Siempre tú y yo
Por Sumire-chan
Capítulo 23 B: "la vida es lucha, luchar es vivir"
Misao suspiró con cansancio mientras bebía tranquila de un vaso con agua, Megumi estaba encargando los pasajes por ella. Habían salido poco después que Soujiro llegara a la casa, su primer destino había sido la clínica donde Megumi la había sometido a unos tediosos análisis para saber el porqué de tantas descomposturas, pero para saberlo tendría que esperar hasta dos días después, cuando recién estarían los resultados. Luego, a ser parte de una visita al tori-atama a su nuevo empleo. "El chico gallina vendedor de hamburguesas" había bromeado al verlo con un cómico gorrito y un ridículo mameluco tan simpático que Megumi le proporcionó una buena cantidad de besos extros por usarlo. Misao, por su parte, había terminado lanzando las papas gritas en el baño.
- ¿Está todo listo? - preguntó cuando la zorrita regresó a su lado.
- Sí, ¿vamos?
- ¿Cuándo partimos?
- Pasado mañana. Tenían dos lugares justos libres en ese vuelo para nuestra suerte, porque si no tendríamos que esperar hasta el mes que viene.
- ¿tanto?
La doctora se encogió de hombros.
- Misao, ¿segura que estás bien? - preguntó cuando salían de la agencia de viajes.
- Sí, Oneesan, ¿acaso me veo mal?
- No, claro que no - aseguró soltando una risita. Lo cierto era que sí se veía mal, tenía manchas negras bajo los ojos, su rostro se encontraba mortalmente pálido y se notaba a lejos su debilidad. Aún así, Megumi no dijo nada y lo atribuyó, mentalmente, al hecho de que tenía que viajar a otro país a encontrarse con su amor, y estaba nerviosa.
Subieron al auto ocupando Makimachi el asiento del copiloto, abrió un poco la ventana de modo que una leve brisa rozara su rostro. No había querido decírselo a su hermana pero estaba nuevamente descompuesta, su estómago estaba revuelto y su cabeza le daba vueltas.
- ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?
- No, me siento bien. En serio, Megumi, ya no molestes.
- Maa, Maa, no te enfades, Imouto-chan. Dime, ¿Qué piensas hacer cuando veas a Aoshi-san?
- No lo tengo pensando aún. No quiero hacerme muchas ilusiones.
- ¡Mou Misao! No seas pesimista. Debes hacerte la idea de que pronto estarás en sus brazos.
Misao sonrió inconscientemente, eso sería agradable. Sí, junto a su "Aoshi-sama". Adoraba esos brazos cálidos y fuertes, mezclados con dureza y ternura, que... ¡cómo acariciaban! Se sintió pronto, muuy bien, y su rostro enrojeció mientras recordaba la noche que habían pasado juntos. ¡qué lindo se había sentido! Agradable sensaciones que él marcaba en ella.
- Tienes razón, Megumi, pronto estaré en los brazos de Aoshi y jamás volveré a separarme de él.
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Kaoru evitaba mirar a los ojos de su estudiando y él, por su parte, no quita la vista de su shinai, que llevaba en sus manos todavía. Pobre Yahiko. ¿Quién le había hecho algo tan horrible? Su labio merecía puntos, así que sólo pudo curarlo y limpiar la sangre. Tenía, también moretones en todo su rostro.
- Listo, Yahiko - dijo con una sonrisa maternal, le palmeó la espalda y él se arqueó de dolor - ¿Qué...? ¿Qué pasa?
No dijo nada y entonces Kamiya le levantó la camisa que llevaba, no había notado, estaba manchada de sangre. Tenía marcas por toda la espalda y la piel estaba abierta en algunas zonas.
- Dios míos, Yahiko, ¡¿Q-qué pasó?!
Lo tomó de los hombros, forzándole a mirarle, pero él sólo tenía ojos para su shinai. Su arma... su canal a tierra. El objeto que le hacía sentir él, estaba roto. Acarició con los dedos el kanji de su nombre y suspiró, las lágrimas se abarrotaron en sus ojos almendrados.
- Yahiko, estas cosas pansan - explicó Kaoru con suavidad. Ella le comprendía, ella había llorado millones cuando su primer shinai se rompió - esta sólo será la primera de una colección de shinai que tendrás. ¡Aún así! Puedes conservarla, el estado de ella sólo comprueba lo mucho que luchaste. Necesito, sin embargo, saber qué sucedió.
- Venía hacia acá cuando se aparecieron unos niños de grado superior. Ellos querían la revancha por otra vez que yo había luchado con ellos y les había vencido. - explicó con calma - intenté ignorarlos pero eso les pareció petulante y me atacaron con algunas cosas.
- ¿Qué cosas?
- Cosas, no importa en realidad.
- ¡Yahiko, te he hecho una pregunta!
- Botellas, palos, ramas, no lo sé. Me golpeé la cabeza con una botella y por eso la sangre no me dejó ver. Tomaron mi shinai, no la supe defender. Corrí hacia ellos y les golpeé... pero no funcionó. La quebraron en dos frente a mi. Soy un cobarde.
Kaoru se vió golpeando a Yahiko en la cara, furiosa ¿Cobarde?
- Niño tonto, ellos podrían haberte matado. No eres un cobarde, pero tampoco eres inteligente. Deberías haber huído. Una pelea así no es una pelea, es un suicidio.
- Lo sé, ¿pero que prentendes que hiciera?
- ¡Huir! No te hace cobarde el huir de algo así. Ay, Yahiko, no tiene que probarles nada, ni a mí, ni a nadie.
Ella le acarició la cabeza vendada con dulzura, y él sonrió. Sonrisa que se desvaneció al mirar nuevamente su shinai. Su pobre arma.
- En cuanto a eso - dijo tomando los trozos de bambú - yo me encargaré. Ven, luego terminaré con tu espalda. Veo que si no arreglo esto, no podrás estar tranquilo, ¿Eh?
El niño no tenía idea de lo que Kaoru estaba por hacer. Lo condujo hasta un cuarto llevando la shinai consigo, sacó de un armario una tela marrón algo vieja y envolvió ambos trozos. Se la entregó.
- Debes guardarlos, fue tu primer shinai después de todo.
Después abrió otra puerta del armario y se paró de puntitas para alcanzar el estante más alto. Estuvo revolviendo durante un rato hasta que sacó un envoltorio largo y azul, atado con tres cintas en las dos puntas y una en el centro. También se la dio a Yahiko.
- ¿Y esto?
- Es un regalo adelantado, pensaba dártelo para año nuevo.
Con las manos temblorosas fue descubriendo el paquete, sus ojos marrones se volvieron acuosos y su boca se abrió, pero ninguna palabra salió de ella. Kaoru sabía que entre las armas que Yahiko había usado alguna vez, es decir, el bokken y la shinai, y quizás alguna katana que usaría en el fututo. Él prefería el shinai.
Además, si algo deseaba en ese momento era una shinai. Por eso, estuvo contemplándola durante largos minutos.
- Etô... Kaoru.
- No necesitas decirme nada, Yahiko. Voy por el botiquín, sácate esa camisa.
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- ¡Aoshi! Buongiorno, Come stai?
- Bene, bene - contestó Shinomori subiendo las escaleras hasta su cuarto en la tranquila casa. Fatima, la amiga de Tomoe, era amable y también así su madre que cada vez que le veía llegar decía: ¡Aoshi! Buongiorno, Come stai?. Siempre en el mismo tono dulce.
- Che cosa sucede Aoshi?
Él no dijo nada.
- È tutto per quel'amore che c'è in Tokyo, no?
- He dejado muchas cosas en mi pais.
- Puoi parlare con mè si piace, ti può aiutare.
- No hay mucho de qué hablar, Fatima. Ella está allá y no volveré a verla.
- mmm... non sò. Tutto è possibili quando stiamo innamorati. Andiamo anche a fare una passegiata, Aoshi, ti aiutarà.
Shinomori no tuvo otra opción que aceptar, la mujer era tan expresiva como su Misao... Salió, entonces, en un estado inconsciente cuuando el recuerdo de su partida, mucho tiempo atrás, cuando él era un ninja regresó a su mente.
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Tsubame le sonrió a Soujiro y subió las escaleras hacia el cuarto de Kaoru. ¿Qué hacía su novio allí? Y bueno, ¿esos pensamientos de dónde habían salido? Quizás tenía mucho que ver que comenzaba a entender cuanto amaba a Yahiko, un amor que llegaba desde épocas distintas. Pero no... su Yahiko la correspondía, él jamás la traicionaría ni la dejaría sola como Kenshin una vez a Kaoru, y como Aoshi dos veces a Misao, estaría por siempre con ella y nadie interferiría en ello.
Abrió la puerta, tocando suavemente y la carta que llevaba con ella se deslizó hasta el piso. En ella le hablaba al amor de su vida de todo el cariño que le tenía, de cuánto le amaba y de cuánto quería ser suya. Cosas que habían venido a su mente. Pero el amor de su vida estaba en la cama con otra mujer, con la busu sensei, y el torso desnudo. Ambos acostados mirando el techo, riendo. El estaba hablando, al parecer.
Las mejillas de Tsubame estallaron en rojo y el color de sus ojos se aguó. No recayó en el hecho del botiquín sobre la cama, ni la camisa ensangrentada de Yahiko a un lado, tampoco que acababa de llegar y ellos le estaban esperando realmente. Si Tsubame no hubiera tocado la puert, habría escuchado a Yahiko hablar de ella, contarde a Kaoru que su Tsubame era totalmente distinta a las demás, especial y suya.
Pero no, ella no reparó de nada, ni esperó, sólo salió corriendo de allí.
- ¿Qué le sucedió? - preguntó Kaoru inocente viendo a Yahiko tomar la calta. Él se volteó, estaba sonrojado y reía. También rió - ve por ella.
- Er, ehm... Gracias, Busu.
- ¡Yahiko! ¡Corre por ella o limpiarás toda mi casa!
El chico recogió su nuevo shinai, acomodándola junto a la otra y salió corriendo tras la jovencita.
- No puedo creerlo, Tsubame celosa - rió Kaoru. Tomó el botiquín y lo dejó en el baño, luego bajó a preprar el té y esperar a que las niñas llegaran del colegio.
Misao y Megumi aún no llegaban y al parecer, Soujiro se habia marchado. Maldito tramposo... ¿Porqué no quería hablar de Sayo?
Cuando hubo preparado la merienda, también para sus hermanitas más pequeñas, Misao y Megumi regresaron.
- Hola - musitó la primera corriendo al baño.
- ¿qué le pasa?
Megumi se encogió de hombros nerviosa.
- Supongo que fue algo que comió.
Esa era la mentira más tonta que podía haber dicho. Misao tenía otra cosa, pero al pareceer no iba a decirlo a nadie.
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Yahiko corrió sabiendo a donde ella iría. La encontró, finalmente, acurrucada en un rinconcito en la casita del árbol que ambos habían construido en el jardín de los Miyouhin. Claro, como no encontrarla, ese lugar era especial para ella, también para él.
- Tsubame - la llavó al entrar, dejando la shinai en la entrada. Adentro, había olor a flores silvestres.
- ¡Dejame! ¡Vete!
Ella no levantó la vista pero supo que él estaba sentado a su lado, con esa sonrisa... esa boba sonrisa que, simplemente, podía con ella.
- pero Tsubame, mírame. Bueno - rió - no me mires si no quieres. La busu, quiero decir, Busu-sensei sólo estaba curándome las heridas, ¿cómo puedes creer que ella y yo...?
El jovencito comenzó a reir y entonces sí Tsubame levantó la mirada encontrándose con una mejilla morada, casi azul, escuchando su risa. Él se agarraba el estómago con manos vendadas.
- ¿Qué te pasó?
Lentamente, dejó de reír.
- Nada, son unos golpes tontos. Tsubame, ¿cuándo te ha quedado la duda de mi fidelidad para contigo? Demonios, te amo, ¿no vale nada para ti?
- ¡Claro que vale! ¿pero qué querías que creyera?
- Por supuesto que no eso. Kaoru es como una hermana para mí, una madre, pero jamás la vería como mujer - se sonrojó mientras sonreía ampliamente - quizás cuando niño estaba un poco embobado con ella pero entiende que era un crío y ella siempre estuvo junto a mí, por el Kendo o por lo que fuere. ¡Pero era un niño! No creo que deba disculparme por ello. Ahora la única mujer que me tiene embobado eres tu. Tontita, jamás te traicionaría.
Tsubame rodeó con sus brazos el cuello de su novio; a veces Yahiko la hacia caer a tierra de una manera tan dulce que se mal acostumbraba. Sano tenía razón cuando la regañaba por atarde demasiado a su pareja. Pero es que él era mucho para ella. Lo besó. Mucho más ansiosa que otras veces. Sus manos acariciaron la espalda del niño y él se retorció.
- Uhm, ¿Qué sucede?
- Te menti, Tsu-chan, me peleé con Tetsuo, Shiro y Yamazaki. Mi shinai está destrozada, así como mi orgullo aún está muy herido.
- T-te peleaste, ¿porqué?
- Fue una especie de revancha. No es de preocuparse pero espera... quiero mostrarte algo.
Yahiko volvió a desenvolver la shinai y ambos se la quedaron mirando.
- Kaoru me la obsequeo, en reemplazo de la otra. Aunque creo que nada podrá reemplzarla, nunca.
- Significa mucho para ti, ¿no?
Asintió, pero su mente estaba en otra parte, el día en que la comisión que había llegado de Osaka para evaluarlo le aprobó, ¡qué feliz se había sentido! ¡Y que alegre había estado Kaoru! Incluso, la había visto llorar, pero claro, ella lo había negado Su Shinai... ese día no se había cansado de mirarla, mas con su nueva arma se abría una nueva etapa por descubrir, junto a Tsubame ahora, quizás aquella pelea no había sido tan tonta.
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Finalmente, y después de apresurados contratiempos, de armas de maletas, de desmayos y gritos pasaron los dos días.
Era un mediodía de un día lluvioso, pero aún así el aeropuerto estaba atestado de gente que iba y venía, casi perdidos. Megumi, Kaoru, Tsubame y Yahiko estaban sentados frente a la pantalla de vuelos mientras que Sano daba vueltas algo inquieto. Soujiro estaba arreglando algunas cosas del vuelo y Misao, que tampoco llegaba, estaba retirando unos análisis junto a Kenshin Himura, quien había sido prácticamente obligado a acompañarla. Y él obviamente había accedido con esas sonrisas de pelirrojo dulce que derretían a cualquiera, especialmente a Kaoru.
Cuando el vuelto de Makimachi comenzó a dar la llamada, fue Megumi la primera en alterarse. Pero se tranquilizó rápido pues Misao llegó hasta ellos segundos después, seguida por Ken.
La zorrita que espera aislamiento entre Ken y la tanuki se sorprendió a verlos abrazados, ya se las vería con ella su hermana cuando llegaran a casa; lo importante en ese momento era Misao. La pobre estaba un poco pálida, pero ninguna de ellas, la había visto con ese brillo tan especial antes, sus ojos estaban más verdes que nunca.
- Esto es para ti y para Aoshi. Ten fé en que lo encontrarás, como así yo también la tengo. Por eso, lee esto junto con él, sólo entonces - dijo Kaoru entregándole un sobre. Misao lo apretó contra su pecho.
- Lo encontraré, Kaoru-nee, prometo que lo haré.
- yo sé que sí.
Se abrazaron. Kenshin hizo lo mismo agregando con una voz suave y dulce.
- Es la segunda vez que corre tras él, que lucha, es fuerte Misao-dono.
- ¡Que no me digas Misao-dono, Himura!
- Maa, maa, Misao-san. Le deseo suerte, si una vez lo logró sé que ahora también lo hará.
- Dono, San, tu no cambias Himura.
Ken rió.
- Ya, Kenshin, déjame despedir a la comadreja.
- Oroooo - soltó al sentirse levantado por la ropa. Todos rieron.
- ¿Quién es comadreja? - preguntó Misao simulando estar enfadada.
- Tu, ¿quién más?
- ¡Viva la sinceridad! - comentó Yahiko.
- ¡te comportas Tori-atama! Qué gustos los de mi hermana.
- Una comadreja, siempre comadreja - agregó Yahiko no tan por lo bajo.
Megumi se arremangó las mangas y avanzó con paso firme hasta la bola de manos y pieras. Pálida o no pálida, Misao estaba enganchada del brazo del tori-atama, balanceándose con cara de demonio hasta su cara, mientras que el payaso de su novio trataba de quitarse a Yahiko de la cabeza. [mocoso, ¡¿Qué pensará Tsubame de eso que dices?! - ¡¡No se qué tiene que ver Tsubame en esto!!]
Kaoru, Ken y Tsubame, por su parte, estaban avergonzados, la gente se paraba a ver el espectáculo.
- Última llamada al vuelto 432, con destino a Roma, Italia, por favor abordar por la puerta número 10.
- ¡Misao! ¡Tu vuelo! - exclamó Kaoru con enojo - ¡Yahiko suelta al cabeza de pollo o te haré hacer 500 ejercicios! ¡Y tu Sano, baja el brazo que Misao no se puede bajar!
Kenshin miró con admiración a su mujer, que sabía que era, ya la quería ver manejando a sus hijos. Brrrr... hasta le daba miedo Kaoru embarazada y con todos esos cambios de humor. ¡Horror!
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- ¡Sayounara Minna-san! Los quiero mucho a todos - fue lo último que se escuchó de Misao, cuando ella y Soujiro se subieron al avión.
Y así partió el vuelo, rumbo a Roma, rumbo a que una Okashira volviera a luchar por recuperar su amor. ¿Qué le destinaría ese viaje?
FIN DEL CAP. 23 B
¡¡¡¡SUMIMASEN!!!! Sé bien que prometí adelantar antes este cap. pero he tenido algunos problemas. Quiero contarles que salí de vacaciones y ahora el final estará mucho antes. Además, ¡¡fui al torneo!! Salí cuarta en combate, snif... pero volví bastante conforme con ello, encima... llegó cierto amigo que todas las mujeres tenemos cada mes, ¡¡horror!! Así que me complicó el desempeño y no pude dar lo mejor de mí, aún así hice todo lo que pude. Pero no importa, ¡¡estoy muy contenta!! Me ha replanteado muchas cosas, entre ellas, entrenarme más, calcular mejor las fechas, jijiji, y dar todo lo mejor de mí para ser mejor, no para ganar, eso va más allá de lo que realmente quiero, si no saber, yo misma, que hice todo lo posible.
Nada cambiará el enfoque que esto ha dado a mí experiencia como artista marcial, eso es mucho.
Bueno, ahora no les aburro más, paso a los reviews:
Gaby (hyatt): último cap el siguiente y la visita a Italia. ¿qué crees? ¿se encontrarán Misao y Aoshi? Se viene una gran sorpresa K/K.
M. S. Arashi Sumeragi: bueno, jiji, me alegro que las cosas se hayan dado vuelta , al menos todo salió bien. Espero que tu también sepas como actuar, y no arruines las cosas. Hablando de amor... ¡en la competencia conocí a un chico divino! Y quedé prendada de él, pero quizás nunca lo vuelva a ver. ¡¿Quién sabe?! Igual, yo tengo a mi lado, mejor dicho... casi a mi lado, a un muchacho divino que quizás algún día les cuente de él. Jijiji. En fin, se acera el final... veremos a Aoshi... ¡¡super!! ¿no?
Blue Ningyo: desgraciada?? Bueh... espero que te haya gustado este cap. y me sigas dejando mensaje. ¡Se viene el final! Nos vemos.
Bizcochia U-u: ya conté un poco del torneo de artes marciales, y aunque perdí me sentí bien, me fue bastante bien, ya que ví muchas técnicas para acoplar, las mías para mejorar. Lo peor, fue que estuve indispuesta ese día, porque si no... mis energías habrían sido distintas. No importa, eso ya pasó y yo... realmente aprendí mucho. ¿y tu? Amigui, hace mucho que no nos vemos, ahora estoy de vacaciones, charlaremos más por MSN, lo prometo. Besos.
HADA: gracias, me alegro que te guste y lamento la tardanza, sumimasen, no pensé que iba a tardar tanto, pero ya terminé el cole y como todo salió bien (mi madre anda con mi libreta de calificaciones mostrándosela a todo el mundo TT y eso que no estudio...) tengo permitido visitar internet más frecuentemente. ¡Es genial! Así que espera el cap. final muuuuy pronto. BESOS.
Marie Shinomori: ¡Okaerinasai! Hacía mucho que no te veía por aquí... bueno, no me amenaces, ya me diculpe.... ¡¡gomen gomen!! ¬¬ que cobarde, jajajaja. Mi consciencia dice discúlpate y mi otro lado dice... ¡Deja que se embromen por mandar pocos reviews! Pero yo pienso: ¡¡Oh vamos son tan lindos que seguiré actualizando y no me demoraré!! Besos, Marie.
Aquel tipo de confrontaciones son parte de la psicología que en el año 2006 comenzaré a estudiar. ¿Alguien sabía que pienso estudiar Psicología y Astrofísica? Pues se los cuento ahora...
Sin más que decir, me despido...
¡¡¡Sayounara minna-san!! Muchos besos.
Sumire-chan
Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de
