CAPITULO 03
Acostado en una cama desconocida, un muchacho despertaba con dolor de un sueño que acababa de tener. Los rayos de luz que entraban por la ventana le molestaban, de manera que intentó girar la cabeza, aunque al hacerlo, un intenso dolor en las sienes le hicieron emitir un pequeño gemido de dolor. Notó como a su lado alguien se daba cuenta de que el sol le estaba molestando, de manera que a los pocos segundos, una cortina impedía que la luz entrara en la habitación.
Abrió lentamente los ojos, pues los párpados le pesaban, y observó que la habitación estaba llena. Una pequeña habitación, de un color blanco reluciente, adornada por varios cuadros que se movían. Se fijo en uno de ellos, en el que se podía observar un precioso paisaje junto al mar, en el que las olas rompían junto un acantilado. Todavía inmerso en la imagen, le hablaron
-¿Cómo te encuentras, hijo?-
Volvió a girar la cabeza, con lentitud, para no volver a sentir el dolor punzante en sus sienes, y encaró a la persona que le había hablado, su madre.
-Perfectamente, mama- mintió –Creo que podría levantarme- dijo intentando incorporarse, aunque su madre se lo impidió
-Todavía estas débil- le dijo. Ron soltó un bufido de exasperación, cosa que hizo reír débilmente a los presentes. El joven pelirrojo miró al resto de los presentes. Allí se encontraban sus padres y sus hermanos, excepto Percy. También estaban Dumbledore y Alastor Moody. Y por último, Harry y Remus Lupin, que lo miraban divertidos. Ron le hizo una señal a Harry con el brazo para que fuera hasta donde estaba él.
-¿Cómo te encuentras, amigo?- le preguntó el moreno
-Estoy hambriento- respondió, lo que provocó una sonora carcajada por parte de los presentes. Cuando la risa hubo cesado, la mayoría de los adultos salieron de la habitación, dejando a Ginny, Harry, Fred y George con Ron. Harry volvió a hablar
-Ron, lo siento, fue mi culpa...- pero no lo dejaron terminar
-¡No seas tonto, Harry! ¡Claro que no fue tu culpa!- le gritó Ginny
-Nadie tuvo la culpa- empezó Fred
-El único culpable es Quien-Tu-Sabes, y los mortífagos que lo siguen- terminó George
-Además- empezó a decir Ron –Saben que soy el Weasley más peligroso. Por eso me atacaron-
Todos sonrieron ante el comentario de Ron
-No seas tan creído, hermanito- dijo Ginny sin poder ocultar una mueca burlona. Como respuesta, el pelirrojo le sacó la lengua de forma graciosa.
-Bueno, Ron. Ahora que estas mejor, ¿por qué no nos ayudas con los artículos?- soltó George, a lo que Ron solo abrió mucho los ojos y puso una cara de terror. Ginny, al ver la cara de confusión de Harry, se le acercó y le dijo en voz baja
-Han estado desde que salimos de Hogwarts intentando hacer que Ron pruebe sus productos-
Harry estuvo todo el día bromeando y hablando con los Weasley, incluso con Bill y Charlie, que entraron un par de veces para ver a su hermano pequeño y para evitar que los gemelos le hiciesen probar uno de sus inventos.
Entrada la tarde, e profesor pidió permiso para hablar con Ron un momento a solas, cosa que extraño a todos, pero no le dieron más importancia. Cuando salieron de la habitación, observaron como los señores Weasley y Remus hablaban con un hombre de edad avanzada, con una gran barba blanca y ojos azules. Vestía con una túnica muy llamativa, mezclando de manera extraña naranja, verde y blanco.
A la señora Weasley no se le veía muy contenta con aquel señor, pero Remus y Arthur Weasley hablaban animadamente con él. Alastor los observaba desde unos metros atrás.
-¿Quién es esa persona que esta hablando con mis padres?- preguntó Ginny a Harry
-No lo se, pero me resulta conocido- respondió
-Es el hermano del profesor Dumbledore- les respondió Charlie desde su espalda –Lo que no se es lo que hace aquí. Tenía entendido que estaba viviendo en Irlanda-
-Puede que Dumbledore le haya pedido algo para la Orden- añadió Bill, apartándose un mechón de cabello que le molestaba.
Harry y Ginny se miraron durante unos segundos antes de acercarse al grupo de los adultos, ya que la joven Weasley debía hablar con su madre. Cuando los adultos notaron que los dos chicos se les acercaban, la señora Weasley se despidió del hombre de aspecto mayor y se dirigió hacia su hija.
-¿Ocurre algo malo, Ginny?- preguntó la señora Weasley
-No mamá, no pasa nada malo. Solo que el profesor Dumbledore me dijo que te preguntara si el especialista había llegado.-
-Si, hija. Si que ha llegado. Harry, ¿puedes ir a decirle al profesor Dumbledore que su "especialista" ya ha llegado?-
Harry no pudo evitar preguntarse el tono en el que la señora Weasley se refería al especialista. ¿Especialista para que? ¿Se referiría al recién llegado? Aunque tenía ganas de preguntar al respecto, se dirigió hacia la habitación de su mejor amigo para avisar al profesor Dumbledore.
Nada más entrar a la habitación, el director le preguntó que quería, y Harry, después de entregarle el mensaje de la Señora Weasley y de que Dumbledore saliera al pasillo, se acercó donde se encontraba su amigo.
-¿Te encuentras mejor, Ron?-
-Claro que si, Harry. Sabes que soy indestructible-
Harry puso cara de incredulidad ante el comentario de su amigo, pero sabía que estaba bromeando.
-Por cierto, ¿qué quería Dumbledore?-
-Estaba hablándome sobre mis TIMO- dijo un Ron disgustado –Me ha comentado que debo mejorar en pociones y transformaciones. También me dio la lista con los resultados de mis exámenes.-
-¿Cómo te ha ido?- preguntó Harry
-Podría haber ido peor- comentó despreocupadamente
-Si Hermione te llega a escuchar, estaría sermoneándote- dijo con sorna
-Supongo. Por cierto, ¿qué sabes de ella?-
-Se que ha ido de vacaciones con sus padres- dijo Harry sin querer dar mas información. Sabía como se pondría su amigo si sabía que Hermione había ido a Bulgaria.
-¿No sabes donde?- preguntó Ron, mirándolo con los ojos entrecerrados, como analizando su expresión. Antes de poder contestar, Remus entró en la habitación.
-Harry, debemos irnos. Tenemos que llevarte de nuevo a Privet Drive-
Harry, no muy contento por tener que volver a la casa de sus tíos, se despidió de todos los Weasley y del profesor Dumbledore, que le entregó una carta
-Tus resultados de los TIMO, Harry. Creo que los encontrarás sumamente interesantes- le dijo antes de despedirse de él con una sonrisa en la cara.
Harry llegó a Privet Drive mediante un traslador, acompañado por Remus y Alastor. El ex auror se había ofrecido para acompañarlo, y Harry, aunque pensaba que tanta gente no era necesaria para protegerle, no rechistó. Nada más llegar, los dos adultos acompañaron a Harry hasta la puerta del numero 4 de Privet Drive, a la cual llamaron.
La señora Dursley fue la que abrió. Parecía disgustada, pero al ver a los dos acompañantes de su sobrino, el posible enfado se fue para dejar paso a una mirada de terror.
-Buenas noches, señora Dursley- dijo amablemente Remus –Le traemos a su sobrino de vuelta-
-Sigan tratándolo bien, o haremos una visita- gruñó Ojoloco como amenaza. Petunia Dursley no dijo nada, y, después de dejar pasar a Harry, cerró la puerta principal rápidamente, como si por hacerlo más deprisa los "anormales" que había fuera de su casa se irían de allí antes.
Harry subió a su habitación, sin decir nada a sus tíos, con la carta que le había dado Dumbledore en la mano, en los que estaban sus resultados de los TIMO.
Acostado en una cama desconocida, un muchacho despertaba con dolor de un sueño que acababa de tener. Los rayos de luz que entraban por la ventana le molestaban, de manera que intentó girar la cabeza, aunque al hacerlo, un intenso dolor en las sienes le hicieron emitir un pequeño gemido de dolor. Notó como a su lado alguien se daba cuenta de que el sol le estaba molestando, de manera que a los pocos segundos, una cortina impedía que la luz entrara en la habitación.
Abrió lentamente los ojos, pues los párpados le pesaban, y observó que la habitación estaba llena. Una pequeña habitación, de un color blanco reluciente, adornada por varios cuadros que se movían. Se fijo en uno de ellos, en el que se podía observar un precioso paisaje junto al mar, en el que las olas rompían junto un acantilado. Todavía inmerso en la imagen, le hablaron
-¿Cómo te encuentras, hijo?-
Volvió a girar la cabeza, con lentitud, para no volver a sentir el dolor punzante en sus sienes, y encaró a la persona que le había hablado, su madre.
-Perfectamente, mama- mintió –Creo que podría levantarme- dijo intentando incorporarse, aunque su madre se lo impidió
-Todavía estas débil- le dijo. Ron soltó un bufido de exasperación, cosa que hizo reír débilmente a los presentes. El joven pelirrojo miró al resto de los presentes. Allí se encontraban sus padres y sus hermanos, excepto Percy. También estaban Dumbledore y Alastor Moody. Y por último, Harry y Remus Lupin, que lo miraban divertidos. Ron le hizo una señal a Harry con el brazo para que fuera hasta donde estaba él.
-¿Cómo te encuentras, amigo?- le preguntó el moreno
-Estoy hambriento- respondió, lo que provocó una sonora carcajada por parte de los presentes. Cuando la risa hubo cesado, la mayoría de los adultos salieron de la habitación, dejando a Ginny, Harry, Fred y George con Ron. Harry volvió a hablar
-Ron, lo siento, fue mi culpa...- pero no lo dejaron terminar
-¡No seas tonto, Harry! ¡Claro que no fue tu culpa!- le gritó Ginny
-Nadie tuvo la culpa- empezó Fred
-El único culpable es Quien-Tu-Sabes, y los mortífagos que lo siguen- terminó George
-Además- empezó a decir Ron –Saben que soy el Weasley más peligroso. Por eso me atacaron-
Todos sonrieron ante el comentario de Ron
-No seas tan creído, hermanito- dijo Ginny sin poder ocultar una mueca burlona. Como respuesta, el pelirrojo le sacó la lengua de forma graciosa.
-Bueno, Ron. Ahora que estas mejor, ¿por qué no nos ayudas con los artículos?- soltó George, a lo que Ron solo abrió mucho los ojos y puso una cara de terror. Ginny, al ver la cara de confusión de Harry, se le acercó y le dijo en voz baja
-Han estado desde que salimos de Hogwarts intentando hacer que Ron pruebe sus productos-
Harry estuvo todo el día bromeando y hablando con los Weasley, incluso con Bill y Charlie, que entraron un par de veces para ver a su hermano pequeño y para evitar que los gemelos le hiciesen probar uno de sus inventos.
Entrada la tarde, e profesor pidió permiso para hablar con Ron un momento a solas, cosa que extraño a todos, pero no le dieron más importancia. Cuando salieron de la habitación, observaron como los señores Weasley y Remus hablaban con un hombre de edad avanzada, con una gran barba blanca y ojos azules. Vestía con una túnica muy llamativa, mezclando de manera extraña naranja, verde y blanco.
A la señora Weasley no se le veía muy contenta con aquel señor, pero Remus y Arthur Weasley hablaban animadamente con él. Alastor los observaba desde unos metros atrás.
-¿Quién es esa persona que esta hablando con mis padres?- preguntó Ginny a Harry
-No lo se, pero me resulta conocido- respondió
-Es el hermano del profesor Dumbledore- les respondió Charlie desde su espalda –Lo que no se es lo que hace aquí. Tenía entendido que estaba viviendo en Irlanda-
-Puede que Dumbledore le haya pedido algo para la Orden- añadió Bill, apartándose un mechón de cabello que le molestaba.
Harry y Ginny se miraron durante unos segundos antes de acercarse al grupo de los adultos, ya que la joven Weasley debía hablar con su madre. Cuando los adultos notaron que los dos chicos se les acercaban, la señora Weasley se despidió del hombre de aspecto mayor y se dirigió hacia su hija.
-¿Ocurre algo malo, Ginny?- preguntó la señora Weasley
-No mamá, no pasa nada malo. Solo que el profesor Dumbledore me dijo que te preguntara si el especialista había llegado.-
-Si, hija. Si que ha llegado. Harry, ¿puedes ir a decirle al profesor Dumbledore que su "especialista" ya ha llegado?-
Harry no pudo evitar preguntarse el tono en el que la señora Weasley se refería al especialista. ¿Especialista para que? ¿Se referiría al recién llegado? Aunque tenía ganas de preguntar al respecto, se dirigió hacia la habitación de su mejor amigo para avisar al profesor Dumbledore.
Nada más entrar a la habitación, el director le preguntó que quería, y Harry, después de entregarle el mensaje de la Señora Weasley y de que Dumbledore saliera al pasillo, se acercó donde se encontraba su amigo.
-¿Te encuentras mejor, Ron?-
-Claro que si, Harry. Sabes que soy indestructible-
Harry puso cara de incredulidad ante el comentario de su amigo, pero sabía que estaba bromeando.
-Por cierto, ¿qué quería Dumbledore?-
-Estaba hablándome sobre mis TIMO- dijo un Ron disgustado –Me ha comentado que debo mejorar en pociones y transformaciones. También me dio la lista con los resultados de mis exámenes.-
-¿Cómo te ha ido?- preguntó Harry
-Podría haber ido peor- comentó despreocupadamente
-Si Hermione te llega a escuchar, estaría sermoneándote- dijo con sorna
-Supongo. Por cierto, ¿qué sabes de ella?-
-Se que ha ido de vacaciones con sus padres- dijo Harry sin querer dar mas información. Sabía como se pondría su amigo si sabía que Hermione había ido a Bulgaria.
-¿No sabes donde?- preguntó Ron, mirándolo con los ojos entrecerrados, como analizando su expresión. Antes de poder contestar, Remus entró en la habitación.
-Harry, debemos irnos. Tenemos que llevarte de nuevo a Privet Drive-
Harry, no muy contento por tener que volver a la casa de sus tíos, se despidió de todos los Weasley y del profesor Dumbledore, que le entregó una carta
-Tus resultados de los TIMO, Harry. Creo que los encontrarás sumamente interesantes- le dijo antes de despedirse de él con una sonrisa en la cara.
Harry llegó a Privet Drive mediante un traslador, acompañado por Remus y Alastor. El ex auror se había ofrecido para acompañarlo, y Harry, aunque pensaba que tanta gente no era necesaria para protegerle, no rechistó. Nada más llegar, los dos adultos acompañaron a Harry hasta la puerta del numero 4 de Privet Drive, a la cual llamaron.
La señora Dursley fue la que abrió. Parecía disgustada, pero al ver a los dos acompañantes de su sobrino, el posible enfado se fue para dejar paso a una mirada de terror.
-Buenas noches, señora Dursley- dijo amablemente Remus –Le traemos a su sobrino de vuelta-
-Sigan tratándolo bien, o haremos una visita- gruñó Ojoloco como amenaza. Petunia Dursley no dijo nada, y, después de dejar pasar a Harry, cerró la puerta principal rápidamente, como si por hacerlo más deprisa los "anormales" que había fuera de su casa se irían de allí antes.
Harry subió a su habitación, sin decir nada a sus tíos, con la carta que le había dado Dumbledore en la mano, en los que estaban sus resultados de los TIMO.
