"Uno mas uno... tres?
FanFic basado en Slam Dunk de Inoue Takehiko
RuHana
By Itzukiai
Nunca suelo avisar acerca de las escenas lemon en los capítulos, creo que
si lees un fic yaoi tenes que saber que esto puede pasar... Aun así advierto que este capitulo tiene escenas lemon, si te ofende y no queres leerla, la historia puede leerse tranquilamente pasando a casi el fin al
que es donde la trama importa mas en realidad... ^#___#^ Capitulo 6: En tus brazos... El termómetro de la habitación marcaba inexorable el calor que expedían ambos ocupantes. El cuerpo del pelirrojo estaba empapado en ligeras gotas de sudor que daban a su piel un aspecto húmedo y tentador... Con ambas piernas al costado de las caderas de su compañero, el felino cuerpo blanquecino se balanceaba sobre él apenas rozándolo, tomando su piel como si fuera el mas dulce manjar, mordisqueándola de ratos, lamiéndola de a otros, bajando sus manos con la ardiente sensación de satisfacción en el alma. Hana prácticamente había perdido el sentido, todo había perdido proporción, solo se dejo sentir.
Gemía, se mordía los labios, tiritaba... ¿Qué mas podía sentir? No sabia que esperar... ¿Tomar? ¿Ser tomado? No era lo mismo, cierto... pero esa noche quería experimentar... Lo deseaba, esa era la verdad, tenia las hormonas trabajándole a mil y todos sus sueños que luchaban por convertirse en verdad, dejando de ser fantasías húmedas de una noche para convertirse en una tangible realidad... El amor había llegado abruptamente a su vida... Después de perder a su padre, al poco tiempo falleció su madre y el se quedo solo...
Sorpresivamente llego Ai... ese pequeño pedazo de sol que llenaba su vida, volviéndola agradable y que hasta había roto las barreras de la frialdad de aquel al que ahora amaba, ese ser que besaba su piel con renovado cariño... Ai y Kaede... las dos personas que más le importaban en el mundo. Kaede volvió a tomar su rostro, a recorrerlo con sus labios, haciendo pequeñas presiones que levantaban el sabor de aquella piel temblorosa... Los gemidos se intensificaron, volviéndose algo mas desesperados... Hana estaba en una especia de estado de shock, pero de manera grata... Estaba completamente entregado a aquellas manos expertas que ahora jugueteaban en su cuerpo. - K-kae... - Gimoteo deseando volver a probar sus labios. El zorrito simplemente pareció entenderlo porque se perdió en su boca una vez mas... El ligero frote del cuerpo contra su compañero estaba poniendo al pelirrojo al borde de su excitación... por un momento volvió a perder la boca de su ahora amante... Quiso protestar una vez mas, pero aquellas manos hábiles vagaban suaves sobre sus piernas recorriéndolas con paciencia y cariño, cuando estaba por gemir sintió un movimiento cálido y apretado sobre su sexo... Las manos de su Kitsune eran expertas y deliciosas haciéndolo estremecer de manera violenta.
La vergüenza, el miedo, el reparo... estaban diluyéndose dándole paso a una excitación salvaje que solo sabia de deseos y cariño. Su cuerpo serpenteo en la cama, era imposible aguantar mas cuando aquella mano jugueteaba tan deliciosamente masturbándolo...
Apretó la almohada con fuerza... su cadera se movía siguiendo el ritmo que su compañero le intriga y cuando pensó que no podía haber algo que lo pusiera tan nervioso, apreció la respiración caliente jugueteando en su ingle... Lo siguiente que sintió fue la boca de Rukawa masturbándolo. Grito con los labios abiertos pero sin ningún sonido, el calor en su cuerpo era ahora insoportable... ¿El tenia que hacer lo mismo? Realmente esto le preocupaba. El morocho se detuvo. Llevo su cuerpo hacia arriba para hablarle mirándolo a los ojos. - No pienses mas, Hana - Le susurro al oído. El pelirrojo quedo impresionado. ¿Hasta sabia en lo que estaba pensando? - Solo déjate sentir, déjate amar... - Afirmo sonriéndole. Al pelirrojo se le humedecieron los ojos... - No sé que hacer... - Susurro tímidamente turbado por no saber que decirle - No se como tocarte... - No tienes que hacer nada que no quieras... ¿Preferirías dejar las cosas así? - Pregunto Rukawa. A decir verdad él entendía que para él podía ser difícil dejarse amar de esa forma... El pelirrojo negó con la cabeza, estaba temblando como una hoja... No quería dejar las cosas así... quería sentir esa sensación que le había causado la boca del Kitsune sobre su piel, sobre su sexo. Atrapo su nuca volteando sus ojos azules hacia él. Lamió lentamente sus labios antes de robarle un apasionado beso que les quito el aire a ambos... - Sigue con lo que hacías zorrito... - Le murmuro en los labios cuando logro respirar - Me gustaba mucho... El Kitsune le sonrió, se veía nervioso y compungido, pero claramente excitado... y él iba a complacerlo...
Volvió a tomar su sexo en los labios, saboreándolo, jugueteando... las mejillas del pelirrojo parecían dos manzanas y para cuando el aumento el ritmo sabia que no podría aguantar mucho más. Un quejido fue ahogado por la almohada cuando percibió que su cuerpo dejaba salir el tan ansiado alivio... Acabo como nunca lo había hecho en su vida... En verdad había tenido que masturbarse un par de veces, sobre todo cuando recordaba la escena del bronceador... simplemente era demasiado para él, pero sentir que era su Kitsune quien lo hacia, definitivamente era distinto. Su compañero trepo nuevamente hasta llegar a su boca, dándole un pequeño mordisco en los labios... Hana jadeaba con el corazón a punto de estallar... pero los labios de su Kitsune ya estaban nuevamente torturando la piel cremosa y bronceada de su cuello. Volvió a gemir y se incorporo sobre sus codos para girar repentinamente quedando arriba del joven de ojos zorrunos
Tomo su turno de acariciarlo, recorrió sensualmente su piel a besos, dejando la huella húmeda y sensual de sus labios... mordisqueo las tetillas del Kitsune hasta que logro arrancar de el un profundo suspiro. No se atrevió a mas, era muy difícil para el aceptar que estaba absolutamente perdido por otro hombre... aun más el Kitsune... No pudo evitar pensar en que pensaría el gorila si los viera ahora... ¡¡Ja!!... la dupla dorada de Shohoku amándose salvajemente en la cama de un hotel... sinceramente impensable. Deslizo su mano por la erección de su compañero, viendo como aquella piel se perlaba de pequeñas gotas de sudor frío mientras le mordisqueaba el cuello entre gemido y gemido. - Ya... Hana... basta... me estas matando... - Le rogó mojando sus labios con saliva - ¿Quieres tomarme o que te tome? El pelirrojo sintió un rictus en el cuerpo. No lo había decidido, en realidad no lo había pensado demasiado. No supo que responder, solo amago a levantar sus hombros en actitud nerviosa. Kaede miro sus ojos y vio un dejo de miedo y confusión en él... Deslizo sus manos por la espalda acariciándolo con ternura mientras acerco sus labios a las orejas del pelirrojo. - Te enseñare... la próxima lo harás tu - Susurro sensualmente El pelirrojo asintió más rojo que nunca, el ardor de su cuerpo se evidencio en su rostro. Contemplo a su Kitsune en la oscuridad de aquel lugar... Camino sensualmente hasta su bolso y retiro algo de el. Su cuerpo era realmente hermoso, las luces jugaban en él marcando las curvas formadas por el intenso entrenamiento. Es cabello azabache lucia húmedo, sensual, cayéndose despeinado y pegándose a la piel, ocultando los intensos ojos azules que tanto le gustaban. Se sintió pequeño en la cama, rogó que volviera rápido, estaba sintiendo frío sin él a su lado...
¿Estaba seguro de lo que iba a hacer? Claro que no... pero no importaba para nada. Sentía ganas de estar con él... aunque le doliera, aunque le avergonzara, aunque no supiera que más hacer después... necesitaba sentirlo mas allá de una simple caricia atrevida.
Zorrunamente trepo por sus piernas. Hana se relajo una vez mas, el cuerpo del zorrito se acoplaba con el suyo devolviéndole el calor antes perdido... Se acomodo lentamente, separando sus piernas rozando su sexo nuevamente despierto. Sintió una crema fría mojando su sexo y poco después introduciéndose en él. Serpenteo ante la molestia... - Lo siento... debí advertirte... - Dijo un poco preocupado Pero el pelirrojo no respondió. Solo subió su mano recorriendo el brazo que Kaede estaba apoyado en la cama, se movió ligeramente al encuentro de su amante. Rukawa entendió el gesto y prosiguió moviendo el dedo suavemente, logrando que se relaje y que empiece a gemir... Introdujo el segundo un poco mas fuerte hasta que vio como Hana se aferraba a la almohada con la mano derecha. No quería seguir torturándolo, retiro sus dedos y se acomodo. Sabia que le dolería... todavía recordaba su primera vez y en verdad no había sido muy agradable... aún mas cuando no lo había hecho de manera consensuada... además... Tskkk, de nada valía pensar en eso ahora... solo le había quedado claro en ese momento que le gustaban los chicos no las chicas... Sé sintió completamente dentro de el... Increíble... esa era la sensación que le venia a la mente... después de tanto desearlo, de tanto amarlo, pero... ¿Qué pensaría Hana?. El pelirrojo estaba con los ojos fuertemente cerrados, apretujando con la mano la almohada, con un leve gesto de dolor en el rostro, sus piernas temblaban aun acomodadas en su cintura.
Se agacho hasta él y trato de calmarlo con pequeños besos húmedos, suficiente para que el se relajara... Empezó a moverse lentamente, sintiendo como los quejidos se convertían en suspiros, como las manos temblorosas ahora se aferraban a sus brazos, como el sexo del pelirrojo volvía a vibrar entre sus dedos... Entonces se apuro... Cada arremetida venia seguida de pequeñas quejas y suspiros, su propio cuerpo dejo de responderle, cerro los ojos y solo supo de la calidez que lo envolvía... Su cuerpo convulsiono solo un par de minutos después de empezar... Con la garganta seca y ronca cayo suavemente sobre aquel cálido pecho. El corazón del pelirrojo latía con fuerza golpeando su rostro acompasadamente y solo cuando sintió la mano de el contra su espalda supo que estaba bien.
Salió suavemente de dentro de el para acomodarse a su lado, dejando las piernas enredadas con las suyas. Hana seguía viéndose delicioso, tal vez algo cansado. El cabello rojo se revolvía enredándose, los labios seguían hinchados y rojos, las pestañas largas ocultaban su mirada cálida... aun respiraba jadeante, él quería saber, quería escucharlo, pero el Do´ahou parecía haberse tomado el tiempo para hablar. Por fin no aguanto la curiosidad. - ¿Do´ahou?... - Llamo cariñosamente - ¿Mhhhh? - ¿Estas bien? - Aja... - Por fin sus ojos se abrieron dejando ver sus pupilas color chocolate - ¿Te duele mucho? - No... no me duele - Dijo con una mueca - No mientas - No miento... no me duele nada - Entonces si me estas mintiendo - ¡TEME KITSUNE!... ¿Por qué no me crees, ah? - Porque sé que duele... y bastante - Rió divertido mientras se apoyaba sobre él para verlo mejor - A menos que no haya sido tu primera vez, claro... - Bromeo burlándose - ¿¿¿¿NANI???? ¿Cómo te atreves? - Gruño el pelirrojo poniéndose de pie rápidamente, pero las piernas perdieron fuerza y cayo de rodillas a la alfombra - ¡Tonto!... No puedes pararte así de golpe después de... ¡Baka! - Refunfuño llegando hasta él El pelirrojo estaba en una especie de shock, no le contestaba. El joven de ojos azules se agacho para quedar frente a el en la alfombra. Con su mano derecha levanto su rostro enfrentándolo con el suyo y se sorprendió al ver pequeñas lagrimas en él - ¿Hana?... Por favor me estas asustando... ¿Te duele algo? ¿Estas enojado? ¿Te herí?.... Por favor... ¿Qué te pasa? - Yo... nunca estuve... ¿Cómo puedes creer que?... - No... Perdóname... no quise decirte eso, era una broma, ya se que no has estado con otra persona, se que fue tu primera vez... Perdóname... quería que hablaras, simplemente eso... - ¿Me dejaras? - ¿Estas loco? ¿Por qué habría de hacerlo? - Ya te quitaste las ganas... - Explico con la mirada perdida. No vio los ojos azules que se encendían con furia... ¿Cómo podía estar pensando en eso? - Deja de decir sandeces y mírame... - Le dijo mirándolo a los ojos - Ai Shi-te-ru - Pronunció apoyando suavemente sus labios en los suyos - Nunca te dejare... Hanamichi sonrió complacido, ni siquiera se dio cuenta cuando lo alzaban por el aire y lo depositaban una vez mas en la cama... No terminaba de salir de su asombro cuando se sintió abrazado fuertemente por un cuerpo alargado y posesivo que colocaba su cabeza sobre su pecho blanquecino. Los párpados le pesaban, la molestia en su cuerpo punzaba cada vez menos... era verdad que lo había disfrutado pese a todo... Termino durmiendo en sus brazos, rodeado por ese, a quien una vez considero su enemigo, pero que había empezado a amar casi sin querer... cçcçcçcçc dçdçdçdçd Abrió con lentitud los ojos. Serian como las seis de la madrugada, aun no había amanecido. Se sentía muy cansado, apenas entendía lo que le estaba pasando. Giro su rostro y lo vio. Adormecido, con el cabello revuelto en la almohada, una expresión pacifica y serena marcada en el rostro... sintió ganas de despertarlo, pero se veía tan lindo allí. Sus ojos azules recorrieron con calidez la figura adormecida de su ahora amante.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo al recordar la sensación que había tenido al poseerlo. Toda su imaginación no había podido asemejar ni remotamente al placer que fue tenerlo en sus brazos. Por primera vez en la vida se había sentido completo. Como si hubiera encontrado en Hanamichi la pieza del rompecabezas que le faltaba para completar su felicidad... ahora lo sabia... Ai y Hana eran su felicidad y estaba dispuesto a pelear con quien fuera por ellos. Se acerco un poco mas a el, tenia las piernas enredadas en las del pelirrojo, completamente entrampado en sus brazos. La mano de Hana se sostenía por arriba de su cintura mientras la otra se enterraba por debajo de la almohada. El zorrito de ojos azules levanto una mano y jugueteo suavemente apenas rozándole las mejillas... Las muecas del pelirrojo no se hicieron esperar, sabia que le estaba ocasionando cosquillas, pero verlo retorcerse aun así en la penumbra, era muy divertido. Luego de hacer el amor había logrado poner un cartel de no molestar en la puerta de la habitación, no quería que ninguna doncella de limpieza los interrumpiera, por momentos deseaba que el tiempo se hubiera detenido en el mismo momento cuando hacían el amor... ahora tenia que pensar como encarar las cosas después que el despertara...
Entendía perfectamente la confusión por la que pasaría el pelirrojo, no era fácil entender así de golpe que acababa de hacer el amor con otro hombre... pero tendría que darle tiempo... mucho tiempo.
Mientras el seguía pensando con el codo apoyado en la cama y la cabeza descansando en su mano, vio de soslayo unos ojos cafés que pestañeaban escudriñándolo en busca de una respuesta.
- ¿Zorro?... - Ronroneo aun con los ojos semi cerrados - ¿Mmmmmh? - Se acerco un poco mas a el, con la mano apoyada en la espalda del pelirrojo y su rostro enfrentando en la misma almohada el de el. - ¿Qué hora es?... Tendría que volverme a mi habitación - Aseguro sin moverse, estaba muy cómodo apoyado así a su lado... - ¿Quieres irte? - Es que... es que... yo... tu sabes... - Quédate conmigo... - Le pidió con la voz ahogada por el temor. Se acerco y apoyo sus labios contra su frente tibia con un beso suave. Se alejo lentamente para ver el rostro sonrojado del pelirrojo - ¿Estas arrepentido de lo que paso? - Tskkkk... No responderé a esa pregunta tan tonta... - Gruño con fastidio - Entonces... ¿Por qué quieres irte? ¿Temes lo que puedan pensar los demás?... Hana no respondió. ¿Había dado en el clavo tal vez?...
En realidad si temía un poco aquello. No sabia como enfrentarlo, era todo demasiado "nuevo" para el y le tocaba adecuarse... No era que no le gustara estar con el... para nada, al contrario, se sentía realmente bien por primera vez en mucho tiempo... ¡Que ironía que fuera justamente con aquel al que había odiado por tanto tiempo!...
El zorrito de ojos azules despertaba en el sentimientos que nunca había experimentado...
El silencio se volvió incomodo para ambos. Rukawa se volteo por un momento, tenia miedo de perderle, sabia que si seguía mirándolo quizás no podría retener las lagrimas... Invoco a su consabida frialdad y logro sentarse en la cama dándole la espalda al pelirrojo. - Son las seis Do´ahou, si regresas a tu habitación ahora nadie se dará cuenta de que estuviste aquí conmigo - Hablo sin darse vuelta con un ligero temblequeo en la voz, es mas sonaba algo... ¿Desilusionado? De súbito se puso de pie y camino hasta el baño perdiéndose de la mirada de su compañero. No supo cuanto permaneció allí, solo que el baño de tina sosegó sus angustias y sus lagrimas...
Salió de allí con una bata de toalla azul. Al mirar hacia la cama vio que el ya no estaba... quizás seria lo mejor, si el no estaba seguro de seguir con eso para que estirar el mal el momento.
Su pecho sintió un tirón, el corazón le dolía... ¿Cómo se recuperaría después de aquello? Se dejo caer en la cama boca abajo, abrazándose a la almohada en la que aun se percibía claramente la colonia del pelirrojo. Los ojos azules se llenaron de lagrimas y su cuerpo convulsiono suavemente en busca del desahogo que le producían las lagrimas. La cama se movió ligeramente y de pronto se encontró atrapado bajo el cuerpo desnudo de Hana quien se sentó en sus piernas mientras con los labios recorría su cuello completamente ajeno a las lagrimas.
- ¡Qué sensual te ves a la mañana zorrito - Bromeó mordisqueándole el oído - ¡¡¡¡¡HANA!!!!! - Dijo volteándose a mirarle - ¿Huhhhhh? ¿Qué es eso? ¿Lagrimas?... - Pregunto limpiando una con sus dedos - Creí que te habías ido... creí que me habías dejado - Mmmmm... zorrito creo que deberíamos hablar... no podemos seguir así desconfiando de lo siente el otro, ayer era yo quien desconfiaba de ti... - Yo te quiero... quiero que sigas a mi lado por todo el tiempo que quieras... te amo... a ti... a Ai... - Confeso sorprendiendo aun mas al pelirrojo - Intentémoslo... es difícil para mi entender que me pasa... pero te quiero también... quiero que estemos juntos a ver que sucede Rukawa no le contesto, solo se colgó a su cuello para empezar una nueva ronda de besos apasionados... Ahora sabia que Hana sentía por el las mismas cosas. Solo tenia que darle tiempo para adaptarse...
Con el alma rodeado de calidez y de sentimientos correspondidos volvieron a amarse mientras el futuro parecía sonreírles una vez mas... cçcçcçcçc dçdçdçdçd Varias semanas después de aquello parecía que la vida de los tres había cambiado totalmente. A pesar de las oposiciones del pelirrojo había terminado aceptando mudarse con Kaede... además, vivía mas tiempo allí que en su propia casa así que no fue tan raro. El lugar era decididamente mas grande y Ai tenia su propia habitación, el zorro había transformado su biblioteca en una preciosa habitación para la niña, pintada de amarillo patito con guardas de Winnie Pooh. Ai tenia su camita con acolchado color lila suave y montones de peluchitos de distintos colores del cuales sobresalía su favorito... Un zorrito gris de ojitos azules... al parecer tanto el padre como la niña habían decidido amar al mismo zorrito... Al principio Hana se resistió a la mudanza y a los cambios... bueno no es que no lo quisiera, solo que sentía que iba algo rápido, aunque el zorrito podía tener muy buenas maneras de convencerlo cuando quería, sobre todo cuando había un buen porte de crema y frutillas en el medio... Pero aun parte del pelirrojo se sentía extraño al estar con el Kitsune... Mas aun cuando cada día aquel sentimiento parecía profundizarse y claro, con ello también el miedo a que todo terminara tan súbitamente como había empezado. La convivencia iba muy bien no había motivos para dudar y la felicidad parecía plena para los dos Esa mañana empezó tranquila. Kaede despertó primero, miro el despertador y marcaba apenas las seis de la mañana. Era sábado, no tenían clases ni entrenamientos, además estaban algo cansados por lo que habían dejado todo para otro día. El día anterior habían salido a festejar el cumpleaños de Ayako y tanto el, como el pelirrojo y aun mas la niña, habían vuelto agotados.
Manoteo la cama en su busca y no lo encontró. Se sintió abandonado ¿Hasta cuando pensaba seguir con lo mismo? Suspiro resignado... era parte del precio que tenia que pagar por haberse enamorado de el. Se puso de pie y se encamino hasta el baño... Tropezó con algo por el camino... Sabia que ahí estaría.
Al lado de su cama estaba un futon extendido y dentro de el un pelirrojo dormitando tranquilamente mientras se atravesaba como un muñeco de trapo desgarbado y desparramado... Se veía adorable... Y aun así, seguía enojado con el porque se negaba a compartir la cama con el... Podían pasar horas haciendo el amor, salvajemente, cariñosamente o suavemente... pero a la hora de dormir el pelirrojo seguía usando el futon... como si temiera molestarlo en la cama... tenían sexo... eran amantes... pero no dormían juntos. Iba a molestarlo cuando sintió un ligero gemido en la habitación contigua. Sus pies lo llevaron rápidamente hasta allí. La habitación amarilla como el sol... todo un paraíso de peluches y delicados colgantes que hacían que eso pareciera un cuento de hadas... Moños, cintas de broderie y muñecas mas grandes incluso que su ocupante.
Antes de que el Do`ahou protestara, contrato un decorador profesional que convirtió su fría y seca biblioteca en una acogedora habitación infantil... Todo un lugar para la pequeña Ai Si... no solamente estaba enamorado del torpe pelirrojo irresponsable, sino que esa pequeña bribona de ojos verdes había logrado tenerlo perfectamente a su merced...
Adoraba estar con los dos, pasear con ellos, hasta ir al parque se convertía en algo inolvidable, llevarla a Ai a comer fuera o tan solo disfrutar con ella hasta sacarle una sonrisa, era todo lo que necesitaba para ser feliz... Ai despertaba en el unos sentimientos que nunca antes nadie había despertado... Un instinto paternal que hasta ese momento no sabia que tenia. Ai dormía en la cuna... tan desparramada en la cama como Hanamichi, estaba atravesada, con las manitos sobre sus ojitos y las mejillas enrojecidas. Los rulos rojizos se esparcían sobre la pequeña cama y la almohada enredándose... y esa expresión... ¡¡Dios, se parecía tanto a el!
Sus ojos eran iguales, la misma expresión dura y suave a la vez, solo que de distinto color. A veces Rukawa se detenía a mirarlos por un rato... hasta las mismas expresiones... algunos de los gestos de Hana se habían echo carne en ella, como las veces que fruncía el seño cuando se enojaba... Adoraba esa expresión, además era increíble para el darse cuenta que la niña había copiado gestos y reacciones iguales a los suyos... Se acerco hasta ella y suavemente la acomodo, luego recorrió cariñosamente su rostro adormilado, quien al sentir sus cálidas manos sonrió de manera tierna, apretando entretanto el pequeño peluche que traía en sus bracitos... ¡Que ironía que su peluche favorito fuera un pequeño zorrito de ojos azulados!...
La arropo, deposito un beso en la frente de la pequeña y salió de su habitación silencioso y pensativo... Camino una vez mas hasta su cuarto, el mismo que compartía con el pelirrojo. Miro de soslayo el reloj... era demasiado temprano todavía... No tenia muchas ganas de ir a correr solo y Hana estaba profundamente dormido como para acompañarle.
Se agacho hasta su lado con una sonrisa curvándole los labios... amaba tenerlo así de cerca... Se deslizo sobre el futon pegándose al pelirrojo.
Hacia un poco de frío, así que se apretó contra su piel. El pelirrojo se movió ligeramente sin despertarse, tenia por costumbre dormir semidesnudo, con solo un bóxer de algodón que dejaba ver sus atributos... Rukawa se sintió algo excitado... Un hormigueo viajo a su estomago desembocando en su sexo.
Dejo que sus manos vagaran por aquella espalda bronceada y bien formada que tenia su amante. Hundió su rostro en el cuello de Hana y comenzó a darle pequeños mordiscos suaves y sensuales con el fin de despertarle... - Do`ahou... - Susurro en su oído - Hmmmffff... - Protesto el pelirrojo - Despierta de una vez Do`ahou... - volvió a intentar Hana ni se inmuto, consideraba que estaba completamente dormido, se movió un poco pero nada mas. Kaede en cambio parecía dispuesto y decidido a jugar...
Con una de sus manos comenzó a recorrer su piel, sintiendo como se estremecía aun en sueños, gimiendo al contacto... La mano bajo desde su brazo hasta sus nalgas redondeadas aun encima de la poca ropa que traía. Las yemas de sus dedos sentían la calidez que provenía de el... Siguió con los besos suaves y húmedos jugando en su hombro y su mano se divertía ahora estirando suavemente el elástico del bóxer hasta rozar su intimidad aun por encima de la ropa - ¡¡¡Ahhhhh!!! - Gimió sonoramente en ese momento- Kit... ¿Kitsune?... - Pregunto confundido al tomar conciencia de las caricias perturbadoras a las que lo estaban sometiendo... - Al fin despiertas, amor... - Mmmmm ahhh... ¿Queeee?... - Intentaba preguntar cuando una corriente eléctrica lo hizo sacudirse violentamente arqueándose de placer... El zorrito de ojos azules lo estaba masturbando apretando ahora su sexo con fuerza, volviéndolo loco de placer - Kaedeeeee... - Te ves tan... sexy con las mejillas enrojecidas Hana no fue capaz de responder, solo se entrego a gemir... Aquellas manos seguían torturándolo mientras una erección que no era la suya se apretaba contra sus nalgas exigiendo la entrada... esto lo volvía aun mas loco si se podía... Si había algo que lo excitara eran esos juegos eróticos que tenia con Rukawa siempre con el, desde comer chocolate desde su piel, hasta acariciarlo sensualmente con la esponja del baño cada vez que tenia oportunidad de estar a solas duchándose... Tenia que admitir que Rukawa era un gran amante y que su necesidad de el era cada vez mas apremiante.
El era el único que sabia como hacer arder el fuego en su interior...
- ¡Kaede!... ¡Basta!... ya no juegues - Le rogó desesperado - Yo no estaba jugando... - Le dijo decidido... - Ahora si voy a jugar - ¿¿¿¿¿Queeee????? Hana no entendió hasta que se percato que su bóxer ya no estaba en su cuerpo, podía sentir claramente el roce del frío futon contra su intimidad desnuda y excitada... apretó sus labios al percibir el sexo de su amante contra su piel al igual que el suyo... ardiente y palpitante...
El Kitsune lo lleno de tiernos besos en la espalda, sin soltar su sexo mientras lo hacia, lo acariciaba lentamente como una tortura. Los gemidos del pelirrojo seguían atragantándose en su garganta cuando sintió claramente la lengua juguetona del Kitsune haciéndose paso para mojar entre sus nalgas... Se preparo, sabia lo que venia, ya no le dolía como la primera vez y sentirlo dentro de él lo llenaba de un cálido sentimiento que no sabia definir... Pero esta vez algo paso, en lugar de sentir sus dedos preparándole Rukawa lo movió para ponerlo boca arriba y vago por su pecho y su estomago hasta dar con su sexo... allí lo recorrió con la lengua, mojándolo una y otra vez con suma paciencia, sintiendo como el cuerpo del pelirrojo se tensaba a punto de llegar al orgasmo... pero el no quería eso... no, no era su intención. Lo acaricio, lo beso y lo lamió hasta que los gemidos desesperantes del pelirrojo de indicaron que no debía seguir mas.
Trepo hasta su rostro para robarle un beso de los labios secos y agrietados producto de la respiración jadeante y entrecortada.
Mordió sus labios y apretó su lengua con la suya... ¿Cómo podía ese tipo enloquecerlo tanto? - Esto... - Explico Rukawa cono los ojos azules completamente brillosos - esto, es jugar Con la mano libre guió el sexo de Hana hasta su entrada y sin previo aviso se sentó sobre el empalándose a si mismo. El pelirrojo creyó que iba a morir, fue tanta la sorpresa que se helo. Hasta ese momento el siempre había sido el pasivo en la relación y estar así dentro del zorrito era deliciosamente excitante.
El joven de ojos azules se quedo inmóvil un momento para luego comenzar a moverse con dolorosa lentitud. Hana apretó su mano... no iba a aguantar mucho... - Awnnnnn... ¡ Kitsune!!... - Gimió al borde de la locura. Pero su compañero hizo ecos sordos a aquello ya que aumento violentamente el ritmo imponiendo una fricción enloquecedora para ambos... La piel blanca palpitando, el cabello renegrido humedecido por el sudor, su sexo erguido goteando, los ojos azules oprimidos en un gesto claro de satisfacción y deseo, un suave tono sonrosado en las mejillas y la boca apretada en una mueca de puro placer entre jadeo y jadeo...
Kaede Rukawa era todo un espectáculo para hacer el amor...
Instintivamente Hana movió sus caderas hacia el, provocando un contacto mas profundo y salvaje... y fue lo ultimo, su cuerpo se rindió vaciándose. Los pequeños espasmos le indicaron que su compañero también había acabado. Ambos cayeron derrumbados en el futon el cual ahora estaba manchado en varias partes de un liquido viscoso... - ¡Dios!... - Gimió Hana recuperándose... - Eso fue... INCREIBLE - ¡Aja!... - Se movió lentamente saliendo de dentro de el para cobijarlo en sus brazos mientras recuperaban lentamente la respiración... Las piernas de ambos se enredaron cariñosamente - Hana... ¿Te gusto así? - ¿Bromeas?... Me encanto... -¿ Puedo preguntarte algo sin que te enojes o me des un cabezazo? - No le doy cabezazos a mis amantes - Justamente... - Dijo aprovechando el hilo de la conversación - Aceptas que somos amantes pero no quieres dormir conmigo... -Curioseo enfocando sus ojos en la almendrada mirada color chocolate - Es que... es que... - ¿De que tienes miedo? Yo no te haré nada que no quieras - Ja... ¿Cómo recién? - No oí que te quejaras... - No oí que te negaras
- ....... - Tienes razón - sonrió picaramente... - No, no es eso... Y cuando Ai crezca... ¿Que le diremos si nos ve en la misma cama??? - Hana... - Le dijo dulcemente - Ai tiene apenas un año, no te preocupes por eso ahora... cuando crezca cerraremos la puerta con llave y cuando entienda, si seguimos juntos entonces... veremos como le explicamos las cosas, quizás con la ayuda de un profesional...
- Mmmm... puede ser... - Además tu futon acaba de quedar manchado así que no tienes excusas - ¡Ahhhh! Lo tenias todo planeado, Kitsune Apestoso... - No... pero en verdad ver tu rostro es lo primero que quiero ver cada mañana al despertar... - Dijo con absoluta sinceridad causando un estremecimiento en su compañero - ¿Tanto así me quieres? - Tanto así... Hana lo abrazo con mas fuerza, sus palabras habían derribado el ultimo muro de prejuicios que quedaba dentro de su corazón... Ahora aceptaba que su vida al lado del Kitsune era mas que placentera cçcçcçcçc dçdçdçdçd Despertaron bastante mas tarde, después del ardiente encuentro de la mañana habían quedado agotados. Además Ai no había despertado aun por lo que la siguiente vez que Rukawa vio el despertador marcaba casi las once de la mañana. Ambos despertaron hambrientos. A el zorrito le tocaba hacer el desayuno mientras el pelirrojo iba a despertar a la niña.
Sobándose un poco los ojos se acerco hasta la cocina cuando el repiqueteo insistente del teléfono lo distrajo... ¿Quién seria? - Hola... - Contesto enojado porque quería desayunar, en verdad tenia hambre - ¿Kaede?... Por fin eres tu quien contesta... - Se dejo oír del otro lado con cierto suspiro de alivio. Rukawa enmudeció, sabia quien era pero no lo esperaba. Volteo los ojos en busca de Hana, casi como si el teléfono le quemara en las manos... cuando comprobó que el pelirrojo estaba con Ai volvió hacia el aparato con un mal presentimiento - ¿Que quieres? - Respondió fríamente aunque estaba mas asustado que otra cosa - Primero deja la agresión y escúchame... - No quise ser grosero - .......... si no te conociera si me habría enojado - Dijo con tranquilidad - Yohei... dime.. ¿Qué quieres? - Corto secamente, estaba muy nervioso por la inminente cercanía de Hana - ¿No crees que tenemos que hablar?... - Dijo con voz triste... - El otro día te vi con Hana... Se que tienen algo... No soy tonto - Yo... - Podrías por lo menos habérmelo dicho... me lo merezco, se que Hana no la debe estar pasando bien, debe ser muy difícil para el, porque lo conozco... pero creí que tu por lo menos deberías habérmelo dicho... - Lo siento - De todas formas me gustaría hablar contigo de algo - ¿Por teléfono? - Pregunto con temor mirando una vez mas hacia donde estaba la habitación de Ai - No... creo que seria mejor hablarlo personalmente - No me vas a decir que estas embarazado... - Ironizo relajándose un poco
- Extrañaba tus bromas pesadas - Y yo tu sentido del humor - ¿Ahora te dedicas a las ironías?
- No era ironía... realmente no se que buscas... ahora que si estas embarazado no me hago cargo - Rió mas tranquilo burlándose del otro joven para desinhibir la situación - Tskkkkk... Idiota - Bobo - Enserio, me lo debes... por lo que tuvimos... - No se si podré ir... - Como quieras, pero sino vienes iré yo allá y le contare todo a Hana - No serias capaz - ¡Pruébame!... - Dijo secamente - .............. - El zorro enmudeció... ¿De verdad era capaz de contarle todo crudamente a Hana porque si?... Estaba empezando a arrepentirse de no haberle dicho la verdad al pelirrojo. Pero sabia a ciencia cierta que aun no era el momento, si Hana se enteraba ahora de esto todo lo que había logrado con el se iba a ir por la borda... - Kaede... no quiero herirte ni a ti, ni a Hana, no es mi intención, pero en verdad quiero hablar contigo, tenemos muchas cosas pendientes que no pueden quedar así... respeto tu decisión pero me debes por lo menos una charla sincera... - Dijo con absoluta sinceridad...
- Mhhhhmmmm ¿Cuándo? - Esta tarde... te espero en la confitería donde nos juntábamos siempre - Mnnn... esta bien ¿A que hora? - A las cinco, ¿Te parece bien? - Aja... - Te espero... Kaede simplemente corto la llamada pero de golpe un grito calo de golpe en su corazón... Un grito que sabia presagiaba problemas... Con la cara sumida en la angustia Hanamichi corrió hasta su lado - ¡¡¡Kaede!!!! ¡¡¡¡Kaede!!!! - ¿Qué pasa Hana? - Es Ai... ¡Esta volando de fiebre! No puedo bajársela - Grito desesperado - Pero esta mañana estaba bien... - Pero ahora ya no... por favor... esta volando de fiebre
El zorro se inmovilizo, por un momento no supo que hacer. La taza que tenia entre sus dedos resbalo hasta caer rompiéndose en pedacitos... Cuando reaccionó salió corriendo hasta el cuarto de la niña... La pequeña estaba muy pálida, con las mejillas arrebatas de un rojo tan furioso como el de su cabello y parecía estar en un estado de semi conciencia... Sus bracitos caían flojos a los costados y tenia un aspecto preocupante. El pelirrojo estaba al borde de un ataque de nervios... Tenia las mejillas mojadas por las lagrimas mientras daba vueltas revolviendo la caja de los remedios en busca de algo para bajarle la fiebre. Haciendo eco de su autocontrol, Kaede se acerco a la pequeña y dejo caer su mano por la frente de ella. Trago duro... Tomo el termómetro y lo apoyo en sus oídos, de inmediato marco casi 40 grados. Se dio vuelta para mirar a Hana y le dijo - Vístete, arrópala bien que voy a buscar un taxi para llevarla de inmediato a la clínica... ¡HANA! ¿Me estas escuchando? - Grito viendo que el simplemente no reaccionaba - Si... - Dijo de manera ahogada pero corrió a la habitación en busca de ropa. Rukawa tomo el teléfono y pidió un taxi... Minutos mas tarde estaban los tres rumbo a la clínica... Kaede no podía pensar ahora en nada mas que Ai... Y Hana.... Tampoco Continuara... cçcçcçcçc dçdçdçdçd N de A :
Me atrase ¿Ne?... Entre que tuve que formatear mi computadora y demás, este fic no lo había podido continuar, no se porque, tengo la historia completa diagramada en mi cabeza pero creo que se trabó en este capitulo... espero poderla continuar muy pronto... No tengo ni la mas pálida idea de cuantos capítulos faltan pero calculo que la historia van mas allá de la mitad, no me atrevo a dar una cuenta de cuanto falta.
De todas formas creo que ahora hay muchas escritoras yaoi, y muchas muy buenas así que no van a extrañar que decida subir un capitulo cada tanto, sigo amando a esta pareja mas que a ninguna pero quizás el tener que leer tanto para la pagina es lo que mas me quita inspiración... Igualmente les aseguro que lo terminare, nunca dejo mis historias por la mitad, creo que se merecen leer el final todas las que lo siguieron así que ténganme paciencia que con gusto las complaceré escribiéndoles lo que falta de esta historia.
Ahhhh... a propósito, no suelo matar niños en mis fics así que no se preocupen ¬_¬
Este capitulo va especialmente para una de las personas que mas quiero porque siempre esta cuando mas la necesito y aunque no nos podamos ver tan seguido como antes el cariño sigue estando siempre... Vale, se que vos sos la que mas me pediste esta historia así que este capitulo que tanto me costo pero que me dedique especialmente a hacerlo, es solo para vos. Te quiero mucho amiga Itzukiai (Faby-chan)
1 de Octubre 2003 Lo de siempre, Quejas, reclamos, elogios, tomatazos o lo que quieras a (virus no please, tengan piedad de mi que acabo de formatear la maquina -_- )
Hanaiana@yahoo.es
FanFic basado en Slam Dunk de Inoue Takehiko
RuHana
By Itzukiai
Nunca suelo avisar acerca de las escenas lemon en los capítulos, creo que
si lees un fic yaoi tenes que saber que esto puede pasar... Aun así advierto que este capitulo tiene escenas lemon, si te ofende y no queres leerla, la historia puede leerse tranquilamente pasando a casi el fin al
que es donde la trama importa mas en realidad... ^#___#^ Capitulo 6: En tus brazos... El termómetro de la habitación marcaba inexorable el calor que expedían ambos ocupantes. El cuerpo del pelirrojo estaba empapado en ligeras gotas de sudor que daban a su piel un aspecto húmedo y tentador... Con ambas piernas al costado de las caderas de su compañero, el felino cuerpo blanquecino se balanceaba sobre él apenas rozándolo, tomando su piel como si fuera el mas dulce manjar, mordisqueándola de ratos, lamiéndola de a otros, bajando sus manos con la ardiente sensación de satisfacción en el alma. Hana prácticamente había perdido el sentido, todo había perdido proporción, solo se dejo sentir.
Gemía, se mordía los labios, tiritaba... ¿Qué mas podía sentir? No sabia que esperar... ¿Tomar? ¿Ser tomado? No era lo mismo, cierto... pero esa noche quería experimentar... Lo deseaba, esa era la verdad, tenia las hormonas trabajándole a mil y todos sus sueños que luchaban por convertirse en verdad, dejando de ser fantasías húmedas de una noche para convertirse en una tangible realidad... El amor había llegado abruptamente a su vida... Después de perder a su padre, al poco tiempo falleció su madre y el se quedo solo...
Sorpresivamente llego Ai... ese pequeño pedazo de sol que llenaba su vida, volviéndola agradable y que hasta había roto las barreras de la frialdad de aquel al que ahora amaba, ese ser que besaba su piel con renovado cariño... Ai y Kaede... las dos personas que más le importaban en el mundo. Kaede volvió a tomar su rostro, a recorrerlo con sus labios, haciendo pequeñas presiones que levantaban el sabor de aquella piel temblorosa... Los gemidos se intensificaron, volviéndose algo mas desesperados... Hana estaba en una especia de estado de shock, pero de manera grata... Estaba completamente entregado a aquellas manos expertas que ahora jugueteaban en su cuerpo. - K-kae... - Gimoteo deseando volver a probar sus labios. El zorrito simplemente pareció entenderlo porque se perdió en su boca una vez mas... El ligero frote del cuerpo contra su compañero estaba poniendo al pelirrojo al borde de su excitación... por un momento volvió a perder la boca de su ahora amante... Quiso protestar una vez mas, pero aquellas manos hábiles vagaban suaves sobre sus piernas recorriéndolas con paciencia y cariño, cuando estaba por gemir sintió un movimiento cálido y apretado sobre su sexo... Las manos de su Kitsune eran expertas y deliciosas haciéndolo estremecer de manera violenta.
La vergüenza, el miedo, el reparo... estaban diluyéndose dándole paso a una excitación salvaje que solo sabia de deseos y cariño. Su cuerpo serpenteo en la cama, era imposible aguantar mas cuando aquella mano jugueteaba tan deliciosamente masturbándolo...
Apretó la almohada con fuerza... su cadera se movía siguiendo el ritmo que su compañero le intriga y cuando pensó que no podía haber algo que lo pusiera tan nervioso, apreció la respiración caliente jugueteando en su ingle... Lo siguiente que sintió fue la boca de Rukawa masturbándolo. Grito con los labios abiertos pero sin ningún sonido, el calor en su cuerpo era ahora insoportable... ¿El tenia que hacer lo mismo? Realmente esto le preocupaba. El morocho se detuvo. Llevo su cuerpo hacia arriba para hablarle mirándolo a los ojos. - No pienses mas, Hana - Le susurro al oído. El pelirrojo quedo impresionado. ¿Hasta sabia en lo que estaba pensando? - Solo déjate sentir, déjate amar... - Afirmo sonriéndole. Al pelirrojo se le humedecieron los ojos... - No sé que hacer... - Susurro tímidamente turbado por no saber que decirle - No se como tocarte... - No tienes que hacer nada que no quieras... ¿Preferirías dejar las cosas así? - Pregunto Rukawa. A decir verdad él entendía que para él podía ser difícil dejarse amar de esa forma... El pelirrojo negó con la cabeza, estaba temblando como una hoja... No quería dejar las cosas así... quería sentir esa sensación que le había causado la boca del Kitsune sobre su piel, sobre su sexo. Atrapo su nuca volteando sus ojos azules hacia él. Lamió lentamente sus labios antes de robarle un apasionado beso que les quito el aire a ambos... - Sigue con lo que hacías zorrito... - Le murmuro en los labios cuando logro respirar - Me gustaba mucho... El Kitsune le sonrió, se veía nervioso y compungido, pero claramente excitado... y él iba a complacerlo...
Volvió a tomar su sexo en los labios, saboreándolo, jugueteando... las mejillas del pelirrojo parecían dos manzanas y para cuando el aumento el ritmo sabia que no podría aguantar mucho más. Un quejido fue ahogado por la almohada cuando percibió que su cuerpo dejaba salir el tan ansiado alivio... Acabo como nunca lo había hecho en su vida... En verdad había tenido que masturbarse un par de veces, sobre todo cuando recordaba la escena del bronceador... simplemente era demasiado para él, pero sentir que era su Kitsune quien lo hacia, definitivamente era distinto. Su compañero trepo nuevamente hasta llegar a su boca, dándole un pequeño mordisco en los labios... Hana jadeaba con el corazón a punto de estallar... pero los labios de su Kitsune ya estaban nuevamente torturando la piel cremosa y bronceada de su cuello. Volvió a gemir y se incorporo sobre sus codos para girar repentinamente quedando arriba del joven de ojos zorrunos
Tomo su turno de acariciarlo, recorrió sensualmente su piel a besos, dejando la huella húmeda y sensual de sus labios... mordisqueo las tetillas del Kitsune hasta que logro arrancar de el un profundo suspiro. No se atrevió a mas, era muy difícil para el aceptar que estaba absolutamente perdido por otro hombre... aun más el Kitsune... No pudo evitar pensar en que pensaría el gorila si los viera ahora... ¡¡Ja!!... la dupla dorada de Shohoku amándose salvajemente en la cama de un hotel... sinceramente impensable. Deslizo su mano por la erección de su compañero, viendo como aquella piel se perlaba de pequeñas gotas de sudor frío mientras le mordisqueaba el cuello entre gemido y gemido. - Ya... Hana... basta... me estas matando... - Le rogó mojando sus labios con saliva - ¿Quieres tomarme o que te tome? El pelirrojo sintió un rictus en el cuerpo. No lo había decidido, en realidad no lo había pensado demasiado. No supo que responder, solo amago a levantar sus hombros en actitud nerviosa. Kaede miro sus ojos y vio un dejo de miedo y confusión en él... Deslizo sus manos por la espalda acariciándolo con ternura mientras acerco sus labios a las orejas del pelirrojo. - Te enseñare... la próxima lo harás tu - Susurro sensualmente El pelirrojo asintió más rojo que nunca, el ardor de su cuerpo se evidencio en su rostro. Contemplo a su Kitsune en la oscuridad de aquel lugar... Camino sensualmente hasta su bolso y retiro algo de el. Su cuerpo era realmente hermoso, las luces jugaban en él marcando las curvas formadas por el intenso entrenamiento. Es cabello azabache lucia húmedo, sensual, cayéndose despeinado y pegándose a la piel, ocultando los intensos ojos azules que tanto le gustaban. Se sintió pequeño en la cama, rogó que volviera rápido, estaba sintiendo frío sin él a su lado...
¿Estaba seguro de lo que iba a hacer? Claro que no... pero no importaba para nada. Sentía ganas de estar con él... aunque le doliera, aunque le avergonzara, aunque no supiera que más hacer después... necesitaba sentirlo mas allá de una simple caricia atrevida.
Zorrunamente trepo por sus piernas. Hana se relajo una vez mas, el cuerpo del zorrito se acoplaba con el suyo devolviéndole el calor antes perdido... Se acomodo lentamente, separando sus piernas rozando su sexo nuevamente despierto. Sintió una crema fría mojando su sexo y poco después introduciéndose en él. Serpenteo ante la molestia... - Lo siento... debí advertirte... - Dijo un poco preocupado Pero el pelirrojo no respondió. Solo subió su mano recorriendo el brazo que Kaede estaba apoyado en la cama, se movió ligeramente al encuentro de su amante. Rukawa entendió el gesto y prosiguió moviendo el dedo suavemente, logrando que se relaje y que empiece a gemir... Introdujo el segundo un poco mas fuerte hasta que vio como Hana se aferraba a la almohada con la mano derecha. No quería seguir torturándolo, retiro sus dedos y se acomodo. Sabia que le dolería... todavía recordaba su primera vez y en verdad no había sido muy agradable... aún mas cuando no lo había hecho de manera consensuada... además... Tskkk, de nada valía pensar en eso ahora... solo le había quedado claro en ese momento que le gustaban los chicos no las chicas... Sé sintió completamente dentro de el... Increíble... esa era la sensación que le venia a la mente... después de tanto desearlo, de tanto amarlo, pero... ¿Qué pensaría Hana?. El pelirrojo estaba con los ojos fuertemente cerrados, apretujando con la mano la almohada, con un leve gesto de dolor en el rostro, sus piernas temblaban aun acomodadas en su cintura.
Se agacho hasta él y trato de calmarlo con pequeños besos húmedos, suficiente para que el se relajara... Empezó a moverse lentamente, sintiendo como los quejidos se convertían en suspiros, como las manos temblorosas ahora se aferraban a sus brazos, como el sexo del pelirrojo volvía a vibrar entre sus dedos... Entonces se apuro... Cada arremetida venia seguida de pequeñas quejas y suspiros, su propio cuerpo dejo de responderle, cerro los ojos y solo supo de la calidez que lo envolvía... Su cuerpo convulsiono solo un par de minutos después de empezar... Con la garganta seca y ronca cayo suavemente sobre aquel cálido pecho. El corazón del pelirrojo latía con fuerza golpeando su rostro acompasadamente y solo cuando sintió la mano de el contra su espalda supo que estaba bien.
Salió suavemente de dentro de el para acomodarse a su lado, dejando las piernas enredadas con las suyas. Hana seguía viéndose delicioso, tal vez algo cansado. El cabello rojo se revolvía enredándose, los labios seguían hinchados y rojos, las pestañas largas ocultaban su mirada cálida... aun respiraba jadeante, él quería saber, quería escucharlo, pero el Do´ahou parecía haberse tomado el tiempo para hablar. Por fin no aguanto la curiosidad. - ¿Do´ahou?... - Llamo cariñosamente - ¿Mhhhh? - ¿Estas bien? - Aja... - Por fin sus ojos se abrieron dejando ver sus pupilas color chocolate - ¿Te duele mucho? - No... no me duele - Dijo con una mueca - No mientas - No miento... no me duele nada - Entonces si me estas mintiendo - ¡TEME KITSUNE!... ¿Por qué no me crees, ah? - Porque sé que duele... y bastante - Rió divertido mientras se apoyaba sobre él para verlo mejor - A menos que no haya sido tu primera vez, claro... - Bromeo burlándose - ¿¿¿¿NANI???? ¿Cómo te atreves? - Gruño el pelirrojo poniéndose de pie rápidamente, pero las piernas perdieron fuerza y cayo de rodillas a la alfombra - ¡Tonto!... No puedes pararte así de golpe después de... ¡Baka! - Refunfuño llegando hasta él El pelirrojo estaba en una especie de shock, no le contestaba. El joven de ojos azules se agacho para quedar frente a el en la alfombra. Con su mano derecha levanto su rostro enfrentándolo con el suyo y se sorprendió al ver pequeñas lagrimas en él - ¿Hana?... Por favor me estas asustando... ¿Te duele algo? ¿Estas enojado? ¿Te herí?.... Por favor... ¿Qué te pasa? - Yo... nunca estuve... ¿Cómo puedes creer que?... - No... Perdóname... no quise decirte eso, era una broma, ya se que no has estado con otra persona, se que fue tu primera vez... Perdóname... quería que hablaras, simplemente eso... - ¿Me dejaras? - ¿Estas loco? ¿Por qué habría de hacerlo? - Ya te quitaste las ganas... - Explico con la mirada perdida. No vio los ojos azules que se encendían con furia... ¿Cómo podía estar pensando en eso? - Deja de decir sandeces y mírame... - Le dijo mirándolo a los ojos - Ai Shi-te-ru - Pronunció apoyando suavemente sus labios en los suyos - Nunca te dejare... Hanamichi sonrió complacido, ni siquiera se dio cuenta cuando lo alzaban por el aire y lo depositaban una vez mas en la cama... No terminaba de salir de su asombro cuando se sintió abrazado fuertemente por un cuerpo alargado y posesivo que colocaba su cabeza sobre su pecho blanquecino. Los párpados le pesaban, la molestia en su cuerpo punzaba cada vez menos... era verdad que lo había disfrutado pese a todo... Termino durmiendo en sus brazos, rodeado por ese, a quien una vez considero su enemigo, pero que había empezado a amar casi sin querer... cçcçcçcçc dçdçdçdçd Abrió con lentitud los ojos. Serian como las seis de la madrugada, aun no había amanecido. Se sentía muy cansado, apenas entendía lo que le estaba pasando. Giro su rostro y lo vio. Adormecido, con el cabello revuelto en la almohada, una expresión pacifica y serena marcada en el rostro... sintió ganas de despertarlo, pero se veía tan lindo allí. Sus ojos azules recorrieron con calidez la figura adormecida de su ahora amante.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo al recordar la sensación que había tenido al poseerlo. Toda su imaginación no había podido asemejar ni remotamente al placer que fue tenerlo en sus brazos. Por primera vez en la vida se había sentido completo. Como si hubiera encontrado en Hanamichi la pieza del rompecabezas que le faltaba para completar su felicidad... ahora lo sabia... Ai y Hana eran su felicidad y estaba dispuesto a pelear con quien fuera por ellos. Se acerco un poco mas a el, tenia las piernas enredadas en las del pelirrojo, completamente entrampado en sus brazos. La mano de Hana se sostenía por arriba de su cintura mientras la otra se enterraba por debajo de la almohada. El zorrito de ojos azules levanto una mano y jugueteo suavemente apenas rozándole las mejillas... Las muecas del pelirrojo no se hicieron esperar, sabia que le estaba ocasionando cosquillas, pero verlo retorcerse aun así en la penumbra, era muy divertido. Luego de hacer el amor había logrado poner un cartel de no molestar en la puerta de la habitación, no quería que ninguna doncella de limpieza los interrumpiera, por momentos deseaba que el tiempo se hubiera detenido en el mismo momento cuando hacían el amor... ahora tenia que pensar como encarar las cosas después que el despertara...
Entendía perfectamente la confusión por la que pasaría el pelirrojo, no era fácil entender así de golpe que acababa de hacer el amor con otro hombre... pero tendría que darle tiempo... mucho tiempo.
Mientras el seguía pensando con el codo apoyado en la cama y la cabeza descansando en su mano, vio de soslayo unos ojos cafés que pestañeaban escudriñándolo en busca de una respuesta.
- ¿Zorro?... - Ronroneo aun con los ojos semi cerrados - ¿Mmmmmh? - Se acerco un poco mas a el, con la mano apoyada en la espalda del pelirrojo y su rostro enfrentando en la misma almohada el de el. - ¿Qué hora es?... Tendría que volverme a mi habitación - Aseguro sin moverse, estaba muy cómodo apoyado así a su lado... - ¿Quieres irte? - Es que... es que... yo... tu sabes... - Quédate conmigo... - Le pidió con la voz ahogada por el temor. Se acerco y apoyo sus labios contra su frente tibia con un beso suave. Se alejo lentamente para ver el rostro sonrojado del pelirrojo - ¿Estas arrepentido de lo que paso? - Tskkkk... No responderé a esa pregunta tan tonta... - Gruño con fastidio - Entonces... ¿Por qué quieres irte? ¿Temes lo que puedan pensar los demás?... Hana no respondió. ¿Había dado en el clavo tal vez?...
En realidad si temía un poco aquello. No sabia como enfrentarlo, era todo demasiado "nuevo" para el y le tocaba adecuarse... No era que no le gustara estar con el... para nada, al contrario, se sentía realmente bien por primera vez en mucho tiempo... ¡Que ironía que fuera justamente con aquel al que había odiado por tanto tiempo!...
El zorrito de ojos azules despertaba en el sentimientos que nunca había experimentado...
El silencio se volvió incomodo para ambos. Rukawa se volteo por un momento, tenia miedo de perderle, sabia que si seguía mirándolo quizás no podría retener las lagrimas... Invoco a su consabida frialdad y logro sentarse en la cama dándole la espalda al pelirrojo. - Son las seis Do´ahou, si regresas a tu habitación ahora nadie se dará cuenta de que estuviste aquí conmigo - Hablo sin darse vuelta con un ligero temblequeo en la voz, es mas sonaba algo... ¿Desilusionado? De súbito se puso de pie y camino hasta el baño perdiéndose de la mirada de su compañero. No supo cuanto permaneció allí, solo que el baño de tina sosegó sus angustias y sus lagrimas...
Salió de allí con una bata de toalla azul. Al mirar hacia la cama vio que el ya no estaba... quizás seria lo mejor, si el no estaba seguro de seguir con eso para que estirar el mal el momento.
Su pecho sintió un tirón, el corazón le dolía... ¿Cómo se recuperaría después de aquello? Se dejo caer en la cama boca abajo, abrazándose a la almohada en la que aun se percibía claramente la colonia del pelirrojo. Los ojos azules se llenaron de lagrimas y su cuerpo convulsiono suavemente en busca del desahogo que le producían las lagrimas. La cama se movió ligeramente y de pronto se encontró atrapado bajo el cuerpo desnudo de Hana quien se sentó en sus piernas mientras con los labios recorría su cuello completamente ajeno a las lagrimas.
- ¡Qué sensual te ves a la mañana zorrito - Bromeó mordisqueándole el oído - ¡¡¡¡¡HANA!!!!! - Dijo volteándose a mirarle - ¿Huhhhhh? ¿Qué es eso? ¿Lagrimas?... - Pregunto limpiando una con sus dedos - Creí que te habías ido... creí que me habías dejado - Mmmmm... zorrito creo que deberíamos hablar... no podemos seguir así desconfiando de lo siente el otro, ayer era yo quien desconfiaba de ti... - Yo te quiero... quiero que sigas a mi lado por todo el tiempo que quieras... te amo... a ti... a Ai... - Confeso sorprendiendo aun mas al pelirrojo - Intentémoslo... es difícil para mi entender que me pasa... pero te quiero también... quiero que estemos juntos a ver que sucede Rukawa no le contesto, solo se colgó a su cuello para empezar una nueva ronda de besos apasionados... Ahora sabia que Hana sentía por el las mismas cosas. Solo tenia que darle tiempo para adaptarse...
Con el alma rodeado de calidez y de sentimientos correspondidos volvieron a amarse mientras el futuro parecía sonreírles una vez mas... cçcçcçcçc dçdçdçdçd Varias semanas después de aquello parecía que la vida de los tres había cambiado totalmente. A pesar de las oposiciones del pelirrojo había terminado aceptando mudarse con Kaede... además, vivía mas tiempo allí que en su propia casa así que no fue tan raro. El lugar era decididamente mas grande y Ai tenia su propia habitación, el zorro había transformado su biblioteca en una preciosa habitación para la niña, pintada de amarillo patito con guardas de Winnie Pooh. Ai tenia su camita con acolchado color lila suave y montones de peluchitos de distintos colores del cuales sobresalía su favorito... Un zorrito gris de ojitos azules... al parecer tanto el padre como la niña habían decidido amar al mismo zorrito... Al principio Hana se resistió a la mudanza y a los cambios... bueno no es que no lo quisiera, solo que sentía que iba algo rápido, aunque el zorrito podía tener muy buenas maneras de convencerlo cuando quería, sobre todo cuando había un buen porte de crema y frutillas en el medio... Pero aun parte del pelirrojo se sentía extraño al estar con el Kitsune... Mas aun cuando cada día aquel sentimiento parecía profundizarse y claro, con ello también el miedo a que todo terminara tan súbitamente como había empezado. La convivencia iba muy bien no había motivos para dudar y la felicidad parecía plena para los dos Esa mañana empezó tranquila. Kaede despertó primero, miro el despertador y marcaba apenas las seis de la mañana. Era sábado, no tenían clases ni entrenamientos, además estaban algo cansados por lo que habían dejado todo para otro día. El día anterior habían salido a festejar el cumpleaños de Ayako y tanto el, como el pelirrojo y aun mas la niña, habían vuelto agotados.
Manoteo la cama en su busca y no lo encontró. Se sintió abandonado ¿Hasta cuando pensaba seguir con lo mismo? Suspiro resignado... era parte del precio que tenia que pagar por haberse enamorado de el. Se puso de pie y se encamino hasta el baño... Tropezó con algo por el camino... Sabia que ahí estaría.
Al lado de su cama estaba un futon extendido y dentro de el un pelirrojo dormitando tranquilamente mientras se atravesaba como un muñeco de trapo desgarbado y desparramado... Se veía adorable... Y aun así, seguía enojado con el porque se negaba a compartir la cama con el... Podían pasar horas haciendo el amor, salvajemente, cariñosamente o suavemente... pero a la hora de dormir el pelirrojo seguía usando el futon... como si temiera molestarlo en la cama... tenían sexo... eran amantes... pero no dormían juntos. Iba a molestarlo cuando sintió un ligero gemido en la habitación contigua. Sus pies lo llevaron rápidamente hasta allí. La habitación amarilla como el sol... todo un paraíso de peluches y delicados colgantes que hacían que eso pareciera un cuento de hadas... Moños, cintas de broderie y muñecas mas grandes incluso que su ocupante.
Antes de que el Do`ahou protestara, contrato un decorador profesional que convirtió su fría y seca biblioteca en una acogedora habitación infantil... Todo un lugar para la pequeña Ai Si... no solamente estaba enamorado del torpe pelirrojo irresponsable, sino que esa pequeña bribona de ojos verdes había logrado tenerlo perfectamente a su merced...
Adoraba estar con los dos, pasear con ellos, hasta ir al parque se convertía en algo inolvidable, llevarla a Ai a comer fuera o tan solo disfrutar con ella hasta sacarle una sonrisa, era todo lo que necesitaba para ser feliz... Ai despertaba en el unos sentimientos que nunca antes nadie había despertado... Un instinto paternal que hasta ese momento no sabia que tenia. Ai dormía en la cuna... tan desparramada en la cama como Hanamichi, estaba atravesada, con las manitos sobre sus ojitos y las mejillas enrojecidas. Los rulos rojizos se esparcían sobre la pequeña cama y la almohada enredándose... y esa expresión... ¡¡Dios, se parecía tanto a el!
Sus ojos eran iguales, la misma expresión dura y suave a la vez, solo que de distinto color. A veces Rukawa se detenía a mirarlos por un rato... hasta las mismas expresiones... algunos de los gestos de Hana se habían echo carne en ella, como las veces que fruncía el seño cuando se enojaba... Adoraba esa expresión, además era increíble para el darse cuenta que la niña había copiado gestos y reacciones iguales a los suyos... Se acerco hasta ella y suavemente la acomodo, luego recorrió cariñosamente su rostro adormilado, quien al sentir sus cálidas manos sonrió de manera tierna, apretando entretanto el pequeño peluche que traía en sus bracitos... ¡Que ironía que su peluche favorito fuera un pequeño zorrito de ojos azulados!...
La arropo, deposito un beso en la frente de la pequeña y salió de su habitación silencioso y pensativo... Camino una vez mas hasta su cuarto, el mismo que compartía con el pelirrojo. Miro de soslayo el reloj... era demasiado temprano todavía... No tenia muchas ganas de ir a correr solo y Hana estaba profundamente dormido como para acompañarle.
Se agacho hasta su lado con una sonrisa curvándole los labios... amaba tenerlo así de cerca... Se deslizo sobre el futon pegándose al pelirrojo.
Hacia un poco de frío, así que se apretó contra su piel. El pelirrojo se movió ligeramente sin despertarse, tenia por costumbre dormir semidesnudo, con solo un bóxer de algodón que dejaba ver sus atributos... Rukawa se sintió algo excitado... Un hormigueo viajo a su estomago desembocando en su sexo.
Dejo que sus manos vagaran por aquella espalda bronceada y bien formada que tenia su amante. Hundió su rostro en el cuello de Hana y comenzó a darle pequeños mordiscos suaves y sensuales con el fin de despertarle... - Do`ahou... - Susurro en su oído - Hmmmffff... - Protesto el pelirrojo - Despierta de una vez Do`ahou... - volvió a intentar Hana ni se inmuto, consideraba que estaba completamente dormido, se movió un poco pero nada mas. Kaede en cambio parecía dispuesto y decidido a jugar...
Con una de sus manos comenzó a recorrer su piel, sintiendo como se estremecía aun en sueños, gimiendo al contacto... La mano bajo desde su brazo hasta sus nalgas redondeadas aun encima de la poca ropa que traía. Las yemas de sus dedos sentían la calidez que provenía de el... Siguió con los besos suaves y húmedos jugando en su hombro y su mano se divertía ahora estirando suavemente el elástico del bóxer hasta rozar su intimidad aun por encima de la ropa - ¡¡¡Ahhhhh!!! - Gimió sonoramente en ese momento- Kit... ¿Kitsune?... - Pregunto confundido al tomar conciencia de las caricias perturbadoras a las que lo estaban sometiendo... - Al fin despiertas, amor... - Mmmmm ahhh... ¿Queeee?... - Intentaba preguntar cuando una corriente eléctrica lo hizo sacudirse violentamente arqueándose de placer... El zorrito de ojos azules lo estaba masturbando apretando ahora su sexo con fuerza, volviéndolo loco de placer - Kaedeeeee... - Te ves tan... sexy con las mejillas enrojecidas Hana no fue capaz de responder, solo se entrego a gemir... Aquellas manos seguían torturándolo mientras una erección que no era la suya se apretaba contra sus nalgas exigiendo la entrada... esto lo volvía aun mas loco si se podía... Si había algo que lo excitara eran esos juegos eróticos que tenia con Rukawa siempre con el, desde comer chocolate desde su piel, hasta acariciarlo sensualmente con la esponja del baño cada vez que tenia oportunidad de estar a solas duchándose... Tenia que admitir que Rukawa era un gran amante y que su necesidad de el era cada vez mas apremiante.
El era el único que sabia como hacer arder el fuego en su interior...
- ¡Kaede!... ¡Basta!... ya no juegues - Le rogó desesperado - Yo no estaba jugando... - Le dijo decidido... - Ahora si voy a jugar - ¿¿¿¿¿Queeee????? Hana no entendió hasta que se percato que su bóxer ya no estaba en su cuerpo, podía sentir claramente el roce del frío futon contra su intimidad desnuda y excitada... apretó sus labios al percibir el sexo de su amante contra su piel al igual que el suyo... ardiente y palpitante...
El Kitsune lo lleno de tiernos besos en la espalda, sin soltar su sexo mientras lo hacia, lo acariciaba lentamente como una tortura. Los gemidos del pelirrojo seguían atragantándose en su garganta cuando sintió claramente la lengua juguetona del Kitsune haciéndose paso para mojar entre sus nalgas... Se preparo, sabia lo que venia, ya no le dolía como la primera vez y sentirlo dentro de él lo llenaba de un cálido sentimiento que no sabia definir... Pero esta vez algo paso, en lugar de sentir sus dedos preparándole Rukawa lo movió para ponerlo boca arriba y vago por su pecho y su estomago hasta dar con su sexo... allí lo recorrió con la lengua, mojándolo una y otra vez con suma paciencia, sintiendo como el cuerpo del pelirrojo se tensaba a punto de llegar al orgasmo... pero el no quería eso... no, no era su intención. Lo acaricio, lo beso y lo lamió hasta que los gemidos desesperantes del pelirrojo de indicaron que no debía seguir mas.
Trepo hasta su rostro para robarle un beso de los labios secos y agrietados producto de la respiración jadeante y entrecortada.
Mordió sus labios y apretó su lengua con la suya... ¿Cómo podía ese tipo enloquecerlo tanto? - Esto... - Explico Rukawa cono los ojos azules completamente brillosos - esto, es jugar Con la mano libre guió el sexo de Hana hasta su entrada y sin previo aviso se sentó sobre el empalándose a si mismo. El pelirrojo creyó que iba a morir, fue tanta la sorpresa que se helo. Hasta ese momento el siempre había sido el pasivo en la relación y estar así dentro del zorrito era deliciosamente excitante.
El joven de ojos azules se quedo inmóvil un momento para luego comenzar a moverse con dolorosa lentitud. Hana apretó su mano... no iba a aguantar mucho... - Awnnnnn... ¡ Kitsune!!... - Gimió al borde de la locura. Pero su compañero hizo ecos sordos a aquello ya que aumento violentamente el ritmo imponiendo una fricción enloquecedora para ambos... La piel blanca palpitando, el cabello renegrido humedecido por el sudor, su sexo erguido goteando, los ojos azules oprimidos en un gesto claro de satisfacción y deseo, un suave tono sonrosado en las mejillas y la boca apretada en una mueca de puro placer entre jadeo y jadeo...
Kaede Rukawa era todo un espectáculo para hacer el amor...
Instintivamente Hana movió sus caderas hacia el, provocando un contacto mas profundo y salvaje... y fue lo ultimo, su cuerpo se rindió vaciándose. Los pequeños espasmos le indicaron que su compañero también había acabado. Ambos cayeron derrumbados en el futon el cual ahora estaba manchado en varias partes de un liquido viscoso... - ¡Dios!... - Gimió Hana recuperándose... - Eso fue... INCREIBLE - ¡Aja!... - Se movió lentamente saliendo de dentro de el para cobijarlo en sus brazos mientras recuperaban lentamente la respiración... Las piernas de ambos se enredaron cariñosamente - Hana... ¿Te gusto así? - ¿Bromeas?... Me encanto... -¿ Puedo preguntarte algo sin que te enojes o me des un cabezazo? - No le doy cabezazos a mis amantes - Justamente... - Dijo aprovechando el hilo de la conversación - Aceptas que somos amantes pero no quieres dormir conmigo... -Curioseo enfocando sus ojos en la almendrada mirada color chocolate - Es que... es que... - ¿De que tienes miedo? Yo no te haré nada que no quieras - Ja... ¿Cómo recién? - No oí que te quejaras... - No oí que te negaras
- ....... - Tienes razón - sonrió picaramente... - No, no es eso... Y cuando Ai crezca... ¿Que le diremos si nos ve en la misma cama??? - Hana... - Le dijo dulcemente - Ai tiene apenas un año, no te preocupes por eso ahora... cuando crezca cerraremos la puerta con llave y cuando entienda, si seguimos juntos entonces... veremos como le explicamos las cosas, quizás con la ayuda de un profesional...
- Mmmm... puede ser... - Además tu futon acaba de quedar manchado así que no tienes excusas - ¡Ahhhh! Lo tenias todo planeado, Kitsune Apestoso... - No... pero en verdad ver tu rostro es lo primero que quiero ver cada mañana al despertar... - Dijo con absoluta sinceridad causando un estremecimiento en su compañero - ¿Tanto así me quieres? - Tanto así... Hana lo abrazo con mas fuerza, sus palabras habían derribado el ultimo muro de prejuicios que quedaba dentro de su corazón... Ahora aceptaba que su vida al lado del Kitsune era mas que placentera cçcçcçcçc dçdçdçdçd Despertaron bastante mas tarde, después del ardiente encuentro de la mañana habían quedado agotados. Además Ai no había despertado aun por lo que la siguiente vez que Rukawa vio el despertador marcaba casi las once de la mañana. Ambos despertaron hambrientos. A el zorrito le tocaba hacer el desayuno mientras el pelirrojo iba a despertar a la niña.
Sobándose un poco los ojos se acerco hasta la cocina cuando el repiqueteo insistente del teléfono lo distrajo... ¿Quién seria? - Hola... - Contesto enojado porque quería desayunar, en verdad tenia hambre - ¿Kaede?... Por fin eres tu quien contesta... - Se dejo oír del otro lado con cierto suspiro de alivio. Rukawa enmudeció, sabia quien era pero no lo esperaba. Volteo los ojos en busca de Hana, casi como si el teléfono le quemara en las manos... cuando comprobó que el pelirrojo estaba con Ai volvió hacia el aparato con un mal presentimiento - ¿Que quieres? - Respondió fríamente aunque estaba mas asustado que otra cosa - Primero deja la agresión y escúchame... - No quise ser grosero - .......... si no te conociera si me habría enojado - Dijo con tranquilidad - Yohei... dime.. ¿Qué quieres? - Corto secamente, estaba muy nervioso por la inminente cercanía de Hana - ¿No crees que tenemos que hablar?... - Dijo con voz triste... - El otro día te vi con Hana... Se que tienen algo... No soy tonto - Yo... - Podrías por lo menos habérmelo dicho... me lo merezco, se que Hana no la debe estar pasando bien, debe ser muy difícil para el, porque lo conozco... pero creí que tu por lo menos deberías habérmelo dicho... - Lo siento - De todas formas me gustaría hablar contigo de algo - ¿Por teléfono? - Pregunto con temor mirando una vez mas hacia donde estaba la habitación de Ai - No... creo que seria mejor hablarlo personalmente - No me vas a decir que estas embarazado... - Ironizo relajándose un poco
- Extrañaba tus bromas pesadas - Y yo tu sentido del humor - ¿Ahora te dedicas a las ironías?
- No era ironía... realmente no se que buscas... ahora que si estas embarazado no me hago cargo - Rió mas tranquilo burlándose del otro joven para desinhibir la situación - Tskkkkk... Idiota - Bobo - Enserio, me lo debes... por lo que tuvimos... - No se si podré ir... - Como quieras, pero sino vienes iré yo allá y le contare todo a Hana - No serias capaz - ¡Pruébame!... - Dijo secamente - .............. - El zorro enmudeció... ¿De verdad era capaz de contarle todo crudamente a Hana porque si?... Estaba empezando a arrepentirse de no haberle dicho la verdad al pelirrojo. Pero sabia a ciencia cierta que aun no era el momento, si Hana se enteraba ahora de esto todo lo que había logrado con el se iba a ir por la borda... - Kaede... no quiero herirte ni a ti, ni a Hana, no es mi intención, pero en verdad quiero hablar contigo, tenemos muchas cosas pendientes que no pueden quedar así... respeto tu decisión pero me debes por lo menos una charla sincera... - Dijo con absoluta sinceridad...
- Mhhhhmmmm ¿Cuándo? - Esta tarde... te espero en la confitería donde nos juntábamos siempre - Mnnn... esta bien ¿A que hora? - A las cinco, ¿Te parece bien? - Aja... - Te espero... Kaede simplemente corto la llamada pero de golpe un grito calo de golpe en su corazón... Un grito que sabia presagiaba problemas... Con la cara sumida en la angustia Hanamichi corrió hasta su lado - ¡¡¡Kaede!!!! ¡¡¡¡Kaede!!!! - ¿Qué pasa Hana? - Es Ai... ¡Esta volando de fiebre! No puedo bajársela - Grito desesperado - Pero esta mañana estaba bien... - Pero ahora ya no... por favor... esta volando de fiebre
El zorro se inmovilizo, por un momento no supo que hacer. La taza que tenia entre sus dedos resbalo hasta caer rompiéndose en pedacitos... Cuando reaccionó salió corriendo hasta el cuarto de la niña... La pequeña estaba muy pálida, con las mejillas arrebatas de un rojo tan furioso como el de su cabello y parecía estar en un estado de semi conciencia... Sus bracitos caían flojos a los costados y tenia un aspecto preocupante. El pelirrojo estaba al borde de un ataque de nervios... Tenia las mejillas mojadas por las lagrimas mientras daba vueltas revolviendo la caja de los remedios en busca de algo para bajarle la fiebre. Haciendo eco de su autocontrol, Kaede se acerco a la pequeña y dejo caer su mano por la frente de ella. Trago duro... Tomo el termómetro y lo apoyo en sus oídos, de inmediato marco casi 40 grados. Se dio vuelta para mirar a Hana y le dijo - Vístete, arrópala bien que voy a buscar un taxi para llevarla de inmediato a la clínica... ¡HANA! ¿Me estas escuchando? - Grito viendo que el simplemente no reaccionaba - Si... - Dijo de manera ahogada pero corrió a la habitación en busca de ropa. Rukawa tomo el teléfono y pidió un taxi... Minutos mas tarde estaban los tres rumbo a la clínica... Kaede no podía pensar ahora en nada mas que Ai... Y Hana.... Tampoco Continuara... cçcçcçcçc dçdçdçdçd N de A :
Me atrase ¿Ne?... Entre que tuve que formatear mi computadora y demás, este fic no lo había podido continuar, no se porque, tengo la historia completa diagramada en mi cabeza pero creo que se trabó en este capitulo... espero poderla continuar muy pronto... No tengo ni la mas pálida idea de cuantos capítulos faltan pero calculo que la historia van mas allá de la mitad, no me atrevo a dar una cuenta de cuanto falta.
De todas formas creo que ahora hay muchas escritoras yaoi, y muchas muy buenas así que no van a extrañar que decida subir un capitulo cada tanto, sigo amando a esta pareja mas que a ninguna pero quizás el tener que leer tanto para la pagina es lo que mas me quita inspiración... Igualmente les aseguro que lo terminare, nunca dejo mis historias por la mitad, creo que se merecen leer el final todas las que lo siguieron así que ténganme paciencia que con gusto las complaceré escribiéndoles lo que falta de esta historia.
Ahhhh... a propósito, no suelo matar niños en mis fics así que no se preocupen ¬_¬
Este capitulo va especialmente para una de las personas que mas quiero porque siempre esta cuando mas la necesito y aunque no nos podamos ver tan seguido como antes el cariño sigue estando siempre... Vale, se que vos sos la que mas me pediste esta historia así que este capitulo que tanto me costo pero que me dedique especialmente a hacerlo, es solo para vos. Te quiero mucho amiga Itzukiai (Faby-chan)
1 de Octubre 2003 Lo de siempre, Quejas, reclamos, elogios, tomatazos o lo que quieras a (virus no please, tengan piedad de mi que acabo de formatear la maquina -_- )
Hanaiana@yahoo.es
