Notas de la autora:
¡Hola Minna-san! Parece que ahora sí estoy siendo un poco más justa con ustedes y empiezo nuevamente a actualizar mis fics. Espero que dejen sus reviews y que les guste este capítulo.
Antes de irme quería expresarles mi profundo desagrado con la decisión que ha tomado George W. Bush respecto a la situación de Irak. Es simplemente inconcebible cómo un país, o en todo caso un gobierno, que se da ínfulas de ser democrático (y que por consiguiente es respetuoso de las distintas entidades reguladoras que existen) ha sobrepasado las facultades de la ONU y tomado una decisión de carácter mundial como propia, porque a su juicio, "La ONU no ha seguido un comportamiento correcto ni eficiente". Es casi terrorífico pensar que a estas alturas, en pleno siglo XXI, casos de intervencionismo en entidades que se suponían autónomas, que se pensaron ya dejados en el pasado, se den en un país que se da de modelo de democracia y justicia. ¿Quién le otorgó a Bush la decisión de actuar en nombre de nuestra seguridad? ¿Se están respetando los procedimientos diplomáticos? ¿No es este comportamiento una amenaza MUNDIAL que nos quieren transmitir, diciéndonos que en cualquier momento podrían atacarnos solo por defender "su seguridad y tomar lo que es nuestro? Dejo estas notas agregando algo más, es increíble cómo puede lanzarse una guerra basadas en especulaciones de presuntos ataques. A mi parecer, esa no es más que una salida barata. No permitamos que retóricas sin valor nos hagan creer que todo esto es por el bien de la humanidad; una guerra siempre será una guerra y las guerras se dan porque se buscan fines materiales, porque hay algo qué ganar. Esperemos que la gran USA o, mejor dicho, George W. Bush no tenga en sus intereses el sometimiento de una población por la riqueza petrolera con la que cuenta. Es triste oír aquellos rumores de que ya está acordada la reconstrucción de Bagdad. El discernir si este comportamiento es moral o no es la decisión de ustedes los lectores. En lo que a mi respecta, mi posición es más que clara y no deseaba perder la oportunidad para hacerla pública.
Gracias por leer esto
¡VAMOS AL FIC!
Dedicatoria:
Este fic está dedicado a mi nee-chan Kitiara a quien quiero entrañablemente y con quien paso excelentes momentos. ¡Te quiero mucho nee-chan! Y ¡Te agradezco la carta que me enviaste a mi casa! T__T todo me encantó estoy muy conmovida. ¡Arigato Gozaimasu!
Disclaimer:
El oniwabanshu se caracterizaba por tener ninjas con habilidades extraordinarias a la hora del combate frontal y, a la vez, de tener una agilidad envidiable. Yo, que me canso con dos abdominales y que dándole la vuelta al parque se me sale el alma del cuerpo no puedo tener ni siquiera la más mínima conexión con este grupo. Así que ni siquiera sueñen con que me pertenezca o tenga alguna relación directa con ellos. Si no lo tengo con ellos menos con todo el staff de Rurouni Kenshin. ¡¡¡Y si no tengo relación con nadie menos me va a pertenecer!!! ¡Creo que todo quedó claro! ^-^
¿Es
realmente amor?
"El
verdadero amor no se le conoce por lo que exige,
sino por lo que ofrece"
Capítulo
quinto
***
Era
una noche lluviosa como tantas que había conocido; esta sería una
más entre el grupo de cientos de madrugadas que pasaría cobijado
bajo algún árbol de grueso tronco que evitara que se empapara, al
menos, totalmente. Al paso que iba sería muy difícil adentrarse
en el bosque tan rápido como esperaba. Levantó la cabeza hacia el
cielo y vio que estaba desagradablemente oscuro, las nubes eran de color negro
y chocaban una a una contra sí causando relámpagos y truenos estremecedores.
Las calles de Kyoto que parecían haberse convertido en ciénagas
tenían en el ambiente hedor a humedad y lodo mezclados causando que su
estómago diera de vuelcos por el disgusto. Agradeció por un momento
no haber comido durante el día ya que en ese caso otra hubiese sido la
historia. Mejor no pensar en eso.
A pesar de todo él permanecía sonriendo. Ningún ciudadano en su sano juicio se atrevería a salir con un clima así, pero como no estaba dentro del rango del común de la gente era normal que caminara a altas horas de la noche aun si es que había lluvia, tormenta o lo que fuere. Después de todo un rurouni es un rurouni y su viaje no puede ser interrumpido por problemas climáticos o de cualquier otro tipo.
Habían pasado casi tres años desde que decidió seguir este rumbo con el deseo de encontrar las respuestas que necesitaba para justificar el lugar que ocupaba en este mundo. El señor Himura las había encontrado después de diez largos años, él no iba ni la mitad de ese tiempo y le faltaban muchos caminos por recorrer, muchas personas por conocer y experiencias que vivir. Aún así, en este corto tiempo pudo conocer y entender mucho más del mundo. El sentimiento de trotar de un lado a otro y ayudar en lo que pudiese a quien lo necesitase le daba una sensación completamente nueva. Estaba ayudando a una causa en la que no necesitaba ni herir ni asesinar para hacerlo. Sintió por primera vez que el lema que rigió su vida por tanto tiempo, aquel en el que el débil debe morir para la sobrevivencia del fuerte, no era una ley que regulaba la vida de todos los seres humanos. Le era casi imposible creer cómo es que estuvo tanto tiempo ciego ante una realidad que una vez experimentada resultó ser muy diferente a lo que él creyó que era.
Después de que dejó el Jupon Gatana se encontró a sí mismo ayudando a gente común y corriente en simples labores que no requerían de nada más que buena voluntad. Ayudaba a arreglar un techo o un shoji, recogía agua del río o de algún pozo cercano, jugaba con los niños y los cuidaba mientras sus madres estaban ocupadas, etc. Nada sin precedentes. Este nuevo de tipo de ayuda que daba distaba mucho del tipo de colaboración que durante su vida había conocido. Aquella superioridad que sus habilidades le otorgaban en relación a los demás no era más una herramienta de destrucción y muerte sino que estaba dirigida a un fin totalmente distinto; hacer uso de sus destrezas con el único fin de ayudar a los que carecen de las mismas era una idea que nunca antes hubiera cruzado por su cabeza hace tres años, mas en este tiempo que llevaba viajando de pueblo en pueblo aprendió de la gente y de su desenvolvimiento en comunidad, algo a lo que nunca tuvo acceso antes. Sus compañeros eran solo eso, compañeros y correligionarios pero nada más allá; personas a las que no hubiera dudado en asesinar si la ocasión lo ameritaba o si Shishio lo requería.
Si bien el señor Shishio no compartía esta metodología de vida, era lo que más próximo a un padre llego a tener y eso hacía que su recuerdo guardara un lugar muy importante dentro de él y permaneciera inmaculado. Aunque indudablemente fue severo y ortodoxo en su ideología de vida siempre lo había tratado distinto al resto. Lo había entrenado él personalmente y le había dado un rumbo a su vida cuando se encontraba sin nada ni nadie, perdido entre el mar de gente que lo rodeaba sin atreverse a levantar una mano en su ayuda, sintiéndose cada vez más solo y desesperado. Esto bastaba para estarle profundamente agradecido de por vida, aun si sus métodos no eran los adecuados. Ahora que aquella visión de la vida se le hacía cada vez más extraña y poco razonable, él seguía respetando la memoria de aquel hombre como la del padre que nunca conoció.
En sus constantes viajes había descubierto que la vida no era solo una competencia por la sobrevivencia. Estaban también los lazos que unía a la gente, aquello que llamaban sentimientos. Descubrió cómo simples acciones que no requerían de su esfuerzo podían ocasionar mucha felicidad a la gente; como un simple beso o abrazo de un niño llenaba literalmente de luz la mirada a su progenitor; como solo una sonrisa podía transmitir cariño y no aquella frialdad cubierta bajo una faceta de amabilidad que él portaba. Pudo constatar también la diferencia entre el bien y el mal desde otra perspectiva. En la práctica no existía la radicalidad que conoció al vivir bajo la tutela y mando de Makoto Shishio. No estaban presentes en el grado que él conoció las dicotomías con las que creció, aquellas que no admitían puntos intermedios ni medias tintas. Si antes no hubiese podido entender cómo alguien que podía ser considerado bueno cometiera también actos "malos" o viceversa, ahora veía todo con más claridad. La esencia del ser humano iba mucho más allá de consideraciones estacionarias. La diversidad de actitudes en una persona variaba a la relación de las mismas; de acuerdo al modo de cada persona, a las circunstancias y quién sabe si habría más motivos que aún le faltaban conocer.
Aun cuando veía el panorama más claro todavía no podía encontrar las respuestas que necesitaba. El señor Himura le había abierto los ojos y le había demostrado que existía mucho más allá afuera de lo que él creía. Que fuera de vivir una vida llena de rencor y venganzas existía una realidad distinta. Que había razones para seguir viviendo muy aparte de los ideales de lucha que antes movía su vida y ahora que tenía la oportunidad de comprobarlo. Aún así se encontraba con un problema: su condición muchas veces era de espectador. Saber que algo existe es muy distinto a sentir que aquello realmente existe; lo primero no es necesario comprobarlo, lo segundo requiere de una experiencia propia, personal. Y no era que había perdido la capacidad de sentir ya que invariablemente seguía haciéndolo, pero sentir con tanta intensidad como para vivir por algo era lo que aún no conocía.
Recordaba una conversación con un viejo de un poblado por el que pasó que le había inspirado mucha confianza. Era de aquellos ancianos que tienen un brillo de sabiduría a su alrededor que los distingue del común de las personas y los hace dignos de confianza y sinceridad. A una de estas personas le había comentado su historia en un arranque de incertidumbre y necesidad de respuestas inmediatas. Aunque siempre fue muy hermético con lo que respecta a su persona y sobre todo a sus problemas, aquella vez no pudo evitar tratar de llenar el vacío que había dentro de él. Aquella noche le había cuestionado acerca de las sensaciones que causaban sentir con intensidad, como el común de la gente. Después de unos minutos de contemplación del escenario que tenía al frente el viejo lo volvió a ver a los ojos y con una faz serena e impasible le respondió que no había forma que él pudiera responderle correctamente ya que eso era necesario experimentarlo en carne propia. La certeza solo vendría cuando aquellas sensaciones que permanecían aún dormidas en él despertaran y en el momento que lo hicieran, le aseguró, él se daría cuenta de todo. "No hay experiencia ni sabiduría que llegue tan lejos como para descifrar lo que alguien siente ni el porqué del mismo sentimiento. Kami-sama separó los sentimientos a un plano distinto a lo demás con que el ser humano cuenta para que no turbáramos nuestra mente tratando de entenderlos sino simplemente para sentirlos. "Sentir" no puede ser definida por ninguna palabra o frase, ya que hasta la misma palabra "sentir" se hace muy pequeña comparado a la connotación de la misma. Tal exactitud no existe ni existirá jamás". - le dijo aquel hombre.
Ahora, al seguir su camino, esas palabras parecían repetirse incesablemente dentro de él. Ponderaba qué sería sentirse completo y qué cambios traería aquello en él. Aquella incertidumbre era lo que lo motivaba a seguir cada día. Quería alcanzar esa certeza, si el señor Himura lo había logrado era posible que él también lo hiciera. Seguiría este camino hasta encontrarle verdad a su vida, hasta comprobar en él mismo que todo era distinto, que era posible otro tipo de ideal de vida que no se redujera a luchar por sobrevivir ni para ser marioneta de algún grupo de poder, que era posible sentirse completo, sentirse una persona.
Sin darse cuenta y absorto en sus cavilaciones había llegado a los adentros del bosque. Estaba mojado y no había caso en apurarse ya que era seguro que no podría empaparse más. Mientras ojeaba los árboles en busca de uno que pudiera brindarle suficiente cobijo por una noche recitaba unas frases que había oído a un anciano decir en una vieja canción. Justo cuando se hacía lugar en medio de la maleza oyó unos sonidos extraños. Siguiendo aquellos ruidos sigilosamente se dejó llevar hacia a ellos y encontró una de las escenas que nunca se borrarían de su memoria. Debajo de un arbusto una figura pequeña vestida en un atuendo que parecía de entrenamiento yacía sollozando. Por el tamaño parecía una niña y él tuvo la idea de que de repente se había perdido y quiso acercarse a ella para socorrerla frente a cualquier eventualidad, pero al momento se disponía a mover uno de sus pies, aquella persona levantó su rostro al cielo y no pudo avanzar más. La última prosa de aquel canto escapó de sus labios encajando en aquella vista. Su mirada fija y expectante en aquel ser,
La
palidez de su alma, la tristeza de su rostro,
la belleza del día,
el
encanto de un ángel, el lamento de un condenado.
Ya no recordaba más y sentía que no lo necesitaba. Al ver cómo la faz de aquel ángel cubrió parcialmente la tenue luz que el cuarto menguante de esa noche emanaba desde el cielo, envolviéndolo y haciéndolo disfrutar con aquella vista dos contradicciones que nunca antes, hasta ese momento, pudo haber creído posibles: frente a él una oda a la tristeza y a la vez elegía a la belleza tomaba lugar. Limpiando sus lágrimas con una de sus manos, aquella mujer, cerró los ojos un momento para abrirlos un breve periodo después. Esta vez una última lágrima solitaria corrió por su mejilla mientras se incorporaba y reataba el cinturón de tela que había dejado tirado a un costado.
Inevitablemente sintió como si estuviera invadiendo la privacidad de aquella joven pero aun sabiendo esto su vista no podía dejar de observar los cabellos negros y sueltos que colgaban en su espalda, aquellos labios rosados y esos pómulos humedecidos por los remanentes de lágrimas a leguas se veía no fueron bien secadas. Aún de perfil pero esta vez de pie, siguió observando el cielo como si contuviera la respuesta a sus temores y penas. Algo dentro de él se estremeció al llegar a pensar que en aquella joven veía el reflejo de sus emociones. Cuántas veces él se había recostado en el campo solo para observar pasar las horas mirando el cielo como esperando que las nubes trajeran consigo aquellas respuestas que necesitaba.
Se escondió tras uno de los frondosos árboles viendo cómo la lluvia empapaba aquella figura tornándola más femenina a medida que su indumentaria se pegaba a su cuerpo casi escandalosamente. "Desaparece mientras puedas, desaparece, no puedes, no debes, ella no tiene nada que ver contigo, tú no no es como crees, ella no puede serdesaparece cuanto antes"- le inducía su conciencia mas su mente y su cuerpo estaban renuentes a obedecer semejante orden.
"No
debería estar viendo"- se dijo a sí mismo tercamente
una vez más - "No deberías estar"
-
Tiene toda la razón, no debería- susurró una voz cerca de
su oído.
"Ella tiene toda la razón, no debería. - prosiguió pensando- Un momento, ¡¿ella?!
Seta
Soujiro o también conocido como Tenken no Soujiro, ex miembro del temible
Jupon Gatana, discípulo de Shishio, guerrero excelente con una velocidad
que era considerada más mística, irreal y hasta divina que de este
mundo se vio sin capacidad alguna de reacción frente a dos estanques infinitamente
verdes a tan solo dos centímetros de sí. Sin poder hacer nada más
se quedó como estaba, atrapado entre el tronco y uno de los brazos de la
joven mientras su otra mano sostenía lo que suponía era una kunai
peligrosamente cerca de su cuello. Su desorientada mirada se cruzó con
una totalmente desafiante de parte de la baja muchacha que tenía una de
sus piernas entre las de él para evitar que se moviera de aquella incómoda
posición. Por primera vez desde su pelea con el señor Himura Seta
Soujiro se encontraba sin posibilidad de reacción. Era la segunda vez que
perdía un encuentro. Peculiar forma de ser derrotado.
Continuará
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Notas
finales:
¿Qué
pasará ahora? ¡Dejen sus reviews y díganme qué les
pareció! Así estaré más motivada a escribir. ^___^
¡Ah me olvidaba! Mis más grandes agradecimientos a estas personas
que dejaron sus reviews muy amablemente: Jockerita-san, Mer-san, Kitiara-neechan,
Karla-san, Ady-san (veo que eres una lectora mía empedernida! ¡Arigato!),
Madam Spooky-san (¡me gustan mucho tus fics!), Ale-san, Megumi-san, Sol_Himura-san,
Misao Kirimachi Surasai, Mari-san, Akari-chan, Ayanami-san, Ale-san, Susy-san,
Hana_Aino-neechan, Sir Epes Javos Dalí-san (gracias por decir que tengo
influencias del maestro Gabo no sabes cuán feliz me has hecho), Luli451-san(yo
tampoco estoy de acuerdo, ya verás qué pasará. ^_^), MS Aráis-Sumeragi.
Todos
ustedes en sus reviews me dijeron que siguiera adelante y pues eso intento hacer.
Muchas gracias por decir que este fic es maravilloso, pero la verdad, no creo
que sea cierto. Bueno, prometo esforzarme y lamento no actualizar con frecuencia
pero mi cerebro va a explotar de tanto que me exigen en la universidad.
¡Besos a todos los lectores y reviewers! ¡Sigan mandando los reviews por favor!
Ja
ne!
Shiomei
