Notas de la autora:
¡Hola Minna-san! Quiero aprovechar la ocasión para hacer una felicitación pública a Kitiara-chan ( sí, la misma escritora magnífica de Rk que todos conocemos). Mañana, domingo 20 de Enero, cumple 18 años y pues quiero mandarle mis más grandes parabienes además de mi cariño incondicional.
Amiga!!! ¡¡¡Espero que todas tus metas se cumplan y que logres vivir a plenitud siempre!!!
Sin más que decir:
¡VAMOS AL FIC!
Dedicatoria:
Este fic está dedicado para mi nee-chan Ariana ( Kitiara). Y especialmente este capítulo es uno de sus regalos de cumpleaños. ¡¡¡Mañana te llamo por teléfono nee-chan!!!
Disclaimer:
El oniwabanshu se caracterizaba por tener ninjas con habilidades extraordinarias a la hora del combate frontal y, a la vez, de tener una agilidad envidiable . Yo, que me canso con dos abdominales y que dándole la vuelta al parque se me sale el alma del cuerpo, no puedo tener ni siquiera la más mínima conexión con este grupo. Así que ni siquiera sueñen con que me pertenezca o tenga alguna relación directa con ellos. Si no lo tengo con ellos menos con todo el staff de Rurouni Kenshin. ¡¡¡ Y si no tengo relación con nadie menos me va a pertenecer!!! ¡Creo que todo quedó claro! ^-^
¿Es realmente amor?
"El verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece"
Capítulo cuarto
...
Era un nuevo día. El sonido del canto de las aves estaba, como cada día de primavera, presente para deleite de todos los que se beneficiaban con aquella melodía matinal
Aoshi Shinomori se despertó muy temprano en la mañana para continuar con la rutina de siempre que consistía más que todo en existir para meditar. Se puso la misma ropa que vestía a diario, fue al templo y se colocó en el mismo lugar de todos los días desde que se reincorporó al grupo oniwabanshu, con la usual postura e igual actitud para llevar a cabo su entrenamiento mental.
Habían pasado más o menos dos horas desde que el ex okashira se fue, cuando Misao despertó. Abrió sus ojos lentamente, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana cuyas cortinas estaban abiertas. Al parecer Aoshi no había tenido la gentileza de mantenerlas cerradas para preservar su sueño, aún así ella no se percató del detalle. Se desperezó estirando los brazos en dirección al cielo y decidió levantarse cuanto antes para iniciar su día. Todo parecía normal, es más, todo iba normal hasta que se dio cuenta de que no estaba más en su cuarto. Este era más amplio y tenía implementos que nunca antes había habido en el suyo. Automáticamente escenas del día anterior comenzaron a plagar su mente trayendo consigo un dolor profundo en el corazón de Misao. Acababa de recordar todo. La espera que parecía interminable, los preparativos, la ceremonia, el final de la misma y la noche de bodas que resultó ser un fiasco total. Nuevas lágrimas corrieron por su rostro y volvió a recostarse en su futon. Estaba confundida, dolida, angustiada y sobre todo, asustada de lo que le deparaba el futuro.
No sabía qué había causado aquella reacción en su esposo. ¿Su apariencia quizá? No era posible porque todos le habían dicho que se veía muy bien, si hasta Sanosuke la había llenado de cumplidos, cosa que sobrepasaba los cánones de lo extraño. ¿Qué otra cosa podría ser? Ignorar lo que realmente sucedía la acongojaba. Él se había portado tan frío, tan distante durante todo el día. Y no es que él hubiese cambiado su actitud, ya que siempre era la misma, sino que solo. solo. solo y simplemente no era la que ella esperaba de él.
Eso era, ella tenía la idea de que de un día para otro todo cambiaría, que él se volvería un Kenshin Himura de la noche a la mañana. ¡Quién sabe y hasta comenzaba a lavar ropa también!. Movió la cabeza en señal de negación y dejando de lado las ironías, continuó el curso de sus pensamientos. Ya era tiempo de comprender que estaba terriblemente equivocada. Aquella utopía de que un cambio radical fuera posible en Shinomori era irreal por naturaleza. "Al menos por el momento"- agregó esperanzada.
"A Himura le tomó diez años para cambiar, ¿qué estaba esperando yo, que el día de la boda saldría del cascarón y me confesara abiertamente que moría de pasión por mí?"
Se secó las lágrimas rápidamente y comenzó a vestirse detrás del biombo. Tomó el kimono nuevo que le regaló Kaoru y se lo puso. Ató el obi como Okon le había enseñado que las mujeres casadas lo llevaban y se arregló el pelo en un moño en la parte inferior de su cabeza, justo encima de la nuca. Con el agua que había en uno de los recipientes se lavó el rostro y se puso un poco de maquillaje en los labios. Se miró al espejo una vez terminado de arreglarse y se sorprendió al ver a otra persona en su reflejo. Levantó una de las manos y tocó el vidrio y con la otra se acarició su delicada faz. Su mano aparecía encima de su juvenil y extrañamente desconocido rostro y la otra mano bloqueaba parcialmente la visión de su apariencia en el espejo. Un sentimiento nuevo y a la vez amargo se formó en su interior al ver que su apariencia había cambiado radicalmente. Sus manos en el reflejo constataban que ahora parecía una más de aquellas mujeres del pueblo que la criticaban por su manera de vestir y de actuar, y eso no la complacía para nada, es más, la hacían sentirse extraña a sí misma. Por un momento llegó a desdeñar lo que era actualmente.
"Pero es así como debe comportarse una mujer casada. ¿no es eso lo que anhelabas Misao Makimachi?" - movió la cabeza negativamente como para remendar el error- "No. Misao Shinomori, y más vale comenzar a actuar como tal. Basta de quejas sin sentido. quizá él ha querido esperar. Misao, debes entender que él, como tú, todavía debe acostumbrarse a este cambio. Si a ti no te es fácil ver tu reflejo, tan solo ponte en su lugar una vez, debe ser aún peor. Pasar de una vida de segregación absoluta a una gregaria no puede ser fácil. No hay duda que con el tiempo cambiará su actitud con los demás y contigo, solo es cuestión de tiempo"
"Sí. Solo es cuestión de tiempo y amor"- agregó ella - "y estoy dispuesta a dedicar mi vida entera para brindarle mi amor y lograr que él me deje amarlo" "
Esbozó una sonrisa y era raro pero aún tenía aquella extraña sensación en el estómago. Decidió no hacerle caso y tras recoger su futon y ordenar su habitación un poco, salió del recinto al encuentro con lo exterior, con las preguntas y con Aoshi. Y eso de alguna manera, la asustaba. Quizá no le haya dado importancia pero, aunque no lo aceptara con todas sus letras aún, era la primera vez que sus palabras no lograban convencerla completamente. Algo dentro de ella se sentía aún muy triste y desafortunado. El problema era que ella no podía darse cuenta qué era aquello o, al menos, no quería.
Para cuando entró a la cocina todas las muchachas estaban ahí conversando alegremente. Se olvidó por un momento de sus divagaciones y saludó con el ánimo de siempre:
Ohayo minna!
Ohayo Misao-chan!!! - saludó Kaoru
¡Ya era hora que te levantaras Misao!- exclamó Megumi - ¿una noche demasiado cansada?- preguntó mientras un par de orejas de zorro le salían de la cabeza.
Para sorpresa de todos Misao no se ruborizó ni un momento, solo siguió falseando una sonrisa mientras se acercaba al grupo de mujeres rápidamente,
¿Y ustedes? ¿Descansaron bien?- preguntó astutamente cambiando de rumbo al tema
¡Perfectamente!- respondió esta vez Omasu - Pero yo no soy la que esta mañana tiene una razón más que válida para estar feliz Misao, claro está aparte de ti Misao-chan!
¿Y eso?- preguntó Misao tomando asiento en la pequeña mesa y recibiendo una tasa de té de parte de Okon a quien agradeció el gesto con una sonrisa.
¡Es que por fin la tanuki consiguió que Kenshin se le declarara! ¡¡¡Ho ho ho ho ho!!!- participó Megumi causando la risa general, incluyendo a Misao exceptuando a Kaoru, claro.
¡¡¡Megumi!!! ¡¡¡ no digas eso!!!- dijo una sumamente ruborizada Kaoru
¿Y es que acaso no es cierto Kaoru-chan?-preguntó una voz masculina seductoramente graduada.
Todas levantaron la cabeza para descubrir quién interrumpía su plática, y para su sorpresa no era nadie más que el propio Kenshin Himura. Las quijadas de las presentes se cayeron del estupor mientras él entraba al recinto con una sonrisa en los labios, pero no la sonrisa usual del rurouni sino una totalmente adversa.
¿Kenshin?- preguntó Kaoru, demasiado sorprendida como para preguntar otra cosa
El mismo koishii- respondió colocándose tras ella y abrazándola para después proceder a darle un beso en la mejilla a Kaoru. La pobre estaba aún más atontada que antes. Él nunca antes había tomado su mano en público y aquí estaba el mismo tímido rurouni besándola delante de todos!
Todas las presentes estaban a punto de caerse espaldas al suelo cuando Aoshi entró a la cocina y encontró a Himura abrazando a la mujer llamada Kamiya, susurrándole algo al oído que causaba que ella se sonroje más de la cuenta. Todos guardaron la compostura, inclusive Kenshin desenredó sus brazos de alrededor de Kaoru para reposar sus manos en los hombros de la joven mientras se preparaba para saludarlo tan educada y afectuosamente que siempre:
Ohayo Aoshi-san, espero haya tenido un buen descanso- preguntó él sin malicia pero causando una pequeña risita general.
Excelente Himura, excelente - respondió él dejando la duda de si la respuesta era una para la pregunta del pelirrojo o una crítica por lo que esta podría implicar.
Misao volteó automáticamente y se cruzó con los ojos de Aoshi que la miraban de forma distinta. Su mirada era más fría que nunca. ¿Qué pasaba?
Ohayo Aoshi-sama. uhmm gomen. Aoshi.
Ohayo - respondió él gesticulando un breve movimiento de cabeza y haciendo con esto de su saludo uno general.
Ohayo- respondieron todos en coro
Misao acompáñame por favor- Dijo él más como orden que como petición y siguió su camino sin esperar a su esposa.
Por supuesto. Disculpen- dijo ella y se retiró. Cuando estaba en la puerta se volteó y dijo con una sonrisa que no ocultaba muy bien su preocupación: pero no creas que esta conversación se ha acabado Himura.
Todos en se rieron ante esto y ella prosiguió su camino tras su esposo, dejando en aquel lugar a todos con cierta preocupación. La actitud de Aoshi no era una normal como para un hombre recién casado. Sin saber que sus pensamientos coincidieron todas las mujeres y Kenshin cambiaron de tema de conversación.
Para cuando llegó al cuarto de ambos él estaba ahí mirando hacia afuera a través de la ventana como la noche anterior. Perdido en sus pensamientos mientras contemplaba el escenario que había frente a él.
¿Me necesitabas Aoshi?- preguntó con una voz que reflejaba inseguridad
Sí - volteó lentamente y la miró a los ojos directamente - ¿a qué hora pensabas traerme el té?
¿Gomen?
¿No me oíste? Sabes que no me gusta repetir dos veces las cosas, según sé me casé contigo cuando aún oías perfectamente- dijo volteándose nuevamente hacia la ventana y con una voz tan fría como en su pelea con Kenshin.
Gomen Aoshi, por supuesto que te oí, solo es que no comprendo tu pregunta, yo pensé.
¿Pensaste que casándote conmigo escapabas a tus obligaciones?- esta vez gritó dejando a Misao muy confundida.
Aoshi. yo nunca.
¡¿Nunca qué?!
¡Me dejarás terminar o me interrumpirás cada dos palabras que pronuncie?!- Aoshi volteó y se acercó a ella lentamente, la tomó por la quijada y le dijo suavemente aunque sin variar la ferocidad de su voz:
Habla entonces Misao
Yo.
Solo una cosa.- volvió a interrumpir como desafiándola
¿Cuál?- preguntó ella con el ceño fruncido y con un tono de irritabilidad en la voz
Nunca, ¿me entiendes?, vuelvas a hablarme así. nunca lo hiciste y no vas a empezar a hacerlo ahora que nos casamos. esto solo para recordarte que me debes respeto como esposa, ¿entendido?
Hai- respondió ella mirando al piso- gomen anata
Continúa entonces,
Yo nu.nunca qui..quise evitar mis deberes anata - tartamudeó - . en.entraba a la cocina cu.cuando las muchachas me saludaron y luego me contaron que Kaoru y Himura por fin. - Aoshi sacudió la mano en el aire
Suficiente, lo que vi es más que suficiente.-
Después de una pausa incómoda y tensa a la vez,
¿Aoshi algo sucede?- preguntó ella tímidamente logrando que su esposo solo levante una ceja- Me refiero a tu actitud Aoshi. yo. yo.
¿Tú? Termina tu frase que debo acabar de meditar.
Yo siento que algo está mal. ¿hice acaso malo?- preguntó con lágrimas en los ojos
Misao.
"¿Qué diablos estoy haciendo?"- se preguntó viendo a la joven mujer al borde del llanto- Primero la decepciono y luego la hago sufrir más aún. ¿ acaso es esto lo correcto también?- Dejó de lado cualquier lógica y se dejó llevar por el impulso.
- Misao - repitió él calmando su expresión y acercándose a ella. Acarició su mejilla derecha con su mano izquierda haciendo que Misao cerrara los ojos y se derritiera con su gesto- gomen si es que fui un poco brusco, no fue mi intención Misao.
"¿Aoshi disculpándose?"
Entiendo anata, suminasen, es mi culpa no debí molestarte con mi conducta. suminasen- Aoshi retiró su mano y agregó en el tono de siempre interrumpiéndola una vez más,
No te preocupes Misao, volveré a meditar, ¿podrías llevarme el té en dos horas?
¿Pero no lo querías ahora?- al ver su mirada, solo agregó sumisamente y asintiendo- Hai anata, suminasen por cuestionarte. eh. anata.
¿Sí?- preguntó volteándose a la altura del marco del shoji
Recordaré lo que me dijiste y . Aishiteru- terminó dedicándole una amplia sonrisa
Aoshi solo asintió ante esto y siguió su camino. Misao soltó el suspiro que estaba conteniendo desde que la conversación empezó y se acarició la mejilla que la mano de Aoshi había tocado momentos antes y olvidó toda la incertidumbre, el temor y la pena que momentos antes estaban en su corazón. Una sonrisa se hizo lugar en su rostro y de repente una ráfaga de felicidad pasó por sus adentros embargándola con el color de la esperanza:
"Él me ama, sé que me ama. solo es cuestión de tiempo"
Tras convencerse de esto salió rápidamente del lugar hacia la cocina para preparar todo lo necesario para hacer el té de Aoshi. Ella se encargaría de atenderlo con especial esfuerzo. Ahora que era su esposa él no se merecía menos, además, se dijo, "debo aprender a mantener la boca cerrada". Sin más en qué pensar decidió a dedicarse a sus labores recientemente adquiridas, en las que por supuesto estaba en primer lugar permanecer subyugada a Aoshi Shinomori; pero eso no le importaba ya que él la amaba ¿o no?
Continuará.
Notas finales:
^-^ ¿Muy corto? Es cierto, pero creo que era mejor dejarlo ahí. ¿qué les pareció hasta aquí? Denme sus opiniones onegai, es siempre bueno escuchar lo que piensan mis lectores. Disculpen por no dejar agradecimientos el capítulo pasado y tampoco en este, la verdad es que hoy me falta el tiempo pero me comprometo que para el próximo capítulo todos mis reviewers tendrán respuesta. ^-^
Arigato por leer este fic
Ja ne!
Shiomei
¡Hola Minna-san! Quiero aprovechar la ocasión para hacer una felicitación pública a Kitiara-chan ( sí, la misma escritora magnífica de Rk que todos conocemos). Mañana, domingo 20 de Enero, cumple 18 años y pues quiero mandarle mis más grandes parabienes además de mi cariño incondicional.
Amiga!!! ¡¡¡Espero que todas tus metas se cumplan y que logres vivir a plenitud siempre!!!
Sin más que decir:
¡VAMOS AL FIC!
Dedicatoria:
Este fic está dedicado para mi nee-chan Ariana ( Kitiara). Y especialmente este capítulo es uno de sus regalos de cumpleaños. ¡¡¡Mañana te llamo por teléfono nee-chan!!!
Disclaimer:
El oniwabanshu se caracterizaba por tener ninjas con habilidades extraordinarias a la hora del combate frontal y, a la vez, de tener una agilidad envidiable . Yo, que me canso con dos abdominales y que dándole la vuelta al parque se me sale el alma del cuerpo, no puedo tener ni siquiera la más mínima conexión con este grupo. Así que ni siquiera sueñen con que me pertenezca o tenga alguna relación directa con ellos. Si no lo tengo con ellos menos con todo el staff de Rurouni Kenshin. ¡¡¡ Y si no tengo relación con nadie menos me va a pertenecer!!! ¡Creo que todo quedó claro! ^-^
¿Es realmente amor?
"El verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece"
Capítulo cuarto
...
Era un nuevo día. El sonido del canto de las aves estaba, como cada día de primavera, presente para deleite de todos los que se beneficiaban con aquella melodía matinal
Aoshi Shinomori se despertó muy temprano en la mañana para continuar con la rutina de siempre que consistía más que todo en existir para meditar. Se puso la misma ropa que vestía a diario, fue al templo y se colocó en el mismo lugar de todos los días desde que se reincorporó al grupo oniwabanshu, con la usual postura e igual actitud para llevar a cabo su entrenamiento mental.
Habían pasado más o menos dos horas desde que el ex okashira se fue, cuando Misao despertó. Abrió sus ojos lentamente, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana cuyas cortinas estaban abiertas. Al parecer Aoshi no había tenido la gentileza de mantenerlas cerradas para preservar su sueño, aún así ella no se percató del detalle. Se desperezó estirando los brazos en dirección al cielo y decidió levantarse cuanto antes para iniciar su día. Todo parecía normal, es más, todo iba normal hasta que se dio cuenta de que no estaba más en su cuarto. Este era más amplio y tenía implementos que nunca antes había habido en el suyo. Automáticamente escenas del día anterior comenzaron a plagar su mente trayendo consigo un dolor profundo en el corazón de Misao. Acababa de recordar todo. La espera que parecía interminable, los preparativos, la ceremonia, el final de la misma y la noche de bodas que resultó ser un fiasco total. Nuevas lágrimas corrieron por su rostro y volvió a recostarse en su futon. Estaba confundida, dolida, angustiada y sobre todo, asustada de lo que le deparaba el futuro.
No sabía qué había causado aquella reacción en su esposo. ¿Su apariencia quizá? No era posible porque todos le habían dicho que se veía muy bien, si hasta Sanosuke la había llenado de cumplidos, cosa que sobrepasaba los cánones de lo extraño. ¿Qué otra cosa podría ser? Ignorar lo que realmente sucedía la acongojaba. Él se había portado tan frío, tan distante durante todo el día. Y no es que él hubiese cambiado su actitud, ya que siempre era la misma, sino que solo. solo. solo y simplemente no era la que ella esperaba de él.
Eso era, ella tenía la idea de que de un día para otro todo cambiaría, que él se volvería un Kenshin Himura de la noche a la mañana. ¡Quién sabe y hasta comenzaba a lavar ropa también!. Movió la cabeza en señal de negación y dejando de lado las ironías, continuó el curso de sus pensamientos. Ya era tiempo de comprender que estaba terriblemente equivocada. Aquella utopía de que un cambio radical fuera posible en Shinomori era irreal por naturaleza. "Al menos por el momento"- agregó esperanzada.
"A Himura le tomó diez años para cambiar, ¿qué estaba esperando yo, que el día de la boda saldría del cascarón y me confesara abiertamente que moría de pasión por mí?"
Se secó las lágrimas rápidamente y comenzó a vestirse detrás del biombo. Tomó el kimono nuevo que le regaló Kaoru y se lo puso. Ató el obi como Okon le había enseñado que las mujeres casadas lo llevaban y se arregló el pelo en un moño en la parte inferior de su cabeza, justo encima de la nuca. Con el agua que había en uno de los recipientes se lavó el rostro y se puso un poco de maquillaje en los labios. Se miró al espejo una vez terminado de arreglarse y se sorprendió al ver a otra persona en su reflejo. Levantó una de las manos y tocó el vidrio y con la otra se acarició su delicada faz. Su mano aparecía encima de su juvenil y extrañamente desconocido rostro y la otra mano bloqueaba parcialmente la visión de su apariencia en el espejo. Un sentimiento nuevo y a la vez amargo se formó en su interior al ver que su apariencia había cambiado radicalmente. Sus manos en el reflejo constataban que ahora parecía una más de aquellas mujeres del pueblo que la criticaban por su manera de vestir y de actuar, y eso no la complacía para nada, es más, la hacían sentirse extraña a sí misma. Por un momento llegó a desdeñar lo que era actualmente.
"Pero es así como debe comportarse una mujer casada. ¿no es eso lo que anhelabas Misao Makimachi?" - movió la cabeza negativamente como para remendar el error- "No. Misao Shinomori, y más vale comenzar a actuar como tal. Basta de quejas sin sentido. quizá él ha querido esperar. Misao, debes entender que él, como tú, todavía debe acostumbrarse a este cambio. Si a ti no te es fácil ver tu reflejo, tan solo ponte en su lugar una vez, debe ser aún peor. Pasar de una vida de segregación absoluta a una gregaria no puede ser fácil. No hay duda que con el tiempo cambiará su actitud con los demás y contigo, solo es cuestión de tiempo"
"Sí. Solo es cuestión de tiempo y amor"- agregó ella - "y estoy dispuesta a dedicar mi vida entera para brindarle mi amor y lograr que él me deje amarlo" "
Esbozó una sonrisa y era raro pero aún tenía aquella extraña sensación en el estómago. Decidió no hacerle caso y tras recoger su futon y ordenar su habitación un poco, salió del recinto al encuentro con lo exterior, con las preguntas y con Aoshi. Y eso de alguna manera, la asustaba. Quizá no le haya dado importancia pero, aunque no lo aceptara con todas sus letras aún, era la primera vez que sus palabras no lograban convencerla completamente. Algo dentro de ella se sentía aún muy triste y desafortunado. El problema era que ella no podía darse cuenta qué era aquello o, al menos, no quería.
Para cuando entró a la cocina todas las muchachas estaban ahí conversando alegremente. Se olvidó por un momento de sus divagaciones y saludó con el ánimo de siempre:
Ohayo minna!
Ohayo Misao-chan!!! - saludó Kaoru
¡Ya era hora que te levantaras Misao!- exclamó Megumi - ¿una noche demasiado cansada?- preguntó mientras un par de orejas de zorro le salían de la cabeza.
Para sorpresa de todos Misao no se ruborizó ni un momento, solo siguió falseando una sonrisa mientras se acercaba al grupo de mujeres rápidamente,
¿Y ustedes? ¿Descansaron bien?- preguntó astutamente cambiando de rumbo al tema
¡Perfectamente!- respondió esta vez Omasu - Pero yo no soy la que esta mañana tiene una razón más que válida para estar feliz Misao, claro está aparte de ti Misao-chan!
¿Y eso?- preguntó Misao tomando asiento en la pequeña mesa y recibiendo una tasa de té de parte de Okon a quien agradeció el gesto con una sonrisa.
¡Es que por fin la tanuki consiguió que Kenshin se le declarara! ¡¡¡Ho ho ho ho ho!!!- participó Megumi causando la risa general, incluyendo a Misao exceptuando a Kaoru, claro.
¡¡¡Megumi!!! ¡¡¡ no digas eso!!!- dijo una sumamente ruborizada Kaoru
¿Y es que acaso no es cierto Kaoru-chan?-preguntó una voz masculina seductoramente graduada.
Todas levantaron la cabeza para descubrir quién interrumpía su plática, y para su sorpresa no era nadie más que el propio Kenshin Himura. Las quijadas de las presentes se cayeron del estupor mientras él entraba al recinto con una sonrisa en los labios, pero no la sonrisa usual del rurouni sino una totalmente adversa.
¿Kenshin?- preguntó Kaoru, demasiado sorprendida como para preguntar otra cosa
El mismo koishii- respondió colocándose tras ella y abrazándola para después proceder a darle un beso en la mejilla a Kaoru. La pobre estaba aún más atontada que antes. Él nunca antes había tomado su mano en público y aquí estaba el mismo tímido rurouni besándola delante de todos!
Todas las presentes estaban a punto de caerse espaldas al suelo cuando Aoshi entró a la cocina y encontró a Himura abrazando a la mujer llamada Kamiya, susurrándole algo al oído que causaba que ella se sonroje más de la cuenta. Todos guardaron la compostura, inclusive Kenshin desenredó sus brazos de alrededor de Kaoru para reposar sus manos en los hombros de la joven mientras se preparaba para saludarlo tan educada y afectuosamente que siempre:
Ohayo Aoshi-san, espero haya tenido un buen descanso- preguntó él sin malicia pero causando una pequeña risita general.
Excelente Himura, excelente - respondió él dejando la duda de si la respuesta era una para la pregunta del pelirrojo o una crítica por lo que esta podría implicar.
Misao volteó automáticamente y se cruzó con los ojos de Aoshi que la miraban de forma distinta. Su mirada era más fría que nunca. ¿Qué pasaba?
Ohayo Aoshi-sama. uhmm gomen. Aoshi.
Ohayo - respondió él gesticulando un breve movimiento de cabeza y haciendo con esto de su saludo uno general.
Ohayo- respondieron todos en coro
Misao acompáñame por favor- Dijo él más como orden que como petición y siguió su camino sin esperar a su esposa.
Por supuesto. Disculpen- dijo ella y se retiró. Cuando estaba en la puerta se volteó y dijo con una sonrisa que no ocultaba muy bien su preocupación: pero no creas que esta conversación se ha acabado Himura.
Todos en se rieron ante esto y ella prosiguió su camino tras su esposo, dejando en aquel lugar a todos con cierta preocupación. La actitud de Aoshi no era una normal como para un hombre recién casado. Sin saber que sus pensamientos coincidieron todas las mujeres y Kenshin cambiaron de tema de conversación.
Para cuando llegó al cuarto de ambos él estaba ahí mirando hacia afuera a través de la ventana como la noche anterior. Perdido en sus pensamientos mientras contemplaba el escenario que había frente a él.
¿Me necesitabas Aoshi?- preguntó con una voz que reflejaba inseguridad
Sí - volteó lentamente y la miró a los ojos directamente - ¿a qué hora pensabas traerme el té?
¿Gomen?
¿No me oíste? Sabes que no me gusta repetir dos veces las cosas, según sé me casé contigo cuando aún oías perfectamente- dijo volteándose nuevamente hacia la ventana y con una voz tan fría como en su pelea con Kenshin.
Gomen Aoshi, por supuesto que te oí, solo es que no comprendo tu pregunta, yo pensé.
¿Pensaste que casándote conmigo escapabas a tus obligaciones?- esta vez gritó dejando a Misao muy confundida.
Aoshi. yo nunca.
¡¿Nunca qué?!
¡Me dejarás terminar o me interrumpirás cada dos palabras que pronuncie?!- Aoshi volteó y se acercó a ella lentamente, la tomó por la quijada y le dijo suavemente aunque sin variar la ferocidad de su voz:
Habla entonces Misao
Yo.
Solo una cosa.- volvió a interrumpir como desafiándola
¿Cuál?- preguntó ella con el ceño fruncido y con un tono de irritabilidad en la voz
Nunca, ¿me entiendes?, vuelvas a hablarme así. nunca lo hiciste y no vas a empezar a hacerlo ahora que nos casamos. esto solo para recordarte que me debes respeto como esposa, ¿entendido?
Hai- respondió ella mirando al piso- gomen anata
Continúa entonces,
Yo nu.nunca qui..quise evitar mis deberes anata - tartamudeó - . en.entraba a la cocina cu.cuando las muchachas me saludaron y luego me contaron que Kaoru y Himura por fin. - Aoshi sacudió la mano en el aire
Suficiente, lo que vi es más que suficiente.-
Después de una pausa incómoda y tensa a la vez,
¿Aoshi algo sucede?- preguntó ella tímidamente logrando que su esposo solo levante una ceja- Me refiero a tu actitud Aoshi. yo. yo.
¿Tú? Termina tu frase que debo acabar de meditar.
Yo siento que algo está mal. ¿hice acaso malo?- preguntó con lágrimas en los ojos
Misao.
"¿Qué diablos estoy haciendo?"- se preguntó viendo a la joven mujer al borde del llanto- Primero la decepciono y luego la hago sufrir más aún. ¿ acaso es esto lo correcto también?- Dejó de lado cualquier lógica y se dejó llevar por el impulso.
- Misao - repitió él calmando su expresión y acercándose a ella. Acarició su mejilla derecha con su mano izquierda haciendo que Misao cerrara los ojos y se derritiera con su gesto- gomen si es que fui un poco brusco, no fue mi intención Misao.
"¿Aoshi disculpándose?"
Entiendo anata, suminasen, es mi culpa no debí molestarte con mi conducta. suminasen- Aoshi retiró su mano y agregó en el tono de siempre interrumpiéndola una vez más,
No te preocupes Misao, volveré a meditar, ¿podrías llevarme el té en dos horas?
¿Pero no lo querías ahora?- al ver su mirada, solo agregó sumisamente y asintiendo- Hai anata, suminasen por cuestionarte. eh. anata.
¿Sí?- preguntó volteándose a la altura del marco del shoji
Recordaré lo que me dijiste y . Aishiteru- terminó dedicándole una amplia sonrisa
Aoshi solo asintió ante esto y siguió su camino. Misao soltó el suspiro que estaba conteniendo desde que la conversación empezó y se acarició la mejilla que la mano de Aoshi había tocado momentos antes y olvidó toda la incertidumbre, el temor y la pena que momentos antes estaban en su corazón. Una sonrisa se hizo lugar en su rostro y de repente una ráfaga de felicidad pasó por sus adentros embargándola con el color de la esperanza:
"Él me ama, sé que me ama. solo es cuestión de tiempo"
Tras convencerse de esto salió rápidamente del lugar hacia la cocina para preparar todo lo necesario para hacer el té de Aoshi. Ella se encargaría de atenderlo con especial esfuerzo. Ahora que era su esposa él no se merecía menos, además, se dijo, "debo aprender a mantener la boca cerrada". Sin más en qué pensar decidió a dedicarse a sus labores recientemente adquiridas, en las que por supuesto estaba en primer lugar permanecer subyugada a Aoshi Shinomori; pero eso no le importaba ya que él la amaba ¿o no?
Continuará.
Notas finales:
^-^ ¿Muy corto? Es cierto, pero creo que era mejor dejarlo ahí. ¿qué les pareció hasta aquí? Denme sus opiniones onegai, es siempre bueno escuchar lo que piensan mis lectores. Disculpen por no dejar agradecimientos el capítulo pasado y tampoco en este, la verdad es que hoy me falta el tiempo pero me comprometo que para el próximo capítulo todos mis reviewers tendrán respuesta. ^-^
Arigato por leer este fic
Ja ne!
Shiomei
