NOTA: Disculpen la tardanza para publicar este cap. es que ando corta de tiempo, I'm sorry. Bueno, después de todo... aquí está. Gracias a los reviews y a los que lo leen sin dejarlos, pero porfiss... dejen. Ahora los dejo con el fic y a ver si les gusta.
Siempre tú y yo
Por Sumire-chan
Capítulo 3: Eventos... y más eventos
Kaoru despertó tan rápido como el despertador sonó y apresurada como era su costumbre se vistió, eligió de su armario, un pantalón de jean floreado ajustado y un top azulado, su cabello se lo peinó en una cola de caballo alta y se perfumó.
Su desayuno fue patético por la prisa que tenía y por los nervios que la atacaban. Lavaba todo en la cocina cuando sonó el timbre y Misao, que recién se levantaba, fue a atender.
- ah! Hola Yahiko! ¿Vas a quedarte? Kaoru no da clases hoy... - le dijo contenta, esperando también la llegada de su querido Aoshi.
El muchachito la miró bien, se veía muy bonita, con una minifalda azulada sobre un pantalón del mismo color y una remera sin mangas ajustada al cuerpo.
- Hola, Misao. Eh... sí mi okaasan llamó anoche, no?
- mmm... ¡¡Kaoru-neesan!! ¡¡Yahiko está aquí!!!
- Bueno, entra Yahiko... - dijo saliendo de la cocina.
No era costumbre tanta cortesía de parte de Kaoru, pero la invitación que tenía para el día la ponía de mejor humor.
La hora del almuerzo llegó mientras que la joven Kamiya de ojos azulados profundos hacía unas cuentas de las deudas de la casa y demás archivos contables que guardaba. El timbre volvió a sonar pero esta vez fue ella quien fue a atender. Megumi estaba cocinando y Yahiko entrenaba con Misao mientras que las niñas los veían.
- Buenos días, Kenshin. - le saludó cortés.
- Ohayo gozaimasu, Kaoru-dono. ¿Estás lista?
- Sí, vamos. ¡¡Adiós a todos!!
Sin decir más la muchacha estaba sujeta de la espalda de Kenshin subida a su motocicleta. Un vehículo de mucho carácter según los ojitos azulados, de color rojo brillante y velocidad que dejaba a todo el mundo impactado.
- Sujétate bien, Kaoru-dono. - le advirtió Kenshin, él la miro deleitado, su belleza... su aroma a jazmines que lo embriagaba. Esa chica lo volvía loco se repetía una y otra vez.
Rápidamente llegaron a un bello restaurante, y él pidió su mesa según la reservación que había hecho. Encantada estaba Kaoru en verdad, con las atenciones y halagos del jovencito.
Se sentaron en una mesa cerca de la ventana y un rato más tarde llegó el almuerzo, especialmente servido, incluso decorado.
- ¿Te gusta Kaoru-dono? - le dijo mientras probaba también su comida.
- Sí, está delicioso, Kenshin.
- Dime, Kaoru-dono, ¿Hace mucho que practicas kendo?
- eh... sí, desde muy pequeña... es que mi padre me enseñó y cuando él murió... yo adquirí la responsabilidad de enseñar también.
- Te entiendo, aunque practico también, creo que no sería bueno enseñando
- Kenshin... dime, ¿cuántos años tienes? - preguntó. Realmente estaba preocupada, aunque se veía joven temía que se tratara de mucho mayor, y para decir la verdad, ambos tenían la misma preocupación, opuesta... pero la misma al fin.
- Veintidós... ¿Y tú?
- Tengo veinte años.
Un 'genial' estaba a punto de escapar de los labios de ambos, pero se quedaron quietos y en silencio.
- Kaoru-dono, ¿Te gustaría ir a dar una vuelta al parque?
- De acuerdo...
El sol proyectaba sus fuertes rayos sobre los jóvenes que en silencio caminaban por el pavimento rodeado de verde del parque del barrio. Era un silencio agradable que les forraba el alma de tranquilidad, ninguno de los dos se atrevía a romperlo.
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Mientras tanto, Misao había abandonado su entrenamiento con Yahiko y corría a la tienda en busca de helado para la cena de la noche. Estaba muy emocionada por la visita de Aoshi a su casa y cada vez que pensaba en él su corazón se aceleraba más y más.
Entró a la tienda muy alegre y compró lo que necesitaba, no estaba segura cuál era el gusto preferido de Aoshi por lo que compró dos potes con varios gustos. Iba saliendo más que feliz cuando algo la chocó y ella cayó al suelo junto con el helado.
Los potes rodaron por el piso sin abrirse por suerte pero Misao estaba inconsciente, el golpe había sido de lleno. Costumbre la suya de que la gente la chocara diría Megumi en esa situación.
Y ahí venía caminando Aoshi Himura con su habitual tranquilidad por no mencionar frialdad, y se encontró con Misao tirada en el pavimento, rodeada de gente que la miraban curiosos. Se le acercó sin mencionar palabra alguna, recogió las cosas que estaban tiradas y la alzó en sus brazos.
La jovencita comenzó a despertarse sintiendo la calidez de los brazos de su protector.
- uh.... ¡¡Aoshi-sama!! ¿Q-Qué sucedió?
- ¿estás bien, Misao?
Ella parpadeó varias veces. "Él recordaba su nombre" Eso era perfecto.
- ¿Q-Qué P-Pasó?
- Un loco te llevó por delante según lo que decía la gente, te encontré tirada en la calle.
- oh... Kami... que vergüenza...
- ¿tú estás bien? - por alguna razón se sentía preocupado, tanta tranquilidad le brindaba esa muchachita que no podía evitar sentirla cerca y que nada se moviera dentro suyo. Lo hacía sentirse distinto.
- Sí, no te preocupes...
El silencio volvió a reinar hasta que llegaron al dojo Kamiya.
- Gracias, Aoshi-sama, espero verte esta noche.
- Sí, Misao, vendré.
- Uh... ¡qué bueno! Gracias por todo de nuevo, adiós.
Cuando la puerta se cerró tras suyo un suspiro aliviado se dejó escapar de sus labios, se sentía feliz en verdad, y no podía evitar el que su corazón saltara.
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Megumi estaba atendiendo a un paciente cuando una enfermera entró en el consultorio.
- Kamiya-san, Kamiya-san, ay un hombre golpeado... ¿Podrías verlo? Está sangrando allá afuera...
- Sí, hazlo pasar. Bueno, señor Hishabari, ya he terminado con usted, tome esas pastillas, por favor.
- Gracias, Kamiya-senpai. - dijo el hombre al salir.
- No es nada, Buena suerte.
En eso, volvió a su asiento detrás del escritorio, tocaron la puerta y con un 'adelante' esta se abrió. Lo siguiente que Megumi vió fue una figura pasar casi arrastrándose por el umbral de la puerta para luego caer al piso, un golpe sordo.
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Kaoru degustó su helado con una sonrisa mientras que Kenshin la observaba sosteniendo el suyo. De verdad la encontraba muy bella y sólo podía mirarla.
- " Si yo pudiera decirle que me gusta sin sonar atrevido... tal vez pronto... pero..."
La muchachita lo miró y se sonrojó por esas órbitas violetas que observaban penetrantes. Le recordaban a las de otra persona, que también miraba de esa forma, aunque no con el mismo matiz. Un sujeto que había sido parte de su vida pero que ahora no estaba más, que se había marchado por cosas del destino y que ya no volvería a ver. Al menos, no en esta vida.
- ¿Tienes novio, Kaoru-dono? - preguntó con un peso sobre sus hombros.
- eh... no... ¿y tú?
- Tampoco.
El peso de ambos se había esfumado y lo representaron con sinceras sonrisas formadas en sus labios.
Kaoru miró el cielo celeste convertirse en tonos rojizos y anaranjados de lo que era un atardecer en Tokio, las horas habían pasado tan rápido y ni siquiera lo habían notado. La compañía que el otro les proporcionaba volteaba su mundo.
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Megumi pudo ver con claridad las huellas de golpes en todo el cuerpo del sujeto que continuaba dormido sobre la camilla de su consultorio. Su cabello castaño estaba sobre sus ojos que cerrados permitían a la doctora hacer su trabajo, comenzó por limpiarle las cortadas que mancillaban su cuerpo también, tenía demasiadas. Y vendó cada uno de las lastimaduras.
- Pobre... - susurró.
No podía evitar preguntarse qué le habría sucedido. Con delicadeza quitó el cabello que cubría su rostro, era guapo, atractivo realmente.
Los ojos se abrieron y lo café conoció el canela de los ojos de Megumi. Ella se sorprendió y él... inesperadamente sonrió mientras se incorporaba. Con una mano tambaleante sujetó su cabeza adolorido.
- ¿Qué pasó? - preguntó dejando conocer su voz, ligeramente gruesa.
- No lo sé, llegaste hasta aquí y yo... te curé.
- Gracias... - era inesperado que él dijera esas palabras que sentía olvidadas, se sorprendió a sí mismo.
- ¿Cómo te llamas?
- Sanosuke Sagara.
Ella le miró bien, parecía recordar todo pese al golpe que guardaba en su cabeza.
- Bueno, Sanosuke, ¿Dónde vives?
- eh...
Lo había olvidado. Se miró las manos, se rascó la cabeza hasta que negó preocupado.
- ¿No lo recuerdas? Es normal... te has golpeado la cabeza. ¿Sabes qué sucedió?
- yo... estaba peleando en la calle.
Parecía extraño. Pero Megumi no se inmutó, lo había supuesto.
- Está bien, ¿Con quién vives?
- Recuerdo... vivo con mis primos... frente... a un dojo.
- ¿dojo? ¿recuerdas su nombre?
- oi... no... acabo de mudarme.
La doctora reaccionó.
- ajá... ¿Te has mudado hace dos días, más o menos?
- Sí, creo...
- Si me esperas puedo llevarte a casa, vivo en frente.
Sanosuke sólo asintió. Se sentía extraño con esa mujer, pues no era de esos sujetos que se dejaban dominar o mandar fácilmente, sólo que ella lo controlaba.
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Kaoru miró al cielo una vez más, ya era de noche y debía volver a su casa para que junto con Misao prepararan la cena. Y no es que su comida fuera horrible, porque había estado practicando desde pequeña, sólo que aún le faltaba el manejo de los condimentos y Misao debía ayudarla con frecuencia.
- Kenshin... debemos volver, tengo que preparar la cena.
- De acuerdo, vamos.
La kendoka se levantó del columpio en donde había estado sentada con el pelirrojo y él la siguió tomando en el acto su mano, acompañándola.
- Me caes muy bien, Kaoru.
- Tú a mí también Kenshin.
Ambos sonrieron mientras encaminaban hacia el dojo.
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Sanosuke caminó con lentitud al lado de la doctora, mirándola cada tanto de reojo, un poco sonrojado, extraño en él. Rápido llegaron a la casa de este y se detuvieron en la puerta para despedirte.
- Emmm... Gracias, Megumi.
- No es nada Sano... yo... mph
Y él la besó con fruición en los labios, conociéndose entre ellos cada vez más, un impulso del corazón, que Megumi tampoco negó y dejándose llevar por el momento acarició el cuello del joven con sus manos.
Tambaleante, la kitsune cruzó la calle hasta su casa, no sin antes volver a hablar.
- nos vemos en la cena. - susurró.
Sanosuke sonrió mientras cerraba la boca para contener la sensación que le había producido el beso, había sido muy agradable. Entró a su casa y se encontró con su primo tirado en sillón con una cara de embobado.
- ¿Qué te sucedió, Sanosuke? - le preguntó Kenshin.
- ¿Eh? Nada, una pelea...
- Si mi tía viera esto...
- Shhh... no empieces.
El luchador acompañó al pelirrojo en el sofá en el instante que Aoshi bajaba las escaleras.
- ¡¡Oniisan ya llegué!! - se sintió de la puerta, y luego el azote de la misma.
- Okaerinasai, Tsubame-nee - le dijo Kenshin con dulzura.
Luego, la vieron subir las escaleras con extrema velocidad, entrar en su cuarto y lanzar un grito de alegría. ¿Qué sucedía ahora? Se preguntaban los demás.
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Megumi entró en la cocina donde Misao y Kaoru preparaban la cena con mucho cuidado, saludó cortés como siempre y se retiró a su habitación, aún pensando en lo ocurrido.
- ¿Qué le sucederá a Megumi-neesan? - Preguntó Misao.
- No lo sé, tal vez esté cansada. Y tú, ¿asustada por la venida de Himura-san?
- Iie, estoy bien.
- No lo parece. Decíme, Misao. ¿Qué le pasa a Yahiko-chan que ha estado allí en el sillón desde que llegué?
- No lo sé, Oneesan.
Un suspiro romántico se sintió en el ambiente donde Yahiko soñaba despierto, el día ese había sido perfecto para él, todavía podía sentir esos labios sobre los suyos, su aroma, su calidez, esa sensación....
Todos parecían estar metidos en sus propios pensamientos, y la cena se acercaba. Algo estaba por suceder.
Fin de capítulo
Sumire: je, je, ¿Qué les ha parecido? Me ha quedado larguísimo, ¿vieron?
Misao: hay una sola cosa que no entiendo... u_ú
Sumire: ¿qué?
Misao: ù_ú ¿Porqué siempre a mí me anda chocando la gente?
Sumire: ^____^U Es que es la única forma de que Aoshi-san te levante, no te preocupes.
Kaoru: Sumire-chan, hola! ¿Qué pasará en el próximo cap.?
Sumire: Hola, Kaoru-chan. Bueno, prometo que se vendrá la tan esperada cena, ¿qué te parece?
Kaoru: Oh! Muy bien. ¿Y qué sucede con Yahiko-chan?
*A lo lejos* ¡¡¡Que no me digan Yahiko-chan!!!
Sumire: n_n este... bueno, lo verán el próximo pero es algo muy importante, je, je. Ahora contestemos los reviews.
Kaoru: empecemos por... Anama queremos decirte que muchas gracias por todo tu apoyo y a mí también me alegra que Sumire-chan exponga mi relación con Kenshin bien prontito, pero sabrás que esto no va a ser fácil y que... bueno, ella nos hará sufrir antes de poder estar juntos de verdad. Esperamos igual que te siga gustando el fic.
Misao: A Kaoru-ken gracias por tus comentarios, y ya sabes que soy una genia en cuestión de idear cosas.
Sumire: ¬_¬ Sí claro.
Misao: ¡Tú cállate! Kaoru-ken ya viste que apareció Sanosuke como querías, así que te dedicamos el cap. a ti, ¿qué te parece lo que pasó con Megumi? Esperamos que te haya gustado porque a Sumire-chan le costó sus buenos golpes. Jeje.
Sumire: ;_; no me recuerdes...
Misao: también que sigas leyendo el fic porque nos encantan tus reviews.
Sumire: El próximo review es de Kaoru86 espero que te siga gustando el fic y el cap. este.
Kaoru: el que le sigue es de kenkao que acá va' la actualización que no es muy rápida porque Sumire tiene muchas pruebas y la están dejando más loca de lo que ya está. Pobrecita...
Sumire: O_o
Misao: Mer-san, tú sabes que Sumire-chan siempre gusta de tus reviews y es un placer que los sigas escribiendo. Así que sigue si te gusta, y déjanos tus comentarios.
Sumire: A Meg gracias por tus consejitos y ya vas a saber de quién hablar Kaoru, en este cap. he revelado un poco más, ¿no crees? Y la última es Jocky-misao que siempre dedicados a ti mi fic porque eres una gran chica y me escribes siempre unos lindos reviews, por eso, gracias. Y ya sabes... te quiero mucho. Espero que te guste el cap. ya se acerca la cena.
Bueno, me voy despidiendo. Gracias a todos!!!
¡¡OWARI!!
Estaré esperando sus reviews.
