Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 14: "Mision fallida"

A Shimabara de La ciudad de Tokio. Para Sayo Amakusa. Día I

Querida Sayo:

Te escribo como lo prometí, sólo espero que la paloma llegue a su destino, no estoy muy segura de ello, pero según Okina-san era el antiguo método que usaban los Onniwabanshu para comunicarse. Le recuerdas, ¿verdad? Jiya sigue igual que siempre, no puedo negarlo.

Aquí, la guerra se ha desatado, ayer recibimos el primer ataque en áreas cercanas al Aoya, nuestra sede. Por suerte, Aoshi-sama acudió al grito desesperado de una mujer que estaba siendo atacada, a él le siguieron mi hermana y Kenshin, que estaban cerca y la trajeron entre ambos al restaurante. La pobre aún está en una de nuestras habitaciones, recomponiéndose del shock que la emboscaran cuando no tenía nada que ver en el asunto.

Realmente acá está todo muy difícil, comenzamos a investigar acerca de la sede del otro clan, suponemos que deben tener espías, sino.. no cabría otra posibilidad para que atacaran cerca del Aoya, deben saber dónde nos escondemos. Hoy será mi primer misión, debo infiltrarme en una edificación cercana a las afueras del bosque se encuentra a unos cuantos kilómetros del Aoya, suponemos que allí pueden tener sus guaridad el otro clan; demo... es sólo una suposición. Iré sola, lo tengo decidido, quizás no vuelva... cabe la posibilidad de que me capturen y sé... por mi propia instrucción, que si lo hacen no me dejaran con vida. Son macabras las técnicas que los Onmitsu utilizamos para sacar información (aún así... conmigo no funcionarán) y para torturar a los espías. Kaoru quiere acompañarme pero no la dejaré, es mi deber... soy la okashira.

Me despiso, Sayo-chan, realmente esto se está poniendo difícil, espero tus respuestas, las palomas son, ante todo, bastante eficientes. Mándale mis saludos a todos, especialmente a Sou-chan, dile que no se enfade conmigo...

Hasta pronto. Te quiere...

Misao Makimachi

- listo - dijo Misao cerrando la carta y enroscándola hasta que quedó diminuta y logró colocarla en un tubito verde. Silbó levemente y una paloma blanca con manchas negras acudió a su llamado, colocó el tubito en la patita pequeña del ave, agarrándolo con una cinta azulada, una de las que ella solía llevar en su cabello.- ¡¡Ve!!

- ¿Qué haces? - preguntó Aoshi Himura entrando en el cuarto.

- Mandaba una carta a Sayo, le había prometido una cada día - comentó poniéndose de pie del escritorio, no llevaba las ropas comunes. Sino vestía un traje de Onniwabanshu, uno que sus antepasados habían usado, su larga trenza era la misma, larga hasta mucho por debajo de la cintura con un liston liso envuelto en la punta de ella donde escapaban mechones de su cabello negro azabache. Llevaba protectores en sus muñecas y Himura sabía, que entre sus ropas escondía armas, lo presentía porque la conocía.- ¿Qué pasa?

- me preguntaba... - susurró- ¿irás a la misión?

- Ya sabes la respuesta, Aoshi-sama... gomen... Aoshi - se corrigió- tengo que enfrentar esta misión, soy la okashira.

- ¡déjame acompañarte!

- iie, es MI misión... yo debo cumplirla, sola... sin nadie - le sonrió ladeando la cabeza levemente- ¿puedes comprenderlo?

- Hai, Misao... puedo - bufó él como nunca ella lo había escuchado. No pudo decir más nada, porque el joven de ojos de hielo había salido del cuarto.

Ella suspiró largamente asomándose por la ventana, el día aún no moría por lo que tendría que esperar unas horas más. Su misión sería por la noche, cuando los vigías estarían más cansados y agotados, quizás más alertas pero ella se sentía mejor a esas horas, nadie podía ver su figura felina moviéndose entre la oscuridad.

Sintiéndose profundamente cansada de pronto se durmió sobre los papeles en blanco de su escritorio, cobijada entre sus brazos. Cuando volvió a la realidad, el cielo estaba matizado en un negro profundo, levemente azulado.

Bajó las escaleras, Kaoru estaba sentada en el patio mirando las estrellas.

- ¿Qué haces aquí oneesan? - le pregunó el escucharla suspirar pesadamente.

- miraba las estrellas - estiró una mano como deseando tocar una- siempre me tranquiliza observarlas

- ¿Estás preocupada?

- ¡¡Claro Misao-chan!! No quiero que te suceda nada malo - bajó el rostro- tu, Megumi-nee y las pequeñas son lo único que me queda, si algo me faltara yo... ¡¡moriría!!

- Tienes a Himura también - agregó.

- Sí... Kenshin es parte ya de mi misma - sonrió con dulzura.

El silencio les envolvió por segundos mientras la brisa les acariciaba el cuerpo con suavidad. Misao se puso de pie lentamente, miró la lejana oscuridad: ya era hora.

- debo irme - dijo firmemente sintiendo a sus espaldas la presencia de Okina.

- ¿ya te vas mi pequeña angel? - preguntó el anciano.

- ¬¬** Jiya, deja de llamarme así - se quejó Misao- sí, ya me voy.

- ^__^ ten suerte... y cuidado.

- los tendré, no te preocupes, Jiya - dijo ella corriendo fuera de la sede.

Aoshi, desde la ventana del piso superior, vio como la figura ágil de la mujer que aceptaba amar se perdía entre las sombras, confiaba en ella, sabía que podría con esa misión.

- Misao... - susurró casi para sí mismo, llamándola en su indecisión.

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- ¿Estás bien Kaoru? - le preguntó Kenshin saliendo a donde ella permanecía desde que Misao se había marchado. La kendoka se limpió las lágrimas de los ojos.

- Si, Ken.

- ¿segura?

- Aa - dijo con dificultad. Claro que no estaba bien, tenía un mal presentimiento- sólo que... tengo una sensación horrible, algo malo va a suceder.

Él la miró preocupado, luego volteó la vista hacia arriba, podía leer los mismo sentimientos en el rostro de su hermano mayor, era una expresión de inseguridad y preocupación, le vió palidecer.

- ¿Quiéres que vayamos por ella? - preguntó temiendo luego arrepentirse de sus palabras. Los ojos de Kaoru se iluminaron. Asintió - ¡¡¡Oniisan!!!

Aoshi bajó rápidamente.

- ¡Vamos! - fue lo único que dijo antes de que los tres salieran por la puerta principal del restaurante. Okina les miró por entre las sombras del Aoya, tenía la intuición de que ellos serían lo que estarían en peligro y no Misao, después de todo, la joven okashira era una ninja experta con muchas técnicas ocultas. Kaoru podía ser buena kendoka, pero su espada aveces no le sería del todo. "Quizás Aoshi pueda hacer algo..." pensó, él era un ninja después de todo, su fuerza de voluntad era inmensa, poderosa. Lamentablemente, al único que no había podido convencer era a su hermano, él noble como era, en esa guerra se veía temeroso de matar, por lo que en lugar de una espada común había decidio llevar una sakabatou.

- Vaya guerreros que tienes, Okina-san... - dijo una voz cerca suyo, una figura estaba recostada en la puerta con una sornisa sarcástica esculpida en su rostro.

- ¿Qué haces aquí Seijuro? - le preguntó saliendo de las sombras- Pensé que estabas en Osaka averiguando información acerca del nuevo grupo.

- Hai, tú lo has dicho... estaba en Osaka, pero mis informantes me dijeron que había llegado un nuevo grupo a Tokio para unirse a los Onni - dijo con una sensual sonrisa- así que me vine.

- Ya veo - soltó Okina- bueno, haber de qué sirves ahora...

- pues como veo tu grupo está funcionando - miró la lejanía de un callejón oscuro - ¿porqué le has mandado allá?

- es muy sencillo, necesito despejar mis dudas sobre ese edificio.

- podrías haberme preguntado - comentó arqueando las cejas.

- igual... quería saber qué tal eran las habilidades de mi grupo - miró hacia el interior del Aoya- aunque sea una parte de él...

- ¿Qué? ¿Hay más?

Seijuro le miró incrédulo mientras se asomaba él también a la cocina donde se veían luces. Había un muchacho con una cinta roja en la frente que estaba vendándose los nudillos, tenía el torso vendado y unos pantalones blancos con kanjis de color negro, uno decía Meg. En frente suyo, había dos ninjas, Seijuro ya las conocía bastante bien, siempre le perseguían cada vez que él iba de visita al Aoya, la de cabello en un rodete y siempre cargando un disco era Okon; y la de cabello largo con una cinta en su frente era Omasu, Okon también llevaba la misma cinta sobre la cual caían sus negros mechones, tan rebeldes como siempre. Al lado de ambas ninjas, había otra mujer.

- ¡Que belleza! - se le escapó de los labios. Era una muchacha de preciosos ojos almendrados, cabello castaño oscuro y un rostro encantador, delicado y especial. Había una sonrisa enmarcando su figura de mujer, ella cocía con dedicación una camisa blanca, podía leer claramente, a pesar de la distancia, el Kanji de "malo" bordado en la espalda.

- ¡¡¿Cómo puedes romperla asi?!! - exclamó de pronto la mujer.

- Oi, Kitsune... gomen nasai, ya te dije... fue un accidente - dijo el muchacho que estaba en frente suyo, había terminado de vendarse los nudillos.

- ¿Quién es? - preguntó Seijuro refiriéndose a la mujer.

- Él es Sanosuke Sagara y ella... es SU NOVIA, Megumi Kamiya - explicó.

- Ah - contestó con desgano, sinceramente no le importaba- "La conquistaré... me importa un pepino que esté comprometida o no.. ^____^"

- ¬¬U ¿Porqué te ríes así? - preguntó Okina viendo la expresión de baka yaron que había puesto su interlocutor.

- ^______^U por nada - dijo saliendo del Aoya- ja, ja, ja, ja, muahahahahaha!!

- ¬¬**** mmm...

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- "Allí están..." - pensó Misao escondiéndose en un árbol, las grandes hojas evitaban que la vieran, además de que toda ella era perfecta para ocultarse. Vió dentro del edificio, varias figuras, vestían ropas de ninjas y estaban vigilando lo que parecía ser el salón principal, donde un sujeto estaba sentado en posición para meditar. De pronto, otros hombre entraron arrastrando a una mujer- "¿Qué rayos...?"

La mujer sollozaba entrecortadamente y los sujetos comenzaron a golpearle para que no siguiera gritando con tanta desesperación.

- ¡¡Yo no se nada!! - dijo ella soltándose del agarre mas se quedó sentada ahí, frotándose las muñecas- ¡¡¿Porqué me han traído hasta aquí?!!

- Sabemos que eres hija de uno de los más codiciados empresarios de Kyoto - dijo uno de los sujetos- a él le entregaron todos los planos de la ciudad...

- ¡¡Yo no se nada de eso!! - exclamó ella.

- ¡Silencio! - la calló con voz gruesa el que estaba sentado como meditando- debes darnos esos planos, tenemos nuestras fuentes. Y nos dijeron que él te los entregó a ti y que tu jamás te despegas de ellos.

- ¿De qué hablan? - preguntó inocemente.

-¿Acaso quieres morir?- le preguntó desenvainando una espada y acercándola amenzadoramente a su cuello- debes darnos los planos, necesitamos saber cada escondite de Kyoto.

- yo... - murmuró - ¡¡Auxilio!!

Gritó asustada corriendo lejos de ellos, por lo menos intentándolo, porque segundos después el mismo sujeto que antes estaba sobre ella. La había recostado de espaldas sobre el suelo mientras acercaba nuevamente su katana.

- ¿Quieres morir? - le susurró al oído.

Misao sintió la furia subir en todo su cuerpo, así que bajó rápidamente del árbol donde se encontraba y con unos cuantos movimientos de kempo dejó a los guardias de la entrada complemamente dormidos. A ella no le importaba en lo más mínimo el número de sujetos, había una persona que corría peligro y no dudó en entrar al edificio.

El tipo que estaba sobre la mujer levantó la vista para mirarla pero el que le había estado ayudando a interrogarla se le acercó un poco.

- ¡¿Quién eres?! ¡¿Y qué haces aquí?! - preguntó rápidamente desenvainando una espada larga.

- Es una Onniwabanshu - susurró el otro sujeto- Kanna, ¡¡Acaba con ella!!

- Sí, señor. - sonrió maliciosamente- tu muerte será lenta y dolorosa.

La okashira se encongió de hombros sonriendo, mientras adoptaba una posición de kempo.

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- Misao está en problemas - dijo Aoshi mirando dentro de la edificación- voy a ayudarla.

Kaoru y Kenshin asintieron y siguieron al muchacho, no podían negar que Misao se enojaría mucho por entrometerse en su misión y claro que les importaba. Pero les importaba más el bienestar de la joven.

- ¿Quiéres jugar más? - le susurró al oído la muchacha al sujeto que estaba sobre el suelo, incosciente. Sus amigos agrandaron sus ojos pero se acercaron hasta ser visto cuando observaron como el número de sujetos se duplicaba.- oh! ¡ustedes también quieren jugar!

- ¡Misao! - le llamó Aoshi, la mujer había aprovechado el descuido del jefe y había escapado hacia la salida, desmayádnose al verlos aparecer. El muchacho de ojos fríos la tenía en sus brazos- debemos irnos.

- ¿Qué demonios hacen ustedes aquí? - preguntó enfurecida.

- No podíamos dejarte sola, Misao-chan - le dijo Kaoru con una sonrisa- perdóname.

- ¡¡¡No vuelvas a llamarme Misao-chan, maldita sea!!! ¡¡Soy la okashira!! ¡¡Es Mi misión!! - siguió diciendo enfurecida.

- ¿Okashira? Ya veo... estamos en iguales condiciones - dijo el sujeto con voz sarcástica- soy Utao... soy el Okashira de los ninjas Kirokeshi, un placer señorita - le besó la mano que ella retiró rápidamente- lástima que pronto deje de ser un gusto...

Dicho esto, desapareció junto a sus hombres, por las sombras. Misao volteó a verles enfurecida.

- arruinaron todo - susurró y caminó fuera del lugar sin mirar hacia atrás, ni dirigirles la palabra...

Fin del capítulo

Bueno, aquí está por fin el cap. 14, espero que les haya gustado y no se olviden que siempre espero ansiosa sus reviews, si? Eso sí, antes de actualizar el cap. 15 que ya está hecho y revisado, ji, ji, voy a poner una condición... si tengo por lo menos 10 reviews de este cap. voy a subirlo. La cosa es así... me aconsejaron que lo hiciera y pues... tomaré el consejo. Así que... busquen a sus amigos, perros, tíos, abuelas y...¡¡¡GOOOO!!! ^_____^

Justary: te aseguro que lo cumpliré, ¿qué tal este cap? Mmm... mucha intriga, no? En cuanto a las escenas te repito que claaaaaro que pondré muchas y ya en este capítulo he puesto un poco, no muy romántico, pero demuestra lo mucho que Ken quiere a Kao-chan. ¿no crees? Espero tus comentarios.

Gaby (hyatt): ya verás que pongo algo lemon por ahí, me alegro que te gustara el cap. Y las escenas, aunque las cosas se complicaron un poco, no? No te preocupes, yo tambien me hago bola al llamar Himura a Aoshi, por ahí me dan ganas de ponerle Shinomori, ja, ja.

Kirara26: HOLAAAAA amiga!!!! Bueno, me alegro que te guste, sigue dejándome reviews que yo estaré siempre contenta, ja, ja.

Anny-chan: Realmente te agradezco semejante review, ja, ja. Ando con algunos problemas en la Pc, pero por fin he podido actualizar, espero que te guste, ya verás todo lo que pasará con Aoshi-sama, ¡¿Verdad que está muy lindo?! Lo pondré mucho más dulce, jo, jo. Aunque ahora metió la pata con Misao-chan y se las tendrá que arreglar el muy pillo, ji,ji. Bueno, nos estamos viendo o escribiendo, ok? Tu ya sabes mi e-mail.. un besote!!!!!

Eso es todo...

JANE!!!!!
Sumire-chan J

Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de