DISCLAIMER: Antes de proseguir voy a volver a aclarar que Rurouni Kenshin no me pertenece, ni Kaoru-chan, ni Megumi ni mucho menos Sano, Aoshi ni Kenshin (ya quisiera yo..) son todos personajes de propiedad de Nobuhiro Watsuki, un grande que aún me sorprende que en su infancia haya sido igual a Yahiko. ^___^
AGRADECIMIENTOS: Quiero dedicar el fic a todos los que me conocen XP. No, a Anny-chan, a Kirara26, a Misao-19 que hace mucho que no aparece a dejarme sus reviews. ¿¿Dónde estará?? A rurouni-andrea que ya regresó. También a Kala y a Kiara. También a Hibari Mikage, Emi Tachibana, a Chiisana Miyako, a Kikyo-chan, y a Kaory Kamiya. Por último a todos los que me dejan mensajes y los que lo hacen por e-mail cuando no pueden como Kikis Tao. No me olvido de c-erika, Saori Makimashi, y Ayumi. Luego me matan si no digo a todos, jeje. Sigan con el fic, se acabaron los agradecimientos...
Siempre tú y yo
Por Sumire-chan
Capítulo 16: "Misao Makimachi y Aoshi Shinomori"
"- ciertamente estoy intrigada – exclamó una muchacha de largos cabellos azabaches que se pegaban a su cuerpo al igual que su empapada ropa. Frotaba sobre su cabeza alborotada una toalla que una mujer le había ofrecido amablemente – me gustaría saber qué va a pasar con ellos dos después de que Enishi intentara secuestrarla..."
La muchacha hizo un gesto de alegría y soltó la suave tela saliendo una vez más al patio de la bella pensión, sus ojos esmeraldas brillaban intensamente y sentía como el agua cariciaba sus mejillas con suavidad.
- ¡¡A mi me gustaría verlos juntos!!! Tanto... Tanto... – susurraba, su mirada se volvió extrañamente perturbada – tanto como me gustaría que Aoshi-sama estemos...
- Misao-chan... – murmuró la muchacha de rodete sin poder evitar una sonrisa triste.
Misao se quedó quieta por segundos bajo la incontrolable lluvia, comenzó a dar vueltas girando sobre si misma y sin querer chocó contra un cuerpo fuerte, fornido, también empapado que le miraba desde arriba al verla caer.
- Misao... – le llamó él con su voz fría - ¿Qué haces?
- ¿uh? Ja, ja, ja, Aoshi-sama, sumimasen – sonrió delicadamente con un rubor intenso en sus mejillas blancas – es que la lluvia me emociona increíblemente.
- lo sé.
- ¿está listo para su té? – le preguntó poniéndose de pie.
- cuando lo prefieras, estaré en mi cuarto – contestó secamente – pero me gustaría tomar un baño antes...
- ¡¡¡¡Enseguida se lo preparo!!!! – exclamó la muchacha corriendo desesperadamente.
- Misao..."
La luz penetró en el cuarto descubriendo los ojos esmeraldas de Misao Kamiya recién abiertos, había estado soñando hermosamente, donde ella era... otra persona y su Aoshi, al que tanto regañaba por interferir en sus asuntos, era frio... mucho más que al principio. Había sentido una extraña impresión al soñarlo... como si en lugar de una ilusión se tratase de un recuerdo vivido.
- "Alusinas Misao" – se dijo a sí misma quitándose el camisón celeste de suave seda que llevaba y poniéndose sus típicas ropas. Las había visto también en su ensoñación, todas empapadas. Además... habia mencionado un nombre conocido "Enishi" y aunque le trajera tanto dolor no podía entender cómo le evocaba en un sueño que le había parecido incluso placentero. – "Definitivamente... alusinas"
Bajó las pulidas escaleras del Aoya para encontrarse con el entrenamiento matutino de Yahiko y Kaoru, ella sabía que los dos se levantaban antes que todos para repasar sus katas y demás conocimientos que el niño no conocía.
Los saludó amablemente y entró en la cocina dejándolos nuevamente en su mutua compañía, con el simple trinar de los pájaros y los colores que se desplegaban en el cielo en un armoniozo rojizo-anaranjado.
- Kaoru... – susurró el niño deteniéndose, ella le imitó.
- ¿qué pasa?
- ¿Crees que sea estúpido usar una espada de madera o de bambú en lugar de una espada con filo?
- Yahiko, el Kamiya Kashiin no es un estilo para matar o herir a las personas, por lo tanto no necesita de una espada de verdad, es, en cambio, para cuidar de los seres queridos y con un simple bokken o una shinai basta. ¿Puedes entenderlo?
- sí – aceptó él con la mirada en otro punto.
- ¿porqué lo preguntas?
- sabes... – contestó sentándose en el koi, sus ojos castaños se veían más apagados que de costumbre – no... no es nada. ¿Seguimos?
La kendoka se encogió de hombros y siguieron el entrenamiento hasta que los demás se despertaron del dulce sueño.
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- ¡¡Misao-chan!! ¿Qué haces por aquí? – preguntó Okina subiendo pesadamente los escalones del templo 'Zen'.
- Oh.. jiya... nada, sólo intentaba meditar un poco, pero parece que no logro concentrarme – le comentó ella astiada. – no sé que me sucede.
- Misao-chan, dime una cosa... ¿Hay algo que te preocupa?
- Pues... la repentina aparición de estos planos y... – hizo una pausa - ¿Conoces a un tal Aoshi Shinomori?
Okina saltó ante la mención del hombre y eso no pasó desaparcibido para la jovencita, su interés realmente había incrementado durante el sueño y quizás ese anciano que siempre sonreía sabía algo al respecto.
- pues sí – contestó finalmente el viejo sentándose junto a ella – fue un okashira muy importante del clan de los Onniwabanshu.
- ¿Ah sí? ¿Y qué pasó con él?
- Durante la era Bakufu él encabezó los grupos que protegían edo, aunque era sólo un niño. Era muy valiente y se encargó por muucho tiempo de la sede que es el Aoya, allí vivia junto con los demás integrantes del clan. Pero un día... él y cuatro miembros más del Onniwabanshu fueron engañados por un traficante de Opio y cayó en sus garras, pereciendo en un intenso combate sus cuatros amigos.
- "Kami..." ¿Y él?
- En todo ese embrollo, había otras gentes involucradas que... luego de que el vagara ciertamente al punto de convertirse en un rurouni que sólo buscaba el titulo del más fuerte, le condujeron por el buen camino. Ciertamente fue un rurouni el que le hizo caer en la realidad. Cuando un interesado en derrocar al gobierno de la era meiji apareció, él ayudó a derrotarlo y el rurouni también participó en eso.
- ¿¿ellos dos solos?? El otro era un hitokiri, no? – preguntó Misao recordando viejos relatos de su abuelo - ¿Acaso te refieres a Makoto Shishio?
- veo que lo recuerdas... sí, al mismo. Luego, él volvió al Aoya.
- ¿¿¿Y lueeeego???
Okina sonrió levemente y se acomodó mejor contra un pared cercana.
- Él encontró la paz que buscaba y un amor intenso en una mujer... una muchacha que había recibido durante su ausencia el título de okashira.
- ¿Quieres decir que no soy la primer mujer que es la líder?
- iie, ella era una buena líder también, así como tú... luchó mucho, ¿Sabes? No sólo durante incansables batallas.. sino también a la hora de encontrar a su Aoshi... – se cortó – "Por un momento iba a decirlo... mejor no..."
- ¿Y jiya? ¿Qué pasó con ellos?
- lamentablemente – comenzó el anciano con voz muy queda – mucho después de que se juntaran y viajaran a Tokio para encontrarse con unos amigos que ellos tenían allá... el rurouni precisamente y su mujer. La catástrofe sobrevino. Una lucha como la que estamos viviendo ahora mismo... un destrozo... muertes... sangre... ¡¡Mejor no quiero recordar!!
- ¿recordar Jiya?
- sí, recordar una historia tan trágica – se corrigió.
Ella asintió, ahora sabía mucho más de Aoshi Shinomori.
- ¿y como se llamaba su mujer?
- eh... etô... oi... no lo recuerdo, Misao-chan. Pero no te preocupes... ya me acordaré.
- ¡¡Mou tienes muy poca memoria!!
Ambos rieron.
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Aoshi Himura estaba recostado de espaldas en la suave cama al estilo occidental que le pertenecía en el Aoya, mirando inconscientemente el objeto que tomó en sus manos. Las letras platinadas de aquella daga brillaban intensamente con la luz que se filtraba por entre las cortinas de tela gruesa.
"Para Aoshi Shinomori..." "En Meiji y para siempre"
La daga aún tenía un olor perfumado muy delicioso, olía a... naranjo. Sí, a eso olía a flor de naranjo, como el que crecía hermosa y coloridamente en el patio del Aoya. ¿Quién lo había plantado allí? Quizás eran sólo alucinaciones suyas, pero con ese ensueño maravilloso termino completamente dormido...
" - ¡¡¡¡¡¡MISAO!!!!!! – gritó un joven alto y de ojos tan azulados como el hielo, de los cuales brotaban las lágrimas que desbordaban por sus mejillas. Se acercó el cuerpo inerte de la joven, había estado defendiendo a dos mujeres más - ¿doushite?
Su voz se quebraba inexplicablemente, los largos cabellos azabaches calleron en una cascada brusca sobre sus brazos extendidos. Su mirada verde fogoza se encontró con su azulado y vió una luz de vida.
- estoy bien... – susurró ella sonriendo. Él había estado luchando en la zona norte de Kyoto, y tenía magulladuras y cortes leves por todo el cuerpo, su rostro estaba deprimido pero jamás lo había visto más hermoso, siendo cruzado por él grandes surcos cristalinos. Ella posó una de sus manos sobre su mejilla y se puso, poco a poco, de pie. Había estado simulando una muerte durante mucho tiempo, pero ahora lucharía... lucharía junto a su amado.
- Misao... debes descansar – insistió él en vano.
- no, yo soy la okashira – ella le dijo con firmeza - ¡¡¡Lucharé junto a ti Aoshi Shinomori!!!
- Misao... – susurró él con delicadeza besando sus labios intensamente antes de empuñar sus kodachis con fiereza, como si se tratase de la última vez, quizás... – Mi Misao Makimachi.
Ella enseñó ardiente sus kunais y se aferró en otra mano una kodachi con filo reluciente y empuñadura dorada que también brillaba. Tenaces... ambos fueron tenaces al luchar con todas sus fuerzas y acabar con quienes más pudieron. Protectores... Misao y Aoshi se cuidaron mutuamente hasta que las fuerzas se escaparon en un ultimo suspiro, protegiendo en el Aoya a los pocos sobrevivientes de su familia. Testaduros... jamás desearon involucrar al Onniwabanshu y pelearon solos. Apasionados... se aferraron a las últimas energías hasta que al brotar de ellos una última respiración matizada al cortado latido del corazón, se rendieron inertes al sueño eterno. Unidos... "
Aoshi despertó sobresaltado. ¿¿Qué rayos había sido todo eso?? Le dolía el cuerpo extremadamente, su corazón latía con desesperación, deseando saltar de su pecho y le costaba respirar, gruesas gotas de sudor caían de su frente.
Se levantó apresurado sin entender porqué y cayó repentinamente al suelo, de rodillas. De pronto, una madera bajo sus grandes manos se corrió y él la rodeó levemente con sus manos, hasta que finalmente la sacó del todo. Metió una mano y sacó un cofrecito. Era de color dorado y platinado. "Misao Makimachi" se leía en aquel color, bellamente.
- ¿Misao? – se preguntó - ¿Podrá ser...?
Estaba a punto de abrir la cajita cuando alguien tocó a su puerta.
- pase – dijo algo enfadado, justo cuando acababa de haer un descubrimiento importante, colocó rápidamente la madera en su lugar, al tiempo en que Omasu entraba. Le miró incrédula.
- ¿Se encuentra bien, Aoshi-san? – le preguntó la mujer.
- Sí... ¿Qué desea Omasu-san?
- Ah sí!! La cena está lista, ¿baja o prefiere que se la traiga aquí?
¿Qué clase de acciones eran esas? Omasu se mordió la lengua. "baka... ya les dije yo que no me iba a poder aguantar la costumbre..."
- me gustaría, si es posible, que me la sirvieran aquí. ¿Puede ser?
- claro – le contestó ella con una sonrisa saliendo del cuarto.
Aoshi se asomó a la ventana en cuanto ella abandonó la habitación, el cielo estaba obscuro. ¿Por cuánto tiempo había dormido? A pesar de que el sueño había durado segundos... o por lo menos eso pensaba él, habían sucedido largas horas desde que se había acostado, luego de un delicioso almuerzo. Ese día, no había visto a Misao, la última vez había sido la noche anterior, cuando ambos llegaron al Aoya bastante tarde, el día se consumía ya.
Sacó la cajita de entre las sábanas de su cama y la abrió lentamente. Había un libro empolvado con dos iniciales en el matiz metalizado: M.M. Había varias cartas enrolladas, el papel amarillento casi castaño parecía granizarse en sus manos y encontró dos medallones. No les prestó atención y desenvolvió una de las cartas.
Escribo esto para avisarte que la misión ha salido bien, hemos triunfado, Misao. Sé que son pocas las líneas pero no puedo permanecer mucho tiempo en un mismo lugar, nos buscan... han descubierto el lugar donde nos encontramos. Y los pocos mensajeros que se atreven a regresar al campamento tardan demasiado tiempo. Quizás pase mucho antes de que recivas noticias de mí. Pese a todo...
La puerta de su cuarto se abrió bruscamente.
- ¿Qué pasa? – preguntó el muchacho de ojos azulados al ver a Misao parada en el umbral de su puerta.
- ¡¡onegai baje!! Aoshi-sama – soltó ella entrecortadamente.
Ambos bajaron las escaleras, Sanosuke estaba en posición de pelea mirando amenazante a una figura esbelta que sonreía sarcásticamente, muy sensual, su largo cabello negro le caía a un costado y sus ojos del mismo matiz también eran muy carismáticos, había mucha energía en ellos.
- ¡¡Yamete los dos!! – gritó Megumi enfadada, sus mejillas estaban teñidas de rosado pero su ceño se fruncía levemente, en la expresión que Sagara más adoraba de ella. Ella se interpuso entre ambos. - ¡¡Yamete!!
- Megumi... – susurró Sano.
- Oi, Kitsune – le llamó Hiko de manera dulce viendo graciosamente como a Sano se le inflaba una venita en la sien. ¡¡Nadie más que él podía llamarle de esa manera!! – no te enfades, además, no le haré daño a tu amiguito.
- este amiguito – le dasafió Sano – es su novio. ¡¡Así que deja de molestarla!! O realmente tendrás que intentar hacerme daño, porque yo si te lo haré, te desgollaré si te atreves a intentar algo con MI novia.
- es que yo no quiero intentar nada – mintió – pero no puedes negar que la kitsune es extremadamente atractiva, sólo se lo dije.
El rubor en las mejillas en Megumi incrementó y se llevó las manos a la cabeza en señal de frustación.
- ¡Ya me cansé de los dos! – gimoteó – me voy a cenar tranquilamente, como lo estaba haciendo hasta que comenzaron con su ridícula pelea.
- demo kitsune – dijeron ambos en unísono.
Sano le dirigió una mirada letal llena de odio.
- ok, mejor me voy. – hizo una seña con su mano pero se detuvo en seco mirando a la pareja mirarle desde las escaleras - ¡Shinomori! ¡Y la comadreja...!
- ¿nani? – preguntó Aoshi.
- ¡Comadreja su abuela! ¿Cómo se le ocurre llamarme así?
- así que lo lograron – continuó Hiko ignorando las "disimuladas" señas de Okina – no me extraña que la tanuki y mi ex baka deshi anden por aquí también. Igualmente.... me marcho.
El peculiar sujeto se marchó y Aoshi y Misao se dirigieron miradas desconcertadas cuando Okina y los demás se hicieron bien chiquitos y calladitos se fugaron a la cocina.
- ¿y tu? ¿no cenas? – le preguntó Misao a Himura Aoshi.
- no, ¿tu?
- no... – suspiró - ¡¡Tengo que mostrarte algo!!
Corriendo se metió en su cuarto. ¿Qué tramaría la comadreja? Le inquietaba saber, la muchacha era para él como una caja de sorpresas, mucho más con las idas y venidas de su relación.
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Kenshin y Kaoru se observaban mutuamente bajo el cielo estrellado, sentados en el restaurante Shirobeko y esperando pacientemente que les sirvieran su orden. El paisaje nocturno de la ciudad de Kyoto era para Kenshin como un recuerdo vivido, las calles silenciosas y la poca gente que circulaba por ellas.
El pelirrojo se fijó en las bellas órbitas de la mujer que tenía enfrente, adoraba reflejarse en ellas y descubrir cuan profundo era su amor por él. Se besaron suavemente, apenas rozando sus labios cuando la mujer que les había atendido el día anterior salió con sus platos.
- espero que disfruten de su cena, si necesitan algo sólo llámenme – les sugirió poniendo el plato de Ken enfrente suyo – mi nombre es Tokio de Saito.
- Saito... – susurró Kenshin.
- Sí, ¿acaso usted conoce a mi esposo? – preguntó ella asombrada.
El hombre del cuadro regreso como un reflejo en la mente de Himura mientras que otro momento le pegaba en el corazón...
Fin del capítulo
Que tal? Bueno, espero que sigan mi fic que muy pronto se va a terminar, lo siento ;_; snif... pero antes de irme sigo con los reviews:
Gaby (hyatt): como verás Okina sabe mucho y ya te enterarás lo que sabe, porque muy pronto él mismo tendrá que decirlo. Gracias por todo tu apoyo en mis fics y me gustaría charlar contigo por MSN, ¿me lo pasas después?
Kirara26: en realidad sí te había dicho que era de Argentina, jaja, pero no te hagas problema que yo también tengo mala memoria soy de Córdoba, Villa Carlos Paz. Ojalá charlemos por MSN pronto, eh? Gracias por toooooodo tu apoyo, tu consideración y tus ánimos. Te quiero, un beso.
Justary: bueno, ante todo, gracias por tu apoyo en este fic y no importa, porque yo tampoco quiero que quedemos como enemigas, no me gusta ese tipo de relaciones. Por eso, espero que te guste el cap. y que cuando llegue el momento de dar una crítica la des con fundamento, diciendo en qué lugar está el error y eso. Es más sencillo y se llama critica constructiva, porque nos ayuda a mejorar. Espero que no te enojes, por mi parte está todo bien y me encanta recibir tus reviews llenos de ánimos.
Anny-chan: gran amiga, te dejo al final por el review enooorme que me mandaste, lo adoro, lo voy a poner en portaretrato... XP. No te preocupes, yo soy igual de sentimental y me pondría igual si me dedicaran un fic, aunque es un "Especialmente" significa mucho, je, je. Por eso no te hagas problema, soy igual y me pongo a lloriquear. Ya te agregué yo también al MSN, así que espero que charlemos pronto, me muero por hablar con vos, bueh... quizas resista a subir el proximo cap, jejeje. En cuanto al fic, si, se vienen las reencarnaciones, es un poco místico y engorroso porque no sabía de qué manera hacer que ellos supieran lo de su reencarnacion, pero finalmente salio, te cuento que solo subo los caps. porque tengo hecho hasta el cap. 18. Te prometo mucho. Besos. Cuidate. Y te quiero mucho, ya lo sabes.
¡Eso es todo amigos! ^____^
JA NE
Sumire-chan J
Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de
