Ahora se encontraban en una posada, faltaba poco para que amaneciera, habían corrido un largo tramo, y después Sanosuke decidió caminar, pues Enishi ya estaba cansado, aunque se admiro de la resistencia que tenía, por que a pesar de todo él nunca se quejo o afirmó estar cansado, pero ahora ya se encontraba en un futon descansando.
Habían llegado a altas horas de la madrugada, la hija del encargado fue quien los atendió ¿cómo dijo que se llamaba? Megumi, si, ese era su nombre, al principio se había enojado por que ya no atendían a esas horas, y él ofreció darle mas dinero por la habitación, pero lo que la hizo aceptar fue ver a Enishi, ella no lo había notado por que estaba sentado a los pies de Sanosuke, dormido por el cansancio, noto como la mujer se conmovió y de un modo mas amable le dio la habitación que pedía y sin tener que darle mas dinero.
-Bueno, por el momento es la única que tengo disponible, hay dos futones, el desayuno se servirá temprano, así que procuren dormir.-
Fue lo ultimo que le escucho decir antes de que cerrara la puerta corrediza de la habitación, escucho sus débiles pasos hasta que se desvanecieron.
Se acomodo en un futon y se dispuso a dormir lo poco que quedaba de la noche, tal vez unas dos o tres horas cuando mucho.
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Había mucho movimiento en la posada, eran los últimos preparativos y por la tarde se celebraría la boda tan esperada, o mejor dicho las bodas, ya que Kenshin había descubierto que eran varias las personas que se habían reunido ahí para contraer matrimonio, le parecía increíble que tantas parejas se casaran en solo un día, él nunca había escuchado hablar de algo así, pero ahora lo vería.
Kaoru aun seguía dormida, así que decidió dejarla descansar, habían caminado mucho y después llegaron para ayudar en la posada, así que prácticamente no había descansado nada.
-¿Dónde haz dejado a tu bonita novia?- Pregunto curioso Genzai al verlo solo.
-Aun sigue dormida, habíamos caminado mucho, necesitaba descansar- Un ligero rubor cubrió sus mejillas.
A decir verdad ya se estaba acostumbrando a que le dijeran que era su mujer, y lo que había pasado la noche anterior... De solo recordar quería que de nuevo se repitiera ese momento, pero algo le decía que no debía pensar en eso.
-Ya veo, pero ya se esta haciendo tarde, necesita arreglarse, todas las novias lo están haciendo, mandare a Kasumi para que le ayude ¿te parece bien?- Genzai sonrió
-Si- Fue todo lo que se limito a contestar.
Momentos después Kasumi se dirigió a la habitación donde se encontraba Kaoru, ella ya estaba despierta y estaba acomodando el futon en su lugar, cuando vio entrar a Kasumi sonrió e hizo una inclinación de cabeza a modo de saludo.
-Que bueno que ya estas despierta, ya he preparado el baño, dentro de poco se realizara la ceremonia y tienes que alistarte.-
-Es verdad, hoy se celebrará la boda verdad-
-Las bodas, Kaoru, habrá varias bodas, y tienes que alistarte, en un momento empezara todo-
-¿Habrá varias? No me lo esperaba, de seguro va a ser una ceremonia muy bonita-
Kaoru pronto se puso su kimono con ayuda de Kasumi, aunque al principio Kaoru había dicho que ella podía sola, pero no le hizo caso así que la ayudo, al salir de la habitación pasaron por la cocina, ahí había una puerta que daba hacía afuera, Kenshin la vio pasar pero no pudo detenerse a darle los buenos días, ya que estaba ayudando a mover unas mesas para que hubiera mas espacio en el centro de la posada.
Al salir de la cocina Kasumi guió a Kaoru a la parte trasera del lugar donde había otro cuarto: el cuarto de baño, donde había una tina redonda de madera que rebosando de agua tibia, a un lado un banquito con una pastilla blanca de jabón y un frasquito con un liquido con un aroma a frutas y flores.
-Después de un rato volveré con ropa adecuada para ti, creo que aun tengo algo que puedes usar, cerrare la puerta para que sepan que esta ocupado, nadie te molestara-
-Esta bien, gracias-
Pronto Kaoru se vio liberada de su kimono, soltó su pelo y metió su cuerpo desnudo en la tina, el agua le pareció deliciosa, estaba tibia y a su cuerpo le agradaba, primero mojo todo su cuerpo y después también su cabello.
Kenshin al fin terminaba de acomodar las mesas, fue hacía la cocina, ahí donde había visto por ultima vez a Kaoru, pero al entrar no la encontró, estaban otras personas preparando un gran banquete, y ya estaba empezando a llegar mas gente, y de pronto diviso el rostro de la señora Kasumi.
-Disculpe ¿me podría decir donde esta Kaoru? La vi aquí hace unos momentos, pero la he perdido de vista-
-Claro, ella esta fuera de la posada, en el cuarto que esta atrás, creo que sería bueno que tu también te arreglaras-
¿Arreglarse? Era verdad que se celebraría una boda, pero el no llevaba traje alguno consigo.
Kenshin salió de la posada, camino hasta la parte de atrás como le había dicho la señora Kasumi, pronto encontró el cuarto ¿qué estaría haciendo Kaoru? al llegar a la puerta se detuvo, que raro, el pasto estaba mojado, no había llovido, tal vez tiraron agua.
Kaoru salió de la tina, ya con su cuerpo totalmente mojado, tomo el jabón y empezó a pasarlo por sus brazos que pronto se cubrió de espuma.
Kenshin se encontró frente a la puerta, iba a abrirla, pero se detuvo de nuevo al escuchar el murmullo de una voz, parecía que estaban ¿cantando? Si, se escuchaba como tarareaban una canción, y la verdad es que se escuchaba muy lindo, la escucho por un momento y pronto pudo reconocer de quien era la voz, al fin había encontrado a Kaoru, y sin pensárselo mas empujo suavemente la puerta de madera.
-Ka...- Quedo atónito ante lo que vio -...oru- Dijo en un tono tan bajo que apenas él mismo se escucho.
Kaoru no noto la presencia de Kenshin, ya que estaba de espaldas a la puerta y ahora entre sus manos tenía una cubeta de madera llena de agua y pronto la dejo caer sobre su cabeza haciendo que la espuma se apartara suavemente de su cuerpo.
Kenshin observo cada movimiento que ella hacía, pronto se fijo que el agua llegaba hasta sus pies y luego hasta afuera donde mojaba el pasto ¿por qué nunca pensó en que Kaoru estaría bañándose? Era mas que obvio, recordó las palabras de la señora Kasumi "sería bueno que tu también te arreglaras" a eso se refería, a darse un buen baño que ya buena falta le hacía, pero una cosa era bañarse y otra cosa era bañarse con Kaoru, aunque todos la creían su esposa, no lo era, pero... ¡Dios! ¡Se veía tan bonita ahí parada frente a él!
Kenshin no podía apartar su vista, ella se veía muy bien, su cabello largo y negro, su piel blanca cubierta por el agua que la libero de la espuma, y su voz, ella aun no se percataba de su presencia por eso seguía tarareando aquella canción... simplemente había quedado en un trance, que se acabo cuando Kaoru giro su cuerpo y quedo de ojos muy abiertos al ver a Kenshin en la puerta.
-K-Ken... shin- ¿Qué hacía él ahí?
Kenshin estaba mas que estupefacto, tenía frente a sí el cuerpo desnudo de una bella mujer que despertó en él un sentimiento de cariño que muchas veces pensó que no tenía ¿qué se sentiría avanzar hasta ella y abrazar su cuerpo cubierto por el agua? ¿qué se sentiría besar sus húmedos labios? ¿qué pasaría si él....
-Por favor... – Dijo Kaoru interrumpiendo los pensamiento de Kenshin.
Kaoru cubrió sus pechos con sus manos desviando la vista, pues ya no podía con su vergüenza y fue cuando decidió girar su cuerpo para darle la espalda de nuevo.
-Kaoru... yo... lo siento- Se dio media vuelta y salió de ahí tan rápido como pudo, cerrando la puerta tras de sí.
Realmente se sentía tan estúpido, pero es que su razón le dejo de funcionar en ese breve momento y la verdad es que había quedado totalmente idiotizado al verla así, es verdad que él era muy respetuoso y que jamás le haría daño, nunca se lo haría, pero por unos instantes estuvo a punto de avanzar hasta ella y besarla y... ¡Pero que imbecil había sido! Recordó lo que ella le había dicho "por favor..." su voz parecía rogarle, y cuando ella desvió su vista, la había avergonzado, el que él la hubiese visto desnuda la había avergonzado, que miserable se sentía en esos momentos ¿con que cara la vería ahora? Bueno, ya encontraría una forma de pedirle perdón.
Kaoru aun estaba roja de vergüenza ¿desde hace cuando tiempo él estaba ahí? Aunque no pudo evitar sonreír al recordar la cara que puso cuando ella lo descubrió, parecía la cara de un niño asustado, y ese rubor tan intenso en sus mejillas, le gustaba verlo así, es que se veía tan vulnerable, pero la verdad es que no lo era, era una persona fuerte y la mayoría de las veces muy serio y frío, pero la noche anterior había sido todo lo contrario, ese beso fue tan bonito para ella, y lo que él le había dicho, que la quería como si la hubiese conocido de toda una vida a pesar de tener tan poco tiempo de haberse conocido, tal vez ese era el amor a primera vista, no sabía, pero aun así ella lo quería, tal vez por que él le daba esa fortaleza que tenía y esa protección que necesitaba y sobre todo podía confiar en que él la ayudaría.
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La mujer deslizó las puertas de la habitación con su pie, pronto diviso dos figuras, un niño, y un hombre, uno muy molesto por cierto.
Se acerco a una pequeña mesita y deposito la bandeja con desayuno que llevaba en las manos, observo al niño dormir y rió levemente al observar la posición tan graciosa en la que dormía, los brazos extendidos, un pie dentro de las colchas y el otro fuera, después vio al hombre junto al niño, parecía tranquilo, dormía bocabajo, lentamente se acerco a él y lo cubrió mejor con las mantas, después noto la bandita roja en su cabeza, quizás estaría durmiendo incomodo con eso, estiro su mano e intento quitársela.
-¡Es usted un idiota!- Dijo Megumi asustada.
Antes de que pudiera quitarle la banda roja, Sanosuke giro su cuerpo rápidamente y tomo la mano de la chica.
-¿Te asuste?- Sanosuke rió ante la pregunta tan obvia.
-Y yo que me había preocupado por si estaba durmiendo bien o no- Se soltó de la mano que la sujetaba y se paro para ir directo a la puerta.
-¡Espera!-
La mujer se detuvo antes de abrir la puerta, se quedo allí parada esperando lo que ese hombre tonto le diría.
-Te llamas Megumi ¿verdad? Yo soy Sanosuke, mi compañero se llama Enishi, te pido disculpas por haberte despertado tan tarde anoche, y gracias por el desayuno- Sanosuke rió amablemente, aunque sabía que ella no lo veía.
Vaya, al parecer no era tan tonto como ella pensaba, era un hombre muy amable, lo había juzgado muy mal, en ese momento abrió la puerta y salió del cuarto, pero antes de cerrar la puerta se giró y le devolvió la sonrisa a Sanosuke.
-Por nada, Sanosuke- Megumi cerro la puerta.
Que chica, y que carácter, nunca había conocido a una así, es una lastima que pronto tendría que irse, no pensaba quedarse una noche mas ahí.
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Ya habían llegado mas personas a la posada, y por lo que se veía ya había mas de cinco parejas que se casarían, todo ya había sido ordenado desde el día anterior, las flores aun se veían frescas.
Kenshin tenía un nuevo vestuario de color azul añil en la parte superior, y blanco en la parte inferior, se encontraba sentado en una de las tantas piedras que estaban al frente de la posada, veía entrar y salir gente de la posada, y después se perdió en sus propios pensamientos y ahora miraba unas flores, rosas blancas para ser precisos, aun pensaba lo que hacía un rato le había pasado con Kaoru ¿por qué no salió cuando tuvo la oportunidad? Era un tonto.
De pronto diviso a Kaoru, que niña tan mas linda, vestía un kimono color blanco adornado con muchas florecillas en color azul cielo, su pelo estaba recogido en una media cola y eso hacía que se viera aun mas bella.
-Kaoru...- Dijo Kenshin al notar que pasaba cerca de él.
Pero al escuchar su nombre Kaoru se sonrojo e hizo como que no lo escucho y paso de largo, seguida por la señora Kasumi, quien le sonrió al verlo.
Kenshin quedo un poco triste por la actitud de Kaoru, pero no era para menos, tal vez estaba muy enojada con él.
-Mira que lindas flores-
Kenshin se paro de donde estaba y presto atención a la pareja que estaba viendo uno de los ramos de flores que estaban colocados en un jarrón a la entrada de la posada.
-Son rosas rojas, pero no son tan lindas como tu, amor-
El hombre tomo una de las flores y la puso sobre el castaño cabello de su amada, ella lo beso y le agradeció el bonito gesto.
-Flores...- Susurro Kenshin sonriendo.
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-Buscamos en la aldea mas cercana, creo que se ha pasado al siguiente poblado, por que aquí no lo hemos encontrado, o se escondió muy bien.- Decía el soldado aun arrodillado frente a su jefe.
-No importa- Rió malicioso. –Pronto aparecerá, se llevo al pequeño, lo mas probable es que busquen a la chica, aun tengo tiempo de entregársela a ese hombre rico, aun pagara muy bien por ella.-
-Bien, señor, entonces seguiremos buscándolo-
-Entonces busca en el siguiente poblado, pero cuando lo encuentres, síguelo y mantenme informado-
El soldado inclino mas la cabeza, se puso en pie y salió.
-Hermanito, no sabes lo mal que te va a ir, eres un estúpido- Decía Raijuuta.
Pensaba en lo fácil que su hermanito le estaba poniendo las cosas, pronto lo llevaría hasta la chica y tal vez también encontraría al insolente que mato a una tropa entera de sus soldados.
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Enishi aun seguía dormido, pero en cuanto el olor a comida llego hasta su nariz abrió sus ojos.
-Que bien huele- Decía mientras se sentaba.
Miro a Sanosuke sentado en la mesa, tenía un plato de arroz en sus manos.
-y no solo huele bien, ven acá, que se te enfriara-
Enishi se acerco hasta quedar sentado frente a él, tomo sus palillos y se acerco un plato con carne y otro con arroz.
-De verdad sabe muy bien- Enishi llevo otro poco a su boca. -¿Cuánto tiempo nos quedaremos?-
-No mucho, nos iremos cuanto antes, no podemos quedarnos mucho tiempo en un solo lugar, además, debemos buscar a tu hermana ¿no es así?
-Gracias Sano, espero encontrarla muy pronto-
-Ya veras que todo saldrá bien-
-Pero antes me gustaría que me llevaras al lugar donde nos separaron- Dijo el chico bajando la mirada y dejando su tazón vacío en la mesa.
Sanosuke lo miro con ternura, el chico era fuerte sin duda, pero tenía que aprender a serlo aun mas, y no lo culpaba, el pobre ya había sufrido mucho y todo gracias a su "hermano".
-Esta bien, chico, iremos ahí primero.-
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Kaoru estaba muy nerviosa, no sabía como mirar a los ojos a Kenshin, es que se sentía tan apenada, y de solo recordarlo se ponía roja como un tomate, lo había estado esquivando, pero eso no sería por mucho tiempo, sabía que en cualquier momento tendría que hablar con él.
Camino por el patio, la mayoría de la gente ya estaba dentro de la posada, pronto empezaría la ceremonia y era ahí donde no iba a poder evitar a Kenshin, o tal vez lo iba a ver antes de lo que pensaba, pues venía directo a ella.
Kenshin caminaba con paso decidido hacia Kaoru, tenía sus manos en la espalda, ocultando dos flores que sujetaba en cada mano.
Kaoru quería irse de ese lugar, pero no tenía caso, lo mejor sería enfrentarlo de una buena vez y ya no postergar el momento.
-Kaoru... yo...- Kenshin se sonrojo.
Es que no podía evitar el imaginar lo que había pasado en el cuarto de baño, y se sonrojo aun mas al ver el notorio rubor de las mejillas de Kaoru.
-¿Qué... sucede, Kenshin?- Decía sin poder mirarlo a los ojos.
Kenshin extendió su mano derecha dejando ver una de las rosas blancas que había recogido de los jarrones, Kaoru esta vez si lo miro, sorprendida por lo que veía.
-Lo que paso... veras, Yo... lo siento, yo no quería... y... espero que te gusten las rosas blancas- Kenshin le sonrió, ella al fin se atrevía a verlo a los ojos.
-Claro que me gustan, Kenshin- Kaoru tomo la flor con una de sus manos y disfruto de su aroma.
Entonces, Kenshin dejo al descubierto la otra rosa que llevaba en su mano izquierda y acomodo la flor en su pelo.
-Te ves hermosa-
-Gracias-
Kenshin tomo con cuidado el rostro de Kaoru y la beso en los labios tiernamente, sintiendo como ella se abrazaba a su espalda.
-Ya no estas enojada conmigo- Kenshin la abrazo.
-Yo no me he enojado con usted, Kenshin- Kaoru se separo un poco de él, pero aun sujetándolo por la espalda.
-Es que no me hablabas, y me esquivabas, y por lo que paso, pensé que estabas muy molesta conmigo- Kenshin la miro a los ojos.
Kaoru sonrió divertida, se sonrojo y desvió la mirada.
-Me daba pena verlo a los ojos, o hablar con usted, pero nunca me enoje-
-Entiendo- Kenshin abrazo un poco mas a Kaoru, y esta se recostó en su hombro –Cantas muy hermoso-
Kaoru sonrió de nuevo.
-Gracias-
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La ceremonia ya había dado comienzo, al fin habían llegado todos los invitados, había adornos de distintas flores en todas las mesas, comida de distinta variedad y sake, que nunca podía faltar en una buena boda, había dicho el señor Genzai.
Kenshin había contado once parejas, todos parecían muy felices, no recordaba lo agradable que se sentía estar feliz, sin tener que matar, sin tener que enterrarle la espada a alguien, sin mancharse de sangre, tampoco recordaba que se sentía estar en compañía, y que mejor compañía que la de su hermosa dama.
-Hoy uniremos en matrimonio a aquellas personas que así lo deseen, este día será muy especial ya que uniremos a doce familias- Decía Genzai, quien resulto ser el juez que unía a las parejas.
-¿Doce?-
Kenshin estaba confundido, pensó que habían sido solo once, tal vez llego una de ultimo momento.
-Todo se ve tan lindo- Le decía Kaoru, quien estaba a su lado, tomándolo del brazo.
-Quiero que todos felicitemos a una pareja muy especial este día, son dos jóvenes que han decidido unirse en matrimonio, que es algo muy importante y sobre todo una gran responsabilidad.-
Genzai se acerco a Kenshin y a Kaoru, y cuando al fin llego frente a ellos todos se hicieron a un lado para darle espacio a la pareja.
-Kenshin Himura, como juez tengo el poder de casarte con tu novia-
Kenshin observo un momento a Kaoru, ella aun tenía la flor, que él le había dado, en su mano, ella también lo miraba a él, al parecer sorprendida.
-¿Aceptan casarse?- Genzai sonrió ampliamente.
Kenshin asió aun mas el brazo de Kaoru, quien también lo sujeto mas fuerte a él.
-Acepto-
Kenshin miro la sonrisa de Kaoru.
-Yo también acepto-
-Entonces todo deseamos que vivan felices, que aunque les vengas problemas, que siempre sean como jóvenes, y que con esa vitalidad de la juventud resuelvan sus problemas y que con esa vitalidad se amen... tanto de día como de noche- Genzai guiño un ojo, los presentes rieron mientras Kenshin y Kaoru se sonrojaban. –Que su matrimonio dure por siempre-
Todos los presentes aplaudieron, mientras Kenshin susurraba unas palabras a Kaoru.
-Dios, Kaoru, espero que hayamos hecho lo correcto, por que te quiero- La miro a los ojos.
-Para mi fue lo correcto, yo también te quiero-
Kenshin se acerco a Kaoru, para depositar un pequeño beso en sus labios, beso que finalizo la unión de su matrimonio, que ya era oficial, Kenshin era el esposo de Kaoru, y ella era su mujer, lo que una vez pensó cuando estuvo con ella por primera vez era cierto, él ya no estaría solo, puesto que ahora tenía una esposa, la persona a la que mas quería, y que hora menos que nunca dejaría.
Y así vieron como se celebraron todas y cada una de las bodas, disfrutando por fin un momento en paz, disfrutando de la comida y la bebida, y disfrutando de la compañía de la persona amada.
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Holas! Mmmm... no se si les guste este capitulo... yo espero que si, prometo que será mejor el próximo, es que ando algo apurada, y creo que no me concentré mucho escribiendo este cap., pero espero que sea de su agrado =).
Gaby (hyatt: que bueno que te gusto lo que paso en el capitulo anterior, espero no decepcionarte con este.
Hada (Hikaru): jejeje que bien que te gusto lo del besho =D y pues creo que aquí se resuelve un poco mas la duda sobre Megumi y Sanosuke, ojala te guste este capitulo también, por cierto, muchísimas gracias por el dibujo que me hiciste, te quedo precioso, no me cansare de decirlo, por que te quedo muy bien, otra vez, gracias, gracias.
Naoko: Holas!! Pues aquí esta la actualización, yo sigo leyendo tus fics, ya sabes que me gustan mucho ;) y pues si, Kaoru siempre estará ahí para cuidarlo de esa soledad que siente. Espero que me dejes tu comentario sobre este capitulo también.
Muchas gracias por los reviews, se que no es el mejor fanfic que han leído, pero con que le guste a una sola persona, bueno, eso me da animo para seguir, y sus reviews de verdad que son muy importantes.
-Kana-
