CAPÍTULO15: REVELACIÓN
Abby despertó de la siesta a la que había sido obligada a dormir por sus compañeros.
Estaba en una habitación del hospital, pero aún así, le costó deducir dónde estaba. Estaba segura de que no se había dormido por su propio cansancio; seguro que le habían dado algo para hacerlo, sólo que no lo recordaba.
Solo tenía una vago y amargo recuerdo de los comentarios de un forense bastante mediocre.
Bajó de la cama de un pequeño salto y buscó sus zapatillas bajo la alta cama.
Se agachó y las sacó. Se calzó y salió de la habitación en busca de caras conocidas. Necesitaba ver a Carter... necesitaba decirle algo.
Caminó unos metros sintiendo que la mirada de toda la gente que deambulaba por los pasillo se le clavaba en su rostro. Todos la miraban, acusándola de lo que acababa de hacerle a Luka. Todo el mundo parecía saber lo que había ocurrido. Abby era culpable.
Respiró hondo y caminó un par de metros más hasta la salita de médicos. Seguramente allí habría alguien que podría decirla dónde estaba Carter, si es que realmente no estaba allí. Era el último sitio en el que recordaba haberle visto.
Empujó la puerta y entró.
Encontró a Carter de pie, frente a la taquilla de Luka, recogiendo algunas cosas.
-¿Qué crees que estás haciendo? – dijo Abby furiosa corriendo hacia él, apartándole casi de un empujón.
-Weaver ha llamado a Croacia, para dar la noticia a sus padres, o familiares más directos. Ha pedido que alguien vaciase su taquilla para enviarle a la familia los efectos personales, y he decidido hacerlo yo.- dijo Carter intentando no dar importancia al carácter de Abby, sujetando algo entre sus manos. Era un sobre de papel, con un pequeño pegote de cera a modo de cierre.
Abby pareció calmarse de nuevo. La idea de que Carter estuviese fisgando en las cosas de Luka, no la tranquilizaba...sin embargo, su confesión parecía verídica...alguien debía hacerlo, alguien debía vaciar la taquilla.
-¿Qué es eso? – dijo Abby señalando desganada el sobre que tenía Carter entre sus manos.
-Oh...esto. Es un sobre...para Abby, o sea tú.
-Ya se que soy yo. ¿Pensabas quedártelo? – dijo Abby quitándoselo de las manos.
-No...pensaba dártelo ahora mismo, solo que entraste y por poco me muerdes.- intentó disculparse Carter.
Abby se había sentado en uno de los sillones y había abierto el sobre.
-¿Es de Luka....? Pensé que era tuyo... – dijo Abby apesadumbrada.
-Es de Luka... estaba en su taquilla. Iba a ir a buscarte para entregártelo, pero llegaste... – dijo Carter muy bajito.
Abby había desdoblado el papel, y había comenzado a acariciar la carta como si de una piedra preciosa se tratase.
La fina y estilizada caligrafía de Luka inundaba el papel de palabras... palabras llenas de verdad, de sinceridad...
-Te dejo sola... – dijo Carter acercándose a Abby, dándole un dulce beso en la mejilla.
Abby continuaba absorta en la carta. Aquella letra, tan cuidada y tan ininteligible a la vez le hacía sentir escalofríos...era lo único que tenía de Luka. Lo único aparte de sus recuerdos.
Abby...
Ojalá hubiese podido cambiar todo...ojalá hubiese podido darle un giro a todo esto. Últimamente...apesta.
Me voy para no hacer algo de lo que deba arrepentirme eternamente. No quiero encontrarme a Carter por la calle y darle dos guantazos. No le soporto.
No puedo verle...es algo superior a mi. Está siendo feliz por la misma razón por la que yo estoy sufriendo. Supongo que no he llegado a aceptar mi derrota.
Creo que esta es la mejor manera... la única que he encontrado. Marcharme lejos... donde el sol abrasador de alguna isla del Pacífico, me traiga la serenidad que necesito para sacarte de mi cabeza de una vez por todas.
Solo necesito que sepas, que vayas donde vayas...estés donde estés...sea el momento que sea, llevas algo de mí... algo muy importante, pero no sé si es mi amor o mi dignidad.
Yo te quise de verdad... mucho además, pero aún no se si alguna vez fui correspondido por ti. Quizá John Carter, siempre haya estado presente.
Es cierto que no supe darte todo lo que necesitabas... ahora él te lo dará. Todo lo tiene...así que nada podrá negarte, a ti, su princesa.
Lo que más me duele de todo esto, es que me marcho para no aceptar que aún te sigo amando, y dudo que deje de quererte por mucho mar que ponga de por medio...
Es muy triste huir para olvidarte de los que amas... y sin embargo, ya lo he hecho en dos ocasiones. Distinta razón, mismo fin.
Que seas muy feliz pequeña...
Luka Kovac.
Abby acabó de leer la carta con un nudo en la garganta que apenas la permití respirar con normalidad.
Miró la estirada caligrafía una vez más y dobló la carta con furia haciéndola una bola en la palma de su mano.
No sabía que actitud debía tomar ante aquella carta.
Luka la acababa de decir que se marchaba a otro sitio, para olvidarse de ella por completo. También acababa de dejar claro, que odiaba a Carter...y que sentía envidia por lo que tenía.
Aún seguía amándola...de eso no cabía duda.
Abby guardó la bola de papel en el bolsillo trasero de su pantalón y salió de la sala para buscar a Carter. Tenía que aclararle sus sentimientos.
Se había dado cuanta al perder a Luka, de a quien pertenecía realmente su corazón.
Había pasado bastante tiempo con el médico croata. Había compartido momentos dulces y otros muy amargos, pero sin duda...siempre la había hecho sentir bien, hasta el momento de su ruptura.
Ahora mucho más que antes, aquello le había llegado al alma. La carta de lo había demostrado.
Luka siempre la había estado amando, aunque jamás hubiese vuelto a confesárselo.
Carter debía saberlo, y no estaba dispuesta a perder un segundo más. Si el destino había decidido que viviese eternamente, sin ninguno de los dos, allí estaba ella, y no era quien para negarse a cumplir lo que le había sido impuesto.
