CAPÍTULO6: CONFESIONES DE MADRUGADA.
Abby abrazó a Luka que se había acurrucado en el sofá. Se había hecho un ovillo. Abby intentaba sacarle de esa posición intentando levantarle.
-Luka, cálmate cielo. Dime... ¿qué ha pasado? – dijo Abby acariciando la mejilla de Luka, mientras por fin se incorporaba.
-Abby... soy malo. Me estoy volviendo loco. No merezco vivir si quiera. – dijo Luka limpiándose las lágrimas con el puño de la chaqueta.
-Si no tuvieras la cara llena de heridas y moratones de daría un bofetón ahora mismo. No vuelvas a decir eso jamás, ¿Me has oído? – dijo Abby muy enfadada a la vez que angustiada por el terrible secreto que parecía ocultarle Luka.
-He hecho algo horrible, pero yo no quería hacerlo, te lo juro. Me tentó, dijo cosas que no eran ciertas. Llevo sin pegar ojo semanas, porque cada vez que lo hago... – Luka se paró de repente.
Dejó la mirada perdida al frente. Abby le pasaba la mano extendida por delante de los ojos. No parecía reaccionar.
-Luka, ¡Luka!, ¡¡Luka!! ¿Qué te está pasando?, y dime ya de una vez que es eso tan malo que has hecho.
-Prométeme que... – dijo Luka saliendo de su trance. Abby le cortó lo que él iba a decirla.
-Qué-has-hecho? – dijo elevando el tono de voz. Luka la miró a los ojos. Sabía que ella podía percibir el miedo en sus ojos azules grisáceos. Se lo pensó unos segundos antes de confesarle a Abby la verdad.
-Abby, yo... yo... ¡no puedo! – Luka se levantó del sofá y se dirigió a la puerta la abrió y Abby se puso delante de él antes de que pudiera marcharse.
-¿Qué no puedes? Luka: llegas a mi casa a las dos y media de la mañana con la cara llena de sangre y totalmente abatido. Entras y te pones a llorar como un bebé y ahora dices que no puedes... ¿qué no puedes qué?
-Nada Abby... creo que lo mejor será que me vaya. Buenas noches. – dijo intentando apartar a Abby del medio. Al hacerlo sintió un pinchazo muy punzante en la mano.
El dolor fue tan intenso que Luka se retorció.
-¡Pasa de una maldita vez Luka! ¡Deja de hacerte el héroe y déjame curarte esas heridas! ¡Y dime por favor que es lo que ha pasado! – Abby le agarró por la chaqueta de nuevo y se la quitó. Tuvo cuidado al sacársela por la mano para no hacerle daño. –Quítate los guantes anda... voy a por alcohol y gasas.
Abby se llevó la chaqueta consigo para asegurarse de que no se iría. Luka se sentó en el sillón y cerró los ojos.
¡Dejaré a Abby para que vuelva contigo!
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! – gritó Luka al volver a abrir los ojos. Abby regresó corriendo del baño al oír el grito de Luka.
Dejó las cosas en la mesa atropelladamente y se acercó al silloncito en el que estaba Luka.
-¿Qué? ¿Qué pasa Luka? – dijo Abby muy alterada. Los ojos del hombre se llenaron de lágrimas y cayeron sobre las mejillas llenas de cortes y hematomas.
Abby no obtuvo respuesta.
Abrió un paquete de gasas y empapó una de ellas en alcohol para desinfectar las heridas a Luka. Luka se quejaba, pero aguantaba. No debía mostrarse débil ante ella, puesto que entonces, comprendería mucho menos el hecho de que hubiese pegado a Carter. Debía mostrarse fuerte, debía mostrarle a Abby que solo intentaba protegerla.
-Abby yo... solo quería ayudarte. No podía permitir que alguien te hiciese eso. No te lo mereces. – dijo Luka mirando a Abby a los ojos.
-¿De qué me estás hablando Luka? ¿De qué querías protegerme ? – dijo Abby empapando otra gasa en yodo.
-Vamos... no intentes ocultarlo. A mi puedes decírmelo. Sabes que puedes confiar en mi, ¿verdad? – dijo Luka mostrando una de sus mejores sonrisas entremezclada con lágrimas.
-¿El qué puedo contarte Luka? No entiendo nada de lo que quieres decirme. – dijo Abby riéndose.
-El hecho de que Carter te maltrata... -¿Volvemos con eso otra vez , Luka? – dijo Abby mostrándose muy incómoda y enfadada.- Carter no me ha tocado nunca, y no va a hacerlo. Te aseguro que no voy a dejarme pisotear nunca por un hombre, pero puedo jurar que Carter ¡no me ha tocado! ¿En que te basas para decir semejantes estupideces, Luka? – dijo Abby levantándole la cabeza para curarle una herida en la barbilla.
-Llevo semanas sin dormir Abby. Cada vez que cierro los ojos, sueño los mismo: sueño que Carter te pega... y no creo que algo que no es verdad se repita tantas veces en mi cabeza...
-Luka... no ha pasado nada, me caí mientras bailaba en la maldita ducha. ¿Te lo repito en croata? – dijo Abby muy malhumorada.
-No... no es necesario. – Luka agachó la cabeza resopló y sintió que el peso del mundo caía sobre él. Había hecho algo que no tenía sentido... no lo había hecho para defender a Abby, porque en realidad, no había ningún peligro del que librarla.
Abby siguió desinfectándole las pequeñas heridas de la cara. Finalmente, le tomó la mano que aún seguía enguantada.
-Ten cuidado... ¡ Me duele mucho! – dijo Luka al sentir el contacto con la mano de Abby. Abby tiró del guante con mucho cuidado. Luka ponía cara de dolor. Tenía los dientes muy juntos y resoplaba por no ponerse a gritar.
-¡¡Dios mío!! ¿A quién has pegado, Luka? – dijo Abby con una sonrisa.
- A Carter. – dijo Luka en un tono serio.
-¡¡Si , claro!! – dijo Abby riéndose. – Bueno, ¿vas a decirme que es eso tan malo que has hecho? – dijo Abby acercándose a la nevera para coger algunos hielos. Volvió al sillón y se lo puso a Luka en la mano. Se quejó, pero Abby siguió presionando.
-Ya te lo he dicho. He pegado a Carter... – dijo bajando la mirada abochornadamente.
-¿Estás de coña ,verdad?- dijo Abby empezando a asustarse.
- Nop... Hay algo más... creo que le he matado.
