Siempre tú y yo

Por Sumire-chan

Capítulo 23 A: "la vida es lucha, luchar es vivir"

Misao despertó muy temprano, el sol penetraba por la ventana dando de lleno en su rostro y ella se sintió, por minutos, inmensamente feliz; su mirada esmeralda estaba brillando. Miró hacia un lado del amplio futon y se encontró con una flor acompañada de un sobre. Los pétalos acariciaron su nariz arrancándole una risa mientras tomaba el sobre inmediatamente después, abriéndolo con mucho cuidado y delicadeza. Sus movimientos habían cambiado, estaban mucho más suaves y gráciles.

"Mi Misao: Estoy más que seguro que me odiarás por esto. Pero lo que he decidido es por el bien de los dos y espero que puedas comprenderlo. Seguramente, cuando leas esto yo ya esté en Tokyo, preparando mi salida del Japón. Tengo proyectos en el exterior, así como tú, por eso mismo te pido que viajes a Inglaterra, como debe ser, y construyas esa vida que te hará muy feliz. Así como yo no puedo hacerlo.

Por favor, no me busques, ni intentes saber de mí; sé que eso sólo te haría más mal. Ante todo, debes saber que no quiero que sufras. Lo mejor es que quede para nosotros el recuerdo mutuo del maravilloso tiempo que vivimos juntos...

Jamás dejaré de ser tuyo..."

Aoshi Shinomori

El cuerpo de la ninja comenzó a temblar, su mirada verde se apagó y se volvió acuosa. Comenzó a llorar precipitadamente mientras se vestía con movimientos más torpes que los anteriores.

Kaoru, que estaba preparando algunas cosas de su equipaje para regresar a Tokyo en unos días siguientes, entró en el cuarto de su hermana menor para ver como estaba y la encontró sentada en la esquina del mismo, ya vestida, abrazando sus rodillas y con la mirada perdida en la nada, observando un punto fijo que no existía realmente.

- M-Misao, ¿qué pasa? - preguntó abrazándola, notando que estaba llorando.

- Se fue... ¡Se fue Kaoru-chan!

- ¿Qué? Oh.. Misao, ya no llores así hermanita, todo va a estar bien, lo prometo.

¿Cómo? ¿Acaso su hermana estaba enloqueciendo? ¡¿Cómo pensaba que todo iba a estar bien?! El hombre de su vida se acababa de ir... la acababa de abandonar justo cuando ella se le entregaba, le daba todo, le regalaba su dote, su vida, su amor, y su alma. Ella ahora de él, ¿acaso la había despreciado?

¿Cómo supo del viaje a Inglaterra? Se preguntó cayendo en cuenta de lo que decía la carta. ¡Okina! Claro... maldijo por dentro. Se separó de Kaoru y salió al pasillo del Aoshi, enceguecida. Lo encontró, luego de un escrutinio al restaurante, en un saloncito, meditando en la oscuridad.

- ¡¿Porqué?! - exclamó causando que él abriera los ojos y le mirara sorprendido. Pensar que esa había sido su nieta - ¿Porqué tuviste que decirle?

Okina bajó el rostro.

- Tarde o temprano se iba a enterar.-

- ¡Pero yo no te pedí que le dijeras!

- Se enteró por equivocación - intervino Kaoru - Okina-san y yo estábamos discutiendo sobre ello. Yo acababa de enterarme y no podía entender como me habían ocultado algo así. Fue entonces cuando Aoshi escuchó y declaró que se iría de Kyoto, por tu bien, de Japón.

- No me importa - susurró la menor de las hermanas Kamiya - yo no pensaba en ese viaje, no ahora. Sólo quería estar con él, bien. Luchamos tanto, fue difícil pero lo logramos. Pero ahora... ¡todo se ha ido al infierno! No valió la pena nada de lo que intentamos. Y todo porque quisieron meterse, y porque él, testarudo, así como es, quiso arreglar toda nuestra vida a su manera. ... Prepara todo Kaoru-chan, como Okashira, esta noche abandonamos Kyoto.

- P-pe... - musitó suavemente la kendoka, pero Misao no la escuchó, sólo se metió nuevamente en su cuarto.

La que era la mujer de Himura se quedó mirando afectadamente la puerta cerrada, sus ojos se entristecieron un poco.

- Sabía que algo así iba a pasar.

- Kaoru, debes cuidar la seguridad de Misao. Recuerda que si su rabia e ira sube los límites ella volverá a ser Battosai y eso causaría no sólo muchos problemas allá en Tokio sino también a la misma Misao. Las cosas con Aoshi aún no están cerradas, ese destino no es el que él eligió.

- En cuanto a Misao, yo me encargaré. Y con respecto a Aoshi, ojalá tengas razón, Okina-san.

Pero si no llegaba a ser así ella se las arreglaría para que Misao reaccionara. Abriría los ojos de Misao y se encargaría que todo fuese como tenía que ser, ella obligaría a Misao a que buscara a Aoshi, una vez más.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Yahiko miró a Tsubame probarse un nuevo arreglo para el cabello. Era algo extraño per delicado y parecía hecho justo para ella. Claro, porque a ella todo le quedaba bien, y por lo menos eso pensaba él, que la miraba embobado, con la mejilla apoyada sobre la mano.

Tsubame y él estaban aprovechando sus últimos momentos en Kyoto, ya que Kaoru había dado la orden de partida, justo como Misao había dicho, esta no quería quedarse ni un segundo más en el Aoya.

- ¿Porqué el joven Aoshi no se quedó junto a Misao? - preguntó la muchachita cuando salían de la tienda. Él tomó su mano.

- Creo que él decidió por ellos dos.

- Eso no es justo.

- Lo sé. Y todos también, creo que hasta él lo sabe.

Hubo un momento de silencio.

- Yahiko... tu... ¿Harías lo mismo? Es decir, ¿me dejarías en una situación así?

- Jamás te dejaría Tsubame - la rodeó con sus brazos y la abrazó suavemente - Yo nunca podría abandonarte, si eso te ha preocupado alguna vez debiste decírmelo, pues eres todo para mí, Tsu, no sé que sería de mí sin ti.

- Tu también eres todo para mí, Yahiko.

Él rozó sus labios muy suaves contra los de él; el amor para ella era intenso, como miles de explosiones en su estómago, en su cerebro, en su corazón. Millones de colores que brillaban a su alrededor. Sólo síntomas de cuanto amaba a su Yahiko, él era especial, eso lo sabía... sí, lo sabía de épocas atrás... pero este Yahiko era distinto al de antes, estos ojos brillaban mucho más que los anteriores. La mirada del samurai de meiji estaba opacada por la tristeza de conservar una espada sin filo, como herencia de un sujeto que había abandonado a su mujer para vagar por el Japón, de un tipo que había elevado al nivel de héroe pero que había terminado ser un cobarde. Yahiko jamás perdonó eso a Kenshin. Por eso tampoco le importó mucho heredar la espada a Kenji. Claro, Ken había sido su amigo, su maestro de la vida, aunque eso no quitaba valor al daño que le había hecho a Kaoru y a Kenji.

- ¿estás bien Tsubame? - preguntó el muchachito al ver que caminaban pero ella no parecía escucharle.

- Si, estoy bien. ¿qué me decías?

- ¿Te gustaría ir a visitar un lugar importante para mí?

- Claro Yahiko - sonrió. Su novio... ella sabía de ese lugar, donde una vez, él se había batido en duelo con el primogénito de los Himura.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Pese a la pelea que habían tenido, Misao se despidió con un beso de Okina y con algunas lágrimas en los ojos de parte de ambos. El autobús marchó entones a Tokyo, fue un viaje corto y sin mayores contratiempos, Sanosuke lo había armado todo, obviando la posibilidad de viajar en tren. ¡Quién lo diría! Un hombre como él con miedo a los trenes.

Cuando llegaron, la casa de las Kamiya se veía muy triste y vacía. Ya había anochecido.

- Me voy. Mañana vengo a las prácticas, busu. - anunció Yahiko con una gran sonrisa y echó a correr antes de que Kaoru se diera cuenta de lo que había dicho.

Misao fue hasta la cocina a preparar algo de té mientras sus hermanas entraban los equipajes, los chicos se habían ido ya y Kaoru comenzaba a protestar de lo marchitas y secas que estaban sus plantas y flores, de la suciedad que había en la casa y la cantidad de cosas que tenía que hacer.

La okashira rió con tristeza bebiendo el claro líquido, Megumi acababa de marcharse a buscar a las pequeñas de la familia y sin duda, Kaoru seguiría protestando por un ratito más.

Entró en la salita y encontró a Kaoru sobre un sillón respirando agitadamente. Le alcanzó, servicial, una tasa de té.

- Uhm, Misao-chan, extrañaba tus tés.

- Tendrás que acostumbrarte hermana - dijo con una frialdad inescrutable - mañana mismo arreglaré todo para mi viaje.

- ¡Pero...!

- Pero nada. El señor Aoshi tenía razón, lo mejor para mí es hacer ese viaje.

¿Señor Aoshi? ¿Qué le estaba sucediendo a su hermana menor? Kaoru siguió a Misao que había dado por terminada la charla y se había metido en su cuarto, comenzando a reemplazar ropas en su maleta para su nuevo viaje.

- No he terminado Misao.

- Pero yo sí, Oneesan. Lástima, ¿no?

- No comiences con tus sarcasmos. Me vas a escuchar. Aoshi decidió sí, pero tú tienes que demostrarle lo que realmente quieres. Si lo amas lucha, lucha como has luchado siempre y como lo hiciste cuando eras Misao Makimachi, esa muchachita que no se daba por vencida.

La chica de trenza dejó la ropa y le miró consternada, sus ojos verdosos brillaban, ya no de furia, había algo más en ellos. Algo diferente.

- ¡Tú lo haces ver tan simple! Pero tu no entiendes, porque eres feliz, tienes a Kenshin, no eres okashira ni estás obligada a velar por la seguridad de un clan, seguir perfeccionándote porque en algún momento alguien tendrá que reemplazarte. El hombre que amas está contigo... ¡tu no comprendes!

- ¿Qué? ¿Acaso bromeas? Ken se fue de mi lado, me dijo adiós una vez, de la manera más dolorosa que pudiese escoger y sin embargo lo seguí, porque lo amaba y aún ahora lo amo tanto que lo seguiría a donde fuese. Kenshin y yo hemos luchado por todo esto, él murió en mis brazos en Meiji Misao... él me abandonó... Pero todo eso no me importa, yo quiero estar con él.

Kaoru sintió que había lágrimas en sus ojos, dolía recordar aquello.

- Misao si no luchas te quedará con la incertidumbre de saber que podría haber pasado. Ese tipo de cosas no se olvidan.

- No es tan sencillo.

- Ya veo - murmuró Kamiya - realmente no amas a Aoshi, fue sólo un capricho y esta es la oportunidad perfecta para acabar con todo esto.

- ¡NO! ¿Porqué piensas eso? ¿Porqué me lastimas? Aoshi es lo más hermoso que pudo haberme pasado, en esta vida, en la otra. En el presente, todo confabuló para que él y yo estemos juntos, así como en el pasado todo estaba en nuestra contra. Quiero aprovechar el presente.

Kaoru soltó una risita animada. ¡Lo había logrado! Su hermana iba a ser feliz. Escuchó entonces, que tocaban la puerta y corrió a abrir mientras bostezaba, ¡qué sueño! ¿Quién sería tan tarde? Pensando que quizás serían Megumi y las niñas que habían olvidado las llaves se sorprendió al encontrar a Kenshin, su rostro estaba algo triste.

- Aoshi se marchó a Italia.

- ¿Qué? ¿A-A dónde?

- Tomoe le consiguió un lugar en la casa de una amiga de ella, donde suelen hospedar gente. Él sabe hablar el idioma y también le asignaron un empleo donde la amiga de mi hermana trabaja, creo que es una empresa como gerente o algo parecido.

- ¿En qué parte de Italia vive? ¡Kami es todo un país distinto! Misao está dispuesta a luchar, Kenshin, ella ama a Aoshi. Es el momento para que nosotros ayudemos un poquito. Mi hermana merece ser feliz, Ken. Ella necesita a tu hermano para serlo.

El pelirrojo la acercó a su cuerpo velozmente, hundiendo su rostro en ese mar negro azabache y embriagándose con su delicioso aroma.

- Tu hermana será feliz, lo prometo Kaoru - dijo Ken viéndola a los ojos. Le besó suave en los labios y volvió a abrazar - Aoshi está en Roma, te daré la dirección...

Kaoru escuchaba atenta, ansiosa. Su Kenshin... sin duda era único.

- Oh Kenshin, tengo que arreglar todo, Misao irá a Roma.

- Espera Kaoru, no puedes dejar ir así como así a tu hermana. Piénsalo bien, ella no sabe italiano, podría perderse, podría sucederle cualquier cosa.

Y ella cayó en cuenta de que su novio tenía razón, no podía mandar a su hermana a un país distinto totalmente sola. Sabría cuidarse sí, pero era un lugar que ella no conocía y eso cambiaba las cosas.

De pronto, la solución surcó espacios en su mente y llegó a la realidad.

- ¡Soujiro!

- ¿qué?

- ¡Claro! ¡¿Cómo no lo pensé antes?!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Misao se estiró tranquila, envuelta en una bata violeta, suspiró mientras alisaba la carta que Aoshi le había dado antes de irse. Comenzó, entonces, a cepillarse los cabellos con mucha dedicación, las largas hebras caían sobre sus hombros como un mar negro noche, con formas onduladas debido a la trenza que usaba usualmente. Recordó también, la noche que pasó con Aoshi. El muy mal nacido la había hecho suya y luego la había abandonado. Había cosas difíciles de perdonar, pero ella no se dejaría enceguecer por esta, pues amaba a Shinomori, y lo había hecho por dos tiempos distintos.

Se puso de pie con los puños cerrados pensando en voz alta.

- ¡Cuándo lo vea le haré comer este papel! - arrugó nuevamente la carta - Y luego sí, me le tiraré a sus brazos. Voy a aprovechar para regañarlo por la bronca que me hizo pasar pero también le voy a dar un gran beso para poder hacerle entender cuando lo amo.

Se tiró de golpe a la cama y cerró los ojos respirando profundamente.

- Voy por ti, mi adorado y amadísimo Señor Aoshi, nadie va a detenerme.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Kaoru se acurrucó más hacia el pecho de Himura, comenzaba a hacer frío.

- Déjame que te explique. Soujiro viaja a Italia una vez por año más o menos, pues tiene familia allá. El habla perfectamente el idioma y estoy segura que podrá acompañar a Misao. ¡Él la quiere tanto!

- Bueno, me alegro que encontrarás una solución - su voz bajó sensualmente de tono de sonrió con dulzura acercándola más a él. - Kaoru...

Deslizó su mano derecha al cuello de su mujer para retenerla junto a él, mientras que con la otra la asió de la cintura, el cuerpecito de esa preciosura bien pegado al suyo, así la besó con la pasión de un animal hambriento, sediento.

¡cof! ¡Cof! ¡Cof!

Glup...

- ¡¡Kaoru-nee!! ¡¡Kaoru-nee!!

Himura agradeció que las hermanitas de su novia fuesen pequeñas e inocentes y que extrañaran demasiado a su hermana mayor, porque sino él tendría que comenzar a dar explicaciones confusas sobre la extraña postura en los que habían encontrado. Por lo menos Kaoru "aún" estaba vestida. Decir que la mujer le volvía loco era decir muy poco. Una risa suave se escapó de sus labios, húmedos, simplemente, esa mujer podía con él.

Glup... otra vez.

- Bueno Bueno. Vamos niñas, Kaoru-chan está, uhm... ocupada. Buenas noches, ken-san.

- Buenas noches, Megumi-san - hizo una reverencia. La zorrita le dedicó una mirada traviesa y junto a las niñas entró a la casa.

- ¿en qué estábamos? - preguntó la morena con una risita.

- Creo que mi memoria está fallando.

- ¿Y no puedes hacer nada al respecto?

- Uhm, creo que sí, tengo muchos planes para arreglar la situación. Déjame ver...

La tomó con velocidad y deseo, adueñándose de su boca, reclamando ansioso lo que era suyo. Ella acarició esas hebras rojizas con cariño, sintiéndolas suaves entre sus dedos. Luego rodeó su cuello y se acercó más a él, el calor que el cuerpo de Ken emitía era sólo para ella, pues era sólo ella también la causante del mismo. Se restregaba junto a él, intentando dominar sus besos, haciendo escasas distancias para tomar aire.

El pelirrojo se detuvo mirándola intensamente.

- Espera, necesito hablar de algo importante, ya no puedo más con esto.

- ¿Qué pasa? - preguntó con voz tenue.

- Kaoru, tengo que decirte algo esencial para nuestra relación, para lo que yo necesito.

Los ojos azules se ensancharon...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

- ¿y bien? ¿Ya estás mejor comadreja?

- no me fastidies, oneesan... no tengo deseos de enojarme ahora. En todo caso, ¿Sano?

La doctora se encogió de hombros.

- En su casa, quizás me llame, pero es muy tarde ya.

- ¿pelearon? ¿Qué sucedió?

- Uh no, mira, es lo de Aoshi. El tori-atama está preocupado por él, es normal pues son como hermanos. No debió irse así... yo... lo siento, creo que no es bueno que hable de esto.

- No calles Megumi-nee, no voy a llorar ni amargarme.

Sonrió y a la zorrita le pareció tan falso ese gesto que se estremeció. De pronto, las piernas de Misao le fallaron y se desvaneció allí mismo, rompiendo un vaso de agua que sostenía en sus manos. Veloz, Megumi estuvo a su lado.

- ¡Misao! Reacciona...

Sin dejar que el shock la entorpeciera, buscó en los armarios cercanos el botiquín de primeros auxilios. Finalmente, lo encontró en la cocina en un estante alejado de los demás y logró untar alcohol en algodón y hacer reaccionar a Misao. Para cuando esta despertó, Kaoru iba entrando a casa. A Megumi le pareció raro, había estado llorando pues tenía los ojos brillosos y su expresión era ida.

Luego, Misao quiso irse a dormir. La doctora siguió extrañada e hizo una nota menta del sugerirle a Misao ir al médico antes de salir de viaje, hacerse unos chequeos que hacía mucho no se hacía, revisarse enterita y controlar que todo estuviese en orden.

Pasadas las dos tasas de leche caliente, algunas conversaciones, Megumi y Kaoru se retiraron a sus respectivos cuartos también, había sido una gran noche y unas movidas vacaciones también. Al día siguiente, Kaoru tendría muchas cosas que hacer.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Soujiro llegó por el mediodía, con una maleta no muy grande y un atuendo tentador. Iba sólo, que era lo que más confundía, pero nadie preguntó el porqué no iba con Sayo, quien era su pareja.

- Esta es la dirección - dijo Kaoru cuando estaban tomando un café por la tarde. Estaban solos, Megumi había llevado a Misao al consultorio, luego a dar una visita "breve2 al tori-atama y finalmente pasarían a encargar los pasajes a la agencia.

- Conozco donde es.

- Perfecto. Soujiro, en verdad, muchas gracias por lo que haces.

- No hay porqué darlas, Kaoru-chan. Misao siempre ha sido muy especial para mí.

- De eso quiero hablarte - dijo suave.

- ¿qué sucede?

- Yo sé que para ti mi hermana fue siempre una mejor amiga. Claro, eso fue desde niños, siempre fueron inseparables pues tu te empeñabas en protegerla. Si mal no entiendo has hecho eso desde Meiji, incluso la ayudaste con Aoshi cuando él todavía no se animaba a estar con ella. Pero ¿ahora? ¿realmente piensas lo mismo? Vamos, yo sé que Sayo y tu... bueno, sé que ella te quiere y que fue un encuentro muy confuso en la noche de Tanabata, pero no me extrañaría que sintieras algo más por Misao. Sou-kun, puedes decirme, no diré nada, necesito saber la verdad.

- B-bueno. No puedo mentirte, Kaoru-chan. He estado enamorado de Misao desde Meiji mas sé perfectamente que Aoshi-sama es el hombre que ella eligió para amar. Yo no podría interferir entre ellos dos. Aunque te soy sincero, me produce mucha alegría saber que puedo a ayudar a Misao a ser feliz.

En cuanto a Sayo... yo pensé que podría enamorarme de ella, es una mujer muy especial y sin duda se merece lo mejor. Al parecer, me equivoqué...

- Todos nos equivocamos alguna vez, ten en cuenta eso. Dime, tu sabes que este viaje es decisivo para la relación de Misao y Aoshi, ¿no? Ella está muy enamorada de él pero si tu no la ayudas todo se arruinará.

- Lo sé, Kaoru-chan. Yo me encargaré que Misao-chan y el señor Aoshi estén juntos y felices, por lo que fue alguna vez el honor de un espadachín.

Ella sonrió satisfecha y agradecida. Definitivamente, Misao era muy suertuda por tener a un hombre como Soujiro cerca, aunque fuese como amigo.

- Ahora hablemos de Sayo...

- ¡Ehm no! Prefería no hablar de eso.

Kaoru se puso de pie, sus ojos brillaban amenazadores y, por una vez, Seta temió por su vida. Volteó hacia atrás por si había alguien más tras él (que le salvara la vida) y sus ojos se ensancharon ante lo que vió.

Yahiko soltó una risita nerviosa mientras se limpiaba el labio roto de la sangre que se chorreaba hacia su barbilla, se rascó a nuca y soltó la shinai, su arma favorita de la que no se separaba nunca, la misma que tenía su nombre grabado en kanjis y que su querida busu-sensei le había regalado el día en que pasó su primer examen... Esta hizo un ruido hueco al caer al suelo, partida en dos...

------- FIN DEL CAPÍTULO 23 A-------

Bueno, el capítulo completito llenaba más de 10 páginas pero pensé que sería más emocionante dividir el penúltimo capítulo en dos y el último capítulo lo pasaría luego. No se preocupen, que el B de este capi ya está hecho, obviamente, y sólo tiene que ser pasado. Por lo cual, les pediré poquita paciencia... el fic, como ven, se extiende sólo un poco más. Yo sólo quería subir este cap. para que no se impacienten, ya que hace mucho que no tienen noticias mías.

Mientras tanto, les cuento mis últimas nuevas. En primer lugar, estoy a punto de comenzar a aprender japonés, sólo tengo que ir al lugar donde imparten las clases y anotarme. Espero poder hacerlo cuanto antes. En segundo lugar, estamos entrando a los exámenes finales antes de las vacaciones de medio año, por lo cual ando mucho más atareada que nunca. Agregando a esto que no tengo inter en casa y cada vez que tengo la posibilidad de conectarme olvido el disquette o simplemente este no funciona o... no he tenido tiempo de pasar los caps en mi PC. Pero las promesas de Inter en casa persisten.

Les cuento también, que estoy tratando de seguir todos los fics que he leído sólo les pido que me tengan paciencia, especialmente a Kaory-chan Kamiya, gomen nasai on-na-tomodachi, hace tiempo debí dejarte review pero no hago tiempo. Ojalá en vacaciones todo se agilice...

Ahora sí, quiero pasar a los mensajes:

M. S. Arashi Sumeragi: digamos que somos dos... vamos, arriba esos ánimos Arashi-chan, no es justo sufrir por amor, lo mejor por amor es luchar, y pensar que las cosas que van mal tarde o temprano van a tener que ir bien. Todo mejora. Esas son el tipo de frases que me repito cuando estoy mal. Pues claro, todos tenemos nuestro problemas. Igual yo, pero la mejor forma de enfrentar es ponerle una sonrisa al mal tiempo, ¿entiendes? Ante todo, roguemos por un hombre como Aoshi-sama....

Blue Ningyo: bueno, mi querídisima amiga, estoy cansadísima. ¿puedes creerlo? ¡¡Aún no llega!! Y he estado ansiosa buscándolo en puesto de revistas, incluso llegué a ir a una biblioteca y a una librería, pero no hay caso. Habrá que esperar a las vacaciones para viajar a la capital de mi país, que es una ciudad mucho más grande donde vivo yo, y donde seguramente podré conseguir el tomo. En cuanto al fic, me alegro que te guste, y ya ves... este cap. fue más largo. ¿Qué te ha parecido?

Bizcochia U-u: graaacias, amigui... yo estoy ansiosa por el torneo... es el 10 de Julio, y acá en mi país estamos a 19 de Junio, ¡falta tanto! Pero habrá que esperar y yo lo haré gustosa. Lamentablemente, Aoshi se fue, el muuy malvado.... se ha portado tan mal... pero Misao irá a buscarlo... ¿crees que pueda? ¿y Soujiro? ¿Tendrá alguna enfermedad grave nuestra querida okashira?

Estoy adorando eso de sembrar el suspenso, jajajaja. Pero ahora no tengo mucho más para contarles mis queridos lectores sólo que estoy muy feliz y que por fin veo que todo por lo que he luchado en este tiempo, y todas las cosas que me rodean están saliendo bien, tal cual me gustaría que salieran. Estoy logrando ser lo que quiero ser y que los demás me acepten así. Eso está bien. Además de todo, he encontrado a una persona maravillosa... un chico divino... con el que compartir cosas especiales, y al que deseo conocer mejor. Quizás nunca lea esto, pero me gustaría que supiera que soy muy feliz de haberlo conocido.

También, para agregar, quiero contarles de mi reciente descubrimiento: cuando las cosas van peor y uno, en lugar de esperar que todo resulto aún peor, se pone a pensar que quizás saldrán bien, todo mejora. Me explico... a mal tiempo buena cara, como dije antes.

Ahora sí, me voy... espero dejarlos reflexionando. Como lo he estado haciendo yo estas últimas semanas.

Próxima actualización quizás el Martes 21 o más tardar Jueves 23 de Junio.

Sayounara!!!!

Sumire-chan

Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de