CAPÍTULO16: VERDADES

Abby empujó suavemente la puerta de la habitación en la que le habían dicho que estaba Carter. Necesitaba aclararle algunos sentimientos que empezaban a rondarle la cabeza.

Carter la miró y sonrió levemente, para darla una especie de bienvenida. Abby, por su parte, cogió una pequeña banqueta y se sentó junto a la cama en la que descansaba Carter.

-¿Cómo estás? – preguntó Carter sintiéndose estúpido por formular aquella pregunta. Era obvio que nadie se encontraba bien aquel día.

Abby se limitó a torcer la cabeza en señal de aprobación.

-Acabo de leer la carta que escribió Luka. Supongo que la escribió hace mucho. – dijo Abby sonriendo débilmente.

-¿Todo bien? – dijo Carter mirando fijamente a los ojos de Abby.

-Digamos...que nada tiene que ver lo que dice en la carta, con lo que ha pasado esta noche. –comentó Abby bajando la mirada. – Tenía pensado irse de viaje.

-¿Estás bien Abby? – reiteró Carter.

-Más o menos. Venía a decirte algo... de lo que me he dado cuenta esta noche.

Carter la miró extrañado. Algo le estaba pasando por la cabeza, y realmente no parecía nada bueno.

-Verás... – comenzó Abby buscando las mejores palabras.

Carter se cruzó de brazos esperando esa explicación que parecía que jamás iba a llegar.

-Bueno, yo... – dijo Abby pasándose la mano nerviosamente por el pelo.

-Abby... no rebusques mucho las cosas. Dilo como te salga.

-Bueno verás... A veces te das cuenta de lo mucho que quieres algo cuando lo pierdes, y me he dado cuenta de que a quien realmente quiero es a Luka...y no a ti. – dijo Abby avergonzada por el tono de voz que había utilizado. Aquello debería haber sido bastante calmado, y sin embargo ella lo soltó como una bomba.

-¿Cómo ¿ - dijo Carter algo desconcertado.

-Si...bueno. Cuando fui a buscarte después de la pelea, deseaba encontrarte, pero por el simple hecho de saber que Luka no te había matado, sin embargo, cuando te encontré...deseaba cada vez con más fuerza llegar a casa, para disculparme con Luka.

Carter la dirigió una mirada de incomprensión. Era él el que se estaba muriendo en aquel momento, no el desgraciado de Luka.

-Ya sabes... como los niños pequeños. –trató de justificarse Abby. – Solo quieren un caramelo porque el niño que está a su lado lo tiene, y parece estar disfrutando.

-Abby... a ver si lo entiendo. ¿Siempre has querido a Luka...y te das cuenta ahora que está muerto?- dijo Carter en tono bromista.

-No bromeo, Carter. Hablo totalmente en serio. Ahora que Luka está muerto me doy cuenta de lo mucho que le quería y de lo mucho que le voy a echar en falta. – dijo Abby enfurecida por el tono de Carter. – N o puedo seguir contigo... no puedo. Sería como vivir en medio de una farsa. –concluyó Abby, levantándose de la banqueta dirigiéndose hacia la puerta.

-¿Estás segura de lo que estás diciendo? Si decidiese acabar esta relación por cualquier otro motivo quizá lo entendiese...pero dejar esto, por amor a Luka...a alguien que ya está muerto, es..¡es de locos! – dijo Carter en tono escéptico.

-Pues bienvenido a mi mundo, John. – dijo Abby abriendo la puerta para salir.

-¡Abby! –vociferó Carter desde la cama. - ¡No es amor eso que dices sentir por Luka! Solo es pena.

-No... no es pena. Es amor. Tu jamás has sentido eso ¿verdad? Quizá solo haya sido una rivalidad masculina entre tú y Luka... Las palabras John Carter y amor son bastante incompatibles – dijo Abby.

Carter enfureció al oír aquellas palabras. Le dolía que le hablase así. Al fin y al cabo, él no había hecho nada, además si que la amaba. Deseaba estar con ella... pero no de aquella manera. No aguantaba que le tratasen así. Aquella situación le hacía ponerse a la defensiva. Además... le dolía que Luka hubiese muerto, y casi estaba deseando culpar a Abby, pero supo contenerse. Aquello si que hubiese sido una hecatombe.

-Pues entonces vete, márchate. Sé muy feliz con tu Luka, allá en el reino de los cielos. Estoy seguro de que él también corresponderá a tu amor sin fronteras. – dijo en tono irritadamente sarcástico casi carcajeándose de los sentimientos de Abby.

-Lo haré... puedes estar seguro, Carter. Que te vaya bonito. – dijo Abby guiñando un ojo en señal de despedida.

La puerta se cerró poco a poco, mientras Carter sentía que una etapa importante de su vida acababa de cerrarse con ella.

Abby se marchó por el pasillo. Casi estaba anocheciendo. Todo un día había desfilado ante sus ojos sin apenas haberse dado cuenta.

Necesitaba irse a casa... un baño caliente, sin duda le relajaría por completo.