CAPÍTULO3: OBSESIONES.
El busca de Luka sonó al mismo tiempo que el teléfono de su casa. Al otro lado de la línea podía oírse un voz agitada. La de Kerry Weaver.
-¿Te he despertado?¿Has dormido algo? – preguntó la voz de la jefa de Urgencias llena de interferencias.
-No, tranquila. Acabo de despertarme, he dormido como dos horas y poco. –contestó Luka con los ojos aún muy abiertos por el susto de la pesadilla recién vivida.
-Te necesito aquí. Un autobús de escolares que regresaba de un campamento de invierno cayó por un barranco al reventar una rueda. ¿Cuento contigo? Luka estaba ausente. Tenía la mirada fija en la alfombra y no parecía estar escuchando lo que su jefa le decía. Asentía para sí, pero sin escucharla realmente.
-Si claro. Voy para allá. No tardaré nada. – dijo finalmente. Enseguida volvió a calzarse sus zapatos y a coger la chaqueta. Dejó su bolsa de deporte, ya que solo sería un turno. No tendría que ducharse ni nada. Cogió las llaves de casa y cerró la puerta a conciencia. Iría a pie, no le apetecía conducir a esas horas. [...]
-Pensé que no llegarías- dijo Abby sonriéndole a la puerta del hospital.
-Yo tampoco. – dijo con una sonrisa que se apagó poco a poco al ver el extraño vendaje que llevaba Abby en la muñeca derecha. Luka miró fijamente a Abby y la tomó suavemente de la mano que tenía vendada.
-¿Qué te ha pasado aquí, y porqué llevas un vendaje casero? – preguntó Luka sintiendo que lo que había parecido ser una pesadilla, era en realidad verdad.
-Me da vergüenza decírtelo. – dijo Abby agachando la cabeza. Las sirenas de las ambulancias se oían ya muy cerca.
-¿Ha sido Carter, verdad? – preguntó Luka con mucha seriedad.
-¿Estás loco? ¿Por qué iba a hacerme esto Carter? Es mi novio, y se supone que eso implica amor y cariño...- Abby rió nerviosamente mientras Luka la miraba fijamente a los ojos mientras le sujetaba la mano vendada entre las suyas cubiertas con sendos guantes de cuero negros.
-¿Ha sido Carter? –volvió a insistir Luka.
-Ya te he dicho que no, Luka. No se que te hacer pensar esa gilipollez. Carter nunca me haría daño, ¿me oyes? ¡Nunca! Deja de mirarme así...pareces un perturbado. Estaba escuchando música mientras me duchaba. Ya sabes que yo canto en la ducha, fatal, pero lo hago – dijo Abby con una sonrisa de timidez.
- Bueno, pues empecé a bailar y a dar saltos, pisé la pastilla de jabón y resbalé. Por suerte puse la mano, y no la cabeza. – dijo Abby un poco cortada. – Me daba vergüenza decírtelo... pero no hace falta que te montes batallitas.
-¿Recogiste el baño? ¿Recogiste las toallas? – preguntó Luka sin soltarla la mano.
-¿Qué? – preguntó desconcertada.
-¿Qué si recogiste el baño? – volvió a insistir con la cara completamente desencajada. -Si, creo que si. – dijo intentando que Luka le devolviese su mano.
–Luka, suéltame, me haces daño.
-Debería echarte un vistazo algún médico... puede ser un esguince. –dijo recuperando la compostura. Sonrió a Abby, sin ser muy consciente de lo que había dicho anteriormente.
-Vale. – dijo unos segundos antes de que llegasen las ambulancias.
– Ya le diré a Carter que me eche un vistazo. No pareces ser consciente de lo que acabas de decir...¿o sí? ¿De verdad te sientes bien...? -Claro... – dijo sin convicción esbozando una sonrisa de compromiso.
- Es que últimamente duermo poco, pero no te preocupes.
Entraron con un paciente y le llevaron a la sala de trauma. Luka entró en la sala 1, y Abby estaba con él. Le pedía tubos y ella se los daba. Llegó un momento en el que el paciente se le desestabilizó por completo a Luka y pidió a Abby que fuese a buscar a otro médico. Necesitaba que alguien le ayudase. Abby cruzó la puerta que daba a la sala 2.
Elizabeth taponaba una herida de un paciente que iba a ser subido a cirugía. Gallant, se quitaba los guantes y miraba los quehacer de Elizabeth. Carter, estaba junto a Gallant pensando que aquel paciente no saldría adelante.
-¡Carter! Kovac y yo necesitamos tu ayuda. – dijo Abby regresando a la sala dónde Luka seguía luchando contra la hemorragia del paciente.
Carter fue lo más rápido que pudo. Se quitó los guantes y cogió otros limpios. Empezó a hacer lo que Luka le pedía que hiciese. Abby cambiaba los goteros y ponía la medicación que los dos médicos le indicaban. Finalmente, consiguieron volver a estabilizarlo, y Abby llamó a cirugía para pedir una consulta.
-Buen trabajo, Kovac. – dijo Carter con una sonrisa en la boca.
-Olvídame, ¿quieres? – contestó Luka tirando los guantes al suelo.
-¿Qué te pasa? – preguntó Carter en tono de pacificador.
-La sangre por las venas...como a todo el mundo. – dijo Luka y salió de la habitación con los ojos llenos de ira. Abby y Carter se quedaron en la sala, mirándose entre sí.
El paciente seguía en la camilla, aun no habían bajado para la consulta.
-¿Este tío es subnormal o se lo hace? – preguntó Carter como si Abby fuese a darle la respuesta.
-No lo sé. Esta un poco susceptible, eso es todo. No se lo tengas en cuenta ¿vale? – dijo Abby intentando comprender a Luka.
-Por supuesto que no se lo tendré en cuenta.- dijo en tono sarcástico.- A veces olvido que eres su defensora.
-No, no soy su defensora ,Carter. Simplemente me preocupo por él, porque le quiero.
-¿Cómo? ¡Esto es increíble! – dijo Carter elevando su tono de voz, hasta entonces tranquilo.
-Como amigo Carter. Luka es mi amigo y como tal le quiero, independientemente de que hayamos estado juntos o no. Susan es tu amiga...¿no la quieres? – dijo Abby defendiéndose de las estúpidas acusaciones de su novio.
-Vale Abby... perdona. – dijo Carter abrazando a Abby por la cintura.
De pronto la puerta se abrió. Lizzy y Luka entraron en la sala para la consulta. Los ojos de Luka miraron a Carter con un aire amenazador y abochornado a la vez.
-¿Os importa iros?- dijo Luka. – Quiero quedarme solo con mi paciente para la consulta. Abby y Carter dejaron la salita sin dejar de mirar la cara de Luka que en ese momento, dirigía la mirada al suelo, haciendo gestos con la boca.
Elizabeth parecía confundida, no sabía a que venía la actitud del doctor Kovac.
-¿Te ocurre algo ,Luka?- preguntó Lizzy palpando el cuelo del paciente.
-Nada. Cada día odio más a ese tío. – dijo Luka terminándose de poner los guantes para ayudar a Elizabeth.
Ella no contestó, se limitó a realizar su trabajo. No quería meterse en los problemas de nadie, pero era cierto, que aquel hombre de mirada triste los tenía, y además, bastante grandes.
