Piratas del Caribe 2: Por Clover

El encuentro inesperado:

Se escuchó un fuerte rugido de entre las aguas del Caribe. Al parecer se había presentado una pelea de Piratas en medio de un océano lleno de nieblas. La tripulación de la Perla Negra se había puesto en pie e iba preparándose para luchar contra "aquellos malditos Piratas" según la opinión de Gibs, ya que por culpa de la mano armada de esos Piratas el se había despertado y posteriormente había caído encima de una botella rota de Ron, supuestamente del Capitán .

Mientras Jack daba las órdenes sobre como actuar ante esa situación, los Piratas del otro bando intentaban abordar el barco hasta que pasaron a la acción.

Todos los tripulantes se integraron en una lucha cuerpo a cuerpo, solo se oían los ruidos de las espadas al ser desenfundadas o los gritos de algunos de los marineros del otro barco. Hasta que, Jack, cansado de una pelea que no le resultaba muy estimulante, tiró su espada al suelo con el entrecejo fruncido y sacó su pistola que justamente apuntaba hacia el Capitán de aquel barco, y el gritó:

Caballeros, tirad vuestras espadas o vuestro querido Capitán será reducido a escombros.

Los Marineros hicieron caso al instante de lo que les pedía Jack, que permanecía con una mirada fría pero a la vez burlona, aunque los Piratas no sabían muy bien cual eran sus verdaderas intenciones.

Muy bien – Dijo él, he hizo una pequeña pausa para continuar. – Empecemos, al parecer no os habéis dado cuenta de quiénes somos realmente ya que nuestras velas han sido cambiadas por unos asuntos...... personales, por decirlo así, que ciertamente, no os importan – El sonrió y dejó sus dientes de oro al descubierto - ¿estoy en lo cierto?, en ese caso, me diréis la razón por la que nos habéis atacado y vuestro Capitán ........ – Paró en seco, y le dio un codazo al Capitán para que este le dijera su nombre.

Soy.... el Capitán Strauss – Dijo él en un susurro

Y vuestro Capitán Strauss – Prosiguió – No sufrirá dañó alguno.

El Capitán Staruss hizo fuerza e intentó soltarse, pero sus esfuerzos fueron en vano ya que no consiguió desprender la mano de Jack de encima de su hombro. La tripulación de Strauss permaneció callada durante unos segundos hasta que su Capitán decidió hablar.

Teníamos el propósito de asaltar este navío de velas blancas, porque ofrecen una gran recompensa por el, y por sus tripulantes, ya que....

¡Eso es imposible! – Dijo Ana María interrumpiendo a Strauss - ¿Cómo iban a ofrecer una recompensa por nuestra captura si nuestro navío en realidad no tiene velas blancas? ¡Está mintiendo Jack!

Tranqulízate amor, yo puedo arreglármelas, para eso soy el Capitán Jack Sparrow ¿comprendéis amor mío?

Una serie de susurros provenientes de la tripulación de Strauss apareció de repente, todos con la mirada clavada hacia Jack, ya que estaban muy sorprendidos al saber que el Pirata que se hallaba en frente de ellos era el más temido de todo el Caribe, el infame Jack Sparrow.

-¿Cómo? ¿Jack Sparrow? ¿El mismo que atracó la Isla de Melton el mes pasado sin disparar ni un solo tiro a los guardias que se encontraban allí?

El mismo – Dijo Jack, con un aire de vanidoso

Pero esto.... ha sido un error – Empezó a hablar uno, que al parecer debía ser el Comodoro, debido a sus ropas especiales que se les solía poner – ¡Nosotros hemos sido obligados a asaltar la fortuna del navío de velas blancas que seguía la misma trayectoria que esta siguiendo este! ¡Si nos hemos equivocado de navío a sido solo por tu culpa tuya Strauss! Desde que tu has asumido el mando has ido de mal en.....

¡Basta! – Dijo Jack con la una mirada de superioridad – No se admiten peleas familiares en mi Perla Negra por favor, así que todo esto ha sido solo por la equivocación de un estúpido Capitán que no sabe marcar una trayectoria ordinaria y que al parecer, no sabe distinguir los barcos..... hemos perdido todo este tiempo y uno de mis marineros está herido, solo por una pandilla de ¿perros sarnoso?, en mi opinión, debería abandonaros en una Isla alejada de la mano de Dios, para que murierais de hambre.....

¡No por favor! Tenga algo de compasión por estos honrados Piratas, haremos lo que nos pida, pero déjenos marchar – Dijo un marinero casi entre sollozos

En primer lugar, me diréis que fortuna querías requisar o mejor dicho robar, y en segundo lugar, nos daréis todo lo imprescindible que tengáis en el barco, si queréis volver a ver la luz del día, claro está

De pronto, Strauss logró por fin soltarse de la mano de Jack cogió su espada e intentó herirle. Jack pegó una patada en seco y le tiró de nuevo la espada al suelo.

- Hijo, que intentas hacer, soy el Pirata más buscado por todo el Caribe, crees que un ingrato como tu ¿podría vencerme?, así que dímelo – Jack apretó los dientes y con su espada le hizo un pequeño corte pero sí doloroso en la espalda del Capitán.

Está bien hablaré – Dijo de una vez por todas Strauss – Hace unos días, en una taberna de Isla Tortuga oímos hablar del navío de Trevaley, de velas blancas que siempre navegaba por la ruta en la que nos encontramos, y en su interior había la fortuna más grande que todo Pirata podría desear, ya que se debía transportar hacia la Isla de Trevaley, nadie sabe con seguridad exacta que tipo de tesoro es lo que lleva dentro, pero tenemos la certeza de que es algo grandioso, y quién lo obtenga tendrá el poder absoluto sobre todo el Caribe. Para obtenerla, se tendrá que pasar por numerosas pruebas y desafíos peligrosos, pero, el último, será una lucha con el Capitán cuerpo a cuerpo, el Capitán Verslinki, y yo, me enfrentaré a él. – Hizo una larga pausa y por fin dijo - Eso es todo lo que sabemos, así que ¿Nos dejará marchar?.

Jack vaciló un rato y entonces dijo:

Interesante, realmente interesante, esta bien, cumpliré mi promesa, pero antes, Señor Strauss, deme todo lo que tiene en su barco. Y nosotros, sigamos nuestro rumbo hacia Port Royal, tendré que pensarme si es verdad lo de ese tesoro........ o no.

Gibs, Ana María y el resto de la tripulación de la Perla dejaron cada uno a su rehén mientras Jack sostenía al Capitán por si tenían la absurda idea de escapar sin darles lo que Jack deseaba. Los otros marineros fueron descargando desde artillería hasta piezas de oro de un modelo verdaderamente extraño, y Jack, por lo visto, se conformó, así que, pasada una media hora, los dejó ir, aún pensado en el tesoro de la Isla de Trevaley, pero de todas formas el tenía pensado ir a Port Royal, ya que había transcurrido un año desde que no veía a Will y Elizabeth, ahora tenía una gran idea, sí, una gran idea en su peculiar mente.

El regreso a Port Royal:

Al día siguiente, después de lo ocurrido con aquellos Piratas, Jack calculaba que aproximadamente solo faltaba una hora para llegar a su destino. A poco rato Ana María se le acerca y le dice:

Parece muy concentrado Capitán, ¿en que piensa?

En como vamos a evitar a los guardias en cuanto lleguemos a Port Royal, sabes perfectamente que me buscan por todo el Caribe, en especial me busca el Comodoro Norrigton – Jack esbozó una gran sonrisa y rió

Es verdad, lo había olvidado, pero estoy segura de que le ocurrirá algo, aunque no llego a comprender porque quiere ir hasta ahí, ¿no será..... porque extrañas a la Señorita Sawnn Jack?

Amor, no digas tonterías porque iba a extrañarla, sabes perfectamente que solo te quiero a ti, solo a ti – La besó y la abrazó fuertemente – y deseo que vengas conmigo, además, quiero ir allí, porque tengo algo que comentarle a Will que podría interesarle, sobre lo de la Isla de Travaley.

Jack, ¿de verdad crees que esos bucaneros insignificantes decían la verdad?

No creo que Strauss se lo hubiera inventado todo así como de golpe, lo veía en sus ojos decía la verdad, lo único que quería es ser el Piratas más poderoso del Caribe, y tanta ambición fue lo que le llevó a la derrota.

Está bien Jack, te apoyaré en esto, como toda la tripulación, pero...... si de verdad quieres que vaya contigo, tendrás que demostrármelo como tu ya sabes.

Ten por seguro que lo haré amor, si quieres ahora mismo...... ¡Gibs! – Grito de repente – Relévame en el timón y sigue tú, Ana María y yo.... tenemos asuntos pendientes, ¿verdad que sí?

Por supuesto mi Capitán – Dijo ella mirándole con aire de picardía en los ojos. Así Gibs tomó el timón y Jack y Ana María bajaron a la habitación del Capitán mientras se dirigían a Port Royal.

Mientras tanto, en el puerto de Port Royal, Will y Elizabeth se encontraban cogidos de la mano y paseando por los alrededores.

Solo queda una semana para nuestros esponsales Elizabeth, amor, estoy ansioso porque llegue ese momento

Sí, yo también amor mío, pero no se, me pasa algo Will

¿Te encuentras mal?

No, no es nada de eso, esque, Will – Hizo una pausa y cogió aire – Hace ya casi un año desde que no vemos a Jack, y, le hecho mucho de menos Will, le añoro de verdad

Ah, es eso, yo también le extraño mucho amor, el fue quien me mostró lo que en realidad yo soy, y gracias a él, también estás viva, le debo mucho, si, demasiado, diría yo, pero es un buen hombre, y mi amigo, y yo soy un Pirata como él.

Sí, el Pirata al que amo - O por lo menos al que creo amar - Dijo Elizabeth pensando

De repente, se oyeron voces provenientes de todo el puerto, todas las gentes gritaban un nombre, pero eran tantas voces que apenas se distinguían si eran gritos de miedo o de emoción.

Will, ¿qué está pasando?

No lo se Elizabeth, vamos a preguntarle al Comodoro Norrigton, que se dirige hacia aquí

Turner – Dijo Norrigton sin dar oportunidad a Will de hablar – Necesito que vengas conmigo

¿Porqué? ¿Qué es todo este jaleo? Parece una jauría.

Se acerca un barco extraño, no hemos podido ver lo bastante como para saber de cual se trata especialmente, por favor ven, y Elizabeth – Dijo dirigiendo la mirada hacia ella – Por favor, ve con tu padre y estarás a salvo por si se trata de algo peligroso

Está bien – Dijo ella, aunque hizo caso omiso, ella no estaba dispuesta a irse de allí quería ver que pasaba, que barco era, porque tenía la certeza de que aquel que se acercaba era la Perla Negra, y dentro de el se encontraba Jack

Will y Norrigton se dirigieron hacia donde supuestamente el barco echaría el amarre. Will cogió el prismático y se dispuso a ver bien el barco. En cuanto vió aquel barco, totalmente negro, excepto las velas que eran blancas, tuvo la certeza de que aquella nave era igual que la Perla Negra, excepto por las velas.

Pero si es igualita a la Perla Negra..... solo que con las velas blancas, y si Jack........

De pronto, corriendo, apareció Elizabeth, que pronto llego a donde estaba Will, parecía cansada.

¡Will! Esa es la Perla Negra estoy segura, es igualita, Jack se encuentra ahí, y ha venido a vernos, sabiendo que lo busca toda la Marina Real, tenemos que ayudarle, retén al Comodoro Norrigton y dile que tu te encargaras de eso, yo los iré a buscar, ¿de acuerdo?

Está bien, voy a persuadirlo

Will se acerco al Comodoro y empezó a hablarle mientras lo alejaba de allí, Elizabeth fue derecha hacia el lugar del amarre viendo como se acercaba La Perla Negra, visualizó a un hombre con una melena trenzada y baratijas, moreno al igual que su piel bornceada, corpulento, encima del extremo del barco, delante de todo, parecía un rey, el Rey de los Piratas. Pronto dedujo que se trataba de Jack, y empezó a hacerle señas para que la viese y desembarcara allí aunque no supo si la vió o no. Pocos minutos después el navío se paró dejando allí su amarre, pero ahora sin el peligro de que capturasen a Jack y al resto de la tripulación. Jack se bajó del extremo del barco seguido por Gibs, Ana María y el resto de ellos quedó en el barco ya que se trataba de poco tiempo el estar allí. Elizabeth se encontraba en el otro lado y fue hasta ellos. Mientas tanto el hombre que se encarga de vigilar si alguien no paga por dejar su barco amarrado se le acercó a Jack y le dijo:

Señor, cuesta tres chelines amarrar el barco en el muelle, un momento... – Miró a Jack con los ojos muy abierto y vaciló un instante – ¿Nos conocemos? Me suena mucho su cara Señor......

Smith – Dijo Jack sin pensar, ya que él ya había dado ese nombre la primera vez que apareció en Port Royal – Y no creo que nos conozcamos, no suelo venir a sitios como estos, me va más, el ron y las mujeres, por decirlo de esta mane.... ¡Au! – Ana María le acaba de pegar un tremendo codazo en los costillas por lo último que acababa de decir, y entonces Jack dijo – Bueno, usted ya me entiende, solo busco placer..... ¡Au! – Le volvió a dar, estaba aún más enojada que antes – No, quiero decir que busco una diversión con compañía femenina.... ¡Au! – Ana María estaba apunto de reventar, mientras Gibs no paraba de reírse para dentro – Está bien..... vengo aquí de Luna de Miel, con mi recién Esposa Rousse – En la cara de Ana María apareció una sonrisa infinita

Muy bien, Señor y Señora Smith , que pasen una feliz Luna de Miel en Port Royal

Nada más decir estas palabras y al tiempo que Jack se daba la vuelta apareció Elizabeth, que iba tan rápido que casi no se distinguía que ropa llevaba. Elizabeth se subió encima de Jack tan derepente que le hizo caerse al suelo. Ana María miró un poco celosa.

¡Jack! ¡Sabíamos que eras tú! ¡Ha pasado casi un año! – Y al tiempo que se levantaban del suelo lo abrazó tan fuertemente que el pobre casi se muere asfixiado

Veo que la Señorita Swann, o mejor dicho Turner – Y rió – Me echaba mucho de menos, ¿verdad querida?

No puedo negarlo, está bien, me he dejado llevar por la emoción, porque los dos te extrañábamos mucho, de verdad

Me siento totalmente halagado Lizzie, gracias por tu apoyo al echarme en falta – Dijo Jack con sarcasmo, y los dos empezaron a reír a carcajadas.

Buenos días Señora Turner – Dijo Gibs

¿Aún seguís a las órdenes de Jack eh? – Dijo con una sonrisa

Siempre seremos fieles a Jack – Habló por fin Ana sonriendo en Jack, mientras que Elizabeth miraba extrañada porque al parecer los dios Piratas estaban unidos.

Rápido, venid por aquí, Will ha alejado al Comodoro Norrigton del puerto, pero no por mucho tiempo, le explicó que lo tenía todo bajo control y que no se preocupara, así que iremos para la casa que tenemos Will y yo, allí estaréis a salvo.

Si es un buen lugar, iremos hasta allí -

Créeme que sí lo es

Los tres Piratas siguieron a Elizabeth por entre la multitud, atravesaron todo el puerto, luego llegaron hasta donde se encontraba la herrería de Will, siguieron más adelante, donde ya casi no se veían las casas de los diferentes ciudadanos, ya que estaban ascendiendo por las montañas, y al fin llegaron; Más que una casa era una gigantesca Mansión rodeada de grandes arboledas y protegida por una parcela negra preciosa. Elizabeth sacó las llaves, por lo que vio Jack, las sacó del canesú, y pensó que era un buen bolsillo para guardar objetos personales.

Entrad – Dijo Elizabeth después de atravesar lo que era un hermoso jardín

A sus órdenes mi comandante – Dijo Jack en tono burlón y rió por lo bajo

Al entrar Ana María se quedó con los ojos tan abiertos como platos, jamás había visto una casa tan bien modelada y todo lo que tenía por dentro era ideal para vivir en ella.