NOTA: Bueno, aquí está el cuarto cap. espero sinceramente que les agrade. Disculpen el lenguaje por ahí... es que... bueno, ustedes seguro entienden. ^^. Saben, estoy con mucha inspiración así que intentaré actualizar lo más rápido posible.

Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 4: La cena

Kaoru miró detenidamente por donde su hermana se había retirado, preocupada, pues ella no era de tener ese ánimo bajo, casi indiferente. Así que decidió.

- Misao-chan, ya regreso, voy a hablar con Megumi.

- Yoshi, oneesan. - dijo la jovencita y siguió con sus arreglos.

La kendoka pasó por el salón donde su alumno descansaba sobre un sillón, tan sumido en sus sentimientos y pensamientos que nada ni nadie podría sacarlo de allí. Tal vez alguien.

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Sanosuke miró con cierto enfado la escalera por donde sus hermanos debían bajar, hacia rato que él estaba listo, realmente algo extraño. Pero esa cena le era importante.

- "Realmente es muy bella y me siento bien estando así, no sería malo estar juntos, se lo diré en esta cena... a pesar de que hace poco que la conozco... bueno, me gusta" - pensaba el luchador justo cuando su pelirrojo amigo bajaba las escaleras.

- ¡Vaya Sano! - dijo el muchacho.

- ¿qué?

- Me sorprende que ya estés listo, ¿Tienes algo importante en esta cena?

- ¿Qué? ¿¿¿¿De qué hablas???? - dijo alarmado mientras gotas de sudor caían por su rostro.

En ese momento, Aoshi y las chicas bajaron a la sala salvando al cabeza de pollo de un interrogatorio por parte de su amigo.

- Pronto será la hora... - dijo una mujer alta, de cabellos negros atados en una cola de caballo alta, delgada, muy hermosa.

- Si, es cierto, Tomoe-nee... - susurró Tsubame mientras se tiraba sobre el sillón al lado de Sanosuke y lanzaba un suspiro ahogado.

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- Ya te dije, Tanuki-chan, no tengo nada. - protestó la doctora desde su espejo mientras se maquillaba. Llevaba puesto una falda larga azulada y una camisa blanca con un saco, también unas botas marrones. En realidad, todo lo que ella se pusiera le sentaba bien.

- ¿Segura?

- Sí, sólo que... - sonrió pasivamente- hay alguien importante en esta cena. - terminó mientras se pintaba los ojos.

- ¿?

- Bueno... ¿No deberías estar arreglándote para Himura-san?

- Eh.... ¡¡¡Si!!!

Megumi vió a su hermana pasar a su cuarto como un rayo y sonrió. Terminó de arreglarse y antes de apagar la luz de su habitación pensó en aquel hombre que la había besado, se había sentido tan bien. Echó una ojeada a donde sus hermanas menores dormían tranquilamente y bajó para relevar de su turno a Misao, quien debía vestirse también.

Mientras tanto, Kaoru elegía que ponerse con su armario abierto de par en par. Sacó una blusa blanca de algodón que pasaba de hombro a hombro recta y dejaba ver sus espaldas. Se puso un jean de color lavanda y flores bordadas y unas zapatillas. Meditó un segundo... se veía bien. Ella no acostumbraba a cambiar demasiado para una cena.

Peinó su cabello cuidadosamente y lo dejó suelto para que cayera fluidamente por sus hombros, una vez más bajó las escaleras hasta la cocina.

Otra persona que estaba arreglándose era Misao, quien ya se había vestido, llevaba un jean pata de elefante verde y medio desteñido, una blusa con cuello de tortuga roja y zapatillas. Se miró al espejo detenidamente.

- Aoshi-sama... - susurró.

Ella se quería ver bien para él. Ahora la decisión era qué hacer con su cabello y optó por atarlo como de costumbre en la larga trenza que tanto le gustaba. No sin retener una idea en mente.

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Kaoru estaba mirando como Megumi terminaba de acomodar la mesa cuando el timbre sonó.

- "Debe ser..."

Abrió la puerta velozmente, pero no, no era.

- eh... Enishi... ¿Qué haces aquí?

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En la casa de los Himura, Kenshin veía como el reloj pasaba lentamente, esperando con impaciencia que fueran las 8 de la noche como Kaoru le había dicho por teléfono. Él la había llamado sólo unos segundos después de despedirse.

- Ya cálmate Kenshin. - le gritó Sanosuke a su amigo que estaba dispuesto a hacer una fosa en media sala.

- es que...

- Oniisan, voy a mi habitación, Avísame sí?

- De acuerdo, Tsubame-chan. - le dijo dulcemente el pelirrojo.

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- ¿qué haces aquí? - repitió Kaoru e instintivamente miró el reloj. - "7:45..."

- Es que... Kaoru... yo necesito hablar contigo. Lamento todo lo que sucedió entre nosotros, quiero que estés conmigo como antes. - le dijo con algo de dulzura en la voz.

- iie... no quiero, vete. - estuvo a punto de cerrar la puerta pero el puso el pie y la abrió más.

- Kaoru, es que... lo de la apuesta, sé que estuvo mal, pero yo estoy enamorado de ti, anda... escúchame.

Kaoru miró al suelo con rabia al tiempo que sintió los golpecitos de la escalera que dio Misao al bajar.

- vete, Enishi. - repitió cansada.

- Oye... - y la tomó del brazo arrastrándola hacia fuera, cerrando la puerta para que nadie viera.

La sostuvo con firmeza contra la pared de la casita y se le acercó.

- ¿Porqué no quieres estar conmigo? ¡maldita sea!

- ¡¡Vete!! ¡Déjame!! ¡¡Suéltame!!

Enishi levantó una mano sobre el rostro de la joven y ella cerró los ojos esperando el golpe, asustada. Pero no llegó, abrió los ojos y estos se dilataron.

- Suéltala, inmediatamente. - dijo la voz fría de un pelirrojo. Kaoru jamás la había escuchado y helaba la piel.

- Pero que... - Enishi la soltó y volteó a ver a quien lo había detenido. - ¿Quién mierda eres tú?

- Himura Kenshin.

- Así que... - volteó a ver a Kaoru- Así que por él no quieres estar conmigo, eh? ¡responde perra!

El pelirrojo sintió su rabia subir a niveles inalcanzables.

- ¡Ya basta Enishi! ¡Me perdiste! ¿¿Acaso no lo puedes entender??

Misao extrañada que su hermana estuviera tanto tiempo fuera de casa, pues la había visto salir, la siguió para ver qué sucedía. Rogando no encontrársela besando a Himura.

- "¿Porqué piensas eso, Misao Kamiya?" - se reprochó a sí misma.

Los ojitos de la gimnasta se agrandaron a ver a Enishi ahí.

- ¿Qué haces aquí? - susurró recordando lo sucedido con el muchacho. Él también la había dañado a ella.

- Misao-chan! - dijo él y trató de abrazarla.

Por primera vez, Kaoru notó el estado del muchacho, estaba ebrio, tenía los ojos rojos y olía mal. Misao retrocedió notando lo mismo que su hermana mayor.

- Vete... - gimió la niña.

Pero Enishi no deseaba hacerlo y se le acercó aún más. Aoshi notó el susto de Misao y se interpuso entre ambos. Aquel no tuvo más opción que alejarse y desde la calle les comenzó a gritar.

- Lo siento. ¡¡Ambas son unas perras!! ¡¡ya vendrán a pedirme auxilio!! ¡¡Ya vendrán conmigo!! ¡¡Putas!!

Sin respuesta, se marchó.

Kaoru estaba apenada, bajó el rostro y contuvo las lágrimas que se asomaban por los ojos azulados. Kenshin se le acercó con dulzura.

- ¿está bien, Kaoru-dono?

- eh... sí, Kenshin. Yo... gomen nasai, Por todo esto. Si me dejas contarte...

- Siempre te escucharé. - dijo él agradeciendo que decidieran llegar un poco antes.

Misao sintió que su hermana debía hablar con Himura a solas.

- Vengan, entren, yo les contaré lo sucedido. Aoshi-sama, señoritas.

Todos la siguieron. Aoshi estaba demasiado embelesado con su figura, era hermosa y con sólo verla se sentía en los cielos; por eso la había defendido.

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- Lo que sucedió con Enishi... es que, él vivía cerca de aquí, y nos conocíamos bien. Bah! Eso creíamos nosotras. - comenzó Misao a sus amigos mientras entraban- Pero él apostó con unos amigos que podría enamorar a Kaoru y a mí y que se pondría de novio con las dos. Claro, yo no sabía que Kaoru estaba con ella y ella tampoco que yo estaba con Enishi. Porque él nos había dicho que no dijéramos nada. Pero Kaoru es mi mejor amiga y debimos decirnos lo que sucedía. Entonces... nos enteramos. Pero Enishi negó todo y ya habían pasado demasiadas cosas... por lo que terminamos sufriendo.

- Que malo que era... - susurró Tsubame.

- Kaoru le quería mucho, él no fue bueno con ninguna. Para terminar con él sufrimos tanto... él no quería, siempre pasaba algo como esto, sólo que antes... no había nadie quien nos ayudara- terminó sonriendo.

Ya habían llegado a la sala. Al ver a los recién llegados Yahiko se levantó inmediatamente. Saludó a todos y se quedó contemplando la figura pequeña que tenía enfrente suyo, tan bella, inofensiva. Sonrió mientras recordaba.

Recuerdo...

Yahiko estaba caminando a unas cuantas cuadras de la escuela, cuando sintió los gritos de niños y un pedido de auxilio femenino. Para su suerte, llevaba su shinai en su espalda, así que podría defender a quien quiera que necesitara ayuda.

Y la vió, era ella, la hermosa niña que estaba siempre en sus pensamientos estaba siendo atacada por unos muchachos que seguramente eran mayores que él.

- ¡Déjenla! ¡¡¿Qué demonios hacen?!! - gritó enojado.

Los chicos se apartaron de ella que quedó en el suelo asustada mirando a Yahiko con ojos suplicantes.

- Oye, niño, no te metas, no es asunto tuyo.

- Sí, si lo es.

- ¿A sí? - le dijo un chico que tenía una cicatriz que atravesaba su labio. - ¿Oíste, Tetsuo?

- Sí, ja, ja.

El orgullo de Yahiko comenzó a ser herido con esas palabras y no aguantó más que se mofaran de él con esa tonterías. Tomó su shinai de su espalda, adoptando la posición de combate. Y atacó a los chicos que pronto estaban en guardia. Uno de ellos le lanzó un puñetazo pero él lo bloqueó usando la espada y contraatacó a la cabeza, haciendo que aquel cayera al piso.

Yahiko aprovechó la mayoría de altura para atacar de cerca y pronto estuvieron todos en el suelo, adoloridos.

- ¿Se encuentra bien Tsubame-dono?

- uh...

Ella lanzó un sollozo y se tiró a los brazos de su protector.

- Arigato gozaimasu, Yahiko-chan.

- eh... "¿¿¿¿Chan????"

- uh... lo lamento, sé que no te gusta que te llamen así, perdóname.

- ¿Cómo sabe?

Tsubame se sonrojó.

- Escuché cuando se lo decías a unas niñas. Esas... que siempre andan detrás de ti.

- Ah! Ya recuerdo... - dijo con una mano rascándose la cabeza apenado.- ¿está bien, Tsubame-dono?

- Sí, gracias a ti, Yahiko-kun. Por favor, dime Tsubame, no me hables tan formal.

- De acuerdo.

Un silencio incómodo se produjo en medio, ella lo miró sonriente. Y anuló la brecha que los separaba para acercársele y besarlo, con dulzura y ternura, los niños se sentían bien juntos. Pero a los ojos de todos eran niños, por sus edades y sentimientos no lo eran, ambos tenían catorce años y los unía un amor profundo.

- Me gustas mucho, Yahiko.

- A mí también me gustas... te quiero. ¿Te gustaría ser mi novia?

- Yo... eh... sí.

... Fin del recuerdo

- Hola, Tsubame. - dijo él al fin algo incómodo por la presencia de todos.

- Hola, Yahiko.

Él se le acercó para robarle un suave beso de los labios que dejó a todos un poco más que sorprendidos. La tomó de la mano y sin prestar atención a la cara de los demás la llevó al comedor.

- Vaya, creo que me he perdido de algo. - suspiró Kaoru que acababa de entras junto a Kenshin.

- Sí, no me lo esperaba de Tsubame-chan

Los dos sonrieron.

- ¡¡Megumi-neesan!! ¿Falta mucho? - gritó Misao asomándose por la puerta del comedor.

- No, ya sirvo, siéntense.

Todos se sentaron junto a los dos muchachitos que ya estaban pegados el uno al otro.

- Así que... Yahiko, con que... ¿tienes novia?

- emmm... ¿algún problema, busu?

- ¡Deja de llamarme así, Yahiko-chan!

- ¡¡Basta!!

Los demás rieron y Kenshin no pudo evitar el sentirse complacido con el novio de su hermana menor. En ese momento, entró Megumi. Quien le dedicó una mirada de afecto al luchador de pelos paradas, para suerte de ellos, nadie lo notó.

- ¡Delicioso! - exclamó Tsubame.

Luego de las típicas presentaciones y demás charlas vanas, pasaron a la sala de estar para tomar té y comer algo más.

- Yahiko-kun, ¿Me acompañas a casa?

- Claro, Tsubame.

Los dos se levantaron y Tomoe los acompañó.

- ¿Acaso se creen que voy a dejarlos solos? - les preguntó la hermana mayor sobreprotectora.

Misao sonrió mientras se levantaba de su puesto en el sillón junto a Megumi.

- Voy a dar un paseo, ya regreso. "Por favor, Aoshi-sama, acompáñame, onegai, onegai"

- espera, Misao, yo te acompaño. - dijo el muchacho de ojos azulados, haciendo que Misao casi diera un brinco de alegría.

Los dos salieron en camino hacia algún lugar, dejado a los demás un poco incómodos por el silencio.

- Con permiso... - dijo Megumi llevándose las tasas de la mesita, deseaba dejar a su hermana con el pelirrojo y ella quería un tiempo para estar con Sanosuke.

- Te ayudo.. - dijo este, llevando un plato con galletas.

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Misao estaba callada, algo poco normal en ella, sentada sobre la hamaca de la plaza de su barrio, se mecía lentamente con la vista fija en las estrellas.

- ¿Sucede algo Misao?

- Nada, Aoshi-sama.

- No hacen falta esas formalidades, dime Aoshi.

- De acuerdo.

La llegada de Enishi, que Aoshi la defendiera, todo había dejado una gran conmoción en la jovencita que ahora quería aclarar las cosas.

Fin de capítulo

Sumire: Vaya que salió largo. Espero que les haya gustado, me he esforzado un montón, je, je. Es que estaba inspirada. Como verán Sano y Megumi no son los únicos que ya se comprometen. Lamento decirles que aunque yo quisiera, para los demás falta tiempo, es que de eso se tiene que basar la historia, aunque eso no implica que hagan intentos, eh? Los harán y habrá comienzos pero todavía no se concretará nada para A y M o para K y K. Gomen nasai, minna-san!

Bueno, contesto los reviews rapidito.

Misao: Hola Sumire-chan!
Sumire: ¡Misao! Genial! Viniste justo para ayudarme con los reviews, no son muchos en realidad. ¡¡Pero son muy kawai!!

Misao. O___o genial..

Sumire: ^____^ además tendrías que estar contenta porque dejé el cap. en tu parte con Aoshi-san.

Misao: ¬¬ ¿Contenta? Sí, claro.

Sumire: ^^. Meg, tienes mucha razón con respecto a Sano y Megumi, pero ya verás lo que sucede con ellos en el cap. siguiente, te adelanto (y a todos) que ellos desean una relación, no tienen miedo como otros... ¬¬

Misao: ^^' ¿¿De quién hablas??
Sumire: ^.^ de nadie.

Misao: Kenkao, queremos decirte todo el elenco y de parte también de Sumire-chan, que cuesta mucho la actualización, porque realmente no tiene tiempo pero nos alegra que después de todo sigas el fic. Prometemos convencerla para que no deje los fics en lo mejor, a nosotras también nos deja en lo mejor -_-

Sumire: el próximo review es de mi querida amiga Jocky-misao, me alegro que te haya gustado el cap. este también te lo dedico porque siempre me dejas tus lindos reviews. Ya verás como Sano y Megumi siguen siendo iguales, a él lo cambié un poco como verás, ahora está más dulce, je, je. Y Aoshi siempre está atento a Misao, ya viste en este cap.

Bueno, eso es todo por ahora, seguiré esperando los reviews de todos!!

¡¡OWARI!!