a ti, pero a mi me gustan mas los puños para pelear, no la espada- Dijo tomando una manta mojada, para limpiar la sangre seca de Enishi.
-Me sorprende que no seas como ellos, unos malditos asesinos, unos demonios que no merecen compasión- dijo Enishi, con una mirada llena de odio. (como esas que le dirigía a Kenshin en las OVA'S, huy! eso si que daba miedo U)
Sanosuke se sorprendió ante lo que él decía, y mas aun, ante la mirada tan aterradora de aquel pequeño que no tenía mas de diez años.
-Es verdad que lo que te hicieron fue bastante cruel, pero no deberías hablar de esa manera, no es bueno que un pequeño como tu guarde esa clase de rencores-
-¿Cómo es que tu no los guardas? No puedo decir que seas igual a ellos, por que desde que llegue aquí tu haz sido el único que se porta bien conmigo, incluso me das de comer-
-Es simple, comprendo tu dolor, además de que cuando yo era de tu edad, todo era muy distinto, este grupo era pacífico y su jefe sería incapaz de hacer lo que me contaste que hicieron en tu poblado, yo crecí al lado de él, es por eso que tengo mis habilidades, ellos me criaron bien, de buena manera, no como te tratan a ti en estos momentos- Sanosuke ahora limpio con alcohol las heridas de Enishi, el cual respingo un poco ante el ardor.
-¿Y por que sigues aquí?- Pregunto con curiosidad
-Tenía la esperanza de que todo cambiara, de que el grupo volviera a ser pacifico, pero con la muerte del jefe, y con estas guerras, todo se complico, tenía pensado marcharme, pero cierto chico preguntón y curioso llego un día al campamento y me tuve que quedar a cuidarlo.
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Vestía un kimono en un tono rosa pálido con florecillas en un rosa mas vivo, su pelo iba recogido en una cola alta adornada con un listón del mismo color del kimono, llevaba consigo su sombrilla por si volví a llover, se había ofrecido a comprar el mandado para la cena y sin mas tiempo que perder salió de la posada en camino al mercado.
Camino un rato hasta llegar a su destino, compraría arroz, verduras y algunas cosas mas que le hubieron encargado.
No muy lejos de ahí, pudo divisar a algunos hombres en una especie de cantina, bebían sake a mas no poder, unos ya estaban tirados en el suelo por tanto beber, mientras que hablaban entre si, y al verles no pudo evitar que algo la llevara hasta ellos, entrando y sentándose en una mesa, dejo el mandado a un lado y se puso a analizar la situación.
-Señorita, no debería estar aquí usted sola- Un hombre alto, de aspecto robusto se sentó frente a ella.
Kaoru lo observo sin responder, tenía el pelo negro y lo llevaba recogido en una cola baja, el le sonreía amablemente, pero a ella le importo mas que llevara consigo una espada.
-¿Le pasa algo, señorita?- El hombre quito su sonrisa y puso cara de preocupación al ver que no le contestaba.
-No...- Contesto tímidamente Kaoru.
-Ya me había preocupado, pensé que no podías hablar, y siendo tan bonita eso sería una gran pena- El hombre río de nuevo.
Kaoru solo se ruborizo tenuemente ante el cumplido, pero en su mente no había lugar para ese tipo de cosas, ella había ido a ese lugar con un fin en particular, y al mirar la espada del hombre supo que tal vez lo había encontrado.
-¿A dónde ha ido?- Pregunto preocupado.
-Ya se lo he dicho, se ofreció a comprar las cosas de la cena- Dijo Dina
Kenshin ya estaba mas que preocupado, hacía ya mucho tiempo que se había marchado, no debería tardar mas de una hora en hacer todas las compras, y ya habían pasado dos horas y media desde que se había ido, era su responsabilidad, tenía que cuidarla, por que desde el momento en que él la encontró y la había refugiado, desde ese momento, él la sintió como parte de su responsabilidad, y ahora solo por ir a comprar verduras desaparecía así sin mas, no llevaba acompañante, eso lo termino de fastidiar mas.
-Lamento la demora- Kaoru dejo las compras en una mesita de madera frente a Dina.
-Muy bien, muchas gracias Kaoru, empezare a preparar todo cuanto antes- levanto las cosas de la mesita y paso a la habitación contigua: la cocina, dejándolos solos, por que sabía que ella tenía que enfrentarse a Himura, ya que había salido sola.
-No salgas sola de nuevo- La orden fue dada y sus fríos ojos ámbar la miraron.
-Lo siento, me entretuve un rato, había muchas cosas que comprar- Mintió ella
Kaoru se dispuso a ir a la cocina, no lo miro, no quería verlo a los ojos, no quería que él notara un pequeño destello de felicidad que ella tenía en sus ojos por lo que había pasado horas atrás y no tenía intenciones de revelarle nada, tenía que ser así, ya que era la única forma de ayudar a su único familiar, que ella sabía, que aun vivía.
La observo en su recorrido y no pudo evitar el pensar que el color rosa pálido le hacía ver muy bien, y por tal pensamiento se sonrojo y se reprocho así mismo por pensar así de ella.
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Kenshin estaba sentado en su respectivo lugar en la habitación, no dormiría hasta que viera a Kaoru entrar, la noche ya había caído, la había observado ir y venir con platos de comida, notando las miradas que sus compañeros le daban, en alguna parte de su interior esto lo hacía enfurecer, ya había pasado por mucho y enzima tenía que aguantar las indiscreciones de sus compañeros.
-Esta será una larga noche- Dijo en voz baja al mirar el cielo cubierto por nubes, las estrellas no se veían y apenas uno que otro rallo de la luna lograba escaparse entre las densas nubes.
Giro su vista al sentir pasos acercándose a su habitación, la puerta corrediza se abrió para dejar ver la esbelta figura de Kaoru, cerro la puerta tras de si y se acerco a su lugar.
-¿Por qué tardaste tanto? No eran mas que simples compras, no debiste tardar mas de una hora- Kenshin la miro, sus ojos brillaron en la oscuridad haciendo que Kaoru se intimidara al verlos.
La pregunta fue algo sorpresiva, pero haría lo posible para que no la descubriera.
-Ya se lo dije antes, Kenshin, había mucho que comprar, me entretuve un poco viendo lo que había, eso es todo- Kaoru aparto la vista y se fijo en las nubes de lluvia.
Kenshin ya no dijo nada, sabía que le mentía, pero ella tarde o temprano se descubriría sola, además, esas nubes de lluvia le decían que esa noche no sería tranquila.
Kaoru espero a que Kenshin por fin se quedara dormido, descubrió su cuerpo de las mantas y como cada noche lo miro, parecía tan tranquilo, su piel pálida en la oscuridad, su cabello rojo amarrado en una cola alta caía sobre su hombro derecho, siempre en la misma posición y con la espada recostada en su pecho. De nuevo se acerco a él sigilosamente, coloco una manta sobre sus hombros y se alejo en dirección a la puerta.
-Lo siento, pero tengo que ayudar a Enishi.-
Pensaba una y otra vez que hubiera sido mejor decirle a Kenshin que iba a encontrar ayuda en otra parte, pero tal vez también se negaría, pero en cierta parte tenía razón, no podía dejar de hacer su trabajo ahí en donde estaba solo por ayudarla a ella, también tenía que tratar de comprender, aunque en cierta parte de su interior le daba rabia, mezclada con tristeza, por que no la ayudo.
Salió de la posada sin hacer ruido, tenía que encontrarse con el hombre que se había encontrado en la tarde, se había comportado muy amable con ella, así que le contó sobre su hermano, y ella se puso contenta de que alguien haya aceptado ayudarla, su dolor era inmenso al pensar en las cosas que le estarían haciendo a Enishi.
Las nubes de lluvia se habían despejado un poco, la luna podía alumbrar un poco las calles, pero aun se veían algo lúgubres, pero no le tomo mucha importancia, ya casi llego al lugar donde debía.
-Señorita, me da gusto que haya venido- El hombre inclino la cabeza a manera de saludo.
Kaoru se asusto un poco, pero al instante volteo
-Gracias por venir, me ayudara ¿verdad?-
-Claro, señorita, pero bueno, usted sabe que arriesgo mi vida así que...-
-Si, lo se, le pagare- Kaoru saco una bolsa de cuero color café y se la extendió.
El hombre simplemente sonrió y con un movimiento de su mano golpeó la de Kaoru haciendo que la bolsa cayera al piso, haciendo que ella se sorprendiera por la acción del hombre.
-Pero... ¿por qué?- Kaoru comenzó a retroceder, la actitud de ese hombre no era nada pacifica, y empezó a comprender que clase de pago quería él.
-Eres una chica tonta e ingenua ¿creíste que arriesgaría mi pellejo por ti o por tu hermano? Por favor, ni siquiera los conozco, de seguro el ya esta muerto.
-Eso es mentira ¡cállese!-
En su mente, todas y cada una de aquellas palabras se registraron, tal vez era por esa razón que Kenshin no la ayudaba, tal vez no quería arriesgarse a morir por alguien a quien apenas conocían, o tal vez Enishi... ¡NO! Ella sabía que no era cierto, su hermano aun vivía y lo encontraría.
Kaoru intento retroceder, quería dar medía vuelta y correr, pero las manos del hombre la sujetaron del kimono e izo que cayera al piso golpeándose la espalda.
-¡Quítese!- Pudo decir Kaoru antes de que la golpeara en la mejilla.
Kaoru estaba aterrada, miraba como el hombre se sentaba sobre ella e intentaba besarla, pero ella se resistía todo lo posible, pero la posición en la que estaba no era muy favorable.
-¡NO! ¡ALÉJESE DE MÍ!- Grito Kaoru al sentir que rompía su kimono para dejar al descubierto su pecho. -¡Kenshin! ¡Por favor, ayúdame! ¡Kenshin!-
-¿Kenshin?- rió lujuriosamente al ver la blancura de la piel de Kaoru –No seas tonta, nadie te escuchara aquí, lo mejor será que lo disfrutes y te calles- Se dispuso a tocarla, pero algo se lo impidió.
-Aléjate de ella-
El hombre giro la cabeza, tras él se encontraba una sombra, no se distinguía bien quien era (yo se que ustedes si saben quien es jejeje), pero no quería interrupciones, así que se levanto y se dispuso a eliminar a quien osó estorbarle mientras hacía su "trabajo".
-Bien ¿quién eres tu?, si la quieres tendrás que esperar a que acabe con ella- Crujió sus dedos y después tomo por el mango su espada, pero sin desenfundarla.
-Mal, soy Hitokiri Battousai , si la quiero y no esperare a que acabes- Sonrió burlonamente al acercarse un poco mas y notar el asustado rostro del hombre.
-Hi... Hitokiri... Battousai- Retrocedió, realmente le había impresionado oír aquel nombre, sabía que sería incapaz de ganarle. -No, por favor...- Balbuceó asustado. –No me mates, yo no sabía que ella era tu mujer... yo... yo no sabía- -Nadie toca a la mujer de Battousai y vive para contarlo- Dijo con furia llevando una de sus manos al mango de su espada
El hombre, al escuchar esto, no pudo mas con su miedo, así que se giro y empezó a correr.
Al notar que trataba de escapar, Kenshin corrió tras él, de un salto logro caer justo frente a él, de un movimiento rápido desenfundo su espada y atravesó el pecho del hombre dejándolo, después, inerte en el piso.
Uno mas que se iba entre sus manos, pensó al verlo tirado sin vida a sus pies, pero en realidad se lo merecía, tenía pensado violar a Kaoru, y realmente eso lo hizo enfurecer.
-¿Te encuentras bien?- se arrodillo frente a ella y la miro.
Kenshin la observo por un breve momento, estaba asustada y sentada en medio de un lúgubre lugar, eran las afueras de la ciudad, había caminado mas o menos una hora de la posada hasta ese lugar, y de no haber sido por que ella grito su nombre no la hubiese encontrado. Su nombre, lo había llamado a él para que la ayudara, y se reprocho interiormente por no haber podido llegar antes, ahora estaba llorando con una mejilla roja y la parte superior de su kimono rasgada.
-Kenshin- Susurró al sentir que se ponía frente a ella.
Cubrió con sus manos su pecho, se ruborizo y lo hizo aun mas cuando sintió una de las manos de Kenshin desatar su listón, su pelo callo hacía adelante ayudándola a cubrir un poco mas lo que las telas rotas del kimono no cubrían.
Kenshin se ruborizo también, era humano, por Dios, y tubo que hacer un esfuerzo casi sobre natural para no mirarla, era una chica bella de esbelto cuerpo y aunque su razón le decía que no mirara, su cuerpo se lo pedía a gritos desesperados.
-Tranquila, ya ha pasado- Dijo una vez que se hubo tranquilizado un poco él también.
Kaoru levanto la vista, lo primero que vio fueron los dorados ojos de Kenshin o ¿debería decir Hitokiri Battousai? Después logro ver el cuerpo del hombre que estaba sobre un charco de sangre, lo miro horrorizada, y también noto que Kenshin aun sujetaba su katana, lo que le horrorizo aun mas.
Al ver su reacción él comprendió, se puso en pie y sacudió su espada para así limpiarla, después la guardo y se inclino para poder tomar a Kaoru en sus brazos y llevarla de nuevo al lugar de donde nunca debió salir, al menos no esa noche.
-Gracias- Logro decir Kaoru después de un rato.
-Descuida- La miro rápidamente, ella aun se cubría con sus manos y tenía la cabeza agachada.
Después de escuchar a Kenshin, Kaoru no pudo mas que abrazarse de su cuello y llorar, lamentándose por la estupidez que había cometido y por haber sido tan ingenua.
Kenshin tan solo la escuchaba llorar, sorprendido por su acción, pero sobre todo estaba intrigado por que no sabía el por que ella había salido a escondidas, aunque ya sabía por que había llegado tan tarde a la posada.
Camino a paso rápido por las calles hasta llegar a la posada, subió las escaleras de madera y al fin en la habitación, la dejo sentada sobre el futon, después se dirigió a un mueble de donde saco algo de ropa para Kaoru.
-Toma- dejo la ropa a su lado y después se dirigió a la puerta. –Vístete- Salió, serrando las puertas corredizas tras de sí.
Kaoru vio las prendas a su lado, las tomo y con sumo cuidado se fue quitando el kimono y no pudo evitar reprimir un leve sollozo al ver las prendas rasgadas, pero intento no recordar eso y mejor se puso la bata de dormir que Kenshin le había dado y después de unos instantes la puerta se abrió dejando ver al pelirrojo y en sus manos una bandeja de agua y unos pañuelos, se acerco hasta quedar arrodillado frente a Kaoru.
-Gracias- Pudo decir Kaoru después de un rato.
-No debiste salir sola y menos a esta hora, lo que hiciste fue una completa estupidez- Dijo con voz severa, pero lo que mas le dolía es que de no haber llegado a tiempo... ¡Demonios¡ no quería pensar en eso por que sentía que le hervía la sangre.
Kaoru solo pudo bajar la mirada, la verdad es que sabía que se merecía las palabras, pero en esos momentos lo que menos quería es que se lo reprochara así que dejo que sus lagrimas cayeran en silencio y al ver esto Kenshin se sintió culpable por haberla hecho llorar, no debió haber sido tan ruda con ella, además no sabía que razones tenía, aún.
El pelirrojo alzo la barbilla de la mujer con su mano izquierda, la quería ver a los ojos y la cara cubierta de lagrimas de Kaoru hizo que sintiera ternura y dolor por ella.
-No llores, por favor- Ahora su voz era suave y tranquila.
Tomo un pañuelo y lo humedeció un poco, para después limpiar la herida que tenía en la mejilla, y al notar la expresión de dolor que puso, intento hacerlo con mas suavidad.
-Yo solo quería ayuda- Kaoru lo miro a los ojos
Kenshin dejo de limpiar su herida y un poco sorprendió la miro, no había tenido que interrogarla esta vez, parecía que había adivinado lo que él quería saber, así que dejo que siguiera hablando.
-Cuando yo le pedí ayuda tenía la esperanza de que me dijera que aceptaba, pero es verdad, yo no puedo hacer que deje una obligación tan importante como la que tienes aquí, así que me sentí muy mal cuando me dijo que no podía, me sentí muy triste... pero cuando fui al mercado me encontré a unos hombres, pensé que ellos me podrían ayudar, uno de ellos se me acerco, se porto muy amable conmigo y le platique sobre mi hermano y él se ofreció a ayudarme, en ese momento me sentí muy feliz, pensé en lo bien que me sentiría al ver de nuevo a Enishi entre mis brazos. Me sito en ese lugar para ponernos de acuerdo y trate de que usted no me descubriera por que sabía que me iba a pedir alguna explicación y la verdad es que sentía un poco de rabia y tristeza a la vez por que no quiso ayudarme... pero al llegar me dijo que no iba a hacer el trabajo gratis yo pensé que me iba a pedir dinero y le di lo poco que tenía y como se pudo dar cuenta no era dinero lo que quería, se que mi actitud fue muy egoísta, y de verdad no es su culpa, no se como disculparme con usted, Kenshin-
Kenshin escuchaba todo lo que ella decía, había rechazado ayudar a aquella muchacha, y ahora se sentía culpable, es verdad que tenía trabajo ahí, que por algo estaba ahí, pero ella incluso arriesgo su vida por obtener esa ayuda que el rehusó darle, ahora entendía como es que ella se sentía y el verla llorar pidiéndole disculpas lo hacía sentir miserable en esos momentos y lo único que pudo hacer fue abrazarla.
-Yo lo siento, fue mi culpa por no querer ayudarte desde el principio, yo me negué y aun así tu seguiste teniendo las mimas atenciones hacia mi, incluso me sonreías-
Kaoru solo rodeo su espalda, de nuevo lo abrazaba y se sentía segura, otra vez mojaba su pecho con sus lagrimas y sentía que podía desahogarse con él, con aquel frío hombre de ojos ámbar, que en esos momento solo era un noble joven de tenue mirada dorada, que la abrazaba y la hacía sentir protegida.
Kenshin acaricio su pelo y beso tiernamente su frente y de nuevo se quedaría así hasta que ella se durmiera.
Kaoru solo pudo sorprenderse y sentir un agradable escalofrío en su cuerpo.
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La mañana ya había llegado, Kaoru aun dormía, había pasado una larga noche, así que pidió que no la molestaran, y después el se dirigió a su jefe.
-Señor, quiero pedirle un favor muy especial- Kenshin se encontraba sentado frente a su jefe quien lo escuchaba intrigado.
-Habla, Himura ¿de que se trata?-
-Quiero ayudar a Kaoru, su hermano, Enishi, al parecer aun sigue con vida-
-Ya veo, y quieres rescatarlo-
-Así es, ya le he contado lo que le paso a Kaoru, es lo único que le queda de familia-
-Himura ¿sabes lo que me estas pidiendo? Tendrías que dejar muchas cosas aquí-
-Lo se, se que dejaría a muchos solo por uno, pero... –No termino pues su jefe lo interrumpió.
-Ya no quieres ver llorar a la dueña de tu corazón- Sonrió
Kenshin enrojeció peor que un tomate ante tal comentario, lo que hizo que su jefe sonriera mas.
-Se... señor, por favor, lo que quiero decir es que es lo único que ella tiene y si la dejo sola de seguro la intentarán vender de nuevo, si es que no la matan o le hacen lo mismo que a su madre y hermana- dijo Kenshin con la voz mas seria que pudo.
-Se que es lo que sientes, te entiendo, me aras mucha falta, espero que esta misión no dure mucho, por el momento no ha habido muchos problemas, puedo arreglármelas un tiempo sin ti-
-Tomare eso como un si, señor- Kenshin se retiro de la habitación con el pensamiento de que debió haber hecho eso desde un principio para evitarle tantos malos ratos a Kaoru
Kaoru entro a la habitación, de nuevo había pasado otro día mas, se había sentido avergonzada por haberse quedado dormida y mas por que se entero que Kenshin había dado la orden de que nadie la molestara.
-Te esperaba-
Kaoru se asusto, no había visto a Kenshin si no hasta que entro bien a la habitación.
-Kenshin, me ha dado un susto- dijo ella con la mano en el pecho.
Él sonrió ante su reacción, pero sabía que cambiaría su expresión de susto por una de alegría cuando le dijera lo que había hablado con su jefe.
-Kaoru, tendrás que alistar todo, por que mañana nos vamos-
-¿Irnos? ¿a dónde?- Kaoru lo miro con interrogantes en sus ojos.
-Si, iremos a buscar a tu hermano-
-Eso quiere decir que... usted... –
Kaoru puso sus manos en la boca y abrió sus ojos como platos, no podía creer lo que escuchaba.
-Te ayudare, Kaoru-
Kaoru corrió hasta donde estaba Kenshin y lo abrazo por el cuello, casi perdían el equilibrio pero él la tomo por la cintura para poder sostenerse mejor.
-Gracias, muchas gracias Kenshin- Kaoru levanto un poco la cabeza y le dio un beso en la mejilla, ahí donde tenía la cicatriz y sin tener que mirarlo supo que él estaba sonrojado.
Él solamente sonrió y la acerco mas hacía sí, pues le gustaba sentir el calor que ella le transmitía y no pudo evitar pensar de nuevo que tal vez ya no se sentiría solo que ya no estaría solo otra vez, mientras que Kaoru sentía una infinita alegría.
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¿Qué les pareció? Por favor, déjenme sus opiniones, de verdad, es que me dan muchos ánimos para seguir =D!!!
Oigan, la verdad no se si había tiendas de campaña en aquellos tiempos =, lo digo por lo que escribí de Sanosuke cuando se llevo a Enishi a su tienda y eso, bueno, espero que no lo tomen muy en cuenta =S
Y aprovechando, quiero agradecerle a :
Naoko L-K (que ya espero la actualización de tu fic)
Gaby (hyatt
Kao Chan
kaoru-sakura
Hada (hikaru)
A todas muchas gracias por sus comentarios, espero que este capitulo también les agrade.
-Le agradezco que me haya acompañado, la verdad es que quería pedirle un favor, Kenshin- Kaoru observo un pequeño recipiente de sake en sus manos y después de decir esto bebió un poco
-¿Qué pasa?- La miro y después dio un trago.
-Vera... – Dudo un poco y después prosiguió –Yo quería pedirle ayuda- levanto la vista y lo miro.
-¿Ayuda?- Kenshin la miro algo extrañado.
Kaoru aun lo miraba fijamente, lo que le iba a pedir ciertamente era algo muy importante para ella, no podía dejar escapar una valiosa oportunidad que tenía frente a ella, además, haría hasta lo imposible por salvar al único miembro que quedaba de su familia.
-Si, yo se que mi hermano aun vive, y quiero ir por él, pero yo sola no podría hacerlo, me da rabia admitirlo, pero no tengo la suficiente fuerza como para enfrentarme a tantos hombres, terminaría muerta antes de poder ver a Enishi- Kaoru cerro sus ojos y agacho su rostro.
-Entiendo- dejo el recipiente vacío en la mesa, pero sin apartar la vista de ella, se veía tan triste, y su voz era suplicante –Me gustaría ayudarte, pero yo tendría que dejar mi puesto aquí ¿me entiendes? Hay gente que también quiere que este aquí, que me necesita aquí, no podría irme así nada mas dejándolos- Su respuesta fue fría y directa, pero también era cierta.
-Lo comprendo, Kenshin...- Kaoru no pudo mas que derramar algunas lagrimas, pero las seco rápidamente.
-En verdad lo lamento- Kenshin aparto su mirada, desearía poder ayudarla con tal de no verla llorar de nuevo, pero sabía que no podía abandonar el puesto que tenía, el puesto del asesino mas importante de su grupo.
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Una semana después:
Kaoru se encontraba enjuagando los platos de la comida que hacía rato que había pasado, pensó en la respuesta que Kenshin le había dado, y resolvió que era una completa tonta al pensar que él le iba a brindar su ayuda a una completa extraña, pero si él no la ayudaba, entonces tendría que encontrar ayuda en otro lugar.
-¿Kaoru?- Pregunto algo preocupada la dueña de la posada
-¿Si?- Dijo Kaoru poniendo uno de los platos en una mesa para que se secara junto con los que ya estaban ahí. -Te noto algo distraída... muy pensativa- Dijo Dina, tomando los platos para secarlos con una pequeña manta blanca que traía en las manos.
-No pasa nada, de verdad- Sonrió, pero solo era una risa fingida para que no se preocupara.
Y después de terminar con su quehacer se dirigió a la que ya era, por así decirlo, su cuarto, aun compartía la misma habitación que Kenshin, era eso o que se quedara con uno de los compañeros de Kenshin y eso él no lo permitiría.
Kenshin la observaba mientras acomodaba algunas cosas que tenía en el cuarto y con una mantita cuadrada, color gris, limpio la mesa.
Kenshin se acerco lentamente a ella, se había quedado hincada frente a la mesa, ya había terminado de limpiar, pero se mantenía absorta en sus propios pensamientos, así que sin hacer mucho ruido se sentó al otro lado de la mesa, para poder verla de frente.
-¿Qué pasa?- Pregunto él.
Kaoru se sorprendió un poco por la pregunta, lo miro por un momento pero después prefirió desviar la mirada.
-Nada, Kenshin, no me pasa nada- Kaoru se paro y camino hacia un mueble donde había muchos libros todos desacomodados, se puso a ordenarlos y al terminar se dirigió hacía la salida.
-Estas molesta- Afirmo Kenshin que se levanto y la miro.
-No, Kenshin, no tengo por que estarlo- Su voz era calmada y suave, pero también triste. –Me retiro, la señora Dina aun quiere que le ayude con las flores-
Kaoru salió de la habitación dejando a un confundido pelirrojo, ciertamente ella no estaba enfadada con él, pero si estaba triste, pero él no podía dejar su obligación ahí, pero ella le preocupaba demasiado, no sabía ni por que, tan solo llevaba algunos días de haberla conocido, pero ella lo hacía sentirse bien, recordó que por las noches ya no estaba solo, y a pesar de lo ocurrido esa noche en el restaurante, él siempre amanecía arropado con una cálida manta y a veces ella le ofrecía una tierna pero triste sonrisa.
-Una triste sonrisa- Dijo Kenshin recordando como es que lo miraba y le sonreía. –Perdóname, pero es que no puedo.
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-¡Vamos mocos, agarra bien esa espada!- Dijo un hombre alto y robusto, mientras daba una bofetada a un pequeño.
El pequeño se levanto y tomo la espada en sus manos, tenía un ojo morado y ahora sangraba de la boca.
-¡Vasta!- Un hombre alto de cabellos negros se acerco a él –Déjalo de una buena vez, ya te he dicho que este niño es mi responsabilidad, un golpe mas y te las veras conmigo, maldito lame botas- Trono los dedos de sus manos y se puso frente al pequeño.
-Maldito Sagara, si el jefe no te hubiera puesto a cargo del chico en estos momentos te habría golpeado hasta morir- Dijo furioso el hombre.
-Claro, ven aquí e inténtalo- Sonrió
El hombre solo se retiro mirando al pequeño con furia.
-¿Estas bien, Enishi?- Sano se puso en cuclillas y lo miro
-Si, señor-
-Hay, Enishi, cuantas veces te tengo que decir que soy Sanosuke, Sa-no-su- ke, vamos, solo dime Sano, sabes que me haces sentir viejo ¬¬-
Enishi sonrió, a pesar de estar en ese horrible campamento, lleno de despiadados hombres, los cuales él sabía que habían matado a su familia y en estos momentos vendido a su hermana, pero se había encontrado con una buena persona, Sanosuke, quien al parecer era una buena persona, pero no comprendía por que estaba ahí.
Sanosuke lo llevo a su tienda, saco una caja con medicinas, vendas y mas cosas para curar las heridas de Enishi.
-Sano ¿me podría decir por que esta aquí?-
-Veras, chico, desde pequeño he estado aquí, me entrenaron como a ti, pero a mi me gustan mas los puños para pelear, no la espada- Dijo tomando una manta mojada, para limpiar la sangre seca de Enishi.
-Me sorprende que no seas como ellos, unos malditos asesinos, unos demonios que no merecen compasión- dijo Enishi, con una mirada llena de odio. (como esas que le dirigía a Kenshin en las OVA'S, huy! eso si que daba miedo U)
Sanosuke se sorprendió ante lo que él decía, y mas aun, ante la mirada tan aterradora de aquel pequeño que no tenía mas de diez años.
-Es verdad que lo que te hicieron fue bastante cruel, pero no deberías hablar de esa manera, no es bueno que un pequeño como tu guarde esa clase de rencores-
-¿Cómo es que tu no los guardas? No puedo decir que seas igual a ellos, por que desde que llegue aquí tu haz sido el único que se porta bien conmigo, incluso me das de comer-
-Es simple, comprendo tu dolor, además de que cuando yo era de tu edad, todo era muy distinto, este grupo era pacífico y su jefe sería incapaz de hacer lo que me contaste que hicieron en tu poblado, yo crecí al lado de él, es por eso que tengo mis habilidades, ellos me criaron bien, de buena manera, no como te tratan a ti en estos momentos- Sanosuke ahora limpio con alcohol las heridas de Enishi, el cual respingo un poco ante el ardor.
-¿Y por que sigues aquí?- Pregunto con curiosidad
-Tenía la esperanza de que todo cambiara, de que el grupo volviera a ser pacifico, pero con la muerte del jefe, y con estas guerras, todo se complico, tenía pensado marcharme, pero cierto chico preguntón y curioso llego un día al campamento y me tuve que quedar a cuidarlo.
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Vestía un kimono en un tono rosa pálido con florecillas en un rosa mas vivo, su pelo iba recogido en una cola alta adornada con un listón del mismo color del kimono, llevaba consigo su sombrilla por si volví a llover, se había ofrecido a comprar el mandado para la cena y sin mas tiempo que perder salió de la posada en camino al mercado.
Camino un rato hasta llegar a su destino, compraría arroz, verduras y algunas cosas mas que le hubieron encargado.
No muy lejos de ahí, pudo divisar a algunos hombres en una especie de cantina, bebían sake a mas no poder, unos ya estaban tirados en el suelo por tanto beber, mientras que hablaban entre si, y al verles no pudo evitar que algo la llevara hasta ellos, entrando y sentándose en una mesa, dejo el mandado a un lado y se puso a analizar la situación.
-Señorita, no debería estar aquí usted sola- Un hombre alto, de aspecto robusto se sentó frente a ella.
Kaoru lo observo sin responder, tenía el pelo negro y lo llevaba recogido en una cola baja, el le sonreía amablemente, pero a ella le importo mas que llevara consigo una espada.
-¿Le pasa algo, señorita?- El hombre quito su sonrisa y puso cara de preocupación al ver que no le contestaba.
-No...- Contesto tímidamente Kaoru.
-Ya me había preocupado, pensé que no podías hablar, y siendo tan bonita eso sería una gran pena- El hombre río de nuevo.
Kaoru solo se ruborizo tenuemente ante el cumplido, pero en su mente no había lugar para ese tipo de cosas, ella había ido a ese lugar con un fin en particular, y al mirar la espada del hombre supo que tal vez lo había encontrado.
-¿A dónde ha ido?- Pregunto preocupado.
-Ya se lo he dicho, se ofreció a comprar las cosas de la cena- Dijo Dina
Kenshin ya estaba mas que preocupado, hacía ya mucho tiempo que se había marchado, no debería tardar mas de una hora en hacer todas las compras, y ya habían pasado dos horas y media desde que se había ido, era su responsabilidad, tenía que cuidarla, por que desde el momento en que él la encontró y la había refugiado, desde ese momento, él la sintió como parte de su responsabilidad, y ahora solo por ir a comprar verduras desaparecía así sin mas, no llevaba acompañante, eso lo termino de fastidiar mas.
-Lamento la demora- Kaoru dejo las compras en una mesita de madera frente a Dina.
-Muy bien, muchas gracias Kaoru, empezare a preparar todo cuanto antes- levanto las cosas de la mesita y paso a la habitación contigua: la cocina, dejándolos solos, por que sabía que ella tenía que enfrentarse a Himura, ya que había salido sola.
-No salgas sola de nuevo- La orden fue dada y sus fríos ojos ámbar la miraron.
-Lo siento, me entretuve un rato, había muchas cosas que comprar- Mintió ella
Kaoru se dispuso a ir a la cocina, no lo miro, no quería verlo a los ojos, no quería que él notara un pequeño destello de felicidad que ella tenía en sus ojos por lo que había pasado horas atrás y no tenía intenciones de revelarle nada, tenía que ser así, ya que era la única forma de ayudar a su único familiar, que ella sabía, que aun vivía.
La observo en su recorrido y no pudo evitar el pensar que el color rosa pálido le hacía ver muy bien, y por tal pensamiento se sonrojo y se reprocho así mismo por pensar así de ella.
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Kenshin estaba sentado en su respectivo lugar en la habitación, no dormiría hasta que viera a Kaoru entrar, la noche ya había caído, la había observado ir y venir con platos de comida, notando las miradas que sus compañeros le daban, en alguna parte de su interior esto lo hacía enfurecer, ya había pasado por mucho y enzima tenía que aguantar las indiscreciones de sus compañeros.
-Esta será una larga noche- Dijo en voz baja al mirar el cielo cubierto por nubes, las estrellas no se veían y apenas uno que otro rallo de la luna lograba escaparse entre las densas nubes.
Giro su vista al sentir pasos acercándose a su habitación, la puerta corrediza se abrió para dejar ver la esbelta figura de Kaoru, cerro la puerta tras de si y se acerco a su lugar.
-¿Por qué tardaste tanto? No eran mas que simples compras, no debiste tardar mas de una hora- Kenshin la miro, sus ojos brillaron en la oscuridad haciendo que Kaoru se intimidara al verlos.
La pregunta fue algo sorpresiva, pero haría lo posible para que no la descubriera.
-Ya se lo dije antes, Kenshin, había mucho que comprar, me entretuve un poco viendo lo que había, eso es todo- Kaoru aparto la vista y se fijo en las nubes de lluvia.
Kenshin ya no dijo nada, sabía que le mentía, pero ella tarde o temprano se descubriría sola, además, esas nubes de lluvia le decían que esa noche no sería tranquila.
Kaoru espero a que Kenshin por fin se quedara dormido, descubrió su cuerpo de las mantas y como cada noche lo miro, parecía tan tranquilo, su piel pálida en la oscuridad, su cabello rojo amarrado en una cola alta caía sobre su hombro derecho, siempre en la misma posición y con la espada recostada en su pecho. De nuevo se acerco a él sigilosamente, coloco una manta sobre sus hombros y se alejo en dirección a la puerta.
-Lo siento, pero tengo que ayudar a Enishi.-
Pensaba una y otra vez que hubiera sido mejor decirle a Kenshin que iba a encontrar ayuda en otra parte, pero tal vez también se negaría, pero en cierta parte tenía razón, no podía dejar de hacer su trabajo ahí en donde estaba solo por ayudarla a ella, también tenía que tratar de comprender, aunque en cierta parte de su interior le daba rabia, mezclada con tristeza, por que no la ayudo.
Salió de la posada sin hacer ruido, tenía que encontrarse con el hombre que se había encontrado en la tarde, se había comportado muy amable con ella, así que le contó sobre su hermano, y ella se puso contenta de que alguien haya aceptado ayudarla, su dolor era inmenso al pensar en las cosas que le estarían haciendo a Enishi.
Las nubes de lluvia se habían despejado un poco, la luna podía alumbrar un poco las calles, pero aun se veían algo lúgubres, pero no le tomo mucha importancia, ya casi llego al lugar donde debía.
-Señorita, me da gusto que haya venido- El hombre inclino la cabeza a manera de saludo.
Kaoru se asusto un poco, pero al instante volteo
-Gracias por venir, me ayudara ¿verdad?-
-Claro, señorita, pero bueno, usted sabe que arriesgo mi vida así que...-
-Si, lo se, le pagare- Kaoru saco una bolsa de cuero color café y se la extendió.
El hombre simplemente sonrió y con un movimiento de su mano golpeó la de Kaoru haciendo que la bolsa cayera al piso, haciendo que ella se sorprendiera por la acción del hombre.
-Pero... ¿por qué?- Kaoru comenzó a retroceder, la actitud de ese hombre no era nada pacifica, y empezó a comprender que clase de pago quería él.
-Eres una chica tonta e ingenua ¿creíste que arriesgaría mi pellejo por ti o por tu hermano? Por favor, ni siquiera los conozco, de seguro el ya esta muerto.
-Eso es mentira ¡cállese!-
En su mente, todas y cada una de aquellas palabras se registraron, tal vez era por esa razón que Kenshin no la ayudaba, tal vez no quería arriesgarse a morir por alguien a quien apenas conocían, o tal vez Enishi... ¡NO! Ella sabía que no era cierto, su hermano aun vivía y lo encontraría.
Kaoru intento retroceder, quería dar medía vuelta y correr, pero las manos del hombre la sujetaron del kimono e izo que cayera al piso golpeándose la espalda.
-¡Quítese!- Pudo decir Kaoru antes de que la golpeara en la mejilla.
Kaoru estaba aterrada, miraba como el hombre se sentaba sobre ella e intentaba besarla, pero ella se resistía todo lo posible, pero la posición en la que estaba no era muy favorable.
-¡NO! ¡ALÉJESE DE MÍ!- Grito Kaoru al sentir que rompía su kimono para dejar al descubierto su pecho. -¡Kenshin! ¡Por favor, ayúdame! ¡Kenshin!-
-¿Kenshin?- rió lujuriosamente al ver la blancura de la piel de Kaoru –No seas tonta, nadie te escuchara aquí, lo mejor será que lo disfrutes y te calles- Se dispuso a tocarla, pero algo se lo impidió.
-Aléjate de ella-
El hombre giro la cabeza, tras él se encontraba una sombra, no se distinguía bien quien era (yo se que ustedes si saben quien es jejeje), pero no quería interrupciones, así que se levanto y se dispuso a eliminar a quien osó estorbarle mientras hacía su "trabajo".
-Bien ¿quién eres tu?, si la quieres tendrás que esperar a que acabe con ella- Crujió sus dedos y después tomo por el mango su espada, pero sin desenfundarla.
-Mal, soy Hitokiri Battousai , si la quiero y no esperare a que acabes- Sonrió burlonamente al acercarse un poco mas y notar el asustado rostro del hombre.
-Hi... Hitokiri... Battousai- Retrocedió, realmente le había impresionado oír aquel nombre, sabía que sería incapaz de ganarle. -No, por favor...- Balbuceó asustado. –No me mates, yo no sabía que ella era tu mujer... yo... yo no sabía- -Nadie toca a la mujer de Battousai y vive para contarlo- Dijo con furia llevando una de sus manos al mango de su espada
El hombre, al escuchar esto, no pudo mas con su miedo, así que se giro y empezó a correr.
Al notar que trataba de escapar, Kenshin corrió tras él, de un salto logro caer justo frente a él, de un movimiento rápido desenfundo su espada y atravesó el pecho del hombre dejándolo, después, inerte en el piso.
Uno mas que se iba entre sus manos, pensó al verlo tirado sin vida a sus pies, pero en realidad se lo merecía, tenía pensado violar a Kaoru, y realmente eso lo hizo enfurecer.
-¿Te encuentras bien?- se arrodillo frente a ella y la miro.
Kenshin la observo por un breve momento, estaba asustada y sentada en medio de un lúgubre lugar, eran las afueras de la ciudad, había caminado mas o menos una hora de la posada hasta ese lugar, y de no haber sido por que ella grito su nombre no la hubiese encontrado. Su nombre, lo había llamado a él para que la ayudara, y se reprocho interiormente por no haber podido llegar antes, ahora estaba llorando con una mejilla roja y la parte superior de su kimono rasgada.
-Kenshin- Susurró al sentir que se ponía frente a ella.
Cubrió con sus manos su pecho, se ruborizo y lo hizo aun mas cuando sintió una de las manos de Kenshin desatar su listón, su pelo callo hacía adelante ayudándola a cubrir un poco mas lo que las telas rotas del kimono no cubrían.
Kenshin se ruborizo también, era humano, por Dios, y tubo que hacer un esfuerzo casi sobre natural para no mirarla, era una chica bella de esbelto cuerpo y aunque su razón le decía que no mirara, su cuerpo se lo pedía a gritos desesperados.
-Tranquila, ya ha pasado- Dijo una vez que se hubo tranquilizado un poco él también.
Kaoru levanto la vista, lo primero que vio fueron los dorados ojos de Kenshin o ¿debería decir Hitokiri Battousai? Después logro ver el cuerpo del hombre que estaba sobre un charco de sangre, lo miro horrorizada, y también noto que Kenshin aun sujetaba su katana, lo que le horrorizo aun mas.
Al ver su reacción él comprendió, se puso en pie y sacudió su espada para así limpiarla, después la guardo y se inclino para poder tomar a Kaoru en sus brazos y llevarla de nuevo al lugar de donde nunca debió salir, al menos no esa noche.
-Gracias- Logro decir Kaoru después de un rato.
-Descuida- La miro rápidamente, ella aun se cubría con sus manos y tenía la cabeza agachada.
Después de escuchar a Kenshin, Kaoru no pudo mas que abrazarse de su cuello y llorar, lamentándose por la estupidez que había cometido y por haber sido tan ingenua.
Kenshin tan solo la escuchaba llorar, sorprendido por su acción, pero sobre todo estaba intrigado por que no sabía el por que ella había salido a escondidas, aunque ya sabía por que había llegado tan tarde a la posada.
Camino a paso rápido por las calles hasta llegar a la posada, subió las escaleras de madera y al fin en la habitación, la dejo sentada sobre el futon, después se dirigió a un mueble de donde saco algo de ropa para Kaoru.
-Toma- dejo la ropa a su lado y después se dirigió a la puerta. –Vístete- Salió, serrando las puertas corredizas tras de sí.
Kaoru vio las prendas a su lado, las tomo y con sumo cuidado se fue quitando el kimono y no pudo evitar reprimir un leve sollozo al ver las prendas rasgadas, pero intento no recordar eso y mejor se puso la bata de dormir que Kenshin le había dado y después de unos instantes la puerta se abrió dejando ver al pelirrojo y en sus manos una bandeja de agua y unos pañuelos, se acerco hasta quedar arrodillado frente a Kaoru.
-Gracias- Pudo decir Kaoru después de un rato.
-No debiste salir sola y menos a esta hora, lo que hiciste fue una completa estupidez- Dijo con voz severa, pero lo que mas le dolía es que de no haber llegado a tiempo... ¡Demonios¡ no quería pensar en eso por que sentía que le hervía la sangre.
Kaoru solo pudo bajar la mirada, la verdad es que sabía que se merecía las palabras, pero en esos momentos lo que menos quería es que se lo reprochara así que dejo que sus lagrimas cayeran en silencio y al ver esto Kenshin se sintió culpable por haberla hecho llorar, no debió haber sido tan ruda con ella, además no sabía que razones tenía, aún.
El pelirrojo alzo la barbilla de la mujer con su mano izquierda, la quería ver a los ojos y la cara cubierta de lagrimas de Kaoru hizo que sintiera ternura y dolor por ella.
-No llores, por favor- Ahora su voz era suave y tranquila.
Tomo un pañuelo y lo humedeció un poco, para después limpiar la herida que tenía en la mejilla, y al notar la expresión de dolor que puso, intento hacerlo con mas suavidad.
-Yo solo quería ayuda- Kaoru lo miro a los ojos
Kenshin dejo de limpiar su herida y un poco sorprendió la miro, no había tenido que interrogarla esta vez, parecía que había adivinado lo que él quería saber, así que dejo que siguiera hablando.
-Cuando yo le pedí ayuda tenía la esperanza de que me dijera que aceptaba, pero es verdad, yo no puedo hacer que deje una obligación tan importante como la que tienes aquí, así que me sentí muy mal cuando me dijo que no podía, me sentí muy triste... pero cuando fui al mercado me encontré a unos hombres, pensé que ellos me podrían ayudar, uno de ellos se me acerco, se porto muy amable conmigo y le platique sobre mi hermano y él se ofreció a ayudarme, en ese momento me sentí muy feliz, pensé en lo bien que me sentiría al ver de nuevo a Enishi entre mis brazos. Me sito en ese lugar para ponernos de acuerdo y trate de que usted no me descubriera por que sabía que me iba a pedir alguna explicación y la verdad es que sentía un poco de rabia y tristeza a la vez por que no quiso ayudarme... pero al llegar me dijo que no iba a hacer el trabajo gratis yo pensé que me iba a pedir dinero y le di lo poco que tenía y como se pudo dar cuenta no era dinero lo que quería, se que mi actitud fue muy egoísta, y de verdad no es su culpa, no se como disculparme con usted, Kenshin-
Kenshin escuchaba todo lo que ella decía, había rechazado ayudar a aquella muchacha, y ahora se sentía culpable, es verdad que tenía trabajo ahí, que por algo estaba ahí, pero ella incluso arriesgo su vida por obtener esa ayuda que el rehusó darle, ahora entendía como es que ella se sentía y el verla llorar pidiéndole disculpas lo hacía sentir miserable en esos momentos y lo único que pudo hacer fue abrazarla.
-Yo lo siento, fue mi culpa por no querer ayudarte desde el principio, yo me negué y aun así tu seguiste teniendo las mimas atenciones hacia mi, incluso me sonreías-
Kaoru solo rodeo su espalda, de nuevo lo abrazaba y se sentía segura, otra vez mojaba su pecho con sus lagrimas y sentía que podía desahogarse con él, con aquel frío hombre de ojos ámbar, que en esos momento solo era un noble joven de tenue mirada dorada, que la abrazaba y la hacía sentir protegida.
Kenshin acaricio su pelo y beso tiernamente su frente y de nuevo se quedaría así hasta que ella se durmiera.
Kaoru solo pudo sorprenderse y sentir un agradable escalofrío en su cuerpo.
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La mañana ya había llegado, Kaoru aun dormía, había pasado una larga noche, así que pidió que no la molestaran, y después el se dirigió a su jefe.
-Señor, quiero pedirle un favor muy especial- Kenshin se encontraba sentado frente a su jefe quien lo escuchaba intrigado.
-Habla, Himura ¿de que se trata?-
-Quiero ayudar a Kaoru, su hermano, Enishi, al parecer aun sigue con vida-
-Ya veo, y quieres rescatarlo-
-Así es, ya le he contado lo que le paso a Kaoru, es lo único que le queda de familia-
-Himura ¿sabes lo que me estas pidiendo? Tendrías que dejar muchas cosas aquí-
-Lo se, se que dejaría a muchos solo por uno, pero... –No termino pues su jefe lo interrumpió.
-Ya no quieres ver llorar a la dueña de tu corazón- Sonrió
Kenshin enrojeció peor que un tomate ante tal comentario, lo que hizo que su jefe sonriera mas.
-Se... señor, por favor, lo que quiero decir es que es lo único que ella tiene y si la dejo sola de seguro la intentarán vender de nuevo, si es que no la matan o le hacen lo mismo que a su madre y hermana- dijo Kenshin con la voz mas seria que pudo.
-Se que es lo que sientes, te entiendo, me aras mucha falta, espero que esta misión no dure mucho, por el momento no ha habido muchos problemas, puedo arreglármelas un tiempo sin ti-
-Tomare eso como un si, señor- Kenshin se retiro de la habitación con el pensamiento de que debió haber hecho eso desde un principio para evitarle tantos malos ratos a Kaoru
Kaoru entro a la habitación, de nuevo había pasado otro día mas, se había sentido avergonzada por haberse quedado dormida y mas por que se entero que Kenshin había dado la orden de que nadie la molestara.
-Te esperaba-
Kaoru se asusto, no había visto a Kenshin si no hasta que entro bien a la habitación.
-Kenshin, me ha dado un susto- dijo ella con la mano en el pecho.
Él sonrió ante su reacción, pero sabía que cambiaría su expresión de susto por una de alegría cuando le dijera lo que había hablado con su jefe.
-Kaoru, tendrás que alistar todo, por que mañana nos vamos-
-¿Irnos? ¿a dónde?- Kaoru lo miro con interrogantes en sus ojos.
-Si, iremos a buscar a tu hermano-
-Eso quiere decir que... usted... –
Kaoru puso sus manos en la boca y abrió sus ojos como platos, no podía creer lo que escuchaba.
-Te ayudare, Kaoru-
Kaoru corrió hasta donde estaba Kenshin y lo abrazo por el cuello, casi perdían el equilibrio pero él la tomo por la cintura para poder sostenerse mejor.
-Gracias, muchas gracias Kenshin- Kaoru levanto un poco la cabeza y le dio un beso en la mejilla, ahí donde tenía la cicatriz y sin tener que mirarlo supo que él estaba sonrojado.
Él solamente sonrió y la acerco mas hacía sí, pues le gustaba sentir el calor que ella le transmitía y no pudo evitar pensar de nuevo que tal vez ya no se sentiría solo que ya no estaría solo otra vez, mientras que Kaoru sentía una infinita alegría.
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¿Qué les pareció? Por favor, déjenme sus opiniones, de verdad, es que me dan muchos ánimos para seguir =D!!!
Oigan, la verdad no se si había tiendas de campaña en aquellos tiempos =, lo digo por lo que escribí de Sanosuke cuando se llevo a Enishi a su tienda y eso, bueno, espero que no lo tomen muy en cuenta =S
Y aprovechando, quiero agradecerle a :
Naoko L-K (que ya espero la actualización de tu fic)
Gaby (hyatt
Kao Chan
kaoru-sakura
Hada (hikaru)
A todas muchas gracias por sus comentarios, espero que este capitulo también les agrade.
