Bien, acá está, como lo prometí y realmente este sí no sé como ha aparecido, pero bueno, lo importantes es que está, ne?

Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 7: ¿Otro rival?

Megumi se separó lentamente de Sanosuke, odiaba despegarse sus labios de los suyos, tan dulces pero a la vez amargos por las dudas que encerraba su dudosa mente.

- Sano... - le llamó mirando el oleaje.

- ¿Sí? - dijo él encantado por la muchacha y hundió su rostro en su cabello, embriagándose con su aroma.

- ¿Qué pretendes conmigo?

Era normal para la kitsune aclarar las cosas, ella deseaba una relación con él, una seria no como las anteriores que había tenido, por las cuales había sufrido. Deseaba de una vez por todas encontrar ese hombre ideal que llenara su corazón de alegrías, le permitiera acompasar latidos enamorados, pero le costaba admitir sus sentimientos también.

- ¿A qué te refieres? - le preguntó Sano alterado por ese cuestionamiento - ¿Crees que no estoy siendo serio?

- ¡No!, nada de eso... yo sólo quiero saber... ¿Qué sientes por mí? De verdad...

- Ya te lo he dicho, Meg, te amo... siempre. - le besó con suavidad - ¿Tienes dudas?

Ella le miró seriamente al principio pero no pudo dejar de sonreír, ese sujeto le llenaba el cuerpo de estremecimientos, su piel ardía con el sentir de su cuerpo, sus besos le llevaban al cielo. ¿no era eso suficiente? Dejo de dudar por un momento, y sonrió.

- No, Sano, no tengo dudas, Aishiteru también.

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Kaoru estaba sentada en el alero de la cabaña, Kenshin le había rogado que le dejara terminar de lavar los platos y arreglar la casa por lo que ella no tenía nada que hacer dentro, sólo mirarle. Y ya con eso se sentiría satisfecha, pero tenía otras preocupaciones que invadían su mente en esos momentos. Las cosas entre Kenshin y ella parecían ir viento en popa, pero él se comportaba como si no deseara nada con ella, como si la amistad le conformara.

- ¿Qué es lo que deseas? - se preguntó en voz alta.

- ¿Qué deseo con qué? - preguntó alguien a sus espaldas.

Ella volteó para encontrarse con Himura, y se quedó rato encantada por sus ojos, adoraba reflejarse en ellos, un mar violáceo profundo que la envolvían en distintas sensaciones, era magia. Salió de su trance y volvió la vista a la playa divisando por fin a los dos infantes que estaban sentados a orillas del mar. Tsubame bajo una bella sombrilla con flores y Yahiko a su lado, siempre sobreprotector con ella, esperando que los chicos que pasasen no se atrevieran a mirarle siquiera.

La playa estaba atestada de gente que iba y venía, eso era normal en esa época del año y con el calor que estaba haciendo. Pero también los centros comerciales gozaban de buenas ganancias, eso no podían negarlo, eran buenos negocios.

- ¿Pasa algo malo? - preguntó Kenshin notando su semblante preocupado.

Hacía días que ella estaba así, Himura comenzaba a pensar que se trataba de Enishi, era lo último que esperaba a pesar de que desde aquella noche que no le veían.

- No, nada Kenshin. Estoy bien, sabes... ¿No me acompañas a ver a unas amigas mías luego?

- Claro, Kaoru, ¿Quieres ir ahora?

- Bueno - aceptó - espera que voy a arreglarme.

Kenshin la miró alejarse. "¿Cómo podría ponerse aún más bella?" Se preguntó algo atontado. La joven de ojos azulados llevaba unos shorts de jean desgastados y una remera roja ajustada un poco corta que dejaba transparentar el bikini bajo la ropa. Se veía realmente atractiva, y él no podía dejar de apreciarlo.

- "Vamos... Kenshin... debes hacer algo para confesar tus sentimientos hacia Kaoru. Demo... ¿Si no los acepta? Kami... no sé que pasaría, tal vez ella no me ama. No me importa, yo le amo y tengo que decirle antes de que mi corazón explote. Está dicho, esta noche la invitaré a pasear y le diré todo..."

- ¿Listo? - preguntó Kaoru. Él volteó, no se había quitado la ropa, sólo llevaba un suéter largo muy liviano de hilo desabrochado. Su cabello había sido trenzado y le caía suavemente por su hombro. Mucho más tiempo para apreciar su belleza, sin duda pensó Himura.

- Vamos - le dijo tomando su mano, sonrojándose al igual que ella.

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Aoshi miraba las calles de la ciudad con algo de aburrimiento, Misao había entrado en una tienda a comprar unos dulces y él la esperaba fuera para que siguieran visitando las casas. La veía tan contenta que no deseaba impedirle su diversión, además, él con ella era muy feliz, no deseaba más.

La gente iba y venía, cargando bolsas y más bolsas de compras, como las que él sostenía en sus manos. Los centros comerciales atestados de gente eran una tentación para las compradoras compulsivas pero también para aquellas que se deslumbraban con tantos lujos... que quizás no pudieran comprar jamás. En esas estaba Misao, admirando vestidos costosos pero rechazando cuando los compradores le venían a ofrecer, sabía que las finanzas de su casa no iban bien del todo.

Divisó de donde estaba otra bella joyería y cruzó sin vacilar. Las joyas eran realmente apreciables pero sus ojos se dilataron con una sola. Una esmeralda que apenas si se podía comparar con los ojos de su compañera de compras, brillaba bellamente como sus grandes estanques verdes y su precio era accesible.

Misao salía de la tienda con una bolsita con golosinas en la mano y otra bolsa mayor en otra que llevaba encargada para los demás miembros de su familia.

- ¿Aoshi-sama? - preguntó buscando con la mirada por todos lados. - ¿Dónde se metió?

Ya estaba a punto de inflar sus bellas mejillas como solía hacerlo cuando tenía que esperar más de lo deseado cuando vió al muchacho salir de una tienda enfrente y dirigirse corriendo hacia donde ella estaba.

- Perdón Misao, ya regresé.

- ¿Seguimos? - preguntó sin cuestionar, pensaba que no le correspondía hacer preguntas - ¿Ah?

- B-Bueno... - se sorprendió por la actitud que ella había tomado, esperaba gritos y millones de preguntas.

Siguieron su camino hacia el centro comercial, más especialmente hacia la cafetería y un merecido descanso. El lugar era bastante cómodo y acogedor, con mesas colocadas paralelamente unas con otras separadas por los largos bancos de piedra decorados.

- Sabes... - comentó Misao - mañana por la noche comenzará un festival en la ciudad, un festival de disfraces.

- ¿De disfraces?

- Sí, la gente se disfraza y viene a pasar un buen rato, hay puestos con dulces y juegos, obras de teatro, comidas gratis, muchos restaurantes y demás cosas, es una linda fecha.

- ¿Ah sí? ¿Y qué más hacen?

- Un montón de cosas más, todo está muy lindo decorado, con flores y guirnaldas, mañana bien temprano vendré a ayudar, en la playa también haremos adornos, solíamos poner postes floreados con significados de las diosas griegas que mi madre nos había enseñado. Por ejemplo un poste para la amistad, para la familia, la fortuna... el amor. - terminó con cierta incomodidad.

- ¿Qué te parece si venimos todos mañana por la noche? - intentó él de cambiar el tema.

- Bueno, me parece bien. Sería muy divertido, Aoshi-sama.

La mención del - sama le hizo saltar un poco, Aoshi pensaba que tal vez ya no haría falta esa forma de hablarle, pero algo había cambiado entre ellos.

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- mmm... ya veo porqué tanta movilización. - pensó en voz alta Kaoru mirando hacia todos lados de las calles.

- ¿Porqué? - le preguntó Himura.

- es por el festival, mañana da comienzo.

- ¿Un festival?

Ella le explicó brevemente de qué se trataba y él quedó muy ansioso con ganas de asistir a tales eventos, siempre le habían gustado mucho los festivales.

- Entonces vendremos... - dijo Kaoru - además... muy pronto será el día de Tanabata.

Ese comentario le heló un poco el corazón, tenía malos recuerdos de ese día, algo horrible le había sucedido y no deseaba recordarlo. Hizo un gesto de desagrado y rápidamente cambió de tema.

- ¿A dónde queda la casa de tus amigas?

- Nos faltan dos cuadras.

- Bien. Está todo muy lindo, ¿no crees? - preguntó mirando hacia unas vidrieras.

- Sí, siempre ha sido muy hermoso este lugar.

Kenshin se quedó meditando lo del festival, tal vez él podría...

- ¡¡¡KAORU-CHAN!!! - gritó una voz masculina a sus espaldas.

- ¿uh? - voltearon ambos.

Un muchacho de ojos verdes y cabello negro largo agarrado en una "cola de caballo" baja venía corriendo en dirección hacia ellos.

- ¡¡Shogo-kun!!!

- Hola, Kaoru-chan. Mucho gusto, mi nombre es Shogo Amakusa - se presentó ante Kenshin.

Himura no había podido dejar pasar la mirada que el sujeto le había echado a Kaoru y la forma en que le habló le hizo en el acto pensar que estaba tras ella.

- ¿Cómo has estado Shogo-kun?

- Muy bien, dime... ¿Vendrás mañana al festival?

- Por supuesto, todos vendremos.

La mención del "todos" hizo que Shogo pensara un poco y notó que la mano de Kaoru era sostenida por aquel muchacho, cosa que no le agradó para nada.

- Entonces nos vemos. - saludó marchándose - ¡AH! Dile a Megumi-chan que Sayo quiere verle.

Kaoru miró a Kenshin, que se había quedado mirando a Shogo, había algo raro en sus ojos. Quizás se trataban de... ¿Celos? No, le parecía imposible. "Baka..." se dijo así misma por pensar que él podía sentir algo por ella más que amistad, aunque igual le aclaró.

- Es un amigo de la infancia... - contó - volvamos Kenshin, ya oscurece.

Fin del capítulo

Muahahahahaha!!! Otro plan malvado. ¿Shogo tras Kaoru? Sí, muy malvado. Pero bueno, a ver qué sucede... y encima... se viene el festival, muchas sorpresas, especialmente a la hora de quitarse las máscaras. Acepto sugerencias, claro, saben que pueden dejarme un review y contarme qué creen que pasará y qué puedo hacer, ne?

Como verán he dejado un poco a Misao y Aoshi, pero ya regresarán y lamentablemente Sou-chan

Hoshi: ¿Porqué lamentablemente? ¿No te gustaba? - aparece el espíritu como siempre... hablando.

Sumire: -_- Sí, pero en el fic es muy malo. Bueno, no se preocupen, aparecerán mucho, especialmente en el próximo cap. que les tengo muchas sorpresas a esta pareja, ja, ja. ¿y los disfraces? ¡¡Mucho mejor!!
Hoshi: ¬¬*

Sumire: Ahora a los reviews...

Miyuki Kobayakawa: como verás ya he puesto varias cosas de Kao-chan y Ken-chan, y aún faltan más. ¿Qué te parece lo de Shogo? Si quieres déjame algunas sugerencias sobre cómo quieres que actúe y te prometo tomarlas en cuenta, sabes que aprecio mucho tus opiniones. Sí, ya sé, he tardado mucho, intentaré actualizar más rápido.

Shezai_neko: gracias por tus comentarios, espero que te siga gustando y también mi forma de escribir, la verdad me pone muy feliz lo que me dices. Ya verás como Sou-chan sigue haciéndole a todos la vida imposible y Enishi volverá a aparecer seguramente, le tengo algunos planes, ja, ja, incluso se me están ocurriendo ahora que te escribo, ja, ja,ja. Te explico las cosas... Aoshi, Kenshin, Tsubame y Tomoe son hermanos: los Himura, ja,ja. Tomoe se quedó en casa y los demás, obviamente se vinieron para acá. Yahiko no es hermano de las chicas ni nada, pero es como si fueran primos porque los padres de Kaoru, Megumi, Misao, Ayame y Suzume fueron muy buenos con él y lo trataban como un sobrino. ¿Entiendes? Las chicas son hermana: las Kamiya, ja, ja. Y han venido a la ciudad donde nació Misao antes de que ellos partieran a Tokio. Creo que ya... ¿Te quedó claro? Sino me dices y te vuelvo a explicar, no tengo problema, lo mejor es que se entienda todito. Esperaré tus reviews!!!

Miyarai: gracias, espero que sigas leyendo el fic y como siempre te lo dedico por tus reviews, chi? A ver si te gusta como van yendo las cosas. En especial lo de Sano y Megumi.

Misao-19: HOLA!!! Dômo arigato gozaimasu, je, je. Ya ves... sigue habiendo mucho de Misao y Aoshi y esto es sólo el comienzo, acepto, sin duda, tus sugerencias, sé que tienes una mente ingeniosa y haces unos fics muy lindos, he leído los de Milla-chan y Ao-chan, y me han gustado mucho. Perdona si no te dejé review, te prometo hacerlo. AH!! Y también gracias por el review en "Plasmado en tus ojos..." me alegró que te gustara.

Bueno, eso ha sido todo por hoy, ja, ja, les deseo una buena mañana, tarde y noche dependiendo el horario que sea, yo ya tengo sueñito y son las 2:00 a.m así que se imaginarán, yo tengo el sueño temprano ja, ja. Pero aún no termino de escribir.

No se olviden de sus reviews que me llenan de inspiración.

¡¡¡JA NE!!!!

Sumire-chan J

Miko no Ai

Naitemo iiyo donna kanashinimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de

Aquí abajo, sí, acá.

Ya ven.... Si no les cuesta nadita. Sólo... ¡¡¡¡GO!!!! J

Y me harán muy feliz.