Antes que nada, gomen nasai por la demora, pero después de todo aquí está y ojalá que les guste a todos.

Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 5: Llantos por un beso

Misao miró de reojo la expresión de Aoshi, sus ojos azulados no mostraban sentimiento alguno, sólo miraban las estrellas en el firmamento sin decir palabra alguna. Por un momento la muchachita pensó que ella no podría cambiar nada en él y que se estaba equivocando al pensar que él era su príncipe azul. Ese que de más niña asaltaba sus sueños, rescatándola de todos los peligros.

- ¿Sucede algo Misao? - le preguntó de nuevo sin quitar la vista del cielo.

- Arigato, Aoshi. - le dijo con dulzura recordando lo ocurrido con Enishi.

- ¿Porqué?

- Por haberme ayudado con Enishi. Sabes... significó mucho para mí.

Sus ojos se encontraron y Misao sonrió, se acercó con suavidad y besó los labios del muchacho. Pese a la frialdad de sus actos, sus labios eran totalmente distintos, cálidos y dulces. Luego de tan sublime caricia le miró detenidamente y no sólo vió sorpresa en los estanques azulados sino algo de temor y angustia. "Quizás teme decirme que soy una atrevida... he sido una tonta..." pensó mientras se levantaba y susurraba un leve 'gomen'. Sin que Aoshi pudiera detenerla, salió corriendo de allí.

El frío hombre se quedó un poco más, tocando con la punta de sus dedos sus labios, había sido un roce mágico y maravilloso, algo que le llenó el cuerpo de calor y una sensación que jamás había sentido.

- "¿Porqué siento esto ahora? Yo... ella me ha hecho sentir algo nuevo... Pero no tendría que ser así, yo no puedo fijarme en una niña... aunque ella... ya no es una"

Sus pensamientos rápidamente lo llevaron a su casa, sin siquiera notarlo, aún reteniendo el sabor de aquel beso.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Sanosuke mantenía a Megumi abrazada a él, con fuerza y decidido a no dejarla escapar. Sus labios se rozaban ligeramente, deseando aún más los besos del otro. La Kitsune le sonrió mientras se separaba de él y terminaba de lavar los platos.

- Koi, tengo una idea. ¿Porqué no vamos todos de viaje? - preguntó Megumi teniendo en mente un lugar donde todos la pasarían bien, especialmente su hermana menor comadreja.

- ¿mmm?

- Sí, un viaje, todos juntos. Mira, hay un lugar donde papá solía llevarnos. ¿Qué tal si vamos?

- ¿Solos? - preguntó con cierta lujuria.

- iie, Tori-atama, más te vale que te portes bien, eh?

- Como tú digas, Kitsune-chan.

Ella sonrió, mientras él le decía que era una fantástica idea especialmente porque se le había ocurrido a ella, pero que más le hubiese gustado el estar solitos para poder tenerla en sus brazos y luego comenzó a decirle todas esas demás cosas que sólo a ella podrían gustarles.

- Así que con que esas tenemos. - dijo Kaoru alarmando a la parejita.

- Ya me parecía que ustedes dos se traían algo más entre manos. Un viaje... Sí, parece buena idea.

- ¿Cuándo salimos? - dijo Yahiko que acababa de llegar.

En eso, se sintió un fuerte portazo que retumbó por toda la vivienda y después los pasos torpes que subían las escaleras, terminando por otra puerta cerrándose.

- Misao-chan... - susurró Kaoru.

- ¿Qué le habrá sucedido? - dijo Megumi secándose las manos. - ¿estará bien?

- Tal vez Aoshi le hizo algo. - dijo Kenshin casi sin pensar.

Ninguno dijo nada más al respecto, sino que comenzaron a hablar del viaje. Pero Megumi no aclaró a dónde irían, sólo que usarían la camioneta que Sagara había adquirido recientemente y que saldrían pasado mañana. Kaoru y Kenshin no objetaron, les gustaría pasar tiempo juntos pero aún les preocupaba el estado de Misao.

Kaoru subió, luego de que Kenshin y Sano se marcharan, las escaleras hacia su habitación, pero antes pasó por la de Misao y se apoyó en la puerta para escuchar. Podía sentir un leve sollozo pero no se animó a entrar.

- Misao-chan, pasado mañana saldremos de viaje. Hemos acordado con todos salir, ¿vendrás cierto? Yo sé que la pasaremos muy bien, además te hacen falta unas vacaciones. Ayame y Suzume se quedarán con Tae, incluso Tsubame y Yahiko irán. Dime... Misao-chan, ¿estás bien? - dijo preocupada. Hacía tiempo que no escuchaba a Misao llorar ni mucho menos encerrarse en su habitación, no desde lo sucedido con Enishi, no desde la muerte de sus padres, aunque ella aún era una niña entonces.

- emmm... sí, Kaoru-neesan, estoy bien, iré al viaje, por supuesto. Oyasumi nasai.

- Oyasumi, neechan.

Misao se sentó sobre las suaves colchas que cubrían su cama, su largo y brillante cabello caía sobre sus hombros como una cascada azabache, hermosa. Se quitó algunos mechones de su rostro y limpió con suavidad las lágrimas que restaban en las órbitas verdes.

- "Tal vez ahora arruiné todo con Aoshi-sama... pero es que seguí un impulso... debía hacerlo o el corazón me iba a estallar. Pero igual.. no estuvo bien."

Se volvió a recostar sintiendo todavía el sabor de los labios del muchacho, que había quedado impregnado en los suyos, un calor había recorrido todo su ser y dulce había sido la sensación que había tenido. Como si la frialdad y dureza hubiesen desaparecido de aquel hombre. Volvió a llorar su suerte amargamente hasta que se quedó dormida, agotada por tantas lágrimas.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Kaoru miraba los hermosos paisajes de la carretera, ya podía sentir el olor al mar que tanto le atraía, Megumi había dicho que el lugar donde irían estaban cerca de él. Ya llevaban horas de viaje, prácticamente dos largas e interminables, bastante aburridas. Pero bastante acogedoras, Sano conducía mientras escuchaba con atención lo que su novia en el asiento del copiloto le decía.

El calor en la camioneta de color rojizo era aterrador pero la kendoka aguantaba todo eso, sólo porque estaba al lado de Kenshin, quien sólo le sonreía, discretamente, pero con ese toque de dulzura que tanto le atraía a Kaoru.

Se habían detenido varias veces a comer y la única que permanecía en la camioneta aguardando la llegada era Misao, lo que preocupaba a sus hermanas porque su estado de ánimo había decaído notablemente, sus ojos verdes estaban apagados y su palidez era mortal. Era extraño en ella no hablar durante viajes largos. Incluso Yahiko, que estaba bastante embobado con Tsubame, lo había notado, pero había desistido en hacer bromas al respecto.

- Misao-chan, ¿Estás bien? - le dijo Tsubame a su compañera de asiento. Yahiko y Aoshi viajaban en el asiento de adelante y ellas dos junto a Kenshin y Kaoru en el último. Las dos primeras eran pequeñas así que estaban bastante cómodas.

- ¿mmm? Sí, Tsubame-chan, no te preocupes, estoy bien.

Ella volvió la vista a la ventana, como había permanecido desde que partieran de la casa de Aoshi. Este no había podido evitar sonrojarse al verla cruzar la calle, llevaba su largo cabello recogido en una cola de caballo alta, y por el caluroso día, usaba una remera de tela fina blanca, unos pantalones azulados y zapatillas. Sus ojos azulados no pudieron dejar de contemplarla hasta que subieran a la camioneta de Sano. Incluso su hermano había tenido que despertarlo de sus sueños, mirándola con esos ojos violetas extrañados.

Luego de la última conversación, todos habían quedado convencidos que algo raro sucedía con la muchachita y se quedaron preocupados. A excepción de Megumi que tenía asegurada una sonrisa por parte de la comadreja cuando llegasen al destino.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

El sol estaba a medio ocultar, un atardecer hermoso se consumía en el cielo y Misao comenzó a inquietarse, podía sentir el olor del agua del mar, el agitar de sus olas, ese sonido que producían los pájaros que habitaban la zona a donde se dirigían. Podía escuchar a los niños gritando, riendo, voces que incluso conocía.

- Megumi... - dijo como entendiendo.

- ¿Qué te parece, Onee-chan? ¿Sorprendida? - le dijo la mujer zorro mientras sonreía felizmente.

La camioneta se detuvo de repente y Misao bajó precipitadamente. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, lo verde se empañó de felicidad y calló sobre la suave arena llorando desconsoladamente. Megumi y Kaoru le siguieron y la consolaron.

- ¿Qué sucede? - Preguntó Aoshi sorpresivamente.

- Este es el lugar donde ellas vivían con sus padres antes de mudarse de nuevo a Tokio, Misao nació en este lugar y vivió aquí durante 9 años - dijo Yahiko mientras rememoraba como ella solía contarle.

Flashback...

- Anda, Misao-chan, ya no soy un niño. - dijo un Yahiko de 8 años mientras se tiraba sobre la mesa del comedor donde una Misao de 12 años estaba sentada estudiando.

- ¿Y qué quieres saber? - dijo dejando sus libros.

- ¿Cómo se conocieron mis tíos? ¿Cómo nació la busu? Seguro que sabes...

- Bueno... - de pronto sus ojitos comenzaron a brillar- Mamá y Papá se conocieron aquí en Tokio, Kaoru-neesan y Megumi nacieron aquí. Pensando que ya no tendrían más hijos se mudaron a una zona a las afueras de Tokio, donde las olas chocan entre sí bellamente, su sabor es salado y el sol quema más fuerte. Los pájaros cantan sin cesar y los niños se la pasan corriendo de un lado a otro gritando y llamándose por sus nombres. Allí nací yo y viví allí hasta que volvimos acá y bueno tú sabes, hace tres años que nos conocemos Yahiko-chan.

- ¬¬ No me digas - chan.

- ok, ok. Ja, Ja, como te enfadas...

... Fin del Flashback.

- ya veo... entonces... Misao-dono nació aquí. - dijo Kenshin mientras miraba a su alrededor. En frente suyo una bella cabaña se alzaba imponente.

- Creo que la pasaremos muy bien aquí, Kenshin. - dijo Sanosuke y sonrió, podía ver como el sol terminaba de ocultarse y los matices cambiaban dando paso a la noche. Un ambiente acogedor los invadió, una calidez que a todos les sentó muy bien, especialmente a un muchacho de ojos fríos, decidido a hablar con la comadreja.

Fin de capítulo

Bueno, aquí estoy de nuevo. Acepto sugerencias y todo lo que quieran decirme para seguir con el fic en un review o quizás dos o más ^^, je, je, los que sean necesarios, eso ustedes ya lo saben. Esperaré muy ansiosa sus comentarios, porque la verdad no sé como va yendo esto.

Kaoru: ¬¬ si vos no lo sabes que queda para los lectores.

Sumire: ^^ es que se escapa de mis manos. Bueno, pasando a contestar los reviews:

Miyarai: prometo ponerte más de Sano y Megumi para el próximo cap. verás que están muy cambiados ambos. Me alegra que te guste el fic y espero que lo sigas aún.

Milla-chan: gracias por tus comentarios, ojalá que te haya gustado lo que pasa con Misao y Aoshi, a mí también me gusta mucho esta parejita, ya verás como continúa su relación, a ver si te gusta. No importa si el review es corto, más importante es que me mandas reviews. Arigato. ^^.

Jocky-misao: Kon-nichi-wa!!! Cómo estás on-na-tomodachi. Espero que muy bien, gracias por tus lindos reviews que siempre me alegran el saber que te gusta. Ya en este cap. te mostré lo que pasó con Aoshi y Misao-chan, pero no te preocupes que seguro que hago algo para que se arreglen. Siempre acepto sugerencias, eh? Opino lo mismo que tú, este Sano me gusta más, peeero quién sabe que no vuelva a hacer de las suyas.

Anama: On-na-tomodachi! Lo que menos me enoja es que mandes reviews, me encantan!! Porque alguien lee mi fic y eso me pone muy feliz. Gracias por tus palabras, ^///^, realmente me gustan mucho. Espero que Misao no te defraude, es que yo la he querido hacer un poco más madura, poco a poco y seguro en el próximo cap. va a tomar más protagonismo, ver si te sigue gustando. AH! ¡¡Arigato por tus ánimos!! ¡¡Buena suerte para ti también!!

Bueno, eso es todo!! Esperaré sus reviews, onegai ^_~

¡¡JA NE!!