Hola!! Bueno, después de haber escrito mi primer capítulo que en realidad son dos porque no se como carayo hice jajaja. Me tuvieron que ayudar a hacer esto porque se me hizo muy complicado. Bien leer y dejad vuestras opiniones!
La Isla de Trevaley:
Sentaos por favor, aquí dentro estaréis a salvo, a menudo nos vienen a visitar mi padre y algunos amigos de la ciudad pero prácticamente nunca viene el Comodoro ni ninguno de sus secuaces, así que aquí no podrán encontraros, en caso de que vinieran os esconderíais en el desván que hay arriba de todo. – Hizo una pausa y miró hacia donde estaban los cubiertos y las bebidas - ¿Queréis algo de beber?
¡Me gustaría un poco de ron! – Dijo al instante Jack, que dejó algo sorprendida a todos los que se encontraban en la sala
Y a mí – Dijeron Gibs y Ana María al unísono, por lo que se miraron con aire de aprovación y asintieron a la vez
Jack, nunca cambiarás, sigues tan enganchado al ron como antes, y en una ocasión te dije que el ron era una bebida repugnante que convertía al hombre más respetable en un sinvergüenza, ¿recuerdas eso Jack?
Como no voy a recordarlo, estábamos en aquella Isla alejada de la mano de Dios, ya que el miserable de Barbosa me volvió a dejar por segunda vez tirado allí, pero logramos escapar milagrosamente gracias a mi inteligencia – Y se sintió muy orgulloso mirando a Ana María por lo que le devolvió la sonrisa
¿Milagrosamente? Pero si fue gracias a la Marina Real por lo que pudimos salir dela Isla, gracias a la señal que yo provoqué al quemar todo el ron que se hallaba bajo la Isla – El yo lo hizo más intensamente que el resto de la frase
Ana María miró a Jack con un aire de desaprobación por haberla mentido y Jack la miró con una sonrisa nerviosa por si le volvía a dar otro codazo como los que le dio mientras estaban en el puerto. Se pusieron a hablar sobre lo que les había ocurrido el pasado año, con lo de la maldición de la Perla Negra y como la habían recuperado, aunque Jack exageraba la mayoría del relato, por no decir que se tiraba de la moto, diciendo que todo lo había logrado él. Al poco rato se escuchó un ruido en la entrada por lo que Elizabeth dedujo que se trataba de Will, y en efecto era él, apareció en la cocina algo cansado y despeinado, aunque seguía teniendo la misma cara desde hace un año.
¡Jack amigo! No te imaginas las ganas que tenía de verte, tanto tiempo sin poder hablar contigo
Es increíble joven Turner, no has cambiado nada – Sonrió y todos pudieron contemplar el reflejo de sus dientes de oro – Pero sí has conseguido casarte con tu hermosa mujercita
Vivimos juntos, pero no, aún no me he casado con ella, nuestros esponsales serán la semana que viene
¿Ah sí? Asistiré a ella, si yo estoy en la lista de invitados claro está, ¡que corra el ron!
Estás tan majara como siempre Jack, pero un buen hombre también lo seguirás siendo siempre creo yo – En este momento Jack miró hacia Elizabeth y se señaló a sí mismo, en señal de aprobación de lo que había dicho Will de él, la cual se rió - y por supuesto que estás invitado a la boda, pero el problema es la manera en que irás sin que te vean los guardias, recuerda que me caso con la hija del gobernador.
La hija del gobernador...... sí, lo sé – Y dirigió su mirada a Elizabeth de una forma tan penetrante que hizo que ella se ruborizara –
No solo venimos aquí de visita si no por el suceso que ocurrió ayer en nuestro barco – Dijo Gibs asaltando la conversación y dirigiéndose hacia Will, el cual, se quedo sorprendido pero no tanto como Elizabeth. Mientras tanto Ana observaba la actitud de sus viejos amigos antes la situación.
¿Ah si? ¿Qué paso ayer en La Perla Negra? – Dijo Elizabeth, la cual se había acercado más a Gibs para escuchar mejor con todo detalle.
Unos bucaneros asaltaron nuestro navío mientras nos encontrábamos sumergidos bajo la niebla, pero sin conseguir nada – Habló Ana María por primera vez desde que le había pedido la bebida a Elizabeth, y prosiguió – Tenían la intención de asaltar el navío de Trevaley ya que decían que en él había un gran te....
¡El navío de Trevaley! – Dijo Elizabeth interrumpiendo a Ana María la cual frunció el entrecejo– ¿El mismo que para obetener la fortuna que se halla dentro habrá que pasar por una serie de pruebas en las cuales la última de ellas será una lucha a vida o muerte con el Capitán Verslinki en la Isla de Trevaley?
¡Exactamente es así querida! – Comentó Jack impresionado por lo que acaba de salir de la boca de Elizabeth
¿Cómo sabes eso Elizabeth? – Dijo Will, que no estaba tan sorprendido como Jack pero le había dejado perplejo que ella supiera todo eso
Lo vi con mis propios ojos cuando regresé de norte América a los diez años, y un amigo de mi padre me contó todo sobre esa historia, pero siempre creía que era una leyenda, aunque después de lo de la maldición de la Perla también llegué a creerme esto
Pues en efecto – Dijo Jack – El Capitán del barco que nos atacó, Strauss, estaba convencido de que se enfrentaría con Verslinki para ser el Pirata más poderoso de todo el Caribe y así obtener tal tesoro, él dijo que confundiera nuestro barco con el de Trevaley, ya que llevaba las mismas velas blancas y seguía la misma trayectoria que el dicho barco, pero no podía ser, como dijo Ana María, la Perla en realidad tiene las velas negras, solamente las tapamos para el momento en que llegáramos a nuestro destino, Port Royal.
Entonces lo que tenemos que hacer es regresar allí a la misma hora, en el mismo lugar, y si vemos un barco que requiera las características subirnos a él – Declaró Ana María
Veo que no conocéis toda la leyenda
¿Toda la leyenda? ¿Hay más? – Dijo Will
Sí, Will, sólo un único Pirata puede vencer al Capitán Verslinki, solamente uno, si va cualquier otro que no sea el Pirata elegido morirá, solo el Pirata con un corazón de oro, que no piense en mal gastar toda la fortuna que hay en la Isla de Trevaley, solo el Pirata al que nunca le hayan vencido en combate, el Pirata más temido del Caribe Español, y también de todo el océano. – Después de haber dicho todo esto, todos los que se encontraban allí se quedaron mirando para Jack con una sonrisa satisfactoria
Ya tenemos a ese Pirata – Dijo Ana María – Lo tengo en mis brazos desde hace mucho tiempo – Will y Elizabeth se miraron sorprendidos.
¿Te refieres a mí?, ¿como voy a ser yo el Pirata elegido?, estoy de acuerdo en que soy invencible, en que tengo el corazón de oro y todo eso, pero, que sea yo el único que puede derrotar al Capitán Verslinki me parece algo un poco, exagerado, por decirlo así – Y esbozó una sonrisa incrédula –
Pues yo tengo la certeza de que eres tú, Jack – Confirmó Elizabeth, en definitiva
¡Entonces pongamos rumbo hacia esa Isla! – Espetó Gibs
Eso si contáis que yo quiera ir, porque no se que os hace pensar que a mí me apetezca arriesgar la vida por vosotros ahora que estoy en racha – Dijo Jack con un tono de voz superior
Así demostrarás que eres un cobarde y que no te importamos para nada – Le dijo Elizabeth enojada
Rectifica mi Lady, yo no dije que no iba a ir, pero tampoco que iba a ir, imaginaos que no sea yo, moriré, vosotros demostraréis que yo no os importaba, y no es que le tenga miedo a la muerte – Dijo él con sarcasmo – Me lo.... pensaré, os convocaré mi respuesta mañana
Jack, nosotros tenemos fe en que el elegido eres tu, lo veo en tus ojos, y sé que tu eres capaz de todo – Dijo Ana María
En eso tienes razón, soy el Capitán Jack Sparrow, ¿porqué no podría hacerlo? – Se dijo a sí mismo - Esta bien, iremos hacia la Isla de Trevaley
Pero una cosa, Elizabeth, ¿y nuestra boda?
¡La boda!
Llegaréis a tiempo para poder casaros – Aseguró Jack mirando a Elizabeth con esos ojos oscuros realmente increíbles – Entonces pondremos rumbo mañana, hacia donde se hallaba el barco la última vez, subiremos a él, y nos llevará directos a las Isla de Trevaley. Gibs, Ana María, id a avisad a la Tripulación de que mañana partiremos hacia esa Isla, descansaréis en La Perla Negra – Ordenó el con cautela
De acuerdo – Asintieron los dos. Y Elizabeth los acompañó hasta la puerta y los vio marchar.
Jack, pareces muy cansado – Jack espiró aire e hizo un gesto de afirmación – Puedes quedarte aquí hasta mañana cuando zarpemos, tenemos habitaciones de sobra, puedes coger la que quieras
Muchas gracias Will, pero ya estoy hecho a dormir en mi Perla así que no hará falta
Bueno Will, me voy a cambiar de ropa y me .........
Pensándolo mejor si me quedo, sí, llévame hasta mi habitación – Interrumpió a Elizabeth
Sube conmigo arriba, te enseñaré una perfecta para ti – Intervino Elizabeth
Yo me quedaré aquí, tengo trabajo que hacer por culpa de unos cuantos clientes – Concluyó Will
Elizabeth le mostró a Jack lo que parecía ser una habitación que concordaba con él, las paredes estaban pintadas como las de la Perla. Había varios muebles, y un armario, la cama, situada al final de la habitación parecía cómoda, al lado tenía una especie de mesilla de noche. Elizabeth notó que a Jack le gustara la habitación pues seguía con la boca entreabierta desde que llegaron, y ella dijo:
¿A que es hermosa? – Dijo contemplando las paredes
Sí, lo es, es perfecta para un Pirata
Entonces dormirás aquí, puedes dejar tus cosas en aquella mesilla si quieres, yo ahora me iré a la cama
Yo también estoy muy cansado, después de todo lo de ayer y hoy necesito un respiro
Espero que estés cómodo aquí, si necesitas algo no dudes en llamarme, nuestra habitación es la de aldo, aunque ¿porque el infame Capitán Sparrow iba necesitar ayuda? – Ambos rieron, y se quedaron mirando fijamente. Fue una larga mirada, como si supieran lo que pensaba cada uno en ese momento, Jack sentando en la cama, mirándola, no sabía porque, pero le resultaba la mujer más increíble que había conocido, y Elizabeth, contemplando a Jack desde la puerta y pensando como pudo creer en que aquel hombre, que lo haría todo por alguien, sería un granuja al que no le importaba nadie, pero no, no es así, es el mejor hombre que ha conocido jamás, entonces se dio cuenta de que se estaba poniendo roja y dijo – Bueno Jack, me voy a descansar – Concluyó después de haber estado ahogándose en esos ojos tan hermosos y oscuros.
Que descanses Elizabeth –
Ella cerró la puerta y Jack fue quitándose el sombrero y sus pertenencias, dejándolas en la mesilla de noche, de tal manera que solo tenía unos pantalones, se tumbó en la cama y se paró a pensar. Que le pasaría, un sentimientos le recorría el cuerpo, no se daba cuenta de cual era, asta que esbozo una gran sonrisa y se dijo así mismo - Oh, sí, amor.... -
Creía que esa mujer, Elizabeth, le estaba enamorando, apenas una semana para que se case y el se estaba enamorando de ella, ¿cómo podía ser eso?
Que le había hecho caer en ese pensamiento, estaría perdiendo el juicio o acaso era el destino que le estaba jugando una mala pasada, si estaba enamorado de ella, el sabía que no tenía ninguna posibilidad, y ¿qué pasaba con Ana Maria? ¿Qué iba a decirle? No lo sabía, solo estaba seguro de su sentimiento: Se había enamorado de Elizabeth Swann.
