CAPITULO12: MUERTO OTRA VEZ

Un cuerpo voluminoso, pasó tendido en una camilla, cubierto con una sábana blanca. Carter y Abby, iban detrás. Ambos tenían cara de haberlo pasado realmente mal aquella noche, Carter sobre todo.

Susan Elizabeth, Kerry, Gallant, y todos los demás compañeros, se quedaron mirando la escena. Carter, ensangrentado, abrazaba a Abby, que iba como un robot tras la camilla que trasportaba el cadáver de Luka. Carter dirigió una mirada de tristeza a todo el personal que había detenido su trabajo para verlos llegar, y preocuparse por lo ocurrido, sin embargo, decidieron dejar pasar la oportunidad de asediar a Abby y a Carter para que les explicasen lo ocurrido.

Los dos tenían mucho que contar, sin embargo, aquel no era el momento. Carter y Abby entraron en una sala con uno de los paramédicos que enseguida salió para pedir que un médico atendiese las heridas de Carter.

En un principio nadie levantó la mirada del suelo para hacer lo que el paramédico les pedía. Quizás temiesen enfrentarse a la verdad. Necesitaban saber lo que había ocurrido, sin embargo, no querían enfrentarse al modo en que debían buscar las respuestas.

Gallant levantó la vista del suelo y empezó a caminar hacia la sala en la que se habían metido Abby y Carter. Susan se levantó en silencio de la banqueta y siguió a Gallant. Le había afectado bastante la muerte de Luka, así que pensó que lo mejor sería que le acompañase. Si los demás no estaban dispuestos a afrontar la verdad, ella sí. Apreciaba muchísimo a Luka, e incluso llegó a pensar que se había enamorado de él, sin embargo, dejó pasar ese sentimiento, porque sabía que a quien realmente pertenecía su amor era a Abby.

En silencio se reunió con Gallant en la puerta de la habitación y respiraron hondo a la vez antes de entrar. Empujaron la puerta... Carter estaba tumbado en la camilla con la mano derecha sobre la frente, farfullando algo que ni Michael ni Susan pudieron entender.

Abby estaba agazapada en un rincón de la salita, con las piernas recogidas casi a la altura del pecho. Tenía los ojos hinchados, y parecía realmente agotada. Susan se conmovió y al instante corrió a abrazarla, y comenzó a llorar de nuevo.

Gallant, optó por ser más técnico y se dedicó a curarle las heridas a Carter y a averiguar, por qué las tenía.

-¿Qué diablos ha pasado Carter? –preguntó el joven médico desinfectando un corte en la frente de Carter. –¿Qué grupo sanguíneo tienes?

-Cero negativo- contestó Carter al instante.

Gallant se levantó de la banqueta en la que estaba sentado y abrió la puerta. Miró hacia fuera y vio a sus compañeros tal y como les había dejado. Quietos, mirando hacia la habitación en la que se habían metido Carter y Abby.

-¿Puede alguien hacer el favor de moverse y traerme 5 unidades de cero negativo y un infusor? Así no hacemos nada. – dijo Gallant vociferando.

Cerró la puerta con la certeza de que alguien ya estaba de camino al banco de sangre. Volvió a sentarse intentando relajarse, para no aumentar más el nerviosismo de Carter. Miró a Susan. Aún seguía abrazada a Abby, que parecía que estaba a punto de perder el conocimiento. Su cara lo decía todo; obviamente, había sido la peor noche de toda su vida, y eso, se reflejaba perfectamente.

-¿Vas a explicarme lo que ha sucedido, Carter? – dijo Gallant con mucha serenidad.

-Yo... – comenzó a balbucear Carter.

En ese instante, Elizabeth entró con varias bolsas de plasma sanguíneo en la mano y un infusor en la otra, el cual, llevaba arrastrando. Se lo entregó todo a Gallant y dirigió una mirada a Susan, quien le devolvió otra llena de lágrimas. Miró a Carter, y asintió con la cabeza, como queriendo expresar su dolor con ese pequeño gesto. Carter se lo devolvió, y agachó la mirada. Elizabeth salió cerrando la puerta con gran sigilo, como si temiese despertar algo, que llevaba dormido durante mucho tiempo.

-¿Carter...? – continuó Gallant.

-¿De veras quieres saberlo? – dijo Carter con la voz llorosa.

-Te sentirás mucho mejor después de compartirlo con alguien...estoy seguro, y yo necesito saber lo que ha pasado...- dijo Gallant con timidez.

-La verdad es que no se muy bien lo que ha sucedido...- comenzó Carter haciendo esfuerzos por recordar con todo detalle lo sucedido. –Salí del County, le llamé y discutimos. Creo que fue porque según él, yo pego a Abby...Bien, me dio una paliza y me dejó medio muerto tirado en la nieve. Lo último que recuerdo es que Abby llegó, me llevó a su casa, y allí estaba él. Muerto...

Abby levantó la cabeza y miró a Carter con los ojos llenos de ira y de tristeza.

-Yo le maté... – dijo Abby mirando a Susan a los ojos.

-Claro que no cielo...-dijo Susan mordiéndose el labio inferior, acariciando el pelo de Abby.

-¡¡¡Si!!!¡Claro que fui yo, maldita sea!¡Dejad de decirme que no es culpa mía! – dijo Abby apartándose de Susan bruscamente, acurrucándose en otro rincón.

La sala volvió a quedar en silencio. Gallant con ayuda de Susan, que había decidido dejar un rato sola a Abby, prepararon a Carter para hacerle la transfusión. Continuaron con las curas de Carter durante un buen rato, dirigiéndose miradas entre sí.

Miraban a Carter y este agachaba la mirada con una especie de vergüenza, aparentemente injustificada. Abby seguía en el rincón agazapada, recitando de memoria una especie de rezo ininteligible. Carter, Gallant y Susan la miraron por unos instantes, y poco después, decidieron que era mejor dejarla "en su mundo" por algunos minutos, hasta que empezara a asimilarlo.

-¿Sabéis?- dijo Abby, cuando mas "tranquilos" estaban todos. –Le dije muchas mentiras a Luka. – dijo riéndose con una carcajada absurda, que denotaba sus ganas de continuar llorando durante días. –Le dije que ojalá jamás le hubiese conocido, y que era la peor persona que había conocido en toda mi vida...y eso le mató. – concluyó Abby.

-No Abby...le mató lo que tomó. Él sabía perfectamente a lo que se exponía, así que deja de autoinculparte ¿de acuerdo? – dijo Carter haciendo un gran esfuerzo por mantener su tono de voz normal.

-Le maté...- dijo encogiéndose de hombros sonriendo asqueada.- Yo era la única persona que podía hacerlo...

-Abby, Carter tiene toda la razón. Tu no hiciste nada. Puede que fueses dura con aquellas palabras, pero seguro que no fue el motivo principal. Todos sabemos que Luka no vivía en sí desde hace mucho...- dijo Susan con la voz entrecortada.

Abby se levantó y se sacudió el pantalón sabiendo que no había ni pizca de suciedad en él. Se acercó a la camilla en la que Carter parecía que iba recuperándose. Se quedó muda por unos instantes. Todos pudieron comprobar, como sus ojos se llenaban de lágrimas nuevamente, dándoles un aspecto infantil.

-¿Sabéis algo más? – preguntó Abby tragando saliva.

-¿Qué?- preguntó Gallant que hasta entonces había permanecido en silencio.

-Que puede que llevéis razón... – dijo Abby pasivamente.

-¿Lo ves? – dijo Carter regalándole una sonrisa.

-Puede que llevéis razón...porque no se puede matar a quien ya está muerto. – concluyó Abby saliendo de la habitación cerrando la puerta con cautela.

La tensión en la habitación aumentó vertiginosamente. Abby llevaba razón. Por mucho que quisieran negarlo, la vida espiritual de Luka, la más importante en realidad, había acabado hacía ya mucho tiempo.

El hecho de que él hubiese decidido acabar con la física, no suponía ni mucho menos su muerte.