CAPITULO 4
Cuando cerró la puerta de su habitación, Harry se echó sobre la cama para leer sus resultados con tranquilidad. Se encontraba bastante nervioso, porque no estaba seguro de tener las notas necesarias para continuar con su formación de auror. Sabía que debía tener grandes notas en Transformaciones, Pociones, Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras, aunque en esta última asignatura tenía claro que iba a sacar una gran nota, por su Patronus. Abrió el sobre con lentitud, y sacó la carta despacio, desplegándola y preparándose para leerla.
Estimado Sr. Potter
Lamentamos el retraso en el envío de las notas de sus TIMO, pero
debido a los últimos acontecimientos en el mundo mágico, no se han
podido enviar en los plazos previstos.
Adjuntamos los resultados en esta carta.
Griselda Marchbanks
Comisión Reguladora de los TIMO
Harry giró la carta para observar sus resultados con signos evidentes de nerviosismo. Inspiró fuertemente y se dispuso a continuar leyendo la nota.
RESULTADOS DE LOS TIMO DEL INDIVIDUO HARRY POTTER
Encantamientos: Excede Expectativas
Transformaciones: Excede Expectativas
Herbología: Sobresaliente
Defensa Contra las Artes Oscuras: Sobresaliente (mención especial:
Patronus corpóreo)
Pociones: Excede Expectativas
Cuidado de Criaturas Mágicas: Sobresaliente
Astronomía: Aprobado
Adivinación: Pobre (no apto para la materia, aunque disposición
aceptable)
Historia de la Magia: Pobre
Sr. Harry Potter, se nos complace informarle que ha conseguido 7
TIMO, 3 de ellos con sobresaliente. Enhorabuena.
Harry sonrió para si mismo. Había conseguido las notas necesarias para continuar sus estudios como Auror. Dejó la carta a un lado y se acostó en la cama con una ligera sonrisa en el rostro. Pensó en su padrino. Habría estado muy orgulloso de él. Casi podía oír sus palabras, felicitándole por sus sobresalientes en Herbología, Cuidado de Criaturas Mágicas y Defensa Contra las Artes Oscuras. Sin borrar la sonrisa de su rostro, una pequeña lágrima se deslizó por su mejilla, y casi sin darse cuenta, el sueño lo venció.
De nuevo, notó como se encontraba en la habitación del velo. De nuevo, los murmullos a su alrededor no cesaban, y, por encima de todas aquellas voces impersonales, una conocida, una familiar.
Como en su anterior sueño, se acercó al velo y levantó su mano para tocar el artefacto. Pero esta vez, en vez de que una gran luz lo envolviera, notó el tacto del velo. Era una sensación agradable para el tacto, pues era suave, aunque estaba helado.
Perdido en la sensación que le producía el velo, Harry no se dio cuenta de que iba entrando en él. La mente del joven se había vaciado de problemas gracias al contacto con el velo, cuando algo lo despertó del trance en el que se encontraba.
-Harry- susurró una voz. Harry abrió los ojos desmesuradamente, y retiró el brazo del interior del velo con rapidez. Cuando hubo sacado todo su cuerpo del artefacto, una fuerte sacudida lo empujó hacia atrás, provocando que cayera de espaldas, despertándose en ese mismo momento.
Los siguientes días fueron bastante monótonos para Harry. Por la mañana, tía Petunia lo despertaba y lo obligaba a hacer el desayuno y algunas tareas para la casa, dejándole la tarde libre para hacer los deberes de verano o salir a pasear, ya que en la mente de los Dursley todavía estaban presentes las amenazas de Alastor Moody.
Durante los días anteriores a su cumpleaños se enteró de los nombres de las tres jóvenes que acompañaban al grupo de su primo Dudley y sus amigos. La chica rubia y estúpida se llamaba Dafne Smith, y era prima de Malcolm, aunque no se parecían en nada. La joven de aspecto frágil era Alison Moon, familia bastante lejana de Gordon, y por último, la chica de piel morena se llamaba Katherine Grinnell, aunque todos la llamaban Kat, que acababa de mudarse a la zona.
El grupo de Dudley no dejaba escapar ninguna oportunidad para intentar molestar a Harry. Siempre que salía a pasear, tenía que aguantar las burlas de Dafne, Piers, Malcolm y Gordon, sin olvidar a su primo, Gran D. Fue en la tarde anterior a su cumpleaños cuando Harry se cansó de escuchar a su primo y a su pandilla.
-¡Anormal!- le gritaba Piers, animado por sus amigos. Los chicos lo rodeaban mientras que las chicas los miraban desde una distancia prudencial.
Harry intentaba ignorar las provocaciones, consiguiendo que Dudley y los otros se enfadaran todavía más. Miró a su primo y vio como tenía la cara sonrojada, y los ojos completamente rojos, debido a la cantidad de alcohol que había tomado.
-Nadie te quiere, Potter- le dijo su primo –No tienes a nadie. Sino, hace tiempo que habrías salido de mi casa.-
Esta frase caló profundamente en Harry. Su primo había tocado un tema sensible para él, ya que, además de perder a sus padres cuando tenía un año de vida, hacía poco tiempo que Sirius le había dejado. Se giró hacia su primo, y con una mirada llena de odio, se abalanzó sobre él para golpearle con los puños.
Dudley, al verlo girarse, sonrió. Sabía que había enfadado a su primo, y ahora él y sus amigos se divertirían un rato a su costa, pero al ver la mirada llena de odio que le lanzó su primo, no pudo evitar estremecerse. ¿Y si utilizaba la magia contra él? Entonces lo expulsarían de ese extraño colegio, de manera que no podía arriesgarse a eso, ¿o si?
Tanto tiempo estuvo Dudley pensando en lo que podía hacerle su primo con la magia, que no vio como el pequeño, pero rápido Harry Potter, le golpeaba a la cara con su puño derecho. Esto descolocó a Dudley de nuevo, que no se esperaba el golpe, y antes de poder hacer nada, un segundo puñetazo de Harry lo tumbó.
Los amigos de Dudley, al ver la furia de Harry, retrocedieron un poco, pero después de ver los golpes que se había llevado Dudley, se acercaron a su amigo y entre los tres empezaron a pegar a Harry, el cual se limitaba a patear a Dudley, que se encontraba en el suelo, sin importarle los golpes que estaba recibiendo por parte de Piers, Malcolm y Gordon.
Tras unos segundos, entre los tres chicos consiguieron sujetarlo por los brazos. Harry se revolvía para intentar soltarse, aunque sin mucho éxito. Su mirada todavía estaba cargada de odio, un odio inusual en él. En ese momento, y mientras Dudley se arrastraba a sus pies, Harry se dio cuenta de que los amigos de su primo estaban a su lado, y en otro ataque de furia, no supo muy bien como, los tres amigos de su primo salieron disparados varios metros hacia atrás.
Se giró para ver que había ocurrido, y se sorprendió al ver a los compañeros de Dudley en el suelo. No notó como alguien se situaba en su espalda, y, con un certero golpe en la cabeza, lo hacía caer inconsciente. Tampoco notó que era rodeado por cuatro grandes muchachos, y que empezaban a patear su cuerpo sin que nadie hiciera nada por impedirlo.
Minutos después, un grupo de cuatro jóvenes salía corriendo del parque, riendo y gritando, dejando a un pobre muchacho tirado en el suelo, con una cantidad increíble de heridas. Dos jóvenes salían solo un par de minutos después, con expresión seria, corriendo, buscando a alguna persona capaz de ayudarlas con el muchacho herido, mientras que la tercera se esperaba junto a él.
Por suerte para Harry, la primera persona con la que las dos muchachas se encontraron fue con la señora Figg, que se dirigía hacia su casa, cargada con varias bolsas de comida para gatos. Arabella Figg, horrorizada ante el aspecto de Harry, les pidió a las jóvenes ayuda para llevarlo a su casa, donde podrían curarle las heridas que tenía.
De manera que un inconsciente Harry Potter era trasladado a la casa de la señora Figg, acompañado por tres preocupadas jóvenes.
Cuando cerró la puerta de su habitación, Harry se echó sobre la cama para leer sus resultados con tranquilidad. Se encontraba bastante nervioso, porque no estaba seguro de tener las notas necesarias para continuar con su formación de auror. Sabía que debía tener grandes notas en Transformaciones, Pociones, Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras, aunque en esta última asignatura tenía claro que iba a sacar una gran nota, por su Patronus. Abrió el sobre con lentitud, y sacó la carta despacio, desplegándola y preparándose para leerla.
Estimado Sr. Potter
Lamentamos el retraso en el envío de las notas de sus TIMO, pero
debido a los últimos acontecimientos en el mundo mágico, no se han
podido enviar en los plazos previstos.
Adjuntamos los resultados en esta carta.
Griselda Marchbanks
Comisión Reguladora de los TIMO
Harry giró la carta para observar sus resultados con signos evidentes de nerviosismo. Inspiró fuertemente y se dispuso a continuar leyendo la nota.
RESULTADOS DE LOS TIMO DEL INDIVIDUO HARRY POTTER
Encantamientos: Excede Expectativas
Transformaciones: Excede Expectativas
Herbología: Sobresaliente
Defensa Contra las Artes Oscuras: Sobresaliente (mención especial:
Patronus corpóreo)
Pociones: Excede Expectativas
Cuidado de Criaturas Mágicas: Sobresaliente
Astronomía: Aprobado
Adivinación: Pobre (no apto para la materia, aunque disposición
aceptable)
Historia de la Magia: Pobre
Sr. Harry Potter, se nos complace informarle que ha conseguido 7
TIMO, 3 de ellos con sobresaliente. Enhorabuena.
Harry sonrió para si mismo. Había conseguido las notas necesarias para continuar sus estudios como Auror. Dejó la carta a un lado y se acostó en la cama con una ligera sonrisa en el rostro. Pensó en su padrino. Habría estado muy orgulloso de él. Casi podía oír sus palabras, felicitándole por sus sobresalientes en Herbología, Cuidado de Criaturas Mágicas y Defensa Contra las Artes Oscuras. Sin borrar la sonrisa de su rostro, una pequeña lágrima se deslizó por su mejilla, y casi sin darse cuenta, el sueño lo venció.
De nuevo, notó como se encontraba en la habitación del velo. De nuevo, los murmullos a su alrededor no cesaban, y, por encima de todas aquellas voces impersonales, una conocida, una familiar.
Como en su anterior sueño, se acercó al velo y levantó su mano para tocar el artefacto. Pero esta vez, en vez de que una gran luz lo envolviera, notó el tacto del velo. Era una sensación agradable para el tacto, pues era suave, aunque estaba helado.
Perdido en la sensación que le producía el velo, Harry no se dio cuenta de que iba entrando en él. La mente del joven se había vaciado de problemas gracias al contacto con el velo, cuando algo lo despertó del trance en el que se encontraba.
-Harry- susurró una voz. Harry abrió los ojos desmesuradamente, y retiró el brazo del interior del velo con rapidez. Cuando hubo sacado todo su cuerpo del artefacto, una fuerte sacudida lo empujó hacia atrás, provocando que cayera de espaldas, despertándose en ese mismo momento.
Los siguientes días fueron bastante monótonos para Harry. Por la mañana, tía Petunia lo despertaba y lo obligaba a hacer el desayuno y algunas tareas para la casa, dejándole la tarde libre para hacer los deberes de verano o salir a pasear, ya que en la mente de los Dursley todavía estaban presentes las amenazas de Alastor Moody.
Durante los días anteriores a su cumpleaños se enteró de los nombres de las tres jóvenes que acompañaban al grupo de su primo Dudley y sus amigos. La chica rubia y estúpida se llamaba Dafne Smith, y era prima de Malcolm, aunque no se parecían en nada. La joven de aspecto frágil era Alison Moon, familia bastante lejana de Gordon, y por último, la chica de piel morena se llamaba Katherine Grinnell, aunque todos la llamaban Kat, que acababa de mudarse a la zona.
El grupo de Dudley no dejaba escapar ninguna oportunidad para intentar molestar a Harry. Siempre que salía a pasear, tenía que aguantar las burlas de Dafne, Piers, Malcolm y Gordon, sin olvidar a su primo, Gran D. Fue en la tarde anterior a su cumpleaños cuando Harry se cansó de escuchar a su primo y a su pandilla.
-¡Anormal!- le gritaba Piers, animado por sus amigos. Los chicos lo rodeaban mientras que las chicas los miraban desde una distancia prudencial.
Harry intentaba ignorar las provocaciones, consiguiendo que Dudley y los otros se enfadaran todavía más. Miró a su primo y vio como tenía la cara sonrojada, y los ojos completamente rojos, debido a la cantidad de alcohol que había tomado.
-Nadie te quiere, Potter- le dijo su primo –No tienes a nadie. Sino, hace tiempo que habrías salido de mi casa.-
Esta frase caló profundamente en Harry. Su primo había tocado un tema sensible para él, ya que, además de perder a sus padres cuando tenía un año de vida, hacía poco tiempo que Sirius le había dejado. Se giró hacia su primo, y con una mirada llena de odio, se abalanzó sobre él para golpearle con los puños.
Dudley, al verlo girarse, sonrió. Sabía que había enfadado a su primo, y ahora él y sus amigos se divertirían un rato a su costa, pero al ver la mirada llena de odio que le lanzó su primo, no pudo evitar estremecerse. ¿Y si utilizaba la magia contra él? Entonces lo expulsarían de ese extraño colegio, de manera que no podía arriesgarse a eso, ¿o si?
Tanto tiempo estuvo Dudley pensando en lo que podía hacerle su primo con la magia, que no vio como el pequeño, pero rápido Harry Potter, le golpeaba a la cara con su puño derecho. Esto descolocó a Dudley de nuevo, que no se esperaba el golpe, y antes de poder hacer nada, un segundo puñetazo de Harry lo tumbó.
Los amigos de Dudley, al ver la furia de Harry, retrocedieron un poco, pero después de ver los golpes que se había llevado Dudley, se acercaron a su amigo y entre los tres empezaron a pegar a Harry, el cual se limitaba a patear a Dudley, que se encontraba en el suelo, sin importarle los golpes que estaba recibiendo por parte de Piers, Malcolm y Gordon.
Tras unos segundos, entre los tres chicos consiguieron sujetarlo por los brazos. Harry se revolvía para intentar soltarse, aunque sin mucho éxito. Su mirada todavía estaba cargada de odio, un odio inusual en él. En ese momento, y mientras Dudley se arrastraba a sus pies, Harry se dio cuenta de que los amigos de su primo estaban a su lado, y en otro ataque de furia, no supo muy bien como, los tres amigos de su primo salieron disparados varios metros hacia atrás.
Se giró para ver que había ocurrido, y se sorprendió al ver a los compañeros de Dudley en el suelo. No notó como alguien se situaba en su espalda, y, con un certero golpe en la cabeza, lo hacía caer inconsciente. Tampoco notó que era rodeado por cuatro grandes muchachos, y que empezaban a patear su cuerpo sin que nadie hiciera nada por impedirlo.
Minutos después, un grupo de cuatro jóvenes salía corriendo del parque, riendo y gritando, dejando a un pobre muchacho tirado en el suelo, con una cantidad increíble de heridas. Dos jóvenes salían solo un par de minutos después, con expresión seria, corriendo, buscando a alguna persona capaz de ayudarlas con el muchacho herido, mientras que la tercera se esperaba junto a él.
Por suerte para Harry, la primera persona con la que las dos muchachas se encontraron fue con la señora Figg, que se dirigía hacia su casa, cargada con varias bolsas de comida para gatos. Arabella Figg, horrorizada ante el aspecto de Harry, les pidió a las jóvenes ayuda para llevarlo a su casa, donde podrían curarle las heridas que tenía.
De manera que un inconsciente Harry Potter era trasladado a la casa de la señora Figg, acompañado por tres preocupadas jóvenes.
