Mientras Albus Dumbledore miraba todos aquellos ejemplares del profeta, en su despacho, la profesora Gen Morales pensaba en todo lo que había sucedido en aquellos meses. Los muchachos iban aprendiendo muy rápido porque todos estaban aterrorizados de un ataque de Voldemort en cualquier momento debido a los crecientes ataques e incidentes en Gran Bretaña y el mundo. También Draco Malfoy iba por el colegio con el collar de la vida de Gen. La gente le preguntaba que era y el solo contestaba que era "su tesoro". Gen no sabia que pensar de esto, a fin de cuentas, Draco aun no le había dado una respuesta sobre si pensaba unirse a los mortifagos. En cuento a la Orden del Fénix, no se había avanzado mucho en ella, pues la mitad de sus acciones dependían de lo que le revelara Voldemort a Severus. Hagrid y Madame Olympe Máxime, pudieron hablar con los gigantes y poner a algunos aparentemente a luchar para ellos, pero en caso de gigantes nunca se sabia. Mientras Sirius Black en forma de perro vigilaba la Prisión de Askaban para ver si había algún movimiento de los dementores.

Gen sufría tanto por el. Algunas noches se trasladaba invisible hasta la prisión y se sentaba al lado de Canuto a susurrarle al oído recuerdos felices para que no perdiera la esperanzas. El, en forma de perro, confundía sus palabras con sueños. Recordaba el día en que le entrego los cuadernos de Serafina Black, se habían sentado en la oficina de Dumbledore y habían conversado largo rato sobre ellos. Desde ese día se habían reunido frecuentemente, hasta que a el lo mandaron a vigilar la prisión. Gen estaba muy feliz.

En cuanto a Harry Potter y sus amigos, Gen vio como se esforzaban realmente en su clase, especialmente Hermione, aunque ella de por si era brillante en todo. Harry en ocasiones se veía preocupado y absorto, pero generalmente estaba alegre. En su tiempo libre había conversado con ellos un par de veces, olvidándose de que era profesora, había incluso ido a Hogsmeade con ellos. Le agradaba poder pasar tiempo con Harry, era un buen niño.

Gen se volvió y miro la correspondencia que tenia. Casi todas eran propagandas y ofertas, otras cartas eran asuntos de trabajo o cartas de los padres que aun reclamaban por su corta edad. La ultima carta era de Severus Snape. Era raro tener una carta de el, pero la abrió y leyó lo que decía:

*-Querida Profesora Morales

Le escribo porque me gustaría hablar esta noche, después de la cena, con usted en mi despacho. Es algo personal y muy delicado así que por favor venga sola.

Disculpe si es imprudente de mi parte pero es urgente.

Sinceramente

Severus Snape-*

Gen la miro por unos minutos y frunció el entrecejo. Después agarro un trozo de pergamino y escribió:

*-Allí estaré.

Genna Morales-*

La carta le parecía un poco rara y se pregunto que cosa tan urgente tendría que decirle Severus pero de todas maneras le entrego sus respuesta a su lechuza, Artemisa y bajo al Gran Comedor esperando con ansias lo que tenia que decirle el profesor Snape.

A la hora señalada, Gen Morales toco la puerta del despacho de Severus y espero a que se abriera. Un Snape algo abstraído la hizo pasar. Gen se sentó frente al escritorio del profesor y espero unos cuantos minutos mientras el la miraba directamente. Lo hacia como si pretendiera encontrar algo, como si buscara algo en su rostro. Gen finalmente rompió el silencio:

_¿Le sucede algo profesor Snape?_ dijo mirándolo a los ojos.

El reacciono pero no de la manera que Gen esperaba, empezó a llorar aunque hacia lo posible para ocultar sus lagrimas. El tomo sus manos entre las de el y lloro sobre ellas. Gen lo miraba con total desconcierto, no sabia que había provocado que Severus llorara siendo el un hombre tan frío.

_Mi Reina no pensaba decirle a uno de sus mas fieles servidores que había vuelto, no pensaba decirme cual era su secreto.

Entonces Gen supo que Severus lo había descubierto todo y sintió que cada músculo del cuerpo se paralizaba. Lo miro y lo hizo mirarla a la cara. Lo miraba con dureza, con esa mirada que había utilizado tantas veces para que le dijeran lo que necesitaba saber.

_¿Qué sabes Severus? Y en todo caso ¿Cómo lo sabes?.

_Lo se todo, se quien es y lo que es, pero no se preocupe, su secreto siempre estará a salva conmigo Mi Reina, siempre lo estará _se seco las lagrimas y volvió a ser el Severus Snape que ella conocía _Intercepte muchas cartas de Dumbledore por mucho tiempo, y me tomo mucho tiempo entenderlo, también tuve que estudiar su comportamiento y cuando la mire a lo ojos supe que si era usted.

Hubo un silencio y Gen nuevamente hablo:

_No le puedes decir a nadie Severus o de lo contrario, no dudare en matarte_ y lo decía en serio, le brillaban los ojos como desafío mientras lo hacia.

_Yo nunca la traicione ni lo haré ahora, ¿Por qué duda de mi?.

_Me tomaste por sorpresa Severus es todo_ y le sonrió dulcemente.

_¿Por qué no me lo dijiste?_ dijo tuteándola por primera vez.

_Estaba asustada, temía que no pudieras entender.

_Yo siempre la entenderé.

Y así siguió la velada, hasta muy entrada la noche. Gen le explico a Severus muchas cosas que el no entendía y otras prefirió guardárselas. Severus también le contó como descubrió todo. Después de eso comenzaron a contarse lo que hicieron en tantos años. Así conversaron toda la noche La Reina Lethicornia y el Jefe de La Gran Conspiración.

Lo que estas dos personas no sabían, era que un joven muchacho convocando un hechizo para invisibilidad, observa todo, con ojos como platos y escucha todo, sin creer lo que escuchan sus oídos. Este muchacho sentado en el suelo frío del despacho de Severus Snape es un chico que todos conocemos, un chico que juguetea nerviosamente con la cadena en su cuello.

Ese joven es Draco Malfoy.

---------------------------------------------------------------------------- ---------------------------------- Gen Morales salió cuidadosamente del despacho de Severus Snape porque ya era tarde y no quería darle explicaciones a Filch. Camino hasta la Torre de Los Profesores y subió al tercer piso donde se encontraba su habitación. Abrió la puerta y se lanzo sobre la cama. Solo entonces se dio cuenta de que la puerta seguía abierta así que se levanto y la cerro con llave. Cuando se volvió se encontró cara a cara y sin poderlo creer, a Draco Malfoy que la miraba confundido y admirado.

Que hacia el muchacho ahí y como había entrado, no lo sabia, solo sabia que el muchacho sostenía en lo alto el collar que ella le había dado y que tenia la boca abierta como tratando de decir algo pero sin lograrlo.

_Dra-draco, ¿Que haces.... que haces aquí?

_Yo... yo quería hablar contigo Gen, o mejor dicho...con usted, Su Majestad.

_¿Qué...que sabes Draco?_ Gen estaba angustiada y asustada.

_Yo...yo escuche su conversación, señora.

_No, tu no escuchaste nada_ dijo Gen y estuvo a punto de hacer un encantamiento desmemorisante pero Draco dijo.

_Hágalo, y su vida se acabara_ dijo amenazante, balanceando el collar _ No debe hacerlo sino hasta que me escuche.

Genna lo miro con miedo, apenas podia pensar, se mantuvo alerta mientras el hablaba.

_Usted era la Reina, usted era su reina, pero...pero usted lo iba a traicionar porque el destruyo a las personas que amaba y el profesor Snape la iba a ayudar y... y ¡mi padre también lo iba a hacer! Pero el la traiciono, mi padre arruino su plan y la abandono ¿cierto? Y usted desapareció la misma noche que murieron los Potter. Y ahora dígame ¿Por que la asesina mas despiadada y cruel de todos los tiempos, uno de los seres mas poderosos no enfrento sus problemas y huyo?.

_Porque... Porque_ A Gen le costaban las palabras _Yo estaba destrozada, porque la asesina mas cruel tenia sus puntos débiles. Por eso.

Gen estaba llorando sin saber que lo estaba haciendo, le acababa de sacar en cara sus errores y ahora no sabia que hacer. Solo lloraba. Draco la miro largo rato hasta que se arrodillo en el suelo, tomo sus manos entre las suyas y las beso.

_Conságreme su servidor porque hoy me uno a usted para remendar lo que hizo mi padre. Yo le serviré, Su Majestad, cuidare su vida, haré lo que me diga y me uniré a los mortifagos y seré un espía para usted.

Gen no se lo creia, no tendría misericordia, lo mataria sin dudar...después de que pudiera arrancarle la cadena del cuello.

_¿Me va a matar?_ pregunto Draco como imaginando sus pensamientos.

Draco camino hasta su cama y apoyo cuidadosamente la cadena sobre la almohada. Después se arrodillo delante de ella.

_¿Qué haces?_ pregunto Gen confundida.

_Dejando su vida a salvo para que usted no muera cuando me mate.

Fue mas de lo que ella pudo soportar. Las lagrimas le nublaban la vista. Sabiendo que aquel chico podía manejarla en aquel momento, callo sentada en el suelo de un golpe, maldiciéndose por ser tan débil en ese momento.

_No me asesine, no la traicionare_ la ayudo a levantarse del suelo _Las Reinas no deben estar llorando y menos en el suelo.

_Draco, largate, te modificare la memoria y todo quedara bien. Eres un niño, no tienes que morir tan joven

_Nunca nadie me había calificado como un niño_ dijo sonriendo por primera vez desde que entro _Usted puede hacer lo que quiera, Mi Reina, pero yo quiero ayudarla. Déjeme ir ahora, hablaremos mañana cuando este mas calmada.

Gen sonrio casi demente

_Estoy debil Draco Malfoy, pero estas loco si crees que te dejare ir.

El miedo se reflejo en el rostro de el.

_¿Qué va hacer entonces?

Gen lo jalo por el cuello de la camisa y arrancandole la varita lo encerro en el closet, poniendo algunos hechizos para bloquearlos.

_Ahora yo descansare y mañana hablaremos.

_¡Déjeme salir!

_Lo siento cariño, pero estas equivocado si crees que puedes venir a amenazar a la Reina y salirte con la tuya, por mas buenas que sean tus intenciones, ahora ruega a Dios que te acepte como mi ayudante.

Y coloco un encantamiento silenciador. Tanto para no escucharlo como para que el no escuchara.

Consultaría el oráculo. Tomo el espejo que siempre le había dicho todo lo que había podido, acertadamente y comenzó a hablarle.

_Tengo algunas preguntas_ dijo al espejo.

_¿Estas consiente_ dijo el reflejo de Gen en el espejo _ de que no podrás hacer preguntas sino hasta dentro de unos años?

_Lo estoy.

_Entonces has las preguntas.

_¿Puedo confiar en el?

_Eso será su decisión, pero no debes temerle, ahora no te perjudicara, no hasta que este seguro de que puede hacerlo.

_¿Y como se si lo hará?

_El se delatará a si mismo, no te preocupes, o es el quien debe quitarte el sueño.

_¿Por qué lo hace?

_Te admira, a demás el quiere gloria en su vida, y tu eres su manera de llegar a ella, ambicioso y es rebelde, quiere llevarle la contraria al destino que le escribieron de pequeño. Un niño malcriado, un no sabe en lo que se esta metiendo.

_¿Por qué no le importo el hecho de que iba a matarlo?

_Sabia que no lo harías, sabe que sientes debilidad por el.

_¿Debilidad por el?

_Si, desde el primer momento, pero sabe que tu eres astuta y no siempre podrá engañarte, además... el también siente debilidad por ti.

_¿Podré confiar realmente en el, con el tiempo?

_Con el tiempo el se convertirá en tu mas grande siervo pero solo si lo tratas como a un igual y no como a un vasallo.

_¿Qué debo hacer?

_Dile al muchacho que le avise a tu padre que tu estas aquí.

_¡Pero eso seria una locura!.

_Confía en mi.

Gen contemplo su reflejo mientras pensaba en si hacer aquella pregunta o no hacerla, pero al final, surgió de sus labios sin que ella pudiera evitarlo:

_¿Alguien...alguien me salvara de esto?

_Si te refieres a el alma gemela de tu media-alma, eso dependerá de el, pero es seguro que esta mas cerca de ti de lo que piensas.

Gen aguanto la respiración al escuchar estas palabras. Su alma gemela, o lo que muchos llamarían el hombre de su vida, estaba cerca. No supo que decir. Se levanto de la silla en que había estado sentada y guardo el espejo en un estante con llave. Luego de esto, se echo en la cama a dormir.

Nota de la autora: Bueno señores, sigue siendo confuso y lo será por mucho tiempo. Espero que hasta ahora les guste el ritmo de la historia y si tienen alguna critica por favor escriban. Disculpen por no haber escrito en mucho tiempo, pero estaba algo desanimada y bueno, ahora sigo. Gracias a Iremione por su apoyo.