Notas de la autora:
¡Hola Minna-san! Me alegra que este fic mío también tenga acogida entre ustedes. Personalmente, como creo dije alguna vez, me gusta mucho el personaje de Misao y es por eso que en este fic lo voy a desarrollar con un protagonismo claro. Pero en este capítulo verán al Kenshingumi, espero que eso los alegre ya que deben extrañarlos ¿verdad?.Por favor Sigan enviándome sus reviews ya que son un buen incentivo para sentarme frente a la computadora y dedicarme a escribir.Ah! me olvidaba! solo una cosa más, este fic está situado después de los acontecimientos relacionados con el jinchuu de Enishi.
Sin más preámbulo:
¡VAMOS AL FIC!
Dedicatoria:
Este fic está dedicado para Ariana ( Kitiara) con quien empiezo a tener una amistad muy buena que espero no se vea nunca interrumpida por la lejanía. ¡Espero que este fic te guste al igual que a mí me ha gustado mucho el tuyo!
Disclaimer:
El oniwabanshu se caracterizaba por tener ninjas con habilidades extraordinarias a la hora del combate frontal y, a la vez, de tener una agilidad envidiable . Yo, que me canso con dos abdominales y que dándole la vuelta al parque se me sale el alma del cuerpo, no puedo tener ni siquiera la más mínima conexión con este grupo. Así que ni siquiera sueñen con que me pertenezca o tenga alguna relación directa con ellos. Si no lo tengo con ellos menos con todo el staff de Rurouni Kenshin. ¡¡¡ Y si no tengo relación con nadie menos me va a pertenecer!!! ¡Creo que todo quedó claro! ^-^
¿ Es realmente amor?
...
Al día siguiente, cuando todo el oniwabanshu se había enterado, el Aoiya estaba de fiesta. Okon, Omasu y todos los demás integrantes decidieron poner de su parte para apoyar en los preparativos de la boda. Aoshi había quedado con Okina que la boda sería lo más rápido posible y pues se acordó que sería en un mes. El plazo era muy corto como para repintar el Aoiya, implementar el restaurante con más utensilios, cambiar el techo de la casa, etc. De todas maneras todos habían decidido poner su granito de arena en el embellecimiento del lugar. Todo esto por el cariño entrañable hacia Misao, cuya sonrisa después de haber aceptado casarse era imborrable al igual que su buen ánimo ante todo. Ella trabajaba más que todos a pesar de que le decían que no debía hacer nada. Mientras tanto Aoshi seguía meditando en el templo ajeno a cualquier suceso que acaeciera en el lugar. Una vez más retraído de la labor común de los integrantes del Aoiya y de la alegría que embargaba el ambiente.
Faltando medio mes para la boda Misao decidió que era propicio invitar a su boda a todo el Kenshingumi, es así que envió un mensaje con sus contactos oniwabanshu y este llegó en menos de un día a su destino. La reacción que causó la noticia fue una de júbilo y regocijo. Todos sabían cuanto amaba Misao a Aoshi y creían que ya era tiempo de que ellos se casaran.
---- Dojo Kamiya ----
Kaoru Kamiya, maestra del estilo Kamiya Kashin Ryu, barría la parte frontal- exterior del dojo cuando un hombre, con el atuendo de ninja, apareció frente a ella. Ella retrocedió un tanto y cogió la escoba fuertemente junto a ella. Aquella persona solo sonrió y le entregó en la mano el mensaje de Misao diciendo:
- Konichi wa. Es un mensaje enviado desde el Aoiya.
Kaoru lo recibió y dijo un "Arigato" al aire porque cuando recibió el encargo aquel individuo desapareció cual ráfaga de viento. Arqueando las cejas un tanto en señal de sorpresa ella se dirigió hacia los interiores del dojo abriendo el sobre lentamente. Kenshin Himura, el anteriormente temido hitokiri Battousai, le salió al paso a Kaoru tras haber sentido un ki extrañamente fuerte cerca de Kaoru; de no haber sido que se estaba bañando hubiera aparecida en cuestión de segundos.
- ¿Pasa algo Kaoru?- preguntó Kenshin preocupado mientras terminaba de secarse su incandescente cabellera roja
- Llegó carta del Aoiya y está remitida por Misao.
- ¿Qué dice?- cuestionó él- Solo espero no sean más problemas
- Eso espero también- respondió ella mirándolo a los ojos.
-------------
Una hora más tarde
-------------
Kaoru y Kenshin habían decidido leer la carta delante de todos ya que descubrieron que en realidad la carta iba dirigida a todos. Esperaron pacientemente a que Yahiko volviera con Megumi y Sanosuke para empezar la lectura común. Cuando estuvieron ya todos reunidos y acomodados en el dojo Kaoru empezó:
¡ Konichi wa queridos amigos!
Espero que para cuando esta carta se encuentren muy bien. En especial tú Himura que espero estés ya recuperado de la batalla con aquel psicótico. En todo caso la presente no está escrita para recordar asuntos tristes sino para notificarles de unos mucho más felices. Me caso en medio en mes. Sí ya sé que están con cara de idiotas pero es la verdad. En medio mes Aoshi y yo nos casamos, y queríamos invitarlos a la ceremonia. Quisiéramos realmente que nos acompañaran. Así que si no vienen lo tomaré como una ofensa personal e iré a Tokyo específicamente para encargarme de sus asesinatos con mis propias manos.
Aquí todos estamos bien. Jiya sigue igual de pervertido que siempre pero más viejo aún. Shiro, Omasu, Okon y los demás también se encuentran muy bien y están tan desesosos de verlos como yo. Todos juntos estamos reorganizando el Aoiya para el día de nuestro matrimonio. ¡Todo está quedando muy bien! Solo faltan ustedes para que mi alegría sea completa.
¡Los espero ver muy pronto! ¡Cuídense mucho!
Makimachi Misao
Tras leer la carta Kaoru terminó con una sonrisa amplia al igual que todos los presentes. La alegría y vivacidad de Misao irradiaban de la carta como si fuera ella misma la que estuviera comentándoles la feliz novedad. Kenshin, que estaba sentado junto a Kaoru, decidió romper el silencio que invadía la habitación. Al parecer la conmoción en los presentes seguía intacta.
- Sí que es sorprendente la rapidez con que tomaron la decisión. Me alegro por Misao-dono. ¿Cuándo estaremos yendo Kaoru?- preguntó Kenshin mirando a los ojos a Kaoru
- Al parecer están haciendo arreglos en el Aoiya, ¿ por qué no les damos una mano?- preguntó entusiasmada la joven kendoka
- ¿ Qué clase de ayuda Jou-chan?- preguntó Sanusoke al mismo tiempo que bostezaba
- Pues iremos al Aoiya mañana mismo y los ayudaremos con la reparación, pero antes necesito conseguir el regalo de bodas. ¿ Les parece bien?
- Por mí no hay problema, contestó Megumi, el doctor Genzai estará más que gustoso de permitirme unos días libres tratándose de una visita a Misao- chan
- Yo nunca diría que no a una fiesta en la que habrá comida libre- respondió Sanosuke moridiendo el esqueleto de pescado que siempre trae en la boca. Tras su comentario recibió un golpe en la cabeza con una boken además de una mirada de desprecio de la doctora.
- Jo-chan! y ¿y eso por qué fue?
- ¡Por qué va a ser pues! Por un momento deja de pensar en ese barril sin fondo que es tu barriga y admite que te alegra que Misao se casa- dijo Kaoru exaltada
- Maa... maa Kaoru; estoy seguro que Sano lo dijo solo por bromear ¿verdad Sano?
- Sí claro- dijo él entre dientes - estoy muy feliz de que la comadreja... auch Jou-chan! eso dolió... que Misao se case, aunque sea con ese tal Aoshi. La verdad es que parece más un hielo que un hombre normal, agregó él
- Eso es cierto- dijo Yahiko que hace tiempo estaba sin hablar- Pero igual, eso es lo que toda la vida ha querido ella ¿no?
- Vamos Sano, Yahiko, no juzguemos a Aoshi-san de esa forma- recomendó Kenshin- ustedes saben que gracias a él nosotros pudimos,. ustedes saben, dijo mirando a Kaoru y luego bajando la mirada
- No tienes por qué dejar de decir el nombre de Enishi aquí Kenshin, dijo Kaoru tomando una de las manos del ex vagabundo entre las suyas, todo está arreglado entre él y nosotros y...
- Quizá para ti Kaoru- intervino Yahiko en tono alto y despectivo, sorprendiendo a todos- pero nosotros no nos olvidamos de nada... tú no sabes lo que fue ver a esa réplica tuya en ...
- Basta con eso, dijo Kaoru parándose, yo quiero dejar de lado todo eso y ustedes no me ayudan en nada. Mañana nos dirigimos al Aoiya a primera hora. Solo me queda comprar los pasajes y nos vamos. ¿ Me acompañas Megumi?- terminó preguntando Kaoru
- Claro Kaoru-chan.
. ¿ Pasajes?- preguntó Sanosuke brincando desde su asiento
- Sí Sanosuke, aquellos papeles chicos y generalmente blancos que significan que pagaste por el derecho de viajar en el tren... ¿ te acuerdas?
- Ja ja- qué graciosa- pero ¿ por qué no vamos a pie? Así disfrutaremos más tiempo juntos...- dijo Sano sugestivamente y con un gesto que rogaba por piedad en su rostro
- ¡Vamos cabeza de gallo no engañas a nadie! ¡Lo que pasa es que te mueres de miedo a los trenes!- dijo Yahiko en tono de nurla
- ¡ No es cierto! y ¿ a quién crees que llamas cabeza de gallo, Yahiko- chan?
- ¡A ti! Y no me digas Yahiko-chan, miedoso cabeza de gallo
- ¡Que no!
- ¡Que sí!...
Kaoru y Megumi escaparon de la usual pelea de apodos que pronto terminaría en Yahiko mordiéndole la cabeza a Sanosuke y este jalándolo del cuerpo para desprendérselo de encima.Era tan habitual que ya no causaba tanta gracia, así que se fueron caminando en dirección a la ciudad para comprar los obsequios respectivos además de conseguir los boletos para el viaje. Kenshin se quedó en el arco de la puerta viendo las figuras de las dos mujeres alejarse por el camino pero fijándose en una de ellas con mayor atecnión. Mientras aquella vista se hacía más parecido a un espejismo su mente soltó como una ráfaga un pensamiento inesperado y cubierto con la incertidumbre de toda pregunta: ¿Si fuéramos nosotros los que estuviéramos a punto de casarnos quizá tendrías aquel destello de luz en tu mirada que perdiste por mi culpa? Dejó sin responder la pregunta, mas se dirigió para los interiores del dojo Kamiya teniendo fijo en la mente la decisión de establecer su vida junto a Kaoru Kamiya. Ya era tiempo de dejar las dudas de lado.
------ Aoiya: Después de medio mes ------
Misao estaba en su cuarto acompañada de Okon, Omasu, Kaoru y Megumi, quienes se repartían la tarea de embellecer a la simpática chica ninja. Tres días después de la llegada de la carta a Tokyo el Kenshin-gumi se hizo presente en el Aoiya. Misao no pensó tenerlos tan pronto y al saber que llegaban para ayudar no pudo hacer otra cosa más que ponerse a dar brincos de alegría y a abrazar a cada uno de los invitados en señal de agradecimiento. Todos ellos, a excepción de Yahiko, tras haber estado al borde de la asfixia, procedieron a felicitar a la genki muchacha a la vez que a Aoshi, quien había dejado su meditación de lado para saludar a los incitados y luego, automáticamente y obviando toda regla de urbanidad y buenos modales, volvió al templo a pensar en Kami sabe qué cosa pensaba siempre que estaba secluído dentro de esas cuatro paredes que parecían serle más atractivas que su propia novia. Este detalle no pasó desapercibido por nadie pero lo dejaron de lado porque sabían cómo era Aoshi y confiaban en que Misao le contagiaría su carácter alegre y jovial.
Ciertamente esperaban que ella lo cambiara en ese aspecto pero lo que no terminó de sorprenderlos fue que Aoshi tuviera ya sus primeros efectos en Misao. Los cuales por supuesto no eran malos pero aún así no dejaban de contar con el factor sorpresa. Misao ya no usaba más su traje ninja sino que kimonos simples pero no por eso poco pesados. Su cabello estaba recogido en una cola baja y sus modales eran más refinados, Cuando Kaoru y Megumi le preguntaron el porqué de su cambio al vestir ella solo contestó que era porque su Aoshi-sama le dijo que debía vestirse más adecuadamente, ya que había dejado de ser una niña y como no se estaba más en tiempos de lucha, era necesario que actuara a la altura de su condición, es decir, como una mujer de respeto que además estaba comprometida. Misao, contrario a su manera de ser, aceptó sin más ni menos aquella "sugerencia" de su amado al oír de sus propios labios que él la consideraba una mujer adulta. Pese a todo esto el día de la llegada de sus amigos no pudo evitar su arranque de alegría al verlos; aunque al momento que apareció Aoshi ella guardó la compostura.
Este era el día más importante de su vida y ella estaba segura de que sería el más feliz también. Soportó estoicamente en nombre de su Aoshi-sama cada uno de los jalones de cabello que Megumi le hacía al peinarla, los constantes pellizcos que sin querer le hacían Okon y Omasu al tratar de moldear el kimono a su pueril figura, y no se quejó ni un solo instante cuando Kaoru tranajabó con el atado de su obi durante más de tres horas, en las que ella debía estar parada y lo más erguida posible. Del infaltable maquillaje se encargó también Megumi. Habían quedado con Misao que ella solo le aplicaría una pequeña capa de maquillaje para que solo resaltase sus rasgos más hermosos y no la desfigurara. Después de toda una mañana completa el resultado valió la pena. Misao lucía extraordinaria. Su cabello estaba recogido en un moño que tenía dos finos lazos, uno rojo y otro negro, que conjugaban de forma excelente con su kimono, que era de fondo rojo con ribetes negros y con dibujos pequeños y alusivos especialmente al matrimonio. Su obi era color negro también y llevaba un atado intricado pero a simple vista elaborado con paciencia y esmero. Su maquillaje era simple, resaltaba sus hermosos ojos verdesc océano y sus labios tenían un tinte rojo muy leve.
Cuando todas las damas ya estaban listas y arregladas, en especial Misao, Omasu y Okon salieron a dar el aviso de que ya podía empezar la ceremonia. Es así que Kenshin, vestido con un gi negro y una hakama color gris, se acercó al cuarto del ex okashira y futuro esposo de Misao para avisarle que todo estaba listo. Segundos después, cuando Kenshin se había retirado a su lugar junto a Sanosuke y Yahiko, apareció Aoshi dentro de una de las habitaciones más grandes del Aoiya: el salón de prácticas, donde se había organizado todo para el gran evento. Todos estaban esperando el comienzo de la ceremonia, los oniwabanshu en general compartían una alegría muy grande por la joven nieta del ex okashira y, naturalmente, por Aoshi también. Okina sentía una mezcla de felicidad por Misao y tristeza porque ella ya no sería más la niña que siempre fue; ahora se casaba y pasaba a otra etapa de su vida.
Mientras tanto Aoshi, con el mismo rostro que no reflejaba nada y que solo podía ser calificado como impasible, vestido totalmente de negro y con los cabellos cepillados hacia atrás. El peinado hacía que se viera mucho más joven. Quizá una sonrisa habría sido lo esperable en cualquier hombre en una situación como esta, pero Aoshi estaba parado frente al asiento que le tocaría usar momentos después.
Sin más dilaciones, Misao entró al lugar acompañada, por detrás, de Kaoru, Megumi, Okon y Omasu quienes estaban primorosamente ataviadas para la ocasión. No es necesario resaltar que la novia era el centro de atención, al menos para la mayoría de invitados. Ella se acercó lentamente hacia donde estaba Aoshi parado esperándola. Él solo le hizo un gesto de deferencia asintiendo con la cabeza y tomó una de sus manos mientras la ayudaba a acomodarse en una incómoda posición en la que debió estar sentada durante toda la ceremonia. Después de dos horas finalizó la ansiada boda y las felicitaciones no se hicieron esperar. Kaoru y las demás estaban conmovidas hasta el punto de las lágrimas. Misao agradeció a todos e invitó a continuación a todos los presentes de disfrutar de la pequeña celebración que ofrecía todo el grupo oniwabanshu para los novios.
Hubo mucha comida que Sanosuke y yahiko aprovecharon muy bien. Megumi estaba al lado de sanosuke previniendo que tomara más de la cuenta y de vez en cuando pelando por una tontería que era una razón suficiente para profesarse su mutuo amor de la única manera que conocian: discutiendo. Kaoru, que había estado distraída ayudando a servir a Okon y Omasu al fin se vio relevada después de dos horas más. Kenshin se sentó a su lado a la hora de comer, no conversaron mucho ya que la plática con Misao se veía muy entretenida. Luego, cuando los invitados se retiraron a descansar*, ella se quedó sola en el corredor observando la Luna que estaba en el firmamento. Su cabello estaba suelto del moño bajo que usó durante el día, no tenía maquillaje en el rostro, y seguía con el precioso kimono que llevaba puesta todo el día y que comenzaba a fatigarla. Él se acercó y le tomo la mano suavemente. Ella volteó sorprendida y se encontró con un par de ojos violetas que brillaban en su máximo esplendor bajo la tenue luz que emitía la luna. Él, al principio, muy inseguro de sus actos, levantó una de sus manos y con el revés de la misma acarició suavemente el rostro de Kaoru quien cerró sus ojos al contacto. Luego se acercó poco a poco a ella, como temiendo que se rompiera el encanto, y la besó tierna y delicadamente en los labios. Después de un momento ambos cruzaron miradas nuevamente y sabían que no había más que decir. Ambos unidos en la simplicidad de aquel beso compartido sabían lo que querían saber y esto era realmente un indicio del comienzo de una vida nueva para ellos.
-.-.-.-.-.-.-.
Cuando los nuevos esposos se retiraron a su nuevo aposento lo hicieron en silencio. Misao estaba muy feliz y no soltaba el brazo de Aoshi como si se sostuviera de él para no caer a un abismo. Una sonrisa inigualable estaba en su juvenil rostro y contrastaba con la actitud de Aoshi, que durante toda la ceremonia, si había abierto la boca para agradecer con un simple y frío: Arigato, era mucho. Misao no parecía desalentada ante esto, es más, parecía vivir un mundo alterno de felicidad en el que nada era suficiente para empañar la dicha que sentía en aquel momento. Él abrió la puerta del cuarto en que de ahora en adelante sería el que compartirían y la cerró poco después de que ella entró.
Estaba decorado con un estilo a la vista simple pero con buen gusto. Había, en una esquina, un biombo de color negro y también una especie de closet en el que estaban guardados los kimonos de Misao, además de parte de la ropa de Aoshi. Justo debajo de la ventana estaban dos futons juntos que eran alumbrados por la luz de las dos lámparas que estabn situadas a los costados que daban una apriencia acogedora y romántica al recinto. Misao se sentó en uno de los futons y se quedó mirando a Aoshi. Este le dijo,
- Deberías cambiarte, ese kimono te debe haber fatigado mucho...
Misao solo asintió y se colocó tras el biombo y procedió a cambiarse. Se demoró cerca a media hora porque le costó trabajo poder desenlazar el obi. Luego se puso una yukata que Okon y Omasu le habían regalado. Era de color celeste claro y estaba bordada con hilo color blanco. La textura era muy suave al tacto y la prenda muy provocadora a la vista. La conocida sensualidad que portaba esa yukata recidía en que no dejaba nada a la vista pero que incitaba a ver más. Salió tímidamente de la mampara y encontró a Aoshi mirando por la ventana el cielo. Los goznes que mantenían los bastidores unidos del biombo hicieron un ligero sonido al desplegarse y esto fue suficiente para sacar a Aoshi de su aparente absorción. Él volteó lentamente y vio a Misao con el cabello suelto y sin ninguna gota de maquillaje en el rostro, cubierta por una bella yukata que resaltaba su figura muy bien. Ella se quedó parada esperando que él dijera algo, que la comandara a acercarse para comenzar lo que ella sabía que pasaría esta noche. Ella esperaba con ansias ese momento, ya quería saber que era suya por completo, quería y esperaba que él le demostrara aquel amor que estaba segura que él le guardaba pero que permanecía oculto debido a su imposibilidad de expresarlo.
Aoshi luchó mucho interiormente por mantener sin un solo gesto su rostro. Era imposible ver a aquella joven mujer sin evitar pensar que era la belleza encarnada. Dejó de lado ese tipo de pensamientos y pasó una de sus manos por su cabello antes de decirle, en el más desinteresado de los tonos:
- Misao, creo que es hora que durmamos. Hoy ha sido un día muy largo. Oyasumi nasai.
Sin decir más él se recostó en uno de los futons y ladeó su cuerpo hasta quedar mirando a la pared. Misao se quedó petrificada por un momento.No entendía aquella reacción, no entendía nada. Solo atinó a hacer lo que Aoshi le ordenó y se dirigió al futon que quedaba libre. Se echó viendo a la otra pared y no pudo evitar derramar lágrimas amargas, una vez más, no entendiendo nada. Aunque ningún gemido y tampoco suspiro alguno se escapó de ella mientras lloraba sola en el rincón del futon que le correspondía como esposa de Aoshi Shinomori, él sentía cómo su frágil cuerpo se estremecía debajo del cobertor. presa del sufrimiento y el desconcierto que sus acciones habían provocado en ella. Una vez más se sintió culpable de su sufrimiento.
Pero esto era lo mejor.
La frase se la vino repitiendo casi toda la noche hasta que el cansancio hizo lo que la tristeza terminaría haciendo en cualquier momento con Misao: dormirla. Una vez que la respiración de la joven se hizo mucho menos entrecortada él pudo por fin conciliar el sueño, pero a sabiendas de tener una culpa más en su conciencia. Una que por cierto, no sería la última.
¡Hola Minna-san! Me alegra que este fic mío también tenga acogida entre ustedes. Personalmente, como creo dije alguna vez, me gusta mucho el personaje de Misao y es por eso que en este fic lo voy a desarrollar con un protagonismo claro. Pero en este capítulo verán al Kenshingumi, espero que eso los alegre ya que deben extrañarlos ¿verdad?.Por favor Sigan enviándome sus reviews ya que son un buen incentivo para sentarme frente a la computadora y dedicarme a escribir.Ah! me olvidaba! solo una cosa más, este fic está situado después de los acontecimientos relacionados con el jinchuu de Enishi.
Sin más preámbulo:
¡VAMOS AL FIC!
Dedicatoria:
Este fic está dedicado para Ariana ( Kitiara) con quien empiezo a tener una amistad muy buena que espero no se vea nunca interrumpida por la lejanía. ¡Espero que este fic te guste al igual que a mí me ha gustado mucho el tuyo!
Disclaimer:
El oniwabanshu se caracterizaba por tener ninjas con habilidades extraordinarias a la hora del combate frontal y, a la vez, de tener una agilidad envidiable . Yo, que me canso con dos abdominales y que dándole la vuelta al parque se me sale el alma del cuerpo, no puedo tener ni siquiera la más mínima conexión con este grupo. Así que ni siquiera sueñen con que me pertenezca o tenga alguna relación directa con ellos. Si no lo tengo con ellos menos con todo el staff de Rurouni Kenshin. ¡¡¡ Y si no tengo relación con nadie menos me va a pertenecer!!! ¡Creo que todo quedó claro! ^-^
¿ Es realmente amor?
...
Al día siguiente, cuando todo el oniwabanshu se había enterado, el Aoiya estaba de fiesta. Okon, Omasu y todos los demás integrantes decidieron poner de su parte para apoyar en los preparativos de la boda. Aoshi había quedado con Okina que la boda sería lo más rápido posible y pues se acordó que sería en un mes. El plazo era muy corto como para repintar el Aoiya, implementar el restaurante con más utensilios, cambiar el techo de la casa, etc. De todas maneras todos habían decidido poner su granito de arena en el embellecimiento del lugar. Todo esto por el cariño entrañable hacia Misao, cuya sonrisa después de haber aceptado casarse era imborrable al igual que su buen ánimo ante todo. Ella trabajaba más que todos a pesar de que le decían que no debía hacer nada. Mientras tanto Aoshi seguía meditando en el templo ajeno a cualquier suceso que acaeciera en el lugar. Una vez más retraído de la labor común de los integrantes del Aoiya y de la alegría que embargaba el ambiente.
Faltando medio mes para la boda Misao decidió que era propicio invitar a su boda a todo el Kenshingumi, es así que envió un mensaje con sus contactos oniwabanshu y este llegó en menos de un día a su destino. La reacción que causó la noticia fue una de júbilo y regocijo. Todos sabían cuanto amaba Misao a Aoshi y creían que ya era tiempo de que ellos se casaran.
---- Dojo Kamiya ----
Kaoru Kamiya, maestra del estilo Kamiya Kashin Ryu, barría la parte frontal- exterior del dojo cuando un hombre, con el atuendo de ninja, apareció frente a ella. Ella retrocedió un tanto y cogió la escoba fuertemente junto a ella. Aquella persona solo sonrió y le entregó en la mano el mensaje de Misao diciendo:
- Konichi wa. Es un mensaje enviado desde el Aoiya.
Kaoru lo recibió y dijo un "Arigato" al aire porque cuando recibió el encargo aquel individuo desapareció cual ráfaga de viento. Arqueando las cejas un tanto en señal de sorpresa ella se dirigió hacia los interiores del dojo abriendo el sobre lentamente. Kenshin Himura, el anteriormente temido hitokiri Battousai, le salió al paso a Kaoru tras haber sentido un ki extrañamente fuerte cerca de Kaoru; de no haber sido que se estaba bañando hubiera aparecida en cuestión de segundos.
- ¿Pasa algo Kaoru?- preguntó Kenshin preocupado mientras terminaba de secarse su incandescente cabellera roja
- Llegó carta del Aoiya y está remitida por Misao.
- ¿Qué dice?- cuestionó él- Solo espero no sean más problemas
- Eso espero también- respondió ella mirándolo a los ojos.
-------------
Una hora más tarde
-------------
Kaoru y Kenshin habían decidido leer la carta delante de todos ya que descubrieron que en realidad la carta iba dirigida a todos. Esperaron pacientemente a que Yahiko volviera con Megumi y Sanosuke para empezar la lectura común. Cuando estuvieron ya todos reunidos y acomodados en el dojo Kaoru empezó:
¡ Konichi wa queridos amigos!
Espero que para cuando esta carta se encuentren muy bien. En especial tú Himura que espero estés ya recuperado de la batalla con aquel psicótico. En todo caso la presente no está escrita para recordar asuntos tristes sino para notificarles de unos mucho más felices. Me caso en medio en mes. Sí ya sé que están con cara de idiotas pero es la verdad. En medio mes Aoshi y yo nos casamos, y queríamos invitarlos a la ceremonia. Quisiéramos realmente que nos acompañaran. Así que si no vienen lo tomaré como una ofensa personal e iré a Tokyo específicamente para encargarme de sus asesinatos con mis propias manos.
Aquí todos estamos bien. Jiya sigue igual de pervertido que siempre pero más viejo aún. Shiro, Omasu, Okon y los demás también se encuentran muy bien y están tan desesosos de verlos como yo. Todos juntos estamos reorganizando el Aoiya para el día de nuestro matrimonio. ¡Todo está quedando muy bien! Solo faltan ustedes para que mi alegría sea completa.
¡Los espero ver muy pronto! ¡Cuídense mucho!
Makimachi Misao
Tras leer la carta Kaoru terminó con una sonrisa amplia al igual que todos los presentes. La alegría y vivacidad de Misao irradiaban de la carta como si fuera ella misma la que estuviera comentándoles la feliz novedad. Kenshin, que estaba sentado junto a Kaoru, decidió romper el silencio que invadía la habitación. Al parecer la conmoción en los presentes seguía intacta.
- Sí que es sorprendente la rapidez con que tomaron la decisión. Me alegro por Misao-dono. ¿Cuándo estaremos yendo Kaoru?- preguntó Kenshin mirando a los ojos a Kaoru
- Al parecer están haciendo arreglos en el Aoiya, ¿ por qué no les damos una mano?- preguntó entusiasmada la joven kendoka
- ¿ Qué clase de ayuda Jou-chan?- preguntó Sanusoke al mismo tiempo que bostezaba
- Pues iremos al Aoiya mañana mismo y los ayudaremos con la reparación, pero antes necesito conseguir el regalo de bodas. ¿ Les parece bien?
- Por mí no hay problema, contestó Megumi, el doctor Genzai estará más que gustoso de permitirme unos días libres tratándose de una visita a Misao- chan
- Yo nunca diría que no a una fiesta en la que habrá comida libre- respondió Sanosuke moridiendo el esqueleto de pescado que siempre trae en la boca. Tras su comentario recibió un golpe en la cabeza con una boken además de una mirada de desprecio de la doctora.
- Jo-chan! y ¿y eso por qué fue?
- ¡Por qué va a ser pues! Por un momento deja de pensar en ese barril sin fondo que es tu barriga y admite que te alegra que Misao se casa- dijo Kaoru exaltada
- Maa... maa Kaoru; estoy seguro que Sano lo dijo solo por bromear ¿verdad Sano?
- Sí claro- dijo él entre dientes - estoy muy feliz de que la comadreja... auch Jou-chan! eso dolió... que Misao se case, aunque sea con ese tal Aoshi. La verdad es que parece más un hielo que un hombre normal, agregó él
- Eso es cierto- dijo Yahiko que hace tiempo estaba sin hablar- Pero igual, eso es lo que toda la vida ha querido ella ¿no?
- Vamos Sano, Yahiko, no juzguemos a Aoshi-san de esa forma- recomendó Kenshin- ustedes saben que gracias a él nosotros pudimos,. ustedes saben, dijo mirando a Kaoru y luego bajando la mirada
- No tienes por qué dejar de decir el nombre de Enishi aquí Kenshin, dijo Kaoru tomando una de las manos del ex vagabundo entre las suyas, todo está arreglado entre él y nosotros y...
- Quizá para ti Kaoru- intervino Yahiko en tono alto y despectivo, sorprendiendo a todos- pero nosotros no nos olvidamos de nada... tú no sabes lo que fue ver a esa réplica tuya en ...
- Basta con eso, dijo Kaoru parándose, yo quiero dejar de lado todo eso y ustedes no me ayudan en nada. Mañana nos dirigimos al Aoiya a primera hora. Solo me queda comprar los pasajes y nos vamos. ¿ Me acompañas Megumi?- terminó preguntando Kaoru
- Claro Kaoru-chan.
. ¿ Pasajes?- preguntó Sanosuke brincando desde su asiento
- Sí Sanosuke, aquellos papeles chicos y generalmente blancos que significan que pagaste por el derecho de viajar en el tren... ¿ te acuerdas?
- Ja ja- qué graciosa- pero ¿ por qué no vamos a pie? Así disfrutaremos más tiempo juntos...- dijo Sano sugestivamente y con un gesto que rogaba por piedad en su rostro
- ¡Vamos cabeza de gallo no engañas a nadie! ¡Lo que pasa es que te mueres de miedo a los trenes!- dijo Yahiko en tono de nurla
- ¡ No es cierto! y ¿ a quién crees que llamas cabeza de gallo, Yahiko- chan?
- ¡A ti! Y no me digas Yahiko-chan, miedoso cabeza de gallo
- ¡Que no!
- ¡Que sí!...
Kaoru y Megumi escaparon de la usual pelea de apodos que pronto terminaría en Yahiko mordiéndole la cabeza a Sanosuke y este jalándolo del cuerpo para desprendérselo de encima.Era tan habitual que ya no causaba tanta gracia, así que se fueron caminando en dirección a la ciudad para comprar los obsequios respectivos además de conseguir los boletos para el viaje. Kenshin se quedó en el arco de la puerta viendo las figuras de las dos mujeres alejarse por el camino pero fijándose en una de ellas con mayor atecnión. Mientras aquella vista se hacía más parecido a un espejismo su mente soltó como una ráfaga un pensamiento inesperado y cubierto con la incertidumbre de toda pregunta: ¿Si fuéramos nosotros los que estuviéramos a punto de casarnos quizá tendrías aquel destello de luz en tu mirada que perdiste por mi culpa? Dejó sin responder la pregunta, mas se dirigió para los interiores del dojo Kamiya teniendo fijo en la mente la decisión de establecer su vida junto a Kaoru Kamiya. Ya era tiempo de dejar las dudas de lado.
------ Aoiya: Después de medio mes ------
Misao estaba en su cuarto acompañada de Okon, Omasu, Kaoru y Megumi, quienes se repartían la tarea de embellecer a la simpática chica ninja. Tres días después de la llegada de la carta a Tokyo el Kenshin-gumi se hizo presente en el Aoiya. Misao no pensó tenerlos tan pronto y al saber que llegaban para ayudar no pudo hacer otra cosa más que ponerse a dar brincos de alegría y a abrazar a cada uno de los invitados en señal de agradecimiento. Todos ellos, a excepción de Yahiko, tras haber estado al borde de la asfixia, procedieron a felicitar a la genki muchacha a la vez que a Aoshi, quien había dejado su meditación de lado para saludar a los incitados y luego, automáticamente y obviando toda regla de urbanidad y buenos modales, volvió al templo a pensar en Kami sabe qué cosa pensaba siempre que estaba secluído dentro de esas cuatro paredes que parecían serle más atractivas que su propia novia. Este detalle no pasó desapercibido por nadie pero lo dejaron de lado porque sabían cómo era Aoshi y confiaban en que Misao le contagiaría su carácter alegre y jovial.
Ciertamente esperaban que ella lo cambiara en ese aspecto pero lo que no terminó de sorprenderlos fue que Aoshi tuviera ya sus primeros efectos en Misao. Los cuales por supuesto no eran malos pero aún así no dejaban de contar con el factor sorpresa. Misao ya no usaba más su traje ninja sino que kimonos simples pero no por eso poco pesados. Su cabello estaba recogido en una cola baja y sus modales eran más refinados, Cuando Kaoru y Megumi le preguntaron el porqué de su cambio al vestir ella solo contestó que era porque su Aoshi-sama le dijo que debía vestirse más adecuadamente, ya que había dejado de ser una niña y como no se estaba más en tiempos de lucha, era necesario que actuara a la altura de su condición, es decir, como una mujer de respeto que además estaba comprometida. Misao, contrario a su manera de ser, aceptó sin más ni menos aquella "sugerencia" de su amado al oír de sus propios labios que él la consideraba una mujer adulta. Pese a todo esto el día de la llegada de sus amigos no pudo evitar su arranque de alegría al verlos; aunque al momento que apareció Aoshi ella guardó la compostura.
Este era el día más importante de su vida y ella estaba segura de que sería el más feliz también. Soportó estoicamente en nombre de su Aoshi-sama cada uno de los jalones de cabello que Megumi le hacía al peinarla, los constantes pellizcos que sin querer le hacían Okon y Omasu al tratar de moldear el kimono a su pueril figura, y no se quejó ni un solo instante cuando Kaoru tranajabó con el atado de su obi durante más de tres horas, en las que ella debía estar parada y lo más erguida posible. Del infaltable maquillaje se encargó también Megumi. Habían quedado con Misao que ella solo le aplicaría una pequeña capa de maquillaje para que solo resaltase sus rasgos más hermosos y no la desfigurara. Después de toda una mañana completa el resultado valió la pena. Misao lucía extraordinaria. Su cabello estaba recogido en un moño que tenía dos finos lazos, uno rojo y otro negro, que conjugaban de forma excelente con su kimono, que era de fondo rojo con ribetes negros y con dibujos pequeños y alusivos especialmente al matrimonio. Su obi era color negro también y llevaba un atado intricado pero a simple vista elaborado con paciencia y esmero. Su maquillaje era simple, resaltaba sus hermosos ojos verdesc océano y sus labios tenían un tinte rojo muy leve.
Cuando todas las damas ya estaban listas y arregladas, en especial Misao, Omasu y Okon salieron a dar el aviso de que ya podía empezar la ceremonia. Es así que Kenshin, vestido con un gi negro y una hakama color gris, se acercó al cuarto del ex okashira y futuro esposo de Misao para avisarle que todo estaba listo. Segundos después, cuando Kenshin se había retirado a su lugar junto a Sanosuke y Yahiko, apareció Aoshi dentro de una de las habitaciones más grandes del Aoiya: el salón de prácticas, donde se había organizado todo para el gran evento. Todos estaban esperando el comienzo de la ceremonia, los oniwabanshu en general compartían una alegría muy grande por la joven nieta del ex okashira y, naturalmente, por Aoshi también. Okina sentía una mezcla de felicidad por Misao y tristeza porque ella ya no sería más la niña que siempre fue; ahora se casaba y pasaba a otra etapa de su vida.
Mientras tanto Aoshi, con el mismo rostro que no reflejaba nada y que solo podía ser calificado como impasible, vestido totalmente de negro y con los cabellos cepillados hacia atrás. El peinado hacía que se viera mucho más joven. Quizá una sonrisa habría sido lo esperable en cualquier hombre en una situación como esta, pero Aoshi estaba parado frente al asiento que le tocaría usar momentos después.
Sin más dilaciones, Misao entró al lugar acompañada, por detrás, de Kaoru, Megumi, Okon y Omasu quienes estaban primorosamente ataviadas para la ocasión. No es necesario resaltar que la novia era el centro de atención, al menos para la mayoría de invitados. Ella se acercó lentamente hacia donde estaba Aoshi parado esperándola. Él solo le hizo un gesto de deferencia asintiendo con la cabeza y tomó una de sus manos mientras la ayudaba a acomodarse en una incómoda posición en la que debió estar sentada durante toda la ceremonia. Después de dos horas finalizó la ansiada boda y las felicitaciones no se hicieron esperar. Kaoru y las demás estaban conmovidas hasta el punto de las lágrimas. Misao agradeció a todos e invitó a continuación a todos los presentes de disfrutar de la pequeña celebración que ofrecía todo el grupo oniwabanshu para los novios.
Hubo mucha comida que Sanosuke y yahiko aprovecharon muy bien. Megumi estaba al lado de sanosuke previniendo que tomara más de la cuenta y de vez en cuando pelando por una tontería que era una razón suficiente para profesarse su mutuo amor de la única manera que conocian: discutiendo. Kaoru, que había estado distraída ayudando a servir a Okon y Omasu al fin se vio relevada después de dos horas más. Kenshin se sentó a su lado a la hora de comer, no conversaron mucho ya que la plática con Misao se veía muy entretenida. Luego, cuando los invitados se retiraron a descansar*, ella se quedó sola en el corredor observando la Luna que estaba en el firmamento. Su cabello estaba suelto del moño bajo que usó durante el día, no tenía maquillaje en el rostro, y seguía con el precioso kimono que llevaba puesta todo el día y que comenzaba a fatigarla. Él se acercó y le tomo la mano suavemente. Ella volteó sorprendida y se encontró con un par de ojos violetas que brillaban en su máximo esplendor bajo la tenue luz que emitía la luna. Él, al principio, muy inseguro de sus actos, levantó una de sus manos y con el revés de la misma acarició suavemente el rostro de Kaoru quien cerró sus ojos al contacto. Luego se acercó poco a poco a ella, como temiendo que se rompiera el encanto, y la besó tierna y delicadamente en los labios. Después de un momento ambos cruzaron miradas nuevamente y sabían que no había más que decir. Ambos unidos en la simplicidad de aquel beso compartido sabían lo que querían saber y esto era realmente un indicio del comienzo de una vida nueva para ellos.
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Cuando los nuevos esposos se retiraron a su nuevo aposento lo hicieron en silencio. Misao estaba muy feliz y no soltaba el brazo de Aoshi como si se sostuviera de él para no caer a un abismo. Una sonrisa inigualable estaba en su juvenil rostro y contrastaba con la actitud de Aoshi, que durante toda la ceremonia, si había abierto la boca para agradecer con un simple y frío: Arigato, era mucho. Misao no parecía desalentada ante esto, es más, parecía vivir un mundo alterno de felicidad en el que nada era suficiente para empañar la dicha que sentía en aquel momento. Él abrió la puerta del cuarto en que de ahora en adelante sería el que compartirían y la cerró poco después de que ella entró.
Estaba decorado con un estilo a la vista simple pero con buen gusto. Había, en una esquina, un biombo de color negro y también una especie de closet en el que estaban guardados los kimonos de Misao, además de parte de la ropa de Aoshi. Justo debajo de la ventana estaban dos futons juntos que eran alumbrados por la luz de las dos lámparas que estabn situadas a los costados que daban una apriencia acogedora y romántica al recinto. Misao se sentó en uno de los futons y se quedó mirando a Aoshi. Este le dijo,
- Deberías cambiarte, ese kimono te debe haber fatigado mucho...
Misao solo asintió y se colocó tras el biombo y procedió a cambiarse. Se demoró cerca a media hora porque le costó trabajo poder desenlazar el obi. Luego se puso una yukata que Okon y Omasu le habían regalado. Era de color celeste claro y estaba bordada con hilo color blanco. La textura era muy suave al tacto y la prenda muy provocadora a la vista. La conocida sensualidad que portaba esa yukata recidía en que no dejaba nada a la vista pero que incitaba a ver más. Salió tímidamente de la mampara y encontró a Aoshi mirando por la ventana el cielo. Los goznes que mantenían los bastidores unidos del biombo hicieron un ligero sonido al desplegarse y esto fue suficiente para sacar a Aoshi de su aparente absorción. Él volteó lentamente y vio a Misao con el cabello suelto y sin ninguna gota de maquillaje en el rostro, cubierta por una bella yukata que resaltaba su figura muy bien. Ella se quedó parada esperando que él dijera algo, que la comandara a acercarse para comenzar lo que ella sabía que pasaría esta noche. Ella esperaba con ansias ese momento, ya quería saber que era suya por completo, quería y esperaba que él le demostrara aquel amor que estaba segura que él le guardaba pero que permanecía oculto debido a su imposibilidad de expresarlo.
Aoshi luchó mucho interiormente por mantener sin un solo gesto su rostro. Era imposible ver a aquella joven mujer sin evitar pensar que era la belleza encarnada. Dejó de lado ese tipo de pensamientos y pasó una de sus manos por su cabello antes de decirle, en el más desinteresado de los tonos:
- Misao, creo que es hora que durmamos. Hoy ha sido un día muy largo. Oyasumi nasai.
Sin decir más él se recostó en uno de los futons y ladeó su cuerpo hasta quedar mirando a la pared. Misao se quedó petrificada por un momento.No entendía aquella reacción, no entendía nada. Solo atinó a hacer lo que Aoshi le ordenó y se dirigió al futon que quedaba libre. Se echó viendo a la otra pared y no pudo evitar derramar lágrimas amargas, una vez más, no entendiendo nada. Aunque ningún gemido y tampoco suspiro alguno se escapó de ella mientras lloraba sola en el rincón del futon que le correspondía como esposa de Aoshi Shinomori, él sentía cómo su frágil cuerpo se estremecía debajo del cobertor. presa del sufrimiento y el desconcierto que sus acciones habían provocado en ella. Una vez más se sintió culpable de su sufrimiento.
Pero esto era lo mejor.
La frase se la vino repitiendo casi toda la noche hasta que el cansancio hizo lo que la tristeza terminaría haciendo en cualquier momento con Misao: dormirla. Una vez que la respiración de la joven se hizo mucho menos entrecortada él pudo por fin conciliar el sueño, pero a sabiendas de tener una culpa más en su conciencia. Una que por cierto, no sería la última.
