Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 9: "Momento del festival"

Misao miró por su ventana de reojo mientras se medía nuevamente su traje para el festival, estaba muy ansiosa, comenzó a quitarse la ropa y la dobló cuidadosamente, algo la impulsaba a vestir esas vestimentas.

- "Creo que jamás lo sabré, pero espero también que Aoshi se fije en mí..."

Su mirada se entristeció un poco, el muchacho tenía una "especial" forma de volverla completamente loca, le hacía pensar que debía de estar siempre para él y eso no tenía que ser así; él la tenía que amar por ser ella y no por ser alguien para él. Ahora que había descansado y descubierto otro lado de su Aoshi comenzaba a pensarlo, no tenía que siempre agradarle, después de todo... era su vida y ella elegía como vivirla.

Salió de su cuarto y bajó las escaleras a la cocina, donde Kenshin preparaba el almuerzo, se sorprendió que Kaoru no estuviera allí acompañándolo como de costumbre, simplemente ellos gustaban de hablar de la nada y del todo, sus presencias les provocaban tranquilidad.

- Ohayo Gozaimasu - saludó espiando lo que él cocinaba.

- Ohayo, Misao-dono...

- Misao, Himura, Misao... sabes que odio esa palabra. Y mi oneesan también, es la palabra que más odia en todo el planeta, así debe de ser... - le explicó mientras sacaba una tasa de uno de los armarios. - Y bien, dime, ¿Dónde está ella?

- Salió con una de sus amigas... eh... Magadaria-san - le comentó el pelirrojo moviendose de un lado a otro - ¿Qué vas a desayunar?

- Sólo un poco de yogurt, Himura, voy a dar un paseo por la ciudad, quiero ver cómo va el festival, je, je.

- ¿y Aoshi? - le pregutó mirándola de reojo.

- ¿¿Qué me preguntas a mi?? - le reclamó recordando lo de la noche anterior. - ¿Acaso soy la guardaespaldas de tu oniisan?

- no, Misao, pensé que quizás saldrías con él hacia el pueblo.

- no... - suspiró - simplemente saldré con Sou-chan, me pidió que le ayudara a elegir la vestimenta que llevará en el festival, y tú... dime, ¿ya la tienes?

- Kaoru me dijo que me acompañaría a elegirla, pero he decidido darle una sorpresa, yo iré más tarde. - le comentó acercándose a donde ella comía el yogurt- ¿Sabes qué se pondrá ella?

- mmm... no, no tengo ni idea, je, je. ¿Quiéres que averigüemos?

- ¿cómo?

- Sígueme, Himura, sólo sígüeme...

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- entonces Kao-chan, ¿eso piensas vestir? - le preguntó Magdaria cargando unas bolsas rojas y rosadas- me parece... simple.

- sí, ya sé a qué te refieres, pero a mí me gusta, esas cosas ya no se usan en esta época - le comentó mirando a las vidireras- ¿tú hermano?

- Ah! Te manda saludos, te vió ayer, ¿no? me comentó al respecto, ya sabes que siempre ha estado loco por ti, espero que no te traiga problemas con Himura-san - casi se disculpó. Se detuvieron en una joyería.

- Oh! ¡Qué hermosura!

Frente a los ojos azulados de Kaoru una hermosa jema color violáceo como los ojos de Kenshin estaba incrustada en una delicioso anillo de oro.

- ¿Qué te parece Kao-chan? - le preguntó Soujiro saliendo con una sonrisa- es muy bonita, es una sortija de compromiso.

- ya veo... - comentó con cierta tristeza.

- Es muy bella Sou-kun, ¿Vale mucho? - preguntó Magdaria.

- Bastante, Sayo-chan, bastante, pero lo vale, es una preciosura, muy bella.

Kaoru y Magdaria siguieron caminando por el centro, cuando la primera recordó que había dejado a Kenshin sólo en casa, que segurament debía estarse aburriendo mucho sin ella. "Pobre Kenshin" pensó casi absorta.

- Bueno, Sayo-chan, ya me voy yendo, Kenshin me espera en casa, nos vemos esta noche en el festival.

La kendoka se despidió y salió como disparada al encuentro con su hermoso pelirrojo. La casa de playa de la familia Kamiya se encontraba vacía, tan desierta como el mismo Sahara, apenas iluminada por la luz de la sala de estar Kaoru recorrió la residencia en busca de alguien.

En la mesa del comedor encontró una nota escrita a mano en papel rosado, seguramente de Misao.

Querida Oneesan:

Cansados de esperarte y a sabiendas de que tardarás mucho yendo de compras con Sayo-chan, Kenshin y yo nos vamos de paseo al centro, te dejamos comida en la cocina por si tienes apetito. Yahiko y Tsubame salieron temprano, prometieron regresar pronto, nosotros lo intentaremos también pero no te aseguramos nada.

Te queremos y "amamos" respectivamente.

Misao y Kenshin.

- Esa Misao... - susurró apenada- bueno, voy a comer algo, ¡¡tengo un hambre!!

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- grrr... como me gustaría haber visto el disfraz de mi oneesan - se quejó Misao - pensé que lo guardaría donde papá y mamá guardaban los regalos de navidad.

- ¿festejaban navidad? - preguntó curioso.

- Sí, aunque nuestra religión no nos permite creer en ello, se ha hecho más que una costumbre el intercambio de regalos, y esas cosas... todos los años papá y mamá nos compraban regalos. ¿ustedes no festejaban?

- Sólo hasta que vivieron mis padres - le comentó - luego Aoshi no nos permitía, tampoco había regalos para nosotros.

- Es una pena - su rostro se iluminó- ¿qué te parece festejar navidad?

- ¿Eh? Si no me equivoco... ¿Qué navidad no era el 24 de Diciembre?

- Sí, por eso... me imagino que podríamos pasar esas épocas juntos, ¿no crees? - le preguntó mientras se detenía de repente en una tienda.- y... ¿Qué piensas hacer con el 7 de Julio?

Kenshin volteó la vista, en realidad no tenía planeado hacer nada especial, amaba a Kaoru, lo sabía perfectamente pero no tenía todavía la confianza suficiente como para decirle sus sentimientos. Volvió a mirar a su compañera.

- nada, sé bien a qué te refieres, pero aún no tengo el valor necesario.

- ¿Temes que Kaoru te rechace?

- Sí - confesó - no podría soportarlo.

- ¡¡¡Misao-chan!!! - se escuchó de pronto.

La jovencita se dio vuelta para encontrarse con Soujiro que venía corriendo.

- ¡Hola! - saludó feliz como de costumbre.

- Hola, Sou-chan, ¿que haces?

- Nada, sabes... hace un rato pasó Kao-chan por la tienda. - le comentó.

- ¿Ah sí? ¿No sabes si fue para casa? - le preguntó Misao mirando de reojo a Kenshin.

- Eh... no, no estoy seguro.

- Bueno, nosotros nos vamos - se despidió la joven.

Misao Kamiya quedó algo silenciosa, raro en ella, cuando se alejaron de la tienda del muchacho, estaba confundida porque cada vez que ella le veía su mundo se movía y su amistad era sinceramente muy importante, todo él era necesario para su bienestar.

- "Soy una baka... mil veces Sou-chan me pidió ser su novia, entablar una relación seria con él... yo siempre se lo negué... más ahora... que Aoshi-sama..." - lo meditó un segundo- "Pero si entre Aoshi-sama y yo no existe nada"

Al caer en cuenta de eso, las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y un nudo en su gargante le impedía respirar, pero no se dejó vencer e iluminando su rostro con una sonrisa siguió caminando al lado de Himura. Este también parecía pensativo, sin duda en su hermana.

- Espera - dijo como en un susurro el pelirrojo - vé tu a casa, yo voy luego.

Y salió corriendo sin dejar que Kamiya mencionara nada. Esta, en lugar de volver a la playa, decidió dar un paseo por el parque donde ella y Aoshi habían estado la noche anterior. Desde niña que visitaba ese lugr, buscando paz, sumergiéndose en el aroma a cerezos y demás flores. Se sentó bajo un cerezo y cerró los ojos lentamente.

- "Aquella noche... Aoshi-sama me quería decir algo, baka... no quise escucharle. Me estoy comportando como una niña"

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Kaoru se tiró sobre la arena mojada, las olas rozaban sus pies suavemente y la sombrilla a su lado le daba una sombra perfecta. En eso, unos ojos marrones se aparecieron sobre los suyos y asustada saltó hacia atrás.

- ¿¿YAHIKO?? ¡¿Qué crees que haces?!

- Hola, ya regresamos - dijo con una sonrisa sin soltar la mano de Tsubame.

- Bueno, Kenshin y Misao dejaron comida, pueden calentarla si desean. ¿saben algo de Megumi y Sano?

- Sí, Meg fue para la casa de Sayo-san... y Sano.... ni idea - exclamó Yahiko - ¿por?

- Por nada, vayan a comer.

Los niños se alejaron dejando a Kaoru muy pensativa, desde que habían llegado aquellos dos no se habían separado un minuto, por lo que comenzó a pensar que quizás estarían peleados, ya no faltaba mucho para volver a Tokio y a la tediosa rutina.

- "pero en realidad... no creo que ellos estén peleados... aunque no nos han dicho que haya algo formal entre ellos supongo que se aman... y están juntos" - pensó mientras miraba el color que adquiría el agua cuando el sol se reflejaba en ella.

- ¡¡Nihao Kaoru-chan!!- sintió de pronto.

- ¿uh? - volteó para encontrarse con los ojos de almendras de su hermana mayor - ¿dónde has estado?

- Fui a casa de Sayo, Shogo-kun preguntó por ti - guiñó un ojo - no sé que diría Ken-san de esto.

- ¡Cállate kitsune! - dijo casi burlándose de ella - demo... no creo que a él le importe.

Megumi no quiso discutir ese punto, sabía que saldría mal si lo hacía, por lo que sólo cambió un poco de tema.

- ¿Dónde está él?

- no lo sé, salieron con Misao y me dejaron una nota.

- ya veo... bueno... voy a ver qué hacen Yahiko y Tsubame.

- ¿y tú cómo sabes que están dentro?

- Acabo de encontrarlos en la calle y obviamente los traje para aquí ^_________^ jo, jo, jo.

- ¬¬*

La zorrita se metió a la casa dejando a su hermana sola sentada aún en la playa, que, a pesar de ser uno de esos días muy calurosos, no estaba muy llena de gente, seguramente se debía al festival. De repente, lo recordó, tenía que ir a preparse desde temprano.

- ¡¡Me iré a bañar!! - gritó subiendo las escaleras.

- ¿qué le sucedió? - preguntó Tsubame asomándose de la puerta de la cocina.

- Tres palabras: Fiebre de festival - le contestó Yahiko con una sonrisa pícara.

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Misao corría desesperadamente por las calles hacia la playa, traía mucha prisa porque aún le quedaban muchas cosas que hacer. No tardó tanto en llegar y subir los escalones de madera hacia la puerta.

- ¡Tadaima! - gritó encendiendo la luz del recibidor, ya habían pasado horas desde que ella y Himura se habían separado, se había quedado dormida en el parque y la noche le había atacado por la espalda- ¿hay alguien aquí?

- ¡Konban wa Misao-chan! - dijo Tsubame saliendo de la cocina. - pero qué... ¿Aún no te has cambiado?

- ¡¡Tsubame-chan!! ¡¡Te ves muy kawaii!!

La muchachita llevaba un vestido blanco largo con una faja de color celeste claro y de su espalda se desplejaban hermosas y grandes alas brillantes transparentes. Sus ojos brillaban por la purpurina color celeste y le habían dibujado una lágrima al lado del ojo. Sus labios estaban pintados levemente de rosado y tenían brillo también.

- ¡¡Eres un ángel muy kawaii!!

- Y mira... - comentó sacando una máscara rosada y azulada con brillos y un palo fino que la sostenía. - nadie podrá reconocerme.

- ja, ja - de repente recordó su apuro - ¿y los demás?

- Las chicas están en sus habitaciones, no te preocupes, y Sano se llevó a los demás... no me preguntes. Sayo-san está con Meg - le comentó.

- Bien, voy a darme un baño.

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- "Esta será una gran noche..." - susurró Sanosuke mirando en el cielo la luna brillar y las estrellas hacerle compañía, señal de que no llovería, señal de que Orihime y Hikoboshi se juntarían sobre el puente de pájaros, señal de que la noche ta Tanabata sería la ideal para que las almas se unieran.

Fin de capítulo

Snif... me quedó muy dulce el final, les cuento, que es parte de la leyenda de Tanabata (o la dama tejedora), si desean escucharla pueden dejarme un review, con gusto os la relataré en el próximo capítulo, es muy breve no se preocupen. Ya sabrán que la noche del festival es el 7 de Julio. Antes de irme... los reviews:

Misao-19: Gracias por tu bello review, tomaré tu sugerencias sobre los trajes y ya verás que Ao-kun no se quedara en veremos, sino que... bueno, sólo te digo que utilizará sus encantos *o* je, je, tu sabes a qué me refiero, ojalá te haya gustado el cap.

Miyarai: Gracias por votar, sip, has sido una más que ha dicho que Sano y Meg sean los primeros, ya que estoy gomen nasai Misao-19 es que has sido la única que ha pedido por Ao-kun y Milla-chan. Por lo que... Miyarai prepárate se viene el S+M.

Miyuki Kobayakawa: gomen, gomen, gomen. Realmente siento tanto retraso en la actualización, ¡¡Los exámenes me tienen loca!! Espero que te siga gustando el fic y no te defraude, je, je ando media floja de inspiración.

Gaby: gracias por votar, amiga, así será el orden, primero Sano y Meg como ya aclaré pero los otros ya verán, aunque no creo que pase nada entando aquí, tendrán que volver a Tokio je, je, los haré sufrir a todos vosotros.

Ahora me voy yendo...

JA NE!!!

Sumire-chan J

Miko no ai

Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de